Listo, disfruten el capítulo.
NaViDaD
En la mañana de Navidad Josephine se levantó con desgana, nunca le había gustado esa fecha, no obstante había escuchado que el banquete que se daría esa noche sería tan espectacular, que tal vez su Navidad podría ser perfecta. Caminó hacia la ventana que estaba llena de escarcha, de hecho todo el castillo parecía haber sido glaseado con azúcar y... algo llamó su atención, se giró y miró a los pies de su cama. Varios paquetes se encontraban apilados uno sobre otro. Jos miró a ambos lados buscando al propietario.
-Son todos de la amita -le respondió su elfa. ¡Al fin había aparecido!, se dijo Josephine, pero decidió ignorarla y emplear su tiempo en mirar esos regalos.
Estaba maravillada, los regalos para Josephine tenían muchos envoltorios de colores distintos. No sabía por cual comenzar. Escogió el de colores rojos, rosas y anaranjados; quitando la envoltura muy despacio se encontró con un equipo de detective, con lupa y tinta invisible incluida, de parte de Jack. Dumbledore y McGonagall le regalaron unos libros infantiles (para variar); Hagrid un juego de mesa mágico; Lily y las chicas le regalaron una dotación de dulces, incluidas ranas de chocolate y pepitas de todos los sabores; Florence una muñeca y alguien... no tenía nota, le había regalado el hermoso conjunto verde que vio en el aparador cuando fue a Hogsmeade. De inmediato se lo puso. ¿Quién se lo había regalado? Bueno, con su equipo de detective lo averiguaría.
Había otros dos paquetes, uno decía Joseline- Josephine de Remus, en el que le enviaba una tarjeta con un vale para un helado en Hogsmeade y un libro pequeño sobre pociones, además de desearle una ¡Feliz Navidad!, en su nota le aseguraba que no tenía de qué preocuparse, que aunque sabía que había armado un lío con Sirius y su mentira sobre Snape, esperaba verla en el desayuno para comentarle lo que debían hacer a continuación. El otro regalo era para Joseline de Sirius... era un collar con piedras translucidas, venía adjunta una tarjeta que la invitaba o mas bien la insistía en ir a la fiesta de Navidad que Gryffindor organizaría, pues según decía, le urgía hablar con ella.
La chica miró el obsequio unos segundos y después lo aventó lo más lejos que pudo. No podía negar que el collar era bonito, pero estaba muy enojada con Sirius como aceptar algún regalo de su parte, es más había decidido jamás volver a hablar con él en su vida.
- Vaya, Vaya...- le dijo Florence al entrar viendo el collar en el suelo, lo tomó y lo analizó- ¿Acaso era de Sirius?
- ¿Cómo lo sabes?
- Cuando un chico está interesado en una chica le manda joyería.
- No es cierto, Severus no le mandó nada a Lily y...
- Él es un asunto particular.- Dijo acabando la conversación. Aún no se acostumbraba al hecho de que Severus era novio de Lily, así que trataba de evitar el tema- Espera, acaso ese traje que llevas puesto...
- ¿Verdad que es bonito? No sé quien lo mandó pero...
- Al parecer Severus tomó en cuenta mi sugerencia, yo le dije que tal vez te agradaría que te regalaran ese traje, claro que al principio me mandó a comer caracoles pero...
- ¿Severus me lo regalo? Esto es...- Josephine no tenía palabras, estaba muy feliz, Severus aún la quería- Debo de..., ¿Dónde está?
- Supongo que con Evans, lo vi salir muy temprano pero, ¿Por qué no los buscamos? Podrías agradecerle enfrente de Lily el regalo...
- Sí, debo de convertirme en Joseline pero... debo de agrandar este traje ¿No crees?
- ¿Piensas ir de Joseline vestida así?
- Claro, quiero que Severus me vea- le aclaró mientras le tomaba su varita y hacía el hechizo para hacer más grande el conjunto verde.
- No creo que debas usarlo.
- ¿Por qué no?
- Es un traje para niña, no para una chica como Joseline.
- Pero quiero llevarlo.- dijo en un puchero.- Es tan suave y calientito.
- Esta bien pero si se ríen de ti...- Josephine ya no la escuchó porque se metió al baño, a los pocos minutos salió vestida.
-¿Me veo como el maniquí de bonita?- preguntó Jos ilusionada.
Florence no tuvo más que asentir, Josephine se había ganado su corazón y solo quería verla sonreír. La Slytherin caminó hacia la puerta pero Joseline fue por una maleta y empezó a guardar todos sus regalos en ella, incluso quiso meter la muñeca con todo y caja.
- Préstame tu varita para hacer esto pequeño.
- ¿Por qué no la sacas de la caja? ¿No te gustó?
- Sí pero, ¿para qué la saco de su empaque?
- Para jugar con ella.
- ¡Pero se va a maltratar!
- No si tienes cuidado.
- ¿Y si se rompe? Una vez Lucius rompió mi única muñeca.
- Aquí no está Lucius para romperla.
- Pero...
- Anda, mira, así la puedes apreciar mejor ¿ves? Y mira aquí tiene su biberón para que le des de comer y puedes peinarla y...
- Pero así se ve linda.
- Sí, pero puedes hacerla linda a tu estilo, peinándola como tú por ejemplo.
Joseline no estaba muy convencida, no tenía sentido darle a esa muñeca un biberón falso y cuidados falsos, era solo una muñeca, un adorno. Sin embargo la tomó y junto con sus accesorios los guardó en la mochila.
- Bien, ahora vá... ¿Qué haces Jos? ¿A dónde llevas esa mochila?
- Conmigo por supuesto, ¿Qué tal si alguien entra y se las roba?
- Nadie va a robar nada, anda, deja la mochila.
- ¡No quiero!, ¡quiero llevarlas conmigo!
- Pero Joseline, de por si te ves extraña con esa ropa y la mochila no va a favorecerte, además solo vas a cargar en balde, ni siquiera vas a usar todo lo que llevas ahí.
- Pero quiero llevármela.
- Joseline, tengo hambre así que ¡deja esa maleta y vámonos!, saca un libro o unos dulces si quieres.
- No, ¡yo quiero llevármela!, ¡es mía y quiero llevármela!.
- Entiende, una chica se vería ridícula si cargara una muñeca en su mochila.
- Tú tienes un unicornio de peluche.
- Pero no lo ando exhibiendo.
- Ni yo tampoco, va a estar dentro de la mochila -Insistió Jos como si fuer lo más obvio.
- Bien, haz lo que quieras.
Florence salió enojada con Joseline tras de ella. Caminaban hacia el Gran Comedor cuando se encontraron a Jazmin o mas bien ella las encontró.
- Te he estado buscando por horas- le dijo su amiga con una sonrisa de oreja a oreja.
- ¿Qué ocurre?
- Se me declaró, me pidió ser su novia. Me envió una carta con una caja de chocolates ¿No es romántico?, ¡Mira!
Florence tomó la carta que la chica la extendía.
- Sí que ese Black es algo cursi.
- ¿Black?- preguntó Joseline- ¡Esto es genial! Tú serás la novia de Sirius y...
- ¿Sirius? ¡Merlín me libre!- bufó Jazmin- Quien quiere ser mi novio es Regulus Black- aclaró- el otro es un completo imbécil, al igual que su amiguito.
Jos no pudo estar más que de acuerdo, Sirius era un imbécil.
- ¿Y qué opinan?- preguntó Jazmin- aún no le contesto y es que...
- ¿Si bien que te gustó salir con él en Hogsmeade no?
- ¿Sí pero... y qué tal si esos rumores son ciertos? ¿Has averiguado algo?- preguntó Jazmin a la expectativa. -¿Crees que él sea uno de esos?
Florence se encogió de hombros sin poderle contestar.
- ¿Qué? ¿Qué no han averiguado? ¿Qué rumores?- preguntó Joseline expectante.
- Nada, no te preocupes- le dijo Jazmín- Es algo de lo que no... Espera, llevas puesto el traje que...
- Sí, Severus se lo regaló- le aclaró Florence.
- De verdad que es un tipo raro, pero bueno, vayamos a comer, los nervios me dan hambre.
La mañana pasó apacible. Después del desayuno las tres anduvieron por los terrenos de Hogwarts analizando los pros y los contras de Regulus, algo muy aburrido así que Joseline se alejó de ellas cuando se disponían a analizar el único beso que se habían dado en Hogsmeade y se fue a casa de Hagrid, sin embargo alguien la detuvo.
- Te he estado buscando- dijo Remus preocupado.- ¿No recibiste mi tarjeta? Te pedía que nos viéramos en el desayuno para hablar. -Joseline le sonrió apenada, después de saber que Severus le había regalado el vestido se había olvidado de casi todo. –No importa, ya te encontré, mira, siento el lío en el que te metimos. Cuando le aclaramos todo sobre lo que dijiste sobre mí y después le explicamos que dejara de buscarte porque no te gustaba, se alteró un poco y me culpó porque pensó que yo... creyó que yo te había enamorado y Sarah salió en mi defensa y le dijo que quien te gustaba en realidad era Snape.
-Ya ni me sorprendo, últimamente me he dado cuenta de que ustedes son muy complicados y complican la vida de los demás.
Remus reprimió una risa y dijo:
- Bueno, si pudiéramos decirle la verdad…
-¡No! ¡Nunca! Él no quiere a Severus y no voy a dejar que lo lastime.
-Lo sé, Sirius ya me contó lo de tu comportamiento y de la mordida que le diste, pero debes comprender que está preocupado por ti, sobre todo porque hay rumores de que Severus relacionado con mortífagos.
- ¡El no es un mortífago! Y si tú piensas eso yo tampoco quiero ser tu amiga.-gritó empezándose a alejar.
-Bien, no te enojes, es malo para una pequeña como tú enojarte de esa manera. – Jos se detuvo y relajó su cara- Ahora- continuó el chico riéndose un poco de su amiga -Creo que debemos seguir con lo que le dijimos, pero ahora debes repetírselo tú, así no tendrá más remedio que respetar tu decisión y dejarte en paz.
- ¿Repetirselo?
- Sí, le vas a decir que no te gusta, que solo lo quieres como un amigo porque tu corazón le pertenece a Severus.
- Pero no es cierto.
- Lo sé, pero creo que si piensa que te gusta alguien más, poco a poco dejarás de gustarle. Es más, le dices que tendrás que alejarte un poco de él por su bien.
- Bueno no me será tan difícil, ya no me cae tan bien.
- Jos, él solo está celoso, ¿No podrías perdonarlo esta vez? Anda sé niña buena.
- No, no quiero verlo.
-De acuerdo, pero al menos ve esta noche a la fiesta y repite lo que dijimos, es la única forma en que podremos salir de esto sin descubrirte, así que piénsalo ¿Sí? Ahora debo irme, nos veremos al rato si cambias de opinión.
En la tarde, después de visitar a Jack se dirigió a su cuarto y por fin algo bueno a parte de los regalos sucedía, Severus estaba ahí.
- Veo que Lily no está contigo- fue su saludo al entrar.- Debí suponerlo.
- ¿Lily? ¿Qué no estaba contigo? Florence me dijo...
- De seguro está arreglándose para esa fiesta.
- ¿La de Gryffindor?
- Pues claro que la de Gryffindor. Le pedí que no fuera porque ese Potter le tiene preparada una sorpresa, pero dijo que no podía faltar y no sé qué tantas cosas más.
-Mmmm... - dijo como si le importara, lo que menos quería oir era de novios y novias- Gracias por el vestido Severus, es el mejor regalo del mundo.- El chico no contestó, parecía muy pensativo- ¿Quieres saber qué más me regalaron?- Joseline vació su mochila y le mostró y leyó cada tarjeta de felicitación (Menos la de Remus), sin embargo, al no recibir respuesta decidió acomodar de nuevo sus regalos en la mochila, jamás se separaría de ella.
- ¿Severus? ¿Qué haces aquí?- preguntó Florence al entrar- ¿No ibas a estar todo el día con Evans?
- Ella está arreglándose para la fiesta- le contestó Joseline- Oye, ¿cómo funciona esto? ¿Cómo es posible que le des un biberón a una muñeca?- le preguntó extendiendo el objeto hacia ella. Florence sonrió y se le acercó.
- Deberíamos hacer una fiesta también- dijo Severus a los diez minutos de mutismo.- Nosotros también sabemos divertirnos. -Ambas chicas lo miraron extrañadas, pero el joven ni se inmutó y se fue.
- Creo que las cosas no van tan bien- dijo Florence sonriendo. Joseline se percató del gesto pero no le dio importancia, estaba muy entretenida con su muñeca.
En la noche bajaron al banquete, fue perfecto. Severus apareció a media comida, al parecer los Slytherins habían aceptado su propuesta y también tendrían su fiesta. Cuando todos se marcharon, Florence acompañó a Joseline a su cuarto y cuál fue su sorpresa al encontrar esperándolas a Clara.
- Necesito hablar contigo- dijo la chica.- A solas.
Al minuto estaban las tres dentro de la habitación. Joseline insistió en que Florence se quedara, la cara de Clara le daba miedo.
- ¿Qué quieres con Joseline?- preguntó Florence iniciando la conversación.
La chica tardó en responder, era como si dudara en lo que iba a decir, o más bien como si le costara decirlo.
- Quiero que vaya a la fiesta de esta noche.
- ¿Qué?- preguntó Florence incrédula- ¿Por qué? A ti ni te agrada.
- Y sigue sin agradarme.- Joseline bajo la mirada ante el comentario. Si no le agradaba ¿Por qué quería que fuera a la fiesta? -Lo que quiero es que vaya y escuche a Sirius. Él le tiene una sorpresa y como escuché que no pensaba ir... vine a insistirle.
- ¿Una sorpresa?- balbuceó Joseline.
- Sí, así que no le falles ¿Quieres? No me gustaría verlo plantado cual sauce boxeador, se ha pasado todo el día preparándola.
- Pero...
- Si no vas, te juro Joseline que haré de tu vida un infierno. Sé que él y nosotros nos comportamos mal pero deberías perdonarlo, al menos a él.
- Yo ya lo perdoné, pero él dijo que Severus...
- ¡No quiero escuchar nada Joseline!, lo que tengas que decir díselo a él, pero díselo.
Y sin más, la chica se fue.
- Creo que en verdad ama a Sirius.- comentó Florence.
- ¿Qué?
- Ni siquiera yo iría a insistirle a mi rival a que fuera a ver al chico que quiero, a menos que él esté al borde de la muerte.
¿Su rival? - pensó Joseline- ¡En qué lío se había metido!
Sirius estaba impaciente, las manos le sudaban. La fiesta había comenzado hacía media hora y aunque aún era temprano, cada minuto que pasaba se le hacía eterno.
- ¿Crees que venga?- le preguntó a James que estaba parado a su lado.
- No lo sé Canuto, esa chica es impredecible.- le dijo dándole una palmada de ánimo en el hombro y sopesando un poco sus palabras agregó -¿Estás seguro de lo que vas a hacer?
Sirius sonrió y asintió. James no pudo menos que suspirar resignado, por más que le insistiera, su amigo jamás cambiaría de opinión. Ambos tomaron un poco de su cerveza de mantequilla y miraron alrededor. Remus estaba con Sarah platicando, les daba gusto que Sarah, al ver que su amigo no se animba, hubiera dado el primer paso y lo hubiera besado. Los habían visto sin querer y jamás podrían olvidar la expresión de su amigo al sentirse querido, eso era lo que deseaban para sí mismos. Colagusano por su parte estaba en la mesa de la comida rebuscando más pastelillos, era un caso perdido, probablemente jamás encontraría pareja, pero era un buen amigo, y hablando de parejas, por las escaleras bajaban Clara y Lily.
¡Clara!, Sirius dejó escapar un suspiro involuntario, la chica que le había declarado lo que sentía, la chica por la que había soñado de pequeño, la chica con la que ahora se evitaba vestía un lindo vestido morado, se veía preciosa pero, pero Joseline era mejor, Joseline no se había acostado con su enemigo, Joseline era pura, ella no lo traicionaría y sin embargo, ¿Por qué cada vez que recordaba el beso de Clara su corazón se aceleraba?
- Ey despierta Canuto.
- ¿Qué pasa?
- ¿Crees que sea el momento adecuado?... ¿para lo de Lily?- aclaró James viendo la cara de interrogación de su amigo.
- Sí, no... tal vez... la verdad... ¿Tú sabes lo que opino cierto?
-¿Que la deje en paz?
-Exacto.
-¿Has pensado en seguir tu consejo? Al menos a Lily no le gusta nadie, pero a Jos... recuerda que es muy difícil conquistar a alguien enamorado de otra persona.
-Ten un poco de fe, sé que no le soy del todo indiferente.
- Pues mucha suerte amigo, es todo lo que puedo decir. Ahora debo irme- James le dio un abrazo.
-Tu también Cornamenta. ¡Suerte!- Los dos amigos se miraron por largo rato antes de separarse, parecía que ambos iban a una guerra, y probablemente así era.
Sirius, al ver a su amigo acercarse a la pelirroja, invitarla a bailar y perderse entre la multitud, deseó que esta vez Lily lo aceptara, se lo merecía; después vio como Clara se quedaba sola, y su corazón latió muy fuerte cuando ella lo encontró observándola, pero solo fue una reacción de unos segundos, pues cuando la chica le obsequió una sonrisa triste y desapareció entre la gente, otros sentimiento se apoderó de él, nostalgia por su cercanía.
El tiempo pasó, James no había vuelto y él seguía a lado de la mesa de comida, ¿Vendría?
-Sirius, he estado pensándolo mucho - le dijo Remus apareciendo repente- y creo que a quien quieres es a Clara, si no ¿Por qué la miras cómo la miras? Sarah está de acuerdo conmigo y…
- ¿De nuevo tú? A pesar de lo que tu chica dijo, aún creo que eres tú quien quiere alejarme de mi Jos.
- Yo no te traicionaría de esa manera, y te estoy diciendo la verdad, ella a quien quiere es a...
- Eso es algo que ella tiene que decirme.
- ¿Y cuando lo haga dejarás esta obsesión por la paz?
- No, simplemente me armaré de paciencia, sé que venceré.
- ¿No ves que es tu ego quien habla? Admito que sí, que es posible que Joseline te haya llamado la atención, pero de eso a...
- Tú ya estás con Sarah, déjame a mi buscar mi felicidad.
- Tu felicidad no es con Joseline.
- ¿Sabes qué? Ya me cansé de escucharte- Sirius se fue muy disgustado. Se paseó una y otra vez por la puerta de entrada. Los minutos se hacían aún más largos y por más que intentaba tranquilizarse y sacar sus dudas y las dudas de sus amigos de su cabeza, se sentía agobiado, intranquilo, impaciente… una hora más pasó y nada... Joseline no vendría.
Se acercó a la mesa de bebidas, tomó una botella de whisky y subió las escaleras hacia su habitación dispuesto a encerrarse por el resto de la noche, sin embargo, antes de desaparecer por las escaleras dio un último vistazo a la fiesta y ahí la vio. Su Joseline había llegado vestía con un extraño conjunto verde y parecía algo perdida. De inmediato corrió a su encuentro, quedando frente a frente hacia una esquina de la sala común, cerca de la entrada.
- Creí que ya no vendrías, por un minuto pensé que seguías enojada conmigo...
-Sí estoy enojada, pero algunas personas insistieron en que viniera.
-Muy bien, tienes todo el derecho a estar enojada preciosa, pero de verdad me alegra que estés aquí. ¿Quieres tomar algo para empezar?
- No gracias.
-¿Bailar?
- No.
- Esta bien, no importa, lo importante es que estés aquí.
Hubo unos segundos de incómodo silencio.
- Tengo que decirte algo Sirius, algo muy importante.
- ¿Qué ocurre?
- Sirius, muchas personas me han dicho que tú... que yo... que tú... que...
- ¿Qué me gustas?
- Sí, eso, pero debes de saber que no puedo gustarte porque...
- ¿Por qué?
- ¡Porque no! Porque... a mi... a mi me gusta...- Joseline aún no estaba convencida de que decir que estaba enamorada de otro solucionaría los problemas, pero dado que con sus propias ideas se había metido en este lío...
- ¿Snape?
- Eh... sí, por eso.- De acuerdo, era muy raro decir que estaba enamorada de Severus, eso nunca había pasado por su cabeza, ni cuando casi se convertió en adolescente, Snape era su amigo, pero si quería salir de esta, tal vez era mejor fingir.- Estoy muy enamorada.- puntualizó
- Bien, lo acepto, pero no por eso dejas de gustarme, y no por eso me daré por vencido.
- ¿Qué?- preguntó aterrada, ¿No que esto funcionaría?
- Mira Jos, yo se que él nunca te podrá querer como yo...
- Ni yo tampoco- dijo sin pensar.
- ¿Ves? Tu tampoco ves un futuro con él, así que ¿Por qué no me das una oportunidad?- Sirius deslizó su mano hacia dentro de su capa, sacó de ella una cajita pequeña y respiró hondo cuando la abrió- Joseline Karkarov ¿Quieres casarte conmigo?- Al decir esas palabras varios fuegos artificiales cimbraron la sala común y muchas flores cayeron del techo, un remolino de hadas rodeó a Joseline y Sirius se arrodilló. Todos en la fiesta se quedaron atónitos y aguardaron la respuesta de la chica. Varias muchachas suspiraron y muchos más, tanto hombres como mujeres, quedaron en shock. Joseline, que apenas entendía lo que estaba pasando vio a Sirius y luego vio el anillo de gatitos rosados que le ofrecía y al volver a verlo a él, se puso pálida.
- ¿Estás bien pequeña? ¿Qué dices?
-Necesito, necesito sentarme- Y sin esperar, su pequeña se dejó caer al suelo. Todos los demás se miraron desconcertados, Remus y Sarah, a quienes la sorpresa también los había agarrado desprevenidos, corrieron a su lado mientras Sirius iba por un poco de agua. Al regresar se hincó a lado de Joseline para reconfortarla.
- ¿No te gustó lo que te preparé? ¿Y el anillo?
Joseline no respondió, así que Remus habló por ella.
- Creo que ha sido demasiado Sirirus, hay que sacarla de aquí.
Ante la mirada atenta de todos, Remus, Sirius y Sarah la llevaron afuera de la sala común.
- ¿Joseline? ¿Estas bien?- preguntaba Sirius preocupado, sin soltarla por un segundo.
La chica lo miró y de repente pareció despertar.
- ¡No! ¡No quiero! - gritó soltándose.
- Jos, tu misma no ves esperanza con Severus, y...
- Sirius, ella ya te ha dado su respuesta- intervino Remus y se interpuso entre ellos. Sarah se acercó a Jos y la abrazó para protegerla.
- Deja de meterte en mis asuntos Remus, es con ella con la que deseo hablar.
- ¿Qué no ves que ella está turbada? Déjala que procese todo.
Sirius lo empujó quitándolo de su camino y se acercó a Joseline que seguía perpleja, lo único que cabía en su cabecita eran las palabras: ¡No! ¡NO quiero casarme! ¡Soy una niña!
-Sirius ¡déjala!—le pidió Sarah- mira, está muy alterada.
- ¡No!, ella debe escucharme.
Sarah miró a Remus pidiéndole ayuda pero este le indicó que lo dejara hablar. Tal vez si dejaba que su amigo expresara lo que sentía, todo se calmaría. Así que Sarah se alejó solo unos pasos, no era que confiara mucho en Black.
- Escucha Jos- dijo el chico tomándola suavemente por los hombros- Eres lo que quiero y aunque me tarde lo que me tenga que tardar voy a ganarme tu amor ¿Me entiendes?
La chica negó.
-Solo necesito una oportunidad, tú misma has dicho que Severus no puede quererte como yo... ¿Entonces? ¿Qué te cuesta? Tal vez me precipité con todo esto, pero quiero que sepas que voy en serio contigo, que no quiero jugar, ni mucho menos herirte. Dame una oportunidad, por favor.
- No puedo- dijo Joseline con dolor, Sirius le estaba rogando. Si ella se había sentido horrible cuando se enamoró, no quería pensar en lo que sentía Sirius si en verdad estaba enamorado de ella, pero y si no era verdad...- Tú no me amas- le dijo.
- ¿Qué? ¿Quién te dijo eso? ¿Remus? ¿Quién?- le gritó Sirius molesto- ¿Fue Severus verdad? ¿Te dijo que yo iba a jugar contigo? ¡No le creas!
- ¡Ya es suficiente!- dijo Remus acercándose.
- ¿No entiendes? -seguía Sirius sin hacer caso a su amigo -Él es quien quiere jugar contigo, dañarte, yo estoy tratando de protegerte.
- ¡Él no me dañaría!- dijo Joseline muy convencida.- Él es la mejor persona del mundo.
- ¡Deja de engañarte! –le gritó tomándola con más fuerza. -Él te desprecia y tú sigues tras él, ¡¿Qué no entiendes?!
-¡Basta Sirius! la estás lastimando.
-¡No! El único que la va a lastimarla es ese imbécil. ¡Él va a matarla! ¡Va a matarla porque Severus es un mortífago¡
-¡Suficiente!- gritó Sarah sacando su varita y alejando a Sirius se Jos. No iba a dejar que siguiera lastimando a la pequeña.
Hubo un momento de silencio, Sirius respiraba rápidamente pero era incapaz de controlarse, por lo que siguió gritando:
-¿Sabes que es cierto no?... ¡Sabes que él es malo!... Por eso nos buscaste, porque en el fondo sabes que te va a dañar.
- ¡No es cierto!- gritó Joselin sin dejo de compasión -¡Tú eres malo! ¡Severus es bueno! ¡Severus es mucho mejor que tú!
- ¡Claro que no! Todos los slytherins son iguales, lo único que quieren es burlarse de las mujeres, hacerlas suyas, pero esta vez no voy a perder, esta vez no voy a dejar que un Slytherin me quite lo que quiero ¿Me escuchas? ¿Me escuchas Clara?
Silencio. El mundo se detuvo unos segundos cuando Sirius se dio cuenta de lo que había dicho. Todo el mundo estaba perplejo, y cuando digo todo mundo uno puede imaginarse tanto a las personas de la fiesta como a los transeúntes de los pasillos. Los murmullos no tardaron en hacerse escuchar, el chico ante esto, dio la vuelta y salió corriendo a su habitación. Remus no podía dejar a su amigo, pero tampoco a la pequeña Jos, así que decidió atenderla a ella primero mientras Sarah alejaba a la muchedumbre, no sin miles de comentarios.
Joselin se sumió en el silencio, no entendía por qué la había llamado Clara.
- ¿Estás bien?- le preguntó Remus.
- Eso creo.
- No te preocupes Jos, todo se arreglará, te lo prometo.
- Sirius… el parecía loco.
- Es que se dio cuenta de que estaba confundido. No creo que vuelva a molestarte más sobre que le gustas y eso.
- Me dijo Clara.
- Es a ella a quien realmente quiere. No te preocupes, todo estará bien pequeña.
Sarah y Remus la llevaron hasta su habitación, la abrazaron entre los dos y le dieron ánimos diciéndole que nada tenía que ver con ella y todo tenía que ver con el orgullo de Sirius, así que no debía preocuparse.
Joselin se dejó caer en su cama, todo había sido tan extraño, la propuesta la había dejado anonadada y luego… le dolió mucho que insultara a Severus, y que además dijera que no la quería y que la mataría. Pero como siempre no tuvo mucho tiempo para poder pensar, poco después de que se corriera el rumor de lo que había pasado llegó Severus, la escena era de conocimiento de todo los alumnos.
-Te dije que dejarás de frecuentar a los Gryffindor, ahora andas en boca de todo mundo y...- Joselin corrió directo a él y lo abrazó.
- ¿Verdad que no me desprecias? ¿Qué si me quieres un poquito?
Severus se sorprendió de que eso, de todo lo que había pasado, fuera el cariño de él hacia ella lo que más le preocupaba a Jos. Severus se sintió complacido y no pudo evitar ante la mirada de suplica decirle:
- Claro que te quiero.
Joselin le sonrió y lo abrazó aún más fuerte. Ese había sido el mejor regalo del mundo, estar ahí, abrazada a su mejor amigo.
Pronto llegó Florence. Habiendo escuchado lo que había pasado había venido preparada con mucha comida para compartir con Jos. No le extrañó encontrar ahí a Severus, así que propuso que los tres celebraran juntos la Navidad. Snape acabó aceptando por insistencia de Jos.
Pronto se enteraron de los detalles del altercado, Severus y Florence se alegraban de que terminara todo y Jos, aunque también estaba aliviada, se sentía preocupada por Sirius. Cuando lo vio irse, en su cara había notado confusión y dolor, tal vez lo visitaría al día siguiente, no obstante con la comida y la compañía pronto se olvidó del asunto. Así, los tres pasaron lo que para cada uno de ellos a su manera fue la mejor celebración de Navidad que hubieran tenido en su vida.
Pues bien , aquí el siguiente capítulo, la verdad que me encantó escribir la histeria de Sirius, jeje. Un saludo a todos y por favor, reviews
