Hermione reía, al encontrarse dentro de una isla, con Snape. Bien, tenían que vacacionar, pero no era para tanto. Con una sonrisa a medias, Severus observaba el lugar donde estaban parados. Era un bonito ambiente y las cosas, parecían tener sentido justamente en ese instante. Con una sonrisa nueva, caminó hacia lo que parecía un hotel y rentó un cuarto. ¿Qué esperaba él, sexo otra vez?
Hermione observó la cama mullida y se dejó caer. No sabía por qué, pero esperaba que Albus no se enterara de que estaban allí. Si sabía, que habían tenido relaciones sexuales, seguro explotaría. Aunque bien, ella siempre sospechó, que nada ponía nervioso a ese hombre. Albus, era una cosa particular.
Severus, observó la ducha y tuvo una simpática idea. Hermione, observaba su mirada llena de brillo y se imaginaba lo que estaba diciendo. ¡Qué inventos interesantes! Una ducha con propulsores de agua. Seguro, eran muy estimulantes. Hermione, negó con la cabeza pero Snape la abrazó y ella comenzó a reírse. Quería que entrara en el baño, pero ella se negaba con risas en su voz.
Luego de un baño donde, Hermione no permitió mayor cosa que unas caricias leves. Sí, temía embarazarse, ambos estaban exhaustos y listos para dormir.
- ¡No trajimos pijamas!- dijo con pesar, pero a Snape, no le preocupaba en lo más mínimo. Con una sonrisa, comenzaba a desvestirse- ¿Dormir desnudos? ¡Te volviste loco!
- No tenemos alternativa.
- ¿Y dejar, que me hagas el amor, mientras no me doy cuenta?- dijo ella con el entrecejo fruncido y Snape, negó con la cabeza.
- No soy tan irresponsable.
- En el jacuzzi, parecías otra cosa- le dijo y Snape, no pudo evitar reírse. Se cubrió con las sábanas y con la mirada, le pedía que se desvistiera.
- No lo haré- le dijo ella y muy pronto, cedía como una tonta- No me vayas a tocas ni un sólo cabello.
- Ninguno- dijo- ni arriba ni...
- Ya, no tienes que ser específico. Hablé en general.
Ambos, se quedaron dormidos, en los brazos del otro. Severus, mantenía su cabeza apoyada en el cuerpo de Hermione y descansaba con mucha calma. Hermione, despertó muy pronto, recordando que tenían clases y deberes. Severus, estaba muy pesado y prenzado a ella. Además, de que podía sentir su cuerpo por encima de ella y eso, no le gustaba mucho. Dejó de moverse y decidió esperar.
El hombre, despertó tiempo después. Estaba hambriento, así que decidió que era buena idea comer en la playa. No entendía las costumbres muggles y se sorprendió cuando les traían el trago, "Sexo en la playa".
- ¿Por qué lo llaman así?- dijo, mirándolo con el entrecejo fruncido.
- No lo sé, pero no sabe mal- dijo ella- pedimos el especial de la casa y es este. Además, la piña colada aburre.
- ¿Piña?
- Una fruta redonda, con espinas y hojas en su parte superior.
- Longbottom- dijo Snape y Hermione no pudo evitar reírse ante el comentario de su obsesionado profesor. La comida era marina. Ensalada de pulpo con calamares y otras cosas que no precisaba.
- Se ve delicioso- dijo Hermione y probó un tentáculo de pulpo- por que lo está.
Ambos comieron y luego de eso, se dedicaron a contemplar el mar. Hermione sentía, que ese era un buen cambio, después de todo lo vivido. Con una sonrisa suave, Severus se levantaba y ella no entendía el motivo.
- ¿Baila conmigo, señorita?
Hermione no se pudo negar y en poco tiempo, bailaban al son de una canción suave que habían colocado en el restaurant. Severus, contemplaba sus cabellos y jugaba con ellos como un pequeño niño. Hermione, no hablaba y esperaba a que la soltara. En vez de eso, la apegó más a él y alzó su rostro con dos de sus dedos.
- Hola- le dijo y ella se sonrió.
- Hola.
- La voy a besar- le susurró y Hermione asintió en silencio. Muy pronto, estaban compartiendo un delicado beso que constaba de acariciarse cada centímetro de piel, dentro de sus bocas. Hermione sonrió una vez más y Severus, la separó de él con una fluoritura de sus manos. Ella, miró a su alrededor y trató de disfrutar lo que quedaba de noche.
- ¿Cuando vamos a regresar?- preguntó y Snape la abrazó mientras ella, le daba la espalda.
- No sé, pero aún no. Aún, nos queda la noche.
Ella asintió, imaginándose otras sorpresaas. Estaban en la habitación. Severus leía, mientras Hermione miraba por la ventana. Sin que ella se peracatara, colocó debajo de su almohada, una rosa y esperó, hasta que ella llegara a la cama. Bostezando, ella se preparó para dormir. Antes de acostarse, acomodando su almohada, observó una rosa.
- Hermione, qué es eso. ¿Quién te dio eso?- le dijo y Hermione negó con la cabeza, en desconocimiento.
- No sé.
- ¿Por qué la ocultas?- le criticó y ella volvió a negar con la cabeza.
Severus, le observó con disgusto y se levantó de la cama. Ella, no podía entender, de donde había salido esa rosa. Snape, caminó hasta la puerta y miró hacia afuera. Luego, se dio la vuelta y contempló a Hermione.
- Nadie pudo traerla. Dime, ¿Por qué la tenías escondida? ¿Es para mí?
- No lo sé. Ni siquiera...
- No me gustan las mentiras- Severus frunció el ceño y caminó hacia Hermione. Tomó la rosa entre sus manos y la deshizo. Hermione iba a contestarle, pero prefirió silenciarse. Estaba presintiendo algo. Severus, quizás estaba jugándole una mala pasada. Aunque, ya estaba comenzado a entenderlo, como para dudar de él otra vez.
