Disclaimer: Los personajes de Ruroni Kenshin no me pertenecen, son obra del maestro Nobuhiro Watsuki.


Capítulo 37

Graduación

Kaoru se colocó la corbata perfectamente en el blanco cuello de la camisa de su uniforme mientras se miraba en el espejo de su habitación. Aquella sería la última vez que se lo pondría… una sonrisa triste apareció en su rostro al ver que el día de la graduación había llegado. Miró hacia un lado y vio las maletas a medio hacer en un rincón de su habitación.

Se acercó a su escritorio y paseó su vista por las fotos que adornaban un tablón de corcho que había justo encima de este, distinguió a un joven Sanosuke con el uniforme negro de la secundaria media junto a Misao y ella misma, los tres sonreían mientras hacían el signo de la victoria con su mano. Siguió paseándose por las fotos de su infancia hasta que llegó a las más recientes, una del verano de 2º curso donde aparecían todos los que ocuparon aquella cabaña hacía ya casi dos años, Misao sonreía al lado de un altísimo y serio Aoshi, Sanosuke aparecía con los brazos cruzados y gesto de enfado mirando de reojo a la que en aquel entonces era la presidenta del Consejo Estudiantil que también aparecía en la foto con el ceño fruncido. Kaoru aguantó una pequeña risa, la siguiente foto que vio aparecían ella y Kenshin con el trofeo interescolar de Kendo y en otra ambos aparecían sentados en uno de los bancos de hormigón que decoraban la entrada del instituto, sonrientes. En ese momento su pecho se contrajo… ya se había terminado. Lo siguiente que vendría en sus vidas… era algo totalmente diferente.

— Es increíble cómo hemos terminado…— susurró, a pesar de la tristeza estaba realmente feliz. Ni en sus mejores sueños habría imaginado una juventud igual.

Salió de sus pensamientos cuando el timbre de su casa sonó, se colocó bien el lazo azul con el que siempre llevaba recogido su cabello y cerró pulcramente los botones plateados de su chaqueta, mientras bajaba las escaleras de su casa.

— ¡Voy!— dijo mientras se dirigía a la puerta y abría. La imagen que vio hizo que una sonrisa se dibujara en su cara.

— Buenos días— Kenshin, con su uniforme perfectamente arreglado y su pelirrojo pelo bien peinado, la saludó con una sonrisa— ¿Estás preparada?

— Vamos— Respondió mientras salía de su casa con una sonrisa. Ambos jóvenes dirigieron sus pasos hacia la preparatoria Hiko con un sentimiento de nostalgia en su pecho. Kaoru tomó la mano del pelirrojo y la apretó ligeramente.

— No pensé que este día fuese a llegar tan pronto— Habló el pelirrojo sin mirar a su novia a la cara— La verdad es que echaré mucho de menos ser estudiante de preparatoria…— dijo mientras le devolvía el apretón.

— Han pasado muchas cosas durante estos tres años— Kaoru andaba tranquila mientras escuchaba sus pasos, era temprano, los cerezos de las calles estaban en flor y una brisa suave de primavera recorría la ciudad.

— La verdad es que sí…— Kenshin hablaba con nostalgia— ¿Quién nos iba a decir que Misao conseguiría salir con Aoshi?— Kaoru no pudo evitar soltar una pequeña carcajada— Ha sido el culmen de la insistencia.

— ¡Y que Sanosuke y Megumi terminarían siendo inseparables!

— ¡Eso ya lo sabía yo desde el principio!— Kenshin también rio, salieron de la zona residencial y se adentraron en una calle principal donde el bullicio era mayor— Megumi ha cambiado mucho ¿Sabes?— En la cara del chico se dibujó una sonrisa— Y lo ha hecho a mejor… creo que ha sido gracias a vosotros, antes era una chica bastante solitaria, correcta y muy competitiva— Kaoru miró a su novio con cara de sorpresa— Y yo también me alegro de haberos conocido, sobre todo… me alegro de haberte conocido a ti— La chica se sonrojó y se acercó más al pelirrojo rozando sus hombros al caminar.

— Yo también me alegro de haberte conocido Kenshin…— Ambos se miraron sonrojados con una sonrisa en sus rostros.

— ¡Eiiii!— El grito que procedía de sus espaldas sorprendió a la pareja— ¿Tan acaramelados a estas horas de la mañana?— Misao corría hacia ellos, llevaba su uniforme arreglado por primera vez en los tres años que llevaban en la preparatoria, aunque no por ello dejaba de venirle bastante grande. Detrás de ella, a paso lento, iba un joven de ojos azules y mirada fría.

— Buenos días— Saludó Aoshi cuando los alcanzó, la sonrisa que decoraba su rostro sorprendió tanto a Kaoru como a Kenshin.

— Buenos días— Respondió el pelirrojo con una sonrisa aún más ancha mientras le tendía la mano para chocársela— ¿Estás listo, Shinomori-kun?— Preguntó Kenshin con una sonrisa en su rostro.

— No me llames Shinomori-kun— Respondió su amigo— Da grima…— Tanto Kenshin como Kaoru estallaron en carcajadas ¿Qué era aquello? ¿Desde cuándo Aoshi Shinomori gastaba bromas? Por su parte Misao miraba con una sonrisa la escena, sentía un calor muy agradable en el pecho.

— ¿Y el cabeza de pollo?— Preguntó la joven al ver que no estaba con ellos.

— ¿Sanosuke?— Comentó Kaoru mientras volvían a emprender la marcha todos juntos— Lo creas o no… está desde bien temprano en el instituto, realizando su última labor como miembro del Consejo Estudiantil— Respondió con una sonrisa— Saito lo llamó ayer para que fuera a echar una mano en la preparación del gimnasio y como Megumi tiene que dar el discurso de despedida, esta mañana bien temprano se han ido los dos juntos.

— ¡Eso sí que no me lo esperaba!— Dijo Misao con una sonrisa en su rostro— ¿Es cosa mía o no veis a esos dos diferentes desde su última reconciliación en Navidad?

— Misao… mejor no preguntes esas cosas— Kenshin respondió con una sonrisa.

— No serían los únicos que aprovecharon bien la pasada Navidad— Kaoru hizo el comentario mientras alzaba una ceja y miraba a su mejor amiga y a un Aoshi tan rojos como un semáforo, la pelinegra rio.

— De todas formas… es increíble que un chico como Zanza haya aprobado un examen de acceso como el de la Universidad de Juntendo…— Comentó Kenshin con una sonrisa— Qué Megumi vaya a asistir a la facultad de medicina más prestigiosa del país no me sorprende…

— ¡Pero que Sano vaya a estudiar Ciencias del Deporte en esa misma universidad!— Misao habló encantada por haber cambiado de tema. Kaoru rio.

— ¡Es increíble las vueltas que da la vida!

— Y el nivel de cociente intelectual del que fue el mayor alborotador de la ciudad durante tanto tiempo— Comentó Aoshi con una mano en la barbilla pensativo— Si hubiese querido de verdad, en tercero podría haber asistido a la clase A…

— Bueno, se ha graduado, ha conseguido el acceso a una buena universidad y todos nos vamos a Tokio en una semana ¡Creo que está bastante bien!— Kaoru seguía con su sonrisa en la cara.

— ¡Chicoooos!— El grito de un joven llamó la atención al grupo, Beshimi, Hyoutoko, Shikijou y Han'nya se acercaron a ellos con sonrisas en sus caras. Ya habían llegado a la ribera del río que se encontraba cerca de la preparatoria.

— ¡Buenos días!— Saludó Han'nya, se les hacía raro verlo tan feliz con su cara llena de cicatrices a la vista, normalmente siempre era el más serio.

— ¡Misao-chan!— Beshimi se lanzó al cuello de Misao con lágrimas en los ojos— ¡No puedo creer que hoy sea nuestro último día juntos en el instituto! ¡Y tampoco puedo creer que te vayas a Tokio en una semana!— Misao rio mientras intentaba quitarse al joven de encima.

— ¡Vamos Beshimi! ¡No te preocupes por mí! Volveré a menudo a veros, Tokio tan solo está a una hora y media de tren— Aoshi se colocó al lado de Misao.

— ¡No puedo creer que todos hayáis decidido ir a la universidad! ¿Cuándo pretendéis trabajar?— Comentó Shikijou con cara de incredulidad.

— Por eso mismo decidimos ir a la universidad, Shikijou— Contestó Kaoru con ironía.

— ¡Nosotros mañana mismo empezamos nuestro nuevo trabajo!— Hyoutoko habló emocionado, él era otro de los que llevaba el uniforme arreglado por primera vez desde que lo conocían.

— ¡Es un gran trabajo!— Exclamó Beshimi ilusionado.

— ¡Un súper trabajo en los recreativos!— Terminó Shikijou, mientras que Beshimi y Hyoutoko hacían el signo de la victoria.

— ¡No me lo puedo creer!— Kaoru llevó sus manos a la cara, Misao estalló a reír y Aoshi tuvo que contenerse mucho para evitar que una sonrisa se le escapara.

— ¿Qué ocurre? ¿De qué os reis?— Dijeron los tres al unísono. Esta vez el grupo entero, incluido Han'nya estalló en risas. Mientras que, entre los cerezos en flor, comenzaba a vislumbrarse el edificio de la preparatoria Hiko.


— Cuando se está entre amigos, se está bien. Me siento realmente honrada de poder hablar hoy aquí en nombre de todos mis compañeros del centro de enseñanza superior Hiko— Megumi susurraba en un rincón del pabellón donde se iba a celebrar la graduación, tenía el papel con el discurso entre sus manos. Intentó controlar su respiración ¡Estaba más que acostumbrada a dar discursos! ¿Por qué estaba nerviosa con este? "Quizás porque es el último" pensó, mientras que una sensación de tristeza pasó por su pecho. Alzó su vista y miró hacia donde todos los integrantes del Consejo Estudiantil, el conserje y algunos profesores estaban terminando de colocarlo todo. Sayo estaba subida en el escenario con el brazalete de organización en su brazo derecho mientras les indicaba a los chicos como tenían que colocar las sillas para que quedara una asamblea perfecta. Tomoe estaba colocando las flores en el escenario con una sonrisa; Soujiro reía desde su sitio, pues Shozo se había tropezado al escuchar las últimas órdenes que Sayo estaba dando desde el escenario. Sanosuke, por su parte estaba cargando al menos cuatro sillas plegables en cada brazo y se las tendía al profesor Yukyuuzan que iba colocándolas mientras las abría. El director Seijuro Hiko estaba subido en el escenario, admirando la tela de ocho metros de largo y cinco de ancho de color granate con el símbolo de la escuela bordado con hilo dorado que se había colocado en medio del escenario. Megumi sonrió y su mirada volvió de nuevo a Sanosuke. Estaba irreconocible, ayudaba a colocar la asamblea con una sonrisa en su rostro, se había quitado la cinta roja que siempre adornaba su frente, llevaba el uniforme perfectamente arreglado, su camisa estaba planchada y su corbata bien puesta en el cuello, atado hasta el último botón y, por primera vez, llevaba su revuelto pelo castaño peinado hacia atrás. Se sonrojó al pensar que estaba bastante guapo— ¿Qué haces pensando en esas cosas?— Volvió a susurrarse a sí misma mientras volvía a colocar su mirada en el papel del discurso, pero no pudo evitar mirar de reojo al castaño con una sonrisa en sus labios.

— ¡Muy bien chicos! ¡Gran trabajo!— Dijo Sayo desde su sitio, por fin, el pabellón estaba totalmente arreglado y preparado para albergar la 25º Graduación de la preparatoria Hiko.

— Muchas gracias Amakusa-san— El director se acercó a la presidenta del Consejo Estudiantil y le dio la mano— Gracias a vosotros está todo listo a tiempo.

— Gracias a usted Sensei— Respondió la joven con una sonrisa— A cambio me gustaría que nos ayude el próximo curso a la búsqueda de nuevos miembros para el Consejo, ya que hoy se gradúan tres.

— Por eso no se preocupe, a mi Centro siempre entran jóvenes con ganas de superarse a ellos mismos, trabajar en equipo y hacer la preparatoria un lugar mejor para todos— El director sonrió mientras dirigía su mirada a Zanza— Y si no… siempre podré castigar a alguien— Se disculpó con Sayo y caminó hacia su alumno que terminaba de colocar bien un gran jarrón con flores— ¡Sagara!— El castaño se sorprendió y se giró al escuchar su nombre.

— Director— Respondió sorprendido.

— Me gustaría felicitarle— el gran hombre ofreció su mano derecha al joven vestido con el uniforme de su centro— No he estado tan orgulloso de un alumno en años— Sanosuke se quedó paralizado mientras el director lo miraba con una sonrisa y le ofrecía su mano.

— Gracias— Respondió mientras le respondía el apretón— Gracias por darme aquella oportunidad…— El hombre echó a reír al escuchar aquellas palabras. El castaño no entendía nada, ver a ese hombre tan serio riéndose a carcajada limpia impactó al chico.

— ¡Vaya Sagara! Realmente has podido darte cuenta— El director se tranquilizó un poco mientras que tomaba aire de nuevo— ¿Recuerdas lo que digo siempre en todos mis discursos?— dijo con una sonrisa.

— ¿En sus discursos?— Preguntó alzando una ceja.

— Si, cuando digo que aprovechéis estos años de juventud pues nunca volverán y los buenos recuerdos que hagáis aquí… os acompañarán durante el resto de vuestra vida— El hombre de largo pelo negro miró enigmáticamente al castaño— ¿Has conseguido hacer buenos recuerdos Sagara?— El joven lo miró con los ojos muy abiertos, e instantáneamente una sonrisa se dibujó en su cara.

— Sí… He podido hacer grandes recuerdos— No pudo evitar buscar con su mirada a cierta chica, que se encontraba en un rincón del pabellón sentada en una silla mientras leía el discurso que tendría que dar en un rato.

— Me alegro mucho, como educador me siento orgulloso de ti— Respondió— Por cierto, creo que no te lo llegué a decir…

— ¿Él qué?— preguntó el castaño con el entrecejo fruncido.

— Jine'i está en la cárcel— el hombre sonrió haciendo que Sano abriera los ojos con sorpresa— Lo detuvieron hace un mes por un tema de contrabando y… mis abogados se han personado en la causa y lo hemos denunciado por alteración del orden público y allanamiento— sonrió— Ya que decidiste no denunciarlo personalmente… he decidido hacerlo yo. Y he ganado el juicio— Hiko colocó su mano en el hombro del chico— No denunciar y admitir tu culpa fue un gran gesto de madurez… Serás un gran hombre, recuérdalo— Y con las mismas el director se dirigió hacia donde se encontraban los demás profesores, dejando a un Sanosuke con una sonrisa en su rostro.

Terminó de poner bien el pesado jarrón de flores y se alejó un poco para mirar el resultado, colocando los brazos en jarra suspiró mientras miraba el pabellón. Todo estaba listo, las sillas perfectamente ordenadas, los carteles de las clases también, la zona reservada para los familiares, el escenario… ¿Quién iba a pensar que yo pudiese tener un día como este? Se llevó una mano a la frente mientras sonreía, al sentirla lisa se acordó que aquella mañana había decidido quitarse su cinta roja… Su mirada siguió paseándose por el lugar, pero alguien a su espalda llamó su atención.

— Llegó la hora…— Sano se dio la vuelta para mirar a Soujiro que miraba con nostalgia el escenario— No sabes lo que voy a echar de menos los días que vivimos aquí…

— ¡Vamos no seas nenaza Sou!— Sanosuke golpeó en el hombro a su amigo, animándolo. Sabía perfectamente en qué, más bien quién, estaba pensando— Ya sabes lo que dice siempre Hiko, esos recuerdos ya no te los puede quitar nadie… Ahora lo siguiente que te toca es convertirte en el mejor jugador de béisbol de Japón y demostrarle a la Comadreja lo equivocada que está al haber elegido al muñeco de nieve— Sanosuke tomó a su amigo por el cuello y lo despeinó. Por un lado, se sentía fatal de verlo así… pero tenía que animarlo de alguna manera— Ya sabes que iré a Hokkaido a hacerte una visita ¡Y cuando pases por Tokio no olvides avisar!— Soujiro rio— A parte…— bajó su tono de voz— Misao también estará en Tokio, cuando te vea aparecer después de un tiempo… recordará lo buen chico que eres…— Soujiro enrojeció hasta los extremos.

— Tranquilo Zanza… No digas esas estupideces a estas horas de la mañana. El que no se va a librar de mí tan fácilmente, eres tú— Se logró liberar de su agarre al fin— Sé lo buen jugador que eres y encima estudiante de ciencias del deporte— Lo señaló con el dedo— ¡Haré lo posible por ficharte!— Sano rio.

— Creo que jugar en tu equipo durante dos años ha sido suficiente— El castaño alzó las manos mientras reía— He cumplido mi castigo con creces…

— Ni que lo digas ¡No sabes lo agradecido que estoy de que Jine'i apareciera aquel día por el instituto!— La cara del joven jugador de béisbol reflejó una ancha sonrisa.

— El que se arrepiente creo que es él— Respondió y ambos jóvenes rieron al unísono. Se sentían raros, la nostalgia les hacía sentir mucho más adultos y mayores… Todo aquello ya serían historias que recordarían con cariño. Ambos jóvenes miraron el escenario con una sonrisa en sus rostros.

— ¡Muchachos!— El profesor Yukyuuzan llamó la atención de los alumnos que se encontraban en el gimnasio— Salid y avisad a los compañeros que ya hayan llegado que vayan entrando— El profesor de historia terminó de hablar mientras dibujaba una sonrisa.

— Recordad que en la puerta os tengo que poner la condecoración— Saltó la profesora Okon que iba cargada con una cesta de mimbre llena de broches con forma de flor de cerezo y una inscripción en la que se podía leer el nombre del centro.

Megumi se puso en pie mientras suspiraba, con paso decidido se dirigió a la salida del gimnasio, pasando por al lado de un Sanosuke con el que compartió una sonrisa cómplice. Al salir se dio cuenta de toda la gente que había preparada para la graduación, la gran mayoría de los alumnos de tercero se encontraban nerviosos vistiendo por última vez sus uniformes, algunos hablaban animadamente entre ellos, otros se echaban fotos, otros se abrazaban emocionados. Entre todo ese jaleo de gente pudo distinguir como un grupo de varios estudiantes se adentraban en la zona de las pistas deportivas, donde se encontraba el gimnasio. Sus amigos se acercaban a donde se encontraba ella con sonrisas en sus rostros mientras bromeaban sobre algo que había dicho Beshimi.

— ¡Megumi!— Kaoru fue la primera que la localizó y la saludó alzando su mano, la pelinegra sintió calor en su pecho y sonrió mientras le devolvía el saludo y se acercaba a ellos.

— Ya está todo listo— Informó mientras se echaba su cabello negro hacia atrás y les sonreía.

— Aunque no seas la presidenta del Consejo Estudiantil, vas a estar actuando como si lo fueras hasta el último momento ¿Eh?— Kenshin se acercó a su amiga con una sonrisa en su rostro.

— No estoy intentando ocupar un puesto que ya no me pertenece, Kenshin…— La muchacha cerró los ojos— Amakusa-san lo ha estado haciendo genial hasta el momento y sé que he dejado el Consejo en buenas manos.

— Me habría gustado aguantar un año más— Comentó una nostálgica Misao mientras miraba el cartel en el que se podía leer 25º Graduación de la preparatoria Hiko.

— Podrías haberlo hecho— Han'nya apoyó su mano en su hombro— No estudiando y repitiendo curso…— Misao lo miró con cara de odio.

— ¡Han'nya!— iba a seguir hablando cuando alguien se le adelantó.

— Vamos Comadreja, no digas tonterías ¿un año más?... Yo creo que ya está bien— Sanosuke se acercó hasta ellos con las manos en los bolsillos, sorprendiendo a todos sus compañeros, llevaba su uniforme perfectamente arreglado, se había peinado y no había ni rastro de su cinta roja.

— ¿Sanosuke? ¿Eres tú?— Una anonadada Kaoru miraba con la boca abierta a su irreconocible mejor amigo.

— No, soy un fantasma— Respondió irónico el castaño mientras gruñía— Mi madre se ha empeñado en esto…— Dijo mientras se señalaba el pelo— Ya que ha venido a Japón por mi graduación y se vuelve mañana a San Francisco… había pensado que no pasaría nada si le daba el gusto… aunque solo sea por una vez— El grupo de amigos miró con una sonrisa a Sano.

— La verdad es que estas… guapo— Misao lo miraba fijamente.

— Vaya… ¿Cuándo no he sido yo guapo?— Sanosuke se acercó mucho a su amiga.

— ¡Chicos va siendo hora de que vayamos entrando! ¡Los familiares ya han ocupado sus puestos!— Soujiro apareció a la espalda de Sanosuke con una sonrisa sincera en su rostro. Aquello hizo que Misao desviara la mirada, Sano se dio cuenta de aquello y suspiró.

— ¡Vamos!— Y tomando del cuello a la ojiverde dirigieron sus pasos hacia el gimnasio.

Cuando entraron, la profesora Okon y el profesor Yukyuuzan le entregaron a cada uno el broche que colocaron en su chaqueta azul marino. Kenshin, Aoshi, Han'nya y Megumi se dirigieron a los sitios reservados para 3º A, mientras que los demás se fueron a la zona donde habían colocado a los de 3ºC, excepto Beshimi, Hyoutoko y Shikijou que, aunque se quejaron, tuvieron que sentarse con el resto de su clase en los asientos reservados para 3º F.

Sanosuke giró su cuello y pudo localizar a sus padres y a su hermano Yahiko, sonrió al ver a su padre y a su madre sentados juntos, también se fijó en como el padre de Kaoru limpiaba sus lágrimas con un pañuelo blanco mientras se sentaba al lado de Kamishi y sostenía una cámara entre sus manos. De lejos también observó a una pareja, altos y con aspecto muy refinado, la mujer era exactamente igual que Megumi… cambió su mirada para dirigirla hacia donde estaba la pelinegra, que también tenía su vista puesta en la zona de los familiares con una enorme sonrisa en su rostro. Se alegró de que pudiesen haber asistido a la graduación de su hija… En ese momento el director Seijuro Hiko apareció en el escenario y se acercó al atril que lo presidía. A su espalda se colocaron el profesor Saito y varios profesores más con los diplomas preparados.

— Bienvenidos a la vigésimo quinta ceremonia de graduación de la preparatoria Hiko— La voz del director sonaba potente por todos los rincones del enorme gimnasio, perfectamente engalanado para la ocasión— Hoy acaba una etapa para muchos de vosotros…— El hombre dibujó una sonrisa en su serio rostro mientras paseaba su mirada por todos los alumnos que se encontraban sentados en las sillas que habían colocado justo en frente del escenario— A partir de abril vais a ser ciudadanos con todos los derechos, adultos a los ojos de la sociedad, personas con responsabilidades y un enorme futuro que recorrer. Habéis pasado tres años en mi centro— el hombre apoyó sus manos en el atril— aquí habéis aprendido todo lo necesario para subir el siguiente escalón, estudiar en la universidad o en las escuelas técnicas, trabajar… cualquier cosa que os hayáis propuesto hacer a partir de mañana. Aquí, os hemos dado unas armas, os hemos entregado lo mejor de nosotros para que os enfrentéis al mundo adulto y salgáis victoriosos en todas y cada una de las batallas.

Sanosuke se fijó en que la señorita Okon se sacaba un pañuelo del bolsillo de la elegante chaqueta roja que vestía y se secaba las lágrimas con él.

— Habéis aprendido ciencias, historia, idiomas… pero también habéis aprendido a ser compañeros, a formar parte de un grupo, a esforzaros al máximo por cumplir vuestros objetivos. Habéis aprendido a plantearos metas y a alcanzarlas, a trabajar unidos, a organizar eventos, a divertiros y a aprender— el director sonrió— Habéis aprendido a ganar y a perder, habéis aprendido a colaborar y habéis aprendido lo importante que es la amistad— el hombre tomo aire— Conocimiento, esfuerzo y compañerismo. Ahora que los habéis vivido ¿Os parecen unos buenos valores o no?— Una risa generalizada se escuchó en el gimnasio— Muchas gracias por haber confiado en nosotros vuestra educación, ahora… salid orgullosos al encuentro con el futuro— dibujando una última sonrisa en su rostro, el director dejó el atril libre.

En ese momento, Megumi Takani se puso en pie y subió al escenario empleando su caminar tan característico, vestía su uniforme elegantemente, como siempre. Cuando alcanzó el atril, se puso de cara a la asamblea.

Era verdad que llevaba mucho tiempo haciéndolo, hablar en público no era un problema para ella, pero ver a todos sus compañeros sentados y con lágrimas en los ojos hizo que su corazón se encogiera en su pecho. Paseó sus ojos oscuros por la parte donde se sentaban los familiares y paró en sus padres. Estos le sonreían desde su sitio. Por fin, podrían escucharla.

Sonrió.

— Es todo un honor para mí representar a todos los alumnos de 3º en este discurso de graduación— su voz sonaba potente y segura— Como todos sabéis, he sido presidenta del Consejo Estudiantil y… nunca me ha costado dar discursos, pero he de confesaros que hoy estoy muy nerviosa— la joven se fijó en los enormes cuerpos de Shikijou y Hyoutoko que sobresalían del resto de compañeros de 3º F, sonrió— Cuando se está entre amigos se está bien, cuando se está entre gente a la que quieres, personas que te ayudan y enseñan día a día a vivir... se está bien. Y creo que es conveniente decir que nuestra etapa como estudiantes ha ido más allá de los conocimientos— la sonrisa en el rostro de Megumi se ensanchó— ha ido más allá de la responsabilidad y de las normas. Nuestra etapa de estudiantes de secundaria superior nos ha ayudado a madurar, a conocernos a nosotros mismos y a creer en el futuro. Ser estudiantes de Hiko nos ha ayudado a forjar nuestras metas y a perseguirlas, nos ha enseñado a formar parte de un conjunto donde hemos podido ayudarnos los unos a los otros y donde hemos aprendido a apoyarnos en tiempos difíciles y a compartir en tiempos felices. Hemos podido entender más allá de los problemas de matemáticas o de los cálculos de física— La joven tomo aire— La vida es hermosa, y la juventud también lo es… pero hemos de darnos cuenta de que es efímera, como las flores del cerezo, bellas e hipnotizantes hasta que acaban y caen al suelo, aunque… siempre podremos acordarnos de lo bellas que eran porque tenemos un tesoro llamado memoria. Las flores de cerezo que han florecido durante nuestra etapa en Hiko han sido las más bellas que he visto jamás y ahora caerán al suelo, pero…— Los ojos de Megumi se posaron en los de un joven castaño que la miraba con una sonrisa— Sé que todos nosotros recordaremos esas preciosas flores de cerezo que han sido nuestra juventud en Hiko y esperaremos con ilusión una nueva floración del cerezo en nuestras vidas, que seguro que será igual de preciosa que la que hoy termina. Ha sido un honor ser vuestra presidenta, ha sido un honor compartir estos años de juventud con vosotros y ha sido un honor conoceros. Espero que podamos volver a vernos y recordar lo bella que fue esta floración de los cerezos que hemos vivido todos juntos.

Un estruendoso aplauso inundó el gimnasio, muchos compañeros secaban sus lágrimas con pañuelos y otros se pusieron en pie y se abrazaron entre ellos. Megumi abandonó el atril con una sonrisa en su rostro y con el corazón encogido.

Tras el emotivo discurso de la expresidenta, los profesores fueron llamando uno a uno a todos los alumnos de 3º para hacerle entrega de su diploma. Todos subieron en orden al escenario conforme iban escuchando su nombre. Kenshin apretó fuertemente la mano del director cuando este le entregó el diploma, Kaoru tuvo que contener las lágrimas cuando la señorita Okon le guiño un ojo, Misao se puso de cara a la asamblea e hizo el gesto de la victoria hacia donde se encontraba toda su familia que ocupaba casi una fila entera; Sanosuke sonrió cuando le entregaron su diploma de estudios y observó como Saito alzaba ligeramente una ceja, supuso que aquel sería el mayor gesto de despedida que recibiría de él, se sintió satisfecho. Beshimi lloraba como una magdalena cuando recogió su título, al igual que Hyoutoko que miraba hacia la zona de los familiares donde se encontraban sus padres, fácilmente reconocibles entre la multitud debido a su parecido físico. Aoshi recogió serio su título y la condecoración que se le otorgaba al mejor alumno del centro, este no pudo evitar sonrojarse cuando escuchó a la familia de Misao gritarle la enhorabuena desde la zona de familiares.

Y así, uno a uno, todos recibieron su diploma. Megumi fue la última, lo tomó de manos del director que la miraba sonriente. Lo aceptó e hizo una reverencia mientras sentía como todo se terminaba.

El acto de graduación llegó a su fin.

Todo el mundo salió del gimnasio con sus diplomas en las manos y los broches en sus chaquetas.

— ¡Qué bien has estado Kaichou!— Beshimi, aún con los ojos cristalinos, se acercó a Megumi.

— Gracias— respondió ligeramente sonrojada— Me alegro mucho de que hayáis conseguido aprobar el curso al final— comentó al ver que el trío de idiotas al completo junto con Han'nya se colocaba a su alrededor.

— No ha sido fácil— dijo Shikijou con una mano en la nuca— pero gracias a todo lo que nos has enseñado hemos podido mejorar.

— Y la señorita Okon siempre ha sido buena con nosotros— Hyoutoko sonrió— Mis padres están muy contentos.

— Claro, pensar que alguien como tú ha sido capaz de sacarse los estudios de secundaria superior…— Shikijou le estrelló una mano en su ancha espalda.

— Por cierto, Takani— Han'nya llamó la atención de la joven— Creo que nunca nos hemos disculpado contigo por lo que ocurrió aquella noche en el callejón… cuando íbamos con… Jine'i— Megumi miró sorprendida al joven de las cicatrices— En aquella época no sabíamos muy bien el significado de las cosas que realmente importan. Perdónanos— y acto seguido hizo una reverencia. Los demás los imitaron, haciendo que Megumi se sonrojara hasta los extremos.

— Chicos, esto no es necesario de verdad.

— Si, si lo es— Beshimi se incorporó y la miró a los ojos— Cuando formábamos parte de los Yakuza… nosotros… no…

— Fue una grosería lo que Jine'i te hizo— Hyoutoko cortó a Beshimi— Ahora jamás lo permitiría— Megumi abrió los ojos con sorpresa al escuchar aquellas palabras tan maduras.

— ¡Megumi!— la joven se giró al escuchar su nombre, pudo distinguir a un castaño al que conocía muy bien, este iba acompañado de una mujer.

— Acepto vuestras disculpas— la pelinegra se giró para mirar a sus amigos— Y no os preocupéis, nunca os he tenido nada en cuenta— y guiñándoles un ojo se giró y se dirigió hacia donde se encontraba su novio, acompañado de su madre. Naname Jonhson era una mujer realmente bella.

—Em…— Sanosuke se llevó una mano a la nuca nervioso cuando Megumi llegó junto a él— Mamá… te presento a Megumi Takani— la joven no pudo evitar que su rostro enrojeciera cuando la mujer le dedicó una cálida sonrisa y le tendió una mano.

— Es un placer— respondió la joven tomando la mano de la mujer.

— Ya nos conocimos en verano, disculpa que las circunstancias hayan sido tan poco favorables— comentó sin borrar la sonrisa de su rostro— Has dado un gran discurso.

— Gracias— respondió Megumi mientras sentía como sus mejillas ardían aún más.

— Sanosuke me ha dicho que has sacado una de las mejores notas en la universidad de Juntendo.

— No es para tanto.

— Si, sí que lo es— la mujer dibujó una sonrisa muy parecida a la de su hijo— Es algo muy bueno, y lo has ayudado a él a aprobar, así que tengo que estar agradecida contigo— Megumi enrojeció aún más— ¿Sabes? Me alegro de que Sanosuke haya decidido quedarse en Japón, su padre lo necesita y ha encontrado una mujer maravillosa.

— Yo…

— Gracias Mamá— el castaño se colocó junto a su novia y sonrió a su madre. Naname los miró a los dos con lágrimas en los ojos. Iba a hablar, pero se fijó en como una pareja se acercaba hasta donde estaban, dibujó media sonrisa en su rostro.

— Ha sido un placer, Megumi— en ese momento, la joven miró hacia su espalda, donde estaba mirando la madre de su novio y distinguió a sus padres acercarse hasta ella. No pudo evitar que su corazón diese un vuelco al verlos sonreír.

— Gran discurso, hija— el señor Takani se colocó junto a ella sin borrar la sonrisa.

— Has hecho que me emocione— la señora Takani era exactamente igual que Megumi, con su blanca piel y su largo y sedoso cabello negro, lo único que las diferenciaban era las ligeras arrugas que se apreciaban en sus ojos— Eres una oradora impresionante.

— Es precisamente lo mismo que me ha dicho el Doctor Takeda, quedó muy sorprendido tras tu entrevista personal— el padre de Megumi llevaba unas gruesas gafas negras. Sano tragó saliva.

— Me alegra mucho que estéis aquí— Megumi sonrió a sus padres— Gracias por venir.

— ¿Crees que íbamos a faltar a la graduación de nuestra única hija?— preguntó su madre mientras sacaba un pañuelo de su elegante bolso. Megumi sonrió.

— No… significa mucho para mí que estéis hoy aquí— confesó— Por cierto— la pelinegra tomó del brazo a un Sanosuke que se había mantenido apartado todo el tiempo que había durado la conversación con sus padres— Os he hablado ya de él, es Sanosuke Sagara, mi novio— el castaño no pudo evitar enrojecerse y mirar a su novia sorprendido ¿Cómo le presentaba a sus padres tan ligeramente? No pudo evitar tensarse, e hizo una reverencia extraña.

— Yo… yo… es un placer— dijo con voz entrecortada.

— Hemos oído hablar de ti— el tono de voz del padre de Megumi era ligeramente duro— Has entrado también en Juntendo ¿No?— Sano se incorporó.

— Si— respondió mientras llevaba ambos brazos a su costado— En la facultad de ciencias del deporte— la madre de Megumi sonrió.

— Has aprobado un examen de acceso muy duro…— comentó, sus labios estaban pintados de rojo.

— Sanosuke es un joven extremadamente inteligente— esta vez habló Megumi— Ha sido mi compañero en el Consejo Estudiantil y me ha sorprendido su capacidad de estudio.

— Estoy impresionado… la verdad— el señor Takani se acercó al joven y lo escrutó de cerca— Me han dicho que has sacado muy buena nota en el examen y que presentas grandes conocimientos…

— Yo…— Sano se puso nervioso.

— Vamos cariño, no asustes al chico— la madre de Megumi rio— Se va a pensar que somos unos monstruos o algo— dirigió sus ojos oscuros al castaño— Nosotros estamos casi siempre en el hospital y en la facultad de medicina, pero si necesitas ayuda durante tu estancia en la universidad, no dudes en pedírnosla.

— Gra…gracias— respondió. Megumi sonrió.

— Será mejor que nos vayamos con los demás— anunció— Mamá, Papá, esta noche tenemos la cena con los compañeros, mañana podemos ir a comer juntos ¿No?— la madre de Megumi dejó de mirar al castaño para poner más atención en su hija.

— ¡Por supuesto! Tenemos tres días de permiso— Megumi sonrió.

— Pues entonces nos vemos luego.

— Nos vemos luego hija— se despidió su padre mientras se colocaba bien las gafas negras en el puente de la nariz.

Sanosuke y Megumi se dieron la vuelta y se dirigieron hacia el centro de las pistas deportivas, donde se encontraban el resto de compañeros. Sanosuke continuaba tenso.

— Tranquilo— Megumi no pudo evitar reír— No te iban a morder.

— Ahora te entiendo Kitsune— respondió— Tus padres imponen— Megumi amplió su sonrisa.

— Te terminas acostumbrando, ya verás.

Sano pudo ver de lejos a sus compañeros del equipo de béisbol reír entre ellos, sonrió.

— ¡Chicos!— cuando llegaron al jardín que bordeaba las pistas deportivas, Misao llamó su atención— ¡Vamos a hacernos una foto!— Ambos jóvenes se miraron y se sonrieron. Llevaron sus pasos hacia donde se encontraban todos sus amigos.

— No podemos irnos sin hacernos fotos ¿No creéis?— preguntó Kaoru con una sonrisa, a su lado se encontraba su padre que portaba la cámara.

— Colocaos juntos— dijo el hombre al grupo de amigos, estaban todos Kenshin, Misao, Aoshi, Kaoru… pero el castaño frunció ligeramente el ceño. Desde que había terminado la ceremonia no había visto a Soujiro y tampoco estaba entre el grupo del equipo de béisbol que continuaba charlando en medio de las pistas deportivas.

— ¡Vamos Sano!— Misao llamó su atención, esta tenía una enorme sonrisa en su rostro.

— Sí— respondió mientras se colocaba junto a Kenshin y pasaba su brazo por su hombro— ¡Ven Aoshi!— dijo mientras hacía que el joven de mirada seria se acercara— Ahora que estás con la Comadreja te has convertido automáticamente en mi amigo— a él también le pasó un brazo por el hombro, sorprendiendo al pelinegro— Así que sonríe y ponte en la foto. Has sido el mejor estudiante de la promoción y hay que celebrarlo.

— Uhm— respondió el joven de ojos azules mientras cruzaba los brazos, no pudo evitar dirigir sus ojos a una sonriente Misao que también se estaba colocando en la foto, delante de los chicos, pues ella era bastante más baja.

El padre de Kaoru sonrió mientras observaba como el resto también posaba para la foto con sus diplomas dentro de sus fundas negras.

— ¡Sonreíd!— exclamó el señor Kamiya antes de apretar el disparador.

Una foto se guardó en la memoria de la cámara. Un grupo de seis jóvenes ataviados con el uniforme de la preparatoria Hiko, rodeados de árboles de cerezo en flor, sonreían felices.

Finalmente, se había terminado.


N.A.

¡Hola a todos un lunes más!

Espero que os haya gustado el penúltimo capítulo del fic. Muchas gracias por vuestros comentarios y por leer.

¡Hasta la semana que viene!

¡Nos leemos pronto!

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Próximo capítulo

Capítulo 38. Recuerdos del instituto Hiko