Epílogo

Aquí

Pestañeo. Respiro.

Él no.

Mi corazón palpita. Mi piel siente frío.

Él no.

Él no.

¿Por qué yo sí?


Busco la oscuridad de mis pesadillas. Me sujeto a paredes sucias, que se desmoronan. El piso vibra y luego ocurre la explosión, una ilusión amarilla, naranja y roja.

No logré alcanzarlo.

Él se ha ido.

Y yo estoy sola.


En el frígido invierno, siento el calor de otro cuerpo presionado contra el mío.

Phoenix.

Por la primera vez en días, mi pulso aletargado se acelera. Abro mis ojos, pero no lo veo. Su almohada permanece junto a mí, la curva de su cabeza aparece marcada en su interior. Hay un cabello negro que todavía no he podido remover. Pero, ¿de dónde viene el calor que estoy sintiendo?

Suaves cabellos rozan mi mejilla. Prim. Intento aferrarme a algo, cualquier cosa, al tenerla a mi lado.

- Prim, tenemos que ir a la escuela -, Katniss aparta a su hermanita de mí.

Prim se levanta, con pasos cansados, y sigue a Katniss afuera. Cuando Prim ha estado junto a mí, he estado tan cerca de descubrirlo, de descubrir por qué sigo aquí. Mis pies tocan el piso congelado y me impulso hacia adelante, mi cuerpo no está seguro de cómo moverse exactamente. Alcanzo el borde de la puerta, me apoyo sobre él. Katniss acomoda una bufanda alrededor del cuello de Prim. Ambas lucen sorprendidas. Yo estoy sorprendida.

Luego, colgando sobre la silla, veo su chaqueta y siento un golpe en el pecho.

Corro de vuelta a la cama.


- Por favor, madre -Prim toma mi mano-. Levántate, por favor.

Quiero hacerlo. Oh, cómo lo quiero. Cómo quiero levantarme y ser fuerte de nuevo. Pero ni siquiera puedo envolver los dedos de mi hija con los míos. Miro dentro de sus ojos azules. Suplican conmigo. No puedo soportarlo más, sus ganas de que yo siga adelante. No puedo, no sin él a mi lado. Yo sola no soy lo suficientemente fuerte.

Y así reúno suficiente energía para girarme y sentir mi mano soltar los dedos fríos de mi hija.


Katniss me habla. Su boca formula palabras. No las escucho. Luce desesperada. Me duele. Enojada, se da media vuelta. La dejo ir. La fría luz entra por la ventana, tan gris como si no hubiera sol hoy, solo lluvia que congela. La oscuridad se apodera de la habitación. No me importa. Luz u oscuridad. Noche o día. ¿Qué significa el tiempo? No importa donde yacen el sol o la luna, me siento igual.

Vacía.


Pan. Pan caliente. Quemado, pero comestible. Eso es lo que veo cuando me siento en la mesa. Me doy cuenta que no he comido en un largo tiempo. No puedo recordar cuándo fue la última vez que Katniss puso algo sobre mi mano y esperó hasta que el bulto insípido haya pasado por mi garganta. Prim salta emocionada. Katniss saca con cuidado el borde del pan y nos pasa a cada una nuestra porción.

El pedazo esponjoso entra en mi boca, rodeado de trozos de nueces duras y que me sustentan. Sigo sin sentir ningún sabor.

Una vez que se acaba el pan, me pregunto por qué sigo aquí. La sensación de vacío regresa. Y así, me retiro nuevamente.


Un portazo hace que despierte sobresaltada.

- ¡Lo hice! –El grito contenido de Katniss llega hasta mí.

Soñolienta, paso mi mirada por todo el cuarto, y tan pronto como mi cabeza cae sobre la almohada otra vez, mi propia puerta se abre. Me levanto un poco para observar a Katniss proclamar nuevamente-: ¡Lo hice!

En su mano sostiene un conejo, con la flecha todavía sobresaliendo de sus entrañas. Mi mirada llega hasta arriba. Cabello oscuro. Piel color de oliva. Ojos grises. Una chaqueta de cuero marrón. Su chaqueta. Sus ojos. Su piel. Su cabello. Él.

Me pongo de pie en un instante. Bajo la mirada hacia mi hija. Su mentón sobresale con orgullo, igual como él lo hacía. Tomo el suave conejo con mi mano. No es un disparo en el ojo, aún no, pero él dijo que ella sería una buena compañera de caza.

Me dirijo a la cocina para preparar al conejo de la manera en la que él me enseñó. Lo despellejo, saco su cabeza y sus tripas. Prim canta a mi lado una de las melodías que él le enseñó. Sin embargo, la estoy escuchando ahora. A nuestra hija.

Una vez que tengo al conejo ya cocido y a las niñas sentadas para comer, me veo forzada a enfrentar la situación. Sus hijas… casi dejo morir a sus hijas. No me preocupé por ellas. ¿Cómo pude hacer esto? La culpa me inunda. Él no se ha ido, me doy cuenta, no con ellas aquí. Él está muerto, pero en lo que les dejó, él sigue aquí.

Después de cenar me estiro para peinar un poco del cabello de Katniss, que cae sobre sus ojos. Ella se aleja, rehuyendo de mi toque. Hay culpa en sus ojos, un disgusto que aparece en la manera en la que me mira. Prim está lista para acurrucarse en mi regazo, pero Katniss mantiene su distancia.

Voy a hacer que confíe en mí de nuevo, de alguna manera.

Pero ahora, tengo que ver qué es lo que vamos a hacer. ¿Debería entrar a trabajar a la mina? Tiemblo. No, no puedo hacer eso. Solo si no hubiera otra opción. No puedo ir al lugar que me lo quitó. Sin esperanzas, me doy cuenta que no hay algo que pueda hacer. Durante los últimos dieciséis años, todo lo que he hecho ha sido cuidar de mi casa, mis hijas y mi esposo. Sin embargo, veo el libro a un lado de la mesa. El libro que le perteneció a mi familia, en el que Phoenix dejó grabados sus conocimientos. Paso las hojas amarillentas, leo los textos y observo las ilustraciones.

Sí. Así es como voy a mantener con vida a mi familia. No sé si seré capaz de realizarlo, pero voy a intentarlo ahora. Lo último que queda de Phoenix no va a marchitarse, ya no.


Durante mis sueños de esa noche, ya no estoy sola. Phoenix viene a visitarme. Estamos en el lago, el sol brilla a través del agua y sobre nuestra piel. Él sostiene mis manos con las suyas.

- Tú puedes hacerlo, Ruth -, me dice.

Mi baja autoestima comienza a hacer presencia-. ¿Cómo? ¿Cómo puedo hacerlo sola?

- No lo estarás -,me sonríe-. Tienes a Prim y a Katniss. Y a mí. Yo estaré ahí.

- ¿Tú? ¿Estarás ahí? ¿Cómo?

Él coloca su mano sobre mi corazón-. Aquí.

Cuando me levanto, siento algo por primera vez. Calor, que proviene de mi interior así como de la atmósfera. Radia justo en mi corazón, donde su mano había estado posada. La última palabra que recuerdo que dijo aún permanece en mi mente y saboreo su dulzura.

Aquí.

Solo que, en realidad, no es suficiente. Aunque sí es lo suficiente para que siga adelante.


Holooo!

I'm back. Ya sé que soy de lo peorcito por no haber subido esto hace uff (ya dejen de hacerme macumba, por favor), así que les dejo todos los capítulos de una sola vez, para que puedan saber cómo acaba el fic.

Mil gracias a todos los que han estado leyendo, mandando reviews y marcando esta historia como favoritos, se les quiere :)

Un agradecimiento infinito también a HalfHope, quien escribió esta historia y me dió su OK para traducirla al español, espero haber hecho un buen trabajo.

#Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Suzanne Collins

¡Un abrazo enorme y felices fiestas!

~sweet-aries