Mi
muy estimada Saya: me encantaría responder a la pregunta que
has hecho, pero no me dejaste forma de contactar contigo. La
respuesta es jarto larga como para ponerla en el fic,
so… DISCLAIMER:
(INTRO)
Poco
tiempo hay para dominar
la Cámara de Diputados que
no
hacen nada para volver
en seis años otra vez…
¡ES YOBLADE!!!! YOBLADE!
(FILL IN)
Hazlos
votar siempre de ese modo
y así "hoy, hoy, hoy"
deberás gritar
nuestro partido siempre ganará
no
lo puedes evitar…
¡ES
YOBLADE!
¡YOBLADE!
(FILL IN)
¡ES
YOBLADE!
¡ES YOBLADE!
¡YOBLADE!
¡Vota
ya!
¡Caballero,
Señorita, Pásele, Pásele! .¡Aquí
Tenemos La Solución A Todos Sus Problemas! .¡Compre El
Mágico Tónico Del Mágico Mago De Oz, De Oz, De
Oz, De Oz! .¡Cura Alzheimer, Arritmia, Artritis, Baboquía,
Bacilos, Bulimia, Cáncer, Cirrosis, Cólicos,
Dacriocistitis, Diabetes, Diarrea, Embolia, Enfisema, Erisipelia,
Facies Hipocrática, Fiebre, Fobofobia, Galavardez, Gangosidad,
Gonorrea, Herpes, Hipertension, Hipocondria, Etcétera! .¡Si
Su Padecimiento No Es Curado Con Este Tónico, Tírese A
Un Pozo! (A knight to remember!)
Onde Quique y Oli se
llevan a los Bladefixers a casa del tecolote y un indejo hace
indejadas en agravio del buen camarada Kai, con otros
fechos dignos de mención.
Así fue como los Bladefixers abordaron el zeppelín de Oliver; que fue dirigido por Oli con Quique como copiloto. Aquí es donde yo pregunto, si unos mocosos fresas pueden manejar esa cosa, .¿cómo es que a mí sólo me dejan conducir carritos de súper? Y dada mi gran maestría en ello, ¿por qué no se me permite expandir mis horizontes? Fuera de eso, también he demostrado gran competencia con los barcos. Pero de los viejitos que nada más tenían un timón y se impulsaban con viento o con remos, no esos mostros feos de metal que tiran petróleo y tienen como cinco timones. Je ne sais porquoi, no sir.
—· / —·— / ·—
—Tal vez por tu dislexia subnormal que te hace mezclar idiomas.
Cállese asté, demontre.
—· / —·— / ·—
—¡Vamos a ver al mago! —clamó Max.
—¡No, no vamos a ver al mago! —negó el buen camarada Kai, amablemente, manteniendo una voz deliciosamente modulada.
—¿Entonces a quién vamos a ver? —quiso saber el rubio, sonriendo.
—Nu zep —intervino Tyson, en vista de que el buen camarada Kai no respondía.
—¡AAAAAAAAAAAAH! —Kenny empezó a gritar como niñita histérica—. ¡NOS VAN A SECUESTRAR Y VENDER NUESTROS ÓRGANOS! .¡AAAAAAAAAAAAAAAAAH!
—¡Alguien cállelo! —pidió Rei, tapándose los oídos.
—¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!
Holy crap. Rei no era el único que quería que Kenny se callara. También en la cabina les incomodaba el ruido.
—Osea, güo… estos nacos no dejan de hacer escándalo —se quejó Oli.
—Sí, osea, tipo viles verduleras —asintió Quique.
—¡Osea, tú si me captas, güo! Eso es súper súper súper buena onda
—Osea, güo, por eso es que eres mi súper mega.
Holy, holy, holy, holy pig's crap! Eso me dio asquillo, y no es que mi estómago sea precisamente delicado. Pero confío en que la divina providencia nos ayude a salir de esta.
—· / —·— / ·—
—¡La divina providencia sólo trae mala suerte!
¡QUE TE CALLES DE UNA VEZ!
—· / —·— / ·—
Kenny vio interrumpido su grito cuando el buen camarada Kai tomó su corbata (de Kenny) y se la injertó en la boca con determinación y presteza. Los Bladefixers suspiraron por el segundo de paz que les había sido concedido y Max contraatacó.
—¿A quién vamos a ver?
—… ¡sepa! —soltó Bachoco tras meditarlo por un rato.
—¿Por qué, si no sabes, contestas babosadas? —quiso saber Rei.
—Es una buena pregunta…
—¡.¿A QUIÉN VAMOS A VER?.! —insistió Max, mientras el buen camarada Kai trataba de decidirse entre decirle la verdad o lo que quería oír. Al final resolvió no decir nada—… por su silencio deduzco que vamos a ver a… a… a… —la emoción que embargaba a Max le impidió seguir.
—¿A quién? —lo apremió Kori, con una leve nota de terror en la voz. Algo que le diera gusto a Max sería…
—¡Al dentista! .¡WIIIIIIIIIIIIIIIII!
… terrible. Rei y Tyson soltaron un grito de niñita histérica. El buen camarada Kai se preguntaba porqué le pasaban esas cosas a él. Kenny intentó gritar, pero con la corbata en la boca sólo salió un sonido extraño. Si ese sonido se debía al grito o a que el nudo de la corbata le estaba apretando el cuello y se estaba ahogando, es algo que nadie sabe.
Si no tomamos en cuenta la existencia de los Bladefixers, podremos decir que las condiciones de vuelo son óptimas. Al fin y al cabo, no hay nadie a quien no le guste viajar con turbulencia, en medio de una tormenta eléctrica. Yes, sir.
—· / —·— / ·—
—Flint, tengo una pregunta.
No me interesa.
—Fliiiiiiiiiiiiiint, tengo una preguntaaaaaaaaaaaa…
No me intereeeeeesaaaaaaaaaa.
—¿Qué clase de técnica subnormal de espionaje es esta? Quiero decir, eso de volar entre los rayos y mojándose con las nubes libera adrenalina, pero…
Cierre el pico.
—… no puedes vigilar bien a los Bladefixers y podría acontecer una desgracia y…
Shuddap.
—… como por ejemplo, ese rayo que nos va a impactar.
Virarán.
—No, no van a virar.
¿Más sabe el diablo por viejo que por diablo, mon cher?
—No, sino porque hasta acá escucho la interesante plática entre los dos fresillas sobre lo que sus papis les han comprado.
Oh.
—Impacto en 3, 2, 1…
Telepo.
—· / —·— / ·—
El rayo rostizó al globo, enviando a éste y a sus ocupantes a un bosque que había bajo ellos. Inconscientes como estaban, fueron llevados por un par de sujetos misterioso a un castillo tétrico, un castillo tétrico que me parece que he visto en algún otro lado, yes sir. Los Bladefixers y los fresas fueron depositados en habitaciones separadas y pasó un día. Y otro día. Y otro día, y no daban señales de despertar.
Por fin, al cuarto día, a eso de las 1430 horas, todos fueron despertados por un sonido sordo, bajo, estridulante, parecido al de un terremoto en medio de una erupción volcánica en la periferia de un huracán, todo grabado y reproducido con bocinas gigantes frente a las que se colocó un megáfono. Valga decir, era el rugir de las tripas de Tyson. Los Bladefixers y el par de fresas despertaron y salieron de sus respectivas habitaciones cada uno casi al mismo tiempo, en una concatenación de eventos… interesante.
—¡Vaya! Al parecer no hay nadie —notó Bachoco, y comenzó a caminar a su derecha… No sir, su otra derecha—. Buscaré la cocina… ¡Hola, Rei! —saludó, distraído—. Mejor sigo hasta encontrar a alguien.
—Hola, Tyson —le correspondió Rei, y siguió caminando en dirección contraria a la de él, mientras hablaba consigo mismo—. No hay nadie… me pregunto dónde estarán los demás.
Una puerta se abrió de improviso y golpeó a Rei.
—Lo siento —sonrió Max y pasó sobre el caído—. ¿Por qué será que no hay ni una sola alma viviente a la vista?
—No hay problema, Max —lo reconfortó Rei, reincorporándose y sobándose la nariz—. Y yo tampoco sé —dijo, y siguió su camino.
—Habrá que buscarlos —sonrió Max con resignación, y abrió una puerta—. ¡Hola, Jefe! —cerró la puerta en las narices del aludido—. Vaya, no hay nadie —abrió otra puerta—. ¡Hola, Enrique! —ídem—. Vaya, tampoco hay nadie —ya know what's gonna happ'n 'n here…—. ¡Hola, Kai! —ya saben—…tampoco hay nadie —¿tengo que decirlo?—. ¡Hola, Oliver! —¡no puedo soportar tu barbita de cuatro días! Suelta el látigo y verás, dale gracias a dios que tienes gafas, Indiana… ("Indiana", Hombres G) pffft, no lo diré otra vez—. ¡NADIE!… ¡Hola, Sr. Mágico Mago De Oz!… creí que aquí si habría alguien… en fin… ¡Hola, Sr. Frankenstein!… parece que estoy solo… ¡en fin!
Entretanto, el buen camarada Kai salió y se cercioró de que no hubiera nadie a la vista.
—…bien.
El buen camarada Kai, aparte de tener cara de buen camarada, tiene cara de estar pensando que si sale de ahí sin que nadie lo vea, podrá escapar de los Bladefixers, pensarán que se lo comió el coco y jamás tendría que volverlos a ver, aye, aye. Así que el buen camarada Kai se fue, corriendo sigilosamente.
—Aash… ¿quién hará tanto ruido? —quejose Oli.
—¡No sé, güo! Mejor larguémonos de aquí —sugirió Quique.
—Sí, güo… este es el lugar más pordiosero que he visto en mi vida.
—¡Osea, obvio sí! Tipo que hasta la casa de mi abuelita está más en onda, osea, .¿sí me captas, no?
Y ambos dos empezaron a caminar en la misma dirección que Tyson.
—· / —·— / ·—
Yo insisto en que este castillo me parece familiar.
—A mí también.
Nadie te preguntó. ¿Y de dónde sacaste toda esa comida chatarra?
—Pues de la tiendita de la esquina, .¿de dónde más?
Oh.
—¿Gustas frituras de harina de maíz con sabor a tres quesos?
Pláceme. Venga a mí todo ese colorante artificial, grasas monosaturadas, conservadores y saborizantes cancerígenos.
—… no esperarás que sea tan fácil.
…Pfft, luego dices que la interesada pirata estafadora soy yo. Desembucha lo que quieres.
—Un par de respuestas.
… sí, yo me comí todo el helado que había en tu refrigerador. ¿Contento?
—…¡.¿Fuiste tú, maldita desgraciada?.! .¡PAGARÁS, HIJA DE LA MADRUGADA!… ah, espera… eso no era lo que quería saber.
Entonces, dispara tu pregunta, demoñejo de cuarta.
—Pues… ¿que no ese tipo alto, delgado, pálido, con cabello negro y ojos verdeazules es tu… tu ya-sabes-qué?
Oh… ¿el guapérrimo que está junto a la mesa retacada de comida a la que llegó Tyson?
—Sí, ése, aunque yo no diría "guapérrimo". Si lo ves bien, está feo.
Cállese asté, envidioso. Yes sir, dat gentl'man es mi señor ya-sabes-qué.
—· / —·— / ·—
—Buenas noches —saludó el ya-saben-qué.
—Buenas noches —replicó Kori, con aire ausente, mientras su única neurona estaba gritando "¡COMIDA, COMIDA, COMIDA!".
—Supongo que tendrás hambre.
—Pueeesss… ¡SÍ!
—Entonces, .¿qué esperas para comer?
—GRACIAS —dijo Bachoco con gran claridad, se sentó a la mesa y comenzando a comer como niño de hospicio, mientras el ya-sabes-qué lo veía con indulgencia.
—· / —·— / ·—
Rei iba caminando por un pasillo oscuro, hasta que llegó a una biblioteca con las pesadas cortinas corridas totalmente, de modo que no entraba nada de luz… la poca iluminación provenía de una multitud de velas esparcidas por la habitación que, misteriosamente, no emitían calor. Ahí estaba un joven rubio de ojos lila, no muy alto, proporcionado y que también estaba condenadamente guapo echado en un sillón, leyendo un libro.
—¿Llevas mucho tiempo ahí? —preguntó, sin desviar la mirada del libro.
—Pues… no.
—Debes tener hambre.
—… algo.
—Sígueme —indicó el sujeto, levantándose y dejando el libro a un lado.
Y llegaron al mismo comedor donde Tyson estaba "atacando Zacatecas", como diría mi abuelo.
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Max iba caminando inocentemente, sin dirigirse a ningún lugar en específico, y llegó al comedor donde Tyson y Rei estaban reponiendo nutrientes. No es lo mismo, pero es igual.
Quique y Oli iban caminando acá mega fashion por la mugre pocilga ésa, hasta que tipo que como que encontraron unos letreritos con flechas que ponían algo así tipo "Salida de Nacolandia", y osea, obvio que los siguieron.
Y más evidentemente…
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—¡Evidentemente si hoy te abrazas a mí, es que junto a él no eres feliz! ("Aparentemente"; Gilberto Santarrosa)
… Rogran, explica tu extraña, inesperada, ilógica y ridícula intromisión.
—No tengo por qué hacerlo.
Sí, sí tienes que.
—No, no tengo que.
So be it.
—As you wish.
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… palurdo. Bueno, estábamos en que el par de frutos casi redondos, algo apuntados, de un centímetro de largo, rojos, suculentos y fragantes, siguieron los señalamientos, y llegaron al comedor donde Tyson, Max, Rei y Kenny (que acababa de llegar) estaban comiendo. Como no habían comido en tres días, se sentaron elegantemente y empezaron a comer tacos con tenedor y cuchillo… Yes sir, eso hicieron. No sir, no sé porqué. ¡YA! .¡ESE NO ES EL PUNTO!
Si se preguntaban que pasó el buen camarada Kai… tengo que decir que no lo sé.
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—Valiente escritora resultaste.
¡Calla! Tenemos que localizarlo.
—¿"Tenemos", kimosabi?
Sí, TENEMOS.
—… bien. ¿Quién soy yo para desobedecerte, eh? Está por —el demontre cerró los ojos, se concentró y levantó el brazo lentamente—. ¡Por allí! —indicó, señalando hacia su izquierda, y caminó con decisión hacia allá.
Lo que nos indica, mis nobles caballeros y dulces damas, que el buen camarada Kai está en la dirección contraria. Rogran no sólo tiene un pésimo sentido de orientación, sino que además gusta de ir siempre por el camino más largo.
Ol' Neptune! Ahí está el buen camarada Kai, dirigiéndose decididamente a la puerta de salida del castillo. ¿Qué cómo sé que es la puerta de salida? Pues aparte de porque aquí vive mi muy estimado ya-saben-qué, por las ventanas se observa el paisaje exterior. El buen camarada Kai va, abre la puerta decididamente, y entra al comedor donde ya todos los demás estaban ingiriendo sus sacros alimentos.
—Mmmf —soltó el buen camarada Kai, explicando brillantemente el mecanismo metafísicocuántico mediante el cual había sido embaucado para llegar ahí. Para mala suerte de su dignidad, es humano, y por ende tuvo que comer.
Estaban todos sentados, y las puertas del comedor se cerraron, para gran desconcierto de los Bladefixers y el par de fresas.
Mi ya-saben-qué, es decir, el tipo que llevó al idiota de Tyson al comedor, sonrió beatíficamente.
—Bien, niños, hay dos formas de hacer esto: una, toman las dagas que hay junto a sus platos y llenan las copas de sangre; o dos, los matamos.
—Prefiero la opción tres —dictaminó el buen camarada Kai, recargándose cómodamente en el respaldo de la silla y jugueteando con la daga.
—¿La tres? —preguntó el jovencillo que había llevado a Rei al comedor.
—Sí, la tres —corroboró el buen camarada Kai, tomó las dagas y se las arrojó. Los sujetillos éstos, para esquivarlas, se transformaron en una nube de humo—. ¡CORRAN POR SUS VIDAS! —instó el buen camarada Kai a sus acompañantes.
No tuvo que repetirlo dos veces, los Bladefixers y compañía salieron corriendo como si un gestor de impuestos los estuviera persiguiendo.
—· / —·— / ·—
—¿Y bien?
¿…y bien qué?
—Tienes que encargarte de tus congéneres.
No hace falta. Es de día, en cuanto se acerquen a una salida sus perseguidores se alejarán de la luz.
—Ah. ¿Y cómo piensas que los Bladefixers encuentren una salida?
Dats a good point 'ndid! Yo sugiero que mejor vayamos por ellos y los teletransportamos y acortamos el capítulo un párrafo.
—… bueno… si no queda de otra…
Y así, los Bladefixers y compañía al fin llegaron al castillo del increíblemente simpático cara de tecolote. Sobra decir que el cara de tecolote no los recibió y mandó a su achichincle, Gustave. El buen Gustave. Tengo que decir que este seudo-mayordomo no le llega ni a la planta del pie a varios de sus colegas, como, por ejemplo, Alfred, el de Batman. Ése SÍ que es un mayordomo, no como otros que…
—Ya deja eso. A nadie le importan tus disertaciones sobre los mayordomos.
… ¡-¡ eres malo malvado
—Me estás partiendo el corazón
Pffft. Vete al demonio.
—Flint, ése no es un insulto para mí.
… vete al infierno.
—… sigue participando.
Aaah… muérete.
—¿De veras lo estás intentando?
¡Como sea, como sea! Bien, a lo que íbamos. El cara de tecolote estaba jugando ajedrez con el latoso, odioso, fastidioso, oneroso, enfadoso, y todos esos "-osos", Johnny. Como es de esperarse, Tyson fue y fastidió a Robert para volver a enfrentarse a él. Y el búhito le dice que una vez que alguien ha perdido deja de existir, como si hubiera perdido su acta de nacimiento o su carta de nacionalidad o cualquiera de esos papeles indispensables para comprobar que uno existe; y Tyson se quedó estupitonto, digo, estupefacto, y el menso e imberbe de Johnny retó a quien todo mundo quiere retar, osease al buen camarada Kai, que no le quedó de otra que aceptar porque… porque… porque… la verdad no sé, pero ahí fue el muy in…genuo y aceptó la pelea, y luego el tal Johnny se cambió de indumentaria para ponerse su armadura que según él está bien chida, pero que todo el mundo se parte de risa nomás de verla.
Y fue ciertamente traumático ver al buen camarada Kai perder. Pero entiéndase bien, no fue por falta de habilidad. Más bien fue por una alevosa y ruin técnica.
Pues, .¿quién podría concentrarse en una batalla cuando el oponente usa una armadura ridícula que hace que su cabeza se vea falsa?
—Nadie, la verdad.
¡Exacto! .¡El fin de esa armadura es, precisamente, desconcentrar al enemigo, porque Johnny es un imbécil!
—Ardida. ¿Nada más porque le ganó a Kai lo odias?
AYE! ¿ALGÚN PROBLEMA?
—No, ninguno. Pero no te vi tan cabreada cuando a mí me…
Porque no me importó en lo más mínimo, mon cher.
—Eres una malnacida.
