Hola! Muchísimas gracias por los reviews del capítulo anterior, estoy muy feliz de que la historia haya alcanzado ya los 400 reviews. Se los agradezco mucho ^.^ Nos vemos abajo...
DISFRUTEN :)
-¿Y bien, Sakura?
La pelirrosa alzó la mirada, desviándola del extenso papeleo por primera vez. Detestaba el papeleo.
-¿Ya te adaptaste nuevamente?
Tsunade sonrió, reconociéndose orgullosa de su alumna. Definitivamente, había tomado una buena decisión años atrás. No había nadie que mereciera cargar con sus conocimientos como Sakura; era la alumna perfecta.
-Claro que sí, Tsunade-sama.-la Haruno acomodó un mechón de cabellos rosados detrás de su oreja- Extrañaba mucho este lugar.
-¿Estabas disconforme con las misiones?-inquirió- ¿O eran tus compañeros?
-No, no lo malinterprete.-pidió ligeramente exaltada- Durante mi tiempo libre, es decir, cuando no estoy de misión, me agrada estar aquí.
-Comprendo.
Tsunade desvió la mirada, observando a detalle la pequeña habitación.
Sobre el escritorio de la pelirrosa, a parte de una infinidad de papeles, pudo distinguir una pequeña foto enmarcada. Conocía aquel marco de memoria. Los tres rostros de los pequeños genin estaban gravados en su mente; y la expresión de aquel que siempre los acompañaba de pequeños también. Tuvo que admitir que le habría sido encantador conocer al equipo 7 años atrás, cuando aún eran lo suficientemente pequeños como para solo discutir por cosas absurdas.
Tras la pequeña evaluación del cuadro en general, se detuvo específicamente en cada uno de los rostros presentes. Primero Naruto, que presentaba una extraña mueca de recelo hacia el Uchiha. Se le hizo ciertamente cómico. Imaginó que las comisuras de sus labios se alzaban, dejande entrever su inmaculada dentadura y presumiendo una sonrisa adorable. La misma sonrisa de aquella imagen encajaba a la perfección con aquella que siempre cautivaba a todos en la actualidad. La sonrisa de Sakura, por otro lado, se le hizo vagamente infantil. Su alumna había cambiado bastante en el último tiempo. Tuvo que admitir que habría sido adorable conocerla con los cabellos rosados largos, y aquellas facciones infantiles; lo cierto es que ahora lucía más madura, y supuso que los cabellos cortos tenían mucho que ver. Finalmente, Sasuke, también parecía lucir enfadado. Pero en otro sentido. Era una expresión similar a la de Naruto, completamente infantil. Ojalá llevara ese mismo rostro infantil hoy día, y no aquella mirada que parecía transmitir verdadero odio.
Tras reparar en Sasuke, una vaga imagen de Genma dirigiéndose a ella esa misma mañana chocó con su mente. Se había acercado a Sakura con un solo motivo.
-Sakura, hay algo que debo decirte.
La ojijade pestañeó un par de veces, ligeramente sorprendida.
-La escucho, Tsunade-sama.
Formuló la oración en su mente; no había muchas maneras de decirlo, pero quería hacer que sonara tan suave como fuese posible. Inspiró profundamente, y entreabrió sus labios para soltar la primera palabra:
-¡SAKURA-CHAN! ¿te conozco? Ah, ¡quítate! 'ttebayo.
Era casi increíble que Naruto interrumpiera en los momentos más inoportunos; Tsunade tenía la ligera sospecha de que aquel rubio esperaba a que todos estuvieran serios dentro de la escena para luego aparecer y destrozarlo todo.
Aparentaba estar en el pasillo. Sus gritos se escuchaban a la perfección desde el pequeño consultorio de Sakura, y supuso que igual en el resto de los lugares de trabajo. Sin siquiera tener que pedírselo, observó que Sakura se ponía de pie.
-Yo me encargo, Tsunade-sama.
Con pasos largos, se acercó a la puerta y la abrió con parsimonia y gran elegancia. Dio un paso fuera, y giró sobre sus talones hacia la derecha para encarar a un rubio que venía corriendo por el extenso pasillo. Una enfermera caminaba de forma agitada detrás de él, pidiéndole que se detuviera. Sakura supuso que no tenían intenciones de dejarlo pasar cuando ella y la Hokage estaban teniendo una charla, le pareció maduro, pero algo ilógico siendo que ella había indicado que Naruto tenía entrada libre a su consultorio.
-¡Por fin te encuentro, Sakura-chan!
Bufó. ¿Jamás cambiarás, Naruto?
-¿Sucede algo, Naruto?-inquirió, sonriéndole de lado.
-Necesito hablar contigo. Es sobre algo que sucedió anoche.
¿A noche? Una gota de sudor corrió por su nuca, bajando lentamente por su cuello.
- Etto, ¿puedo pasar?
Sin siquiera esperar su respuesta, entró dentro de la oficina. Se encontró con un rostro familiar sentado en la silla frente al escritorio. Forzó una sonrisa.
-¡Abuela!
La rubia cerró sus ojos, con disgusto.
-¿Qué tal, Naruto?
-Ah, etto,-se sobó la nuca- todo en orden, Tsunade-sama.
-Es un alivio saberlo cuando respecta a ti.-le observó, con fingido recelo.
-Dime, ¿qué sucede, Naruto?
Sakura fue a su lugar, y se sentó con exagerada tranquilidad. Tal vez hablar sobre lo sucedido la noche anterior frente a Tsunade no era algo que le agradara demasiado, pero posiblemente podría alertar Naruto sin que la Godaime lo notara. Rezó porque el rubio comprendiera su expresión antes de hablar.
-E-etto, supongo que lo que tengo que decir también será de su incumbencia, abuela.
¿De su incumbencia? Por Kami-sama, ¡A Tsunade-sama no le importaba con quién es que Sakura tenía relaciones o no! Su rostro adquirió un color escarlata, rápidamente.
Cállate, cállate, Naruto.
-¿De qué tienes que hablarnos, Naruto?
La rubia lo observó, interesada. Sakura tragó saliva en seco.
-Etto… La noche anterior, bueno, algo am… desconcertante, sucedió, abuela.
¿Desconcertante? Deseó poder golpearlo.
La Godaime frunció el ceño.
-Sasuke me hizo una visita.
¿Sasuke? La conversación tomó un rumbo que no esperaba. ¿Para qué se supone que Sasuke había visitado a Naruto por la noche? Las palabras de Naruto despertaron un interés en ella que se le hizo imposible disimular.
-Entonces tú también lo sabes.-el tono de Tsunade transmitió cierta decepción.
-Así es, abuela.
Los ojos de Naruto titubearon, entre el suelo y el rostro de la rubia. Sakura pudo notar la ligera preocupación escondida en la mueca infantil. Su cuerpo se tensó.
-¿Saber? ¿De qué hablan?
Naruto y Tsunade intercambiaron miradas. El rubio observó sus ojos jades, y luego nuevamente a la Godaime. Se mordió el labio inferior, esperando una respuesta. Tsunade asintió con la cabeza; y Naruto se relamió los labios, como si lo que estaba por decir le picara… Rápidamente, desvió la mirada soltando un suspiro. Tsunade tomó la palabra:
-Uchiha Sasuke ha dejado la aldea.
Sasuke.
Sasuke se había marchado.
¿Por qué?
-¿Les dio algún… motivo?-inquirió con fingida tranquilidad, un escalofrío recorriendo su delicado cuerpo.
-Algunos, Sakura-chan.-replicó el rubio aún sin mirarle- Entrenamiento, fuerza, poder… Itachi. Dijo que lo estuvo pensando el último tiempo, y que éste era el momento indicado para hacerlo.
Fue tras Itachi, reflexionó una voz en su interior. Sintió un escalofrío recorrer su espalda. Sasuke era fuerte pero… ¿Itachi? Era difícil pensar que alguien tenía oportunidad contra Itachi. Podía jurar que ella aún seguía viva porque el Uchiha había sido bueno, y extrañamente comprensivo en sus peleas con ella. Sospechaba, desde hace tiempo, que por alguna razón Itachi se había comportado bien con ella y la mitad de su poder había estado escondida en las pequeñas peleas.
Temió por Sasuke.
-Sabes que… el Teme es fuerte.-Naruto suspiró- No hay de qué preocuparnos, Sakura-chan.
El rubio se volvió hacia ella, y su brillante dentadura volvió a hacer que se estremeciera. Naruto era único. Sintió que, tal vez, con aquellas palabras, la había convencido. No tenían por qué temer, ¿verdad? Aquel era el sueño de Sasuke. Y, por muy fuerte que Itachi fuera, la ligera sospecha de que todo lo que Sasuke se proponía funcionaba se asentó en su mente. Él va a estar bien, se dijo con cierta tristeza; le habría gustado poder… despedirse.
[…]
Golpeó la puerta una, dos… nueve veces.
-¡YA ÁBREME, FRENTONA!
La casa se mantuvo en silencio.
-¡TENEMOS MUCHO DE QUÉ HABLAR, ¿ME ESCUCHAS?! No puedo creer que seas tan soberbia, ¿es que ahora que tienes al chico ya te olvidaste de tu única consejera?
No obtuvo respuesta. Estúpida frentona.
Los golpes en la puerta no cesaron, y sus gritos tampoco. Por unos minutos, los constantes intentos de Ino por irrumpir en la casa de la muchacha de cabellos rosados fueron todo lo que se escuchaba en la pequeña calle de Konoha. Aún así, no obtuvo jamás una respuesta.
Casi resignada, bufó.
-Sabes, Ino, creo que no está en casa.
La voz a sus espaldas, ligeramente grave, la sobresaltó. Todo su cuerpo se tensó. No se le había ocurrido que tal vez…
-Deberías dejar de hacer tanto alboroto, ¿no crees?-soltó una risa- A veces eres tan… problemática.
Ino sonrió, aún dándole la espalda.
Shikamaru.
Giró sobre sus talones, y se topó con la expresión ligeramente superior del Nara. La había encontrado dispuesta a azotar la puerta de Sakura, después de todo…
Con ambas manos en sus bolsillos, Shikamaru observaba atento la expresión de Ino. Una sonrisa adorable adornó sus labios, sus ojos lucían tan brillantes como siempre. Su cuerpo, por mucho que le costara admitir, en perfectas condiciones. Adoraba las prendas nuevas que había implementado Ino a su vestuario al pasar los exámenes chuunin. El violeta se le veía bien, y el que dejara al descubierto parte de su cuerpo no era algo de lo que se quejaría nunca. Le gustaba poder apreciar su pequeña cintura y sus largas piernas, su vientre al descubierto y su…
-Todo es problemático para ti.
A pesar de todo, tan pronto como se atrevió a hablar, terminó perdiéndose en la perfección del Nara. La posición de su cuerpo, casual, y tan relajada como siempre. Sus labios curvados en una sonrisa, que a ojos de Ino, pareció ser totalmente seductora. Le encantaba la forma en la que se le veía el chaleco de jounin, y era feliz viendo la tela negra bajo éste amoldarse a sus antebrazos. Shikamaru era tan… sexy.
-Creo que está en el hospital.-indicó, evadiando su comentario con una suave risa- Pareces haber olvidado algo, Ino.
-¿Por qué Sakura estaría en el hospital?
-Es increíble que tu memoria sea tan mala, tsk.-musitó, más para sí que para ella.
-¿Sigue trabajando ahí?-inquirió entrecerrando los ojos con la esperanza de haber adivinado…
Shikamaru asintió con la cabeza.
-Ah, frentona estúpida, ¡tengo que hablar con ella, Shikamaru!
-¿Y acaso es mi culpa?-una risa abandonó sus labios- Ve al hospital.
-Tengo otras cosas que hacer y…-bufó- creo que voy a asesinarla.
-Eso es algo extremista, Ino.
La sonrisa socarrona hizo que Ino se estremeciera. Amaba cuando Shikamaru sonreía de esa manera, lucía demasiado atractivo. Se mordió el labio inferior, y finalmente cerró los ojos negando con su cabeza.
-No sé a quién asesinaré primero.
-Espero que no esté en tus planes quitarme la vida, ya ves que aún tengo mucho que vivir.
-Lo imagino.-replicó con ironía- Igual que la frentona, ¿no?-bufó- No puedo creer que sea tan desconsiderada, ¡casi olvida hablar con su mejor amiga!
-Deberías dejar de quejarte.-indicó soltando un suspiro.
-¿Eres tú quién lo dice?-inquirió, fijando ambas manos en sus caderas.
Shikamaru observó el pequeño gesto con más de la atención requerida.
Se observaron durante unos minutos, en completo silencio. Ino evaluó a Shikamaru con la cabeza ladeada, en una posición que resultó más que atractiva para el Nara. Sus mejillas estaban ligeramente encendidas. Tan pronto como reparó en que no le quitaba los ojos de encima, Shikamaru arqueó ambas cejas.
-Caminemos, Ino.
Propuso, y la expresión que dejó entrever fue una de las más auténticas que Ino jamás había hallado en él. Sonó tan suave, tan sensato y amable, que Ino se vio incapaz de negarse. Incluso incapaz de hablar.
Asintió con la cabeza.
-Hace rato que no pasamos tiempo juntos.
Ino frunció el ceño, jamás lo habían hecho realmente. Siempre que estaban juntos era por el entrenamiento… aunque, podía recordar vagamente, ciertas situaciones que no habían implicado a Asuma. Se recordó, años atrás, gastándole chistes a Shikamaru devuelta a casa. Recordó cuando se sentaban en los descampados a hablar de cosas absurdas por horas, incluso a hacer silencio y solo observarse; recordaba que ella solía intentar sacarle las palabras a Shikamaru cuando éste no habría la boca.
-S-supongo.
-Es estúpido que lo diga, ya sabes, pero… me gustaba pasar tiempo contigo.
El corazón de Ino se detuvo. Shikamaru siempre dijo que era una molestia, y que si había algo que esperaba ansiosamente cada día era que se alejara luego del entrenamiento. Sonrió para sus adentros. A pesar de todo, ella sabía que no era así. Porque… lo aceptara o no, Shikamaru era feliz a su lado.
-A mi también, Shikamaru-kun.
[…]
Llevaba unos cuántos minutos caminando, sin un rumbo verdadero. Saludó a todos los que le saludaron, se topó con unos cuántos jounin… Entre ellos, Anko. El saludo de la Mitarashi resultó tan extraño, que no pudo evitar sentirse intimidado. Joder, ¡esa mujer lo intimidaba! Por más que esperara sonar amable, solo verla le causaba un escalofrío. Y no es que fuera fea su apariencia, al contrario, tal vez el problema tenía que ver con algo más. Fuera como fuera, no dejó de temblar las cuadras siguientes después de topársela.
Al reparar en que no estaba yendo a ningún lugar en específico, se detuvo. Tal vez podría visitar el Ichiraku, pensó rápidamente con renovadas ansias de ingerir algo. Una sonrisa curvó sus labios, y ya frotándose la pansa reanudó la marcha.
A lo lejos, repentinamente, reconoció unas prendas que se le hicieron simpáticas. Y que causaban una gran conmoción en él sin siquiera desearlo.
-Hi-Hinata-chan.-el rubio sonrió ilusionado.
Justo frente a él, a unos cuántos metros, la Hyuuga caminaba unos cuántos pasos más atrás que Kiba.
-¡Hinata!-exclamó, agitando su brazo eufóricamente.
La ojiperla se volteó, y le observó durante una fracción de segundo. Los ojos azules la incitaban a acercarse, la blanca dentadura del rubio pareció ir a quitarle el aire. Sus mejillas se tiñeron de un rojo intenso, y solo atinó a alzar su mano ligeramente, profundamente avergonzada.
-¡Ven, Hinata-chan!
Dudó. ¿Debía alejarse de Kiba? El Inuzuka escuchó, como buen perro, los gritos eufóricos de Naruto; y simplemente se volteó hacia la Hyuuga para incitarla a ir con un corto movimiento de cejas. Hinata le observó, confusa y avergonzada.
-¡Qué te vayas, Hinata!-aclaró él.
La ojiperla asintió -ahora mortalmente avergonzada- y salió casi disparada hacia donde estaba el rubio. En la distancia, Kiba y Naruto compartieron una corta mirada rápida. El Inuzuka le sonrió a Naruto, guiñándole un ojo como buen cómplice. Naruto alzó su pulgar con emoción y observó como el chico perro desaparecía de su campo visual.
-Hinata-chan…-saludó él, una vez que la tuvo en frente.
-N-Naruto-kun…
-Quería hablar contigo.-informó lentamente, había meditado las palabras más de un millón de veces.
-¿Si?-la ojiperla le observó, ligeramente desconcertada.
-Sí. Quería decirte algo.
-B-bueno.-hizo una pausa quitándose un mechón de cabello del rostro- Te escucho, Naruto-kun.
-Bueno, Hinata-chan,-le llamó acercándose un paso- yo…
Hinata le observó con ojos inquisitivos. Y él se limitó a acercarse un poco más.
-Yo…Tú…
-¿Yo?-repitió ella con confusión.
-T-ú, tú…
-¿Qué cosa, Naruto-kun?
-Tú me…
Para el instante en el que terminó de pronunciar esa última palabra; su rostro, rojo a más no poder, pareció delatarle. Sentía que el aire ya no atravesaba sus pulmones, que no había más oxígeno en su cuerpo. Observó a Hinata, como tratando de transmitirle con los labios las palabras que no podía ya pronunciar.
Hinata le observó; haciendo lo imposible para hacerle entender a ella algo que, muy a su pesar, jamás entendería con sus expresiones raras y esas articulaciones confusas.
-Me gustas mucho, Naruto-kun.-musitó repentinamente ella y estampó sus labios con los de él.
Fue solo una fracción de segundo, pero pareció ahorrarle una eternidad a él. Los labios de Hinata parecían ser dulces, dulces y suaves. Se sintió profundamente complacido de que ella hubiera acabado con su discurso estúpido; a ese ritmo, jamás habría llegado a hacérselo saber sin morir. No se atrevió a probarla realmente, y sólo se limitó a aceptar los finos labios sobre los de él.
-Tú… tú también me gustas, Hinata-chan.
Hinata estuvo muy cerca de sufrir un desmayo.
Espero que les haya gustado el capítulo, la verdad creo que yo estoy bastante conforme (principalmente por el adorable final, jaja). Tengo que admitirles que estoy muy feliz por todo lo que esta historia me ha permitido imaginar y progresar con respecto a la escritura; es una pena que éste sea el anteúltimo capítulo. Supongo que ya el próximo domingo le daré un final a la historia y seré capaz de agradecerles por haber acompañado el fic por todo este tiempo.
Ojalá les haya gustado, DEJEN REVIEWS! Muchísimas gracias por leer :)
Xiime: Hola! Estoy feliz de que el capítulo te haya gustado :3 Me alegra mucho que pienses que la actitud de Neji fue acertada y que no te haya decepcionado, ya que temía que así fuera :s Supongo que es triste saber que, posiblemente, no encuentres la misma conexión con la próxima historia, pero espero que sea de tu agrado. Ya ves que el siguiente es el último capítulo así que... juro que extrañaré mucho tus reviews . En fin, ojalá este capítulo haya sido de tu agrado. Un beso, y cuidate :)
Melissa: Hola! Qué tal? Me alegra mucho que te haya emocionado tanto el que Neji y Sakura tuvieran su primera vez juntos, jaja. Supongo que éste capítulo aclaró una parte de tu incógnita: Sasuke se fue. Bueno, sinceramente aún no quiero imaginar qué haría Shikamaru x3 jaja. En fin, ojalá el capítulo haya sido de tu agrado :)
Denisse: Hola! bueno, no creo que sea hentai, pero queda bajo el criterio del lector, jaja. Me alegra mucho que te haya gustado la reconciliación, supongo que fue bastante esperada, ¿no? Supongo que después de este capítulo, asumirás que Sasuke no está en condiciones de hacer nada e.e En fin, me alegra que ya no me odies :D Ojalá el capítulo te haya gustado, y... que el poder de la juventud explote, deni! jaja. Un beso, y cuidate. Nos vemos :)
Daniela Uchiha: Hola! Estoy feliz de que el capítulo te gustara x3 Me alegra que lo hayas considerado tierno y que te haya divertido a su vez, jaja. Supongo que Neji pronto se disculpara con el pobre de Naruto, ese chico no merece sufrir de esta manera u.u Bueno, supongo que es absurdo responder tu pregunta, supongo que ya te enteraste con el capítulo D: Juro que todos lo extrañaremos... amén. Me hiciste reír mucho con eso de apapacharlo, jaja, apuesto a que Sasuke se dejaría ;) En fin, ojalá te haya gustado este anteultimo capítulo :') Un beso, y cuidate.
