Trama:Cuando está solo en su casa, o cuando no puede dormir mientras su pequeño amante ronca sonoramente, Yuki Eiri se aburre. Así que le habla a Shuichi... ¡A su manera…! Eiri x Shu

Aclaración: No, no me regalaron los derechos de Gravitation para navidad, así que aún le pertenece a Murakami. *suspira*

Nota aclaratoria: Solo un mes y medio desde la última actualización, ¡debo decir que estoy muy orgullosa de mí misma! Lol. Como siempre, ¡muchas gracias por sus lindos reviews, sus favoriteos y sus alertas! (cuando pienso que 107 personas van a recibir un correo para avisarles que publiqué una actualización (aunque sea muy mala), ¡me siento un poco especial! ¡De verdad! Jeje)

¡Por favor tengan en mente que soy francesa, por eso hay errores en el inglés! ;-)


5 de enero

"Eiri, tenemos que hablar"

Bostecé.

Maldición, odio cuando el día comienza con una llamada de Seguchi. Y odio cuando dicho Seguchi comienza una conversación con un "Eiri, tenemos que hablar", sobre todo si son solamente las 8.45 am.

Sí, porque sabes bien que cuando Seguchi te dice "Tenemos que hablar" no te va a hablar de lo que vio en la TV la noche anterior o lo que acaba de desayunar. No, te va a hablar de un problema. O, al menos, de lo que él considera un problema.

Se aclaró la garganta.

"Eiri, tengo una copia de la última edición de Adolescentes Kool ante mis ojos…"

Oh, eso. Tendría que haberlo sabido.

"Bien por ti. Sabía que eras un poco retrasado, Tohma, ¿pero leer revistas de adolescentes a los treinta? ¡Hombre, estás tocando fondo con esto!" Sonreí con malicia, tratando de ganar tiempo.

"No ando con ganas de reírme, Eiri. ¿Crees que decirle a un montón de niños que tu pasatiempo favorito es masturbarte es buena publicidad para ti?"

No pude evitar sonreír.

"Obvio. Demuestra que tengo buena salud".

Lo escuché respirar profundamente y me lo imaginé perfectamente, furioso por dentro, frotándose el puente de la nariz, haciendo lo posible por no explotar.

"Y mejor ni hablemos de esa actriz porno que mencionaste", siguió Tohma.

Me reí entre dientes. Siempre me ha gustado hacerlo enojar. Es un hombre controlador. Controla a la gente, se auto controla. Así que es bastante entretenido verlo perder los estribos.

"¡Eiri! ¡No lo encuentro gracioso! ¿No te das cuenta de que estás arriesgando tu carrera? ¿Cuántos años tienes? Eres…"

Puse el teléfono sobre la mesa y fui al baño. Cuando volví y agarré el teléfono, Seguchi todavía me estaba gritando y rodé los ojos divertido. Volví a dejar el teléfono en la mesa y decidí preparar un poco de café.

"¿Eiri, estás ahí?" Preguntó, cuando por fin volví a agarrar el teléfono.

Justo a tiempo.

"Sí".

"¿Me prometes que nunca más vas a hacer algo así de estúpido?"

"Hmm…" Refunfuñé.

"Bueno. Voy a llamar al editor de Adolescentes Kool para ver si puedo convencerlo de detener el tiraje y modificar la entrevista…"

Sí, Tohma es así de poderoso…

Colgué antes de que pudiera decir más.

"¿Quién era?" Preguntaste mientras entrabas a la cocina, bostezando y estirándote.

"Seguchi".

"¡Oh no! ¿No me digas que tengo una entrevista o algo de lo que me había olvidado?"

Alcé una ceja.

"¿Ves a K por acá?"

"Nop".

"Ahí tienes tu respuesta".

Suspiraste aliviado y te serviste un tazón de Lucky Charms.

"¿Así que no tienes que trabajar hoy, mocoso?" Te pregunté sorbiendo mi café mientras te veía comerte tus cereales con un poco de desgana. Bueno, es que me comí todos los tréboles verdes y las lunas amarillas de malvavisco –mis favoritos- de la caja. Estoy feliz de que seas tan poco observador.

Sacudiste la cabeza.

"¿Quieres que te lleve al cine?" Sugerí.

Fue la primera idea que se me pasó por la cabeza. Que Un año en el infierno se haya estrenado esta semana es pura coincidencia. De verdad.

Abriste los ojos como platos.

"¿Eiri, lo harías?" Preguntaste, sonabas incrédulo.

"Solo si me haces una mamada en la sala oscura... "

"¡Muérete, pervertido! ¿Te imaginas lo que pasaría si alguien se diera cuenta?"

"Gallina", murmuré, encogiendo los hombros y tachando mentalmente 'Que me la chupen en el cine' de mi lista oficial de fantasías.

"Bueno, ¿vamos o no?" Una luz de esperanza brillaba en tus ojos a pesar de tu ceño fruncido.

"Si no estás listo en media hora me voy sin ti", refunfuñé.

"¿De verdad? ¿Vamos a ir?" Sonreíste.

Te acuchillé con la mirada.

"Mejor mueve el culo antes de que cambie de opinión".

"Eiri y yo vamos a ir al cineeee…" cantaste de manera infantil, haciendo un bailecito.

Rodé los ojos y contuve una sonrisa.

De repente, dejaste de cantar y tu sonrisa tonta desapareció.

"Espera… Nunca vamos a poder ir al cine sin que nos acosen los fans o los periodistas…"

Suspiré.

"Esa es una de las ventajas del invierno… Puedes ponerte ropa y accesorios que te permitan pasar desapercibido", expliqué.

"¡Oh, verdad, tienes razón! ¡Ya entiendo!" Exclamaste, dirigiéndote hacia la habitación y cerrando la puerta tras de ti.

Por alguna extraña razón, el "ya entiendo" me aterrorizó.

"¿Listo, Shuichi?" Te llamé desde mi estudio unos veinte minutos después.

Me quedé boquiabierto cuando apareciste en el pasillo.

"¿Qué…?" Preguntaste inexpresivamente.

"¿A dónde mierda vas a ir vestido así?"

"¿No me dijiste que la ropa de invierno ayuda a mantener el anonimato?"

"Sí, obvio, de verdad estás irreconocible. Con suerte veo unos centímetros de tu piel, de hecho..."

"¿Entonces, cuál es el problema?"

Respiré profundamente, tratando de mantenerme calmado.

"El problema, Shuichi, es que claramente no vas a pasar desapercibido con ese traje de ski, las antiparras y las botas de nieve… en un día lluvioso… dentro del cine…"

Después de discutir por diez minutos y pasar otros quince tratando de sacarte de tu traje de ski que, al parecer, era una talla más chico, íbamos camino al cine, con gorros de lana y con una bufanda que te tapaba la mitad de la cara.

"Dos entradas para Un año en el infierno", le dije al vendedor.

"¿QUÉEEEE…?" Gritaste. "¡Ni en broma! ¡No voy a ver esa pésima película de terror! ¡No hubiera venido si lo hubiera sabido! ¡Me estafaste, Uesugi! ¿Me escuchaste?"

Le eché una mirada a la cara enojada del vendedor, después a la cara enojada de la docena de gente que estaba en la fila detrás de nosotros, y finalmente a tu cara enojada. Bueno, por lo menos lo intenté. Suspiré largamente y te miré con furia.

"Bueno, elige".

"Dos entradas para Te amaré hasta el fin", le pediste al vendedor, mirándome de reojo.

¡Maldita sea, soy TAN débil! El puro título ya me hacía querer vomitar y entré a la sala con el corazón pesado.

"¿Tengo que recordaste que escribes novelas románticas, Eiri?" Trataste de que parara de quejarme.

"¡Por eso odio las historias románticas!" Protesté.

El sonido estéreo de un anuncio de Häagen-Dazs le puso fin a nuestra segunda discusión del día, y finalmente, la película empezó.

¡Y qué película más mala! El tipo apuesto y la tipa con lentes que es bonita pero finge que no lo sabe se aman y llevan una perfecta existencia hasta que al tipo lo atropella un conductor alcohólico. Él queda en coma. Ella cae en depresión. Ella lo va a ver todos los días al hospital hasta que los doctores deciden no seguir manteniéndolo con vida artificialmente y muere. ¡Dios mío! ¡Preferiría colgarme a verla por segunda vez!

"¡Marica!" Te molesté cuando vi que te corrían lágrimas por la cara.

Bueno, creo que se sintió más o menos bien abrazarte fuerte entre mis brazos para consolarte en la oscuridad… Esa es la ventaja de las películas románticas tontas… Pero me hubiera gustado que no confundieras mi manga con un pañuelo… ¡O sea, este chaleco es de cachemira! ¡Me costó un ojo de la cara! Ay, bueno…


¡Gracias por leer!

Publicado el 6 de febrero de 2011


Crónicas de Rei

¿No creen que es absurdamente ridículo que Yuki le diga marica a Shuichi para molestarlo? ¿No se le ocurre insultarlo con algo que tenga menos asumido? ¿Se le estará pegando la estupidez? Me encanta.

Quiero contarles que en más o menos una semana y media me releí el manga de Gravitation (porque tenía muchas cosas que hacer y era la mejor forma de premiarme cada vez que terminaba algo/eludir mis responsabilidades) y que estoy a cada segundo más enferma de la cabeza y amo cada vez más la historia y los personajes, INCLUSO A YUKI, MI ENEMIGO MORTAL. He llegado a leer investigaciones científicas tratando de averiguar cuál es exactamente el trastorno de personalidad que tiene Eiri. Necesito ayuda. Es que de verdad es muy raro y me da mucha nostalgia y me estoy muriendo porque necesito un remake del anime. Más que respirar. Además, y esto no es tan lindo, descubrí que mi hermana se parece a Shuichi y eso me tiene un poco mal (deberían verla cuando reacciona igual que él, es surreal).

Mejor hablemos del capítulo: me encanta que al principio Yuki haya hecho que Tohma perdiera la paciencia y después Shuichi haya hecho que Yuki perdiera la paciencia (me hizo muy feliz, pero al mismo tiempo me hizo perder la paciencia y tuve que parar de traducir por unos minutos, aunque ya casi me sé este capítulo de memoria). A pesar de todos los contratiempos por culpa de Shu, me demoré poquitito en traducirlo y tuve pocas dificultades. Estoy contenta :3

Mi recomendación de esta semana es que lean el Megamix Hiyoko. Yo, como soy tan ridícula, lo leí por la trama (¿alguien me cree? Porque es verdad y me da hasta pena). Es sobre la primera vez de la parejita de oro de Japón y la verdad es que valen la pena esos momentos en los que se notan los verdaderos sentimientos de los dos al inicio de la relación. Gracias, señora Murakami, por dibujar este porno tan significativo. Agradecería que el protagonista se viera mayor de 18 años.

Antes de irme, una pregunta: ¿encuentran que es muy chileno el lenguaje que uso? Trato de evitarlo muchas veces, pero no sé si me resulta, ¿qué dice el público? Y una cosita: ¿vieron que empecé a subir los capítulos anteriores editados? ¿me quieren mucho por eso?