Se volvió a morder la lengua para que no se le saliera la verdad por las tantas goteras que tenía en el corazón.

Gabriel García Márquez.


Pares

Había querido gritarle en la cara en cuanto la vio. Sentada en el jardín con sus largas y desnudas piernas cruzadas sobre el césped hojeando un libro como si la vida no pasase, como si las preocupaciones no existiesen en su vida.

Ella estaba hecha una furia, había pensado y ensayado lo que diría todo el camino en móvil hasta allí y ahora que la muchacha por fin le clavaba los ojos encima se había quedado paralizada como una tonta… como la tonta que era.

-¿Pares?

La pregunta no logró sacarla de su embobamiento ¿Qué estaba haciendo ahí? Venía a gritarle, a patalear ¿Pero porque? ¿Con qué derecho? Estudió un segundo más la profundidad de los ojos celestes que la escrutaban desde la sombra a algunos metros y se sintió pequeña… muy pequeña. El viento le trajo de pronto del aroma del perfume de la mujer que ahora se había incorporado he insistía en llamarla una y otra vez por un nombre… Pares, Pares. Era su nombre. Pero el aroma dulzón del perfume era cada vez más potente, era todo a su alrededor, siempre había estado ahí…. En las camisas de Goten cuando la besaba por las tardes, en su cuello cuando lo abrazaba al irse, en sus propias manos luego de hacer el amor con él.

Sintió que de la nada, le pasaba un brazo por la cintura y la conducía hacia un bonito juego de mesa y sillas de terraza, de color blanco. ¡Qué maravilloso le habría parecido todo en otras circunstancias! ¡Cuánta belleza había para admirar en un lugar como ese! sobre todo en la mujer que le observaba con el ceño fruncido. Quiso abrir la boca para protestar ¡No necesitaba su ayuda! No quería absolutamente nada de ella, no quería que la mirase así, ceñuda de preocupación, con expresión triste, con la compresión grabada en las pupilas. No así, no ella, no la culpable de todos sus males. ¡Por favor no! Pero no pudo decir nada. Boqueó un par de veces intentado sacarlo todo afuera, los gritos, el llanto, pero ahí estaba el aroma. Ah, ese maldito y esplendido aroma… que tonta había sido. ¿Cuánto hace que lo buscaba? Cuanto tiempo había desperdiciado obsesionada con aquel exótico perfume.

Oyó una voz lejana mientras la mujer movía los labios con lentitud frente a ella, iría por un poco de limonada, le pedía que estuviese tranquila, fuera lo que fuese ella le podía ayudar. Sintió ganas de reír, pero casi se larga a llorar. ¡Cuán irónica podía llegar a ser la vida! Que terrible y misterioso le parecía todo la vez. Y quizás podía ser su dispersión habitual o tal vez no, de cualquier forma no terminaba de catalogar la situación.

Le vio alejarse a paso tranquilo camino al enorme edificio central de la corporación, quiso ir tras ella, agarrarla de las mechas celestes y zamarrearla hasta el cansancio pero en vez de eso se quedó allí, hipnotizada por su bonita forma de andar, por el desplante natural y la seguridad implacable con que daba cada uno de sus pasos sobre el sendero de piedrillas que conducía a la puerta. ¿Alguna vez ella podría caminar así? ¿Ser así? Otra vez sintió ganas de reír, reír para no llorar.

Cuando Bra desapareció de su campo visual, se puso de pie impulsada por una especie de segundo aire. Se acomodó la pequeña cartera en el hombro y de un manotón echó su frondosa mata de cabello castaño hacia atrás, como símbolo de dignidad y orgullo, antes de echarse a correr a través de la inmensidad del jardín de los Brieff y alcanzar la limusina que le esperaba afuera.

Una vez lejos de ahí no pudo hacer más que imaginar las cara de desconcierto de Bra al volver con la limonada en la mano y no encontrar a nadie allí, tal vez quedaría como una loca histérica, y tal vez lo era y razones no le faltaban, pero era mejor así. Era infinitamente peor la opción de interpretar el papel de la mujer engañada y despechada frente a ella, no le quedaban fuerzas ni energías para eso. Finalmente, después de haber escuchado la verdad de la boca del mismísimo Goten, haber partido con sed de venganza camino a la corporación para hacer justicia y haber fallado miserablemente en el intento… por fin, cerró los ojos y convertida en un ovillo en el asiento trasero de la limusina dejó las lágrimas correr libremente por sus mejillas… Goten merecía ser feliz y ella aunque lo amara con todo el corazón, no era quien para interponerse entre él y su felicidad, aunque esta tuviese el pelo de un color ridículamente bello y ese maldito aroma que seguramente jamás podría olvidar.


Nota.

Hola hola a todxs!... si, sigo viva... APENAS! pero sigo viva jajaja como se pueden imaginar ahora debería venir la lista de escusas por la que no he podido actualizar, pero eso solo agravaría la falta... asique solo diré lo de siempre, el gran culpable de todos mis males: la universidad.

En fin como sea, el echo es que volvi... y todo este tiempo intenté escribir LO JURO pero nunca jamas ningun intento llegó a su fin, por lo que como se imaginaran tengo como un millon de fics a la mitad en mi carpeta! jaja. Hoy estube muy ocupada todo el día trabajando en mi tesis de licencitura pero senti la necesidad de escribir, intenté dos veces y hasta leí lo que había escrito la ultima vez. la verdad tenía ganas de escribir desde el punto de vista de Goten pero de pronto apareció este pequeñisimo one shot en mi camino... entre mis fic sin terminar y la verdad me gustó, no lo recordaba para nada, y nosé Pares logró tocar mi corazón, creo que siempre cuento el punto de vista de la pareja y no los daños colaterales y corazones rotos que dejan en el camino, asi que me propuse terminarlo. Lo sé, es muy muy cortito pero me dije a mi misma que prefería dejarlo así a darme la oportunidad de arruinarlo.

Espero que les guste y que no me odien por mis horriblemente largos periodos de desaparición, prometo terminar alguno de mi otros proyectos inconclusos y publicar de aqui a la siguiente semana! no saben cuanto extrañé esto! y quiero agradecer infinitamente a todxs quienes me apoyan siempre son lo mejor y más bello! Nos vemos pronto con actualización de A la Marron... si, tampoco me he olvidado de ese.

Besos enormes y llenos de amor.

Atma.