Pocas semanas después de que comenzase el mes de enero, Harry notó a Luna un poco triste, lo cual le resultaba altamente alarmante pues ella era una chica muy alegre y optimista y eso entraba en controversia de lo que ella era, aquello no encajaba demasiado, incluso a pesar de que se mostraba sonriente como siempre podía notarlo, pues la conocía muy bien, mucho mejor que nadie en ese castillo; aprovecho una oportunidad que estaban solos, separados del grupo de amigos que tenían, era algo que le pasara lo que le pasara consideraba que era mejor tratar en privado; entre ellos dos.
- Recuerdas cuando te conté que Dumbledore presionaba a mi padre para que publicase un artículo que desprestigiase el libro de Skeeter sobre él, el mismo libro que logro que se congelasen sus ventas antes de navidad.
- Como olvidarlo, hablamos de lo desesperado que tiene que estar para querer evitar que salga a la luz algo que trata sobre él.
- Ha movido sus contactos, ha conseguido que le clausuren la revista a mi padre.
- Así que se está quitando de en medio a aquellos que escogen no involucrarse, no ayudarle, como si mantuviese el poder quitando a los demás la posibilidad de tener sus propios medios de conexión.
- Está trabajando en las apelaciones y hay algo más.
- Dime Luna.
- Skeeter se enteró de eso y de la negativa de mi padre; y estuvieron hablando, al parecer el profeta está dispuesto a defender ese medio de la competencia, pero saben que pese a que Dumbledore ha perdido mucho sigue siendo un pez muy gordo; alguien que pese a no parecerlo tiene todavía influencias por muchos lugares.
- Dumbledore es peligroso, de eso no hay ninguna duda.
- Tengo un ejemplar de ese libro, mi padre le comento a Skeeter que tu querías leerlo y me lo han enviado para ti como regalo - Le reveló sacando el libro envuelto de la mochila y entregándoselo.
- ¡Cómo! – Exclamó entusiasmado, quizá un poco más de lo que debiera mostrar, pero estaba maravillado con la posibilidad de poder leer por fin aquel libro, podía no suponer nada y no encontrar más que paja y especulaciones, cosa que a su madre no le gustaba porque las especulaciones no podían demostrarse, pero por otra parte encontraba bastante ciertas las teorías de la conspiración que mencionaba su tío Jack y en ocasiones Luna, aunque estas fuesen especulaciones, así que en cierta manera estaba entre escoger la lógica pura o simplemente buscar la intuitividad que tanto demostraba Booth. Entendía la forma que había tenido Luna de pasarle el libro, pues con todo lo que había sucedido con este, un solo ejemplar podía ser pura dinamita – La verdad, esto es una gran sorpresa.
- Si mi padre toma partido por alguien en todo esto es por ti, sobretodo porque pareces ser el centro de las conspiraciones de Dumbledore. Creo que piensa que tú puedes detenerlo de alguna manera; suele decir que el poder no es correcto que este en una sola persona, que no debería obstentarse sino pertenecer a todos.
- Cierto, aunque según Sweets las personas no solo tienen el poder que les concedemos sobre nosotros; algunas de ellas incluso se otorgan un poder que creen tener pero que no tienen en absoluto.
- Dumbledore es un ejemplo de esto; solo que tiene ese poder para hacer creer a la gente que tiene poder sobre esta; mi padre dice que la orden del fénix no es más que una sociedad secreta que sirve como tapadera para su verdadera sociedad secreta; aunque no dice mucho sobre el asunto, cree que persigue algo pero no puede siquiera deducir que persigue.
- No creo que nadie pueda, a menos que lo revele a alguien o simplemente deje alguna pista de lo que busca sin darse cuenta que la deja. Y este libro que tanto se ha esmerado en que no se diese a la luz, puede tener una de las claves, o una mínima parte de estas.
- Sera mejor que te lo guardes y volvamos con los demás, creo que a veces al mostrarnos como pareja abiertamente ante ellos los incomodamos un poco.
- Si, vamos.
Durante las semanas siguientes Harry iba leyendo aquel libro, mientras no dejaba de atender sus tareas escolares, ni sus deberes de prefecto y asistía a un cursillo que los enseñaba a aparecerse, una muy útil habilidad para un mago y que estaba deseoso de aprender, no solo a utilizarla sino a hacerlo correctamente; así que estaba muy atareado, tan solo su lectura no llegaba a convertirse en una obsesión, pues sabía ser metódico y tranquilo y tener también mucha paciencia, además de que para eso estaba aplicando uno de los consejos de Booth, de cuando en cuando había que divertirse. Así que alternaba todo eso con disfrutar de los paseos por los terrenos con su novia y de jugar al Quidditch con sus amigos, de forma completamente relajada y nada competitiva, usando el deporte tan solo para liberar tensiones. Curiosamente encontraba que se podía centrar mejor en sus actividades diarias después de haber hecho algo de ejercicio, de lo que deducía que el deporte de forma moderada podía mejorar enormemente la aplicación de las capacidades intelectuales. En esas pocas semanas que llevaba acudiendo a esas clases de aparición, había conseguido aparecerse en la última sesión, y no una vez, sino varias, desplazarse unos centímetros de un lugar a otro era todo un logro, sin lugar a dudas podía interpretarlo así por la forma de alabarlo que tenía el funcionario del ministerio que habían dispuesto para tales efectos; eso lo hacía sentirse seguro de poder aprobar el examen en cualquier momento, lástima que no pudiese presentarse antes de cumplir la mayoría de edad.
(***)
A principios de marzo, durante una de las excursiones a Hogsmeade, Harry había acordado encontrarse con su tío Jack; había estado leyendo aquel "libro prohibido" a ratos, encontrando algunas cosas bastante interesantes como el hecho de que Dumbledore no era el gran héroe que todos pensaban al parecer; sino que había mantenido una extraña amistad con el mismo mago oscuro al que derrotó, además de tener una extraña tendencia a acumular trofeos y buscar llamar la atención de las eminencias de su época. No le había contado aquello por carta, tan solo que deseaba hablar con el del tipo de temas que no está permitido hablar en el laboratorio; las teorías de la conspiración ponían bastante nerviosas a mucha gente, cosa que por una parte podía comprenderlo; la verdad tenía muchas formas, podas ellas distintas; quería no solo pasarle ese libro sino comentar con él determinada información, como algo que lo desconcertaba y que era contradictorio a lo que aparecía en los libros.
- Harry, ¿cómo estás?; tu carta nos dejó a todos un poco preocupados.
- Hay cosas que no pueden mencionarse en las cartas y menos algo sobre Dumbledore. Sobretodo después de que impidiese a esa periodista publicar su libro y consiguiese cerrar la revista del padre de Luna porque este prefirió no meterse en ese asunto.
- Es un poco inesperado que a pesar de perder el dominio de Hogwarts y cierto poder en el ministerio siga teniendo poder.
- El caso es que tengo un ejemplar de ese libro de Skeeter y lo he leído.
- ¿De dónde lo has sacado?
- Ha sido un regalo – Comentó, empleando el adecuado tono para indicar que no pasaba nada por aquello – Hay cosas muy interesantes en él sobre la familia de Dumbledore; una hermana que se rumoreaba la ocultaban porque era un squib, un padre en la cárcel tras agredir a unos muggles. Sumado al hecho de que su madre murió estando al cuidado de su hermana, lo extraño es que los periódicos de la época hablan de extrañas circunstancias.
- Ariadna no era una Squib; cuando nace un Squib queda registro de ello, aparece un indicativo de mago sin magia en los árboles; algo tuvo que sucederle que hizo que se esparciesen esos rumores, que justamente empezaron en la época en la que fue arrestado el padre de Dumbledore; pero en fin, ¿Qué es lo que te preocupa?
- En el libro aparecen unas cartas entre cierto mago oscuro y Dumbledore; ese mago que derrotó en el cuarentaicinco, en ellas se menciona constantemente la expresión "por el bien mayor", y sabemos lo que supuso esa expresión en Europa durante muchos años; además en varias de ellas aparece un símbolo que Rita Skeeter identifica como la marta de Grindelwald, pero no hay ninguna referencia bibliográfica a que ese mago oscuro tuviese realmente una marca que lo carcterizase; y me preguntaba si a ti te sonaba de algo – Dijo pasándole un trozo de pergamino, en el que había un pequeño dibujo, el mismo dibujo que había encontrado en el libro; era un triángulo isósceles, en su interior había un circulo y una línea dividía aquel triangulo en dos triángulos escalenos.
- Este símbolo representa una búsqueda de tres objetos que harían del que los poseyese los tres el mago más poderoso del mundo; de hecho ti mismo conoces la historia sobre los mismos, es una de tus preferidas.
- Los tres hermanos; pero eso es un cuento, aunque si esos objetos existieran serían muy peligrosos concentrados en uno solo, además que nada puede traer a los muertos de vuelta, sería como si se invocase un espíritu y se tratase de anclarlo al mundo que ya ha dejado; y en cuanto a la varita, bueno, puede ser bastante creíble, a lo largo de la historia se han comentado sobre varitas que eran invencibles, pero ¿y si fuesen la misma?.
- ¿Y de la capa qué opinas Harry? – Preguntó Jack mirándolo como si fuese uno de sus compañeros del laboratorio.
- Que de ser real tiene que ser de un tejido especial que dure con el paso de los años, sobre todo si pasa de generación en generación; una capa invisible normal pierde sus hechizos y se vuelve opaca en unos pocos años – Suspiró, analizando la conversación que estaban teniendo - Pero lo de la muerte... parece más bien lo que envuelve todo en la leyenda; si nos atenemos a las características que tendrían que tener para que solo unos pocos creyesen en su búsqueda y estuviesen reflejadas en un libro cuya primera edición prácticamente es imposible de encontrar; deben ser objetos muy viejos y creados por la misma época, seguramente por magos con un gran control sobre la magia – Se quedó un rato pensativo, acababa de caer en algo – Jack, ¿Es posible que mi capa sea la de la historia?.
- Es posible, dado que estas emparentado con los Peverell y se cree que ellos fueron los hermanos que narra la historia. Y Creo que también tenemos la piedra, el anillo de los Gaunt, ellos estaban emparentados con el hermano mediano.
- Fue uno de los Horcruxes; ¿No se vio la piedra dañada en el proceso?
- Es algo a comprobar – Murmuró Jack – Harry, el tema de las reliquias de la muerte es delicado y peligroso; si bien hay gente que se limita tan solo a buscar por el valor histórico que tienen, hay gente que sería capaz de causar mucho daño por ellas
- Entiendo.
Terminaron de tomar aquello que estaban tomando y Harry regresó al castillo, sentía curiosidad por saber dónde estaba esa varita, la que se podía considerar la varita más peligrosa del mundo, pero pocas cosas podían detener su curiosidad, además de que parecía ser un interesante tema de debate; así que sabía qué hacer, planteárselo a las pocas personas en quien confiaba en Hogwarts, como un mero debate intelectual, aunque en parte eso era lo que era. Así que esa misma noche, después de la cena, se reunió Con Draco, Theo, Hermione y Luna en una de las estancias en deshuso de las bodegas; sabía de lo controvertido que podía llegar a ser el tema, por eso el quedar en secreto.
- Harry, ¿de qué quieres hablar con tanto secretismo? – Preguntó Draco entre expectante y divertido mientras Theo se quedaba mirando en silencio, completamente tranquilo.
- De las reliquias de la muerte.
- Eso no existe, Harry – Objeto Hermione.
- Es una antigua leyenda para asustar a los crédulos, claro que hay muchos dispuestos a sacar provecho de eso para timar a la gente – Comentó Draco.
- El cuento de los tres hermanos – Murmuró Theo
- Mi padre cree que existen – Comentó Luna – Pero opina que la muerte no se les apareció, que eso era un simple adorno, cree que más bien sus muertes se debieron a un castigo por parte de la magia por forzar los límites de la misma.
- Como Voldemort – Dijo Harry – Forzó su magia al emplear tanta magia oscura y la magia lo mutilo; pero decirlo de alguna manera.
- Él era un pirado – Recalcó Theo – Bastante poderoso pero un loco a fin de cuentas.
- ¿Y cuáles son? – Preguntó Hermione
- ¿No has leído el cuento de los tres hermanos?
- No Draco, se que es uno de los cuentos de Beedle el bardo, más no he podido hacerme con ningún ejemplar.
- Te dejaré el mío – Dijo Harry – y volviendo a tu pregunta son la varita invencible, la piedra de la resurrección y la capa de invisibilidad.
- La que más mola es la varita; las otras son imposibles – Aporto Draco – De hecho he oído algo sobre la vara letal, aquella que pasaba de mano en mano tras el asesinato de su dueño anterior.
- Encaja con la fábula – Comentó Theo – No sé si será relevante pero ya que empezamos con la varita, Gregorovich afirmaba estar duplicando las cualidades de la varita de la muerte en sus creaciones y muchos fueron a comprar sus varitas creyendo en sus afirmaciones.
- Si – Afirmó Luna – Se jubiló después de que entraran a robar varitas a su tienda, seguro que le robaron la varita de la muerte; no sería de extrañar que la tuviese expuesta como reclamo y al no estar ya porque se la quitaran.
- Tan solo las familias con las que se relacionaba como los Krum pudieron adquirir una de sus fabricaciones – Dijo Hermione, lo que a Harry le recordó que durante el torneo de los tres magos ella había ido con Viktor Krum al baile.
- Entonces no es necesario matar para ganar su lealtad, tan solo quitársela al dueño al que debe lealtad – Observó Harry.
- Un dato histórico curioso es que muchas de las víctimas de Gridelward, afirmaban que este poseía la varita descrita en los libros y que había pertenecido a magos peligrosos durante toda su historia – Mencionó Theo
- Entonces si en un duelo real entre magos el vencedor puede quedarse con la varita del vencido, y no me refiero a competiciones con reglas sino a algo mucho más serio, el viejo choco es quien tiene ahora esa varita – Afirmó Draco
- Es una buena conclusión; suponiendo que todos esos datos sean ciertos y no meras especulaciones – Comentó Harry, sonriendo ligeramente a sus amigos en agradecimiento por lo mencionado.
- Y suponiendo que existan realmente esas reliquias – Apuntó Hermione; de todos los de ese pequeño grupo era la más correcta, también la más escéptica; lo cual Harry veía con buenos ojos, pues cada cual con sus particularidades aportaba la visión de lo que suponía un todo.
- ¿Y las otras dos reliquias? – Preguntó Luna, claramente interesada por el tema, las especulaciones le gustaban tanto o más como las teorías conspirativas.
(***)
Había estado viviendo en varios sitios desde que le despojasen de su poder en el castillo; últimamente estaba muy cerca de este, en una de las habitaciones privadas del local de su hermano, le molestaba rebajarse a eso, pero no podía salir a la opinión pública completamente, su imagen estaba muy dañada aunque todavía contase con gente dispuesta a hacerle favores, gente que en su mayoría le debía mucho del poder que habían conseguido en su momento bajo su mano. Miró frustrado a la percha de Fawkes, su fénix, hacía semanas que se había marchado, que había desaparecido en un fogonazo y no había regresado, incluso notaba haber perdido la conexión que tenía con él, y eso lo molestaba; el fénix había sido el poderoso animal noble que le había servido para que muchos confiasen en él y lo siguieran, pues esos animales solo se unían a la gente bondadosa; claro que cabe decir que siempre noto a Fawkes algo reticente a estar a su lado, ¿Dónde estaría ahora?. Ya se encargaría de buscarlo después, esa noche tendría lugar una de las pocas lunas de sangre que habían a lo largo del siglo, un extraño eclipse muy poderoso para determinados tipos de magia, era el momento de llevar a cabo el ritual que había estado preparando; en la misma hora del lobo; tan solo necesitaba su inocente y así atraería hacia sí mismo los poderes de los fundadores, al menos los de dos de ellos, sabía bien que hacer, lo tenía todo preparado al milímetro.
Había convocado al joven Smith para pedirle el parte de los movimientos de Potter y el resto dentro del castillo, si quería acceder a Harry debía conocer sus movimientos mucho mejor de lo que lo había hecho mientras era director; pero el joven Smith estaba allí por otra cosa, era parte imprescindible en el ritual, lástima que solo fuese un descendiente de Hufflepuff y no su verdadero heredero, sino le habría encontrado otros fines. Invitó al confiado Hufflepuff a tomar algo, metiéndole una sustancia incapacitante en la bebida, era necesario antes de meterlo en la bodega del local sin que su hermano se diese cuenta, su hermano menor nunca aprobó lo que hacía, nunca quiso comprender que lo hacía por ellos, por recuperar el poder arrebatado a su familia hacía más de mil años por los fundadores del castillo y con la ayuda de Queen Maeva. Reuniría en su persona los poderes de los cuatro y con ello restablecería el orden natural de las cosas; ¿Y quién mejor para llamar el poder de dos de los fundadores que alguien de la sangre de uno de los cuatro? Ravenclaw murió sin descendencia; el de Slytherin había sido completamente derrotado, le contrariaba que no por su mano pero al menos eso podía aprovecharlo y a Harry no podía tocarlo ni ponerlo de su lado; por eso absorbería los de Ravenclaw y Slytherin. Lo tenía todo dispuesto, y nada iba a interponerse en su camino, ni siquiera su hermano, ya se había encargado de él hacía unos días, un poco harto de que lo sermonease sobre lo que era o no era correcto; ahora lo suplantaba, con su gran parecido solo tenía que ponerse sus ropas y listo.
Solo una cosa le salió mal aquella noche, de aquel ritual; no obtuvo los poderes, por lo que el sacrificio fue en vano además de dejarlo exhausto; sintió como la magia lo expulsaba, negándole el acceso a ese poder, lo cual lo horrorizo, pues significaba una cosa, sí que existían los herederos de esos dos fundadores, su presunción había resultado en una pérdida de tiempo y en un daño colateral; nadie volvería a saber de Zacharias Smith, lo ocultaría en la vieja casa del valle de Godric. Ahora tenía que rehacer sus planes, tenía que consultar los arboles de los fundadores con mayor detenimiento, hallar que le estaban ocultando. Maldecía no haber sido más meticuloso, pues ahora no podría hacerse con todo ese poder, tendría que destruirlo para poder recuperar lo que una vez fue de su familia, y así los magos volver a gobernar a los hombres, ideales que pudo llevar con Gellert si este no hubiese actuado por su cuenta queriendo obtener las reliquias para sí en lugar de para los dos.
