CUENTA REGRESIVA: ¡FALTA UNO!

CAPÍTULO 37

EL DÍA QUE DIJE ADIÓS

Lunes de nuevo, suspiró, acomodó su camisa y se revisó por última vez en el espejo. Impecable como siempre.

Al salir de su habitación se encontró con el desayuno preparado y sonrió al ver a Yue tan elegante y con el mandil puesto totalmente concentrado con lo que estaba haciendo.

- Yue, no tienes por qué hacer esto, yo puedo desayunar en la oficina.

- O puedes no hacerlo, te conozco.

En eso tenía razón, ultimamente sus hábitos alimenticios eran los peores y agradecía tener a alguien que de una u otra manera pudiese cuidarla. Lo observa y pensaba, ¿por qué a pesar de todo no podía volver a sentir lo que en algún momento sintió por él?, era dedicado, dispuesto, había demostrado ser incondicional, era prácticamente perfecto; solo tenía un defecto: no era Shaoran.

En medio de sus pensamientos terminó su desayuno y salió de prisa para la oficina. Yue al fin si había sido trasladado así que estaría en proceso de inducción en el lugar donde trabajaría, una sucursal bancaria enorme donde no atendería público sino que estaría a cargo del área estratégica de la entidad.

- Sakura – dijo al verla salir – por favor enciende tu celular, todo el fin de semana desaparecida del mundo hará que Touya y las chicas se preocupen.

¡Claro! Nunca encendió su teléfono, pero había disfrutado mucho ese tiempo de paz.

- Yue, muchas gracias – se acercó y le dio un beso en la mejilla dejando ver una tímida sonrisa por parte de Yue.

- Ve con cuidado, nos vemos en la noche.

Sakura le guiñó un ojo y salió tomando sus audífonos, Mayra no iría en la ruta hoy así que saludó al conductor, habló un rato con él y teniendo en cuenta que el viaje era un poco largo tomó sus audífonos y empezó a sonar una canción particular.

(Escuchar: Saturno de Pablo Alborán)

Cerró sus ojos ante aquella melodía que reflejaba la triste realidad de su relación con Shaoran, todo lo que vivieron, esa felicidad pasada a la que buscaba aferrarse desesperadamente y no le permitía ver lo difícil de las circunstancias actuales; había estado a su lado contra viento y marea, él había sido su consuelo en tantas oportunidades. A su lado se había sentido amada verdaderamente, pero ¿era esa razón suficiente para vivir atada a él aunque su corazón se rompiera en mil pedazos una y otra vez?

Imaginaba el momento en que él rehiciera su vida estando ella como testigo mudo, sin poder hacer nada contrario a sonreír y darle sus mejores deseos, apoyándolo como se supone debía hacer su mejor amiga, pero ¿cómo hacerlo? ¿cómo lograr acallar los gritos de su corazón desbocado de amor por él?

¿Cómo es posible la persona que más amas y a quien le confiarías tu vida es la única que tiene la capacidad de destruirte? Y si, ella estaba ahí como espectadora de lo que sería la crónica de una muerte anunciada. Podría llamarlo ahora mismo y decirle que comprendía su situación y que lo apoyaba, pues para eso era su amiga o sencillamente romper toda relación con él de una vez y por primera vez ponerse en primer lugar.

No, eso sería demasiado egoísta y la amistad no era así, pero ¿cuál es el límite? ¿cuál era el maldito limite entre el corazón y la conciencia?

- Señorita Sakura… Llegamos

Abrió sus ojos, afortunadamente parecía que se había dormido, era mejor eso a que vieran el estado deprimente en el que se encontraba.

- Muchas gracias – se despidió del chofer con una sonrisa y empezó a ingresar a la enorme compañía, la verdad es que el trayecto desde la entrada vehicular y su oficina era bastante considerable y aprovechaba para perderse en sus pensamientos.

Llegó y como siempre Anthony no estaba aún, y el teléfono empezó a sonar, lo tomó despreocupadamente sin pensar que siendo tan temprano…

- Oficina de bienestar habla Sakura.

- Mujer, tenés la plena intención de matarme de la angustia, ¿dónde te habías metido?

- Ahmmmm estaba en mi casa, solo quería estar sola.

- Sakura… ¿por qué no has querido hablar conmigo?

- Shaoran, como te dije, necesitaba estar sola

- Mira, sé lo que pasó y no quiero que las cosas queden así sin una explicación, ¿me permitirías dártela?

Y ella como buena masoquista se dispuso a escucharlo esperando que en algún momento le dijera que era un error, que aquella chica se había equivocado y que él la había puesto en su lugar por ese error. Se vale soñar.

- Bueno, dime

- Monstruo, pues la verdad es… Bueno, no puedo negarte que estos últimos meses he pasado bastante tiempo con Kumiko, de verdad disfruto mucho estando a su lado, sería mentiroso si te dijera lo contrario; pero aún así, no se, creo que lo mal interpretaste, ella no pudo haberte dicho que nos vamos a casar porque no es cierto.

Mal interpretarlo, si como no, ella sabía muy bien lo que esta chica le había escrito, lo tenía grabado en su memoria y a pesar de nunca ser desconfiada notó que era demasiado sospechosa la manera como ella la había contactado y empezar a contarle todas esas cosas a pesar de ser la primera vez que hablaban, pero ella no le diría eso a Shaoran, se notaba que Kumiko sabía sobre la relación existente entre ellos dos y de una u otra forma estaba poniendo las cartas sobre la mesa, dejándole claro a Sakura que estaba dispuesta a ir por él, pero sencillamente se sentía incapaz de seguir luchando una guerra perdida.

Ella se perdió en sus pensamientos mientras Shaoran seguía hablando de lo importante que era, que su amistad era invaluable y lo mismo que había escuchado siempre.

Suspiró fuertemente – Bueno y entonces… No sé qué quieres que haga Shaoran

- Solo que seas mi amiga Sakura, si de esto depende nuestra amistad entonces yo prefiero alejarme de Kumiko

- Ay Shaoran, no digas eso, estás tratando de rehacer tu vida y eso está bien, sabes que aquí estaré para ti.

Y al parecer eso era lo que él esperaba escuchar porque sonrió suavemente al otro lado.

- Gracias Sakura, y no vuelvas a perderte así por favor que me matas de preocupación.

- No te preocupes, ahora tengo que trabajar, hablamos luego ¿si?

- Cuídate monstruo, te quiero.

Desde ahí Sakura procuró concentrarse en su trabajo, no quería darle más vueltas al asunto, por mucho que doliera se sentía incapaz de alejarse de Shaoran.

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(Escuchar: por qué es tan cruel el amor de Ricardo Arjona)

Pasaban los días y al llegar a casa o encontraba la cena preparada o llegaba justo a tiempo para ayudar a Yue, de verdad que se sentía muy contenta de que él estuviera a su lado y así apaciguar un poco los pensamientos que últimamente le carcomían; aunque al llegar la hora de dormir no podía evitar que aquellos la invadieran.

Una de aquellas noches se levantó y en un pequeño cuaderno escribió una carta, como si se despidiera de Shaoran, tarde o temprano iba a suceder, lo sabía, lo presentía, porque esta situación en realidad la estaba matando y ya no quería seguir adelante.

Al escribirla trató de plasmar aquello que en ese momento tenía en su corazón, guardó el cuaderno y volvió a dormir.

Aún así no dejaba de preguntarse ¿por qué tenía que doler tanto el mantenerlo en su vida?

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Los días seguían pasando y la verdad, para ella la situación se había vuelto insostenible; ya casi nunca sonreía, prefería estar encerrada que hacer cualquier otra cosa, había caído en una condición de melancolía constante que todos a su alrededor notaban.

Justo una tarde, estaba aplicando una encuesta que debían hacer todas las sedes de la empresa a nivel internacional y requería de su concentración para que todos los empleados lo hicieran de forma adecuada, pero en un momento específico se sintió tan inquieta, casi que desesperada, con deseos de salir corriendo y esconderse debajo de una piedra o algo parecido que tuvo que salir y respirar, llenar sus pulmones de oxigeno y confirmar que estaba viva.

¿En qué momento había llegado a este punto? Regresó al salón un poco más tranquila, debía cumplir con su deber aunque algunos de los empleados la miraban con inquietud.

Cuando terminaron dos mujeres mayores se acercaron a ella manifestándole su preocupación.

- Niña es que te ves tan… turbada, sea lo que sea que esté pasando te está afectando mucho

- Lo sé señora Blanquita, pero… No sé qué hacer, no se qué decisión tomar.

La otra mujer se sentó a su lado y la abrazó por los hombros.

- Sí sabes qué hacer, solo que tienes miedo de hacerlo, pero créeme, no vale la pena retener algo que te roba la sonrisa y te quita la paz.

Aquellas últimas palabras de esas sabias mujeres hicieron que se moviera algo en su interior y sí, sería ahora o nunca. En ese momento estaba armada de valor para poner punto final a esta historia.

Corrió a su oficina, cerró la puerta y recordó que tenía ese cuaderno donde escribió esa carta que según ella solo hizo para desahogarse, pero que le serviría en ese momento para hacer lo que quería.

Como ya estaba avanzada la tarde, le escribió a Yue un mensaje para que pasara por ella pues luego de lo que haría no podía confiar que se encontrara en buenas condiciones.

De manera que empezó a teclear mientras dejaba correr sus lágrimas con libertad.

Querido Shaoran.

¿Sabes lo difícil que ha sido para mi escribir estas palabras? Creo que nunca lo sabrás, porque en cada una de ellas te estoy dejando mi corazón.

¿Sabes lo importante que eres para mi? Aunque quizá digas que sí, la verdad es que creo que nunca lo comprendiste de verdad, porque lo has sido todo: mi amigo, qué digo mi amigo, el mejor amigo que alguna persona pueda tener en su vida, cuando recuerdo todo lo que has hecho por mí y tu presencia alegrando cada parte de mi vida no puedo más que sentirme agradecida.

También has sido el hombre que supo dibujar mil sonrisas en mi rostro e inundó de alegría mi corazón; cada recuerdo, cada momento, cada palabra, estará presente en mí por lo que me reste de vida; inclusive, puedo decir que gracias a ti pude comprender todo lo que quieren transmitir esas canciones románticas y como quisiera haberte dedicado cada una de ellas para que comprendieras lo importante que eres para mi.

Pero hay algo que tampoco puedo olvidar y es este deseo ferviente en mi corazón de que alcances la felicidad y ahora he podido vislumbrar que es posible y que no será a mi lado.

Te quiero y te querré siempre, pero debes comprender también la decisión que tomo en estos momentos de hacerme a un lado; deseo compartir tu felicidad sintiéndome tranquila y plena también, mereces que esté ahí para ti no solo ahora sino por el resto de mi vida, puedes contar con que esté donde esté, sin importar el tiempo, siempre lucharé porque seas feliz.

Pero en este momento es más un asunto de auto preservación, sé que si continúo a tu lado en estas circunstancias me hará mucho daño y tú necesitas tener contigo a una amiga que pueda ser el apoyo que necesitas.

Shaoran, eres y serás siempre mi mejor amigo, te quiero como no tienes idea y sé que serás feliz porque lo mereces, y como dije antes, aunque sea de lejitos y en silencio, mis oraciones al cielo serán por ti y tu felicidad.

Con amor.

Tu mejor amiga.

Sakura "Kinomonstruo"

Sus manos temblaban y más aún cuando trataba de enviar esas palabras que recién había escrito, sabía que tenía que armarse de una fortaleza que no había tenido en todo ese tiempo, así que antes de enviarla, respiró profundo, ingresó a su facebook y lo eliminó.

No quería sentirse en la tentación de tener contacto con él y por último le dio "enviar" a aquel correo.

¡Por Dios! Lo había hecho, estaba cortando los vínculos que la unían a Shaoran y agradeció la distancia que existía entre ellos, no tendría la tentación de verlo y querer hablar con él. Esta vez era definitivo.

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Shaoran se encontraba en su oficina jugando despreocupadamente con un lapicero, la verdad estaba en una situación muy complicada, no quería perder a Sakura, no se sentía preparado para vivir sin ella, cuando el sonido de un correo entrante llamó su atención.

Era un correo de Sakura, eso si que era extraño, ella nunca le enviaba correos y menos desde la empresa, observó el asunto: "Adiós Shaoran"

No, no, no, no, eso tenía que ser una broma. Se apresuró a abrirlo y a leer esas líneas, cuando lo hizo buscó desesperadamente su teléfono mientras trataba de chatear con ella por facebook. Lo había eliminado y bloqueado de sus contactos.

- Sakura, por favor no me hagas eso, no ahora. No lo hagas.

Esciribió a su whatsapp.

- Sakura ¿estás?

Nada, no contestaba

- Sakura por favor, solo escúchame, una vez más y luego tomarás tu decisión.

Por su parte la castaña leía aquellos mensajes con las manos temblorosas, sabía que si hablaba con él por última vez ya no tendría la fuerza, ese momento era determinante.

- Shaoran, lo que tenía que decirte lo plasmé en ese correo, por favor, no lo hagas más difícil, a la larga verás que es lo mejor. Te quiero, cuídate.

- Sakura, no lo hagas por favor, podemos encontrar la manera y todo estará bien.

Ya los mensajes no le llegaban seguramente lo había bloqueado.

Maldita sea, era algo para lo que no estaba preparado en ninguna manera, se sintió mareado, no podía respirar bien, ¿qué iba a hacer ahora sin ella?, ya habían pasado 3 años entre tantas cosas, a nadie había amado como a ella y aún no estaba seguro si lograría hacerlo, pero ella tenía razón, no podía seguir haciéndole daño solo por darse el gusto de tenerla a su lado.

Al otro lado del mundo, Sakura se encontraba desconcertada mirando su teléfono, aún le parecía increíble lo que había hecho y recibió un correo de Shaoran al buzón de su trabajo.

No tenía asunto, al abrirlo unas cortas palabras:

Te amo, mi mejor amiga.

Un archivo adjunto, una canción que nunca había escuchado pero que acabó de desmoronarla por completo.

Mi mejor amiga – Noel

Yo conocía como nadie cada detalle de ti

Sabía todos tus defectos y cosas que no he de decir porque son para mi

Tú conocías como nadie cada rincón de mi ser

Historias que a nadie le he dicho

Secretos que solo a ti te conté

Ahora dices: "ya no puedo,

No quiero engañarte más,

Ya no puedo ser tu amiga,

Porque la verdad es que siento mucho más"

Extraño no tenerte aquí, dentro de mi vida

Y lo más triste es que perdí lo que más quería

Debo confesar aquí, que nunca por nadie había sufrido así

Mi mejor amiga.

Siempre fue claro contigo, no eras tan solo una más

Si me enseñaste a vivir lo que nunca con nadie he vivido jamás

¿Cómo puedes pedir tiempo

Para poderte alejar?

Parece que se te olvide

Fuiste tú quien me propuso una amistad

Extraño no tenerte aquí, dentro de mi vida

Y lo más triste es que perdí lo que más quería

Debo confesar aquí que por nunca por nadie había sufrido así.

Mi mejor amiga.

Sakura lloraba desesperadamente, sentía que su vida se acababa en ese instante en el que supo que todo había terminado de forma definitiva, que jamás volvería a sentir sus manos, o sus besos, sus chistes malos, la forma como la llamaba, su cálida sonrisa a través de teléfono, las conversaciones sin sentido, todo, todo lo que él le había dado moría en ese instante.

- Sakura, soy yo – era Yue quien había llegado

Corrió a la puerta y se lanzó a sus brazos, sentía que ya no tenía fuerzas para permanecer en píe y se desplomó totalmente desesperada, no lograba hablar, solo tomó con fuerza la camisa de Yue tratando de desahogar todo el dolor que la embargaba.

- Sakura, no estás bien, tenemos que irnos estás muy fría y pálida.

- No puedo… No puedo respirar.

En ese momento Yue se levantó recordando que ella sufría de asma, era posible que tuviera un inhalador en la oficina, le preguntaba pero ella no hablaba y no lo pudo encontrar; de pronto lo supo, lo más seguro es que estuviera teniendo un ataque de pánico.

- Yue, sácame de aquí, por favor – dijo con su voz hecha un hilo.

La tomó en sus brazos y salió a toda prisa de la empresa ante la mirada preocupada de la recepcionista, ya era lo suficientemente tarde para que casi todo el personal administrativo estuviera fuera de la empresa, era viernes y salían más temprano.

Yué la subió a su auto y emprendió el camino al hospital más cercano dándole una pequeña bolsa para que respirara en ella y su respiración se acompasara un poco, pero ella no dejaba de llorar de forma descontrolada.

- Maldita sea, lo sabía, sabía que te iba a destruir. Sakura se fuerte, siempre lo has sido – decía mientras trataba de tomar la mano de la castaña que estaba echa un ovillo a su lado.

Llegaron al hospital y llamó la atención del personal para subirla a una camilla, en ese momento ya se encontraba inconsciente.

Estuvieron allí toda la noche, le aplicaron sedantes que la tendrían dormida todo el fin de semana.

Se sentó a su lado en una silla para esperar el momento en que podría llevarla a casa, no sabía en qué instante todo se había descontrolado de ese modo. Rebuscó en el celular de Sakura, tenía que hablar con ese tipo y maldecirlo por lo que fuera que le hubiese hecho.

Se sentía mal con Sakura por invadir su privacidad, pero al buscar notó que su número no estaba, lo ubicó entre los números bloqueados, buscó el perfil de facebook y también lo había bloqueado.

Entonces ¿había sido ella?

Revisó los últimos mensajes de whatsapp y ahí estaba la respuesta. Efectivamente había sido ella quien daba por terminada toda relación con el castaño; con razón su reacción, estaba luchando contra ella misma. No había comprendido hasta ese momento la magnitud del amor que tenía Sakura por él y también se dio cuenta que quizá jamás volvería a amar así a nadie, incluyéndolo a él.

Llamó a Mayra.

- Hola Sak ¿qué pasa?

- No soy Sakura, soy Yue, disculpa por llamarte desde su teléfono pero necesito tu ayuda

- ¿Qué pasó?

Tsukishiro le contó las conclusiones a las que había llegado y para ella todo tuvo sentido, llevaba días viéndola mal, totalmente apagada y triste.

- El caso es que necesito que me ayudes, ya casi nos dan salida y yo… Pues yo no pienso tocarle un dedo, es decir, estará con sedantes todo el fin de semana, entenderás que hay que cambiarla y todo.

- No te preocupes, cuando salgan para el apartamento me avisas y estaré esperándolos.

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Abrió sus ojos, dolían, mucho, al igual que su cabeza. Se sentía totalmente desubicada, pero poco a poco reconoció su cama, estaba en su habitación aunque muy oscuro. ¿Todo se trataba de un sueño? Bueno, uno muy horrible.

Se levantó, de verdad se sentía pesada como si no fuera totalmente dueña de sus movimientos, muy extraño. Así que solo se sentó en su cama esperando sentirse un poco mejor pero no sucedía, recordó que Yue vivía con ella así que lo llamó para ver si podía ayudarla.

No mucho rato después él apareció con un vaso de… ¿Jugo? No lo sabía en realidad pero lo que fuera deseaba tomarlo, se sentía muy extraña.

- Yue, disculpa, es que creo que tuve un mal sueño y no me siento bien. ¿Qué hora es?

- Son las 3 pm.

- ¿Las tres? – miró visiblemente desubicada

- Sakura tranquilízate, es domingo, son las 3 de la tarde, no te sientes bien porque te dieron unos sedantes fuertes y por eso tu estado.

- ¿Sedantes? Y por qué habrían de darme… Sedantes…

En ese momento pareció empezar a recordar lo sucedido, todo lo que había hecho, la horrible sensación que se había apoderado de ella en esos momentos.

Se llevó las manos a la cabeza y agachó su mirada mientras sentía la cálida mano de Yue acariciando su cabello.

- Estarás bien Sakura, siempre estás bien. No sé como lo logras la verdad, pero lo harás.

- Yue, ¿qué hice? No comprendo ni cómo ni por qué lo hice

- Porque es lo mejor Sakura, y te lo digo como tu amigo, necesitas estar bien, mereces estar bien y todo esto se había vuelto una carga en tu vida. Seguramente llegará el tiempo en que el dolor se acabe y puedas volver a tener una bonita amistad con él, pero ahora, en las condiciones que te encuentras es absurdo que lo sigas intentando.

- Gracias por estar conmigo.

- No podría ser de otra manera, a eso vine.

- Yue, te estoy causando muchas molestias perdóname

- No digas eso, tú me soportaste con todo y mi mal genio y malos tratos, es lo menos que puedo hacer por ti.

- ¿Le dijiste algo a Touya?

- No, no he hablado con nadie, creo que necesitas privacidad y no podría violar eso.

- Eres un buen amigo.

En ese momento entró Mayra.

- Amiga, que bueno que despiertas, ¿te sientes mejor?

- Si, un poco mareada y con dolor de cabeza pero… Bien

- Me alegro mucho.

- Bueno, con permiso, debo ir a traer algo a la farmacia, espero no tardar mucho – dijo Yue-

- Ve tranquilo – responde Mayra-

Ambas jóvenes se quedan en silencio mientras Yue sale.

- Ahora si, dime ¿cómo te sientes?

- La verdad – dijo Sakura con una sonrisa forzada – he estado mejor ¿sabes?

- Lo imagino, todo fue demasiado intenso entre ustedes

- Creo que todo lo que sucedió desde que nos conocimos fue lo que hizo que tejiéramos lazos tan fuertes.

- Ay amiga, pero estarás bien, solo tómate tu tiempo y verás que tu corazón estará listo para volver a amar.

- No lo sé, es como si de uno u otro modo supiera que eso jamás sucederá.

Mayra solo la miraba sin decir nada, sabía con cuanta intensidad la castaña a su lado amaba a Shaoran, se notaba en todo lo que ella hacía pero sabía que llegaría el momento en que su corazón sanaría y volvería a sonreír, estaba segura de ello.

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Los días iban pasando y Sakura como siempre, sabía hacer uso de esa fachada de dulzura y tranquilidad cuando sabía que pasaba noches enteras en vela, recordando, llorando por momentos, haciendo su mejor esfuerzo por olvidar.

- Saku, tenemos que hacer algo el fin de semana, estoy aburrido – decía Anthony

- Podemos reunirnos en mi casa para comer

- ¿Y si hacemos la noche de Karaoke en tu casa para no salir a otro sitio?

- ¿Te parece?

- Si, de hecho es mejor, más íntimo y podemos invitar a algunos de la oficina.

- Me encanta la idea, hablemos con ellos a ver quienes pueden y organizamos todo.

- Sakura, ¿estás muy desocupada como para estar organizando fiestas de fin de semana?

Era la jefa de Sakura que tenía el don de ser supremamente inoportuna.

- Por si no te has dado cuenta tenemos mucho trabajo como para que estés perdiendo el tiempo.

- Ana María, no estoy perdiendo el tiempo; de hecho estoy a punto de terminar el informe de gestión que debo presentar respecto a mis labores.

- Claro y como solo piensas en tu trabajo, me pareces muy poco proactiva, debemos pensar en toda el área en general.

- Mmmmm pues Anthony también terminó su parte… Solo falta la tuya.

- Muy bien, entonces como ya les queda tiempo libre les entregaré los datos y se encargarán del informe general.

- Pero es te corresponde a ti – respondía Anthony con su rostro serio –

- Si les queda tiempo de preparar fiestas, les queda tiempo de completar el informe, sobre todo tu Sakura.

- Pero…

- Pero nada, te enviaré en un correo todo lo respectivo y lo necesito para mañana, debo estudiarlo antes de que se presente.

Cuando la mujer salió de la oficina se estrelló con un imponente hombre que venía ingresando.

- Lo siento señorita, ¿está bien?

- Si… Si, discúlpame tú, estaba distraída, ¿hay algo en que te pueda servir? – dice ella con la careta de amabilidad que la caracterizaba.

- Me dirijo a la oficina de la señorita Kinomoto, pero tranquila, conozco el camino.

- No, permítame acompañarlo, yo soy la jefa de ella ¿sabía?

Yue permitió que hablara sin decirle nada más.

- Es una lástima, es una niña bonita y amable pero en el trabajo no es que sea muy buena, trato de ayudarla todo lo que puedo, tú sabes, como su tutora siempre trato de estar para ella y apoyarla, pero parece que no sirve de mucho mi ayuda.

En ese momento llegaron a la oficina.

- Sakurita – solo le decía así cuando estaba frente a alguien más – este joven te busca.

- Hola Yue – saluda cariñosamente la castaña-

- Hola mi amor – responde él dándole un beso en la frente ante el desconcierto de Sakura-

- ¿Mi… Amor? – pregunta la jefa de Sakura –

- Si, ella es mi novia – responde Yue friamente como solía hacerlo, mientras Sakura miraba a Anthony sin saber qué hacer o decir.

Anthony la miraba asintiendo, como diciéndole que permitiera a Yue seguir con lo suyo, seguirle la corriente simplemente, mientras este seguía hablando.

- Sepa señora que Sakura no está sola y que todas esas cosas que me dijo de ella de sobra se que son solo mentiras porque conozco la gestión que ha adelantado en esta empresa. Tristemente usted es el tipo de personas patéticas que creen que por humillar o pordebajear a otros son más importantes. Está muy equivocada si cree que funcionará en este caso, porque por más que abuse de mi novia ella seguirá siendo la persona honesta y sincera y las personas ven eso, mientras usted – dijo mirándola de pies a cabeza- nunca llegará a ser nada más que la pura imagen de la hipocresía.

A ese punto la mujer estaba totalmente roja y a punto de llorar, Yue tomó la mano de Sakura mientras ella sacaba sus cosas y salieron de la oficina pasando por el lado de la otra mujer, pero entonces Yue se regresó.

- Ah y respecto al trabajo adicional que pensaba ponerle a Sakura, yo mismo me encargaré de hablar con Ana Milena para conocer su opinión. Sakura hará lo que Ana Milena diga, usted sabrá si se arriesga.

Sakura y Yue salieron caminando del lugar y al encontrarse en el estacionamiento la castaña estalló en carcajadas.

- Eres el ser mas cruel del planeta – le decía a su compañero

- Y tú tienes que dejar de ser el tapete de todo el mundo Sakura, alcancé a escuchar perfectamente lo que te estaba mandando a hacer y tú solo te quedas callada, de manera que si yo no llego, estarías haciendo trabajo extra.

- No me gustan los problemas y lo sabes.

- No es el hecho Sakura, ella simplemente no tiene derecho.

- Bueno, cambiando el tema, con Anthony estuvimos hablando de hacer una pequeña reunión en el apartamento el viernes, ¿qué dices?

- Trataré de no importunar – respondía Yue tan inexpresivo como siempre.

- ¿Importunar, Por qué lo dices?

- Porque es algo tuyo y de tus compañeros… Y yo..

- Y tú… Nada, tú eres mi amigo, compartimos apartamento y a menos que definitivamente no quieras o te sientas incómodo te quiero ver ahí, si? Por favor.

El joven sonrió un poco – está bien, eres tan insistente.

Continuaron con ese camino a casa que ahora era un poco más ameno, por lo menos compartían su soledad.

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Hong Kong: 3:45

Era la tercera noche consecutiva que no podía pegar el ojo literalmente, desde hacía ya varios días – específicamente desde ese día- sentía que no podía encontrar la paz que necesitaba, la manera tan drástica como Sakura había dado fin a su relación de manera definitiva le dolía y mucho, aunque sabía que ya nunca estarían juntos como pareja, aún así el saberla de alguna manera a su lado le proporcionaba tranquilidad.

¿En qué momento todo se había vuelto tan infernalmente doloroso? Pero ya no era un niño, ya había llorado demasiado por esa mujer y en realidad podría seguir haciéndolo, pero él como profesional tenía perfectamente claro que era su deber sobreponerse a todo esto y seguir adelante, tenía un proyecto de vida claro aunque… Ya no la incluía a ella y de nuevo, esa punzada de dolor.

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Ya todo estaba preparado, en el apartamento ya se encontraban Anthony, Mayra, jenny y otras dos compañeras, poco después llegó a Ana Milena, el ambiente era muy acogedor y de compañerismo, todos charlaban y reían, la verdad es que Ana Milena era muy graciosa y contaba todas sus anécdotas teniendo en cuenta que compartía la torpeza y distracción de Sakura.

- Sak y ¿Yue?

- No lo sé, es que él no es muy sociable… La verdad no pensé que le fuera a molestar.

- Bueno, ojalá no sea así.

- Pasó un rato más y llegaron los otros invitados, todos los muebles estaban hacia las paredes pues la mayoría habían optado por sentarse en el piso, ya el dispositivo de Karaoke estaba instalado y todos estaban a la expectativa; la primera en pasar fue Ana Milena dando un real espectáculo donde todos coreaban sus canciones.

De pronto llegó Yue con varios paquetes, se acercó en silencio a Sakura quien estaba cerca de la puerta y realmente se alegró al verlo.

- Perdona mi tardanza, espero que no te moleste, traje un compañero de trabajo.

- Para nada, y ¿dónde está?

- En el pasillo hablando por teléfono, y… traje unas cosas para comer, espero les gusten a todos.

Sakura le sonrió, ese hombre la sorprendía a cada momento.

Los aplausos interrumpieron la conversación mientras Ana Milena hacía reverencias por demás teatrales.

- Ahora, Anthony y Jenny nos han traído algo especial – anunciaba una de las compañeras de Sakura-

Resulta que ese par tenían una relación bastante… extraña, Sakura sabía que era en juego, pero la asistente estaba convencida de que Anthony estaba enamorada de ella, el caso es que peleaban todo el tiempo y permanecían mucho juntos.

- Ven, siéntate conmigo – dijo Sakura halando a Yue a su lado-

- Con ustedes el dueto pimpinela – todos empezaron a reír a carcajadas y más cuando jenny empezó a cantar como si dramatizara la historia.

(esta canción se llama "pega la vuelta" la debían escuchar sus padres o hasta sus abuelos, pero si ven el video se harán una idea de la parodia que estaban montando ese par)

- ¿Quien es? – canta ella

- Soy yo – responde él

- ¿Qué vienes a buscar?

- A ti

- Ya es tarde

- Por qué

- Porque ahora soy yo la que quiere estar sin ti. Por eso vete, olvida mi nombre, mi cara, mi casa y pega la vuelta.

En ese momento todos reían a carcajadas, hasta el mismo Yue, el espectáculo que estaban dando era digno de alquilar balcón, definitivamente sus amigos eran un par de payasos dispuestos a hacer el ridículo para verlos reír.

El amigo de Yue no se hizo esperar más e ingresó a la casa timidamente, pero no tardó mucho para estar en ambiente y mucho más con el show que se estaba dando.

- Bienvenido, soy Sakura

- Yo me llamo Mario mucho gusto y disculpa por llegar así sin avisar

- No te preocupes, entre más mejor, estamos entre amigos.

En un momento vió que Mayra se notó bastante interesada en el recién llegado y que justamente había un espacio libre a su lado.

- Yue y yo iremos a la cocina, no queremos dejarte solo, ¿por qué no te sientas al lado de mi amiga que está al fondo? – le mostró donde estaba Mayra, el chico sonrió y Sakura tuvo un buen presentimiento-

Ya en la cocina – Gracias por invitar a tu amigo.

- Ya te vas a poner de casamentera

- No me juzgues, quiero ver a May feliz, lo merece.

- Ay Sakura… Ojalá yo pudiera encontrar el método para que tú también lo fueras – decía él acariciando levemente su mejilla

En ese momento los aplausos y algarabía provenientes de la sala los interrumpieron y salieron con algunas bebidas y pasabocas.

- ¿Quién sigue?

- ¡Sakura!

- No… Yo no…

- Nada, eres la anfitriona, sin excusas – decía Anthony mientras la tomaba de la mano

- Saku, ¿qué vas a cantar?

- Yo la programo no te preocupes

Allí el joven vió la sonrisa melancólica de la ojiverde y supo que no sería algo muy alegre.

Las notas de la canción iniciaron y los que conocían la situación de la castaña se miraban como queriendo hacer algo, preferían verla sentada a que se sintiera mal.

- Ashhh esta niña si es masoquista – decía Mayra en voz baja pero Ana Milena la escuchó

- Déjenla, eso es bueno, necesita expresarse de alguna manera.

Me cuesta tanto olvidarte (Mecano)

Entre el cielo y el suelo hay algo
con tendencia a quedarse calvo
de tanto recordar
y ese algo que soy yo mismo
es un cuadro de bifrontismo
que solo da una faz
la cara vista es un anuncio de signal
la cara oculta es la resulta
de mi idea genial de echarte
me cuesta tanto olvidarte
me cuesta tanto

olvidarte me cuesta tanto
olvidar quince mil encantos es
mucha sensatez
y no se si seré sensato
lo que se es que me cuesta un rato
hacer cosas sin querer
y aunque fui yo quien decidió
que ya no mas
y no me canse de jurarte
que no habrá segunda parte
me cuesta tanto olvidarte
me cuesta tanto olvidarte

me cuesta tanto...

Por mucho que quisiera disimular, se notaba la tristeza en sus ojos mientras los demás la miraban con rostros comprensivos y Yue se encontraba apoyado en el marco de la cocina simplemente para apoyarla cuando regresara, no podía ignorar que era un camino que ella debía recorrer; en medio del dolor, las lágrimas, evocar recuerdos de vez en cuando… Todo eso hace parte del proceso.

Pasadas las horas y terminado el encuentro Sakura no lograba calmar la ansiedad de su corazón. ¿Por qué?.

Salió al balcón de su apartamento con una taza de té humeante en sus manos, tomó aquel cuaderno en sus manos que se había convertido en un pequeño catalizador de sus sentimientos, allí plasmaba todo lo que no le decía a otros.

"Hoy, después de tanto tiempo, me he dado cuenta que en la mayoría de mis pasos ya no sigues, pero cuando finalmente creo que ya no eres parte de mi camino, miro de nuevo y ahí estás, recordándome lo fácil que fue olvidarme y lo difícil que ha sido para mi que dejes de doler para siempre.

Me pregunto ¿Quién es más tonto? Tú, por no acordarte ni un poco de mi, o yo, por haber creído que el tiempo no iba a poder romper lo que alguna vez unió, aunque lo separara. Creo que la segunda opción es la correcta.

El caso es… Que ambos tomaron caminos diferentes, pero se les olvidó soltarse del corazón antes que las manos.

Y si...De nuevo yo, este capítulo es particularmente doloroso para mi, es como volver a revivir ese momento tan increíblemente difícil.

De ahí aprendí que nada en la vida vale tanto la pena como para sacrificarse hasta morir, que no podemos esperar tener amor verdadero por otro ser que no sea nosotros mismos, pues al amarnos a nosotros podremos brindar a los demás un amor puro y real.

Ya solo queda el capítulo final que será bastante largo y pues nada... Esas escenillas raras como la del karaoke, la quise poner porque en medio de toda la tristeza, esas personas bellas y maravillosas me daban momentos de paz.

Siento de veras si los últimos capítulos han sido muy tristes, pero, como les dije al principio (ya no recuerdo si lo hice) este es un ejercicio para sanar en muchas maneras y el dolor y la tristeza por uy incómodos que sean, son reales, están ahí y no se pueden ocultar, antes bien aceptarlos y sentirlos en lo más profundo para llegar un día a superarlos.

Les envío muchos abrazos y que disfruten muchísimo estas fiestas.

Ale-San

PDT: el playlist está en Youtube Alejandra Franco Rodríguez (Con una imagen de Sakura y Shaoran como debe ser jejeje)