Hola, solo les diré asi rápido ¡MILLONES DE GRACIAS! aquí les dejo el epilogo, que debe ser acompañado rigurosamente por la canción I Belong to You de Muse (la versión larga para rematar el final)

Pueden preguntar sus dudas acerca de la historia y su final (También ahí se aceptan tomatazos, o cualquier cosa que me haga pensar que no se han olvidado de mi) en: http: /www ./ AlleAlejandra (Quiten los espacios)

XOXO
ALLE CULLEN WAY
"Im the highlight of your twilight..."


EPILOGO

Eran las cinco de la mañana de cualquier día de escuela y, aún me revolvía en mi montaña de cobijas, rehusándome a dormir.

Llevaba algunas horas despierta sin pegar un ojo. Tenía miedo de que esa tranquilidad en la que me había sumergido fuera sólo un sueño. Como si fuera a despertar y mi vida volviera a ser el caos de antes: los Vulturi persiguiéndome, los Quileute tratando de quedarse con Forks, James tratando de matarme o peor aún: una vida sin Edward o Lee.

Curiosamente sentí que esa etapa había acabado cuando las notas de vainilla y sol inundaron mis sentidos esa madrugada. Fue muy extraño pensar que después de tanto tiempo Edward volviera a espiarme en sueños.

Me quedé quieta un rato más y los ruidos de la casa fueron haciéndose cada vez más obvios: Maddie levantando a Jack, mi padre alistándose para ir al trabajo. Sólo faltaba yo, que me debatía entre ir o no a la escuela aún incluso cuando Charlie me amenazó con castigarme algunos años más (Debido a mi pequeña fuga de varios días decidió encerrarme en casa). La verdad no podía estar más agradecida.

Necesitaba estar sola, pensar en todo lo que había pasado días antes.

Había sido muy cobarde en ese corto periodo, ni siquiera me había atrevido a ver ni a Lee o Edward. Ninguno me había exigido nada, sin embargo, mi corazón me pedía algo. Aún no sabía lo que era y por lo mismo, no podía arriesgarme a herir a cualquiera de los dos por algún motivo, por cualquier estupidez que se me llegara a ocurrir.

Al fin, cuando estuve lista para ir a la escuela, un claxon sonó afuera de la casa y no era el de mi padre. Corrí a la ventana solo para ver que Lee esperaba afuera en un auto nuevo muy parecido al que había perdido semanas antes.

Vaya, lo dejé unos días y me encuentro con que se compró una chatarra mejor que la que teníórica, me lancé a sus brazos. Fue un gesto involuntario porque necesitaba de Lee más de lo que me hubiera imaginado. Pero, él me soltó luego de unos segundos y entendí porqué. Simplemente había sido tan estúpida como para no darme cuenta que las muestras de afecto le seguían pareciendo extrañas.

Lo siento — dije apenada por mi efusividad — Dime, ¿vienes a darme en paseo en esta hermosura nueva?—

No dijo nada por un rato, incluso negó con la cabeza mi afirmación. Su sonrisa se estiraba y encogía, mezclándose con muecas extrañas. Algo le pasaba.

Dilo de una vez— le pedí.

Solo había alguien que me había mirado con esa expresión antes, justo en ese mismo patio y por lo que dijo después, supe era para la misma cosa...

Me voy de Forks, Swan— soltó de golpe — Mi misión aquí ha terminado

Despedirse.

Como lo habían hecho en Volterra, sus palabras me hirieron demasiado. Pensar que era parte de un trabajo me hacía sentir como un objeto.

Ah, está bien— mi voz se quebró — Ya sabes, es bueno saber que fui solo parte de un plan. Si hubiera sabido que se trataba de seguir órdenes, juro que me hubiera esforzado por no desarrollar sentimientos hacia ti —

Lo dije rápido, estaba herida.

Ese es el punto — sonrió — Tú no has desarrollado los sentimientos adecuados para que me quede, y probablemente nunca lo harás. Enfrentémoslo de una vez antes de que sea demasiado tarde y todos salgamos heridos. Bueno, antes de que yo salga herido

No entiendo…— dije.

Ambos sabemos que mi partida hará todo más fácil. Marco lo dijo: Edward y tú tienen una conexión muy fuerte aún después de todo lo que pasó. Tú lo amas y siempre lo has hecho. Si me quedo, eventualmente será a él a quien elijas, siempre ha sido así

Hablaba con tanta pesadez, nunca lo había escuchado así. Sus ojos verdes se convirtieron en agua aunque era obvio que él no iba a dejar que las lágrimas se hicieran presentes. No pasó lo mismo conmigo, que al darme cuenta de que Lee tenía razón, me solté a llorar.

Él fue quien me tomó entre sus brazos, dejándome desahogar en su hombro como muchas veces antes.

Desde que se fue de tu lado, supe que estabas dispuesta a todo por él, incluso a morir porque no estaba contigo — depositó un beso en mi cabello — Yo sólo estuve ahí para mantenerte viva, es todo lo que me importó entonces y ahora por muy cursi que parezca, quiero que seas feliz. Con él, conmigo o con quien sea—

No te vayas — rogué.

Por un segundo, su expresión denotó ráfaga de alegría pero luego, tanto él como yo nos dimos cuenta de que esa era una súplica inútil.

Ambos sabemos que él es tu felicidad Swan. Siento que no has hecho nada al respecto porque estoy yo en medio de todo

No deseaba herirlo, lo supe hasta ese momento. ¿Era esa la razón por la cual yo no había hecho nada? No quería saber la respuesta en ese momento. Lo único que quería de la manera más egoísta posible, era que todo fuera como antes. Con él y con Edward en el mismo lugar. Conmigo.

Yo te quiero — le dije sinceramente, esperando a que eso sirviera de algo.

Fue la primera vez que lo admití en esta especie de círculo no romántico que habíamos creado él y yo a lo largo de todo este tiempo. Enfrenté su mirada, su rostro permaneció a varios centímetros del mío. Estuve a punto de dejarme llevar por el magnetismo pero…

Lo sé, aunque no me quieres lo suficiente como para escogerme a mí—tomó mi barbilla y besó mi mejilla antes de soltarme — Como lo dije algún día, tarde o temprano terminaré herido. Así que solo dejemos esta relación con un "También te quiero" de mi parte. Será todo más fácil y muchos, muchos años después podremos vernos a los ojos sin resentimientos— soltó una sonrisa sincera al separarse de mí.

No sabía qué decirle, él tenía razón en tantas cosas. De la misma forma, yo no podía asegurarle una oportunidad porque desde ese momento en que me había dejado ir, mi mente me pedía sólo una cosa.

Edward.

Entonces, tanto él como yo sabíamos que no había marcha atrás. Siempre seríamos amigos, siempre nos querríamos de esta manera loca y extraña.

Gracias por todo — sostuve su mano junto con la mía — Por mantenerme viva, por hacerme reír, por protegerme y sobre todo, por darme todo tu cariño sin exigirme nada a cambio. Y por favor, que esos años no se conviertan en muchos, muchos como dices —

Nos abrazamos un rato, el cual quise grabarme para siempre. Después de todo estaba diciéndole adiós al mejor amigo que tuve en la vida, el que más se parecía a mí en todos los aspectos.

Alexander West salió de la misma manera en la que entró a mi mundo: más rápido de lo que hubiera esperado. Adiós Bells fue lo último que le escuché decir antes de que subiera al auto. No pude evitar llorar al ver cómo se alejaba, a la espera de que tal vez cambiara de opinión, pero no lo hizo. Supuse que era lo mejor.

Charlie salió al trabajo en ese momento, así que me vio llorar sentada en la acera. Se lamentó el hecho de que Lee decidiera irse, al parecer estaba enterado de todo. Ya habían tenido su despedida.

Ese chico siempre regresa — dio un sorbo a su termo de café — Lo ha hecho antes y ojalá que no tengamos que esperar otros diecisiete años para verlo — subió a la patrulla mientras yo tenía los ojos como platos.

¿Eso quería decir que Charlie sabía todo sobre nosotros?, ¿Sobre nuestro origen?

La tristeza por la partida de Lee se convirtió en una repentina alegría. Si mi padre sabía todo, las cosas serían más fáciles, aunque, no sabía si eso significaba que me aceptaba tal y como era. Media vampira, media hija suya.

Nos vemos en la noche. Te quiero, hija— y me guiño un ojo en señal de complicidad.

Esa era la respuesta así que sólo pude despedirle adiós entre sonrisas y lágrimas...

Emprendí el camino a la escuela muy rápido, se me había hecho tarde como de costumbre pero no me importaba honestamente.

Deseaba llegar sólo por el simple hecho de que vería a Edward en todas las clases, estaría junto a él de alguna manera. Eso indudablemente opacaría la pena del adiós de Lee, incluso solo con tenerlo cerca. Aunque se me resultó extraño el hecho de no ver su auto en el estacionamiento escolar. No noté nada raro además de eso, probablemente se había ido de cacería.

Aunque, de repente, el chirrido de unas llantas me sacaron la depresión de inmediato.

¡Por favor, otra vez no! pensé al recordar aquel pequeño incidente con la furgoneta de Tyler hacía más de un año.

Bella, ¿qué haces aquí? — grito Alice derrapándose en el Volvo de Edward a pleno estacionamiento.

Algunos chicos que estaban afuera observaron extrañados aquella escena.

¿Qué le pasaba a Alice? ¿Llevaba algún tipo de control sobre mis horarios y yo no estaba enterada? Como sea, la enana llegó rápido a dónde estaba, su cara reflejaba una angustia sospechosa.

¿No se supone que te habías fugado con Lee?— preguntó alto y fuerte.

Ok, algo definitivamente andaba mal en su cabecita.

De hecho, estoy aquí Alice... ¿contigo?— pasé una mano delante de sus ojos.

No quería pensar en lo que había pasado, comenzaba a sentirme mal pero aún así le conté a grandes rasgos el asunto de Lee mientras ella escuchaba atenta, algo nerviosa. Más de lo normal.

Ahora entiendo— dijo con una sonrisa— Pero, se dijeron que se querían y todo eso ¿no? —

Rodé los ojos, no iba a discutir ese punto nuevamente con ella. Además se me hacía tarde para ir a clases. Simplemente asentí y ella sacó su móvil para comenzar a hacer algunas llamadas, yo no entendí absolutamente nada.

Alice, te veo luego — di media vuelta camino al edificio, resignada al hecho de que definitivamente no vería a Edward ese día, pero Alice lanzó un gritito absurdo.

¡No, no puedes!—me tomó del rostro dramáticamente — Debes ayudarme a buscar a Edward. Creo que se fue esta mañana de Forks por mi culpa — se mordió ansiosa el labio inferior.

Eso no significaba nada bueno pero Alice como en muchas otras ocasiones, se había precipitado en contar sus visiones. Al parecer, había visto que Lee y yo casi nos besábamos así que ella instantáneamente pensó que lo había elegido a él, y Edward había decidido dejarnos libres.

¡Alice Cullen!, voy a matarte y créeme, no serás el primer vampiro al que le haga eso —le dije mientras íbamos a toda velocidad en el Volvo, de regreso a su casa.

El punto era ir con Edward y explicarle claramente que yo estaba libre. Lo sé, suena patético pero era algo que estaba dispuesta a hacer por el amor de mi vida, incluso si él no me recordaba del todo.

Llegamos a la casa en donde Esme parecía triste.

Se fue hace menos de media hora — nos dijo apenas llegamos.

Solo tuve tiempo de maldecir un poco e incluso dar algunos golpes al aire ante la mirada sorprendida de Esme.

Todo se había acabado, ahora sí.

Perder a Edward por segunda vez en mi estúpida vida no sería algo fácil de soportar, mucho menos si no tenía el apoyo de mi mejor amigo. Esme me abrazó mientras comenzaba a llorar desconsolada por segunda vez en ese día hasta que Alice terminó de repente con mi llanto.

Ya sé a dónde irá — chaqueó los dedos — Aunque, no recuerdo en dónde diablos hay un lago tan grande —

¿Un lago?

¿Viste un lago Alice? ¿En medio de un…? —

Prado enorme y verde, con muchas montañas alrededor, muy cerca de…—

Alaska— completé su frase.

Edward estaba ahí, en nuestro lugar especial. Yo debía alcanzarlo antes de qué se fuera así que salí de inmediato de la casa, no sin antes tomar las llaves del Volvo de las manos de Alice. Ni Esme ni ella dijeron pio así que lo tomé como una buena señal.

¡Hagas lo que hagas solo dile que esa es tu respuesta!— Alice gritó a lo lejos sin poder entenderle nada.

Probablemente el futuro tenía un buen final para nosotros.

Tomé la carretera que sabía bien me llevaba a ese prado en donde Edward y yo habíamos sido muy felices, en donde todo había comenzado entre nosotros. Hubo un punto en el que el pequeño auto deportivo no soportó la boscosa naturaleza de Forks (O de Alaska, no lo sé) así que sin importarme más, lo dejé varado en medio de todo para simplemente correr hacía donde mi instinto me lo pidiera.

En el aire estaba esa esencia, así que sólo me deje llevar por ella.

Conforme avanzaba, mi corazón latía más fuerte. La adrenalina de un momento de esa naturaleza, hizo que me quedara sin aliento un par de segundos.

Era todo o nada. O encontraba a Edward o me quedaba sola para siempre.

Llegué a desesperarme porque todo parecía lo mismo, aquella esencia me llevaba a cualquier lado. Todo ahí me gritaba que estaba cerca, pero a la vez tan lejos. Corrí haciendo un lado cada árbol y cada arbusto hasta que las notas de vainilla golpearon mis sentidos. De repente, todo me pareció familiar.

Era el lugar de mis sueños, aquel que había visitado aún sin Edward, así que el camino al lago pareció sencillo. Me limité a seguir el susurro del agua y la extraña calidez del viento, solo debía poner atención. Llegué a un punto en el que los árboles abrieron paso a aquella masiva cantidad de agua, que apenas era iluminada por el tímido sol de aquella mañana.

Justo en la orilla del agua, un brillo incandescente cegó mi vista. Sonreí al ver que no había llegado tarde. La figura gallarda y casi helénica de Edward reaccionó al escuchar mis pasos rompiendo las ramitas del suelo.

No sabía qué decir exactamente, mi cabeza daba millones de vueltas. Me había preparado para un adiós, pero no tenerlo cerca porque de hecho, me había acostumbrado a su ausencia.

Ahora no sabía qué hacer.

Llegué a su lado, sin decir o hacer nada. Me parecía uno de esos sueños en donde desaparecía ante mis ojos.

Justo el día de hoy recordé este lugar — dijo Edward sin mirarme, lanzando una piedra al agua — Hay tanta calma aquí, todo parece más fácil—

No podía más que coincidir con él. Me acerqué, sin nervios o sin aquella sensación de que no lo conocía. De que éramos simples extraños con un pequeño pasado en común.

Sólo éramos Edward y Bella. No había a qué temerle.

Me pasó lo mismo en cuanto llegué— admití.

Mi corazón comenzaba a volar, a sentir que estaba en el lugar correcto pero...

No esperaba que vinieras —dice serio, sin mirarme aún — Alice vio que... —

Sé lo que vio pero, Lee sólo se despedía de mi—

Él no cambió el semblante rígido y fatalista. Ya sabía a dónde íbamos con todo eso. Edward había olvidado muchas cosas, excepto cómo ser él mismo.

Alexander es un buen hombre, debo admitirlo — me dice con una mueca.

Creo que ustedes dos hubieran sido buenos amigos

Tal vez, aunque, siendo sinceros no podría ser amigo de alguien que es buen candidato para quedarse con la mujer de mis recuerdos—

Al fin me miró a los ojos, está de más decir que casi desfallezco por las palabras aunque él mencionaba sólo un recuerdo. Algo que había sido.

No sabes lo feliz que me hace el hecho de haberte alcanzado —continué nerviosa, estaba retomando la esperanza después de tanto tiempo sin ella— ¿A dónde planeabas ir de todos modos?

A cualquier lugar lejos de aquí — soltó con voz ronca.

Me quedé estupefacta ante su respuesta. No era precisamente lo que me esperaba. Escuché como lentamente mi corazón comenzaba a derrumbarse.

Estoy segura que Edward escuchó también porque sin más, dio media vuelta para alejarse de mí.

Entonces, ¿eso harás?, ¿te irás nuevamente? — Edward se detuvo mientras yo permanecí en mi lugar, enojada — Esa es tu forma de enfrentar tus problemas: alejarte, cortar por lo sano pero... —fui interrumpida.

¿Y crees que quiero irme? — comenzó con voz entrecortada, casi como si quisiera llorar — Es lo que menos deseo hacer pero, no soy bueno para ti. No recuerdo muchas cosas sobre nosotros, ¡ni siquiera qué sentí la primera vez que te vi! — gritó desesperado — Quiero estar cerca de ti porque mi corazón me lo pide. Bella, te anhelo más que a nada en este mundo pero, ¿y si al final no soy aquel Edward del que te enamoraste?...—

No pude responderle, verlo así me puso en una especie de shock. El dolor con el que dijo todo eso, se convirtió en el mío de repente. Era absurdo pensar que no era bueno para mí cuando él era la razón de que yo siguiera viva. Era mi razón de ser.

Nunca volverás a serlo, eso es un hecho... — dije pero no pude completar mi frase.

Lo sé, necesitas un hombre con un pasado — murmuró resignado lo cual me molestó pero, al menos yo no quise rendirme esta vez.

No, no es eso — sonreí — No necesito amar una imagen del pasado porque te amo a ti ahora. Para ser honestos, me ilusiona más un futuro contigo que todas aquellas cosas que ya vivimos y, eso es todo lo que diré—caminé hacía él.

En pocos segundos estuve frente a frente. Edward bajó la mirada, se estaba dando por vencido pero yo no lo haría. Lucharía hasta escuchar un no de sus labios.

Me atreví a tocar su fría mano, ambos estábamos nerviosos.

Estas temblando— le dije, apretándole aún más.

Quería transferirle la calidez que mi corazón comenzaba a sentir. Deseaba que el amor que sentía por él borrara todas esas inseguridades.

Tú eres la culpable— colocó un mechón de cabello detrás de mi oído — Tu cercanía es como una droga para mí. Este toque es el cielo que probablemente nunca voy a llegar a merecer porque te fallé. No pasa un día que ese pensamiento no me atormente—susurró tímidamente.

No digas eso, sabes que yo te he perdonado todo. Fuimos víctimas de un destino que no merecíamos y sin embargo, aquí estamos... — miré hacía aquel hermoso paisaje.

En un segundo, Edward cambió la pesadez de su rostro por una sonrisa torcida. Una chispa se encendió en él a partir de ese momento.

Olvidarte fue lo peor que me ha pasado en la existencia pero, cada que te veo... — tomó mi rostro entre sus manos —No puedo evitar sentir que quiero un futuro contigo

Su mirada era más cálida que el sol. Sus ojos color de miel parecían derretirse dentro de los míos.

Me perdí un instante en ese embobamiento que había olvidado. Mis piernas dejaron de responder y estuve a punto de caer en una especie de desmayo por las vueltas que daba mi cabeza. Mi corazón probablemente era el culpable de todo eso. Edward me sostuvo entre sus brazos un momento mientras me recuperaba. Me acunó en su pecho un momento y pude escuchar algo extraño.

Era de nuevo aquel sonido.

Esta latiendo — le dije asombrada, posando mi mano sobre su pecho— Pero, ¿cómo...? —

Maravillosamente sólo pasa cuando estoy contigo —confiesa.

Carlisle debe tener una explicación o algo que... —

¡Porqué molestarnos! — lanzó una sonora carcajada que retumbó en el lugar.

No pude evitar contagiarme de esa repentina alegría. Quise gritar, saltar, volverme loca con él. Verlo feliz me hacía feliz a mí. Sobre todo porque estaba segura que el final que Alice había visto estaba muy cerca.

No hace falta decir que mi corazón y mi ser entero están por ti—tomó mi mentón y me acercó aún más a su rostro — Tienes razón— su aliento recorrió mi ser entero.

¿En...qué? — pregunté nerviosa, igual que la primera vez que me acerqué a él.

Te pertenezco Isabella Swan. Y eso... — su boca se acercó para depositar un beso pequeño en la comisura de mis labios — Es lo único que me importa ahora o en un futuro... — hizo lo mismo del lado opuesto —Si es que, sientes lo mismo que yo —

Tomé su mano libre antes de perder la razón por completo y la acerqué a mi pecho en donde latía mi desbocado corazón. Aquí embonaba lo que Alice me había dicho.

Esa es tu respuesta — le dije.

En aquel instante, después de muchos meses de angustia y tristeza, de anhelar y soñar una y otra vez ese momento, Edward rompió con aquella espera: me besó al fin. Unió sus labios con los míos una y otra vez hasta que perdí cuenta de dónde estaba o quién era. El mundo recobró el verdadero sentido con nuestros alientos haciéndose uno solo. Con mis manos pasando por su cabello, con las de Edward sobre mi cuerpo recorriendo aquellos caminos que nadie jamás podría tocar más que él.

Paramos cuando mi cuerpo no dio para más. Como siempre, volví a ser humana en el peor momento posible pero no importaba, tendría toda la existencia para disfrutar de Edward, para crear nuevos y mejores recuerdos.

Ahora lo sabía...

Mi frágil Bella — pasó un dedo sobre mi ruborizada mejilla — Te amo — dijo, tan suave como el terciopelo.

Solo esas dos palabras bastaban para construir nuestro mundo nuevamente.

Era feliz.

Nos dejamos caer en el verde pasto de nuestro prado mirando al cielo, mientras recuperaba el sentido de orientación, o mejor dicho, mientras me aseguraba que no estaba en un sueño hermoso. El más perfecto de todos.

Te amo Edward — respondí dándole después un beso.

Cerré los ojos para escuchar el tambor de su corazón, acunándome en su pecho luego. Me sentí más segura que nunca en mi vida, tan fuerte.

Supe entonces que así, entre sus brazos, podría enfrentar lo que fuera. Cualquier cosa que el destino tuviera aún reservado para mí.

** FIN**


Esta cosa extraña fue el epilogo, el final de esta historia que ustedes me hicieron favor de seguir pacientemente a lo largo de los meses. Gracias a ella, buena o mala, pude aprender, disfrutar y sobre todo, conocerlas a ustedes, las lectoras más maravillosas de la tierra. Espero haber llenado sus expectativas o al menos hacerlas sonreír un rato al leer este final cursi pero, al fin de cuentas recuerden que así es la vida: siempre, siempre tendremos nuestro final feliz, nunca lo duden. Las quiero mucho, a todas y cada una, incluso a las que sólo leyeron una vez o las que compartieron esta ilusión conmigo desde D.A.N.M. Espero traerles nuevas historias de Twilight y si mi vida no me lo permite, solo por favor, no se olviden de esta fan y dizque escritora loca que sólo quiere sacarles una sonrisa o bien, una lágrima (Asi, justo como yo)

Nos vemos!

PD: This one was inspired by you, my own personal Edward Anthony Cullen. We´ll never admit this love like Bella and Lee, but I will always love you like Bella loves Edward. (I´m such a drama queen!)