Últimamente, rara era la vez en la que a Comet le entusiasmaba la idea de practicar magia con Glossaryck. Después de todo, cada lección era una serie de acertijos raros que no le hacía ninguna gracia resolver. Pero teniendo en cuenta que el suelo de su habitación estaba lleno de bolsas abiertas de Cornritos y de su contenido, y que la pequeña mujer azul seguía vaciando bolsas nacho a nacho con la misma velocidad de tortuga que cuando empezó, la paciencia de Comet se agotaba.

-¡¿Quieres comerte uno de una vez?!

-Sólo hay uno que merezca la pena comer. -respondió con indiferencia- Pero si tanto te aburres, por qué no practicas magia por ti mismo.

-Vale. -dijo Comet con tono de fastidio mientras se acercaba al libro- ¿Y qué voy a aprender hoy?

-¿Por qué no eliges tú?

La actitud de Comet cambió radicalmente después de que Glossaryck le hiciese esa pregunta. Nunca antes le había dejado que eligiera él el capítulo del libro. Lleno de emoción preguntó:

-¿Y a mi padre le parecería mal?

-Ya hay muchas cosas que hago que a tu padre no le parecen bien.

-Ooooh. ¿Y qué le parecería si aprendo... ¡esto!? -preguntó con una sonrisa pícara mientras habría el libro por una página al azar.

-¿El índice de contenidos? Qué emocionante. -respondió Glossaryck con sarcasmo.

-¿Qué hace eso en el medio del libro?

Glossaryck se metió dentro de la bolsa de Cornritos que estaba vaciando y Comet empezó a pasar las páginas aleatoriamente. Cada vez que él paraba para preguntar, ella le lanzaba un nacho. Pero a los pocos segundos, Glossaryck salió flotando con cara de máxima felicidad.

-¡Ah, aquí está! ¡El nacho perfecto!

-¡Uuuuh! ¡¿Qué es esto?!

Comet también había encontrado algo. Cuando giró el libro para enseñarlo, Glossaryck vio una página que solamente tenía una calavera con cadenas brillantes. Se apresuró a quitarle a Comet el libro de las manos y a decirle:

-Ah, no, no, no, no y no.

-¡Eh, has dicho que podía elegir yo!

-Ese es el capítulo más peligroso de todo el libro. Tú padre se pondría como un demonio.

-Ahora tengo aún más ganas de leerlo. Dame el libro.

Comet intentó coger el libro pero Glossaryck ascendió un poco para ponerlo lejos de su alcance.

-No sé yo, Comet. Este capítulo podría corromperte.

Pero Glossaryck fue descuidada. Comet no podía coger el libro, pero había otra cosa a su alcance que pudo quitarle de las manos.

-¡El nacho perfecto!

-Ahora déjame ver ese capítulo.

-Así que has tomado un rehén. Típica táctica de los Dragonfly.

-Déjame ver ese capítulo, o ya sabes lo que haré.

-No serás capaz.

Comet se llevó el nacho a la boca, sacó su lengua y empezó a describir círculos con ella alrededor del triángulo de maíz.

-¡Vale, tú ganas!

Comet le devolvió el nacho y ella lo comió con gran placer. Luego, desde la gema de su frente, surgió una mano de luz sólida que emujó a Comet hasta dejarlo a unos metros de distancia del libro.

-¡Eh!

-No te quejes, vas a poder ver el capítulo. Sólo que será bajo mis condiciones.

-De eso nada, quiero leerlo de cerca.

-Oh, cuánto lo siento. Pero ya no tienes nada con lo que chantajearme.

-Bien, vale. ¡Ahora ábrelo de una vez!

Glossaryck dejó uno de sus pies al descubierto. La uña de su dedo gordo era larga y recordaba a una llave. Insertó esa misma uña en los orificios nasales de la calavera del libro. Después de girarla, las cadenas desaparecieron y la calavera cayó fuera del libro. Ahora, en la página, se podía ver un círculo morado que contenía una pica sobre un fondo que parecía representar un eclipse.

-Muy bien, te lo enseñaré... durante un milisegundo.

Alargó su mano para alcanzar la esquina superior de la página. Y justo cuando la agarró y la emoción de Comet había llegado casi a su punto máximo, la cabeza de Glossaryck empezó a vibrar como un teléfono móvil.

-Oh, vaya, la burocracia de la magia. -se metió los dedos por una oreja para contestar la llamada- ¿Sí? Al habla Glossaryck.

-Diles que estás ocupada. -susurró Comet.

-...

-Ahora no es un buen momento.

-Diles que estás ocupada. -repitió Comet con un volumen más alto.

-...

-¿Es que no me escuchas? Este no es un buen momento.

-Diles que estás ocupada.

-Este es el peor momento. Comet, vuelvo en un momento. No pases la página.

Nada más decir eso, sus ojos se quedaron totalmente negros y su cuerpo se quedó flotando como si fuese a la deriva en el mar.

-Eeeem... ¿Glossaryck?

Comet le dio un toque para que reaccionara y luego le hizo dar vueltas en el aire. Pero nada surtía efecto. Era como si su espíritu hubiese abandonado su cuerpo. Se disponía ha llamar a su padre para ver si él sabía qué le había pasado cuando se dio cuenta de una cosa. Ahora estaba a solas con el capítulo prohibido. Su primer impulso fue ir a pasar la página, pero no llegó a hacerlo. Glossaryck le había dicho que no lo hiciera. Se quedó un rato mirando al libro, pensando en si debería o no cuando Marcia entró por la puerta.

-Oye, Comet, no te lo vas a creer. Estaba reorganizando mi armario cuando... -dejó de hablar al ver a la diminuta mujer flotante inconsciente- ¿Glossaryck? ¿Qué le pasa?

-No funciona. -respondió sin apartar la mirada del libro.

Marcia se acercó a él y le dijo:

-Estás haciendo algo que no deberías, ¿verdad?

-Dijo que no pasara la página y no lo he hecho. -tras decir eso, volvió a sonreír de forma pícara- Pero no dijo que tú no lo hicieras.


Magismos

Sede de la Alta Comisión de la Magia


Glossaryck había abandonado su cuerpo y entrado en otro idéntico que se había creado en la dimensión de destino. Pero algo había salido mal, porque se encontraba volando a toda velocidad y le era imposible parar. Surcaba un espacio cósmico dirigiéndose hacia una gran torre que brillaba con luz propia. No pudo frenar y se estampó contra la puerta metálica de entrada en el piso inferior. Allí, una mujer alce, con unos cuernos pequeños, vestida de guardia de seguridad le recibió.

-Ah, hola, Madame Glossaryck.

-Hola, Shona.

-Lo lamento mucho, el transportador no funciona. -se disculpó mientras la ayudaba a levantarse y le sacudía el polvo con un cepillo- Pero hay muffins en el vestíbulo.

-Mira, Shona, estaba ocupada con una cosa de ultra-cósmica importancia.

-Pero es que la Alta Comisión de la Magia quiere verla y...

-¡Aaaaaahhh! -gritó Glossaryck mientras le daba la espalda a Shona.

-¿Va todo bien, Madame?

-¡No lo sé! ¿Va todo bien? ¿Has cogido el vuelo correcto? ¿Llegas tarde? ¿Estás tarada? ¿Estás confusa? ¿Estás loca?

-Ay, Madame, qué loca está usted. -dijo Shona sonriendo y sin faltarle al respeto- Pero aún así debe subir a ver a la Alta Comisión de la Magia.

-Dame tu radio.

Cuando Shona cogió el aparato de radio que llevaba enganchado en el hombro, un estridente sonido de trompetas sonó, haciendo retroceder a Glossaryck.

-La radio tampoco funciona, Madame. Va a tener que subir.

-De acuerdo.-dijo Glossaryck resignándose.

-Suba en el ascensor hasta el último piso. Que tenga un día mágico.

Shona accionó una palanca y la puerta de metal contra la que Glossaryck se había estrellado se abrió. Pero cuando ella se dirigía a cruzarla, la segurata volvió a cerrarla.

-Un momento, aquí está prohibido el uso de magia. No puede ir levitando, tendrá que caminar.

-Vale. -dijo tras otro suspiro de resignación.

-Que tenga un día mágico.

La torre de la Alta Comisión de Magia era realmente espectacular por fuera. Pero por dentro no se diferenciaba mucho de una oficina gubernamental de la Tierra. Y como en todos esos sitios, la primera parada siempre consiste en pasar el detector de metales, solo que en ese caso era un detector de magia. Tenía el mismo aspecto que un detector de cuerpo entero salvo por los cristales incrustados en los laterales. De alguna forma, Shona ya se encontraba junto al puesto de seguridad.

-Por favor, hagan una cola ordenada para pasar por el detector de magia.

Justo antes de que Glossaryck pudiera pasar, un ser con el típico aspecto de una bruja de los cuentos infantiles se le coló.

-¡Eh!

-¿Lleva con usted artículos de magia, brujería o algún objeto de naturaleza mística?

-Eeeeeemm... Noooo. -respondió la bruja.

Glossaryck casi no se lo creía. La mujer que se le había colado delante llevaba una bola de cristal, un prisma místico, una cabeza de orco flotante y levitaba con un aura mágica. Pero aún con todo eso pasó sin problemas por el detector mientras que cuando Glossaryck lo cruzó, los cristales se iluminaron con una luz roja y saltó una alarma.

-¿Es una broma? ¡Esa tía ha pasado sin más!

-La tecnología, ¿eh? Se echan de menos los tiempos más simples.

Shona le pasó a Glossaryck una bandeja donde ella tuvo que vaciar los bolsillos antes de volver a intentarlo con el detector. Pero incluso después de quitarse la túnica, las alarmas volvieron a sonar y eso significaba que había que pasar el detector manual.

-Shona, échame una mano, ¿quieres? Tengo un asunto de ultra-cósmica importancia.

La guardia no dijo nada y empezó a escanear. Todo fue bien hasta que el detector manual se acercó al cristal morado de la frente de Glossaryck y la alarma volvió a saltar. Pero en esta ocasión, la mujer azul frunció el ceño y dijo:

-No me lo pienso quitar.

Cogió de nuevo su túnica y se fue corriendo hasta el ascensor. Como no le mantuvieron la puerta abierta, tuvo que meterse a presión entre las dos puertas metálicas de la cabina. Ahí dentro se encontraban Shona, otra vez, y la bruja de antes.

-Hola, Madame Glossaryck. ¿A qué piso va?

-Ya lo sabes, al último.

Shona pulsó el botón. Nadie dijo nada durante unos segundos hasta que Glossaryck interrumpió el silencio.

-Oye, ¿qué pasa? El ascensor no se mueve.

-Es que... el ascensor tampoco funciona. Pero hay muffins en el vestíbulo.

-¡¿Qué parte de ultra-cósmica importancia no entiendes?!

Glossaryck estiró su brazo como si fuera de goma para alcanzar el botón de su piso. Lo pulsó unas cuantas veces y, al quinto intento, todos los botones se iluminaron.

-Ahora tendremos que parar en todos los pisos. ¡Muajajajaja! -se carcajeó la bruja.

Glossaryck salió a toda prisa en el primer piso. Allí también estaba Shona sentada tras una mesa en la que ponía "1ª Planta".

-¡Shona, las escaleras!

Ella le señaló una puerta. Fue hacia ella y la abrió. Se quedó un segundo contemplando la interminable escalinata que tenía que subir para llegar a su destino. Alteró la forma de sus piernas para que fuesen mucho más grandes y musculosas antes de empezar a avanzar por las escaleras. Al cabo de unos minutos, empezaba a sentir el agotamiento. Se auto-motivaba recordándose que faltaba poco. Por fin llegó hasta otra puerta. Pero la visión que tuvo al abrirla le quitaría la paciencia a un santo. Delante de ella estaba la misma mesa de antes donde decía "1ª Planta". Shona le dijo con una sonrisa forzada:

-Las escaleras tampoco funcionan.

Y eso fue el acabose. La ira de Glossaryck alcanzó niveles inimaginables y todo su cuerpo empezó a brillar.

-¡Tra-Tranquila, Madame! -balbuceó Shona aterrorizada mientras señalaba a un cartel- ¡Recuerde que está prohibido hacer magia en el edificio!

Glossaryck empezó a levitar y destruyó el cartel con un rayo mágico que lo desintegró. Luego el brillo que emitía se volvió cegador y el piso en el que se encontraban empezó a elevarse a toda velocidad. A medida que subían, toda la planta cambiaba de aspecto y el letrero de la mesa de Shona también cambiaba. Cuando Glossaryck dejó de brillar, en la mesa ponía "Última Planta" y la puerta del ascensor se había sustituido por una de madera. Harta de seguir las normas de esa torre, Glossaryck pasó flotando por esa puerta.

Al otro lado había una sala adornada con columnas en la pared derecha y una vidriera en la pared izquierda. Un tragaluz tintado en el techo y unas lámparas en las que ardía un fuego blanco iluminaban una larga mesa de madera en el centro. En el otro extremo había tres seres y un aparato por el que un cuarto se comunicaba. Glossaryck los conocía, todos ellos eran miembros de la Alta Comisión de la Magia.

En la esquina derecha se encontraba Hekapoo, un hombre de aspecto joven con una piel totalmente blanca, un cabello rojo que tapaba su ojo derecho y dos grandes cuernos naranja entre los que ardía una llama. Su conjunto consistía en una camiseta sin mangas, unos bombachos y un cinturón de tela en los que predominaban los colores del fuego.

A su izquierda estaba Lekmet, una mujer cabra muy alta con unas enormes alas de murciélago a la espalda y cuatro cuernos en su cabeza. Vestía una túnica muy parecida a la de un monje terrícola.

Como siempre, Rhombulus estaba junto a Lekmet. Su capa ocultaba todo su cuerpo a excepción de su cabeza, un cristal con una cara plana mirando al frente con un punto negro en su interior que le servía de ojo. Colgando a los lados de su cabeza-cristal, había otros dos cristales pequeños a modo de pendientes.

Y conectado por videoconferencia, Omnitraxus Prime. Su cuerpo era un espacio cósmico comprimido en forma sólida con una calavera como cabeza y varias espadas encadenadas a modo de cuernos. Él era el único miembro de la comisión que no tenía ningún sexo y que nunca asistía a esas reuniones en persona. Usaba una bola de cristal conectada a un aparato de vídeo para comunicarse y participar en ellas.

-Te preguntarás por qué estás aquí. -dijo Hekapoo.

Hizo un gesto con una mano, y una silla de oficina se desplazó sobre sus ruedas para que Glossaryck se sentara en ella. Pero la mujer azul continuó flotando en el aire y mirando a los cuatro con un aire de indiferencia.

-Niños, lo único que me pregunto es por qué me hacéis perder el tiempo.

Furiosa por ese comentario, Rhombulus saltó de su asiento y se subió a la mesa. Abrió su capa, mostrando su musculoso cuerpo orgánico de color verde y sus brazos-serpiente. Ella vestía con una faja de color fucsia que sólo cubría su tronco, dejando sus brazos y piernas totalmente al descubierto.

-¡No me llames niña! ¡Podría hacerme un collar con diamantes más grandes que tú!

-Rhombulus, no. -dijo Hekapoo en un vano intento por tranquilizarla.

En las bocas de sus brazos-serpiente empezó a brillar una luz potente. Glossaryck sonrió, adoptó una postura más cómoda y le preguntó en tono burlón:

-¿Sigues enfadada por mi última visita?

Rhombulus disparó un rayo mágico a Glossaryck que la dejó atrapada dentro de un cristal macizo. Lekmet se acercó para ver mejor. Justo entonces, el cristal empezó a agrietarse y Rhombulus se apresuró a alejar a la mujer cabra temiendo que pudiera pasarle algo. Pero el cristal se rompió sin que nadie saliese perjudicado. La pequeña mujer azul dio un bostezo y dijo:

-No quiero ser maleducada, pero cada día soy más fuerte y mejor.

-¡AAAARG! ¡Siempre haces lo mismo!

Aún más furiosa, Rhombulus agarró la mesa y la tiró, rompiendo la vidriera. Dio un salto para atrapar a Glossaryck pero ella la esquivó e hizo brillar el cristal de su frente. Rhombulus retrocedió ante un posible ataque, pero al ver que no había tal cosa, disparó pequeños cristales afilados por sus dos bocas de serpiente. Glossaryck esquivó sin problemas y flotó hasta ponerse detrás de su adversaria. Luego formó un enorme puño de luz sólida con el que atacó. Rhombulus salió disparada y Glossaryck formó un martillo en lugar de una mano.

-¡Me habéis traído aquí mientras estaba trabajando! ¡Estaba cumpliendo con mi deber y...!

-Sí, Glossaryck. De eso mismo es de lo que vamos a hablar.

Glossaryck se detuvo y miró hacia la puerta al oír una voz familiar. El último miembro de la Alta Comisión de la Magia, el rey Sun Dragonfly acababa de entrar en la sala.

-Su Majestad. -saludó Glossaryck mientras hacía una reverencia.

Antes de empezar la reunión, Shona llegó para poner un precinto en la vidriera junto a un cartel de aviso. También llevó una mesa plegable para reemplazar a la anterior.

-La Comisión ha descubierto un problema. -comenzó Sun- Algo está debilitando el poder de la magia en el universo.

-Sí, eso explica tantos fallos. -dijo Glossaryck sin tomarse el asunto en serio.

-¡Eso es lo que he dicho yo! -se quejó Rhombulus.

Ella no estaba en la mesa junto a los demás. La habían obligado a sentarse en un taburete de cara a la pared.

-¡Silencio! -le dijo Hekapoo- Tú sigues castigada contra la pared.

-Estúpida Glossaryck. Estúpido castigo. -refunfuñó ella.

-Omnitraxus ha estado investigando. -continuó el rey- ¿Qué has descubierto? -Omnitraxus empezó a hablar pero todo lo que se oía eran interferencias- ¿Hola? Omni, ¿puedes oírnos?

-Mirad la conexión.

-¡Qué te calles, castigada! -volvió a reñir Hekapoo.

-Vale, iré fuera a cristalizarme a mí misma. Total, nadie e echará de menos.

Mientras Rhombulus salía de la sala, Lekmet empezó a tocar botones en el aparato de vídeo que había bajo la bola de cristal. La imagen cambiaba como una televisión de un canal a otro. Cuando mostró una lata vacía, la cabra-demonio se quedó hipnotizada con ella mientras la boca se le hacía agua.

-Bueno, sea cual sea la causa, todos debemos mantenernos alerta. -prosiguió Sun- Y eso también va por Comet, Glossaryck. Quiero que aceleres su entrenamiento.

-Ya... No. -respondió aún con indiferencia.

-¿A qué vienen tantos acertijos? Siempre fuiste muy directa cuando me entrenabas a mí.

-Ah, así que por fin ha pasado. Todos los Reyes de Mewni me han querido decir cómo debo hacer mi trabajo. "Mi entrenamiento era diferente." ¿Sabéis qué tengo que oír siempre? "¡Yo, yo, yo, yo y yo! Voy a hacer que mi mentora deje de hacer su trabajo para volver a ser el centro de atención." El único Dragonfly que me dejó tranquila fue su tataratataratataratataratatarabuelo Eclipso, el Rey de la Oscuridad. ¡Con cuyo capítulo, casualmente, habéis dejado solo a vuestro hijo por traerme a este país del papeleo!

Glossaryck dio un golpe a la bola de cristal. Ahora mostraba el interior de la habitación de Comet. Concretamente a él y a Marcia a punto de abrir el capítulo.

-¡Pasa la página! -exclamó Comet emocionado- ¡Pasa la página! ¡Pasa la página!

-¡Voy a hacerlo! -respondió Marcia- ¡Voy a pasar la página!

Esa escena provocó un grito de pánico en los miembros de la Comisión.

-Esto es culpa vuestra porque no confiáis en mí, Señor. Y peor aún, no confiáis en Comet. -la cara de Sun empezó a mostrar arrepentimiento al oír esas palabras- El entrenamiento de Comet es diferente porque él es diferente. Debéis confiar en que él tomará la decisión correcta, no evitar que tome la decisión equivocada. Mi trabajo es preparar a Comet para ser Rey. Pero eso no significa prepararlo para que sea un Rey idéntico a vos.

Sun necesitó unos segundos para asimilarlo, pero no pudo negar la razón de sus palabras. Asintió con la cabeza, dándole permiso a Glossaryck para que volviera a donde debía estar.


Tierra

Habitación de Comet


Le había llevado unos minutos volver a su cuerpo original, pero ya estaba de vuelta. Miró a su alrededor y encontró a Comet sentado en su escritorio, leyendo el libro. Flotó hasta estar a su lado y preguntó:

-¿Y bien?

-Sííí... -respondió Comet con cierta decepción mientras cerraba el libro.

-¿Lo has leído todo?

-Sííí...

-¿Y?

-Pues no ha sido para tanto. Sí, lo he pillado. Poder de la oscuridad, fuerzas del mal, sufrimiento eterno y todo ese rollo. Pero, sinceramente, no me ha afectado tanto. Este capítulo no me va.

-¡Sí! -celebró Glossaryck en voz baja.

-Pero igual deberíamos hacer algo con Marci. -añadió señalando hacia arriba.

En la parte superior de la habitación, Marcia levitaba en el centro de un torbellino de energía oscura. Sus ojos se habían vuelto totalmente negros y sonreía maliciosamente.

-Ah, no pasa nada. Por suerte hay un hechizo para eso.

-Menos mal porque empezaba a preocuparme.