Todos los personajes de la serie Kaitou Saint Tail pertenecen a Megumi Tachikawa, hago esto solo por diversión sin fin de lucro, aclarado el punto aquí vamos
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Secuelas
Por Mimi chan
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Capitulo 38
Y allí estaba de nueva cuenta, esa sensación ardiente y alocada que no me dejaría huir, que haría que respondiera de nuevo a cada uno de sus avances, que haría ajustarse cada una de mis terminales nerviosas a sus manos, que buscaría el aire extra para mantener mi corazón a blasón latiente, enviando más sangre como marcha de guerra a los lugares donde yo la necesitaba, que hacía palpitar ese lugar secreto y escondido entre mis piernas, que hacia que mis pechos se hincharan, mis pupilas se dilataran y mis labios se hicieran mas rojos. Era la sensación más escalofriante pero también más maravillosa del mundo. Había querido convencerme que no era por él, que no era él quien hacía que mi cuerpo reaccionara así. Pero ahora, justo en este momento, en medio de aquella situación en la que incluso debería sentir miedo, nerviosísimo o cualquier otra cosa, que no fuera esta excitación loca que parecía no podía dar cabida a ningún pensamiento racional. Solo tuvo que rozarme la boca diciendo algo que yo no pude entender, para que este fuego que tenía años consumiéndome me comiera. Lo quería todo sin ninguna reserva, nuestras bocas se unieron en un beso violento y completamente sexual, enrede mis piernas en torno a su cintura y él me recargó contra un mueble alto a mi espalda, escuche algún adorno de cristal romperse contra el piso, pero no me importaba nada, nada salvo la deliciosa protuberancia de su cuerpo empujando entre mis piernas y el dulce olor de su pelo y su piel llenando mi nariz, su lengua explorando mi boca. Solo quería una cosa, solo quería que me hiciera el amor allí mismo, quería sentirlo de nuevo dentro de mi otra vez y después una vez mas y luego una vez mas hasta haber tomado todo de él, todo lo que nos habíamos prohibido esos años. No me importaba nada, no quería pensar ¿Cómo? o ¿Por qué diablos estábamos haciendo allí?, yo solo quería que en ese momento me hiciera el amor, que sus manos recorrían con codicia mis muslos llegaran hasta donde yo más lo necesitaba y me hiciera llorar y gritar de placer.
Dios, ¿Por qué tenía solo él, el poder de hacerme sentir así, ¿Por qué con ningún hombre había sentido la mitad de esta hambre enloquecedora que hacía que no me sintiera dueña de mi misma, que me hacía solo una substancia ansiando arder hasta desaparecer en el infinito? Cuanto la había odiado en un momento, porque me había hecho ir a lugares donde no estaba lista para llegar pero ahora… ahora sabía que no había muchas personas que lograran sentir algo así, que era algo tan increíblemente único que, sería una completa estúpida si no tomaba, cada cosa de esta experiencia, tantas veces como pudiera… pero oh, ¿Por qué él? ¿Por qué tenía que sentirla solo con él?
- Daiki… - su nombre salió de mis labios como un gemido profundo que me destrozaba, él tenía que entender lo que yo necesitaba
Estaba haciendo justo lo que me prometí mil veces no volver a hacer y lo había hecho por mi propia voluntad…
Un par de días antes…
La joven y hermosa mujer entró en la comisaria de policía atrayendo las miradas de muchos de los agentes de su alrededor, no todos los días una mujer tan atractiva entraba en ese lugar después de todo. Fue directo a las mesas de los detectives y se detuvo delante de una en específico.
- Konichiwa.
El joven que estaba concentrado en unos papeles levantó su vista al escuchar la voz de aquella persona. La vio de pie en ese lugar y sintió como siempre el corazón correr por un momento más rápido.
- Konichiwa – respondió y levantándose a prisa le acercó una silla frente a su escritorio.
- ¿No interrumpo algo importante? – preguntó la chica sentándose en el lugar que le había acercado.
- No – dijo regresando a su silla – ¿Está todo bien? ¿Le pasa algo a Daisuke?
- No, no te preocupes – dijo ella enseguida – nuestro hijo esta bien, solo… bien vengo a pedirte consejo – dijo con un obvio gesto de preocupación.
- ¿En que puedo ayudarte? – se ofreció enseguida al notar el tono de Meimi.
- No creo que este sea un lugar para poder platicar – dijo con reserva - ¿te importa si salimos por un café o algo?
- Dame solo 5 minutos – dijo con una mirada luminosa recogiendo los papeles que había estado revisando - espérame justo aquí.
El joven detective se levantó de su asiento, dejándola allí esperando. Meimi se sentía nerviosa, no estaba realmente segura de que debiera estar allí. Desde que había terminado con Kane, había estado tratando de mantenerse alejada de Daiki, pero lo cierto era que no podía, él estaba constantemente en casa con su hijo, y ella se veía sin remedio entre ellos dos. Su hijo hacia todo lo posible por que pasaran tiempo juntos y la cercanía… bien, ella ya sabía lo que sentía por el, y tenerlo cerca solo hacia que aquella emoción creciera todos los días… y justo ahora ¿Qué hacia allí? Estaba a punto de levantarse e irse por el mismo camino por el que había llegado, cuando él llegó poniéndose su chaqueta para salir a la calle.
Cerca de la comisaria había un pequeño café, entraron y tomaron una mesa apartada de los demás. Pidieron un par de cafés y una vez los dos juntos sentados, Meimi no sabia por donde empezar.
- Bueno, háblame – dijo Daiki notando la indecisión de ella.
- Empiezo pensar que la mala suerte me persigue – dijo ella, suspiró profundamente y lo dijo sin más rodeos – me robaron unos archivos de mi computadora.
- ¿Eran cuentas de banco o…? –pregunto él.
- Me lo robaron todo – dijo ella, interrumpiéndolo – todo lo concerniente a bancos ya lo he reportado y al parecer no es lo que realmente le importaba al hacker, además acceder a las cuentas de los Jordán y tratar de robarlos no es tan fácil, al ser una familia tan rica los bancos tienen una cantidad de candados que… en fin, en realidad supongo que ese no era el objetivo de la persona que me robo mis archivos, dentro de mi computadora tenia todos los portafolios de las modelos.
- ¿Portafolios?
- Todas las modelos hacen una sesión de fotos y las llevan a sus entrevistas para mostrar. – le explicó la pelirroja - Los usamos también para algún cliente que quiera ver a las modelos y no pueda hacerlo personalmente – la joven mujer estaba cada vez mas nerviosa – en el contrato les decimos a las modelos que su material no se usara para ningún mal provecho…
- ¿Para que las están usando? – preguntó él porque era obvio que ella sabia para que.
- Para hacer pornografía – dijo con rabia en los ojos apretando las manos - han tomado los rostros de todas las chicas del portafolio y lo están usando en fotomontajes, Cole ha contratado a alguien para seguir las paginas y cerrarlas pero cierra una y aparece otra enseguida.
- Si, entiendo de lo que hablas.
- Me siento tan mal con las modelos – continuo Meimi sin poder disminuir su furia - todos esos archivos estaban en mi computadora, se supone que estaban protegidos.
- ¿Como podías evitar que un hacker entrara en tu computadora?
- Yo… – Cole, Seira e incluso Michael le habían dicho ya eso, y sabia que era la verdad, pero ahora que se lo decía él… - Cole ha decidido hacer finalmente la denuncia pero… las chicas se enteraran, y la agencia sufrirá muy mala publicidad… después de lo que paso con Yuki tuvimos un par de problemas al respecto, pero aquello era inevitable, teníamos que hacer todo lo que estuviera en nuestras manos…
- Deberías hacer la denuncia en victimas especiales – dijo el tratando que no le diera mas vueltas al asunto - conozco un par de personas que podrían hacer que las cosas avanzaran mas rápido.
Meimi lo miró con seriedad, no sabia si debía decirle esto, pero, sino era él quien la ayudara, ¿Quién?
- Quiero recuperar los archivos por mi misma – dijo ella con nerviosismo pero decisión.
- ¿De que hablas? – preguntó Daiki.
- Sabemos donde están, los archivos siempre llegan a la misma IP – le explico - si pudiera hacerme de los archivos por mi misma nosotros…
- Detente allí – dijo el joven detective que sabia ahora exactamente por donde iba Meimi.
- Sé que puedo – dijo ella con énfasis – Daiki, era mi responsabilidad cuidarlos, solo debo entrar y recuperar los archivos o borrar su disco duro yo…
- Te das cuenta que le dices a un policía que vas a cometer un robo – le espetó con cierta violencia.
- Son mis archivos – dijo ella con energía - no es un robo.
- Independientemente de eso Meimi – dijo tratando de hacerla entrar en razón - seguro es un lugar de mala muerte, no puedo dejar que vayas allí sola.
- Por eso quise buscarte – dijo ella con ímpetu – ven conmigo.
- ¿Qué? – dijo él sorprendido
- Daiki si vas conmigo puedes decir que solo salíamos – le respondió, había sido en lo que ciertamente había estado pensando - que descubriste algo turbio en ese lugar y entonces ya no tendría por qué estar implicada.
- No puedo hacer eso.
Meimi se levantó molesta de su lugar. A veces… a veces solo odiaba las leyes que Daiki tenia que seguir.
- Si no quieres ir conmigo lo hare a mi manera - dijo colgándose el bolso para irse – pero te diré una cosa… me lo debes.
Antes de que pudiera dar un paso lejos de él. Daiki la detuvo.
- Es una completa locura sabes – dijo el - pero esta bien, te lo debo.
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Solo paso un día para que el plan estuviera en marcha.
Había sido relativamente sencillo entrar en aquel lugar, un vendedor de droga había hablado sobre el sitio y un contacto era lo único que en realidad necesitaban.
Daiki iba a investigar la persona que distribuía la droga – el detenido era apenas un chico de 17 años – y ella… bien, ella solo había estado allí por "casualidad" al menos eso es lo que constaría en el reporte que Daiki tendría que dar a sus superiores, si es que tenía que hacerlo, así es como ella tenía que figurar.
Cuando Daiki había ido por ella a su casa casi se cae de espaldas, él no iba mas que con un jean azul y una camisa blanca remangada, pero ella… ella iba con un vestido negro tan ceñido que ni una sola curva de su cuerpo quedaba a la imaginación, con un collar de piedras rojas que llamaba la atención a un escote mas que generoso, su largo cabello rizado en un moño suelto que hacia flotar su cabello a todo su alrededor y unos estiletes rojos que la levantaban del piso por lo menos 15 centímetros.
- Diablos Meimi… - dijo Daiki tomando aire despacio – ¿Por qué rayos…?
- Evidentemente para distraer Daiki – dijo ella caminando a él disfrutando de la sangre que le había subido al joven a las mejillas, no esperaba que a esta edad aun pudiera sonrojarse.
- Tú no vas vestida para distraer Meimi – dijo más repuesto mesándose el cabello – vas para dar infartos.
- Gracias.
No dijo más si no que subió por ella misma al asiento del copiloto del auto que le habían prestado en la comisaria para ir encubierto. No dijo nada hasta llegar al lugar.
El sitio resulto ser lo que parecía un tranquilo bar en medio del Bronx, había unas 5 personas en grupo esperando en la puerta. Antes de salir del automóvil se retocó los labios, acomodó varias hebras de su cabello y esperó a que Daiki le abriera la puerta. Sintió la extraña satisfacción que todas las mujeres hermosas deben sentir al llegar a la puerta del lugar y ver como el cadenero abría la cadena para ella y para Daiki que iba a su lado, sin esperar un solo minuto el línea ante la envidia de las demás chicas que esperaban afuera tan arregladas o mas que ella pero de lejos tan apabullantes.
- Y dudabas que nos fuera útil venir así – dijo ella con una sonrisa.
Cómo toda respuesta Daiki lo único que hizo fue sostenerla con algo de fuerza por la cintura para recargarla en su cadera, el mero gesto hizo que Meimi aspirara profundo.
Dentro del lugar el ambiente estaba impuesto, la música sonaba alto con un buen DJ haciendo mesclas de la música electrónica que debía escucharse ahora. Era un sitio elegante en realidad, todo moderado en negro y gris, podría pasar fácilmente como un lugar para solo divertirse, pero las cosas nunca son como parece.
Casi enseguida se acercó un apuesto hombre de ojos azules que debía ser el encargado, antes de hablarles siquiera la miró de arriba para abajo.
- Buenas noches, bienvenidos – dijo sin poder apartar su mirada de su escote.
- Hola – dijo ella con coquetería - ¿tú eres Josh, verdad?
- Si – dijo el hombre con cierta reserva.
- Hola Josh – dijo con una amplia y seductora sonrisa – Natches me dijo si un día venía podía buscar a Josh, ya sabes para – paso su índice con discreción bajo su nariz y rio – tener cositas divertidas.
- Kate – dijo Daiki sosteniéndola con mas fuerza – creo que deberías ser mas discreta.
- Oh vamos Mak – dijo ella recargándose en su brazo aplastando sus pechos en su costado – no seas tan aburrido - se dirigió de nuevo al hombre frente a ellos – mi novio lleva conmigo dos semanas y parece que todavía no sabe como divertirse de verdad, entonces, nos ¿ayudarías Josh?
- Por supuesto – dijo el hombre con una sonrisa cómplice – todos nuestros clientes encontraran aquí todo para divertirse. Les gustaría tomar algo antes.
- Mataría por un buen Martini seco – dijo con un gesto sensual mordiéndose los labios - Y Mak adora un buen whisqui en las rocas.
El encargado con velocidad les buscó una mesa libre y fue a la barra para pedir sus bebidas, después avanzó a una puerta al fondo del bar que abrió con un código en un pequeño tablero a un lado, Meimi estuvo a punto de levantarse de su lugar e ir allí, pero Daiki la detuvo de un brazo y la obligó a sentarse de nuevo.
- ¿Que es lo que haces?
- Mis archivos debes estar en ese lugar – dijo ella – y tus drogas también.
- Y ¿Qué vas a hacer? - la reprendió - entrar allí y esperar que te metan un tiro.
Meimi se relajó apenas, lo odiaba pero tenía razón. Llegó una bonita camarera con las bebidas. Meimi miró la bebida en la mesa, casi tenia miedo de beberla, considerando que era un lugar donde se vendían drogas no quería imaginar que podía tener el coctel.
- Dijiste que matarías por un trago – dijo él mirándola.
- Bien, tampoco podía pedir solo agua ¿Verdad?
- Supongo que debemos arriesgarnos – dijo él, dando un cuidadoso trago a su whisqui – los tragos los hacen a plena vista así que a no ser que estuviera ya en la copa o en el hielo, supongo que…
Cuando Meimi vio al encargado acercarse a donde ellos estaban, levantó su copa y con el corazón a mil, la tomó toda de un solo trago, que Dios la ayudara si se les había ocurrido poderle algo. Cuando el encargado estuvo a su lado, se sentó en la mesa y pasando una mano por la pierna de ella, puso un pequeño empaque en su regazo, ella tuvo que hacer un esfuerzo monumental para sonreír a pesar de la repulsión que sentía por que ese hombre le tocara las piernas, solo duro un segundo de todos modos.
- Como podrá imaginar no todos los clientes saben que tenemos este servicio – les explicó con una sonrisa casi jovial - y hay un lugar privado para ello, ve aquella puerta – dijo señalando una puerta al otro lado de la pista, como a 20 metros de la puerta de la que había salido – es un salón especial para este servicio, solo dos a la vez y justo ahora esta vacío.
- Genial - dijo tomando en su mano el pequeño paquete – eres estupendo Josh, te prometo que serás bien recompensado por esto.
- Lo se muñeca – dijo sonriente.
Antes de que Daiki pudiera decir algo por la lanzada de aquel tipo, este se levantó y fue a recibir a otro grupo que había entrado.
Meimi se levantó tomando la mano de Daiki y sin mas vacilación avanzó a la habitación que les habían indicado, entraron y había una pequeña y discreta sala de sillones de un rojo intenso, una mesa baja color violeta y una vidriera donde se exponían piedras de diferentes colores, arriba un gran florero con unas flores pasticas de un intenso color naranja. Era la decoración mas extraña del mundo.
- Supongo que es para las personas que usan alucinógenos – dijo él – toda esta decoración debe hacer la experiencia mas "rica".
Meimi miró el lugar como si se sintiera divertida por él, pero en realidad estaba buscando la cámara que debía estar en ese lugar, había cámaras en todo el local, habían sido todas evidentes, porque bien se suponía que el local era un lugar normal y debían tener su seguridad, pero allí no, mas sabía ella que debía haberlas, escondida seguro en el decorado.
- Mira que piedritas tan curiosas – dijo como una niña – me pregunto si me podría llevar una.
- No creo que les haga mucha gracia – dijo el como si le siguiera el juego.
"Bingo" había una malaquita verde con muchos ojos, pero se notaba evidentemente la perforación para quien quería verla, debía dominar todo el primer plano de toda la habitación.
- Pones el seguro Mak – dijo ella con una sonrisa, mientras hacía girar la piedra como si admirara las tonalidades, la dejó en dirección a una pared – vamos a divertirnos un poco.
Daiki fue y cerró la puerta, y fue a ella que apuntaba la piedra, había sido puesta con tan poco cuidado que podía leerse la marca del aparato.
- Solo video, conozco esa marca – dijo Daiki aliviado.
- Bien.
Meimi no perdió ni un solo momento, con un movimiento rápido se saco los zapatos altos para moverse con mas libertad, busco la ventilación en el techo, y esta estaba justamente en el centro de la habitación, se subió sobre la mesita de centro, la trampilla saltó fácilmente con solo empujarla con una mano.
- ¿Qué haces? – dijo Daiki al verla.
- ¿Qué crees que hago? – dijo ella – voy por mis archivos.
- Esto es peligroso – dijo tratando de encontrar la forma de detenerla – y ¿Cómo vas a subir con ese vestido?
Meimi sonrió con diversión, sacó el collar de su cuello y se lo dio, buscó la orilla de su vestido y abrió una cremallera que subió hasta su cintura, dejando al descubierto un pantalón corto muy entallado.
- Milla Jovovich hizo toda una película de zombies con algo así – dijo realmente divertida - así que no veo porque yo no pueda hacer esto, espera aquí, controla la puerta.
- No puedo dejarte ir sola – dijo queriendo decir algo que pudiera detenerla - esta también es mi investigación.
Meimi tomó su mano y dejó con un golpe la bolsa pequeñita de droga que le habían dado.
- Tienes tu evidencia, yo voy por mis archivos – él se negó a soltar su mano – Daiki…
- Sé que sabes lo que haces – dijo realmente reticente, si, ella sabía lo que hacia y sabía cómo hacerlo mejor que nadie - pero ten cuidado.
- Si – él soltó su mano, ella pudo buscar algo en el bolsillo de su pantalón corto, conéctalo en un enchufe en 5 minutos.
- ¿Que es? – dijo mirando un pequeño casi improvisado aparato.
- Un aparato que crea un corto de luz, envía una descarga pequeña que quema el cable y cortara la luz hasta que alguien cambie el fusible.
- ¿De donde sacaste esto?
- A Seira le encanta la electricidad – dijo con una risa indecisa, si la gente que conocía a Seira supiera esto, no se lo creerían - su padre le enseñó desde que era niña, creamos un montón de aparatos de estos… tengo que confesar, que solo la mitad de lo que viste cuando éramos jóvenes, era realmente magia.
Sin más que decir subió por el conducto de luz, la oficina estaba solo a 20 metros así que la alcanzó enseguida, la música se escuchaba fuera, lo que era perfecto, porque no escucharían su andar en los ductos de aire, en la oficina había dos personas en un par de sillones tomando algo mientras otro mas escribía en la computadora, sus archivos tenían que estar allí. Con tanto cuidado como pudo dejó caer una pequeña canica, los hombres que estaban sentados enseguida la vieron y sacando armas se acercaron a ver que era, la canica explotó liberando un chorro de humo a presión que era somnífero, la habitación se llenó del somnífero enseguida, dejando inconscientes a las personas allí dentro. Bajó de un salto rápido, y fue directo a la computadora, puso una pequeña memoria externa y empezó a copiar todo lo que había allí, seguro algo le serviría a Daiki, al mismo tiempo empezó a tomar fotos con el celular que había tenido escondido en el escote, adoraba la tecnología actual sobre todo por eso, todo era tan pequeño y delgado que era indetectable, pronto los archivos estaban en la memoria, encontró sin dificultad la pagina web y corrió un virus que venía en la tarjeta de memoria, quemaría la pagina web y seguiría la pista a las imágenes que vinieran de esa pagina diseminadas por la red. No sabia quien era el amigo de Mike que podía hacer un virus así, pero se alegraba mucho de quien fuera, las personas que encontraran el virus casi se lo merecían. Justo cuando el virus terminó de pasar a la pagina web el corte de luz se dio, las luces y evidentemente las computadoras se apagaron, ella sacó la tarjeta de memoria y la escondió dentro de su celular, subió a la trampilla y justo cuando estaba poniéndola la rejilla en su lugar, alguien entró a la habitación, se quedó quieta mientras el hombre veía a las personas inconscientes dentro del lugar, salió dando un portazo y gritando porque alguien hiciera que regresara la luz. Reptó rápidamente por el ducto de ventilación, hasta llegar a la habitación donde Daiki estaba, saltó dentro de la estancia donde Daiki la esperaba y la sostuvo de la cintura mientras ella volvía a colocar la rejilla y la luz volvió al mismo tiempo que la puerta se abría y actuaron tan rápido como les fue posible, Daiki la rodeó, la bajó de la mesa y la besó…
Pasó por lo menos un minuto completo antes de que Daiki la soltara, con toda la reticencia del mundo.
- ¿Qué diablos quiere? – dijo Daiki con suma violencia, muy probablemente autentica, a la persona que los había interrumpido.
- Lo siento chicos, pero no mas diversión por esta noche – dijo admirando a la mujer que estaba tan descompuesta pero evidentemente tan sexualmente atractiva y estimulada – tienen que irse.
- Pero ¿Por qué? – dijo Meimi por fin recobrando sus papeles – apenas estábamos empezando.
- Regresa mañana hermosura, hoy deben ir a otro lugar.
Meimi buscó el broche de la cremallera y la bajó, buscó sus zapatos y su bolsa, cuando todo estuvo en su lugar buscó dentro de su bolso y sacó un fajo de billetes.
- ¿Cuanto es?
- 100 dólares dulzura.
Meimi sacó el billete y se lo metió en el bolsillo de su saco, tomó a Daiki del brazo y salió del lugar en medio de todas las demás personas que estaban saliendo también, les habían dado la excusa que había problemas eléctricos y tenían que repararlo antes de que fuera un fallo más grande y resultara algo más peligroso.
Daiki arrancó el auto y salieron del Bronx. No dijeron nada por lo largo de 10 minutos. Aquello ultimo no debió pasar, Meimi aun sentía que le palpitaba el corazón y sabia que él sentía lo mismo, porque respiraba con cierta velocidad.
- Obtuve todos los archivos – dijo ella por fin – y saque fotografías a todo lo que vi en esa oficina, había gavetas llenas de recipientes con drogas, supongo que la administración esta en la memoria que cargue.
- Me importa un… - él se contuvo – ¡Maldición Meimi!, eso no me importa ahora.
- Obtuvimos lo que queríamos.
- Obtuvimos mas de lo que queríamos – dijo sosteniendo con fuerza el volante del automóvil – esto va mas allá de lo que cualquiera de los dos podemos controlar Meimi, la verdad no se porque lo seguimos intentando.
- No hay tiempo para hablar de esto Daiki – dijo Meimi con una suerte de desesperación, ella ya sabia eso, estaba caminando sobre una cuerda floja que a cada paso sentía perder mas y mas el equilibrio.
- Lo se – dijo él con impaciencia – pero al menos admítelo.
Meimi no dijo nada, admitirlo era… caer.
- Si, lo admito – dijo la hermosa pelirroja al final.
Daiki giró repentinamente a un edificio con un estacionamiento, detuvo el auto y la tomó de la cintura sentándola sobre su regazo para devorar sus labios.
Había tratado de correr… había huido todo lo que había podido… pero en ese momento sabia que nunca había podido realmente escapar.
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Fin capitulo 38
1 de julio de 2012
2:47 am
