Capítulo 38

Las semanas pasaron, y poco a poco todo fue volviendo a la normalidad.

O, mejor dicho, todo empezó a ser como debería haber sido desde el principio: Con un Isaac y Malía plenamente incorporados a la manada, y una Cora que decidió mudarse a Beacon Hills de manera definitiva, no queriendo estar lejos de la poca familia directa que le quedaba, y menos ahora que había encontrado en Malía una amiga con la que poder hablar de todo… Incluidos esos secretos que, en teoría, nadie más debería conocer.

Incluso Peter estaba siendo cada día más normal, (lo normal que cabría esperarse de él), y no eran pocas las veces en las que Stiles llegaba a casa y se lo encontraba charlando tranquilamente con su padre, al parecer recibiendo consejos sobre cómo educar a un hijo adolescente propenso a meterse en líos de carácter sobrenatural…

Lo cual era a un tiempo curioso, divertido, y absolutamente terrorífico.

Pero Stiles estaba contento. Todo iba bien.

Sí. Aún no habían dado el paso, pero a cambio estaba disfrutando de lo que no podía ser otra cosa que ese famoso arcoiris, mariposas en el estómago y nube constante en la que habían estado todos los enamorados alguna vez en su vida.

Ya iba siendo hora de que le tocara a él.

Aunque pensándolo bien… Ya iba siendo hora de dar también ese gran paso.

El problema… El gran problema, era que no tenía ni idea de qué hacer al respecto: Después de haber hecho todo lo posible para que a Derek le quedara claro que el sexo no era lo único que quería de él… ¿Cómo explicarle que ahora no le importaría tenerlo? Más importante aún: ¿Cómo hacerlo sin parecer un hipócrita y/o un obseso?

Stiles trató de alejar aquellos problemas de su mente, y entró en el loft usando la llave que Derek le dio la semana pasada, tras una explicación tan directa como amenazante: "porque es absurdo que no la tengas si estás más tiempo aquí que en tu propia casa".

Eso era lo bueno de que su novio se llamara Derek Hale, pensó Stiles entonces: Algo que muchas parejas no sabrían cómo mencionar, como era el hecho de darse las respectivas llaves de sus casas, en su caso simplemente se hacía. Más directo imposible.

- ¡Ya estoy en casa, cariño! – canturreó a voces mientras dejaba las llaves en la mesa, y empezaba a sacar las bolsas con la comida.

- ¿Vas a dejar de hacer eso en algún momento futuro? – gruñó/preguntó Derek desde el sofá, donde estaba sentado tranquilamente, leyendo… Como no.

- Claro – miró por encima del hombro para guiñarle el ojo – Cuando deje de molestarte.

Derek negó con gesto cansado ante la mueca socarrona de Stiles, pero cerró el libro para poner la mesa: Es decir, para colocar los dos únicos vasos que tenía.

- ¿Qué has traído? – preguntó al tiempo que abrazaba a Stiles por la espalda, y le daba un beso en la mejilla - ¡Otra vez tailandés!

- Sip.

- Sabes que soy medio lobo, ¿verdad? – Stiles le miró por encima del hombro, curioso - ¿No te hace intuir eso que prefiero un buen filete de carne, para variar?

- ¿Eso va con segundas, cielo? – le guiñó el ojo, travieso, y volvió a reír cuando Derek se sonrojó – Claro que sé que eres carnívoro - terminó de llevar la comida hasta la mesa, y sacó de la mochila el Dvd que tenía preparado para esa noche – Pero como sigues emperrado en no tener una cocina de verdad, y no tengo más remedio que traer siempre comida para llevar, intento que sea un poco más sano… Y la tailandesa es la mejor opción.

- ¿Piensas que me voy a poner gordo? – preguntó con gesto de prepotencia, los brazos cruzados en torno al pecho.

- ¿Gordo, tú? - se echó a reír, y estuvo así casi un minuto, hasta que Derek le lanzó la primera mirada asesina de la noche – Pero a diferencia de ti, yo no soy un medio lobo que quema todas las calorías de manera milagrosa.

- Se llama hacer ejercicio.

- Lo que tú digas – se sentó por fin en el sofá, y accionó el Dvd con el mando a distancia - ¿Comemos o no?

Derek se sentó al lado de Stiles, soltando un sonoro resoplido.

- Dime que al menos has traído algo interesante que ver.

- Hmmm – Stiles miró de reojo al Beta – Depende de lo que entiendas por interesante – Derek alzó una ceja y miró a Stiles con los labios muy juntos – No me pongas esa cara… Ya estoy cansado de tanto drama sobrenatural… Me gustaría ver algo que no fuera idéntico a mi día a día.

- No tiene nada que ver.

- Es exactamente igual – hizo un aspaviento, tras lo que cogió la caja que contenía los tallarines.

- ¿Entonces? – volvió a hacer lo de la ceja, pero esta vez mientras empezaba a comer. Stiles no necesitó responder, pues en ese momento aparecieron las letras de crédito, con el título de la película - ¿Has traído "La princesa prometida"?

- ¡Es un clásico! – exclamó, todo ofendido.

Derek volvió a asesinarle con la mirada, pero no hizo más comentarios en cuanto empezó la película. Stiles cogió su postura habitual cuando estaba con Derek, y su compañero respondió de manera instintiva: extendió el brazo para que el chico se apoyara en su hombro, y apoyó la otra mano sobre el estómago de Stiles.

Hacía años que Derek no veía aquella película. Y aunque la primera vez que lo hizo, siendo un crío de cinco años, renegó de ella por ser demasiado cursi; cada vez que la reponían acababa pegado al asiento, y casi sin parpadear.

En el fondo Stiles tenía razón… como no, y sentaba bien ver algo que no se parecía en nada a su vida diaria, y donde todo giraba en torno al amor verdadero… Pero a medida que la película transcurría, casi en el más absoluto silencio (Stiles no podría estar callado ni debajo del agua), Derek empezaba a ver ciertas similitudes entre la ficción y su realidad… Y vale que él no era un pirata y Stiles era de todo menos una princesa (pensándolo bien, Stiles tenía más del pirata Drake… Pero ni de coña él era la princesa Buttercup), pero seguía habiendo algo en el ambiente que le recordaba a su propia historia: Aunque sólo fuera la constante búsqueda de ese amor imposible de describir, y que no había llegado hasta después de haber hecho frente a un sin fin de obstáculos.

Casi sin darse cuenta, Derek empezó a mover la mano que tenía apoyada sobre el estómago del chico, dibujando pequeños círculos. Al principio Stiles no dijo nada, y casi parecía que él tampoco se estaba dando cuenta… Pero cuando Derek levantó la camiseta y coló la mano por debajo, acariciando la piel desnuda y cálida; el gemidito que soltó el adolescente dejó más que claro que SÍ era consciente de lo que estaba pasando.

Satisfecho por la reacción, y ya sin prestar atención a la película, las caricias de Derek se volvieron más seguras, apretando un poco más la piel. Y, ya de paso, empezó a dejar levísimos besos en el cuello de Stiles, consiguiendo que los gemidos fueran cada vez más seguidos, y más sonoros.

Fue así hasta que, por temor a que sus intenciones no fueran del todo claras, Derek llevó la otra mano hasta la entrepierna de Stiles, y acarició el miembro hinchado por encima de la tela.

Stiles cogió el mando con decisión, y apagó la televisión.

Pero lo siguiente que hizo descolocó por completo a Derek, ya que se puso en pie y se levantó del sofá, alejándose un par de metros.

- ¿Qué es…? ¿Qué es todo esto? ¿Es lo que creo que es? – Se mojó los labios – Quiero decir. ¿Va a pasar lo que creo que va a pasar?

- No lo sé, Stiles – sacó a la luz un poco de su sarcasmo – Eres tú el que ha estado obsesionado con hacerlo desde hace unos días, y sin saber cómo decirme que querías hacerlo.

- Eso… Eso no es verdad.

- Te paraste a mirar el escaparate de un sex-Shop – dejó los ojos en blanco - ¿Había otra cosa que debía pensar?

Stiles tuvo la decencia de sonrojarse, tras lo que se rascó el pelo.

- Supongo que no he sido muy sutil, ¿eh?

- Nunca lo has sido.

- Bueno… Yo no tengo la culpa de estar saliendo con un tipo al que hay que darle todo mascado – replicó con una mueca, a lo que Derek se limitó a alzar una ceja de sorpresa – Puse tu nombre en la figura del rey, Derek – dijo su nombre, como si fuera un insulto – TODO el mundo supo antes que tú que estaba colado por ti – se cruzó de brazos – No es que me hayas dado muchas alternativas para pensar que eres el más listo de la manada.

Derek imitó la posición de Stiles, cruzándose de brazos, tras lo que apretó los labios, soltó aire por la nariz, y se quedó mirando fijamente a Stiles.

- ¿Así es como pretendes que me acueste contigo? – preguntó, serio - ¿Insultándome?

- Eres tú quien ha empezado, diciendo que soy poco sutil – se quejó, poniendo un puchero y todo.

- Stiles…

- ¿Qué?

- ¿Piensas venir hasta aquí en algún momento?

Sólo entonces Stiles se dio cuenta de que, efectivamente, seguía separado de él un par de metros. Así que se olvidó de querer llevar razón, y caminó con paso decidido hasta su novio.

Y en cuanto le tuvo a su lado, Derek no perdió tiempo en levantarse para acariciar su mejilla con delicadeza, antes de besarle y abrazarle con fuerza.

Así había sido desde que volvieron a casa… Cada vez que se volvían a juntar después de estar separados, aunque sólo hubieran sido unas horas, Derek siempre le abrazaba.

Daba igual si estaban a solas o en público, no perdía un segundo para abrazarle y besarle.

Stiles lo entendía perfectamente.

El momento en que habían dejado claro lo que sentían el uno por el otro, no habían podido hacer otra cosa que mirarse y escucharse. Los abrazos y besos que debían haber tenido lugar entonces, tuvieron que ser pospuestos cuando Kate les arrebató aquella oportunidad al tenerles separados primero, y más tarde al llevarse a Derek con ella, sin saber si volverían a verse.

Y ahora que todo eso había acabado, era como si las veces en que estaban separados, recordaran de golpe esos momentos vividos... Y cuando por fin volvían a verse, les resultaba imposible no tocarse o besarse constantemente.

Así que Stiles dejó que Derek le besara y abrazara cuanto tiempo quisiera, consiguiendo que se sintiera en la gloria, sobre todo cuando Derek metió las dos manos por debajo de su camiseta, y las subió por toda la espalda, acariciando una piel que ya estaba libre de vendajes.

Stiles estaba seguro que Derek había esperado a que estuviera del todo recuperado, pues no quería ver los restos de las heridas causadas por Kate, cuando aquel momento era exclusivo de los dos…

El tacto de los dedos del hombre lobo le causó un pequeño escalofrío, y en seguida Derek separó sus labios de los suyos.

- ¿Estás bien? ¿Tienes frío?

- Todo perfecto.

Derek asintió y procedió a besar a Stiles con más ganas, quitándole la camiseta y besando sus hombros y pecho como si fuera lo más delicado del mundo; tras lo que también se deshizo de la suya, dejándola caer a sus pies.

Stiles tuvo que tragar varias veces para recuperarse de la impresión de tener a Derek Hale a su lado, desnudo de cintura para arriba, e iluminado tan sólo por la luz de la luna que entraba por la ventana… Aquello ya era perfecto, y todavía no habían empezado.

Derek fue hasta su pantalón y desabrochó el botón, para enseguida bajar la cremallera. Muy lentamente.

Stiles no podía hacer otra cosa que mirarle y tragar saliva de vez en cuando.

- ¿Estás nervioso?

- No… - pero justo después cerró los ojos, asintiendo – Sí. Claro que estoy nervioso. Por si no te has dado cuenta, estoy a punto de acostarme con un tío que es increíblemente sexy y perfecto, y que además es un hombre lobo.

- ¿Crees que voy a devorarte? – preguntó con una sonrisa pícara, tras lo que le cogió en volandas para depositarle justo donde quería: en el centro de la cama – ¿Qué tendría de divertido eso?

Stiles no respondió. No podía, porque en esos momentos sólo podía pensar en que Derek le estaba quitando los zapatos y bajando los pantalones, y que estaba a punto de perder la virginidad.

Pero cuando le dejó sólo con los calzoncillos, Derek se puso de rodillas en el colchón, mirándole en silencio, como si esperara a que dijera algo.

- Qué… qué pasa – preguntó Stiles.

- No sé – ladeó un poco el cuello – Estaba pensando que podrías ayudarme – miró "sutilmente" a sus pantalones - ¿O esperas que yo haga todo el trabajo?

Stiles sintió que se le enrojecía toda la cara, y en seguida se sentó en el colchón para tratar de quitarle el pantalón. Pero a la tercera vez que intentó desabrochar el botón del pantalón imposiblemente ajustado de Derek, fue el propio Beta quien le paró.

Colocó ambas manos sobre las temblorosas de Stiles, y le besó muy lentamente.

- Yo también estoy nervioso ¿sabes? – comentó cuando rompió el beso.

- ¿En serio? No lo parece. Se te ve muy tranquilo para ser tu primera vez… ¿Con un chico?

Lo último lo hizo como una pregunta, pues hasta ahora no tenía la seguridad de que Derek hubiera estado con hombres. Lo más lógico sería pensar que no, ya que Stiles conocía el corto pero desastroso historial de relaciones de Derek, y todas ellas habían sido con mujeres… Claro que, por otro lado, Derek era un hombre lobo increíblemente atractivo, con lo que de seguro que habría recibido ofertas (sobre todo en Nueva York, donde la gente era más liberal y los rollos de una noche estaban a la orden del día) de los dos bandos.

Por supuesto, ningún momento había sido el oportuno para preguntar algo tan sumamente personal, por mucho que se estuviera muriendo de curiosidad.

Derek asintió en silencio, respondiendo a la pregunta de Stiles, y el chico suspiró aliviado.

Al menos ya tenía la seguridad de que Derek no podría comparar con sus veces pasadas, y eso siempre era bueno.

- ¿Es malo que se me vea tranquilo? – preguntó Derek entonces, serio.

- Nooo. Pero es raro – torció un poco el gesto – Aunque tú siempre has sido un poco raro, la verdad.

- Lo dice el que podría tenerme desnudo desde hace veinte minutos, pero en vez de eso prefiere seguir charlando.

Stiles abrió los ojos de par en par y puso cara de ofendido, pero justo después sonrió maliciosamente.

- Muy bien gruñón. Te vas a enterar.

Sin previo aviso, agarró a Derek de la cinturilla del pantalón y se dejó caer sobre la cama, trayéndole consigo. Y antes de que Derek pudiera colocarse, empezó a besarle sin pausa, y casi sin dejarle respirar.

Derek sólo pudo tratar de responder a los besos y dejarse mover por un Stiles que, siguiendo la máxima de ser poco sutil, le fue colocando poco a poco como quería: Tumbado boca arriba y con él encima, sentado a horcajadas.

Stiles manoseó el pecho desnudo del hombre lobo, sintiendo perfectamente su anatomía bajo su cuerpo, pero de pronto se quedó quieto. Tan sólo mirándole fijamente a los ojos, y dejando que Derek le mantuviera erguido, con una mano a cada lado de la cintura.

- ¿Qué pasa? – preguntó el mayor, al ver que había parado de golpe.

- Todavía me cuesta creer que esté aquí, contigo. Que haya tenido tanta suerte…

Derek no supo qué responder. Se quedó con la boca abierta y sintió que el pulso se le disparaba aún más, y tan sólo pudo murmurar un "Stiles" roto por la emoción, antes de llevar una mano hasta la nuca del chico para acercarle a su boca, y besarle con toda su alma.

Los pocos nervios que quedaban desaparecieron en ese mismo instante, pues Stiles siguió los pasos de Derek como si lo hubieran ensayado: Cuando rompieron el beso, empezó a desabrochar el pantalón de Derek, esta vez con éxito, mientras que el Beta besaba cada milímetro de piel de Stiles a la que podía llegar. Y cuando tuvieron que intercambiar posiciones para que Derek pudiera quitarse las botas, pantalones y calzoncillos; Stiles siguió el ejemplo de antes y le besó en todas partes, al tiempo que sus manos buscaban cualquier lugar que acariciar.

Una vez desnudo, Derek no perdió el tiempo en quitarle los calzoncillos a Stiles, quedando por fin los dos desnudos. Era la primera vez que le veía desnudo, por lo que se tomó su tiempo en contemplar al chico que seguía tumbado bajo él, con el corazón latiéndole a mil por hora.

- ¿Te gusta lo que ves? – preguntó Stiles con un deje de prepotencia, pero bajo él Derek captó perfectamente un poco de inseguridad.

- Mucho – murmuró, acariciando su cuerpo con placer. Y cuando sus manos se acercaron peligrosamente a la entrepierna de Stiles, añadió – Me gusta muchísimo.

- Tú… - la respiración entrecortada de Stiles impidió al chico hablar a la velocidad a la que estaba acostumbrado – Tú tampoco estás mal.

Derek negó, divertido, pero enseguida se concentró en lo que tenía entre manos. Y cuando por fin pudo acariciar el miembro de Stiles, tuvo que cerrar los ojos unos segundos para mantener el control. Sobre todo cuando el chico comenzó a soltar jadeos que estaban consiguiendo que su parte animal saliera a flote.

Soltó el cuerpo del chico, y se tumbó a su lado para besarle con ganas, y casi sin pausa durante unos buenos minutos. Pero cuando fue él quien notó los dedos de Stiles tocándole, tuvo que apretar los labios para no rugir.

- ¿Va todo bien? – preguntó el adolescente - ¿No te gusta?

Derek abrió los ojos (no se había dado cuenta de que los tenía cerrados), y vio la preocupación del chico.

- Sí – murmuró con voz grave, acariciando su cintura.

- ¿Pero?

El Beta apretó los labios, sabiendo que no podía engañarle… Y tampoco quería hacerlo.

- Podemos dejar eso para otra ocasión… Cuando esté más tranquilo – intentó explicarse – Todo esto, y la luna llena, me está afectando más de lo que creía… Y tengo miedo de perder el control y…

- Y pensar en ella – terminó Stiles por él, a lo que sólo pudo asentir. Con tristeza y rabia – Tal vez si te hablo… - añadió Stiles entonces – No sé. A lo mejor te ayuda a ver que estás aquí y no con…

Derek odiaba ver a Stiles así, tan inseguro y asustado. Tan distinto a su forma de ser habitual, que parecía otra persona.

Pero por otro lado…

- Podría funcionar – contestó entonces, reiniciando las caricias sobre la cintura y espalda de Stiles – Tú siempre has sido mi ancla.

- ¿En serio? – preguntó, complacido - ¿Soy tu ancla? ¿Como lo era Allison para Scott? – Derek asintió, serio – Jamás lo habría pensado.

- ¿Por qué crees que Kate me alejó de aquí? – preguntó Derek, pero esta vez con dulzura. Y como si le sorprendiera que no se hubiera dado cuenta – Ella fue la primera en descubrirlo… Casi antes que yo – sonrió para sí –Cuando me disparó y tú fuiste lo primero en lo que pensé.

- Derek…

Stiles llevó la mano hasta el hombro del Beta. Y con una delicadeza increíble, empezó a recorrer todo su cuerpo, muy lentamente.

- Te quiero – susurró con una seguridad aplastante, al tiempo que sus yemas acariciaban el brazo de Derek para bajar hasta su estómago, y de ahí subir hasta el pecho – Puede que en el pasado me haya fijado en otros – llevó los dedos hasta el cuello y la mandíbula, notando la aspereza de la barba, y bajó después hasta la cintura, recorriendo aquellos abdominales que no parecían de este mundo – Pero nunca me he enamorado de nadie… No hasta el momento en que te conocí – por fin sus dedos acariciaron el miembro de Derek, a la altura de la base, y Derek soltó un levísimo quejido – Y no soy capaz de imaginarme con nadie que no sea contigo – siguió hablando mientras sus dedos empezaron a moverse de arriba abajo, logrando que los gemidos de Derek aumentaran de volumen y de velocidad – Y menos justo así – se inclinó sobre sus labios para besarlos con pasión – A punto de recibirte por primera vez.

La última frase fue todo lo que Derek necesitó para terminar de calmarse.

Y para empezar a actuar.

Moviéndose con rapidez, se tumbó encima de Stiles y le besó con fuerza, dejando que notara su miembro hinchado, así como él pudo sentir el del chico. Ambos soltaron un gemido de placer, y Derek aprovechó para meter la lengua en la boca de Stiles, dejando esta vez de lado la ternura.

Tuvieron que parar cuando empezaba a haber riesgo de que Stiles se asfixiara. Pero entonces Derek empezó a besar el resto de su cuerpo: Comenzando por el cuello, poco a poco fue marcando cada centímetro de piel que encontró, y muy lentamente fue bajando por su pecho y estómago, hasta detenerse a la altura de la cintura.

Stiles estaba respirando entrecortadamente, habiendo llevado las manos hasta el pelo de Derek, sin saber muy bien qué hacer con ellas…

- ¿Quieres que lo haga? – preguntó entonces Derek, en apenas un susurro. Stiles inspiró hondo para poder concentrarse en lo que le estaba diciendo, y miró hacia abajo. Al lugar donde Derek estaba, literalmente, entre sus piernas.

- Oh, Dios…

- ¿Te gustaría? – preguntó de nuevo el Beta, y su voz sonó incluso más dulce que antes.

Pero también, más dulce de lo que cabría esperar para aquella situación, donde se suponía que sólo había deseo.

Y entonces lo recordó.

"A Derek le gustaba complacer a todo el mundo", había dicho Kate.

Y allí, ahora, con él, estaba haciendo exactamente lo mismo… Como si lo que ÉL quisiera no importara, siempre y cuando diera a los demás lo que ellos sí querían.

Stiles se incorporó sobre los codos, queriendo mirar a Derek a los ojos.

- Quiero que lo hagas porque tú quieres – murmuró – Sólo si tú quieres.

- ¿Crees que no quiero? – preguntó extrañado, acariciándole la cadera con el pulgar.

- Yo… No sé. Tal vez – se mojó los labios – Me da igual lo que hagas… El simple hecho de que estés aquí ya es perfecto – llevó una mano hasta su rostro, y acarició una mejilla – Ya es muchísimo más de lo que jamás habría imaginado…

Derek asintió, un tanto sobrecogido por las palabras de Stiles, pero entendiendo perfectamente su significado.

Y comprendiendo que eso era todo lo que necesitaba para dejar atrás el miedo a que cualquier cosa que hiciera con él, le recordara en cualquier momento a lo que hizo con Kate…

Porque no tenía nada que ver.

Ni la situación, ni el momento, y por supuesto la persona con la que ahora estaba.

Derek besó la cadera de Stiles, consiguiendo arrancar un gemido de placer al chico, y que no tuvo más remedio que dejarse caer en la cama, incapaz de mantener el equilibrio. No cuando Derek le estaba besando en partes de su cuerpo que hasta ahora nadie había tocado siquiera: Justo debajo del ombligo y donde empezaba la hilera de vello que llegaba hasta su sexo, y finalmente en su miembro.

Lo hizo con una delicadeza asombrosa. Besando y lamiéndolo de arriba abajo… Y con cada pasada de su lengua, con cada presión de sus labios, Stiles sentía que iba a morir de placer.

Por si aquello no fuera suficiente, de pronto sintió cómo Derek acariciaba su ano. Lo hizo con la yema del dedo índice, rodeando el perímetro con cuidado, como si tuviera miedo a romperlo. Y tras varias pasadas donde no dejó de lamer su miembro, metiéndoselo en la boca, introdujo el dedo hasta la mitad.

Stiles sintió la presión del dedo, mas no vino acompañado del dolor del que tantas veces había oído hablar… Y sólo cuando Derek empezó a mover el dedo, sacándolo y metiéndolo poco a poco, se dio cuenta de que era porque estaba húmedo y bien lubricado.

Extrañado, Stiles fue capaz de incorporarse sobre los codos, para mirar de primera mano lo que Derek le estaba haciendo.

- ¿Todo bien? – preguntó el Beta sin parar de moverse, y dándole un beso aquí en la rodilla, y otro allí, en el interior de sus muslos.

- ¿Cómo has…? - gimió cuando metió el dedo casi hasta el fondo – ¿De dónde has…?

No fue capaz de terminar ninguna pregunta, pero tampoco hizo falta. Porque enseguida Derek mostró un bote de lubricante que había caído sobre el colchón, y que estaba recién estrenado.

- Siempre hay que estar preparado – sonrió el moreno, sacando el dedo para echarse un poco más de lubricante, esta vez en dos dedos.

Derek le preparó a conciencia. No sólo porque aquella era su primera vez y toda precaución era poca, sino porque estaba disfrutando como no creía posible de los gemidos y jadeos que soltaba el chico cada vez que entraba en él. Cada vez que acariciaba lo que nadie más había tenido ocasión de tocar, y que nadie tocaría jamás.

Tuvo que parar cuando los jadeos de Stiles se convirtieron en ligeros sollozos, señal de que estaba más que preparado y a punto de llevarle al orgasmo sin haber entrado en él.

Eso no podía ocurrir.

Sacó los dedos de su interior, con cuidado y sin dejar de besar allá donde su boca podía llegar, y se preparó a sí mismo casi sin mirar.

Se tumbó entonces sobre él, apoyando el peso sobre los brazos, y le besó en los labios.

Esta vez lo hizo con delicadeza. De un modo que en nada presagiaba lo que estaba a punto de ocurrir.

Y cuando Stiles respondió al beso con la misma intensidad controlada, gimiendo quedamente en su boca, entró lentamente en él.

Derek tuvo que parar cuando sólo había introducido la mitad de su miembro. El calor que estaba sintiendo, la suavidad de aquel cuerpo que se abría por primera vez y que lo hacía sólo para él… Era demasiado intenso.

Todavía soportando su peso y luchando por no llenarle de una embestida, como su parte animal le pedía hacer; Derek se concentró en el rostro de Stiles. Y cuando el chico le respondió, mirándole en silencio y completamente quieto, tan sólo esperando a que estuviera listo; tuvo ganas de llorar de felicidad.

- Te quiero.

Las palabras salieron sin dificultad.

Sin que se diera cuenta.

Sin haberlas pensado siquiera.

Lo dijo mientras terminaba de entrar en él. Y bajo él Stiles le miró de tal modo, que era como si le estuviera traspasando el alma.

Derek no pudo aguantar más tiempo sin probar sus labios.

Los besó con una ternura asombrosa.

Mientras Stiles respondía a sus besos y notaba sus manos acariciando su cuello, su pelo, su espalda… Derek sentía que su corazón se hinchaba como jamás lo había hecho antes.

Había estado tan equivocado…

Todo aquel tiempo esperado, por temor a acordarse de ella estando con él…

Dios mío, no tenía nada que ver.

Donde Kate le dio sexo desenfrenado y rápido; Stiles le estaba ofreciendo la mejor manera que existía de demostrar cuánto le quería… Y mientras que con Kate tuvo que luchar por no dejarse llevar por su parte animal, creyendo ilusamente que ella lo desconocía; con Stiles estaba ocurriendo todo lo contrario:

Sabía que si ahora mismo se transformaba o tan sólo dejaba que sus ojos de Beta brillaran, Stiles no diría nada. Se limitaría a asentir, comprendiendo que formaba parte de su naturaleza, y aceptaría cualquier cosa que él le ofreciera.

Pero estaba ocurriendo justo lo contrario: Aun con la luna llena en todo lo alto, iluminando sus cuerpos desnudos, jamás se había sentido tan en paz consigo mismo, sin necesidad de luchar con su propia bestia interior.

Y todo era gracias a él.

- Stiles – gimió sin dejar de besarle, sin poder dejar de hacerlo, mientras empezaba a moverse con más rapidez.

El posible dolor del principio, que era una de las cosas que más había temido Derek, apenas había aparecido y duró poco. Por el contrario, en seguida Stiles respondió a los movimientos de Derek, buscando su propio cuerpo cada vez que él retrocedía para penetrarle de nuevo… Era como si no tuviera suficiente de él. Como si ninguno de los dos lo tuviera.

Pero Derek no quería seguir así. Sabía que en cuanto lo hiciera, el orgasmo llegaría sin avisar. Y él quería estar así durante horas; toda la noche si era preciso…

Las manos de Stiles se aferraban a sus hombros y espalda, como si estuviera luchando por mantener el poco control que le quedaba. Su boca entreabierta no dejaba de soltar gemidos que estaban llevando a Derek a la locura. Y sus ojos, aquellos ojos marrones, brillantes, perfectos, no dejaban de mirarle. De llenarle de un modo mucho más profundo que como lo estaba haciendo él.

Dejándole con la sensación de que todo no sería suficiente.

Derek llevó entonces una mano tras la cabeza de Stiles y con la otra rodeó su espalda; rodando sobre sí mismo para acabar con las posiciones invertidas: Él en el colchón y con Stiles encima de él, todavía unidos.

Al verse en la nueva posición, con Derek bajo él y sin parar de moverse; Stiles tuvo un momento de pánico. De no saber qué hacer.

Pero entonces Derek acarició su pecho desnudo, sus ojos claros se llenaron de los suyos, y asintió levemente.

Stiles tragó saliva, comprendiendo la importancia de aquel gesto. De que en su primera vez, apenas semanas después de haber estado a punto de ser sometido y abusado por un monstruo; Derek mostraba una vez más la confianza que tenía en él. Dejando que fuera él quien llevara todo el control, y no pudiendo hacer otra cosa que simplemente dejarse hacer.

Nunca lo habían hablado, pero Stiles estaba convencido de que Derek jamás había permitido a otra persona estar como ahora lo estaba él.

Ni en sus fantasías más locas habría imaginado que Derek permitiera que acabaran así… Y el hecho de que lo estuviera haciendo, y que se le viera tan tranquilo; sólo podía significar que lo habían conseguido: Que habían dejado atrás los monstruos del pasado, y que ahora sólo quedaban ellos dos.

Stiles se dejó llevar.

Sin apartar la mirada de la de Derek, notando sus manos sujetando sus caderas, acariciando su cintura y espalda; Stiles comenzó a mecerse adelante y atrás, dejando que el miembro de Derek le llenara como no creía posible. Tocando puntos de su cuerpo hasta ahora desconocidos para él, y que le dejaban temblando y soltando un jadeo detrás de otro.

- Derek...

Su nombre era lo único que podía decir, pero tampoco hacía falta más. Los movimientos de Stiles fueron ganando en confianza y rapidez, comenzando a cabalgar a un Derek extasiado. Y cuando Stiles llevó las manos hasta el pecho del Beta, deseando sentir el latido furioso de su corazón en las manos, dio más fuerza a sus penetraciones. Llenándole justo en el momento en que él se dejaba caer, y logrando que la quietud de la noche se llenara de jadeos.

Una de esas embestidas dio de lleno en la próstata de Stiles, y ya no pudo contener más el orgasmo. Dejando caer la cabeza atrás, y sintiendo que su cuerpo era recorrido por una corriente de placer, gritó una última vez el nombre de Derek, antes de empezar a eyacular.

Derek no paró, pero sujetó a Stiles con ambas manos mientras él terminaba de cabalgar su orgasmo, vaciándose por completo… Y cuando el chico bajó la vista hacia él y le miró con ojos vidriosos, todavía sintiendo la electricidad del orgasmo; Derek quiso compartirlo con él.

Atrajo su cuerpo hacia él, besándole con rabia, y de nuevo rodó sobre sí mismo para recuperar la postura inicial. Stiles se dejó hacer completamente, respondiendo como pudo a los besos de Derek mientras él seguía penetrándole. Cada vez con más fuerza. Con más rapidez. Con menos control.

- Te quiero…

Fue Stiles quien lo susurró.

Y cuando Derek se centró en sus ojos y vio que los tenía casi cerrados y que le estaba sonriendo con una adoración jamás vista hasta ahora; el orgasmo llegó sin avisar, llenándole y vaciándole al mismo tiempo.

Lo último de lo que fue consciente, fue de la maravillosa sensación de descargarse dentro de ese chico tan increíble, y que no hizo sino sonreír cuando su cuerpo fue llenado por primera vez.

Despertó con el tacto de unos ágiles dedos jugando con su pelo, a la altura de la nuca.

Todavía medio dormido, el olor de Stiles bajo él y prácticamente rodeando todo el lugar, llegó claro a su nariz. Eso fue todo lo que necesitó para terminar de despertar.

Al abrir los ojos tuvo un primer plano de los iris marrones de Stiles, que cambiaban de color según le dieran la luz; seguido de aquella sonrisa traviesa que jamás se cansaría de ver.

- ¿Estás bien? – preguntó el chico con voz grave, sin dejar de sonreír.

- Soy yo quien debería hacer esa pregunta – respondió Derek, que sólo entonces se dio cuenta de que seguía dentro de Stiles… Y encima de él.

Pero cuando hizo amago para apartarse, el chico se limitó a abrazarle con fuerza, tras lo que continuó con las caricias que le habían despertado.

- Eres tú quien se ha quedado dormido justo después de correrse – explicó Stiles con cierta prepotencia.

- Estoy bien – admitió al final Derek, mostrando una sonrisa nueva para él: Una que era todo alegría y relajación, sin restos de ese control obsesivo por parecer ajeno a todo – Estoy mejor que bien… Y también estoy encima de ti – le dio un corto beso que Stiles se apresuró a responder – Pero si tú no tienes problemas en seguir así, no voy a ser yo quien me quite.

- Así me gusta – murmuró Stiles, que empezaba a quedarse dormido – Veo que empiezas a entender quién es el que está al mando.

- Pensé que yo era el rey – dijo entonces, arqueando una ceja y jugando él también con el pelo del chico – Se supone que yo estoy al mando.

- Pfff – fue la lacónica respuesta de Stiles – El ajedrez está sobrevalorado.

Derek soltó una carcajada que sentaba increíblemente bien, y besó un par de veces más los labios húmedos de Stiles… Se tumbó de nuevo sobre el cuerpo más pequeño, tratando de no aplastarle demasiado, y simplemente dejó que el tiempo pasara; sabiendo que podría pasarse así el resto de su vida.

Si al final cambió de opinión, fue porque el cambio en la respiración de Stiles, y sobre todo el hecho de que estuviera callado, ya señalaban que había algo extraño.

Efectivamente, cuando se incorporó un poco sobre los brazos, vio que Stiles estaba dormido.

Salió de él con cuidado, intentando no despertarle, y caminó desnudo hasta el baño. Se limpió sin mucho esmero, imaginándose una posible ducha los dos juntos cuando hubiera despertado Stiles, y regresó junto al chico con una toalla en la mano.

Stiles se había movido en sueños, tumbándose de medio lado y dándole la espalda. Se sentó en el borde de la cama, contemplando durante unos segundos las marcas apenas visibles de las garras de Kate, y sonrió con orgullo.

Tenía razón: Las cicatrices daban un toque sexy a todo el conjunto.

Acarició con ternura la espalda del chico, todavía maravillado por lo afortunado que era de tener a alguien como él a su lado; y dejó varios besos sobre las líneas ligeramente blanquecinas. Stiles se removió un poco, tratando de huir de las cosquillas dejadas por la barba, y volvió a quedar tumbado de espaldas.

Derek aprovechó la ocasión para mirarle a placer, y de paso limpiar los restos de semen, antes de que resultara más engorroso de limpiar.

Cuando terminó y dejó la toalla en el suelo, dispuesto a acompañar a Stiles en su sueño; escuchó el sonido de su móvil desde el otro lado del loft.

Sin ponerse nada de ropa, fue hasta el móvil y se encontró con un mensaje del Sheriff.

"Venís mañana a comer? Hace mucho que no hago uso de la barbacoa. También he llamado a los McCall"

Derek sonrió ante el mensaje, asombrado de lo fácil que le estaba resultando amoldarse a las nuevas rutinas; y respondió con un "Ok" en el acto. Sería idiota si dijera que no a una buena barbacoa en casa Stilinski.

Pero antes de apagar el móvil, se dio cuenta de que seguía teniendo guardado el número de móvil de John Stilinski como "Sheriff".

Sin pararse a pensarlo, cambió el nombre del contacto por el de "Padre de Stiles" y, esta vez sí, volvió junto al chico que era el centro de su mundo, y que ya le estaba esperando…

FIN