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EN LA ESTACIÓN DE LA CALLE BAKER, ME SENTÉ Y LLORÉ.
Autor: Deco
CAPÍTULO 37: "TRIPLE TRAICIÓN"
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En el cual Ojo Loco de nuevo es suplantado. Bueno, quizás es el impostor quien es suplantado. En cualquier caso, un no-impostor pretende serlo, lo cual debería aclararlo, pero no lo hace.
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Petunia recogió su varita y añadió un hechizo traba-piernas al Desmaius de Moody. No lastima tomar precauciones, un poco tarde, pero no importa. Ella envolvió al Moody inconsciente en la capa de invisibilidad y con ayuda de Algy lo sacó del baúl. Pesaba tan poco, que les fue posible.
Al impostor lo dejó allí, después de recoger la varita de él, el ojo mágico, y las llaves que estaban en su cinturón. Ella cerró el baúl con las llaves, y las puso en su propio llavero.
Cuando salió del baúl, descubrió que el verdadero Moody seguía en el piso del dormitorio, todavía medio cubierto con la capa. La cama era el lugar más obvio para depositarlo, pero la idea de colocarlo sobre las sábanas usadas por el mortífago le repelía. De modo que fue hacia el armario de la otra habitación donde antes había visto ropas de cama. Ella desarmó la cama y la volvió a hacer, puso un encantamiento refrescante sobre Moody y lo puso allí, tal como si fuera uno de sus niños. Él parecía estar tiritando, así que ella lo cubrió con las mantas.
Petunia consultó el reloj sobre la chimenea y descubrió que la reunión de profesores en la oficina de Dumbledore debía haber terminado hacia media hora, así que comenzó a llamar a la señora Pomfrey a través del Flú.
Poppy pareció molestarse―. Petunia, si se trata de uno de tus chicos, no veo por qué no puedes traerlo a la Enferm... ―se interrumpió cuando al enderezarse vio a Moody en la cama, y a Petunia parada junto a él con aspecto desgreñado. Y, claro, el dragón miniatura que andaba por ahí no era exactamente normal―. ¿Qué rayos?
―Lo explicaré todo en un minuto, Poppy ―dijo Petunia―. Atiéndelo primero, ¿quieres? Aquí esta su ojo mágico. Asegurate de sumergirlo en alcohol antes de colocárselo, uno sabrá dónde puede haber estado... déjame corregirme... yo sé dónde ha estado, y será mejor que lo desinfectes.
Ella llamó a Dumbledore. Él se encontraba tan renuente como Poppy a venir por el Flú, pero lo hizo después de que Poppy se añadiera al pedido. Petunia supuso que el viaje por Flú no debía ser especialmente fácil cuando tienes ciento cincuenta años de edad, y la forma en que Dumbledore se enderezó después de pasar por la chimenea pareció confirmarlo. Él observó la escena en silencio, y después miró a Petunia con las cejas alzadas.
―Y bien, señora Dursley ―dijo él―, ¿qué le ha hecho a Alastor?
―Yo no le hice nada... a él ―dijo Petunia con seriedad―. Pero su mortífago doppelganger es otra historia. Él se encuentra dentro del baúl. La séptima llave ―ella le entregó el llavero―. Tenga cuidado. No sé si se encuentre despierto o no, y es muy peligroso aun en las mejores circunstancias.
Dumbledore abrió el baúl con cautela, con su varita preparada. Alzó la tapa, y los tres (Poppy se había acercado a ver el contenido) miraron hacia abajo al falso Moody. Él parecía estar inconsciente, se veía pálido y maltratado. Tenia sangre en la cara donde Petunia clavara las garras.
―Él ha estaba usando Multijugos ―dijo Petunia―, lo llevaba dentro de la petaca que Moody cargaba consigo.
―Ya veo ―dijo Dumbledore―. Muy astuto, en verdad. ¿Y usted sabe de quién se trata?
―No. todo lo que sé es que es un mortífago. Cuál de ellos, no sabría decirlo. Espero que sea Pettigrew, por el gran placer que me daría el... bueno, eso no importa ―No tiene sentido decirle que soy un animago. Pero si llego a atraparlo cuando ambos seamos animagos, va a ser una rata muerta muy sorprendida.
Hubo un golpe detrás de ellos, y se voltearon para ver a Alastor Moody, quien tras haber encontrado su bastón, se aproximaba lentamente. Se les unió mirando por el borde del baúl, y examinó a su carcelero, con el rostro lívido de rabia.
Mientras observaban, el falso Moody comenzó a cambiar. Parece que el Multijugos esta expirando. Una vez que Petunia se dio cuenta que el hombre no era Moody, ella asumió que se trataba de Pettigrew, pero al verlo regresar a su apariencia original vio que estaba equivocada. Este hombre era más alto y delgado, y tenía una mata de cabello color trigo. Sus rasgos se alisaron y alargaron. Petunia jadeó.
Dumbledore la miró―. ¿Sabe quién es?
―Barty Crouch Junior ―dijo Moody con su voz rasposa, antes de que Petunia pudiera contestar "lo reconozco". Moody escupió sobre el mortífago que estaba allá abajo, y hasta Petunia no pudo culparlo. Los recuerdos no deben ser de los mejores. Sin mencionar las experiencias recientes.
―¿Cómo es que lo conoce, señora Dursley? ―dijo Dumbledore, mirándola con atención.
«No debí haberme sorprendido así. Tendré que trabajar en eso. No resulta el entregar ese tipo de información por nada, una noción que sugiere que yo debo tener un mínimo de Slytherin en mi, y la mayoría de Gryffindor.»
―He estado leyendo los números viejos de El Profeta en la biblioteca ―dijo ella―. Y vi la crónica de su juicio. Con fotos ―Dumbledore tuvo la discreción de no preguntarle, cuando menos no ahora, por qué ella había estado leyéndolos; de lo cual estaba agradecida.
―Podrías presentarme a la dama, Albus ―dijo Moody―. No creo conocerla, aunque ciertamente le estoy en deuda.
―Tienes toda la razón, por supuesto. Perdónenme ―dijo Dumbledore―. Ella es Petunia Dursley, Alastor. La hermana de Lily Potter. Te acuerdas de Lily, por supuesto.
―Por supuesto ―asintió Moody―. Usted no se le parece mucho ―le dijo a Petunia.
―Sí, lo sé ―dijo Petunia con resignación, preguntándose por qué la gente persistía en esas comparaciones. Ya estoy aburrida hasta el cansancio de eso.
―Gracias por salvarme la vida ―dijo Moody con sencillez, y le besó la mano.
Petunia estaba segura que este hombre rara vez o nunca hacia gestos de esa clase. Se puso roja y deseó encontrarse en otra parte―. No es nada ―murmuró. Es cierto que esto no comenzó así, pero parece que lo hice de todos modos.
―Quizás pudiera hacernos el favor de explicarnos lo sucedido ―dijo Dumbledore.
Y mientras Poppy fue por alcohol para poner en remojo el ojo mágico y pociones para Moody, Petunia les contó. Ella mencionó la persecución del falso Moody de Crouch padre, sin mencionar nombres, ni donde estaba ahora. No hay necesidad de que se sepa eso ahora.
―Pettigrew y Crouch me emboscaron en mi casa ―dijo Moody―. Debo estar más viejo de lo que pensé ―él tiritó, y Dumbledore lo miró con preocupación.
―Quizás deberías ir a la Enfermería, Alastor ―dijo él.
―No ―dijo Petunia. Ambos hombres la miraron con sorpresa.
―Él mejor que se quede aquí ―dijo ella―. Usted puede llevar al joven señor Crouch de regreso a Azkaban, por supuesto, pero yo lo haría en secreto, bajo un nombre falso, puesto que se supone que murió hace diez años atrás.
―¿Debo suponer que existe una razón para esto? ―preguntó Dumbledore.
―Claro que sí ―dijo Petunia―. Necesitamos interrogar primero a Crouch, para saber que sabe. Eso significa veritaserum.
Dumbledore dijo que tendría que pedírselo a Snape, y Petunia estuvo de acuerdo, pero objetó a que conociera la razón. Moody la apoyó, él no era un admirador del profesor de Pociones, por su pasado de mortífago. Ella sospechaba que Dumbledore no estaba acostumbrado a verse sobrepasado, pero lo aceptó o cuando menos pretendió hacerlo.
La siguiente entrevista que tuvo lugar en el foso, le dio escalofríos a Petunia. Moody se rehusó a regresar a la que fuera su prisión, y ella no pudo culparlo. Él observó los procedimientos desde arriba, con la varita en la mano, mirando ceñudo a Crouch mientras hablaba libremente.
Si, dijo él, había emboscado a Moody con la ayuda de Pettigrew. Voldemort se lo había ordenado, ellos necesitaban a un agente al interior de Hogwarts, y supieron que Dumbledore había reclutado a Moody como el nuevo profesor de Defensa. ¿Dónde estaba Voldemort? Se encontraba en su hogar ancestral, una casona en un pueblo llamado Little Hangleton, o cuando menos se encontraba allí parte del tiempo. Pettigrew también estaba allí, su amo necesitaba de un sirviente. Voldemort todavía se encontraba en un estado vestigial, aunque tenía grandes planes para recuperar su cuerpo. Estos planes incluían a Harry Potter.
Petunia jadeó―. ¿Por qué? ―se le escapó, incapaz de guardar silencio.
Dumbledore le dio una mirada de reprobación, y ella se calló, pero Crouch contestó la pregunta como si hubiera sido Dumbledore quien la hiciera.
―Él piensa que la sangre del mago que le ganó en el pasado le dará una fuerza excepcional cuando se regenere ―dijo él.
«Yo pienso que todos los magos están locos, pero esta claro que hay grados de locura, y que el mentado Lord Voldemort califica como psicópata.»
Voldemort les había ordenado a ellos dos que hicieran entrar al muchacho en el Torneo de los Tres Magos, y su estatus como menor de edad y los poderes mágicos del Cáliz no fueron problemas para ellos. Voldemort tenía planes ambiciosos, y quería recibir la máxima atención cuando lo lograra. De modo que Crouch, pasando por Moody, fue quien entró el nombre de Harry como perteneciente al Instituto de Salem, y siendo el único participante por esa escuela, resultó seleccionado. Voldemort le había dado cuidadosas instrucciones de como engañar al Cáliz, dándole los hechizos relevantes.
En su rol como profesor de DCAO de Hogwarts, Crouch también había hecho lo posible para que el chico siguiera en el Torneo. Voldemort quería que lo ganara. ¿La razón? La Copa del Torneo era un Traslador, y cuando el chico la tomara en su momento de triunfo, lo transportaría a Little Hangleton justo a tiempo para contribuir con su sangre a la resurrección de Lord Voldemort. Después lo matarían, para celebrar su triunfo y demostrarle al mundo mágico que Voldemort no solamente había regresado sino que nada ni nadie lo detendrían.
Petunia estaba horrorizada por el peligro en que Harry había estado, aunque todo el plan le parecía demasiado elaborado, con bastante potencial para salir mal. Y ella no lograba comprender por qué el transporte de Harry debía efectuarse al final del Torneo. Condenadamente ineficiente, de ese modo. «Estoy empezando a comprender un par de cosas acerca de Voldemort. A él le gusta el espectáculo, y no actúa con lógica. Y adora demostrar lo listo que es. Y *es* astuto, pero no sabio. Y eso es siempre algo a considerar en un enemigo».
―Si Voldemort piensa que Crouch todavía es Moody ―señaló Petunia―, no va a escapar. Él seguirá con su plan y eso puede ganarnos algo de tiempo, y lo que es más importante información de donde queda Little Hangleton, y en que parte esta viviendo. En cualquier caso, ¿quién mejor para interpretar al profesor Moody en este plan?
―El viejo triple engaño ―dijo Moody con aprecio.
―Precisamente ―dijo Petunia―. Mi abuelo estuvo en inteligencia durante la Segunda Guerra Mundial. Él me contó que cuando daban vuelta a un doble agente, ellos le llamaban la triple traición. Esto no es exactamente lo mismo, pero se acerca. Pienso que vale la pena intentarlo, pero tendremos que mantener las cosas lo más calladas posibles. Poppy tendrá que saberlo, por supuesto, pero pienso que será mejor que atienda aquí mismo al profesor Moody. La Enfermería es demasiado pública y la escuela empieza el martes. ¿Cree estar lo bastante bien para entonces para hacer clases?
―Sí ―dijo Moody en un tono que no daba lugar a argumentos.
―Que bien ―dijo Petunia―. Estoy presumiendo... esperando que ellos lo contacten con más información. Tendrá que avisar cuando lo hagan, y por el amor de Dios no vaya solo por su cuenta.
Dumbledore le dio una mirada preocupada, pero no discutió en ese momento. Al principio, Petunia pensó que estaba molesto porque Moody se había puesto del lado de ella, pero después él dijo―. Debemos reunirnos para decidir como proceder sobre esto, pero primero hay mucho que considerar, señora Dursley, así que no lo haremos todavía.
Petunia estaba tan sorprendida con esto que accedió.
Hechos los arreglos, lo único malo era que Harry tendría que continuar en ese condenado Torneo, o Petunia así pensaba. Algy y ella se fueron, si bien el dragón lo hizo con renuencia, ambos hombres parecían fascinarlo y seguía haciéndoles preguntas, a pesar de la evidencia clara de que Moody necesitaba descansar, y el aire distraído de Dumbledore.
~oOo~
Cuando Algy y Petunia por fin llegaron a la mansión, ella quedó sorprendida de encontrar en su sala de visitas al señor Crouch, con aspecto frágil y un poco desorientado acompañado por Marcella y Winky, con miradas idénticas de agresión en sus rostros. Ellos acababan de llegar por el Flú, notó ella. Y también traían equipaje, aparentemente planeaban quedarse, aunque ella no estaba segura de cual de ellos y donde.
Resultó ser que el señor Crouch y Winky pretendían quedarse con ella. O quizás debería decir que Marcella pretendía que el señor Crouch y Winky se quedaran con ella. Marcella instruyó a Winky para que acomodara al señor Crouch en el cuarto de huéspedes. «Es una suerte que las renovaciones se hayan completado. ¡Esperen un minuto! ¿Y por qué Marcella esta dando órdenes en mi casa?»
Petunia pensaba preguntárselo, pero no tuvo la oportunidad. Ellas vieron como Winky ayudaba al señor Crouch a llegar a su cuarto, pero cuando Petunia se volteó hacia Marcella, la mujer mayor dijo cortante―: Él se quedará aquí de ahora en adelante. No permitiré que Titus comprometa su carrera un minuto más. Ya fue bastante con el problema de Sirius Black. No deberías haberle pedido algo así, y esa es la verdad.
―Pero...
―Crouch es demasiado conocido para permanecer un momento más en San Mungo ―continuó Marcella, sin detenerse―. Pero no esta lo bastante bien para irse a su casa; no pueden dejarlo solo sin nadie más que un elfo doméstico. Titus debería haber contactado al Ministerio acerca de esta situación hace tiempo atrás, pero continuó demorándolo. Crouch va a encontrarse en un muchos problemas cuando la historia acerca de su hijo salga a la luz, como estoy segura que ocurrirá. Ellos van a buscar un chivo expiatorio, y Titus ya tiene un blanco en la frente a causa de la última vez.
Marcella hizo una pausa para respirar. Petunia abrió la boca, y después la cerró―. Yo no voy a permitir que Titus tenga problemas por ayudarte otra vez. Tu estas pidiendo demasiado, Petunia.
Explicaciones y justificativos se alzaron en los labios de Petunia como bilis, pero se las tragó. Me prometí no ponerme a la defensiva, y voy a mantener esa promesa. Ella miró a Marcella en silencio. Me divertía mucho ver a Marcella antes en plan de ataque, pero no es tan divertido cuando tu eres el blanco.
―¿Qué, no tienes nada que decir? ―preguntó Marcella.
―No, tu tienes razón ―suspiró Petunia―. He pedido demasiado de Titus, y de ti y Héctor ya que estamos en eso, y lo lamento.
Marcella pareció desinflarse de repente―. Titus es un tonto, y Héctor es otro tonto ―dijo ella―. Pero yo no lo soy, y yo digo que no podemos quedarnos más tiempo con Crouch.
―Lo entiendo ―dijo Petunia―. Yo me encargaré de esto.
Marcella le dio una mirada―. ¡No vayas a comenzar con lo de "todo-esto-es-mi-culpa" que acostumbras, es muy irritante! ―dijo con agudeza, y salió disparada hacia el Flú, pero no antes que Petunia no dejara de notar que estaba avergonzada.
«Me apuesto a que ella hizo esto sin que Titus ni Héctor supieran nada, y ahora no esta segura de como ellos van a reaccionar».
De modo que Petunia se descubrió adquiriendo otro huésped. La situación podría haber sido peor. Crouch padre era muy callado, y comía sus alimentos en su habitación, atendido por Winky, así que al principio Petunia apenas lo veía.
Eso le dio oportunidad de estudiar la situación, y decidió que probablemente era mejor que el señor Crouch evitara por el mayor tiempo posible la retribución por su acto de prestidigitación con su hijo, quizás de forma permanente. Mejor para ella, claro esta; sin mencionar a Sirius, Titus, Héctor y Marcella. Ella no estaba segura de que eso le importara mucho a esa persona en cuestión, aunque dudaba que nadie se ofreciera voluntario para Azkaban. Por cierto que Crouch Junior había combatido el ser enviado allí de regreso, aunque ni Dumbledore ni Moody estaban con intención de consentirlo.
Petunia consultó esto con Pompeyo y Winky, estableciendo un plan tentativo. Pompeyo ofreció, como siempre, sus consejos para servir a estos intereses. Winky dejó claro que ella seguiría con cualquier cosa que no la privara de su razón de ser. Petunia después encargó al señor Lighbody que enviara una renuncia formal al Ministerio a nombre del señor Crouch, bajo la excusa de una mala salud y recomendaciones médicas. El abogado también negoció un generoso arreglo para su pensión y los beneficios.
Petunia después organizó las finanzas del señor Crouch lo mejor posible. La pensión ayudaría, y además él poseía una casa. Desafortunadamente, Crouch hijo se había apoderado de la mayor parte de los ahorros de su padre mientras lo mantenía bajo el Imperius, así que solamente quedaban los fondos de inversiones. Bajo las circunstancias, el señor Crouch no podía quejarse con los goblins por esto, y Petunia tampoco planeaba hacerlo. Pero estuvo de acuerdo con Marcella que necesitaba supervisión por algún tiempo. El punto de esta supervisión era asegurarse de que no incriminara a ninguno de ellos mientras aun se encontraba tan débil. «Eso suena horrible, pero Marcella tiene razón. Ningún inocente más debe sufrir por esto, y por lo tanto uno culpable no va a sufrir como debería. No de inmediato, de todos modos.»
Pero Crouch ciertamente sufría, de esto Petunia no tenía dudas. El burócrata seguro de sí mismo había desaparecido, y sin duda para siempre. En su lugar, había un hombre quebrado de cuerpo y alma. Parecía pensar que residía en una residencial en el campo, y al principio le preguntó a Petunia cuales eran las tarifas. Ella abrió la boca para desestimar esta noción, pero vio que Pompeyo y Winky negaban frenéticamente con sus cabezas. El mensaje era claro: sígale el juego. Así que Petunia nombró un precio que a ella le pareció razonable, y justo, y el señor Crouch le aseguró que le pagaría. Ella le dio las gracias, y esperó que lo olvidara, pero a pesar de su estado su meticulosidad sobrevivió. No lo olvidó, y descubrió que le pagaba cada semana en efectivo.
Una semana más tarde o poco más, Harry le dijo―: Me sigo encontrando con un vejete en el pasillo. ¿Acaso será que contamos con un huésped, Tante? Parece estar viviendo el el cuarto de huéspedes y esta siendo cuidado por la malvada señorita Winky ―los chicos siempre llamaban a Winky así, aunque no a su cara, por alguna razón que Petunia no comprendía aunque tal vez fuera sólo por diversión.
―No es un huésped ―dijo Petunia, aliviada aunque sorprendida de que no parecían haber reconocido a Crouch―. Es un pensionista.
Esto llamó la atención de los muchachos, aunque no de forma positiva.
―¿Tienes problemas de dinero, Tante? ―preguntó Harry con agudeza―. Deberías dejar que accediera a mi bóveda para darte dinero. Sé que allí hay bastante. ¡Lo he dicho por años!
Dudley intervino―. Mamá, si estas quebrada, ¿por qué no nos dijiste? ¡Estamos lo bastante grandes para obtener trabajos de verano...!
―¡Calmados! ―dijo Petunia, alzando la voz―. Estamos bien de finanzas, y si no fuera así, sería *yo* quien obtuviera un trabajo. Estoy haciendo esto como un favor a Marcella ―bueno, algo así―. El hombre no esta lo bastante enfermo para quedarse en San Mungo, pero no lo bastante bien para irse a su casa, y necesita un lugar donde quedarse. Él ofreció pagar, y yo acepté.
―He notado que él parece creer que esto es un hotel ―dijo Dudley―. Me preguntó si teníamos ascensor. Yo tuve que decirle que no teníamos uno, y él me dio propina. Estaba tan sorprendido que se fue antes de que pudiera decirle que no era el botones.
Harry se echó a reír, y Petunia se relajó―. Tan sólo sean corteses cuando lo vean ―dijo ella―, y ayúdenlo si necesita algo.
―¿Y si nos da propina de nuevo? ―preguntó Dudley.
Petunia suspiró―. Acéptenlo graciosamente. Es mucho más fácil que dar explicaciones.
―Definitivamente ―dijo Harry.
―Él ha estado muy enfermo, y todavía esta un poco confundido, pero mejorará con el tiempo ―Espero.
Los chicos estuvieron de acuerdo con esto.
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Por algunos días, el señor Crouch descansó, y después una tarde, Petunia se sorprendió al encontrarlo en la biblioteca de la mansión. Él estaba leyendo uno de los libros con interés evidente.
―Usted posee una biblioteca excelente, Madame ―le dijo a ella, pues rara vez podía recordar el nombre de ella, o el suyo―. Rara vez he visto una tan completa.
―Mi familia los coleccionaba ―dijo Petunia―, y no he podido leer muchos de ellos porque están en varios lenguajes extranjeros. Yo consigo leer algo de francés, y un poquito de español, y algo de latín rudimentario, pero no mucho más.
Resultó ser que el señor Crouch hablaba muchos de esos idiomas extranjeros, y de ese modo pudo informarle del contenido de esos libros. Y fue el señor Crouch quien unos días más tarde descubrió el diario de Catón y Cicerón Mayhew.
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Harry Potter, personajes y su mundo © de J.K. Rowling y varias otras compañías. Fanfiction sin fines de lucro, ni pretensiones de infringir derechos de reproducción, realizado sólo con fines de entretención.
