Notas del capítulo:

Lo siento, ha sido una semana difícil. Demasiado. Me he tomado mi tiempo de luto ante la pérdida de un ser amado y he dejado de lado todo.

Pero ya he retomado mi rutina y con ello traigo el penúltimo capítulo. Gracias por su paciencia.


Capítulo 37

El grito de Historia es todo lo que se necesitó para que la gente se moviera, como impulsados por instinto. Mikasa se gira, pero no se mueve de enfrente de la chica mientras los gritos se alzan ante tan aterradora escena.

Irvin cae hacia delante apretando los dientes y la sangre no deja de salir, como una llave abierta. El dolor lo ciega y adormece al mismo tiempo, no puede definirlo y más que pensar en aquella misión, sólo ve el rostro de Armin, su sonrisa, el abdomen abultado, el bebé que están esperando. Todo desdibujado tras sus párpados.

—¡Reiner! —exclama Historia, pero antes de que dé la orden, Eren aparece desde atrás del sujeto que hirió a Irvin y tomando su cabeza con ambas manos, lo gira hacia la izquierda con un crujido de hueso que arranca más de un gemido de horror entre los presentes.

—Un cobarde no merece compasión. —Su voz suena ronca, rasposa por la furia.

—¡Hijo! —Grita Ryan comenzando a correr hacia él, pero Reiner ya se ha movido con rapidez, tomándolo del cuello de la chaqueta en medio de la carrera y estrellándolo contra el piso.

Otro crack se alza entre el silencio sepulcral y la tensión del momento. Reiner no ha tenido consideración, su pacto ya está hecho y si él considera que alguien es una amenaza para su Reina, será eliminado. Ese hombre querría venganza, eso era seguro, por ello, tuvo que matarlo.

—Por favor, no quiero más vidas a costa de que recupere el trono, si no están de acuerdo, podemos hablar…

—No hay nada que hablar, usted es la Reina y yo pongo mis espadas y mi vida a su servicio —dice Pixis mirándola fijamente, no dejará que esas acciones los desvíen del objetivo.

—Si eres la verdadera heredera del trono y tienes un titán a tu servicio, entonces no hay nada que hacer. Tienes mi lealtad —agrega el líder del consejo—. Aún queda mucho por hacer.

—¡No! ¡Yo soy su Rey! ¡Yo…!

—Serás condenado en un juicio justo si así lo deseas, pero por tus años al mando y la poca ayuda que le has brindado al reino, podemos darte un retiro honorable —dice la rubia, tratando de calmar todo aquello lo más rápido posible, Irvin necesita atención urgente.

—Es más de lo que mereces, David —agrega Pixis mirándolo con más suavidad, porque de todas maneras hubieron muchos partidos de ajedrez que jugaron juntos.

El que fue el Rey, baja la cabeza con resignación, ha cometido demasiados errores, ha dejado que el poder lo corrompa y sabe que si no toma aquella oportunidad, su destino será peor, ya carga con suficientes muertes por un día, por el resto de su vida.

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Hanji abre las puertas de golpe y corre directo hacia Irvin. El cabello mojado en sudor por los días de viaje, por la tristeza y preocupación reflejado en sus ojos cobrizos.

—¡Irvin! Oh, por dios… —suelta al ver el vendaje en su brazo, que ha sido fijado a la altura del codo.

—Tranquila, Hanji, Moblit hizo un trabajo excelente.

El rubio está recostado sobre una cama, el torso desnudo y el vendaje le cruza la mitad de éste, además de la parte faltante del brazo, para mantenerlo fijo y evitar roces que dificulten su cicatrización.

Ha estado inconsciente un día completo y hasta hace unas horas se ha podido sentar en la cama. Perdió mucha sangre, pero ha ganado una batalla importante, la que si todo sigue su curso, es la final. Un brazo a cambio de la libertad.

Historia está en el trono, la ceremonia se hizo a primera hora de la mañana, luego del destrono del Rey. Fue una ceremonia pública donde Eren y Reiner, además de los líderes de las ramas militares, le juraron lealtad. El escuadrón del Rey ha sido disuelto y los uniformes quemados como muestra de desagrado a la idea.

Pasaron dos días desde su coronación y la rubia está sumergida en todo lo que tiene que aprender, cambiando cosas y acostumbrándose a todo ese mundo con la ayuda de Ymir, que es su mano derecha, su consejera, todo.

Ella les ha dado el perdón público a la Legión y los dejó volver como miembros honorarios, los que la habían mantenido viva todos esos años hasta poder recuperar el trono.

En esos dos días se ha preparado el viaje de regreso a los muros y hacía cuatro que se había iniciado la misión para recuperar el trono.

Hanji tomó un caballo de inmediato para llegar lo antes posible a atender a Irvin, así que los demás llegarán por la tarde.

—No puedo creer que nuestra libertad te costara un brazo —dice con una sonrisa amarga mientras le quita el vendaje con sumo cuidado.

—Pero no la vida —agrega Irvin, mirando el corte limpio de su brazo. Se siente extraño, como si lo que fue su brazo estuviese dormido y no faltante—. ¿Cómo esta Armin?

—Preocupadísimo —contesta la chica frunciendo el ceño.

—Eso no será bueno para el bebé, ¿por qué le dijeron?

—Ya lo hablaremos, Irvin, déjame curarte ahora, ¿sí?

Marco está de pie en la puerta, esperando órdenes por si algo falta para la curación. Entonces Conny llega a la puerta saludando a los presentes con educación.

—Oye Marco, tienes que ir a calmar a tu esposo —le dice el calvito cruzándose de brazos mientras Hanji deja los vendajes sucios sobre un mueble al costado de la cama.

—¿Qué hizo?

—Ha comido carne como un poseso, yo creo que ya no es normal, ¡hasta se metió un trozo crudo a la boca! ¿Eso podría ser parte de su genética animal? —la pregunta va dirigida hacia Hanji esta vez.

La mujer frunce el ceño y se levanta para entregarle un cuenco a Conny, pidiéndole que traiga agua tibia y más vendajes, también le cambiará los del torso a Irvin.

Una vez que se quedan solos, la mujer mira a Marco.

—No lo sé, Jean es el único que conserva sus características animales —explica la mujer al ver la interrogante en los ojos de Marco, porque ha concluido que Levi y Armin las han perdido al momento en que su gestación está casi en su término—. Quizás ese instinto está ganando más terreno en Jean con el paso del tiempo.

—O puede que sean antojos —agrega Irvin desde la cama y Marco da un respingo, para luego sonrojarse con violencia.

—Terminaré con Irvin y dile a Jean que lo espero en mi cuarto en una hora.

Marco asiente y se gira sobre sus talones para salir de allí con rapidez ante la sonrisa de ambos adultos.

Hanji vuelve a su tarea, dándose cuenta que Irvin tiene razón, Moblit se había encargado muy bien de aquella herida.

Cerca del castillo, Historia ha dejado lo que antes era un salón para huéspedes como un cuartel para los miembros más importantes de la Legión de Reconocimiento. Así participarían activamente de todas las decisiones y demás, dándoles la misma importancia a las tres ramas Militares, asentándolas allí, en otras dos construcciones. Además, ha revocado la prohibición de tener familia para los soldados masculinos de la Legión.

Hanji está preparando su laboratorio mientras Moblit se encarga del cuarto que ambos compartirán.

Jean y Marco preparan la habitación de Armin e Irvin, esperando la llegada del rubio. Están poniéndole mantas a la cuna, cuando Marco lo pregunta.

—Crees que… ¿crees que estés…? —Marco no puede terminar la frase siquiera, ya que desde que Irvin y Hanji insinuaran aquello, no ha podido quedarse tranquilo ante la falta de otra explicación.

—No lo sé, Marco —lo interrumpe el chico, sintiendo la emoción rascarle las tripas—. No es como que me sienta preparado… pero eso no quiere decir que no lo quiera.

Marco no se resiste y rodea la cuna para besar a Jean con fuerza. El chico se deja hacer meneando su peluda cola, porque hace cuatro días, cuando los soldados del Rey lo atraparon y apuntaron con el arma, tuvo tanto miedo a perder a Marco de nuevo, que no le quedan dudas. Si la vida sigue dándole un montón de oportunidades para ser feliz, las quiere todas. Incluso ser padres.

—Chicos, así nunca terminaran de preparar el cuarto.

—¡Christa! Lo siento, Historia —se corrige Jean sintiendo los brazos de Marco dejarlo para abrazar a la chica cuando entra.

—Mientras no me digan su alteza, todo estará bien —ríe Historia devolviéndole el abrazo a Marco—. Bien, manos a la obra.

En el cuartel vivirán los que fueron del escuadrón 104 y los líderes más importantes. Libres para formar sus familias y para seguir al servicio de la humanidad, como lo han hecho por tantos años.

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Historia baja por las escaleras hasta el sótano del Escuadrón de investigación de la Legión de Reconocimiento, con la antorcha en la mano y seguida de cerca por Ymir. Bertholdt y Reiner van detrás, además de Eren.

Es frío y la humedad hace incómodo el ambiente, pero ahí está el cristal con Annie dentro, tal y como se había quedado hace tres años, cuando Reiner y Bertholdt huyeron de los muros.

El chico de cabellos negros avanza hasta posar su mano en el cristal, lágrimas caen por sus ojos y Reiner sabe que es la añoranza, la ha extrañado y necesitado demasiado durante ese tiempo. Bertholdt la ama y Reiner dio su vida para que ellos puedan irse al fin.

—Annie, vámonos a casa —la voz de Bertholdt es profunda y suave.

El cristal comienza a brillar y a evaporarse como si se hubiese tratado de agua todo ese tiempo y no una roca irrompible. La chica cae al suelo e inspira con tal fuerza que todos la oyen. Bertholdt está ahí para recibirla entre sus brazos y le acaricia el cabello hasta que la chica lo enfoca al fin.

—Te estuve esperando —es todo lo que responde y Eren juraría que es la primera vez que la ve sonreír.

—He cumplido, pueden volver a sus tierras, pero Reiner se queda. Díganle a su gente que he recuperado el trono y que ofrezco la paz. No es necesario que traigan el mensaje de vuelta —dice Historia y se gira para salir de allí mientras Annie mira a Berth con la duda plantada en su semblante.

Eren los escolta para subir las escaleras y Mikasa los espera en las afueras del cuartel para acompañarlos a los límites del muro María a caballo, acompañada de otros cuatro soldados.

Annie se despide de Reiner con un asentimiento, en cambio Bertholdt lo abraza con fuerza cuando las lágrimas mojan su camisa. Se puede ver el dolor en el rostro del rubio, pero no dice nada para evitar aquello, ama tanto a Berth que haría lo que fuera por verlo feliz, incluso sacrificarse de esa manera.

Se van a galope, seguidos desde atrás por Mikasa y los demás.

Al tiempo que siete caballos abandonan aquellos muros, una tropa entra con galope suave. Ha llegado el escuadrón que estaba en el cuartel del exterior. Eren corre para recibir a Levi, que tiene el vientre incluso más abultado. Lo ayuda a bajar del pequeño carruaje y el hombre le sacude la cabellera castaña con cariño.

—Está más largo —le dice Levi jalando uno de sus mechones.

—¿Y sus orejas? —Pregunta Eren frunciendo el ceño, pero se resiste a tocarlo. Levi no es muy adepto a las demostraciones amorosas en público.

—Hace dos días desperté y ya no estaban, Hanji dice que puede ser debido a que se acerca el parto.

—¡¿Es en serio?! ¡Nuestro hijo!

—Sht —lo caya Levi—, no hagas un escándalo.

Eren no puede contenerse, quiere abrazar a Levi y acariciar su abdomen por horas. Han sido días de no verlo y por fin está a su lado, está allí, y con la inminente llegada de su hijo, no puede hacer más que sonreír.

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Irvin alza la mirada de su libro cuando tocan la puerta y exclama un "adelante", debe ser Hanji para hacer el chequeo de la herida.

Está equivocado, unos ojos azules se asoman por la puerta y Armin entra al cuarto con lentitud, tiene el cabello corto otra vez y unas ojeras horribles. No dice nada, pero deja la puerta abierta mientras rodea la cama mordiéndose el labio.

—Armin…

Pero el chico no puede guardar la compostura, se sienta a un lado de la cama y lo abraza con fuerza, aferrándose a su cuello y comenzando a llorar.

—Lo siento mucho, no estuve aquí, no pude defenderte, Irvin. Pensé que te perdería, yo… no puedo solo, te necesito, te amo, perdóname… —Palabras desesperadas salen al azar de su boca e Irvin no puede hacer más que sonreír a pesar de todo.

—Te dije que seríamos libres para poder tener nuestra familia. No tienes que pedir perdón por nada.

Armin alza la mirada y aferra su rostro para besarlo, siente la barba rasparle los labios, pero no le importa. Lo saborea y lo siente, lo aferra con fuerza agradeciendo que está vivo, que está junto a él.

—Hay alguien que quiere conocerte —susurra contra sus labios cuando se aleja y la expresión de Irvin es de duda. Por fin se da cuenta del detalle físico en Armin—. Sasha…

La chica entra con una sonrisa plantada en el rostro, una que Irvin jamás le había visto y no la culpa, tiene en sus brazos un bultito, solo puede ver sus bracitos moverse. Es su bebé, ha nacido y está ahí.

Armin la recibe y se la entrega con cuidado, acomodándola en el brazo sano de Irvin. Tiene el cabello rubio y su piel es rosadita, suave, huele a leche dulce y cuando abre sus ojos Irvin siente los propios humedecerse.

—Son grises como los de mi abuelo —dice Armin con una sonrisa—. Es una hermosa niña, ¿no?

—Es una niña, es… es mi hija. —Irvin siente la emoción retorcerse dentro de su pecho, bajando hasta su estómago. Es un sentimiento cálido, como si quisiera llorar, gritar y reír al mismo tiempo. Es maravilloso.

—Pensé en que podría llamarse Amanda —Armin se sienta a su lado nuevamente mientras la niña no deja de mirar a Irvin con fascinación.

—"Amar" "La que debe ser amada" —susurra Irvin alzando más el brazo e inclinándose para besar la frente de la niña—. Me gusta.

—La cesárea fue todo un éxito, al parecer las características animales desaparecen cuando el embarazo llega a su término. El Capitán Levi no tendrá mayores problemas —explica Armin para poner al día a Irvin con el tema y alzando la camisa blanca para mostrar el corte bajo su ombligo, el mismo que se les practica a las mujeres.

Sasha se escabulle en silencio, para dejarlos a solas.

Las cosas comienzan a tomar su curso, con Historia en el trono y la Legión con el reconocimiento que merece. Con aquellas personas que al fin pueden mirar más allá de los titanes, de la humanidad y permitirse tener una familia, porque eso son, una enorme familia con un ideal que proteger.

—¿Crees que todo seguirá bien? Me refiero a que esta sensación de quietud es extraña —dice Armin acariciando la punta de la nariz de la niña, que cierra los ojos con un guiño y vuelve a clavar la mirada en Irvin, que sonríe más ampliamente.

—Tienes razón, se siente extraño, pero no es como que todo haya terminado, aún debemos ayudar a Historia y reconstruir los muros, porque nada nos asegura que en unos años los titanes no vuelvan. Además, tenemos una hermosa niña a la que criar y una familia numerosa que querer —Irvin alza sus ojos celestes hacia Armin y el chico piensa que no se podría ver más guapo: con el cabello sobre la frente, que está más largo, y la barba incipiente—. Esto es por lo que tanto hemos luchado, Armin.

—Te amo —dice el chico ganándose otra media sonrisa mientras se inclina y besa a Irvin con más suavidad.

Afuera, los soldados de la Legión se mueven de un lado a otro para acomodar el cuartel y recibir a sus nuevos miembros. Por fin pueden reír, pueden disfrutar la auténtica felicidad. Ya no hay más miedos.


Notas finales:

Creo que las preguntas se han terminado…

No saben lo mucho que disfruté al escribir esto, es que imagino a la bebé de esos dos y solo veo belleza rubia y de ojos claros. Será malditamente inteligente la mocosa.

Amanda~

Aún queda el capítulo final y un posible Epílogo. Así que aún no me despediré.

Saludos y besos pegosos~