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Capítulo 33 Bright Road (Séptima Parte)
La pareja de enamorados se encontró con un brillante cielo estrellado que parecía esperarlos, para así guiarlos en su Brillante Camino, ese del que hablaba Ranmaru en su canción.
Aun estrechando sus manos se miraron a los ojos, sin poder evitar soltar un par de risas. Ya sea por los nervios, o por haber actuado como unos niños.
Kanon aún podía sentir la adrenalina recorrer su cuerpo, habían sido demasiadas emociones juntas; le costaba un poco mantener la respiración.
Su novio entonces la tomó de las mejillas.
— ¿Estás bien? – le preguntó al verla agitada.
— E-estoy bien…- asintió y agregó- Es sólo que aún no puedo creerlo…-soltó un suspiro- ¡Rin-chan me matará! – hizo un puchero gracioso.
— No te preocupes, yo estaré contigo… -acarició sus mejillas- Como hasta ahora. – le sonrió.
— Lo sé – ella correspondió su sonrisa, y bajó su mirada hacia los labios del chico- Quiero besarte…- confesó de pronto con un sonrojo en sus mejillas.
El albino entonces liberó su rostro y rodeó su cintura, Kanon se puso de puntillas y apoyó sus manos en el pecho del rockero, él se inclinó para entonces juntar sus labios bajo las estrellas.
Jamás pensaron besarse afuera, con el riesgo de ser vistos por cualquiera, pero no lo podían evitar.
— Te amo.- se dijeron al unísono una vez que separaron sus labios, y eso los sorprendió. Y simplemente sonrieron.
— ¿Adónde me llevarás? – preguntó la chica refugiándose en los brazos del mayor.
— A donde tú quieras… - la protegió con sus brazos apoyando su mentón en su cabeza.
— Sólo quiero estar contigo…
— ¿Entonces vamos a mi departamento? – le fue imposible reprimir una traviesa sonrisa, pues él deseaba estar a solas con la muchacha.
— S-sí…- contestó con timidez.
El chico entonces recordó que debía hacer algo antes, y eso era pasar por el restorán de los ancianos, a dejarles un dinero que siempre les dejaba cada mes. A pesar que los ancianos siempre se negaban a recibirlo, Ranmaru se los daba. Pues aquellos ancianos, eran molestados por mafiosos, a quienes lamentablemente habían pedido un préstamo a la mafia. El albino al enterarse de aquello, decidió ayudarlos económicamente, a pesar que él mismo tenía sus propios problemas financieros. Sin embargo, esto no era algo que Kanon sabía, sólo le dijo que debía encargarse de un asunto y que no demorarían allí.
No obstante al llegar, los ancianos les insistieron que se quedaran a comer algo, a los enamorados no les quedó más que aceptar la invitación. Y entonces la chica se dirigió a los baños para refrescarse un poco, puesto que durante todo el día se sintió extraña. A menudo sentía un hormigueo en su mano izquierda, y un calor intenso muy cerca de su pecho, algo que a veces le dificultaba el respirar con normalidad.
— Tranquila… - se dijo a si misma apoyando sus manos en el lavamanos. Buscó en su bolso, y se dio cuenta que había dejado las píldoras en su habitación, esas que el médico le había recetado- Rayos…- no le quedó más remedio que mojar su cuello y nuca.
Ella realmente no quería arruinar la noche, suponía que todo se debía a la gran emoción a la que fue expuesta cuando subió al escenario, pronto su malestar se pasaría; o al menos eso esperaba.
Cuando salió del baño, la chica caminó por el pasillo, y justo cuando pasó por la puerta de la cocina, escuchó las voces de los ancianos y Ranmaru.
— ¡Pero Ran-chan! – se quejaba la anciana.
— ¡Tsk! ¡Sólo acéptenlo, y ya! – decía Ranmaru.
— Te lo agradecemos, pero no podemos seguir abusando de tu buena voluntad- habló el anciano.
— Este dinero es tuyo… No podemos… - la anciana se negaba.
— ¡Pero no lo quiero! – La interrumpió- Puedo sobrevivir con poco… ¡Ustedes lo n-necesitan más que yo! – No quería ceder- Si algo… -apretó sus puños- Si algo les llegara a pasar por culpa de esos mafiosos… ¡Jamás me lo perdonaría! – Les confesó asombrándolos - ¡Por favor! ¡No sean testarudos! ¡Acepten mi ayuda! ¡Está bien, sólo acéptenlo!
— Ran-chan…
— Está bien, comprendemos tus sentimientos… - el anciano le tocó el hombro- Realmente eres un buen chico, muchas gracias. Te lo devolveremos cuando podamos.
— Está bien, ojiisan -dijo Ranmaru sonriendo- No te preocupes por eso… - suspiró más aliviado al poder seguir protegiendo a la pareja de ancianos.
Kanon se quedó boquiabierta al escuchar la conversación, jamás se imaginó que Ranmaru protegiese a los ancianos. Ella claramente sabía que el rockero era un buen chico, y que detrás de toda esa apariencia ruda, se ocultaba un cálido corazón. Pero el confirmar por completo que su novio tenía un corazón de oro, la hizo sonreír de forma soñadora.
En ese instante se abrió la puerta de la cocina, y la chica no alcanzó a ocultarse que se vio cara a cara con el rockero. Ambos se miraron sorprendidos, y sin más se sonrojaron. Pero antes de que alguno pudiese hablar, un alboroto en el restorán los distrajo, ya que escucharon unos gritos.
Ranmaru hizo a un lado a Kanon, y avanzó rápidamente, ella lo siguió.
Entonces se encontraron con el grupo de mafiosos que acosaban a los ancianos, Kanon abrió sus ojos como platos al darse cuenta de que, esos mafiosos, eran los mismos que casi la raptan cuando estaba en compañía de Syo; eso la paralizó.
Entonces Ranmaru la tomó del brazo y la jaló debajo de una mesa, y le ordenó que se quedara allí, puesto que el mantel ayudaba a esconderla.
De inmediato el chico le hizo frente a los maleantes, quejándose del escándalo que estaban haciendo, mientras que los clientes corrían por sus vidas. El ambiente en el lugar se puso tenso, y Ranmaru comenzó a intercambiar golpes con algunos de ellos, ante los gritos de los ancianos de que por favor tomaran el dinero, y dejaran en paz a Kurosaki.
Kanon mientras tanto se encargó de llamar a la policía. Afortunadamente, ya otras personas habían informado a las autoridades, así que diversas patrullas de policía ya podían escucharse al hacer sonar sus sirenas. Cuando los mafiosos escucharon las sirenas, tomaron el dinero y se marcharon, Ranmaru quedó con leves cortes en su rostro, nada grave, y uno que otro moretón en su cuerpo.
La pelivioleta sintió nuevamente un dolor en su pecho, pero asociándolo al susto, salió de allí, y le pidió a Ranmaru que se fueran antes de que los viera la policía. Pues se dio cuenta de que si la policía los veía, seguro los usarían como testigos, y el rockero se vería envuelto en un nuevo escándalo. Ambos estaban consciente del cómo los medios de comunicación gustaban de distorsionan la realidad, y perjudicar a los famosos. Comprendiendo la situación, los ancianos les permitieron escapar por la puerta trasera.
— ¿Estás bien? - le consultó una vez que salieron de allí, quedándose por unos momentos ocultos en un callejón.
— Sí, tranquila ¿Tú estás bien?
— Sí… -lo abrazó- Tuve miedo por ti…
— Ya te dije que estoy bien… - correspondió su abrazo.
— ¡Hm! ¡Pero no debiste pelear con ellos! – lo regañó.
— ¡Tsk! ¡¿Y qué querías que hiciera?! – Se quejó- ¿Quedarme como un idiota mirando?
— N-no… - dejó de abrazarlo- Pero… No lo sé, fue peligroso… -lo observó preocupada- Mira tu rostro… - lo tomó de las mejillas.
— Ya te dije que no es nada… Tch… - él parecía más molesto porque nuevamente habían arruinado el ambiente especial que se había formado entre él y su novia.
Otra vez las cosas parecían ir mal… El albino sentía una leve angustia. ¿Acaso Shion tenía razón?
— Vamos a tu departamento, tenemos que curar tus heridas- ella lo jaló del brazo al notar su distracción.
— Está bien… Vamos.- la tomó de la mano y con el cuidado de no ser vistos, fueron hasta el departamento del mayor.
Una vez allí, Kanon le pidió que la esperara sentado mientras ella iba a revisar el botiquín y así sacar lo necesario para curar sus heridas. Ranmaru fue hasta su cama, allí Koizumi se sentó a su lado, y ante las quejas de su novio, comenzó a curarlo.
— ¡Oye! – Se quejaba- ¡Eso duele!
— Tranquilo… Es sólo alcohol… - decía mientras le curaba las heridas.
— ¡Te digo que duele! – le tomó la muñeca.
— ¡Ranmaru! ¡Ya basta! – Frunció el ceño- ¡Rayos! ¡Te comportas como un niño! ¿Cómo es que te duele esto? ¿Y sin más te peleas con unos mafiosos? ¡Simplemente no lo entiendo! – volvió a presionar un pedazo de algodón contra una de las pequeñas heridas en el rostro de Ranmaru.
— ¡Tsk! ¡No es que sea un niño! ¡Es sólo que ese ardor es molesto!
— En fin… Ya terminé…- dejó a un lado el botiquín- Hm… Creo que sólo necesitarás un poco de maquillaje, por si acaso… - pues Ranmaru era un Idol, no podía aparecer en la Agencia con el más mínimo rasguño en su rostro. – No seas tan descuidado… - resopló.
— Ya te dije que no podía quedarme viendo el cómo esos tipos se aprovechaban de ese par de ancianos…- El albino apartó su mirada mientras movía sus hombros y con su mano izquierda revisaba su cuello, y movía también su espalda ya que se había golpeado contra una pared.
— Tienes razón… Perdón… -le sonrió- Realmente estoy muy orgullosa de ti… - se sonrojó un poco al recordar lo que había escuchado detrás de la puerta de la cocina- Sin querer… Escuché lo que haces por los ancianos para protegerlos…
— A-ah… Sólo hago lo que haría cualquiera- intentó restarle importancia.
— Eso no es cierto… No todos harían algo así… - le tomó sus mejillas- Tienes un corazón de oro, y eso me gusta mucho… C-creo que me enamoré mucho más de ti…- admitió y sin más le robó un beso.
Un beso que el chico agradeció, e hizo que se alargara un tiempo más.
— Me alegra escuchar eso… - susurró al tenerla tan cerca, e intentó tumbarla en la cama, pero ella no lo dejó.
— ¿Te duele la espalda, verdad? – cuestionó- Q-quítate la polera, y-yo puedo darte un masaje… C-claro, s-si es que quieres… - le fue imposible no ponerse nerviosa.
— Eso estaría bien… - le sonrió divertido.
El chico sin más se quitó la polera, y esperó atento los movimientos de su novia, se le hacía interesante el verla actuar tan nerviosa.
— B-bien… - se sonrojó de nuevo.
— Me duele en especial los hombros… - le indicó mientras seguía con su sonrisa traviesa observándola. - ¿Estás bien? ¿Tienes calor?
— E-estoy bien…
— Es que tienes la cara muy roja… - la molestó.
— ¡N-no es cierto! - hizo un puchero, y cuando quiso ponerse de pie, perdió el equilibrio cayendo al suelo, ya que Ranmaru no alcanzó a sostenerla, la pelivioleta quedó de rodillas.
—…Kanon, ¿Te lastimaste? – Él se levantó- Dame tu mano para…
— ¡V-voy por un vaso de agua! - ella salió corriendo de allí hasta la cocina.
—… Qué remedio… - suspiró rascándose la nuca.
Mientras tanto que la chica permanecía quieta, con sus manos apoyadas en el lavaplatos, estaba completamente avergonzada, su corazón latía muy fuerte, y tenía miedo… Se lamentaba dentro de sí el no poder actuar con naturalidad frente a él… Pero entonces sintió las manos del chico rodeando su cintura por detrás, y apegando su cuerpo al de ella.
— ¿Quieres que te dé un vaso? – susurró y le dio un beso en la nuca.
— R-Ranmaru… - tembló.
— Parece que tú eres la que necesita un masaje, estás muy tensa…- bromeó, y continuó besando su cuello.
— N-no, p-por favor… -se estremeció.
— Kanon… - hizo una breve pausa- Sé mi novia. – le pidió.
— ¿Eh? – La chica no entendía- Pero sí ya somos novios…
— No… - La volteó para que lo mirara frente a frente- Me refiero a que seas mi novia oficial…
— ¿Novia oficial?
— Así es, no quiero que sigamos ocultando nuestra relación.
— P-pero…
— Shining tendrá que entender que las relaciones no intervienen en nuestro desempeño como Idols… Al contrario… -le tomó gentilmente su mentón- Al enamorarme de ti, pude ser más sincero, pude reconocer que la idea de QUARTET NIGHT no está mal… Cantar con esos tres idiotas, no está mal… - sonrió.
— ¿En serio? – a ella se le iluminó la mirada al escucharlo.
— Sí… Así que, no debes temer, tenemos las suficientes pruebas para que el presidente nos permita estar juntos… Siento que puedo hacer lo que sea a tu lado, ya no tenemos límites.
— Pienso lo mismo… - ella estaba encantada por sus palabras.
— ¿Entonces…?
— ¡Sí! – Lo abrazó- Sí quiero ser tu novia, quiero estar contigo, siempre.
Ranmaru entonces no esperó más tiempo, y tomándola de la cintura la sentó sobre uno de los mesones de la cocina, y de inmediato capturó sus labios en un apasionado beso. Kanon apenas pudo reaccionar, que sólo le quedó corresponder su beso mientras deslizaba sus manos por su espalda desnuda.
— Te amo, Kanon… - besó su cuello- En verdad, te amo… - sus manos se deslizaban por sus muslos.
— ¡Yo también! – se estremeció por los besos y caricias del chico- T-te a-amo, Ranmaru…
Pronto sintió las manos del muchacho invadiendo dentro de su blusa, y acariciando con total confianza sus pechos, mientras que sus labios recorrían su cuello.
— ¡R-Ranmaru…! - comenzó a suspirar.
— Te advierto que no me detendré… - le susurró al oído- Te haré mía esta noche…
La pelivioleta fue incapaz de responder, y todo rastro de resistencia se iba esfumando a medida que pasaba el tiempo. El rockero le pidió que alzara los brazos para quitarle su blusa y ella, obedeciendo, fue despojada por completo de su prenda.
— Lindo brasier… -se quedó embobado observando la lencería, la cual nuevamente era de un color burdeo, y de un seductor diseño.
— ¿T-te gusta…? – consultó con timidez.
— Me encanta… - le dijo para así llenar de pequeños besos su escote.
— Q-que bueno… - decía dejando escapar uno que otro suspiro.
— ¿Uh? ¿No será qué…? – Acortó la distancia de sus rostros - ¿Lo compraste para mí? – le sonrió encantado.
Ranmaru realmente no se la imaginaba comprando lencería para ese tipo de ocasiones, pues la veía como una pequeña inocente e inexperta. Pero el tan sólo pensar que era así, encendía aún más su pasión por ella.
— S-sí… A-aunque no lo creas… - Kanon había escogido una lencería especial para esa noche, pues se imaginaba que tal vez tendría alguna nueva oportunidad, una para demostrarle que a pesar de ser virgen y no saber nada al respecto, deseaba estar entre sus brazos. – Tú eres el único hombre con el que deseo estar… - confesó con su característica dulzura y timidez.
— Definitivamente, eres adorable… - rozó sus labios- Ya quiero ver lo demás… - alzó las cejas con un toque pervertido.
Aquel comentario la sonrojó por completo, pero antes de que pudiera reclamarle, él la besó.
Aquel beso comenzó muy tierno, lento y suave. El rockero se sentía en las nubes, jamás había amado alguien de la forma en que amaba a la pelivioleta. Jamás se esperó encontrarse con una mujer así de dulce, y capaz de despertar tanto el amor y como la pasión dentro de él.
Sin embargo, comenzaba a sentir nostalgia, una clase de Déjà Vu, algo… Extraño.
Mas ignorando ese sentimiento, la tomó en brazos y se la llevó de vuelta a su habitación.
Una vez allí, la bajó con cuidado, y se sentó en el medio de la cama mirando hacia la almohada.
— Ven aquí… -le dijo sentándola sobre sus muslos. Ella lo abrazó y volvieron a juntar sus labios en un apasionado beso. - Me encantas- le dijo juntando sus frentes. Y acarició sus delicados brazos, rozando por momentos los breteles de su brasier.
— Y tú a mi… - susurró sin poder verlo a los ojos.
Kurosaki se dio cuenta, de que no había hecho mucho contacto visual con ella desde que comenzó a besarla.
— ¿Qué pasa? – le tomó sus mejillas para alzar su rostro y verla a los ojos.
— S-sólo estoy nerviosa… -sonrió con timidez.- Pero está bien, quiero estar contigo…
— Está bien… – le dio un corto beso- Me encargaré de hacerte sentir muy bien… - pasó sus manos por la espalda de la chica buscando desabrochar su sostén, lográndolo en el primer intento.
Ella tan sólo lo observaba con su rostro teñido de un hermoso tono carmesí, estaba asustada, pero confiaba plenamente en Ranmaru. Y sus deseos por él aumentaban a cada instante.
Su expresión era la de una chica enamorada, con esos tiernos ojos que lograban atravesar el corazón del rockero; se veía muy hermosa.
Sin más, bajo los tirantes de su sostén, dejando al fin desnudos sus bellos pechos.
— Kanon… - observó embelesado los suaves senos de la chica- Eres hermosa… -dijo.
Entonces se apoderó por completo de sus pechos repartiendo besos y caricias sobre ellos. Koizumi solo podía gemir de placer al sentir los cálidos labios del chico; era una sensación única e indescriptible, haciendo que su espalda se arqueara hacia atrás.
Ella pronto colocó sus delicadas manos sobre la cabeza del chico, y fue acariciando sus cabellos. A veces enterraba sus dedos en su nuca, cada vez que el albino aumentaba la intensidad de sus besos, parecía completamente hechizado por su belleza y dulzura, no se podía detener.
Él la tumbó en la cama, y allí continuó jugando con sus senos, y a veces sus labios subían hasta las clavículas, y luego bajaban hasta el vientre de la chica.
Pero sus manos entonces comenzaron a concentrarse en sus muslos, la falda ya estorbaba a sus propósitos.
En la mente de Kanon sólo habitaba Ranmaru, no podía pensar en otra cosa, a minutos sentía que le faltaba el aire, pero cada que volvían a juntar sus ardientes labios, el oxígeno parecía volver. Los besos y caricias del chico la estaban volviendo loca, ya no podía decir nada, ya no podía resistirse a nada, él había logrado hechizarla. Y se daba cuenta de ello, pues la pelivioleta respondía por completo a cada una de sus acciones, a cada uno de sus susurros en los que se encargaba de decirle lo hermosa que era, y lo mucho que la deseaba y amaba.
Sin embargo…
"Hoy será el día más frío del año" – Las palabras de Shion invadieron repentinamente la mente de Ranmaru – "Durante las próximas horas… Aléjate de ella, por favor… "– Eso hizo que detuviera sus besos.
— ¿Pasa algo? – ella le preguntó, con su respiración agitada y un notorio rubor en sus mejillas.
— A-ah, n-no… - sacudió su cabeza.
— Ranmaru… -musitó acercando sus labios hacia su cuello para besarlo, eso lo hizo estremecer, que decidió ignorar las palabras de Shion.
— ¿Quieres estar encima?- le preguntó a su novia susurrándole al oído en un tono travieso, y luego besó su oreja.
Ella asintió y entonces el albino se recostó y la subió sobre él. Realmente el tenerla encima le daba una vista bastante provocativa y sexy. Koizumi no esperó mucho y comenzó a besar su cuello al mismo tiempo que acariciaba su pecho y abdomen. Ranmaru por su parte, no podía dejar quietas sus manos recorriendo con ellas las curvas de su amada.
— Me gusta tu aroma…- le susurró de pronto la chica.
Eso lo sonrojó un poco, pero luego bajó sus labios hasta el hombro de su amada.
— Y a mí el tuyo… -mordió suavemente su hombro- Eres deliciosa…
— ¡R-Ranmaru! – volvió a avergonzarse.
— ¿Qué?- le sonrió divertido.
— No digas esas cosas…- hundió su cabeza en el pecho del chico.
— Oye, tú empezaste… – rió- Y sólo es la verdad… - se reincorporó para dejarla nuevamente sentada sobre él- ¿Quieres que te enseñe más cosas? – Continuó besando su hombro a la vez que sus manos se deslizaban debajo de su falda- ¿Quieres conocer el verdadero placer?- presionó levemente las posaderas de la chica.
— A-ah… N-no hagas eso… - ella seguía tímida por sus acciones.
— Lo siento, pero ya te advertí que no me detendré…
Volvió a llenar de besos su cuello, y sus caricias comenzaron a hacerse mucho más íntimas y atrevidas. La pelivioleta sólo se aferró a él sin poder evitar gemir y suspirar su nombre. Pues Ranmaru comenzaba a encender la pasión dentro de ella.
— ¿Quieres ayudarme con mi cinturón?- él intentaba guiarla pues sabía que no tenía experiencia alguna. –Yo te ayudaré con tu falda… - le dijo. Y ambos volvieron a juntar sus labios en un profundo y apasionado beso.
Pero…
"Gracias, por dejarme libre" -Ahora recordó la imagen y palabras de Psyche.
Ranmaru simplemente presionó sus ojos, y prefirió concentrarse en la bella mujer a la que besaba.
"¡Mentiroso!" - Volvió a escuchar la voz de aquella misteriosa dama.
— ¡Tsk! – sacudió su cabeza.
— ¿Ranmaru? – Kanon lo vio con extrañeza.
"¡Prometiste dejarme libre!" – Psyche insistía- "¡Suéltame!"
De pronto el muchacho vio el rostro furioso de Psyche en Kanon, lo que lo llevó a empujarla. La pelivioleta quedó junto a la almohada mirándolo sorprendida, pues esa acción, a ella le trajo cierto recuerdo de Aine, del último día en que se vieron…
Los recuerdos, antes borrados de su memoria, la atacaron…
"¡Lárgate! ¡No te quiero cerca!" – El peliazul tomó a Kanon del brazo jalándola hasta la salida de esa casa de playa. (De la que el hermano mayor de Ren le habló)
"Espere… Senpai… ¡A-Aine senpai!" – la guitarrista forcejaba con él.
Pero Aine abrió la puerta.
"¡No te me acerques!" - le terminó de gritar.
Para así, preso de un impulso furioso, empujarla… La chica se fue de espaldas y tras golpearse y lastimarse las piernas con los 5 escalones de madera, quedó sentada en la arena. Frunció el ceño al sentir un insistente dolor en su mano izquierda, y al revisar su mano, su palma estaba completamente ensangrentada, pues se había cortado con un cristal escondido en la arena. (La cicatriz que en la actualidad Kanon portaba en su mano izquierda, y que cubría con un guante) Su mirada se nubló, y pudo distinguir la silueta de Aine cerrando la puerta como si nada. Repentinamente una tormenta se hizo presente, y la lluvia cubrió el cuerpo de una Kanon anonadada, presa de la confusión y el miedo…
De aquello, sólo fueron segundos, pero para Kanon… Una eternidad.
— ¡Kanon…!- Ranmaru reaccionó.- ¡Y-yo…! - se quedó callado, al darse cuenta de que la temperatura de la habitación había descendido notoriamente, pues su aliento chocaba con el aire helado. Y Kanon comenzó a tiritar sin entender lo que estaba pasando.
— ¡Kanon! – quiso acercarse.
— ¡No me toques! – retrocedió protegiendo su cuerpo con sus temblorosas manos, estaba asustada y confundida; y él también lo estaba. – Déjame libre… - susurró comenzando a llorar ante el rostro perplejo del albino ¿Qué demonios estaba pasando?
Mientras tanto, el Team Royal se encontraba en el hogar de Camus, Cecil veía por una de las ventanas de la torre obsidiana, completamente asombrado a la nieve que poco a poco comenzaba a caer desde el cielo.
— ¡No puede ser! ¡¿Ya vieron la nieve?! – se giró a ver a los dos chicos. – Shion, increíble… ¡Tenías razón!
— Aijima – Camus lo interrumpió, y negó con la cabeza, como indicándole que mantuviera silencio.
El príncipe miró hacia donde estaba el mellizo de Kanon, y entonces notó el triste semblante de Shion.
El pelinegro observaba la nieve desde la otra ventana.
— Ya es hora… - fue lo único que musitó ante la preocupada mirada de sus compañeros.
Devuelta en el departamento de Ranmaru, ambos eran envueltos en el frío clima.
Y los latidos de su corazón, ella pronto comenzó a sentirlos como si fuesen miles de agujas presionando su pecho…
— ¡Maldición! – Ranmaru la jaló hasta él con algo de brusquedad, pero simplemente quería sacarla de ese trance- ¡¿Qué está pasando?!
— ¡Ranmaru!- comenzó a encogerse por el dolor de su pecho- ¡A-ayúdame!
— ¡Kanon! – La observó asustado, y pensó que le estaba dando otro de sus ataques – ¡Llamaré a una ambulancia, resiste!
— ¡No! ¡E-ellos no pueden a-ayudarme! – Sostenía su pecho- ¡Camus! ¡Llama a Camus! – le suplicó.
— ¡¿Qué?!
— ¡P-por favor…! – Comenzó a sudar frío – Confía en mí… Yo ya no… -comenzó a perder el conocimiento- Puedo… Resistir más…- se desmayó ante el dolor.
— ¡KANON!
Ranmaru no tuvo más opción que confiar en la chica, y llamar a Camus. El conde le contestó inmediatamente, como si hubiese estado esperando la llamada, y como si supiera lo que pasó, le dijo que sumergiera la mano izquierda de Kanon en agua fría entre que él se dirigía al lugar.
El albino rápidamente le colocó la blusa a su novia, y acomodó su falda, para así recostarla en la cama y cubrirla con una manta. Luego fue por un recipiente y lo llenó con agua fría. Cuando él tomó la mano de la chica, notó que esta ardía en fiebre, y le quitó el guante que ella siempre solía usar… Hasta ahora no se había hecho demasiadas preguntas al porqué ella siempre cubría su mano, después de todo, él también solía usar guantes como accesorio… Y entonces al quitarle el guante, vio una pequeña cicatriz en su palma, sumergió con cuidado su siniestra, y en cuanto lo hizo, notó cierto alivio en su semblante.
Pasaron unos minutos más y el timbre sonó, antes de abrir la puerta, Kurosaki notó que se había olvidado de colocarle el sostén a Kanon, que no tuvo otra opción que guardarlo en un cajón.
Cuando abrió, Camus de inmediato le preguntó por la guitarrista, y entró en la habitación junto a Cecil. Ranmaru quiso seguirlos, pero una mano lo detuvo.
— Tenemos qué hablar… - se trataba de Shion.
— ¡Tú…! – le mostró los dientes.
— Te lo advertí ¿No es así? – Alzó una ceja y se cruzó de brazos- Por fortuna ella fue sensata y acudió a nosotros… - Comentó.
— ¡¿Qué demonios está pasando?!
— Te lo explicaré, mientras Camus y Cecil controlan la situación… - caminó hacia la salida del departamento- Tranquilo, ellos saben lo que hacen… - con su cabeza le indicó que lo siguiera.
— ¡¿Por qué no debía estar con Kanon hoy?! – Le preguntó - ¡¿Por qué está pasando esto?! ¡¿Por qué la maldita nieve?! ¡¿Por qué el frío?! ¡¿Por qué Camus?! ¡¿Por qué ahora?! - estaba desesperado y sin saber qué hacer.
— ¡Cállate! – El menor le gritó.- Ese carácter impulsivo, ese mismo… - apretó los dientes- ¡Es lo que ha provocado todo esto!
— ¡Ve al grano de una maldita vez!
— Kanon en realidad es mi hermana melliza… - soltó.
— ¡¿Ah?!
— Ella es la menor, yo soy el mayor…
— ¡¿Qué?! ¡¿Qué estás diciendo?!
— Estoy yendo al grano… ¿Es lo que querías no? – Se apoyó en la pared y se cruzó de brazos- Te contaré una hermosa historia – soltó con sarcasmo- No te preocupes, seré breve… Y espero que escuches, porque esta historia, es la explicación a todas tus dudas…
Entonces el griego comenzó a relatarle, una etapa de la vida de la princesa Psyche. Hace muchos milenios atrás…
Desde su nacimiento, la princesa fue comprometida con el futuro rey de ese reino. Un apuesto chico que curiosamente tenía una similitud física a la de Ranmaru. Pero ella nunca lo amó, puesto que se había enamorado de aquel misterioso joven que la llevó a conocer el mar, ese que luego se convirtió en su gran y trágico amor...
Los sacerdotes del reino, en medio de una conspiración, intentaron usar la excusa de que la princesa había salido a explorar el reino junto a un extraño, siendo que tenía prohibido hacerlo. Así que decidieron darle una "Lección de disciplina"
Psyche cruelmente fue encerrada en una torre, la cual fue llenada con agua salada directo del mar. Los sacerdotes ignorando por completo las suplicas de la chica, esperaron el momento en que ella se ahogara, pues según, habían encontrado una manera de arrebatarle su poder… (Aquel acontecimiento fue la visión de Kanon, cuando Maya la encerró en ese oscuro sótano del canal.)
El futuro rey, prometido de Psyche, no sabía lo que estaba pasando, y cuando se enteró, fue rápidamente a salvarla. Cuando llegó al lugar, se encontró con uno de los magos de un reino amigo, aquel hombre se parecía a Camus, este sostenía en sus brazos a Psyche, ya fuera de peligro; pues la había salvado destruyendo la torre con su magia. El rey le agradeció al mago, y ordenó ejecutar a los sacerdotes.
El rey quiso llevar en su espalda a la princesa, para así conducirla hacia un pasadizo secreto, y así no llamar innecesariamente la atención. Se lamentó al darse cuenta de que los atentados en contra de ella, nunca se detendrían… Tanto que ni siquiera le molestaba el hecho de que su prometida se veía con otro muchacho, él estaba consciente de que Psyche no lo amaba, después de todo, su compromiso fue arreglado.
En medio del camino, la princesa despertó.
"¿Sabes que casi mueres, verdad?" – le dijo él al notar que se había despertado.
"Lo sé… Lo siento... Al final soy una carga…" – Psyche se lamentó hundiendo su cabeza en su espalda.
"No eres una carga, no vuelvas a decir eso…"
"Pero, yo no he sido honesta contigo, y sin embargo… Tú…" – se sentía culpable.
"Está bien, lo sé desde un principio…" – le confesó.
"¿Eh?"
"Psyche… Quieres tu libertad ¿No es así?" - sonrió con cierto dolor, uno que ella no pudo ver. (Esta fue la visión de Shion, cuando Ranmaru lo cargó en su espalda.)
Él la dejó en la habitación real, la que supuestamente compartían cuando fuesen un matrimonio. El muchacho dejó que se secara y cambiara sus ropas. Después de un tiempo ella ya se encontraba vestida, entonces el rey entró a la habitación.
Psyche lo observó asustada, no sabía qué le pasaría por serle infiel al futuro rey. Él sin más la tomó de las muñecas y la tumbó en la cama colocándose sobre ella.
"¡Por favor, no!" – ella suplicó.
"¿Por qué no? En pocas horas serás mi mujer, no tiene nada de malo adelantarme a los hechos…" – le insinuó.
A la princesa no le quedó más que apretar sus dientes, y cerrando sus ojos, esperó lo peor…
Sin embargo, sólo escuchó la ligera risa de su prometido, quien luego la soltó.
"Se ve que no te has molestado ni un poco en conocerme…" - se apartó de ella, él jamás forzaría de esa manera a una mujer, mucho menos a la que amaba…
"No lo entiendo…" - la princesa se quedó sentada en la cama.
"Yo tampoco…" – comenzó a caminar y sacó de un rincón un bolso, el cual lo arrojó a la cama – "Te concedo la libertad..." – dijo sin más.
Ella abrió sus ojos de par en par, sin poder creer lo que escuchaba.
"¿Lo dices en serio?" – Se levantó tomando el bolso que contenía su ropa y demás cosas que necesitaría en su viaje –"¿Puedo irme?" – ella no pudo evitar sonreír ilusionada con la idea.
"Te daré la espalda…" – comenzó a decirle- "Mientras esté de espaldas, te irás de este lugar… Me olvidaré de tu existencia, me olvidaré de este compromiso… Nunca regreses a este lugar, si es que en verdad deseas eso a lo que llamas libertad…" - musitó.
"Gracias, por dejarme libre" - ella le sonrió dulcemente.
Esa sonrisa lo cautivó tanto que usaba todas sus fuerzas para no retractarse de sus palabras y dejarla ir.
"Bien pues…" – le dio la espalda, y por unos segundos tuvo la esperanza de que ella no se marchara.
Sin embargo no tardó en escuchar el sonido de sus zapatos corrieron apresuradamente hacia la salida ¿Tanta era su prisa por encontrarse con el hombre al que amaba? Pensó invadido en ese agridulce sentimiento.
A la salida del palacio, la esperaba un escolta, fiel al rey. Este se parecía mucho a Reiji, el alegre joven la subió a su caballo y la llevó hasta el final del camino, en el que su amado la esperaba. Para así huir juntos.
Pasaron las horas, y el rey se encontraba en uno de los balcones.
"¿Estuvo bien dejarla ir?" - le dijo el mago.
"La nieve se detuvo…" – comentó su alteza.
"Tienes razón…"
"Su corazón se estaba enfriando en este lugar…" – simplemente ya no la quería sufrir.
"Me sorprende que realmente la haya dejado ir, su majestad…" – dijo el escolta ya de vuelta – "Misión cumplida" – le hizo una reverencia.
"Bien hecho, descansa…"
"¿Realmente estuvo bien dejarla ir?" - volvió a consultar el mago.
"Tengo la esperanza de que algún día, sin falta, volverá…" – sólo de esa manera el rey sabría sin en verdad, ese amor era real.
Pero, Psyche no volvió, y el mundo de ese entonces… Se destruyó junto con ella, y su amado.
— Le hiciste una promesa a Psyche en el pasado… - dijo Shion a Ranmaru después del breve relato. – No sé cómo explicarlo, pero en estos momentos, Psyche está escondida dentro de Kanon, y parece estar confundida…
El rockero no sabía qué decirle, aunque mientras le relataba esa historia, sintió muchos déjà vu. Y de hecho, él casi pudo revivir las escenas en su mente.
— No es nada personal, pero… - Shion se llevó sus manos al bolsillo- Aléjate de Kanon, mientras Psyche esté dentro de ella, esto no se detendrá… Nunca podrás ser feliz a su lado, y esos ataques terminaran haciéndole un daño irreversible.
— Si todo esto es real… ¿En dónde está el chico con el que Psyche escapó?
— No lo sé… Depende de Kanon el encontrarlo… - el griego parecía saber mucho más de lo que decía. - ¿Qué más pruebas quieres?
— Me pides algo que no pienso hacer…
¿Cómo podría dejar ir a la mujer a la que amaba?
— Entonces Kanon seguirá sufriendo, tú eres una distracción a su realidad. Ella jamás se interesará en hallar las respuestas, si tú permaneces a su lado.
Eso dejó helado al albino, no quería que algo similar a lo de ahora le volviera a suceder a Kanon.
— Tú sí sabes quién es el chico a quien ama Psyche, ¿verdad?
— Pues…
Ambos jóvenes continuaron hablando, y Ranmaru se dio cuenta de que Shion no mentía, y que claramente tenía un extraño don que le permitía ver el futuro. También le reveló el real nombre de Kanon: Psyche Shimizu, y demás datos, que tal vez le ayudarían a tomar una decisión.
— Necesito pensarlo…
— Una semana… - Shimizu alzó su índice.
— ¿Una semana?
— Justo Shining te enviará sorpresivamente una semana a U.S.A, por tu nuevo proyecto. Muy oportuno, ¿no?
Luego de esa extraña noche, Kanon fue llevada por Camus y Cecil, ya fuera de peligro. Y Ranmaru recibió el mensaje de Shining que debía viajar a Estados Unidos para seguir trabajando en su proyecto.
Kurosaki no sabía qué hacer, estaba confundido, ni siquiera las palabras de Cecil para tranquilizarlo y hacerle entender un poco el mundo al que en verdad pertenecía Kanon, lograban calmarlo. Y a minutos sentía que había estado enamorado de alguien que no existía… Ya no podía ver a Kanon, Psyche lo había logrado asustar.
Ranmaru no tuvo valor, y le envió un ambiguo mensaje a la pelivioleta. En el que le informaba que viajaría por trabajo, y que deseaba hablar con ella dentro de una semana. Al día siguiente, cuando Kanon vio el mensaje, su corazón le indicó lo peor…
Pero aun así guardó esperanzas, y aquella semana se le hizo eterna.
Cuando Ranmaru llegó, se citaron en el camerino de la chica, su saludo fue distante, ninguno podía mirarse a los ojos después de lo que pasó. Kurosaki seguía asustado, ya no lograba ver del todo bien a su hermosa y pequeña niña, esa que le había robado el corazón. Él ya había tomado una decisión.
— Perdóname… - habló Kanon- Por no decirte toda la verdad… - Shion le había contado todo.
— He tomado una decisión… - dijo en cambio el albino- No creo ser capaz de cargar con esto… -se rascó su nuca- No es fácil…
— L-lo sé, para mí tampoco es fácil… Pero, aun así…
— No he terminado de hablar… - le indicó él.
— Perdón… - agachó la cabeza
— Ya no sé si estoy frente a Kanon Koizumi, o Psyche, o… ¿Psyche Shimizu?
— Ranmaru… Lo puedo explicar…
— Sé que no te hago bien… - la interrumpió- Sé que algo dentro de ti me rechaza, y ahora entiendo el porqué siempre éramos interrumpidos…
— Eso no es…
— La verdad es… - Kurosaki no parecía querer escucharla- Que creo que debes encontrar tu propio camino, no huyas más de quién eres en realidad…
— Y-yo no…
— Espero que consigas encontrar la respuesta a tu propia existencia… - de pronto se quitó ese rojizo diamante que Cecil le obsequió; como representación de que él y Kanon tenían un vínculo. Ahora lo podía entender un poco…
Y sin más tomó a la chica del mentón besándola, al mismo tiempo que colocaba en sus manos aquel diamante. – Gracias por todo… Pero, ya hemos terminado, no soy lo que necesitas…
— ¿Qué? ¡P-pero…!
En ese instante el celular de Ranmaru sonó, tenía trabajo.
— Tengo trabajo… - se levantó del asiento- Adiós… - abrió y cruzó la puerta.
Kanon salió de su sorpresa, y se fue detrás de él.
— ¡Espera! – exclamó saliendo del camerino. Ranmaru se giró hacia ella, y en cuanto lo hizo, Kanon lo tomó por las mejillas y lo besó. Fue un beso bastante corto, y en cierta forma, ambos lo sintieron amargo. – Ten…- expresó la chica al finalizar el breve beso, depositando en su mano el diamante rojizo- No quiero que me debas nada, ya estamos a manos- se refería al beso robado anteriormente por él- Y no quiero que mezcles las cosas… - negó con la cabeza- Este pendiente te lo dio Cecil, por pertenecer a QUARTET NIGHT –le recordó- Si ya no lo quieres, puedes dárselo a él… Pero, por favor –cerró entre sus manos el pendiente en forma de corazón que colgaba en su cuello.- Sólo nuestra relación a terminado… No quiero que esto afecte al grupo, prometimos que nada lo afectaría ¿Lo recuerdas? – se armó de valor para verlo a los ojos – Q-que al menos esa promesa sí se cumpla…-le pidió- Aquí no hay pasado nada… Seguiremos siendo compañeros de trabajo…
Ranmaru la observó atónito, pues se esperaba que ella se enojara con él, que lo insultara, que le dijera lo imbécil y miserable que era por dejarla; porque así se sentía a pesar de tener una razón valiosa para ello.
— E-entiendo… - sólo es pudo decir.
— Y quiero que también entiendas…- hizo una pausa- … Que yo no te odio ni te voy a odiar, no puedo hacer algo como eso… - le confesó- Gracias, Ranmaru… -esbozó una sonrisa- No fue mucho tiempo, pero… Realmente me divertí, me hiciste feliz… - ni ella sabía cómo podía estar en pie diciendo esas cosas, cuando por dentro comenzaba a derrumbarse. Tragó algo de aire- Así que, no te preocupes… Perdón por no decirte toda la verdad, siento si te confundí o asuste…
— N-no… Kanon…
— Ya no es necesario que digas más… – ella ya no lo quería escuchar – A partir de mañana las cosas seguirán de forma normal, no te preocupes que no voy a llorar por los pasillos… - intentó bromear recordando cuando Camus le rompió el corazón. – Y bueno…- comenzó a ordenar las palabras en su mente. Mientras Kurosaki no sabía qué hacer o qué más decirle- Me gustaría decir… "Espero que seas feliz con alguien más…" Pero yo…
Ella se sentía dentro de una pesadilla, esperaba escuchar de Ranmaru las palabras "Esto es una broma" Y así poder llorar de alivio para luego regañarlo, pero nada de eso pasaría.
— A pesar de todo… -continuó hablando ante el insistente silencio del albino- De alguna forma… Quiero seguir creyendo en ese "Brillante Camino" – dijo con una voz ya entrecortada, estaba llegando a su límite. Aquellas palabras claramente hacían referencia a la canción de Ranmaru, y lo que había significado para ambos.
— K-Kanon... – abrió sus ojos con asombro, notando los ya llorosos ojos de la chica.
— ¡En fin! ¡Tengo muchas cosas qué hacer! – ella habló apresuradamente para así cerrar de golpe la puerta del camerino asegurando el pestillo.
Ranmaru se acercó a la puerta con la intención de abrirla, para así mandar todo impedimento al diablo y escapar con ella. Pero justo a la pelivioleta, quien permanecía con su espalda apoyada en la puerta, se le escapó un sollozo. Eso lo paralizó por completo, Kanon ya se había quebrado, y por su culpa.
— ¡Maldición! – golpeó la pared apretando sus dientes, había hecho lo mismo que siempre le reclamó a Camus, lastimó el frágil corazón de Kanon.
Pasaron los minutos, y Kurosaki ya no se encontraba en los pasillos.
Kanon permanecía inmóvil apoyada en la puerta de su camerino, intentando asimilar las cosas.
En ese momento unas fugaces imágenes golpearon su mente, era el pasado de Psyche.
"Esto debe terminar aquí…" – aquel muchacho al que amaba, esbozó una extraña sonrisa- "… Es el fin" – Psyche se lo quedó viendo perpleja.
— ¿Es el fin? – musitó con dolor la pelivioleta al salir de ese pequeño trance…
Pero entonces, al darse cuenta de cuál era su destino, se levantó del suelo con una mirada que poco a poco iba consumiéndose por una incontrolable ira.
Sin previo aviso, comenzó a gritar de forma desgarradora mientras que a su paso arrojaba todas sus pertenecías dentro del camerino. Miles de hojas, maquillaje, ropa… Todo. Volaba hasta chocar con las paredes del lugar. Entre tanto que Kanon no dejaba de gritar.
Lamentablemente nadie podía escuchar sus ahogados gritos, puesto que todo mundo estaba trabajando.
La muchacha había explotado, estaba cansada de callar, ya no le importaba maltratar su voz… Ella no volvería cantar, no volvería a amar… ¿Cuál era entonces el significado de respirar?
Sólo el ruido de uno de sus zapatos colisionando contra el cristal de su espejo la hizo reaccionar, viendo así como el vidrio se trizaba distorsionado su reflejo en la oscuridad.
— ¿Por qué…? – Se quedó inmóvil viendo el espejo - ¿Por qué…? – volvió a cuestionar ya calmando su ira para darle lugar a la tristeza…
Se quedó en el suelo, en una esquina de la habitación, se abrazó a sus rodillas y comenzó a llorar desconsoladamente, sintiéndose la persona más miserable y solitaria de todo el mundo. Ya lo había comprendido, no podía escapar de su destino.
Kanon usó sus últimas fuerzas para levantarse del suelo, e irse de allí. Con horror se dio cuenta del daño que sus lágrimas le habían hecho a la delicada piel de sus ojos, que no tuvo más remedio que ponerse unos lentes de sol. Y en el total silencio, volvió como si nada a la Mansión del Master Course.
Al día siguiente, ella notó que sus ojos seguían inflamados, que volvió a usar unos lentes oscuros. No tenía tiempo de ir a un centro de belleza, en pocos minutos tendría una reunión con QUARTET NIGHT.
Cuando se reunió con los chicos, hizo todo lo posible para actuar de forma natural. Pero cuando Reiji quiso probarse sus lentes se alteró, y tuvo que mentirle diciendo que había sufrido una severa infección en sus ojos, por lo que estaba sensible a la luz.
Y así pasaron los días.
Durante sus reuniones, Kanon le hablaba con total naturalidad a Ranmaru frente a los demás, a pesar que se podía notar cierta distancia. Y al fin sus ojos se habían sanado. Nadie sabía lo que realmente pasaba por la mente de la chica, Camus intentó muchas veces hablar a solas con ella de lo sucedido, más Kanon se negaba.
Shion por su parte, siempre la observaba escribir en lo que parecía ser un diario de vida, sin falta, todos los días sentada en las escalinatas de la mansión.
A Ringo le negó su relación con Ranmaru, diciéndole que había sido un simple coqueteo. Algo que no convenció y al mismo tiempo preocupaba al pelirosa
Mientras que Shining comenzaba a armar un posible proyecto en el que le permitiese a la chica tocar su guitarra.
Kanon tampoco se animaba a descubrir su verdad, ni tampoco su pasado con Aine, y la aclaración al porqué de su cicatriz en su mano izquierda. Nada parecía importarle.
Nada más que trabajar.
— ¡Al fin es el turno de mi canción! - exclamaba Reiji, en el final de una de sus tantas reuniones con sus compañeros y su compositora.
— ¡Así es! – Kanon sonrió, y Ai se le quedó viendo atento.
— Koizumi, no te olvides que mañana será el evento en la mansión de Helena-sama. – le recordó Camus.
— Ya lo sé, no lo he olvidado… ¡Estoy emocionada! – afirmó sonriente.
— Pero trabajar en mi canción es más emocionante, ¿verdad~? - dijo Reiji como niño mimado.
— Claro, claro. ¡No te preocupes! –la pelivioleta reía por los gestos del mayor.
— Madura de una buena vez, Kotobuki – Camus se veía fastidiado.
En ese momento Ranmaru tomó sus cosas, y se fue antes que todos, acto que ya se había hecho costumbre.
Ai desde su silencio, se dedicó a observar el comportamiento de Ranmaru y Kanon, algo no estaba bien.
Al final, Kanon se quedó sola junto con Ai en la sala de música. La chica estaba preparando sus horarios, pues se había llenado de trabajo.
Entonces notó la insistente mirada de Mikaze.
— Ai-chan ¿Estás bien? ¿Necesitas que te ayude en algo?– le consultó, y tomando una partitura se puso de pie para ir hacia el piano.
— No – negó con la cabeza arreglando sus carpetas- Estoy bien… - se puso de pie, y se detuvo en la puerta. – Ya entiendo… - dijo de pronto.
— ¿Eh? – Parpadeó y se levantó para acercarse al menor - ¿En verdad estás bien?
— Ya sé lo que está mal…
—… ¿Ai-chan? – ladeó su cabeza.
— El sonido de tu risa...
— ¿El sonido de mi risa?
— Es diferente a la de siempre, es extraña...
— Ai-chan...
Koizumi simplemente no sabía qué decirle… ¿Acaso había descubierto su farsa?
— Puede que no entienda de estas cosas, pero estoy 100% seguro de que estás fingiendo.
— ¿A qué te refieres?
— Ranmaru también está extraño, al igual que Camus… Sólo el idiota de Reiji permanece como siempre… - analizó- Desde el concierto de Ranmaru que las cosas cambiaron… Hm… ¿Cómo es que le dicen los demás? ¿Presentimientos? – él buscó una palabra que ella entendiera. – Algo así… Pero es un hecho.
Cuando el peliturquesa volvió su mirada hacia la chica, notó que estaba cabizbaja ocultando su rostro entre sus cabellos.
— ¿Kanon?
— Después de todo, es inútil… Ya veo… -sollozó apretando sus puños.
— ¿Qué pasa? – Frunció el ceño.
— ¡Ayúdame, Ai-chan! – le dijo de pronto comenzando a llorar, y de forma impulsiva se refugió en los brazos del menor.
Ai no supo qué hacer más que abrazarla y escucharla.
— ¡Ya no sé qué es el amor! ¿En verdad sólo se trata de sufrir? – cuestionó.
— Entonces, Ranmaru… - Ai intentaba dar una respuesta al comportamiento de Kanon.
— ¡S-sí…! – Fue su respuesta, entonces Mikaze lo entendió.
Koizumi había estado intentando no llorar, ignorar todo lo que había pasado, y se llenó de trabajos para no tener tiempo de pensar, así como la terapia de escribir en un diario cada palabra que se negaba a decir en voz alta.
El peliturquesa simplemente se dedicó a sostener a la frágil chica entre sus brazos. Kanon se veía como una mariposa a la cual sus alas le habían sido arrebatadas. ¿Cómo podría ayudarla?
Y mientras todo aquello acontecía, una silueta masculina se encontraba detrás de la puerta… Lo había escuchado, y entendido, todo… ¿De quién se trataría?
