Poder sin Límites
Mi Pokémon de acero apareció frente al tipo Fuego/Tierra. Al principio, Metagross parecía extrañado por el lugar donde se encontraba, pero cuando su mirada rojiza chocó con la imagen de aquel Pokémon, por el cual Steven tuvo que salvarlo para luego ser entregado a mí, sus ojos robóticos brillaron con odio puro, como el metal de su cuerpo. "Metagross, sé que me escuchas mediante tu poder mental, algo similar a como me sucede con el aura. Solo quiero decirte que… ¡No muestres piedad!". La sensación en mi interior se volvió más fuerte, cegándome con la furia que he cargado por tantos años.
–¡Serás idiota! Usar un tipo Acero contra un Pokémon con doble ventaja… Tranquilo, concederé tu deseo de muerte. Terremoto. –Sentí mi mirada brillar, y no hizo falta que palabra saliera de mi boca. Metagross usó Levitón y se alejó de la tierra, la cueva entera tembló, y varias rocas cayeron al suelo. Pero eso no distrajo a mi Pokémon, que se lanzó con su puño en alto, golpeando de frente al Camerupt, que salió despedido contra su entrenador. El hombre apenas y pudo quitarse, desde donde cayó, se quedó viendo como su Pokémon Erupción se golpeaba contra la pared de la cámara, provocando otro sismo artificial. "¿Eso fue el poder mental de Metagross?".
–«No… Estás usando el aura para darle órdenes. ¿Pero cómo? Hace poco no podías ni sentir las auras, ¿cómo podrías estar comunicando de manera tan fluida?» –"No lo sé, pero… Se siente bien". Sonreí internamente, dejando fluir el poder a través de mi cuerpo. Mi satisfacción aumentó al ver la cara de horror, en el hombre que me sacaba una cabeza de altura.
–Vamos compañero, no puedes caer con un solo golpe. –El bovino logró recuperarse, y con movimientos toscos, se alejó del costado de la cueva donde se hallaba, y volvió frente a su entrenador. –¡Al Mundo Distorsión con todo! ¡Camerupt, usa Bomba de Lava para atacar desde lejos! ¡Grumpig, Bola Sombra! ¡Pelipper, Hidrobomba!
Después de gritadas aquellas órdenes, el Pokémon cerdo psíquico y el Pokémon pelicano, aparecieron para acompañar a su dañado compañero. Por el rabillo del ojo, vi que Keldeo y Pikachu pensaban ayudar a su amigo, pero yo estiré la mano, deteniéndoles. Mi idea era señalar que no cruzaran, pero sorpresivamente, una esfera aural fue a parar frente a mis Pokémon. No tuve tiempo de pensar en eso, y menos de disculparme con ellos. Mentalmente pensé en la mejor estrategia, y no hizo falta que diera o pensara orden alguna, para que Metagross la ejecutara.
Mi Pokémon se rodeó de energía similar a rayos plateados, con un efecto de brillo metálico, eliminado así la fricción de su cuerpo. Aprovechando la velocidad extra conferida por el Pulimiento, Metagross esquivó la esfera de oscuridad que salió de las manos del cerdo, seguidamente, estampó su pata contra el suelo, esquivando los grumos de lava expulsados por los cráteres de la espalda del Camerupt. El torrente de agua expulsado por el Pelipper golpeó su espalda, pero no pareció hacer el más mínimo daño. A diferencia del pelicano, que sobrevolaba cerca del techo de la cueva, los dos Pokémon en el suelo fueron golpeados por las fisuras y rocas liberadas del movimiento tectónico. El bovino fue incapaz de seguir, y cayó debitado, apoyado sobre su costado derecho.
–¡Me lleva Giratina! –Gritó el hombre al ver a su Pokémon, al parecer más poderos, ser derrotado con un par de golpes. Sin más, el enemigo jurado de Metagross volvió a su capsula roja con blanco.
–Aún no… Pero pronto lo hará. –Sonreí al ver la mirada de frustración en su redondo rostro.
–Grumpig, Tormento. Pelipper asegúrate que ese Metagross sufra el Tormento, usa Viento Afín acompañado de Danza Lluvia. –No me molesté en pensar como esquivar eso; el ave aleteó generando una corriente de aire a su favor, mientras el cerdo miró directamente a Metagross, hasta que un aura oscura lo cubrió. Tras usar Viento Afín, el Pelipper giró en el aire yendo de arriba abajo, provocando que se formaran ligeras nubes dentro de la cueva, pronto el agua bañó la cámara entera.
–¿Terminaste? –El sujeto escupió al suelo y siguió dando órdenes.
–Hidrobomba, Rayo de Confusión… –Mientras el Pelipper abría su gran boca, dejando salir un torrente de agua aún más grande que el anterior, potenciado por la lluvia, el cerdo psíquico se concentró y lanzó varias ondas de color morado brillante.
"Metagross, Pantalla de Luz y Puño Meteoro en el Grumpig", esta ocasión si pensé la estrategia que mi Pokémon debía usar. Una pantalla luminosa cubrió a mi Pokémon antes de que la Hidrobomba lo golpeara, esta disminuyó el daño causado por el torrente acuático. Luego, tras esquivar las ondas moradas, que pasaron de largo, su Puño golpeó el inflado estomago del tipo Psíquico.
–¡Vendetta! –Me tomó por sorpresa la orden del sujeto, y antes de que pudiera decir nada, varios haces de luz negra golpearon a Metagross, provocando daño significativo por primera vez desde que el combate empezó. Claro, al haber recibido antes el golpe, la potencia de Vendetta se duplicó. El hombre, notando mi cara de sorpresa, habló. –No creas que eres el primero al que me enfrento y usa la telepatía para comunicarse con sus Pokémon. Incluso los líderes de un gimnasio de la región, son dos gemelos con poderes psíquicos.
Gruñí. "¡Ese sujeto no sabe de lo que habla! Pero supongo que la comunicación por aura y la telepatía sí se parecen bastante. Tengo que ser menos predecible". "Metagross, acaba con esto de una vez. No podemos repetir el mismo movimiento por culpa de Tormento, pero eso no será problema. Empieza deshaciéndote del Pelipper con Avalancha, usa Protección en lo que sea que te mande el Grumpig".
–-¡Ventisca! ¡Bola Sombra para cubrir a Pelipper! –Por influencia de la corriente de aire, Metagross no pudo usar su ataque de tipo Roca a tiempo; un viento helado salió desde detrás del pelicano, congelando el agua producto de la Danza Lluvia. La humedad alrededor del cuerpo de Metagross se empezó a endurecer, provocando que perdiera la cualidad del Levitón. Una vez con sus patas en el suelo, Metagross luchó contra el congelamiento, pero fue inútil, su cuerpo quedo recubierto de Hielo. A pesar de tal situación, la Bola Sombra impactó con una barrera de energía, convocada antes de que la Ventisca tuviera efecto.
–Puede que Protección te haya servido para salvar tiempo, pero con tu Pokémon congelado, está vulnerable ante cualquier otro ataque. Yo que tú dejaría entrar a esos dos. –El sujeto señaló a Pikachu y Keldeo, que, aunque silentes, se notaban ansiosos.
–No hará falta. ¡Metagross, Avalancha en ambos! –El miembro del Team Geyser se empezó a reír descontroladamente.
–¿Con que ya no usarás tu vocecita mental mágica? –Ignoré su pregunta, mirando fijamente a Metagross. –¿Tan débiles son esos Pokémon? Claro que vencer a los Pokémon de mis compañeros no significa nada, pero… Pareces bastante desesperado insistiendo con ese Metagross... Mira bien, está completamente congelado, no se moverá. –Desvió la mirada a los dos Pokémon suyos. –Elimínenlo, Bola Sombra e Hidrobomba.
La sonrisa socarrona en su cara desapareció, mostrando el terror mostrando anteriormente. Metagross reventó el hielo que lo cubría con un movimiento de sus patas, generando una lluvia de escarcha, que se sumó al agua. Antes de que el Pelipper y el Grumpig pudieran responder, un grupo de rocas cayó desde el techo de la cueva, impactándolos en repetidas ocasiones. El cerdo saltó lejos de la lluvia de piedras, lleno de moretes y golpes ensangrentados, su compañero no fue tan afortunado. El Pelipper fue herido en el ala, y era obvio que estaba fracturada, así que incapaz de volar, se estrelló en el piso, donde fue sepultado por una tumba de rocas.
–¡Pelipper! –El hombre se acercó a la zona del combate, y empezó a quitar las rocas amontonadas, ayudado por la telequinesis de su cerdo. Cuando se pudo ver al ave, era fácilmente apreciable la sangre saliendo de ella, su entrenador desvió la mirada, adolorido por la imagen, y regresó al Pokémon a su Poké Ball. –¡Eres un malnacido!
–Tal vez… Pero eso no implica que haya actuado mal, es una batalla por la vida, no existe tal cosa como contenerse, es algo que aprendí a la mala. Además, te di tiempo a que lo desenterraras, eso es más de lo cualquiera te daría. Deberías agradecerme… –La sensación extraña se volvió más fuerte aún, haciendo demasiado obvia su presencia dentro de mí. De pronto me noté sonriendo ante la escena de dolor por la que el sujeto pasaba, que terrorista o no, también hace lo que hace por los Pokémon y las personas. La sonrisa se convirtió en carcajada, causando un estallido dentro del entrenador frente a mí.
–¡Claro que te lo agradeceré! ¡Grumpig, usa Mofa para que no se defienda y luego combina Bola Sombra con Vendetta, eso debería bastar! –La reacción del miembro de Geyser solo me causó una impresión, "Hipócrita, hace solo unos momentos te burlabas del estado de mi Pokémon. ¡Odio a los hipócritas!". El cerdo empezó a realizar burlas, que calaron en mi pokémon, que reaccionó igual de molesto que yo ante el comportamiento del entrenador.
–¡Basta ya! ¡Metagross, destrózalo con Giga Impacto! –Una esfera de energía oscura rodeada por haces de luz negra, se formó frente al cerdo, que con sus manos al frente, se concentraba en usar todo su poder para crear semejante ataque. Mientras, Metagross se propulsaba colocando sus patas arácnidas a los costados, con la energía blanca y rosa formándose frente a su cabeza. Como solo eran divididos por unos metros, el impulso no alcanzó para que tomara demasiada velocidad, pero fue suficiente para que la energía fluctuante rodeara todo su cuerpo. Estaban muy cerca el uno del otro, cuando el ataque combinado fue lanzado en su contra, pero fue inútil… Por mucha energía oscura que fuera, fue engullida, así como con el Mega-Salamence de Sawyer, por la energía fluctuante del Giga Impacto.
Entonces pasó, la piedra llave colocada en mi bolsillo, pues no andaba mi gorra habitual, emitió un brillo que traspasó la tela, uniéndose a la mega piedra colocada en el área inferior de Metagross, lo que se podría considerar su abdomen. Eso jamás debía ocurrir, las mega-evoluciones son solo activadas cuando el entrenador presiona con fuerza la piedra llave, y claramente no era el caso. Pero lo cierto es, que la sensación en mi interior me abrumó, y por un momento olvidé cualquier barrera moral. Claro, como la mega-evolución normal sucede por los lazos entre Pokémon y entrenador, mi deseo de venganza, se trasmitió a mi tipo Acero/Psíquico.
Por momentos ni yo podía creer lo que pasaba, pues, ya que Metagross mega-evolucionó al momento en que goleó al cerdo, su poder de ataque se elevó hasta las nubes, provocando que impacto fuera de una magnitud sin precedentes. Metagross permaneció a flote, visiblemente confundido, pues se hallaba bañado en sangre; al parecer al cesar la conexión entre ambos, ya no compartíamos la carga de sentimientos negativos. De nuevo sonreí, sintiendo asco por mí mismo en el fondo. Frente a mí se desarrollaba una escena deprimente cuanto menos, pues el rudo entrenador con el que luché, ahora era una persona rota, que lloraba sobre el desgarrado cuerpo de su Pokémon.
El Grumpig, de manera similar que como con el Camerupt, se estrelló contra la pared del costado de la cueva, pero en una escala muy diferente. A primeras, el cuerno que aparece en la "barbilla" de Mega-Metagross, se calvó en su cuerpo, desgarrando piel y músculo a su paso, y para empeorar su estado, el golpe, a una velocidad desconocida, contra la roca, provocó que casi se reventara por fuera, y por dentro, como era aparente. Luché contra la tentación de reír, pero fue inútil, es como si ya no pudiera controlar mis impulsos, me sentía como en una terapia de catarsis, liberando el rencor de mi interior.
–¡Jajajajajaja! Eso sí fue una demostración de poder. ¡Mira como quedo ese Pokémon mal influenciado! –En mi rango de visión entraron Pikachu y Keldeo, y ambos se veían sorprendidos y asustados a partes iguales.
–«Ash, no quería decirlo, pero desde hace un rato siento una gran perturbación en tu aura, es como su todo lo negativo que has retenido, estuviera haciendo erupción. Debes calmarte, en tu estado actual no podrás razonar bien, mira como terminó esta batalla. Recuerda que juramos proteger a los Pokémon, ese Grumpig y Pelipper eran inocentes entrenados por un desgraciado, nada más, no merecían tal castigo. Debes razonar, usa lo que practicaste con Togekiss sobre el manejo del aura, controla tus sentimientos.» –Le sonreí a Keldeo, pero por su reacción, no creo que fuera una sonrisa de felicidad. "Estoy más que consciente, amigo mío… Ese Grumpig era como el Drowsy que te atacó y sirvió para asesinar a tus maestros, era un Pokémon corrupto y no tenía salvación." Antes de pensar en cómo proseguir, escuché un grito y me vi tacleado contra el piso. Cerré los ojos por instinto, y cuando los abrí, pude ver el cañón de un arma de mano, apuntando a mi frente.
–¡No se supone que las usemos más que para situaciones extremas, nosotros no somos asesinos! Pero creo que la situación lo amerita, tu vida a cambio de la de mi Grumpig. –Pikachu y Keldeo se prepararon para atacar, pero el sujeto jaló el seguro del arma. –Si veo el más mínimo movimiento por parte suya, disparo.
–Campeón, estas olvidando algo. –El sujeto de mayor tamaño que yo, se elevó en el aire, soltando el arma en el proceso, detrás de él estaba Metagross en su estado mega-evolucionado, usaba Psíquico para evitar que moviera una sola de sus extremidades. –No eres muy listo para atacarme de esa forma, había pensado que los miembros del Team Geyser sabían más de táctica militar. –El musculoso de nombre desconocido intentaba con toda su fuerza liberase, pero simplemente no era capaz de moverse. Levanté el arma del suelo, para mi sorpresa su cañón, negro metálico, era más liviano de lo que pensaba. Pikachu y Keldeo se me acercaron, aun nerviosos. –Podría matarte ahora mismo. –Lo apunté con la pistola, y su forcejeo aumentó. –Pero necesito saber más sobre los avances de tu organización. ¿Cuánto saben sobre los orbes y los Legendarios del Clima? ¿Tienen alguna ubicación registrada? ¿Para qué es el monolito?... Metagross, no uses tanta fuerza psíquica, no vez que no puede hablar.
–¡No diré nada! Está claro que nunca has usado un arma de fuego, no te creo capaz de dispararme. –Dijo el miembro de Geyser, al recuperar su habilidad del habla. "¿En serio lo que le preocupa es el arma?". Claro que no sé mucho del uso de pistolas ni nada similar, pero conozco lo básico. Parecía seguir con ganas de berrear, así que disiparé cerca de su cara, esto bastó para doblegarlo.
–Empieza a hablar… Y quiero escuchar tu nombre, para saber cómo llamarte. –Al parecer aún no estaba del todo dispuesto, así que disparé una vez más, esta ocasión más cerca de su oído, provocándole un quejido de dolor.
–¡Aghh! Deja de disparar, te diré lo que sepa… –El entrenador sin nombre respiró, antes de empezar a escupir la información. –Me conocen como Jōki, no hace falta que diga nada más… –Asentí, dando a entender que estaba de acuerdo. –Éste es un puesto de avanzada dispuesto para estudiar el efecto del volcán… ¡Aghh! –El sujeto de apodo extraño se detuvo de exabrupto, pues Metagross lo comprimió ligeramente con su poder. Gracias a mi novedosa capacidad de comunicación, aunque incompleta, pude sentir que mi Pokémon de acero me indicaba que lo que decía era falso. "Claro, un superordenador viviente fácilmente tendrá dicha capacidad".
–No me mientas, o le ordenaré a mi Metagross que te comprima como a una lata de refresco. Y puedo asegurarte que él sabrá si lo haces. –"Mierda", lo escuché refunfuñar. No dudé mucho y disparé a su pie, causando que el eco de los gritos de dolor inundara la cueva entera. Apunté en dirección a su estómago.
–¡Hablaré! ¡Ya no dispares! –Reí antes de seguir escuchando. "Patético". –Nosotros somos solo uno de los muchos puestos de avanzada a lo largo de la región. Nos encomendaron buscar los orbes y lugares que posean energía primigenia residual. Las máquinas de afuera fueron configuradas para hacer eso, buscando firmas energéticas similares a las del monolito.
–Ese no es el único uso del monolito, ¿verdad? –Jōki parecía renuente, pero finalmente respondió.
–No… Según entendí, los científicos de la organización descubrieron que puede ayudar a propiciar la regresión primigenia, acompañado de los orbes. Pero esa información la obtuvimos de archivos del servidor del Instituto Meteorológico y el Centro Espacial de Mossdeep. –Hasta el momento todo parecía verdadero. –Eso es todo lo que sé, ¡lo juro! –No tuve que mirar a Metagross para saber que mentía. "Suéltalo". El miembro del Team Geyser se estampó contra el suelo empapado; hace tiempo la lluvia había desaparecido.
–Pikachu, ya sabes que hacer. –"Pikaaaa", respondió inseguro mi Pokémon. "¿Eso lo escuché en la realidad o mi mente? Ya no sé dónde está el límite…". A pesar de dicha inseguridad, Pikachu cargó la electricidad en sus mejillas, para así electrificar el charco de agua. La corriente eléctrica por poco y llega a los cuerpos, ¿inconscientes?, de los compañeros de Jōki, sus Pokémon seguían a su lado, en el mismo estado.
–¡Paaaraaa! –La agonía era casi palpable. "¿Así se siente el verdadero poder?", tenía los pensamientos revueltos, me sentía confundido.
–¿Hablarás? –No dijo nada. –Dime que avances tiene el Team Geyser en la búsqueda de los orbes y los legendarios. No soy estúpido, está claro que este puesto de avanzada tiene que servir para algo más que lo que me dijiste. –El miembro de la organización terrorista se apoyó en sus manos, sacando su mentón del agua.
–Mátame, no diré nada. –"Tal vez a Joseph le vaya mejor, así que debería matarlo… No, eso sería ceder ante su deseo, eso no es poder, es ausencia del mismo".
–Metagross, vuelve. –Mi mega fue absorbida por la Poké Ball, dejándome con el legendario y mi roedor eléctrico. Antes de proseguir con lo que pensaba, miré a los dos Pokémon. "No se metan en esto.".
–«Pero…» –Esta vez no solo "escuché" a Keldeo, también identifiqué a Pikachu trasmitiéndome su inconformidad. "¡Es una orden!".
–¿No quieres hablar? Está bien… Te sacaré lo que me ocultas a golpes. –Me acerqué al debilitado entrenador Pokémon.
–Creo que te estas sobreestimando, en cuerpo a cuerpo definitivamente soy… ¡Puaghh! –Sentía toda mi aura fluir dentro de mis venas, fortaleciéndome físicamente. La patada que di a su estómago, lo llevó a escupir sangre espesa.
–Tu eres quien se sobreestima… Deberías apurarte, eso parece una hemorragia. Dime, ¿qué es lo que sabes? –Un borbotón de sangre salió de entre sus labios, y con ímpetu lo escupió a mi camiseta azul, cubierta de ceniza. –Me parece bien. –Cargué un Aura Esfera y la lancé a su pierna, el sonido a huesos siendo pulverizados era fácilmente escuchable… "¿O es mi imaginación?". La cueva se volvió a llenar de alaridos.
–¡No diré nada! Lo cierto es que pedí refuerzos cuando no tuve contacto con el líder de la seguridad perimetral. En pocos minutos deben debe de estar por llegar. ¡No podrás con todos! –Estaba por reírse, pero al ver mi expresión inalterada, se detuvo.
–Realmente debes ser muy idiota para pensar que vine solo. Mira, si es que sobrevives, dale un mensaje a tus líderes de parte mía. Soy un agente de Ion, y me traeré abajo su plan terrorista. Y no importa si lo digo, nos consta que ustedes ya saben de nuestra presencia en la región, pero parecen no ser conscientes del peligro que les significamos. –Ahora sí, su mirada era de verdadero terror. –Dicho eso… Me aseguraré de hacerte sufrir hasta que hables. Tranquilo no te mataré; esa información vale tu miserable vida.
Pateé con fuerza su estómago, provocando que girara, dejando su espalda al descubierto. Cargué una esfera de energía pura en mis manos, y la lancé a la parte baja de su columna. Una nueva ronda de alaridos se dejó escuchar, y casi puedo jurar que su sonido me hacía sentir más fuerte. Miré su cuerpo magullado, y luego la mirada aterrada de mis Pokémon, que, para mi sorpresa no podían acercárseme, pues una barrera de energía nos encerraba al miembro de Geyser y a mí. "Es el momento ideal, mátalo… Debes matarlo, no hablará… Ha dejado de ser útil, mátalo… ¡Mátalo! No sirve para nada. Demuéstrale tu poder… Él se merece el castigo, este mundo que me ha maltratado se lo merece". Ya no estaba seguro de si mis pensamientos eran míos, y cuando me pude dar cuenta, estaba formando una última Aura Esfera, una asesina. Ya no había vuelta atrás, asesinaría a una persona, cruzaría esa línea. Pero antes de que sucediera, a lo lejos, escuché un cantico que me hizo perder la conciencia, cayendo al lado del igualmente inconsciente Jōki.
–¿Ash? ¡Ash! ¡Ash! ¡Despierte! –Me levanté de golpe, mirando extrañado a diestra y siniestra. Los tres cuerpos estaban reunidos en una sección del cámara, sus Pokémon ya no estaban; tampoco el cuerpo del Grumpig.
–¿Qué sucedió? –Pregunté, recordando de a poco donde estaba.
–Eso pensaba preguntar yo. Entré a la cueva al encargarme de las personas de afuera, pero entonces escuché varios gritos. Si no fuera un túnel tan largo, habría llegado antes. Cuando entré a la cámara, estabas a lado del sujeto grande ese, y Pikachu y Keldeo estaban sobre usted, preocupados a muerte. Apilé a esos miembros del Team Geyser en caso que despertaran, y vine a ver si despertaba. Lo raro es que Keldeo se negó a decirme que pasó. Por eso se lo preguntó.
–Nada en especial, la batalla se puso muy arriesgada por el tamaño de cueva, así que ambos salimos lastimados. Quería interrogar a ese tipo, el grande, pero no quería hablar, intenté usar mi energía aural, pero creo que me descompensé y eso causó que me desmayara. –Joseph me miró con desconfianza, pero no insistió con el tema. –Por cierto. ¿Cómo te fue afuera?
–No me resultó tan problemático como a usted. Usé a mi Chandelure y a mi Gengar para dormir a los guardias, e interrogué al científico, pero no me dijo mucho. –Comparé información con él, y resultó que yo pude escuchar un poco más de información. "Lo recuerdo ahora… Fui bastante persuasivo con ese sujeto".
–¡Debemos irnos ya! El agente del Team Geyser que interrogué pidió refuerzos. Podrían llegar en cualquier momento. –Me levanté, notando por primera vez que Pikachu y Keldeo me miraban con recelo desde atrás de Joseph. Pero eso les duró poco, pues apenas se dieron cuenta que ya no estaba descontrolado, se me acercaron; Pikachu saltó a mis brazos de inmediato.
–En ese caso, partamos de una vez, pero ayúdeme con ese rehén que tienen. Por lo que escuché del científico, es un profesor de la Universidad de Hoenn. –Fue hasta entonces que me percaté que había olvidado por completo al sujeto, "Olvidé preguntar sobre él… Definitivamente, me dejé llevar demasiado por la batalla".
–«Y que lo digas… Deberás aprender a controlar tus sentimientos, o el uso de aura seguirá siendo cada vez más riesgoso.» –"Lo sé…". –¿Joseph, y los tres agentes en qué estado estaban? ¿Qué pasó con sus Pokémon?
–Estaban relativamente bien, inconscientes, pero bien. Bueno, el sujeto alto que interrogó, si estaba en un estado bastante malo, pero sobrevivirá. Está claro que recibieron un ataque de Pikachu, porque están bien noqueados. –"Pika", respondió orgulloso el roedor, o así parecía en la superficie, pero estaba claro que seguía incómodo. –Y los Pokémon los devolví a las Poké Balls, y las dejé con ellos. –Lo miré sorprendido. "No mencionó al Grumpig... Tampoco hay sangre donde estaba el cuerpo… ¿Qué sucedió con él? ¿Tendrá algo que ver con ese extraño cantico?"–Lo sé, no debía dejarlos con ellos. Pero es que tampoco somos Plasma, como para separar Pokémon y entrenadores. Además, no parecían maltratados; hay que tomar en cuenta que el Team Geyser, aunque extremista, es una organización semi-Pokémonista.
–Entiendo, me parece razonable. –La verdad es que no, pero no quería meter discusión. –Y sí, era de esperar, él, específicamente, recibió muchos ataques en medio de la batalla. –Mi comentario, relacionado con el estado de Jōki, se desvaneció en el aire.
Usando la Espada Santa de Keldeo, forzamos la cerradura de la jaula, y sacamos al profesor secuestrado. Lo colocamos sobre la espalda del legendario acuático, muy a su pesar, y salimos de la cueva. No teníamos ni cinco minutos de haber vuelto a la espesura de los árboles cubiertos de ceniza, de la ruta Ciento Trece, cuando vimos pasar dos helicópteros militares en dirección del puesto de avanzada. Yo quise volver para poder rastrear de dónde venían, pero Joseph, tras recordarme la presencia del rehén, me indicó que siendo solo dos, o peor, uno, sería un suicidio ir. Seguimos el resto del camino hacia el campamento, en silencio. Luché contra el dolor de cuerpo por el que pasaba, sentía un agotamiento extremo en cada uno de mis músculos. Ese cansancio me recordó el cómo perdí la consciencia… "Estoy seguro que he escuchado ese canto en algún otro lado, pero no recuerdo donde".
