Aquí otro más de Nagisa… y la única explicación es que extraño a este rubio…
Sin más, les dejo leer…
…
Ése día estabas sola. El típico viaje de vacaciones de tus padres y los encargos: lavar los autos, limpiar la cocina, quitar el polvo… en resumen estar de criada un rato. Te despertaste y bufando bajaste las escaleras de dos en dos hasta que tus pies descalzos llegaron a la planta baja. Era verano ¿Quién iba a andar con calcetas por ahí esa calurosa mañana?
Tomaste un breve desayuno, miraste la hora y si querías tener al menos 4 días para ti, deberías sacrificar ésa tranquila mañana. Subiste de nueva cuenta, ataste tu cabello y poniéndote ropa ligera bajaste hacia los autos.
Posiblemente lavar los autos antes de que el sol empezara a quemar sería lo que harías primero.
-Cubetas… jabón…- ibas diciendo la lista de cosas que necesitarías mientras las tomabas y de paso ibas por tus audífonos para hacer el trabajo más llevadero. Una canción movida y ya.
En eso estabas mientras la puerta principal, después de varios toques, dejaba pasar a una figura masculina de cabellos rubios. ¿Y tú? Bien gracias, ni en cuenta con el volumen altísimo.
La figura se movía por la casa, diciendo tu nombre en voz baja hasta que le pareció advertir la casa vacía. Suspiró y revolviendo sus cabellos se dispuso a salir cuando un grito que trataba de ser afinado le hizo brincar e ir donde se suponía estaban los autos.
Así te encontró, lavando las ventanas del carro mientras tu voz lo hacía reir al tiempo que con su celular te tomaba video y tu ignorabas que ahora tendría con qué chantajearte cuando fuera necesario. Entonces gritó tu nombre y volteaste pegando un brinco, quitándote los audífonos de un tirón. Lo miraste. Luego a la cámara. Lo volviste a mirar y te pusiste tan roja como lo era el teléfono de Nagisa, quien ahora se reía a todo lo que daba. Furiosa y aún con la esponja en la mano caminaste hacia él para tirársela encima y tratar de coger el teléfono. Pero él sólo lograba esquivarte corriendo un poco y estirando el brazo hacia atrás.
Fue entonces cuando la cubeta entró en tu campo de visión y una sonrisa que disfrazaste con enojo acompañó tu plan.
Nagisa a penas se dio cuenta de la cubeta en tus manos y ya estaba chorreando de pies a cabeza, con la risa congelada y unos escalofríos recorriéndole la espalda.
Tu risa ahora inundaba el lugar y con tu celular te apresuraste a tomarle fotos. Oh si, eso pasaría a la posterioridad. Aunque poco te duró el humor cuando la mangera cayó en manos del chico frente a ti.
OH. Rayos.
La ropa se te pegó al cuerpo y tu cabello empezó a gotear.
Ah. Pero que divertido era lavar los autos, pensaste mientras correteabas a Nagisa y éste sólo se reía.
Horas después, cuando hubiesen acordado una tregua, Nagisa te diría que había ido para invitarte a verlo en el torneo que tendría lugar la semana siguiente y que estaba a punto de irse cuando te escuchó en el intento de cantar y te había visto. Sonreíste con suficiencia y le mostraste la foto de él empapado a lo que él dejó de reir haciendo un mohín.
Después de secarse y prestarle ropa, prometiste que irías y que como buena amiga suya que eras lo invitarías a comer después de su victoria. Mirándote sorprendido se rascó la nuca y desvió la mirada. Luego te miró de vuelta y te preguntó si lo dejabas hacer "una cosa".
"¿Qué cosa?" preguntaste mientras te detenías en tu labor de enredar tu cabello.
Por toda respuesta, cerró los ojos y cuando veías que se acercaba a ti te quedaste estática. ¿Qué demoni-…?
-¿Nagi…?- sólo sentiste que reía en tu oído mientras algo se deslizaba de la bolsa de tus pantalones.
Nagisa tenía tu celular en su mano y sonriendo te dijo "Nos vemos luego!" echando a correr calle abajo. Todavía no reaccionabas cuando él regresó y te preguntó si creíste que te iba a besar.
Fue entonces que le lanzaste tus tenis, corriendo detrás de él mientras su risa se te contagiaba.
…
Oki….qué les pareció?
Saludins!
