Los personajes de Saint Seiya clásico, Saint Seiya Omega, Saint Seiya Next Dimension y Saint Seiya the Lost canvas no me pertenecen.
Capitulo Final.
Comienzo de otra realidad.
Camus fue alojado en una habitación, mientras esperaba que Milo terminara con la garla que llevaba a cabo con su respectivo progenitor. Se acostó en la cama y observo el techo, estaba confundido. Sentía algo extraño en su pecho, en teoría se hacía una idea de que era, pero lo creía algo imposible.
Golpearon la puerta de la habitación, sacándolo del ensueño en que había caído, así que con algo de recelo llevo la mano a la empuñadura de su espada al mismo tiempo que bajaba de la cama.
-Adelante. -El general Ilias ingreso y le observo atentamente- ¿Necesita algo General Leonis?
-Por favor, su alteza, seguidme.-Se dio vuelta y comenzó a caminar el trayecto anteriormente realizado, esta vez acompañado por Camus.
Salón del trono.
Luego de tenerles una buena cantidad de tiempo en una sala menor, Sísifo les guió al salón del trono. Donde dos tronos aguardaban en absoluto silencio, claramente estos dos lugares simbólicos de poder eran los que ocuparían el emperador y la emperatriz a la hora de recibir visitas. Aunque actualmente, desde hacía más de 18 años solo un trono era ocupado.
-Me siento diminuto, ante la magnificencia de este recinto-informo Dante, algo cohibido por la inmensidad del salón. Las paredes eran de un color miel y las columnas de un reluciente mármol blanco. Adornadas con ángeles que observaban a todos aquellos que se hallaran en el salón desde la sima de sus pedestales en el punto más alto de las columnas.
-Y yo me siento miserable en este preciso instante-susurro Regulus, muerto de miedo al ver en compañía de quien entraba Camus. Kardia ingreso por una puerta lateral, acompañado de Milo en cuyos ojos se notaba con facilidad los rastros de las lágrimas recientemente derramadas.
-Eres igual a tu padre.-Informo Kardia, luego de observar de reojo a la única mujer del grupo y tomar asiento en el trono- Solo si fueras rubia y de piel blanca, diría que eres su réplica exacta.
-¿Disculpe?-La chica le miro algo confundida ¿Igual a su padre?- Me debe estar confundiendo.
-Tengo buena memoria para los rostros-Informo en un tono helado el emperador, mientras su hijo le miraba con duda.
-Eso es imposible, los algiedos no tenemos esas cualidades físicas...-Informo Shura- es casi imposible encontrar un algiedo rubio.
-Los algiedos, no. -Informo una helada voz de mujer, esta se hizo presente con un silencioso andar- pero alguien del norte de Antares es muy probable que las tuviera- La mujer tenía el cabello liso y de un color negro verdoso, llevaba puesto un vestido de color bordo de textura ligera. Se paró junto al emperador y le miro de reojo- Supongo, que tenías razón... Lo último que una madre debe perder es la esperanza.
-¿De qué hablan?-Milo observo a Geist, la cual estaba sumamente congelada en su lugar.- Calvera... Geist es priesterin, es una huérfana.
-Muchos meses antes de venir a Antares, tuve una hija: Yiste...-la mujer miro colérica a Shura, ignorando (para sorpresa de todos, menos para Kardia) como la mujer ignoraba al futuro emperador de Antares. - Le pedí ayuda a sus padres, su alteza-La mirada no baja ni un ápice su fría cólera- llegue a lamentar el ocultar que su hermano menor había nacido paria.-El hombre se quedó helado- cuando vi que no lograban dar con mi hija.
-Calvera -Kardia miro a la mujer, los dos veían a la misma persona en la joven que había llegado con el príncipe- serénate o confundirás a todos.
-¿Que tiene que ver esto con Geist?-pregunto Jabu, a pesar que la respuesta estaba a los ojos de todos.
-Ella es Yiste.-Informo Kardia, sabia de la primera hija de su mejor amiga (la causa por la que el embajador termino regresando a su país natal)... Como también del fallecimiento del neonato que tuvo en Antares.
-Geist, es una variante de ese nombre -La chica miro a Milo y luego a Camus, su mirada pedía ayuda- No es cierto...-miro a la mujer, había terror en los ojos de la chica- no es cierto... No puede ser cierto...-Cuando abrió los ojos estos estaban de ese extraño azul verdoso.
-¿Qué pasa?-Pregunto preocupado Camus. ¿Los ojos de Geist cambian de color cuando se asusta? Se preguntó confundido.
-Los mestizos, quedan exentos de la ley de Pairas, la que dice que si naces y no cumples los estándares, deben apartarte de tu familia. -La chica salió del recinto, dejando la puerta abierta tras sí. Mientras Calvera se serenaba, todos entendían que pasaba por la cabeza de la chica y muchos dudaban que el emperador y esa extraña mujer quisieran divertirse a costillas de la muchacha.
-Le daba por muerta...-la mujer miro a Shura- ¿Dónde estaba?-Pregunto calmada, mientras Camus y Milo iban tras la perturbada joven.
-Estaba en poder de Lune-Informo este, en tono sereno.
-¿Cómo está segura que ella es su hija?-Alexei le miro de reojo, mientras observaba a Hyoga que no sabía cómo reaccionar ante la situación.
-Es igual a Frederick, mi difunto esposo, solo cambia que es morena...-la mujer le miró fijamente- y si no estoy en un error, usted príncipe Alexei, debería llamarse al silencio mientras esta ante el emperador de Antares.-El joven se mordió el labio, dado que le convenía no llevarle la contra a la mujer. Creía saber quién era... Ella era Calvera, la que manejaba los asuntos del emperador con respecto al pueblo.
Patio.
Geist llego junto a su montura, mientras contenía las lágrimas. Esa era la mujer que veía llorando sangre y luego lágrimas de felicidad. ¿Por qué? Por qué tenía que pasar eso... Ahora lo entendía todo. Las lágrimas de sangre eran el sufrimiento de la mujer, las otras era la alegría de encontrarla.
Coloco un pie en el estribo, se iría de ese lugar... No, podía aceptar la realidad que se le presentaba. En esos momentos odiaba esa capacidad de soñar despierta y ver lo que aún no pasaba, desde los 15 años que pasaba por ello. Desde el día que su cuerpo decidió dejar de ser el de una niña para pasar a ser el de una mujer... Se subió a la silla de un brinco, mientras sus ojos se empañaban ligeramente con las lágrimas.
-Geist...-Camus fue el primero en darle alcance a la chica y sujetar las bridas del corcel...-Geist espera.-le sujeto del brazo, para evitar que pudiera indicarle alguna acción al caballo
-Quiero estar sola...-La chica libero su brazo- Ustedes no entienden, jamás entenderían...-cerro los ojos y apretó los dientes- Quiero estar sola un rato- y desaparecer de la faz de la tierra si es posible.
-¿Qué tal si nos dices? -Milo le miro con suma pena. -Geist, sin duda esto fue lo que colmo tu paciencia...-Los ojos de la chica brillaban por las lágrimas- dijiste que las mujeres soportan todo hasta que no dan más. No debes soportarlo sola, para algo tienes amigos.
-Jamás entenderían, son un par de niños...-Por lo menos no dijo que no somos sus amigos, pensó Milo.
-Si no nos dices, no entenderemos. -Replico el príncipe de Antares, en un tono sereno, antes de agarrar las bridas del corcel.
-Nosotros no somos niños, Geist -Camus le miró fijamente- hemos vivido casi lo mismo que vos, no somos idiotas y entendemos por lo que estás pasando.
-Son más chicos que yo-la joven le miro socarrona- son unos niños...-tomo las bridas del caballo al realizar un rápido jalón de estas- vengan, vamos a montar un rato... Es claro que no me liberare de ustedes tan fácilmente.
-Obviamente, no.-informo Camus en tono sereno.
-Deja de fingir que eres fuerte, cuando en realidad lo que necesitas es llorar-Milo tomo las bridas de su yegua y Camus otro caballo- llora tranquila, ya viste berrear a Camus así que no debes de preocuparte por eso. -El otro le lanzo una mirada asesina, mientras la chica sonreía con ligera pena.
Los tres corceles no demoraron en dejar el palacio.
Sala menor, esa misma noche, palacio de Acrab.
-¿En dónde se metieron?-Pregunto sereno Kardia, luego que los tres jóvenes se les ocurriera aparecer a mitad de la noche. Algunos se habían retirado a dormir y algunos otros se habían quedado preocupados por los tres jóvenes.
-Estuvimos montando todo el tiempo-Informo Milo, los otros dos estaban completamente tranquilos... El montar y hablar de problemas les había relajado. La espalda le dolía a horrores por tanto montar a caballo sin la menor interrupción. Su vista se posó en los presentes: Regulus (casi obligado por su padre), el general Ilias, el general Sísifo, Shura, Calvera, su padre, Alexei y el general Cristal.
-Geist -Shura miro a la chica- ¿En qué época del año naciste?
-Primavera, entre la primera y segunda semana.-Informo la chica, observándole con ligero recelo.
-¿En dónde naciste...? -Shura le miro- Que región -aclaro.
-Norte.-La chica miro a la mujer, cuyo rostro permanecía inexpresivo como Shura.- Ya lo saben... se los dije durante el viaje.
-¿Cuál fue el presente que te dieron?-la mujer le dedico una mirada serena, la chica se mordió el labio antes de responder.
-No tenía ninguno. -Soltó con ligero tono beligerante.
-¿Que presente? -Camus miro a las dos mujeres y luego a Shura- algo me dice que es cultural...
-Sí, lo es -Geist miro al príncipe del norte- Antes de darte a los priesterin, los padres dan un objeto al infante como presente por su nacimiento...
-Muestre el papel, El Cid, por favor -Soltó sencillamente Calvera. Shura les tendió el papel a los tres jóvenes, Milo fue quien lo tomo al ver que Geist no tenía intención de tomarlo. Lo habían redactado mientras la chica no estaba, había sido idea de Alexei. Calvera anotaría tres datos relevantes (que Geist tal vez podría saber sobre su nacimiento) y se lo daría a Shura. Cuando la joven llegara se lo preguntarían y se quitarían la duda de si era o no hija de la ex sacerdotisa.
10 días de la primavera.
Dabih, Norte de Algiedi.
NO tubo presente.
-Geist...-La chica tomo el papel y lo arrugo, luego de leerlo.
-Solo son coincidencias...-apretó los dientes, la simple idea que la apartaron porque si le hacía hervir la sangre. Se había calmado en la cabalgata y había asumido (lo más maduramente posible) que existía la "posibilidad" de que tuviera madre.
-Dos si...-La mujer se paró a solo dos pasos de ella- ¿Pero tres?-la mujer entorno los ojos- Algo me dice que sabes tú fecha de nacimiento.
-¿Y que hay si la se?-la joven le atravesó con la mirada. -Eso no implica nada, miles de niñas debieron de haber nacido ese día. -En sus ojos se notaba que estaba desesperada por creer que esa mujer no era su madre, por creer que lo que le habían dicho era mentira. Lo que había razonado en la cabalgata, había desaparecido una vez los miedos y la duda volvieron hacer acto de presencia en su mente.
Toda su vida había vivido creyendo que era una cosa, que llego con los priesterin por una clara razón (dado que la habían abandonado en la puerta del santuario)... Ahora resultaba ser que era todo lo contrario. Toda su vida le habían dicho que fue abandonada... ¿Por qué diablos mentirían tan cruelmente?
-Pequeña -Calvera le miró fijamente a los ojos- Yo me hago una idea de quién te pudo haber apartado, quien dio la orden.-La chica le atravesó con la mirada- El nombre de Lilith ¿Te es familiar?
-No, es la primera vez que lo escucho.-Informo en un tono sereno, mientras trataba de controlarse, como se le había enseñado. Un priesterin, no debe tener emociones.
-¿Y el de Sable de plata?-La sorpresa en los ojos de Geist lo dijeron todo.- Dime una cosa... ¿Murió en el ataque a los santuarios o sigue viva?-pregunto en un tonos sumamente helado Calvera. Milo le observo sorprendido, nunca hubiera creído que Calvera (la mujer alegre que siempre le contaba historias o le cantaba cuando era niño) pudiera tener un carácter tan firme.
-Murió.-fue la sencilla respuesta- ¿Que tiene que ver la matriarca con todo esto?-No lo podía creer. La mujer era muy tenaz y un poco cruel en algunas cosas (a la hora de hacer cumplir las leyes a raja tabla, principalmente). Pero no la veía capaz de robarse a un bebe y mentirle diciéndole que le habían abandonado como si un perro se tratara.
-Tiene que ver que tu padre le rajo la garganta en un duelo a su hijo... -Incluso Kardia abrió los ojos sorprendido- Su hijo era "normal", pero era un imbécil. Quiso pasar los límites...-la expresión de sus ojos lo decía todo- y tu padre en un duelo le abrió la garganta con su lanza doble.
-Bueno... lo de la lanza doble es de familia-Comento Camus, ante las miradas interrogantes, Geist le mostró que llevaba una bajo la capa. Quería destensar un poco el ambiente y esas palabras salieron naturales en su boca.
-¿Me mando a robar?-pregunto la chica algo confundida, era claro que ahora si estaba perdida.
-Sospecho que si...-Miro a Shura- pero por faltas de pruebas, tu madre y tu padre no hicieron nada. -Con que por ahí venia la rabia hacia sus padres, pensó el rey derrocado- Esconder un bebe es fácil.-Todos le dedicaron miradas pidiendo que se explique- Pudo haber llegado otra niña con el nombre de Geist o te registraron bajo ese nombre para no llamar la atención.
-¿Por qué no cambiar sus fecha de nacimiento?-Alexei miro a la condesa.- Creo que cualquiera haría eso... Si quiere esconder un bebe.
-Por qué está prohibido-Geist le miro- el honor incluso debe estar en los escritos...-gruño, mientras apretaba los puños con fuerza- ¿Mato al hijo y me robaron para hacerle sentir lo que es perder uno? -Era claro que la chica contenía mucha rabia dentro de sí.
-Kardia...-Calvera miro al emperador.- ¿Te molesta que dialogue con Geist en tu biblioteca? -el hombre negó lentamente con la cabeza.- Por favor, seguidme- Geist observo a Shura, quien asintió levemente. La priesterin, siguió a la condesa en absoluto silencio.
-Shura...-El joven miro a Camus. -¿Esto cambia mucho la vida de Geist?
-Solo cambiara-Ilias le miro, respondiendo por Shura- si ella quiere que cambie -Miro de reojo a Regulus- y hablando de cambios.-El chico se puso pálido- si su alteza lo autoriza, desearía retirarme a la fortaleza... Tengo que hablar de determinados asuntos con mi hijo...
-Puedes irte, siempre y cuando prometas dejar al chico vivo-Kardia le dio la espalda y comenzó a salir seguido por Milo- Mi hijo ha hablado muy bien de él, además quiero hablar con él luego a solas. -Ambos nobles se retiraron. Milo no veía la hora de colocar su espalda sobre sobre un cómodo lecho.
-Bueno...-Regulus miro a su padre, no sabía que le daba más miedo. Si la idea de tener que hablar con su padre o con el emperador a solas.
-Ni aunque todos los reyes que existen hablaran bien de ti-Ilias le atravesó con la mirada- te salvaras. Vamos.-el chico volvió a perder el color de su rostro. Sísifo observo a su hermano irse con su aterrado sobrino.
-Si cuando me robe el caballo favorito de nuestro padre, me soltó una reprimenda de las buenas... -Miro a los presentes- no me quiero ni imaginar la que le espera a mi sobrino.-Miro a los presentes- Seguidme, la idea es que no sepan sus nombres.-Informo en un tono helado.
Fortaleza de Tristán, Puerto Tristán.
El viaje a caballo había sido sumamente silencioso, Regulus se mordía el labio nervioso. Su padre le hizo seguirlo hasta el interior del inmenso lugar y entrar en su despacho. El chico respiraba nervioso, a pesar que intentaba calmarse.
Ilias cerró la puerta con llave y se fue a sentar tras el escritorio.
-¿Estás enojado?
-Regulus-el hombre cerro los ojos- ¿Tu como estarías si tu único hijo desaparece del mapa y luego te enteras que está en una misión suicida?-El chico se mordió el labio- El emperador había enviado a los escuderos del príncipe, tú te los encontraste y tomaste la brillante idea de unirte a ellos...-Abrió los ojos y le dedico una mirada ligeramente colérica- ¿COMO TE CREES QUE ME SENTÍ ESTOS CASI SIETE MESES QUE ESTUVISTE AUSENTE?
-¡HICE LO QUE TU HUBIERAS HECHO!-Bramo el menor, soltando de golpe una rabia que no sabía de donde se producía. Ilias se quedó estupefacto ante esto.- Es mi príncipe... Solo hice lo que era correcto, ayudar a encontrarle y darle libertad.-Regulus apretó los puños- Viaje por dos países enemigos, asesine a otras personas...-recordó la primera flecha disparada y el enemigo derribado con esta, la primera vez que tomaba una vida humana- Me tomaron prisionero y me torturaron para hacerme develar información. QUE NO DIJE -Ilias se levantó de su lugar, al mismo tiempo que Regulus cerraba los ojos por la rabia y lágrimas caían de sus ojos- me torturaron y no dije nada...-El abrazo de su padre fue algo inesperado, el chico se lo devolvió. -Te necesite... mucho...-El general con cuidado le comenzó a acariciar el cabello- cuando Lune nos capturo a Izo y a mi tuve mucho miedo... Pensé que no te vería nunca más papá...-Ilias dejo salir un suspiro, olvidándose de la rabia que le había generado la separación inesperada de su hijo. -Te extrañe... mucho...-el hombre con cuidado reforzó el abrazo que le otorgaba a su hijo- Pensé que no te vería más...
-Perdóname por ser un imbécil hijo... -El joven alzo la mirada y se topó con los ojos llorosos de su padre- tenia tanto miedo a perderte, que deje que este se convirtiera en rabia por no poder haberlo evitado.-El general limpio las lágrimas del muchacho- No podría tolerar perderte a ti, ya había perdido a tu madre... Perderte a ti...-el hombre beso la frente de Regulus.- Estoy orgulloso de ti-le susurro, con los labios aun pegados en la frente del menor. Regulus miro sorprendido a su padre, quien derramaba lágrimas en ese preciso instante- eres lo mejor que me paso en la vida y no puedo tolerar perderte...
-Ya... regrese... ya... no debes preocuparte.-Informo el menor con una tenue sonrisa.
-Un padre, jamás deja de preocuparse por su hijo. -El general observo con brillantes esmeraldas al menor- Nunca, deja de preocuparse, por más que su hijo crezca...-Limpio las lágrimas del muchacho- Por más orgulloso que este de ti, eso no hará que deje de preocuparme por lo que hagas.
Habitación de Milo. Palacio de Acrab.
Milo se despertó bruscamente, sujetando con firmeza la daga que había colocado bajo la almohada. Su mano fue sujetada con firmeza y dos gemas turquesas se dejaron apreciar a pesar de la oscuridad.
-¿Sucedió algo?-Pregunto Milo, mientras se sentaba y dejaba la daga (con la que casi mata a su padre) en la mesa de noche.
-Va a sonar estúpido...-El hombre se sentó en la cama.- Pero quería asegurarme que estuvieras aquí... Soñé que me traían tu espada y que cuando venía aquí no había nada. -Milo dejo salir un suspiro- Eh soñado con eso... desde que desapareciste.
-Ahora estoy aquí -el chico le sonrió- recuerda eso siempre, ya no estoy en el extranjero... Ahora duermo a una habitación de la tuya.-El emperador acaricio con cuidado la cabellera del muchacho y Milo tomo su mano.
-Papá, ahora estoy a tu lado... y no pienso dejar que una desventura me aparte de ti de nuevo.-El emperador abrazo a su hijo con fuerza.- Ya, papá, tranquilo. Estoy a tu lado de nuevo...-Susurro al oído de su padre- ya estoy aquí...
Habitación, ala Oeste.
Geist se dio vuelta en la cama, estaba nerviosa y no podía dormir por más que quisiera.
-Hay maldita sea...-Golpeo molesta la almohada, por más que quisiera tenía que aceptar la realidad: su padre y su madre la habían deseado y le habían llorado al creerla perdida. Tenía padres (actualmente solo madre, pero era lo mismo). Dejo salir un gruñido y abandono la cama.
Aposentos de Camus, Ala Oeste.
-Camus. Camus -El chico abrió los ojos, no había sentido ningún contacto físico- ¿Estas despierto?
-Ahora si-la chica se sentó en el borde de la cama en posición de loto- ¿Que sucede Geist?- ¿Me vino a despertar? Una parte del muchacho sonreía complacido.
-No puedo dormir, todo lo que ha pasado puso de revés mi vida...-La joven dejo salir un suspiro- no es correcto que este en una misma habitación que un chico, por favor no digas nada.
-No lo haré, no te preocupes-informo Camus, evitando la tentación de encender una vela y mirar a la joven.- ¿Quieres hablar?
-No sé qué quiero...-fue la simple respuesta seguida de un suspiro.- No sé qué debo hacer...-se levantó de la cama- ni siquiera sé por qué te vine a despertar, disculpa -escucho que suspiraba de nuevo- nos veremos mañana, descansa Camus.-El chico apoyo la cabeza en la almohada.
Mañana siguiente.
Milo estaba con Geist, habían pasado toda la mañana paseándose por las terrazas.
-¿A quién evitas? -La chica miro a Milo.- No te hagas, a alguien evitar.
-En realidad no evito a nadie, Geist, se me ordeno mantener mi distancia de un lugar.-La chica le miro no entendiendo- Mi padre hizo venir a ciertos generales y como método de precaución se me ordeno no estar cerca.-La chica observo al joven, ahora entendía el por qué el casco y la estola.- Ahí esta Camus...-El chico miraba hacia abajo y dejaba salir una pequeña risa.
-¿Que es tan gracioso? -pregunto Geist, cuando se asomó por la baranda de mármol y observo que era lo que le causaba gracia al noble. En la planta baja, un pobre soldado intentaba liberar su capa del asedio de ocho cachorros blancos. Los cuales a Geist le parecían un montón de ratitas blancas.
-Ya suelten... -El soldado tironeaba de la capa, mientras la pequeña jauría en miniatura parecía dispuesta a arrancarle la capa.- Suelten montón de porquerías...
-¿Necesitas ayuda?-pregunto Milo, desde la galería. El soldado le dedico una mirada de ¿A ti que te parece?- Ven... Camus. -Los dos chicos fueron a ayudar al soldado, había una escalera no muy lejos de donde estaban, el cual quedo liberado al instante que los animalitos percibieron las dos nuevas capas.
-¡No te rías y ven a darnos una mano!-Ordeno Camus, mientras la chica se partía de risa desde la baranda de la terraza. Al darse vuelta se puso pálida, al ver quien estaba parado. Los chicos solo vieron a la chica salir corriendo, realizando el camino que antaño transito con Milo. Debido a la altura de la terraza no podían ver de qué huía.
Los dos nobles comenzaron a correr realizando el mismo camino que la chica. Los perros no tardaron en seguir a los muchachos, ganándose la mirada de duda del soldado.
-Chicos...-Los dos jóvenes se detuvieron y fueron al origen de la voz.
-¿Geist? ¿Por qué corriste así? -La chica salió del escondite y alzo una mano, estaba roja por la sangre.- ¡Dioses!-Milo atajo a la pálida muchacha y la tomo en brazos. No tardo en sentir el tirón en su capa, al mirar noto que uno de los cachorros no se había dado por vencido en la carrera.- Sácame a ese perro.
Habitación de Geist. Tres horas después.
-La herida es profunda, pero como pude detener la hemorragia, se repondrá-Informo Calvera, mientras limpiaba sus manos de la sangre derramada durante la operación. Los chicos habían ingresado por que ella les llamo. - Veo que conocieron a "Muela de juicio"-Milo alejo al perro con un pie, pero este no tardo en irse contra su capa de nuevo.
-¿Por qué muela de juicio?-Escucharon un susurro, Geist les miro. Su palidez era bastante notoria.
-Porque cuando aparece solo causa problemas.-Informo Ilias, que ingresaba al lugar, los más jóvenes soltaron una leve risa- Dado que este es mi punto de vigilia, estoy obligado a saber que te pasó...-Geist miro a los chicos.
-Lo único que vimos, fue que ella corrió cuando vio a alguien -Informo Camus.- El resto solo lo sabe ella...- Geist no dejaba de mirarlos.
- Ilias. Calvera- Les llamo Milo, ambos adultos se le acercaron- vamos a hablar a la sala menor.
Ante sala de la habitación.
-Intentaron matarla dentro del palacio.-Informo Ilias en un tono helado- le está dando tiempo para mentir.
-No. -Milo negó con la cabeza- Geist esta entrenada para esperar y actuar ¿O no es así como entrenan los priesterin?
-Sí.-Calvera le miró fijamente.- Algo vio o algo escucho.
-Dejen que hable con ella, que Camus y yo lo hagamos-Pidió antes de entrar a la habitación.
-¿Dos chicos en la habitación de una chica?-El general Ilias Leonis miro a la mujer.
-Sí, lo sé. Luego hablare con los tres.
Habitación.
-Lo había visto antes, en Elíseos.-La chica miro a Milo. - Le fue a pedir algo a Lune... Un veneno, capaz de "matar una rata gigante"...
-¿Hace cuánto que fue eso? -Pregunto Milo, pensando en cierta persona en cierta víctima de "los años" como lo habían dicho.
-Hace como un año...
-¿Qué clase de veneno le dio? -Pregunto Camus, ahora entendía por qué Milo no quería presente a Ilias. Si este lo sabía, habría un serio sometimiento a interrogatorios para la chica. Los generales querrían saber todo lo que la joven hubiera escuchado mientras estaba en cautiverio.
-Deja mi capa... -Milo se enrosco la tela en el brazo- Creo hacerme una idea... Solo quiero saber los síntomas de envenenamiento...
-Arruina tu capacidad de la disminución de fluidos del cuerpo. -Los dos entendieron que la chica se refería a orinar- y esto lleva luego a una falla total del cuerpo... Pasaría como una enfermedad y nadie lo notaria.
-Así fue como murió el ex general Aldebarán- Milo les miro- Mi padre le tenía investigando algunas cosas... -Miro a sus dos amigos.- Quédate con Geist, mientras voy a notificar a mi padre.- El chico comenzó a caminar, siendo seguido por el perrito de color blanco.
Salón del trono, cuatro horas después.
-Tengo entendido que ha solicitado mi presencia, emperador. -Informo el hombre, que ingresaba en ese instante al salón del trono al azar la vista se encontró con algo que no esperaba. El trono, que debería ocupar el emperador, era ocupado por un joven de cabellera azul añil hasta los hombros, piel morena y ojos turquesa.
-General Ilias. General Sísifo, arresten a esta escoria.- Ordeno el príncipe, revestido con su armadura y con el casco reposando en sus piernas. Al costado del trono, el perrito dormía sobre la capa plegada del muchacho.
-¿Cómo?-Ilias y Sísifo sujetaron a Cardinale por los brazos, luego le retiraron las armas que cargaba y las arrojaron.
-Esta arrestado por el asesinato del ex general Aldebarán Taurent. -Informo el príncipe, mientras se incorporaba y se acercaba a los hombres.- Cometió un grave error y ahora pagaras por ello.- El hombre estaba enmudecido- Estuve en Elíseos y me entere de su visita al teniente Lune Barlog. -El sujeto se puso pálido- Dado que me ha visto- Milo entrecerró los ojos- le caerá el castigo que se le aplica a los traidores en Algiedi...
-¿Que es ese castigo?
-Les cortan la lengua... -Informo Ilias, ante de llevárselo de ahí a la fuerza.
Milo bajo la vista y se encontró con el cachorrito moviendo su cola.
-Y aun no acaba... -tomo al perro- Aun hay que explicarle a mi padre el por qué les dije a sus generales que sabía... cuando no lo hice.- De seguro me larga una buena, porque seguramente tenía que pedir un permiso del emperador para mandar a encerrar y enjuiciar a un general traidor.
Despacho del emperador.
-Padre...-El chico entro y miro al emperador.
-Ya me entere. -informo el hombre, sin dejar de leer y firmar lo que tenía delante- ¿Quieres que te aplauda por descubrir a un traidor?
-Tú ya lo sabías...
-No, no sabía que había mandado a matar a Aldebarán. - El emperador le miro- Hiciste bien, tengo entendido que ordenaste que le cortaran la lengua...-El hombre cerro los ojos- un mensaje para el resto... -Abrió los ojos y miro fijo a los de sus hijos- Es algo jugado, hijo, pero debo decirte que hiciste lo correcto.-El hombre se paró y se acercó a su hijo.- Aunque hayas usado a mis generales y mentido con respecto a la forma en que te enteraste.
-¿Cómo sabes que mentí?-Pregunto suavemente, mientras se recargaba en la pared y sus pensamientos comenzaban a andar una vez más.
-Te conozco. -Fue lo único que le informo.- Ven, colgar al traidor Cardinale, solo es el comienzo del futuro que nos espera.-el muchacho observo a su padre salir- Aun hay que pelear la guerra de Crux, al otro lado del Vayasrres, y ver cómo le va las tropas de Degel en la guerra que está sosteniendo con Reino Azul...-Milo observo la puerta abierta, había tomado una decisión en silencio, una que tenía pensado cumplir. Una que cambiaba completamente su realidad... Una idea que para cumplirla, necesitaría la ayuda de sus amigos.
¿Fin?
