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Advertencia 2: Creo que nunca lo había puesto y para estas alturas todos ya lo saben pero pues la advertencia de siempre, el punto de vista sobre el cual se desarrolla una escena cambia mas rápido que mi padre de canal durante los comerciales (y eso es increíblemente rápido).


Choque de Mundos

Capítulo 38

Los Recuerdos de un Muchacho


Hay cierta sensación, que ocurre solo algunas veces y que no es posible reproducir conscientemente, cuando se siente que el corazón late de manera dolorosa, cuando el aire parece raspar al pasar por los pulmones, la sangre se congela y deja de fluir, todo parece irreal, lejano y en cualquier momento uno espera despertar de un sueño que no puede definirse ni como bueno ni como malo porque el propio cerebro parece estar en pausa y ser incapaz de definir el evento. La sensación como que el tiempo se hace mas lento y todo parece ir en cámara lenta. Uno es consciente de cada detalle y estos se graban en la memoria con fuego, mas sin embargo es imposible hacer cualquier cosa para evitarlo, se convierte uno en un simple testigo mudo, porque la voz se rehúsa a salir clara y coherente y muere antes de escapar por los labios. La boca se seca, siente uno que ha masticado una esponja particularmente rasposa. Los sonidos alrededor se callan, todo el mundo alrededor es silencio, porque eres consciente que todo lo que pudo haber ido bien ha quedado atrás y ahora tienes que enfrentar una realidad que te supera y te ahoga.

Más raro aún es que varias personas a la vez lo sientan al mismo tiempo.

Fue cómo si Colagusano volara a través de la ventana en cámara lenta. Los vidrios estallaron en un sonido demasiado exagerado. James lo había lanzado por la ventana y el atacado se había hecho daño, hilos de sangre recorrían su rostro sorprendido y desencajado, también corrían por sus extremidades donde la túnica se había desgarrado al pasar por entre los cristales. Era como si James hubiera tratado al mismo tiempo de herirlo y protegerlo, una dualidad tanto comprensible como ilógica.

Por un instante los presentes no supieron como comportarse, aquellos seis, entre los cuales se encontraba Harry Potter no supieron como reaccionar, todo parecía tan irreal como tangible y era como si un balde de agua helada hubiera caído sobre todos en el salón.

Desafortunadamente para la mayoría, el dolor sirvió de catalizador para sacar de su estupor a uno de ellos: a Peter Pettigrew. Porque para cuando alguien, nadie estuvo después muy seguro de quien ya que algunos insinuaban que había sido Dumbledore, otros que Ojoloco y algunos mas ni siquiera recordaban eso del todo bien, gritó la orden de apresarlo, ya era demasiado tarde, Peter se había desvanecido en el aire nocturno con un crujido sonoro.

No sin antes haber intercambiado una última mirada con su una vez amigo James Potter, ambas miradas combinándose y perdiéndose en una oleada de sentimientos que incluían traición, nostalgia, miedo y el último atisbo de la amistad perdida.

Y el reloj del salón marcó las doce de la noche.

-o-

Lejos de toda la acción, sin ser consciente del brusco giro que había dado toda la situación se encontraba Atha sentada al puro estilo indio en el piso de la biblioteca donde la sala de los elementos se encontraba, a su alrededor estaban esparcidos una veintena de libros, todos abiertos en diferentes páginas, algunos con complicados dibujos, otros con papeles de colores separando ciertas hojas y una libreta llena de las patas de araña que ella cariñosamente solía llamaba su caligrafía, traía un bolígrafo en la boca el cual movía entre sus dientes y labios mientras fruncía el entrecejo con una fachada de grave concentración, se acercaba a las hojas al creer encontrar justo lo que buscaba, luego bufaba y se alejaba volteando la página con una mezcla de respeto por la antigüedad de los libros y furia por no haber encontrado lo que ella necesitaba.

Y es que desde unos días algo se le había metido en la cabeza: El viaje en el tiempo.

Algo muy dentro de ella creía recordar haber oído a su padre hablar de eso pero no lo podía ubicar y estaba prácticamente segura de que en una ocasión, ojeando aquellos libros tan antiguos, se había topado con palabras que juntas en su mente le recordaban algo acerca de los viajes temporales, ¡Pero ahora no podía encontrar nada! ¡Y eso le desquiciaba!

Sabía, por lo que alguna vez había oído con su padre, que viajar en el tiempo era prácticamente imposible salvo por los giratiempos y esos estaban sumamente regulados por el ministerio y claro, ciertos tipos de magia negra, pero tampoco eran un método seguro ni exacto. Sin embargo sabía que durante la investigación de su padre algo había surgido, algo que tenía que ver con sus propios poderes. Y ahora trataba de encontrarlo.

Mas que como el presentimiento que se había alojado en lo mas profundo de su alma, también le picaba la curiosidad por saber la manera en que esos seis chicos habían llegado a ese tiempo y mas importante, como pensaban regresar si era consciente que no existía una forma segura de volver, ya ni hablar de una legal.

Lanzó con cuidado el viejo libro a la pila que ya había leído gruñendo molesta y se dejó caer en el piso de espaldas refunfuñando entre dientes algo acerca de su estúpida memoria, estúpidos libros antiguos, su estúpida atención dispersa y la estúpida testarudez heredada de su padre. Resopló después de unos minutos, se incorporó y tomó otro libro que comenzó a hojear con impaciencia, sería una noche larga, pero ella era una persona nocturna, así que no le preocupaba demasiado.

-o-

Una figura se escurría entre las sombras con rapidez y ansiedad, sus pequeños ojos mirando a lado y lado y por sobre su hombro a cada momento, casi seguro que la siguiente vez iba a encontrar a alguien ahí apuntándole con una varita para luego no descubrir a nadie y que su mente tuviera un leve suspiro antes de volverse ansiosa nuevamente y repetir el proceso.

El corazón le latía sin parar, en inicio, después de desaparecer no había sabido a donde mas acudir, simplemente la orden dada por su cerebro había sido huir, lejos, donde no lo pudieran alcanzar o mas importante, localizar. Se sentía perdido y desorientado ¿A dónde ir?

La Orden estaba fuera de discusión, por supuesto, solo le quedaban dos opciones: el Señor Tenebroso o huir para siempre. Pero hasta él sabía que no había lugar donde se pudiera esconder del Señor Tenebroso por siempre, claro que este no sabía todavía de su forma animaga, pero era mejor no arriesgarse. Sin embargo había perdido su posición de espía de la Orden y temía que ante tal problema su señor se deshiciera de él inmediatamente al haber perdido su utilidad.

Pero… por otro lado… ahora sabía la identidad del líder de ese grupo misterioso. Claro, toda la orden lo sabía también pero… ninguno de ellos se lo diría al señor tenebroso por las buenas ¿Qué mejor manera de ganar de nuevo su favor que con tan valiosa información?

Aunque no podía evitar sentirse perturbado, creía que Virens era alguien impresionante, pero que fuera en realidad Harry Potter venido del futuro, ese pequeño bebé del cual probablemente hablaba la profecía era algo totalmente fuera de la imaginación.

¿Y si era él de quien hablaba la profecía y por eso había regresado en el tiempo para detenerlo todo?

Tenía que advertirle a su Señor, por su propia seguridad, por su salvación, sería el salvador del Señor Oscuro, ya no mas el pequeño e indefenso Peter, al que todos ignoraban y menospreciaban, sería poderoso, envestido por el favor del mago tenebroso y todos tendrían que verlo con respeto… nadie osaría tocarlo.

Vería a todos los que se le opusieran destruidos… si, era seguro ir con el Señor Tenebroso, él le protegería, él le daría el poder que tanto anhelaba, mas ahora que nunca.

Con una temible sonrisa en sus pequeños labios desapareció con un sonoro crujido dejando en su lugar a la nada.

-o-

Realmente nadie había dormido esa noche, no después del revuelo que causó la revelación de la identidad tanto del traidor como del misterioso Virens, después de la conmoción inicial y tras la desaparición de Peter, la Orden remanente en pleno rugió en gritos, voces y demás, la mayoría rodeando a Harry y a sus amigos que no sabían que hacer mas que quedarse estáticos mientras Hermione murmuraba como si fuera un hechizo de ayuda un 'oh dios, oh dios'. Por el rabillo del ojo Harry vio que su madre miraba de manera extraña a su padre y que Sirius era incapaz de cerrar la boca atónito. Pero James… James parecía tener un atisbo de sonrisa en los labios, apenas una pequeña mueca en la comisura de sus labios ¿Qué rayos pasaba?

Todo era un total caos, y de pronto la figura imponente de Dumbledore se irguió en todo su esplendor, atemorizante, imponente, mirando hacia la ventana por sobre sus lentes de media luna, luego regresó la mirada seria hacia el frente. Todos en la sala guardaron silencio al detectar el aura peligrosa.

-Alastor, -comenzó Dumbledore y ojo-loco se puso de pie cojeando como siempre –necesito que salgas inmediatamente y rastrees a Peter, es imperante encontrarnos con él lo más pronto posible.

-No tienes ni que mencionarlo, pero no va a ser fácil, esa maldita alimaña estará quien sabe donde.

-Lo se. –fue todo lo que dijo Dumbledore mientras ojo loco salía cojeando de la sala dándole una muy enfadada mirada a James que a Harry no le gustó.

James seguía sin mirar a nadie, la varita en la mano, estático y congelado donde estaba. ¿Por qué su padre había dejado escapar a Colagusano? ¿Por qué si tenía al alcance de la mano lo que tanto quería, el poder de cambiar el futuro, lo dejó ir así nada más? Pero lo que más le carcomía era ¿Desde cuando lo sabía? Esta bien, reconocía que era evidente que no le tenían gran aprecio a Pettigrew pero de eso a que fueran tan obvios como para que se diera cuenta, aunque no creer que no lo hiciera era también menospreciar sus capacidades para descubrir lo más sorprendente con el mínimo de información como ya había comprobado múltiples veces.

Lanzó una mirada rápida a su alrededor solo por tratar de encontrar con desesperación algo que le aflojara ese nudo que se le había formado en la garganta, aunque fuese una mirada que le hiciera sentirse un poco mas tranquilo, porque vaya que lo necesitaba. Mala idea dirigirse a sus amigos puesto que traían puestas las máscaras, pero con el tiempo había aprendido a leerlos a través del lenguaje corporal y bastante bien. Aunque todos parecían ansiosos y sumamente nerviosos, los que por demás parecían mas allá de la histeria eran Hermione y Ron, no podía ver sus rostros familiares, pero la compulsión con la que Hermione apretaba sus manos y la tensión notablemente visible de su cuerpo que parecía no decir otra cosa que la castaña estaba reprimiendo con toda su voluntad el gritar y soltarse a llorar o como Ron estaba tieso, al parecer lejos en otro lugar, su mirada perdida en algo mas allá de Hermione, a quien en primera impresión, parecía estar observando e incluso como parecía que ni siquiera estaba respirando, le dio la impresión que sus amigos entendían algo mucho mas grave de lo que él podía hacerlo, algo mucho mas peligroso, por muy terrible que fuera ese comportamiento no era para nada.

Tan concentrado en ese comportamiento que apenas fue consciente de que la gente dejaba la sala reticentemente bajo las órdenes de un Dumbledore muy serio, al final en la habitación solo quedaron ellos seis, la familia Potter, Dumbledore, Sirius y Remus, quien parecía ignorar totalmente la orden del comandante de abandonar el lugar con los demás.

-Esa orden fue también para ustedes –les recordó Dumbledore con un poco mas de dureza que la habitual. Harry ya hacía el amago de irse, aliviado de no tener que enfrentar esta situación por el momento y tener la oportunidad de escurrirse a su habitación y, o hablarlo con sus amigos, lo cual no le entusiasmaba del todo pero sabía sería necesario ya que de otra manera solo podría encerrarse o desaparecer y mandar todo al demonio por unos milenios tal vez; sin embargo, el director se lo impidió. –No, Harry, necesito que te quedes.

Gruñó por lo bajo mientras lanzaba una mirada de súplica muda a sus amigos quienes, reticentemente y bajo la oscura y fiera mirada de Albus Dumbledore, comenzaron a salir lentamente del salón.

Remus titubeó unos instantes, de verdad quería respuestas y dentro se iban a quedar las personas que las conocían mejor, pero por otro lado retar la ira de Dumbledore no era una perspectiva realmente tentadora, no en ese momento. Suspirando se giró para irse, pero miró sobre su hombro al percatarse que Sirius seguía inmóvil en su sitio, aunque temblaba ligeramente con los puños cerrados.

-¿Sirius? –preguntó con cuidado, como si el hecho de que hiciera menos de un rato se hubieran agarrado a golpes hubiera desaparecido. –Sirius tenemos que irnos –el aludido no se movió. –Tienes que responderme muchas cosas como el que…

Pero la frase murió en sus labios cuando notó que Sirius emitía un bajo y amenazador gruñido, por un instante hasta creyó que iba a transformarse en su forma animaga o algo similar, y después pensó que lo hubiera preferido cuando el moreno levantó la mirada enfurecida y se lanzó, por segunda vez en menos de 24 horas, contra alguien, en específico, contra James.

Lo único que los alertó fue el grito de Lily, lo cual hizo que James levantara la cabeza un momento antes de que el puño de Sirius impactara contra su quijada con toda su fuerza. Lo que vio reflejado en los ojos de su mejor amigo lo desestabilizó lo suficiente para no conectar el golpe con la fuerza que en inicio tendría, había una chispa de algo incapaz de ser identificado en aquellos ojos avellana, pero también estaban mezclados con tristeza por el amigo perdido, cierto toque de locura y desesperación y, sobre todo y fue lo que en realidad hizo que Sirius no golpeara como hubiera querido, aprobación por lo que le iba a hacer.

Como si James le agradeciera en mudo gesto que lo castigara de esa manera por lo que acababa de ocurrir.

Si estaba tan seguro de su error, entonces ¿Por qué lo había hecho? ¿Por qué dejar escapar a ese miserable traidor…?

Se mordió la parte interna del labio ¡Peter era su amigo maldita sea! O eso suponía… o eso creía. Y eso era lo que mas dolía, con todo lo que había soportado al pensar que Remus era el traidor, con lo estúpido que se sintió cuando se descubrió su error… Y James lo había sabido desde hace quien sabe cuanto tiempo ¿Por qué diablos no se lo dijo antes?

El puño se quedó inmóvil en el rostro de James pero sin hacer presión, el otro simplemente no se movió ni lo miró, pero el moreno fue el único que pudo detectar una ligera sonrisa en su rostro.

-Pegas como niña, amigo –le dijo en voz baja James, la diversión y la disculpa evidentes en su voz si se sabía donde escuchar.

-Cállate, imbécil. –Vino la réplica en voz baja –Tienes suerte de que tu horrible cara me hubiera asustado en el último minuto, temí que tu idiotez extrema se contagiara.

Los demás parecían guardar un silencio entre sepulcral y precavido, sorprendidos de la reacción de Sirius, pero sin terminar de entender lo que decían. Sirius bajó su puño con tristeza.

-¿Por qué James? –era una pregunta simple, pero no hacía falta nada mas para que el joven la entendiera sin problemas.

-Fue nuestro amigo Sirius, todavía puede que lo sea. –murmuró en voz tan baja que solo Sirius lo escuchó. –Todo depende de sus decisiones futuras, todo siempre depende del lado que queramos escoger. Y yo siempre he defendido a los que aprecio.

-¿Aún por encima de tu propia familia? –le retó.

James guardó silencio sin mirar a su mejor amigo, conocía la respuesta, pero…

-Tenía que darle una última oportunidad, tenía que confiar una última vez. –le contestó. Sirius negó suavemente con la cabeza y un amago de sonrisa se reflejó en sus labios.

-Ya te había dicho que esa fe ciega que tienes en las personas te va a matar un día, James Potter. Y no tienes una idea de cuanto deseo que no se cumpla.

Con una última mirada se dio la vuelta para alcanzar a Remus y al resto de los chicos que seguían inmóviles en la puerta sin saber que hacer. Suspiró, a pesar de lo poco que había dicho, lo entendió, o eso quiso creer mientras cerraba las puertas tras de él.

Dumbledore se quedó en silencio unos minutos mas antes de prestarles de nuevo atención, se giró primero hacia Harry.

-¿Es cierto? –preguntó seriamente, ni siquiera tenía que especificar de lo que hablaba, y aunque el director ya sabía la respuesta, era mejor confirmarla por completo.

Harry asintió con lentitud. Ahora temiendo que Dumbledore le culpara a él de dar esa información.

-¿Cómo te enteraste James? –le preguntó ahora mirándolo con seriedad.

-Nadie me lo dijo, si eso te preocupaba. –comentó en voz baja James mirando entre Harry y Dumbledore. Este último simplemente negó tristemente con la cabeza.

-Eres demasiado inteligente para tu propio bien, James. –murmuró con cierto deje de tristeza. –Ahora tenemos el más serio de los problemas. –concluyó mirando a Harry.

Harry se sintió como si su cuerpo hubiera aumentando terriblemente de peso, un peso que lo ahogaba, como si estuviera hecho de piedra y su mente volara lejos… sin importar que dijera James, él tampoco podía dejar de pensar en lo mismo. Colagusano iría directamente con Voldemort, era la única manera en que podía salvar su pellejo creyera su padre en él todavía o no. Solo algún tipo de bizarro milagro podría desviar a Colagusano de esa idea, tal vez el miedo patológico por una tortura o muerte posible. Un milagro que difícilmente se haría realidad sin importar cuanto implorara secretamente por ello.

Porque sospechaba que ni siquiera Colagusano era tan estúpido, no cuando Voldemort aún seguía en su propio cuerpo y en una sola pieza.

-o-

Las suposiciones de Harry no eran para nada equivocadas, Peter Pettigrew se había dirigido precisamente al cobijo del señor tenebroso, mas temeroso de que este lo encontrara a que lo hiciera la Orden del Fénix. O tal vez era al revés y el trataba de convencerse de que su señor lo recibiría con alabanzas y lo recompensaría por haber obtenido tan importante y vital información. La información que le haría ganar la batalla y no tener que preocuparse jamás de que lo atacaran sus antiguos amigos.

Sueños de grandeza y poderío, de elogios y alabanzas. Finalmente saldría a la luz en lugar de mantenerse en las sombras, y todas sus ambiciones se cumplirían, porque el señor tenebroso era misericordioso y terrible; y sabía recompensar a sus miembros más fieles…

Sueños que se desvanecieron en cuanto entró, habló y su señor lo mandó volando al otro lado del salón al tiempo que con la varita lo hacía retorcerse debido al más inimaginable dolor. Era difícil asegurar si morir era peor o cual muerte sería más misericordiosa, mas cuando cada célula de tu ser gritaba de dolor, mas cuando la mente se quedaba en blanco inundada por el delicioso vacío del olvido.

-o-

James le explicó a medias lo que sabía. Claro que sabía mucho más, por supuesto que evidentemente estaba ocultando información, sin duda decía la verdad pero no por completo. Y era verdad que sabía que entre mas lo presionara menos diría. Y tenía claro que en el momento en que saliera de esa habitación habría una batalla campal entre dos fuerzas, pero tampoco es que tuviera el tiempo o pudiera hacer algo para evitarlo. El daño estaba hecho e hiciera lo que hiciera no habría mucho cambio, o por lo menos esperaba que no empeorara, el que esos seis siguieran ahí era prueba de ello, el que Harry siguiera en un estado de trance traumático debido a lo que se había descubierto era prueba de que él no había dicho nada, no conscientemente, pero hasta él se había dado cuenta que el chico había hablado de mas sin darse cuenta.

Porque cuando uno esta nervioso suele cometer errores obvios de comportamiento que nos delatan y Albus Dumbledore lo sabía, buena parte del rompecabezas la había armado de esa manera, pero nunca había sido su intención cambiar nada.

De hecho esperaba que las cosas siguieran su curso natural, por eso iba a mandar a los Potter a ocultarse, justo como era el plan. El problema ahora era que el traidor tenía paradero desconocido y probablemente Voldemort ya supiera la historia entera. Eso era malo, Harry Potter era el niño de la profecía y si quería ganar esta batalla tendría que encontrar una manera de que la rueda del destino volviera a tomar el curso correcto.

La muerte de los Potter y el enfrentamiento destinado entre Tom Riddle y un bebe de un año llamado Harry Potter.

Esas eran cosas mas importantes que pensar que el vendaval que se veía venir dentro de esa habitación y sin pensar en las otras nimiedades salió con una velocidad superior a la que se podría esperar de alguien de su edad, la mirada fija en ninguna parte con el cerebro trabajando a mil y sin mirar a los atónitos jóvenes fuera del salón que lo miraron un segundo mientras cerraba la puerta tras de él y desaparecía.

-o-

Jóvenes que a penas desviaron la mirada del sitio donde estaba su comandante y se giraron para entrar lo más rápido posible a la otra habitación y enterarse de los pormenores pero que se dieron de frente contra una puerta que se cerró con un portazo en sus narices.

-Le voy a cobrar mi nariz a James como nueva –murmuró Sirius sujetándose la nariz. –tal vez le parta la suya para quedar a mano, en cuanto acabe todo esto. –dijo mientras se pegaba a la puerta para escuchar.

-Creí que no querías saber nada al respecto y que no te importaba lo que James pensara y que derribarías la puerta en cuanto saliera Dumbledore. –comentó Remus con mirada aburrida mirando al moreno tratando de hacer vacío con sus manos para escuchar mejor.

-Shh, calla. –le respondió Sirius –Sigo enojado con él, todavía le voy a hacer pagar pero también muero de la curiosidad por lo que va pasar ahí dentro.

Remus negó con la cabeza con actitud derrotada mientras los chicos se acercaban con precaución a la puerta y sacaban unas cosas color carne.

-Toma –le dijo Ginny –con esto escucharás mejor.

Sirius se la puso en la oreja y su mirada se iluminó.

-Esta es la cosa mas maravillosa que he visto, o escuchado ¿Dónde los consiguieron? –preguntó

-Mis hermanos lo inventaron. –susurró Ron.

-Ey esta cosa los haría millonarios –comentó Sirius mirando atentamente la cosa y pasándole uno a Remus que, aunque renuente, finalmente se había rendido a la curiosidad y estaba pegado a la puerta también con una manguerita carne en la oreja que miraba con respeto.

-Y que lo digas… -comentó para si mismo Ron.

Así que por eso parecían saber tanto de sus reuniones, Sirius no podía creer la claridad con la que todo se oía, y cuando escuchó el tonó de su mejor… no, no, antiguo mejor amigo hablar no pudo evitar sonreír otra vez.

-¿Sabes Remus? –dijo con tono casual y sonriendo –Creo que no va a ser necesario que yo haga pagar a James por ocultarnos todo esto, si sigue usando ese tono y esas palabras cierta personita va a sacar el carácter heredado por partida doble y me ahorrará la molestia.

Todos se miraron con preocupación, a excepción de Sirius que sonreía extrañamente y de Remus que no estaba muy seguro a que se referían pero que no tardaría en descubrirlo.

-Ey Remus –volvió a decir Sirius –no seas mal amigo y aparécete unas palomitas. –Remus resopló fastidiado.

-o-

Harry se quedó de pie sin moverse, a penas se percató que se había ido el director, su mente embotada al principio se había agitado como un mar bajo tormenta y ahora sus pensamientos se arremolinaban con una furia que le impedía pensar con claridad al sobreponer un pensamiento sobre el otro impidiéndole razonarlo con claridad y generando como consecuencia caos, puro y total caos. Y el caos siempre derivaba a incertidumbre y esta a su vez al enojo.

Lily podía percibir la ira creciente en su adolescente hijo, lo que le preocupaba es que podía ver que James estaba perdiendo también su autocontrol, como si todo lo que había pasado no solo ese día, sino toda esa semana, finalmente cayeran sobre él con fuerza abrasadora, el peso sobre sus hombros demasiado para ser resistido por una sola persona y ella, generalmente la del carácter mas explosivo, ahora se sentía perdida y desorientada.

Finalmente fue James el primero en hablar y Lily hubiera deseado que nunca hubiera abierto la boca.

-¿Piensas quedarte callado, Harry? –dijo en baja voz venenosa -¿No vas a agregar nada mas que debamos saber ya que de todas maneras lo sabemos por nuestra cuenta? ¿O prefieres que lo descubramos por nosotros mismos a finales de este mes cuando Voldemort venga con la intención de asesinarnos y tenga éxito?

Los verdes ojos de Harry se abrieron como plato y giró tan rápido hacia James que casi se lastimó el cuello, ¿Cómo diablos…?

-¿Qué como sabemos la fecha? –le atajó James –Oh vamos, no retes mi inteligencia, nada mas entramos a este mes y pareciera que tenemos la peste, nos miras con tus ojos de cachorrito abandonado cada vez que nos ves, como si tuviéramos alguna enfermedad terminal y fueras el ser mas miserable de este planeta. –Lily estuvo a punto de detenerlo pero no le dio tiempo. –Aquí los que vamos a morir en menos de un mes somos nosotros no tú.

Harry cerró los puños con fuerza aún sin decir nada. ¿Entonces era cierto que ellos sabían…?

-¿Qué estamos muertos? –terminó James por el como si leyera su mente y aún en un tono a penas un poco mas bajo que un grito pero con bastante enojo contenido -¡Pues claro! ¡Por Dios Harry Potter! ¡Desde que llegaron todos nos evitan, pareces desconocer muchas cosas básicas de nosotros, evitas que te veamos a la cara lo más posible como si temieras que leyéramos algo en tu rostro y sueles hablar con misteriosos acertijos todo el tiempo!

Harry abrió y cerró la boca atónito, presentía que lo sabían pero no creía que fuera tan obvio el porque. Sonrió con tristeza ocultando la mirada, ¡Ja! Ahora resultaba que Hermione tenía razón sobre lo de ser cuidadosos ¿pero cuando no había tenido razón de todas maneras?

James malentendió el silencio de Harry y esa sonrisa y finalmente explotó.

-¡¡Si quieres decir algo dilo de una vez en lugar de andar como alma en pena y haciéndote la víctima!!

-¡¿Qué?! –eso despertó a Harry ¿él, la víctima? ¡¿De que diablos estaba hablando?!

-¡No me salgas con un '¿Qué?' Harry Potter! –siguió James furioso -¡Has demostrado que tienes mas materia gris de la que uno podría pensar! Tienes a tus dos padres que OBVIAMENTE están muertos en tu tiempo ¿Y que haces? ¡NADA! ¡Te pongo en bandeja de plata el problema de contarnos todos y todo lo que eres capaz de hacer es seguir guardando silencio como siempre! ¡ESTOY HARTO DE QUE TE QUEDES CALLADO TODO EL TIEMPO! –gritó al tiempo que golpeó con furia la mesa haciendo saltar a Lily.

El problema es que Harry no pareció tan intimidado como hubiera querido. De hecho, el discurso de James pareció tener el efecto contrario.

-¡YA SABEN QUE ESTAN MUERTOS! ¡QUE COLAGUSANO ES EL TRAIDOR! ¡INCLUSO LA MALDITA FECHA! –Harry estaba fuera de sus casillas y se irguió en toda su extensión encarándose con su padre que no retrocedió ni un milímetro aunque era claro que la explosión de su hijo, aunque no le tomaba del todo desprevenida, si había sido una sorpresa por lo fácil que había resultado. Aunque eso no disminuía el hecho de que parecían casi una copia el uno del otro parados frente a frente igual de furiosos. -¡¿QUE MAS QUIERES SABER?!

-¡¿El porque te empeñas en vernos muertos te parece una buena pregunta?! –le contestó el otro con sarcasmo sonriéndole burlonamente con desprecio.

-¿El por…? –repitió atónito Harry tardando en registrar la pregunta y su significado perdiendo por un instante el orden de sus ideas, luego la sangre le hirvió y su expresión se volvió incluso mas mortífera, el brillo en sus ojos verdes era incluso mas atemorizante que el de James -¡¿Y a ti que te parece una respuesta del tipo "¡No deberías estar cambiando el pasado!"?! –le respondió con el mismo tono sarcástico que James. -¡¿Pues quien te crees que eres para decirme que sus muertes no me importan?! ¡¿EH?!

-¡¡TU PADRE SO IDIOTA!!

Punto para James y Harry lo sabía y eso era lo que mas le desquiciaba mientras apretaba los dientes y lo miraba con odio. Perdió el control, dejó de pensar con la cabeza y, una vez mas, su boca volvió a soltar las palabras que su mente sabía que no podía pronunciar en voz alta.

-Puede que sea cierto –dijo con tono venenoso –pero lo siento mucho, hay cosas que deben seguir en secreto sin importar quienes sean o quien sea yo. –hizo una pausa –En algo tienes razón… mi padre murió hace mucho tiempo y para mi eres casi un desconocido.

Punto para Harry… pero un punto muy amargo. Porque inmediatamente cayó en cuenta de que había hablado con la cabeza equivocada. Y la prueba llegó con la forma de un puño directo a la mandíbula.

James se había quedado en silencio, su fleco azabache ensombreciendo sus ojos, sus puños cerrados, apretaba tanto los nudillos que estaban blancos por la falta de circulación, temblaba incontrolablemente. Como un animal herido. Y al notar eso Harry comenzó a comprender el tamaño de lo que había dicho mientras se frotaba la quijada ¿sería muy complicado volver el tiempo atrás, tan solo 20 segundos? ¿O que un rayo saliera de la nada y lo partiera a la mitad por la blasfemia que había dicho? Aquella media verdad… aquella media mentira… Pero es que su carácter… ¡Ese maldito carácter suyo!

No sabía que hacer, sin atreverse a levantar mucho la mirada giró tímidamente la cabeza hacia Lily que se había mantenido en silencio todo ese tiempo, ese mismo silencio que los envenenaba a todos mientras James volvía a quedarse sin habla, esa furia había desaparecido de su delgadas facciones para dar paso a una expresión mas derrotada y abatida. La mirada de Lily era de una triste decepción y parecía decirle "Tu fuiste el que lo dijiste, tu te metiste en ese problema, ahora sal de él tu solo, Gran Estúpido". Pero seguía intrigándole esa extraña calma que ahora parecía irradiar su madre.

Hubiera sido mejor que Lily dijera algo, que le gritara, que explotara igual que él, o que James siguiera furioso, que le hubiera roto la silla contra la cabeza… bueno, tal vez tanto no. Su mandíbula dolía, pero no tanto como su alma, ese ambiente de triste decepción lo estaba matando más que cualquier otra cosa.

Se pasó la mano por el cabello en actitud compulsiva sin saber que decir. Lo mejor y lo único que se le podía ocurrir era intentar enmendar lo que había dicho, pero no tenía la mas remota idea del como.

-Mira… no era precisamente eso lo que quise decir… -comenzó en voz baja, pero un murmullo que sonaba a risa irónica por parte de James le cortó.

-En realidad –dijo sin levantar el rostro, su tono era bajo, peligroso e infinitamente triste. –creo que lo dijiste muy en serio, Harry. –este se dio cuenta de que esta vez si la había hecho grande, nunca antes había estado tan arrepentido en su vida.

-James yo no… -el respingo que hizo su padre cuando escuchó su nombre desconcertó a Harry por una milésima de segundo hasta que cayó en cuenta que tal vez el no haberlo llamado por su nombre y haberle dado el título que en realidad poseía hubiera sido mucho mas adecuado, incluso hubiera ayudado. James suspiró y levantó ligeramente la mirada hacia Harry, habló con voz lenta y pausada en principio.

-No soy tu padre, no el que tendrías que conocer. ¡Tan solo tengo unos cuantos años más que tu por todos los cielos! –gritó con frustración. -¡Mi hijo tiene un año no diecisiete, apenas y estoy aprendiendo a ser padre! –Harry se encogió, si, dolía, él tampoco era precisamente el hijo de este James -¿Qué crees que los hijos vienen con instructivo? ¡¿Hace cuanto crees que salí de la escuela?! ¡¿Hace cuanto crees que lucho?!

James hizo volar contra la pared un inocente jarrón que estaba por ahí, no iba dirigido a nadie en particular, solo necesitaba sacar la tensión de alguna manera. Su padre lo miró fijamente a los ojos.

-Es evidente que no tengo la misma experiencia que tu, ni tampoco he sufrido lo mismo que tu, ni estoy marcado por tal estigma ¡Pero tu no ayudas tampoco a comprender, Harry! –se acercó a él -¡Maldita sea quiero comprender! ¡Te veo por ahí anhelando algo que te fue arrebatado injustamente y rehusándote a obtenerlo sacando fuerzas de quien sabe donde! ¡Veo como ese secreto te acaba día con día!

James pateó la silla y la arrojó lejos. Harry no pudo evitar pensar que en alguna parte muy profunda su padre imaginó que eso no era una silla…

-¡¡Déjanos entrar Harry!! ¡Para nosotros eres lo más importante! ¡No tendrás un año pero a pesar de todo eres MI hijo, lo veo en tu forma de ser, en como te comportas, en tus facciones, en tus comentarios! ¡No soy tu padre porque no me dejas serlo!

Ante esto último, Harry no supo que hacer mas que sentir como un terrible peso le caía encima, la sensación de que a su alrededor las paredes se cerraban. Siempre se había quejado de si lo trataban como un niño o cualquier cosa sobre esa línea pero… ¡tenia 17 años por todos los cielos! ¿Cómo se suponía que le iba a decir a sus padres la historia de su vida donde ellos no figuraban? Era demasiado, demasiado…

Se dejó caer pesadamente sobre el sillón llevándose una mano al cabello, sus hombros se dejaron caer abatidos mientras luchaba contra el impulso de gritar con todas sus fuerzas y desaparecer mientras las miradas de sus padres se clavaban fijamente en él mientras vagamente percibió que se sentaron frente a él en unas sillas, o mas bien Lily arrastraba a un bufante James y le hacía soltar la varita.

Muy a su pesar esbozó una tímida sonrisa que no se reflejó en sus ojos, que no levantaban la mirada del suelo. La idea de sentirse acorralado en un sermón de sus padres como si estuviera en el banquillo de los acusados era una sensación tanto nueva como inquietante. Generalmente durante las explicaciones había contado con el apoyo de sus amigos e incluso cuando se reveló quien era ambos fueron comprensibles con él y entendieron su situación.

Pero en esta ocasión era totalmente diferente, parecía que finalmente los roles habían caído en su lugar correcto y ellos jugaban el papel de los padres molestos y exigiendo respuestas y él el del hijo culpable y tratándose de explicarse de una forma en la que él resultara lo menos culpable posible de un hecho en el que lo era casi completamente. En inicio ellos no parecían sus padres porque el se las había ingeniado para evitar actuar así frente a ellos, o por lo menos frente a James, pero lo había terminado haciendo.

Ahora entendía porque los chicos Weasley le temían tanto a la ira de su madre… el ambiente creado sobre él, solo, con sus padres lanzando chispas por los ojos y él sin lugar donde esconderse lo hacía sentirse infinitamente pequeño e indefenso contra esas miradas de reproche. Pensó con ironía que bonito momento habían escogido tanto ellos para comportarse como los padres de un adolescente como él para pensar en este tipo de comparaciones si nunca había tenido que enfrentarlas de esta manera.

Su sonrisa decayó… nunca las había enfrentado porque de donde venía no estaban ellos, y a pesar del cómodo y dulce pensamiento de dejarse llevar por esos sentimientos de tranquilidad, normalidad y a pesar de como había envidiado y deseado sentirlos, de alguna forma parte de su infancia y la infinita e ingenua seguridad y confianza hacia el mundo que se gozaba durante la adolescencia le habían sido arrebatados en cuanto fue condenado a ser quien era… o mas bien cuando él había decidido aceptarlo.

Suspiró, iba a ser difícil pero tenía que tratar de mantenerse tranquilo mientras explicaba las circunstancias de su vida, mientras trataba de pensar como mantener su promesa de la mejor manera posible. Lo más difícil iba a ser controlar su tono de voz y expresiones, sobre todo en algunos puntos de la historia, porque ese era el único curso de acción que se le ocurría para no seguir empeorando la situación aún más de lo que estaba.

Había llegado el momento de hablar.

-o-

La sonrisa de Atha se ensanchó tanto que hasta parecía irreal al tiempo que sus ojos azules brillaron con todo su resplandor, se hubiera podido parar a bailar zamba si hubiera tenido tan engarrotadas las piernas por haber estado sentada en la misma posición tanto tiempo, bueno, bailaría después. Desnuda si era necesario, para festejar su hallazgo.

-Y se hizo la luz –dijo en voz alta para nadie en particular mientras sus ojos devoraban las páginas de un viejo libro de pasta morada.

-o-

Para ser totalmente sinceros, James no creyó que Harry cediera tan pronto en la discusión y por la mirada de atónito desconcierto que se reflejaba en el rostro de su esposa, ella tampoco. Ahí había gato encerrado, él mismo sabía lo que rezaba un refrán (y eso porque Sirius y él lo ponían en práctica cada que se metían en problemas): 'Si no puedes derrotar a tu enemigo, únetele' o como lo traducían en broma su mejor amigo y él: 'Si no puedes derrotar a tu enemigo, confúndelo'. Y algo le decía que esa iba a ser la táctica de su hijo, y cuando la voz plana y con forzado tono indiferente de Harry comenzó a resonar en la vacía y silenciosa habitación presintió con mucha mas fuerza que había dado en el clavo, aunque no pudo negar que el como comenzó la explicación le turbó de maneras que nunca hubiera creído, rayos, el niño sabía que frases usar para causar el mayor impacto.

-Uno podría pensar que escuchar todo el tiempo 'pobre chico húerfano' o 'si hubiera una manera de evitar esto' o 'miren, es Potter, solitario como siempre', el curso normal de acción es que sintiera pena por mi mismo y deseara con todas mis fuerzas evitarlo. Como nunca pude recordarlos durante mi infancia, se volvió fácil saber que no estaban ahí y que nunca estarían, nunca albergué la mínima esperanza de que un día llegaran a casa de los Dursley y dijeran 'Hola Harry, somos tus padres, no estábamos muertos, todo fue un malentendido' –ante la mención de aquel apellido la boca de Lily se abrió y James estuvo a punto de hablar pero ella lo calló con un apretón -y salieran con algún tipo de historia como las de la televisión de que perdían la memoria y hasta ahora la recuperaban y buscaban por todos lados al hijo perdido y luego nos íbamos todos juntos a nuestra propia casa a vivir una gran vida feliz. Siendo muy sincero nunca tuve esperanzas en eso. En cambio me gustaba pensar que un misterioso pariente que no conocía venía por mí y me sacaba de casa de mis tíos… Pero conforme fui creciendo era cada vez más difícil creer en ello.

-Vives con mi hermana. –dijo finalmente Lily con voz monótona y triste, conocía bien la historia detrás de todo ello.

-Vivía. –corrigió Harry –A tía Petunia no le gusto la idea al principio pero terminó aceptándola, no se podría decir que fueron los mejores años de mi vida ni que rebozan de agradables recuerdos, pero cumplieron su función. –James apretó los puños otra vez al parecer a punto de ir a partirle la cara a alguien sin usar magia. –Los detalles de mi estancia ahí en realidad son innecesarios y no creo que ayude mucho a tu estado de ánimo. Si, es cierto, sufrí, fue difícil e injusto vivir en la ignorancia porque para todos y para mi mismo solo era Harry, el chico huérfano cuyos padres murieron en un accidente automovilístico.

-Dumbledore… -murmuró con voz rabiosa Lily mirando a la distancia. Harry asintió. No era momento de interrumpir, le gustara o no tendría que dejar terminar a Harry.

-No había muchas opciones si eres el blanco mas buscado del lado oscuro. Además, por muy desagradable que fuera para mi, no había lugar mas seguro en el mundo que la casa de mis tíos, había tanta magia alrededor que era imposible que alguien me tocara ahí.

Harry esbozó una triste sonrisa sin levantar la mirada mientras James y Lily guardaban silencio. James estuvo a punto de hablar otra vez pero Lily apretó su mano y el otro solo bajo la mirada con tristeza y continuó en silencio. Si, definitivamente su hijo era experto en turbar su resolución de ser firme, frío y duro contra él para así conocer toda la verdad de una vez por todas.

-Fue una especie de bizarro sueño que Hagrid fuera por mi el verano que cumplí 11 años –sonrió un poco mas animado por el recuerdo –explicándome que era un mago y todo, una parte de mi no lo creía, pero la otra, supongo que la que seguía siendo un niño que creía en cuentos de hadas, estaba totalmente emocionado por ello… mis padres ¿magos? Era una locura, pero la reacción de la tía Petunia o incluso del tío Vernon no dejaba lugar a dudas, era cierto, y aparte de ello podría salir de esa casa finalmente –levantó los ojos para ver a través de la ventana, sin mirar a ningún lugar en particular, su expresión parecía tener una mezcla de nostalgia y desilusión –aún recuerdo la primera vez que vi el castillo de Hogwarts, una mancha negra llena de luces del otro lado de un oscuro lago… el lugar se volvió mas que una simple escuela para mi… Pero ahí tampoco estaban mis padres.

"Era triste pensar que por mas que forzara la memoria, Hagrid me hablara maravillas de ustedes o Hermione me hubiera obligado a leer libros de Historia para enterarme de mi propia historia en ningún lugar hubiera una solo foto suya. –lo que siguió lo dijo casi como un susurro, de pronto pareció mas joven –era un infantil deseo el querer verlos, todos decían que era idéntico a mi padre y tenía los ojos de mi madre así que pasaba horas en el espejo tratando de imaginarlo –sonrió misteriosamente –irónico que precisamente fuera un espejo el que me enseñara por primera vez lo que tanto anhelaba…"

-¿A que te refieres? –la voz de James era ronca y demasiado apresurada, ahí parecía haber algo. Harry tardó un rato en contestar, al parecer inmerso en sus pensamientos o en alguna misteriosa memoria lejana, no parecía turbado como si hubiera hablado de más.

-Nada de importancia en realidad. –contestó antes de proseguir dando por zanjado el tema - Como sea, Hagrid pareció darse cuenta de ese hecho en particular y me dio uno de los mejores regalos del mundo: un álbum de fotografías suyas. –sonrió complacido, luego se llevó la mano al mentón en ademán pensativo, como hablando consigo mismo –Ahora que me pongo a pensar en ello ¿De dónde las habrá sacado? Muchas eran del colegio, las de mamá supongo que probablemente las haya obtenido de viejas compañeras de la escuela, pero las de papá solo pudo haberlas obtenido de Remus…

-¿Por qué solo de él? –Preguntó rápidamente Lily, el corazón de James latiéndole a mil por hora, sabía perfectamente a donde se desviaba la conversación –Lo entiendo de Peter pero ¿Qué hay con Sirius? Se que él tiene miles de fotografías nuestras.

Algo fugaz hizo que los ojos verdes de Harry brillaran con una mezcla de tristeza y astucia al tiempo que se ponía ligeramente rígido, luego pareció obligarse a relajarse.

-No conocí a Sirius hasta que cumplí 13 años, digamos que no estaba 'disponible' y en realidad era bastante imposible contactar con él, mucho menos para ese tipo de cosas, tampoco es que estuviera en un lugar donde tuviera a la mano tales fotografías.

-Sirius es tu padrino –interrumpió James mordazmente empujando en lo mas fondo su última discusión con el aludido-¿Qué te hace creer que no lo hubiera hecho por ti? ¿Qué? ¿Se volvió un maldito sin corazón ante ti? Eso no me lo creo, tampoco el que nunca hubiera podido ir a verte en todos esos años.

La cara de Harry era imposible de leer en ese momento, había algo oculto tras la mirada esmeralda, algo increíblemente importante y terriblemente doloroso por lo que podía ver. El chico se mojó los labios con la lengua antes de proseguir, parecía estar buscando con serenidad que palabras usar, ahora era James quien comenzaba a perder la paciencia nuevamente, le turbaba ver de pronto tan tranquilo a su hijo, algo inusual en él. Tal vez era la tranquilidad que daba el comprender y aceptar lo inevitable.

-No me malinterpretes, el Sirius de esta época no difiere mucho del de la mía, en ciertos aspectos, es cierto que en este tiempo es mucho mas alegre, pero en general, como dice Hermione, la rebeldía, descuido, el a veces hacer las cosas sin pensar y como el que generalmente su corazón fuera mas fuerte que su razón en muchas de las situaciones que han pasado, todo lo que define al Sirius de este tiempo no cambió en lo mas mínimo. Como si su única manera de protegerse todos esos años y no perderse fuese mantener viva esa parte de él. –tragó saliva –Sirius fue el que mas sufrió con todo esto. Es cierto que con los años maduró, y tengo que reconocer que este Sirius es más adolescente que el de mi época, pero también es cierto que por eso no me fue nada difícil relacionarme con él. Desde que lo conocí, Sirius se volvió una mezcla de padrino, padre y hermano mayor… nunca uno en particular.

A James se le hizo un nudo en la garganta… Sirius.

-¿Entonces porque no estuvo ahí los 12 años anteriores? En los que tú tanto proclamas haber querido que algún pariente fuera por ti.

-Ya les dije que la situación no era sencilla, yo no supe nada del mundo mágico hasta que cumplí 11, mantenerme en el anonimato, envuelto en el mundo muggle me mantenía protegido de los seguidores remanentes de Voldemort, no es que yo crea que fueran a hacer algo en ese entonces, pero nadie quería correr ese riesgo… sobre todo Dumbledore.

-Sirius es del tipo del que corre riesgos a pesar de todo, hubiera ido a verte –insistió James terco.

-No le fue posible, aunque se que todo ese tiempo no deseó otra cosa. –replicó Harry en voz baja bajando la mirada.

James calló, había algo mas en esa historia que Harry no les decía, ¿Qué podía detener a Sirius de cruzar el mundo entero si era necesario por ver a su ahijado?... Harry parecía centrado, después del violento arranque inicial, se manejaba con falsa compostura, como si una parte de él supiera que decir o que no decir, pero a la vez hablara de manera aleatoria, sin poder dividir lo que era correcto decir y lo que no. Llevaba todo el tiempo pendiente de los pequeños brincos, pausas, movimientos e incluso el ritmo de la respiración de su hijo, tratando de encontrar las partes donde había más secretos ocultos. Hasta ahora, solo la parte de Sirius parecía ser la que, aunque sin duda sincera, era una verdad a medias.

-Suponiendo que eso sea cierto e ignorando el hecho de que estoy muy seguro de que hay algo que no nos dices del tema, –casi se regocijó con amarga alegría cuando notó el ligero respingo que pegó Harry –después de todos los años de su ausencia ¿Por qué no te fuiste a vivir con él después de tus trece años? –inquirió. Para su desesperación parecía ser que esa era precisamente una pregunta que Harry ya esperaba.

-Seguridad. –fue la respuesta tajante, tenía lógica si se pensaba que Dumbledore lo protegería contra todo, pero James no estaba muy seguro que esa 'seguridad' fuera únicamente dirigida a su primogénito.

Harry suspiró.

-Nunca he sido la persona más feliz del mundo ante todas las medidas de seguridad a las que me someto por obligación. Pero tampoco puedo negar que no hayan sido necesarias, nada mas puse un pie fuera de la casa de mi tía y los problemas parecieron seguirme con desdeñosa manía. Nunca buscados por mi, bueno, no la mayoría –reflexionó seguro que Hermione no estaría tan de acuerdo.

-¿Algo al estilo de meter la nariz donde no debes? –aportó Lily mirando acusadoramente a su esposo que la ignoró deliberadamente como si no hubiera oído nada.

-Mas bien he sido víctima de las circunstancias, –se defendió Harry –aunque se de cierta castaña que estaría muy de acuerdo contigo y estaría encantada de exponer todas las faltas al reglamento que solo ella ha leído que hemos violado intencionalmente o no.

El sonido de las risas ahogadas del otro lado de la puerta llegó de forma apagada y los tres miraron hacia la puerta, James frunció el entrecejo, decidió dejarlo pasar por un momento pues tenía algo más importante que señalar.

-Circunstancias que incluirán a Voldemort ¿me equivoco?

El ambiente que se había vuelto mas ligero para tranquilidad de Harry volvió a tensarse. Suspiró, sabía que tarde o temprano llegarían a ese punto.

-Si, lo incluyen. –Reconoció –Si bien es cierto que ustedes pueden tener el cuestionable honor de haber enfrentado a Voldemor tres veces y haber sobrevivido yo derribó su record con creces, mas si consideramos que mi primer encuentro, o por lo menos el primero que recuerdo claramente, ocurrió en mi primer año de Hogwarts.

-¡¿QUÉ?! –gritó Lily -¡¿No que Dumbledore te protegía?!

-En realidad no es tan difícil entrar al castillo una vez que uno aprende como –comentó James con sinceridad, aunque también furioso –Entonces ese bastardo de verdad esta vivo, ¿morimos en vano?

A Harry se le encogió el estómago pero fingió ignorar lo último.

-En ese entonces no se podía decir con certeza que estuviera vivo, aunque estaba ahí. –sus padres lo miraron sin comprender –Es demasiado complicado para explicar pero digamos que es Voldemort tiene muchos trucos, demasiados para ser sinceros –como siete para ser exactos, pensó al final Harry pero no dijo nada al respecto.

La mirada de sus padres lo decía todo, así que de la mejor manera posible y sin revelar mucho más de lo que debía trato de relatar sus encuentros previos con Voldemort, guardando puntos comprometedores como que poseyó a su primer maestro de defensa contra las artes oscuras, o que uso a Ginny, que un basilisco lo había atacado, saltándose olímpicamente la profecía de tercer año, a Colagusano, la muerte de Cedric, el hechizo para recuperar su cuerpo, como irrumpieron en el departamento de misterios en quinto año y que Voldemor trató de entrar a su cuerpo, su extraño sexto año y lo que había acontecido en el séptimo, también el hecho de que seguía vivo aunque eso al parecer ya lo sabían. Ósea que… en realidad dijo mucho y muy poco a la vez para desesperación de James, quien parecía comenzar a perder los estribos otra vez.

Pero sobre todo, en todo momento evitó el tema de Sirius. Si de algo estaba seguro era que sus padres sabían que Sirius les había sobrevivido pero no quería que supieran lo que había pasado con él.

-Bien, -interrumpió James –sabemos que Peter nos vendió a Voldemort, que este nos ataca y morimos –Harry sintió que el piso se le movía ante la naturalidad con la que su padre comentaba esas cosas –obviamente también el porque y las partes de tu vida que has estado dispuesto a contar. –tomó aire, ahí iba el meollo del asunto –Pero sigo sin comprender que no hayas conocido a Sirius hasta tus 13 años y es mas que obvio que es un tema que has estado evadiendo, como has evadido tu tercer año en la escuela dado que al parecer cada año te pasa algo diferente.

Yo y mi gran bocota… pensó Harry mientras resoplaba con fastidio. ¿En que mundo iba a creer que James iba a dejar escapar esa oportunidad? Primero Snape decidía adoptarlo legalmente. Y hubiera sido algo muy difícil el evadir la pregunta si no fuera porque por primera vez había un factor que jugaba a su favor para zafarse de todo eso y poder escapar, tenía que acabar con ese interrogatorio.

-He accedido a decirles varias cosas porque se muy bien lo que el futuro nos depara. -comenzó mientras se ponía de pie y se dirigía en silencio hacia la puerta. No lo parecía pero estaba algo molesto, a la vez de ansioso, no creía poder resistir mucho tiempo más, tenía que armar una retirada y planeaba ejecutarla de manera rápida y certera para evitar problemas. –Pero no tengo razón para que los que si van a estar presentes en ese tiempo se enteren.

Abrió la puerta de golpe al tiempo que siete personas hacían equilibrio para no caerse y poniéndose de pie rápidamente para adoptar de manera totalmente falsa diferentes posiciones como recargarse en la pared o buscar algo inexistente.

-¿Verdad Sirius? –preguntó Harry con tono peligroso mirando a su padrino en el piso.

-¿Eh? ¿De que hablas? Mmm… el mosaico parece bastante antiguo ¿no crees Remus?

-Ay Sirius ¿podrías fingir alguna mentira menos patética? –comentó Remus con una mano en el rostro.

-¡Ey! Tú también estabas escuchando. –le espetó - ¿Y por qué no tengo derecho a enterarme de mi futuro? Yo también tengo derecho a elegir. –dijo cruzándose de brazos retando a Harry, quien vio su oportunidad aunque no podía negar que también algo en todo eso le hizo sentirse frustrado, de todos, el futuro de Sirius era el que mas le gustaría cambiar.

Ese solitario y fatal futuro que lo alejaría para siempre de su padrino.

-¡Porque tienes que vivir por ti mismo tu vida! –explotó Harry, deseando que nadie entendiera el mensaje oculto 'piensa mas en ti y sálvate, Sirius, por favor' -¡No soy una maldita gaceta de noticias del futuro! ¡Si quieres saber algo de tu vida, vívela! –aléjate por favor, no vengas tras de mi.

Harry aprovechó el desconcierto que su gritó provocó para salir rápidamente por la puerta principal utilizando como toque final azotarla con tanta fuerza que algunos cuadros temblaron e incluso uno se cayó. Cinco chicos se miraron entre si con entendimiento y corrieron tras él, pero ya no había nadie fuera. El resto se quedó con el rostro desconcertado, ¿por qué se había enfadado tanto? Porque aunque era obvio que había sido una treta bien aprovechada, había algo de verdadera ira en Harry.

Solo James pareció comprender que había algo oculto en la manera en que Harry dijo esa frase, como rogando a la vez que gritar, como si tratara de lanzar un mensaje hacia su padrino, el que viviría lo suficiente para ser querido como un padre… el que seguramente moriría dada la triste mirada que Harry le arrojó sin que se dieran cuenta.

También había algo en lo que Harry tenía razón, el futuro todavía les deparaba la muerte, nada parecía haber cambiado a pesar de todo lo dicho, a pesar de que tanto se hubiera revelado… tenía que haber algo, una última pieza que mantenía las cosas en su curso casi normal. Y tendría que encontrarla lo más pronto posible.

Repentinamente Sirius salió volando contra una pared cercana ante la mirada sorprendida de los presentes. Remus Lupin levantaba la varita con total parsimonia mientras el moreno trataba de levantarse del piso.

-¿Qué demonios…? –preguntó desorientado

-Es por creerme el traidor y por no saber cerrar tu bocota cuando es necesario. –terminó ayudándolo a ponerse de pie, Sirius acaba de recordar porque era mala idea hacer enojar a Remus. El joven resultaba ser bastante vengativo cuando quería.


Y finalmente:

De verdad para que me disculpo (aunque obviamente no quepo en mi de la vergüenza)… ya se saben mi historia de memoria, sigue siendo la misma, ahora súmenle que mi computadora se descompuso (todos agradezcamos que estoy en huelga en mi oficina y no estoy haciendo los mil reportes que debería estar haciendo) y ahí tienen la demora.

Galletita virtual a quien adivine de donde saque la frase "Si no puedes derrotar a tu enemigo, confúndelo", no me la saqué de la manga, en realidad la leí en unos de mis libros sagrados personales, pero por favor no crean que lo saqué de algún libro de religión o de Confusio o de profundo contenido, sean mas imaginativos (no, increíblemente no fue de un manga, anime y mucho menos de Naruto).

Hay batalla en el siguiente capítulo ¿no les emociona? Y para que no se pongan histéricos por no saber nada de mí por meses (sorry about that!) les diré que sale Voldemort. No, adelanto, NADIE muere en el siguiente capítulo (lo cual no significa que nadie muera en esta batalla, están avisados), pero por lo menos en el siguiente capítulo nadie morirá (a menos que Voldy no se tome su medicación y sacrifique a alguno que otro mortífago insignificante pero como a nadie nos interesa esos pues no los cuento como muertes en realidad). Es una sola batalla que dividí por capítulos y no, no es la batalla final, aunque es casi tan intensa como esa (sino es que la mas). Y si, cuando digo que alguien morirá es porque se morirá bien muerto (amo los pleonasmos) y será dramático e inesperado y duro y difícil y le dará el giró final a la historia, sean felices adivinando quien o quienes serán. Y en serio, puedo matar a cualquiera con una mano en la cintura sin tentarme el corazón.

Hombres… se lían a golpes y un rato después de nuevo son los mejores amigos del mundo. Fanny, se que querías que James y Harry se liaran a golpes, hubiera sangre, huesos rotos y alguno terminara en San Mungo con una varilla atravesada en el estómago, pero hombre que hay que respetar a los padres… aunque a veces sean tan estúpidos como James, por cierto agradecimiento a la Fanny que fue quien planeó una parte de la pelea.

Los pensamientos de Voldemort se reservan para el siguiente capítulo (que de por si es la temática del siguiente capítulo), tampoco aclaré adrede que le dice Peter (si, sigue vivo chicos… no lo puedo matar es importante para mi historia), así como una escena Harry y Lily (ya saben, melosa, tierna, diabética, muy madre e hijo) con la que abriré. Originalmente iba a terminar este capítulo como el inicio de la pelea pero, me percaté que Voldemort hace todo con planeación, no se va a arrojar el mismo día a atacarlos, por mucho que a mi me gustaría, sería demasiado ooc.

Nota final para los chicos de Potter fics: Creo que todos lo han notado (por favor, no quiero correos insultándome o diciéndome lo malagradecida que soy por no considerar esta página una entidad superior a la que debería ponerle un altar y agradecer todos los días al cielo por su existencia porque lo ignoraré totalmente) pero muchas veces hay problemas para cargar la página o para que lleguen los avisos de la historia o incluso los reviews (incluso para mi al contestarlos), o que la página este activa. Para todos ellos, también tengo esta historia en fanfiction net bajo el nick de Umbra Estel por si les interesa, no suele fallar tanto y generalmente los avisos si llegan (como todo falla), tengo que confesar que suelo subir primero a potter fics por puro valor sentimental y que me gusta mas el hecho de que se puedan ver las respuestas que dejo, pero si tienen algún problema o lo prefieren, también pueden dejar una alerta de capítulo en fanfiction net y saber con prontitud si subo.

Nos vemos!!