Las cosas están en nuestro salón, vayamos a cambiarnos ropa inmediatamente —le secundó Cho. Asentimos y con rapidez, corrimos hacia nuestra sala de clases. Había un despelote de cosas. Mochilas, bolsas, zapatos, trajes, y una extraña división de la sala, donde colgaban las cortinas en mitad de esta para hacer el vestidor de chicos y chicas ahí mismo.

Se venía la magistral actuación de Draco. Él ya estaba listo, puesto que me observaba con decisión.

Muy bien. El momento de la verdad había llegado.


Capítulo XXXVIII

Aniversario del colegio

Parte III y final

Born to be my baby


Capítulo dedicado a Tess, quien estuvo de cumpleaños hace unos días atrás. Felicidades, guapa.

Les recomiendo que busquen las siguientes canciones, y así pueden leer con harta música de fondo. La cita, de Jeremías. Un mix de Kudai (las canciones más antiguas) y música de los años 80, en especial, Born to be my baby, de Bon Jovi (:


**Pequeño ayuda memoria**

Primer medio, color naranja, Donkey Kong.

Segundo medio, color amarillo, Pacman.

Tercero medio, color verde, Luigi.

Cuarto medio, color rojo, Mario Bross.


Ron POV

—¡Por la re chucha! —gritó Draco de pronto, tirándose al piso, revolcándose entre los bolsos y la ropa que cubría cada lugar.

—¿Qué te pasó Draco? —preguntó asustada Parvati, colocándose inmediatamente al lado de él. La mayoría de nosotros también nos acercamos, algunos incluso, estaban a medio vestir.

—Me he torcido el pie horriblemente. ¿Quién mierda dejó esa puta mochila en la entrada? —gritaba en el suelo aún. Si no supiera que esto era una actuación de su parte, tendría la misma expresión de preocupación que la mayoría de los compañeros tenía en este preciso instante.

—¿Puedes ponerte de pie? —consultó Hermione, entre tranquila e histérica. De seguro que estaba pensando en muchas cosas.

—Ayúdenme, por favor —solicitaba él. Harry, Neville y yo fuimos en su ayuda y lo arrastramos a la mesa del profesor, donde lo dejamos sentado.

—Con cuidado te iré sacando el zapato. Tengo que ver si hay alguna inflamación —dijo Parvati nerviosa.

—Con amor, amor —musitó, cubriéndose la cara. Estaba seguro que apenas podía aguantarse las ganas de reír—, ¡duele, duele! —expresaba.

—Tienes roja la parte del tobillo —examinaba su novia. El maldito se había pintado la pierna muy bien—, de seguro que te torciste el tobillo. Tienes que hacer reposo.

—No puedo, ahora tenemos que bailar la coreografía actuada, tenemos las Barras colas, ¡la tocata! —hablaba rápidamente. Se colocó de pie, pero apenas su pierna 'mala' pisó suelo, se arrodilló con fuerza— ¡Ah!

—Quédate quieto, mierda —le retó Hermione, colocándose completamente seria. No era momento de comenzar a babear por ella, pero su postura, con los brazos cruzados, levantando inconscientemente sus senos, me hacía perder la razón. Estaba perdido—. En la tocata podrías tocar la guitarra y cantar sentado, ahí no tendríamos problema. En las Barras colas sencillamente no salgas, ya hay suficientes compañeros que desean ser gay esta noche. Lo que me complica es la coreografía. Está todo muy ensayado, y cada uno tiene un papel primordial en dicha cuestión. No hay nadie que te remplace ahora, en tan poco tiempo. Tendríamos que entrar a desglosar la coreografía y…

—Ron podría tomar mi lugar —dijo de pronto Draco. Tragué saliva. Hermione le observaba con la expresión de querer cortarlo en trocitos.

—¿Qué? —alegué, para comenzar a actuar también, aunque no me salía tan bien como a Draco. Los demás compañeros se dedicaron a seguir vistiéndose. Asumían que el problema ya estaba resuelto.

—No te hagas el sordo, sé que perfectamente tienes tus dos orejas en perfecto estado, y que no son un adorno —me regañó.

—Draco, por las orejas uno no escucha —Hermione rebatía algo que no venía al caso, pero Draco no le tomó atención.

—Tú has visto la mayoría de los ensayos. Eres inteligente, así que asumo que puedes acordarte de mis pasos y sacar adelante la coreografía junto a Hermione.

—Podemos pasar de esta actividad. En las siguientes damos el todo por el todo. Sobre todo por las actividades de mañana —Hermione de verdad estaba tratado de no bailar conmigo. El que ella no quisiera participar en algo sin importarle el puntaje, se reflejaba concretamente.

—Si no salen en esta presentación, lo más probable es que perdamos el aniversario. Vamos a la par con la alianza de Ginny y Luna. Tenemos que ganar todas estas actividades y así, podremos obtener el puntaje suficiente —relató con seriedad. ¿Sería cierto aquello?

Verdad o ficción, Hermione se sentó en el piso del salón con las piernas cruzadas y se balanceaba, cerrando sus ojos. Draco aprovechó para mirarme y susurrarme una grosería.

¡Ya pues weón, has la pega también!(1)—Parvati se aguantó las ganas de reír.

—Yo no planeo perder el aniversario… este es mi primer año en donde participo, y la experiencia me ha gustado mucho. Me arrepiento de haberme tomado vacaciones los años anteriores… no quiero desaprovechar la oportunidad de darle un triunfo a mi curso —no sé de dónde carajos (maldición, se me estaban pegando las malas palabrotas de mis amigos) había salido tanto coraje para decir aquello. Draco sonrió y Hermione me observaba desde el suelo—, daré la batalla hasta el final. Mi pregunta es si tú la quieres dar conmigo —Draco disimuló una risa ahogada con unos extraños suspiros que asimilé a que eran gemidos por el dolor de su 'inflamación'. Por escasos segundos vi las mejillas de Hermione sonrojarse, pero al ponerse de pie rápidamente me perdí de aquella visión.

—Haremos lo imposible por lograrlo —contestó apenas viéndome. Se adentró al vestidor improvisado, y la cabeza de Pansy se asomó entremedio de las cortinas. Nos guiñó un ojo y se adentró otra vez para ayudarle a Hermione.

Daré la batalla hasta el final. Mi pregunta es si tú la quieres dar conmigo… ¡Uy! —Draco se burlaba de mí.

—Aquello que le dijiste fue demasiado romántico —me felicitaba Parvati. Me sonrojé un poco.

—Tienes que colocarte mi ropa. Pansy la debe de tener adentro también.

—Eres un gran actor, Draco —tenía que reconocerlo. Lo había hecho genial.

—Lo sé. Ahora sorpréndeme —me respondió con una risa—, pero recuerda que nuestro gran plan finaliza el sábado. El día de la fiesta, con todo lo que tenemos preparado… así que no te dejes guiar por tus instintos —agregó, indicando con su cabeza mi miembro. Decidí dejar de hablar con él. Tenía claro que hoy, aunque me muriera por besar a Hermione y decirle mis sentimientos, no tenía que hacerlo.

Ella se merecía algo grande, fuera de lo común… y lo tendría.

.

No sé cómo, pero ya estábamos con todos los chicos esperando nuestro turno para salir a escena. No podía negar que Hermione se veía hermosa.

La canción narraba la historia de dos personas que se conocían por azar en un bar. La chica estaba acompañada de un supuesto novio, y quien le cortejaba, desde otra mesa, comenzaba a seducirla poco a poco. Lucía un jean que marcaba sus piernas de forma peligrosa. Lo que llevaba como blusa tampoco ayudaba a concentrarme. Mi mirada se perdía entre la piel que se dejaba ver tibia y suave.

—Le damos un fuertísimo aplauso a la alianza amarilla, que acaba de hacer una grandiosa presentación —hablaba Luna, pidiendo que el público animara a los chicos que recién habían terminado de realizar su actuación—. Ahora, démosle un fuerte aplauso a la alianza roja, quienes nos deleitarán con la canción llamada 'La cita'.

—Es nuestra hora, chicos —nos dijo Pansy—. Tenemos que ganar. Con o sin Draco tenemos que hacerlo. Ya le escucharon hace poco, estamos muy a la par de la otra alianza —todos asentían frenéticos. Pansy extendió su mano, y todos fueron apoyándose en la de ella, para formar un enorme círculo y así, gritamos '¡Mario!' (súper original) y salimos a ocupar el escenario.

Rápidamente los niños que no iban a bailar ayudaban a ambientar el lugar. Corrían las mesas para simular un bar, otros colocaban botellas que fueron llenadas previamente con jugo de frambuesa, para que de lejos pareciese que estaban repletas de vino.

Harry se sentó junto a Hermione en la mesa central. Yo me dirigí a la otra mesa, una que estaba ubicada a la esquina del escenario. Los músicos se ubicaban en el otro exterior, y las bailarinas de los coros, extras y demás personajes, ya estaban en posición.

Pansy asintió, para que Luna diera la señal y así el sonido por los parlantes se comenzase a sintonizar.

Llegó a mis ojos como un ciclón,

Tu mirada desde el rincón,

Dejando a su paso un mar de neón, humo y licor,

No sé con quién andas si es tu novio, me da igual.

La primera estrofa comenzó a cantarse, y poco a poco me iba a cercando a Hermione, cuando Harry le decía algo a ella en el oído y desaparecía del escenario.

Me senté al frente de ella, y le comenzaba a cantar la canción. Así hacíamos tiempo hasta el coro. Hermione solamente reía. Me observaba de reojo, y comenzaba a jugar con su cabello de forma intimidante. Enrollaba uno de sus rulos entremedio de sus dedos, acomodaba luego el cabello detrás de su oreja, su cascada castaña le cubría uno de sus hombros…

Me fui, acercando un poco a ti

Y me dije sin parpadear, qué bien se le ve el blue jean,

Sin pensarlo di un paso más, y en las tripas peces me nadaron,

Cuando al fin, supe tu nombre.

No me pude contener y le tomé de la mano. Ella se sorprendió, pero no dejó de sonreír. Ya se acercaba el coro de la canción, por lo que me alejaba de la silla y le ofrecía la mano. Hermione la aceptaba entre nerviosa y tímida, y juntos nos acercábamos a la 'barra del bar'.

Ahí el grupo de bailarinas hacían su primera coreografía, mientras nosotros seguíamos coqueteando detrás de ellas.

Y el plan del destino empezó a marchar,

Qué manera de juntar a este par de extraños.

—De verdad estás hermosa —se me escapó de los labios aquella aseveración.

—Tú tampoco estás mal —respondió, posando sus manos en mi pecho. Bajó la mirada cuando sintió el rápido palpitar de mi corazón. El coro ya finalizaba, y nuestra segunda presentación debía de ser ejecutada.

Que se empiezan a extrañar,

Pronto tendrás que regresar, con aquel fulano

Y yo con botella en mano.

No podré olvidar… la cita del azar.

Nos colocábamos adelante otra vez. Ella sentada en la mesa, y yo al frente de ella, sin dejar de acariciar sus manos. Luego fueron sus brazos. No podía evitar el tratar de sentir cada parte de su tersa piel. Le susurraba parte de la canción en su oído.

A qué, te dedicas cuando no estás,

Divirtiéndote en algún bar,

Preguntaste y la luz de tus ojos me hizo hablar:

Rezo para conseguirme a alguien como tú.

Dobló esta apuesta mi corazón

Cuando ahí tú sin ton ni son

Me invitaste a bailar, una banda empezó a tocar,

Y al oído me dijiste que aquella canción me dedicabas.

—¿Quieres bailar? —me preguntó ofreciéndome su mano para que yo la sacase a la pista. A cambio de tomar su mano, me salí del guión y le abracé de su cintura. Hermione no se quejó. Dejó que yo la posara con total autonomía, y que lentamente la fuera estrechando contra mi cuerpo, mientras la banda de músicos también salía a la pista, bailando junto a las otras chicas.

Y el plan del destino empezó a marchar,

Qué manera de juntar a este par de extraños…
Que se empiezan a extrañar,
Pronto tendrás que regresar, con aquel fulano
Y yo con botella en mano.
No podré olvidar… la cita del azar.

Todos juntos bailábamos la misma coreografía, con la diferencia que Hermione y yo estábamos más conectados que nunca. Nuestros cuerpos increíblemente se movían en la misma sincronía, como si hubiésemos ensayado juntos desde un principio. Sentía que mis piernas iban a doblarse en cualquier instante, pero aquello jamás sucedió. Estaba firme como una roca, y feliz, como un ser humano enamorado.

Y se nos hizo eterno aquel momento,

Celebrando el encuentro de dos náufragos a orillas de la pasión.

Ella surcaba mi rostro con sus manos, yo cerraba los ojos ante su contacto. Sentía como íbamos disminuyendo el ritmo de nuestros compases, y como poco a poco, solamente nos movíamos por inercia, lentamente. Hermione acercó su rostro a mis labios, y por un minuto creí que nos besaríamos.

Aguanta Ron Weasley, aguanta, gritaban todos mis yo internos. Hermione se detuvo, y cerró sus ojos. Supongo que asumió que yo la iba a besar.

Pero no.

Todavía no.

Ella abrió sus ojos y pude ver la decepción. Poco a poco se iba distanciando de mí, y toda la gente que estaba en escena también iba desapareciendo. Quienes eran músicos, adoptaban la forma de meseros. Las bailarinas, de los otros clientes del bar. Harry volvía a aparecer y se sentaba junto a Hermione. Yo también me retiraba a mi mesa, y desde allí, le seguía observando, con la diferencia que Hermione ya no me observaba como antes.

Llegó, a mis ojos como un ciclón
Tu mirada desde el rincón… Me mirabas desde el rincón

La música finalizó, y todos nuestros compañeros se alegraron inmediatamente.

Todos, menos Hermione, quien se paró del asiento y salió entre furiosa y angustiada. Apenas fue percibido su malestar. Había tanta buena vibra en los demás que su molestia fue conocida sólo por algunos.

Dejamos el escenario, sacando todas nuestras cosas y rápidamente nos fuimos otra vez a nuestro salón.

—¡Les salió hermoso, niños! —nos felicitaban, mientras se cambiaban ropa para las otras actividades.

—Como si lo hubieran ensayado desde siempre —agregaban. Yo solamente reía y agachaba la mirada. Tantos piropos de este tipo me hacían sonrojar. Hermione también sonreía, pero solo por cortesía. Estaban todos tan atentos de presenciar las Barras colas, que aproveché el momento para acercarme a ella y saber el por qué de su molestia.

—¿Hermione? —le llamé. Se detuvo en su caminar y me observó tristemente—. Qué… qué pasó —rápidamente me descolocó verla así, tan deprimida.

—No me provoques más, por favor —le escuché susurrar. La música y el bullicio de afuera no ayudaban mucho en la conversación.

—No sé a qué te refieres —respondí torpemente.

—Oh, sí que lo sabes —refutó con más energía. Con más enfado.

—Háblame claramente, por favor.

—Me gustas. Me gustas mucho —soltó a secas. No podía aguantar la felicidad que sentía dentro de mí, pero era tanta, que ninguna parte de mi cuerpo reaccionaba—. Y sé que yo no despierto cosas en ti, en este plano. Has estado riéndote de mí durante todo este tiempo. No creas que no me he dado cuenta. Sabes que me encanta cuando rompes reglas, la forma en que usas tu uniforme, en la que te desordenas el cabello… lo sabes muy bien, y aún así, yo seguí ahí, tranquila, tratando de creer que lo hacías porque sí, y no por cabrearme.

—Hermione…

—Pero aquel día en tu casa, cuando ensayábamos… no sabes cómo me sentí.

—Tú también me provocaste.

—¿Y qué importa? ¿Acaso dejaste que las cosas siguieran? Por supuesto que no. Te quedaste como una estatua. No hiciste nada. Y es entendible que no lo hagas, porque no sientes algo por mí.

—Estás hablando cosas que…

—Déjame terminar, que para mí esto es muy difícil. Siempre que he intentado confesarme ocurre algo —me interrumpía a cada instante. Ya comenzaba a alterarse otra vez—. Junté todo el valor necesario, traté de olvidar mi orgullo y aquel día de la fiesta de disfraces planeaba decirte mis sentimientos. Pero ahí descubrí que las cosas no resultaban cuando era uno solo el comprometido. Lo entendí y traté de no pensar en ti, mas es imposible. Te instalaste aquí y aquí desde la primera vez que te vi —resumía, tocándose la cabeza y luego el corazón—. Te vi tan frágil, tan desprotegido de la vida que quise hacerte crecer de otra forma. Quería que fueses capaz de darte cuenta que habían muchas otras cosas por las cuales reír. Que no siempre ser el mejor en la clase te otorgaba buenos recuerdos. El saltarse las clases, el emborracharse hasta perder la memoria, el seguir saltándose clases otra vez, el discutir por cosas estúpidas, el encontrar un fundamento a algo que quizás no tenga justificación alguna… y al parecer lo conseguí. Estoy feliz de que estés disfrutando este aniversario, de que desees ganar… porque si tú estás feliz, yo también lo estoy. No vale la pena decirte otra vez el motivo —finalizaba, dedicándose ahora a abrochar sus chapulinas—. Así que ya lo sabes. Por favor, no me provoques. No vuelvas a hacerme creer que me besarás, porque ahora ya sé que eso no ocurrirá. Tratemos de llevarnos bien por nuestros amigos en común, no quiero que Ginny y Luna se preocupen más por mí. También tengo mi orgullo.

—Tenemos que terminar esta conversación —acoté, cuando le veía salir del salón. Hermione se volteó y me sonrió melancólicamente.

—Nunca me has seguido. No lo hagas ahora. No quiero llorar esta noche, por favor —pidió, dejándome helado. Le había hecho llorar, y aquello me paralizaba como si me hubiesen lanzado un balde de agua fría.

—No le sigas —Draco estaba junto a Parvati y Pansy, escuchando todo lo que Hermione me acababa de decir—. Ahora tiene que estar muy conmocionada por todo lo que te dijo.

—No puedo permitir que ella crea que yo no la amo —Pansy y Parvati sonriendo por arte de magia. Esta era la primera vez que confesaba mis sentimientos de manera tan segura. No sentí vergüenza; todo lo contrario. Un valor que no había experimentado brotó de mi pecho, llenado todo mi cuerpo.

—Y no lo creerá. Es más, asumirá que le dices eso por despecho. Espera hasta el día sábado, no queda nada... se han estado dando pistas durante todo el año. Esperar unos días más no les afectará en lo absoluto.

—¿Y si se le ocurre volver con Viktor? —las dudas llovían frenéticamente dentro de mi cabeza.

—No lo hará.

—Eso nadie te lo asegura.

—No lo hará porque jamás estuvo con él.

—¿Qué estás diciendo?

—Lo que acabas de oír. Ellos nunca tuvieron una relación amorosa. No me mires así, ella es tan amiga mía como lo eres tú de mí. Si ella me confió aquello… bueno, yo lo descubrí —se auto corregía riéndose—, y me pidió que guardara el secreto, y lo hice.

—No pongas esta cara, Ron. Mira el lado positivo, Hermione nunca estuvo con alguien —me animaba Pansy.

—¿Y por qué inventó esa mentira? —exigía saber las respuestas. En mi interior, todo era inmensamente alegría otra vez.

—Déjate de huevear un rato por favor. Por tu culpa nos estamos perdiendo las Barras colas. Vamos, que pronto será nuestro turno —Draco cortó nuestra conversación y salimos del salón.

—Aguanta Ron. Dos noches más y posiblemente, todos podremos descansar de esta tensión tan dramática que llevan ustedes —comentó Parvati, apuntando a Hermione con su mirada.

—Gracias —susurré, mientras era arrastrado por Pansy—, un momento, ¿por qué llevas ese tutú?

—Pues… no querrás salir solamente con bóxer en las Barras colas, ¿o sí?

—¡Yo no bailaré eso! —fue lo último que alcancé a gritar.

.

.


Hermione POV

—¿Pasa algo, Herms?

—Hum no, nada.

—Uy, cuando las mujeres decimos nada, es porque ocurre de todo. Vamos, cuéntame —no es que no le tuviera confianza a Pansy, de hecho, ella muchas veces me había interrumpido cuando habíamos estado a punto de besarnos con Ron, así que demás suponía mis sentimientos hacia él. Mi problema ahora era que quería borrarme.

Tanto tiempo pensando en algún tipo de confesión más linda, pero llegué y le largué mis sentimientos así nada más, como si hubiera estado hablándole acerca del clima.

Me cabreó el hecho de que estuviera jugando conmigo. Tenía que ponerle el punto a lo que no tenía nombre aún. Y lo hice. Mi corazón sufría cuando Ron me observaba a lo lejos, cuando se paseaba sugestivamente, cuando hacía cosas realmente fuera de las reglas. Cuando él era él y todo lo que yo deseaba en mi vida.

Era oficial, estaba enamoradísima de Ron. Maldito patán.

Maldita yo, que también me dediqué a molestarlo desde comienzos de año.

—Vamos Hermione, cuéntame —Pansy me volvía a traer a la realidad.

—Estaba pensando en las posibilidades de volver con Viktor —dije, para que se callara de una jodida vez. Ella abrió y cerró la boca y prefirió irse de mi lado. Sabía cuando yo me ponía antipática, y había aprendido que lo mejor era guardar las distancias.

Y lo que acababa de ver, me encabronaba todavía más.

—¡DRACO MALFOY! —grité tan fuerte que muchos chicos se voltearon a verme. El sorprendido, aplicó la corrida maratónica (esa que todos llevamos dentro, cuando nos vemos en algún peligro) y comenzó a perderse entre la multitud. No era difícil esconderse, puesto que no todos vestían tutús fucsias y petos de color rojo pasión. Además, la cabellera amarrada a lo cavernícola lo delataba.

Yo no era muy buena corredora, pero la rabia que tenía en mi interior me hizo alcanzarlo y lanzarme contra su cuerpo.

—¡Soy culpable, lo asumo! —murmuraba debajo de mí.

—Tienes cinco segundos para explicarme por qué mierda lo hiciste —respondí—. Ok, ya pasaron.

—¡Ni siquiera me he defendido, aprende a contar!

—Sabes que soy una basura en matemáticas. Ahora dime por qué carajos hiciste espectáculo tremendo en el salón y no saliste a bailar conmigo.

—Y me dirás que no te gustó —debatió, sonriendo. Le pegué una patada suave en sus bolas y se tiró al piso otra vez.

—No creeré tu dolor, puedes estar actuando —agregué, al verlo darse unas dos vueltitas en el piso. Cuando le vi el rostro, me di cuenta que le salían unas pequeñas lágrimas de sus ojos.

Ahora sí que ni siquiera podré tocar la guitarra —habló de forma chillona.

—Lo lamento por Parvati, le he jodido la diversión durante unas noches —contesté picantemente, imitando su expresión de hacía unos segundos atrás—. Explica antes de que tu amiguito sufra las consecuencias —amenacé otra vez, frotándome las manos.

—Se me olvidó la coreografía. Tuve un borrón en mi cabeza terrible.

—Esa no te la cree nadie.

—Hermione, tú solamente has salido en la miss ejecutiva que no hizo nada del otro mundo —contestó. Apenas terminó de decir aquello, colocó ambas manos al frente de su aparato reproductor.

—Y la coreografía, y la tocata.

—En la coreografía salieron más personas, y en la tocata haremos algo que nos encanta. No estamos obligados. Eres igual de problemática que Ron. Por eso son tal para cual —me desafió, dejándome sola.

—¡Aún no hemos terminado de hablar! —le gritaba, pero este seguía caminando. El tutú que se movía de forma graciosa me bajó un poco el enojo. Decidí seguirle, pero no daría mi brazo a torcer.

—Algún día te diré por qué hicimos todo esto —murmuró, cuando estábamos a punto de llegar a donde se encontraba la alianza.

—Hicimos me suena a verbo conjugado en plural. ¿Hay alguien más en este malévolo plan?

—No puedes saber todo, Hermione.

—Quiero saberlo todo.

—Espera unos días entonces. Recibir sorpresas es gratificante.

—Estresante.

—Gratificante —repitió.

—¡Aquí estás! Te estábamos esperando —chilló Harry. Exploté de risa. Al pobre Harry no le quedaba el peto que había usado yo en la coreografía anterior. Apenas le cruzaba en su espalda, y se apreciaba un seno más grande que el otro, todo por culpa de la diferencia de relleno que tenía en cada lado. A él le había tocado vestir un tutú rojo.

—Disfruta de nuestra salida del closet —concluyó Draco, yéndose saltando junto a Harry.

—Par de gays —finalice, mirándoles.

—Dejaremos con ustedes a las chicas, perdón, digo a las señoritas, bueno, como sea, aquí está la alianza Mario Bross, junto a todas sus nenas —Luna les presentaba. Bastó que dijese eso, para que todos nuestros compañeros saliesen a escena lanzando besos por doquier, caminando con el culo apretado y la delantera bien sobresaliente. Sus rostros pintados como payasos, con el excesivo maquillaje provocaba la risa entre los asistentes.

El mix de música comenzó a sonar, y ellos se dedicaron a actuar (quiero creer que era una actuación, puesto que les salió bastante natural) de manera increíble. Las bromas obscenas, las miradas raras entre ellos y los gritos que tuvieron que inventar entremedio de las coreografías fue lo mejor, aunque mi parte favorita había sido la del Titanic. La mítica música de esta película comenzó a sonar, y todos los chicos corrieron a una esquina del escenario, ahí se agacharon e hicieron la 'ola', mientras otros dos aparecían entre el montón de tutús —Harry y Draco— y hacían de Jack y Rose. Luego de aquello, siguieron con más coreografías, sacando más de un aplauso espontáneo.

—Estoy dudando seriamente de la condición sexual de mi novio, pero de todas formas, brindémosle un fuertísimo aplauso a las chiquillas del cuarto año —animaba Luna por medio del micrófono—, nos quedamos con el último grupo de chicas, para después, finalizar con la tocata.

Quedaba aquella actividad y podríamos largarnos a dormir. Estaba realmente muerta. Apenas sentía mis pies.

—¿Ensayarán un poco? —quiso saber Neville, que se estaba sacando el maquillaje.

—No lo sé. ¿Lo haremos? —me preguntó Draco, a quien no le importaba pasearse en bóxer.

—Nunca lo hacemos cuando estamos trabajando. Comprobemos la afinación de las guitarras —sugerí. Pansy y Parvati traían ambos instrumentos, por lo que nos fuimos a un lugar un poco más apartado del bullicio para afinarlas y dejarlas en el mismo tono.

—No estés enojada conmigo. Sabes que eso no me gusta —comentó Draco, una vez que las guitarras ya estaban listas.

—No lo estoy. Cansada sí. Lo único que deseo es irme a dormir —asintió y cargó ambos instrumentos hasta la ubicación de nuestra alianza.

La última coreografía ya había finalizado.

—Damos quince minutos para que comience la última actividad de la noche. Mientras tanto, les diré los resultados del Postre de mamá —se hizo un silencio expectante ante las palabras de Luna. Todos sabían que el primer y segundo lugar se disputaría entre los competitivos Weasley—. El jurado dijo que todos los postres estaban deliciosos, así que a todos se les ha dado puntaje de participación.

—¿¡Qué! —gritamos en masa. A lo lejos vi como dos cabezas pelirrojas se indignaban. Una cabeza nueva para mí, asumía que era otro de los hermanos de Ron.

—Jurado incompetente, las weás que trae CEAL para deliberar —se quejaba Ron.

—Piénsalo que fue para mejor. Imagínate que uno de los Weasley hubiese sido el ganador. Habría ardido Troya en esa familia. El orgullo estaba en juego, es mejor mojar con agua fría la competencia, así se van los dos ofuscados, pero en la misma sintonía —argumentaba Neville.

Claro, echar puteadas al jurado, era mejor que echarse puteadas entre ellos.

Ron se juntó con Ginny, quién estaba más molesta todavía. Ambos se fueron a donde sus familiares a descargar su rabia.

—Llamamos a los voceros de alianza para que puedan sacar el número de participación que tendrán en la última presentación —Luna trataba de informarnos en medio del griterío. Me acerqué hasta ella y saqué el papelito con el número 4.

Tendríamos que esperar a que las otras tres alianzas hicieran sus respectivos cover de las canciones y nosotros cerraríamos la noche. El tiempo de espera se nos hizo corto, puesto que estábamos seguros a lo que íbamos. Luna nos llamó y junto a Draco, nos subimos al escenario, portando solamente nuestros instrumentos.

¡Rojos! ¡Rojos! ¡Rojos! —si bien el grito ya no era tan original, todavía teníamos algo de apoyo de nuestros compañeros. La hora nos tenía cansados a todos.

—Muy buenas noches apreciable jurado, queridos compañeros y compañeras, en especial, nuestra alianza —saludaba Draco regalando sonrisas por doquier—, nosotros somos Hermione Granger y Draco Malfoy, y hoy les interpretaremos un mix de canciones versión acústica de los éxitos que han marcado a una banda nacional, llamada Kudai. Esperamos que sea de su agrado la velada que os brindaremos a continuación —la manera que tenía de hablar Draco frente a los demás, con tal de caer en gracia me encantaba. Ya tenía al jurado completamente embobado.

Cuando pensábamos en qué canciones podríamos interpretar para la tocata del aniversario, se nos vinieron muchas. Las del repertorio del pub de Azkabán estaban listas y ensayadas, pero el estilo no era muy adecuado para una actividad colegial. La idea fue de Parvati.

¿Cómo no interpretan las canciones de Kudai?

¿Kudai? —repitió Draco.

Sí. Pónganse a pensar hace unos dos años atrás. Todo el mundo en Chile cantaba las canciones de Kudai. Todos nos sentíamos identificados, porque eran jóvenes como nosotros.

Y ahora no muchos los escuchamos, porque cambiaron completamente —objeté. Yo les había escuchado justamente en esos años, pero bastó que conocieran la fama para que se transformaran físicamente y ya no atraían a tantas personas en el país, como en otras naciones, claro.

Hay que rescatar lo bueno. Todos se saben las primeras canciones. Hacer un cover de ellos sería re lindo —volvía a insistir. Y si Parvati proponía algo, el macabeo (2) de Draco lo haría.

¿Qué opinas Hermione? —quiso saber mi opinión.

Démosle. Cantemos las canciones que marcaron nuestra pubertad.

Comenzamos con la primera de todas, Sin despertar. Increíblemente, todas las personas que estaban aún en la actividad del Calducho se conectaron, y lentamente, comenzaban a cantar con nosotros.

Donde cantaban los chicos, cantaba Draco. Donde cantaban las chicas, cantaba yo. Sonaba bastante armónico con las guitarras acústicas. La gente nos apoyaba con sus palmas, con sus vaivenes, con su atención.

Después, seguimos con Ya nada queda otra de las canciones míticas que fueron dedicadas por cientos de jóvenes enamoradizas hace unos años atrás. Mientras la cantaba, confesaba internamente que esta canción me gustaba muchísimo, a pesar de no haberla dedicado nunca.

Para finalizar, interpretábamos Lejos de la ciudad. Cuando a Draco le correspondía cantar, yo tocaba la guitarra, y cuando a mí me correspondía, él hacía mi trabajo anterior. Así, tratábamos de dar nuestro propio estilo a la canción.

No había necesidad de cantar fuerte. Ambos estábamos sentados tocando la guitarra, solo teníamos un par de micrófonos y podía escuchar a la perfección mi voz salir por medio de estos elementos. Había sido una buena elección Kudai. Todos estaban en calma, por un instante, nos habíamos olvidado de la competencia.

Terminamos con la interpretación y los aplausos no se hicieron de esperar. Lo único que hicimos con Draco fue agachar la cabeza en señal de gratitud, tomamos nuestros instrumentos y bajamos del escenario.

—Mañana se darán todos los resultados restantes a las actividades de hoy —dijo Luna por el alto parlante—, pero antes que se vayan, no se olviden que ahora se sacará el papelito que nos dirá la temática de la fiesta —agregó. Busqué a Fleur con la mirada, y ella estaba muy entusiasmada conversando con el hermano mayor de Ron.

—¿A qué se refiere Luna con eso de la temática de la fiesta? —le pregunté a Crabb, que era el más cercano a mí.

—No sé —rodeé mis ojos. El siguiente era Ron, pero al verme, se corrió. No pude negar que sentí un pequeño quebrazón en mi corazón, pero como la dignidad y el orgullo siempre estaban ahí, pendientes de cualquier dolor, me di la media vuelta y me acerqué hasta donde se encontraba Ginny, repitiéndole la pregunta.

—La fiesta de coronación y culminación de actividades de los aniversarios, son siempre con temáticas.

—¿Y eso con qué fin?

—Para divertirnos más. Recuerdo que una vez fue la temática de piratas. Todos fuimos disfrazados como tal, y se escuchó música muy divertida. El año pasado fue cuentos infantiles.

—¿Y cómo se seleccionan las temáticas? Porque si fueran de acuerdo a las caricaturas de las alianzas, tendría que ser la fiesta relacionada a los videojuegos, ¿no?

—No siempre se rigen por aquello… cuando fue la temática de piratas, estábamos participando con personajes típicos chilenos.

—Nada que ver —concreté.

—Exacto —me daba la razón.

—Chicos, poner atención que sacaré el papelito ganador —la voz de Draco era la que se escuchaba en aquel instante. Luna ya estaba siendo asfixiada por un abrazo protector de Nev—. Los primeros dos papelitos serán catalogados como nulos. El tercero, será el decisivo. ¿Atentos? —los presentes asentimos, y solamente escuchábamos los ruidos que hacía Draco. Sacó el primer papel y lo leyó de inmediato—. ¡Adiós a la temática de los videojuegos! —revolvió nuevamente la bolsa donde guardaba cientos de papelitos doblados minuciosa y ociosamente—, también le decimos adiós a la temática futurista. Atentos que se nos viene el premiado —daba más expectación, revolviendo lentamente la bolsa—. Preparen su mejor tenida, puesto que celebraremos este aniversario al más puro estilo de los años… ¡80'!

—Al menos no tendremos que ver a Pacman's intentando bailar —Ginny no estaba muy contenta con el resultado. A mí en lo personal me encantaba. La música de los ochenta me atraía bastante. Varios cantantes de aquella época me deleitaban con sus voces, hasta el día de hoy.

—Gracias por su asistencia, y nos encontramos aquí mismo, para las dos actividades gigantes que se nos vendrán mañana —Draco volvía a bajar del escenario, y la gente encargada de ordenar la amplificación comenzó a trabajar.

—¿Quieres que te llevemos a casa? Es muy tarde para que te vayas en locomoción —me ofreció Ginny.

—No creo que sea una buena idea. Puedo coger un taxi, no tengo problema.

—Nada que ver Hermione, te saldrá súper caro. Le diré a mi hermano que nos lleve.

—¿Tu hermano mayor? —quise saber. No quería tener mucho contacto con Ron.

—Sí, Bill es un amor de persona.

—Y un ligón también. Al parecer, tendrás a Fleur de cuñada algún día —Ginny se rió y me tomó de la mano para que fuésemos hasta donde estaban ellos. Bill y Ron se fueron sentados adelante, mientras que Ginny y yo nos acomodamos atrás. Cerré los ojos para desconcentrarme, y la misma pelirroja me despertó, para avisarme que ya habíamos llegado a mi casa. Me despedí de forma general para no ver la cara de Ron, entré a mi casa sin hacer ruido y me lancé a mi cama. Me quedé dormida así tal cual.

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.

Eran las once de la mañana con cincuenta y siete minutos, y los cuatro voceros de alianza estábamos esperando el listado de la Misión imposible a las afueras del salón de reuniones del CEAL. Harry, Draco, Luna y Cedric estaban adentro imprimiendo las cuatro listas.

Estaba realmente ansiosa. Si bien es cierto teníamos a dos integrantes del CEAL de nuestro salón, los muy malditos no nos habían querido decir ninguna de las cosas que este año planeaban pedirnos. Me emocionaba el hecho de pensar qué cosas imposibles tendríamos que llevar al colegio, puesto que contábamos con solo seis horas para cumplir la misión.

—Pueden pasar —nos llamó Cedric. Los cuatro entramos y ninguno se quiso sentar. Luna nos fue entregando la misión imposible, la cual estaba dentro de un sobre putamente sellado.

—No lo abrirán hasta haberles leído el contenido. Tranquilos, que aún no son las doce del día —Luna se reía maliciosamente. ¿Quién dijo que las embarazadas eran dulces? Observé a Harry con reprobación, pero no encontró mejor cosa que hacer, que observarse sus zapatillas.

—A la mierda, llevo toda una semana tratando de saber qué dice este listado —comenté exasperada, abriendo el sobre. Lo bueno fue que los otros tres voceros de alianza también hicieron lo mismo.

Misión imposible 2006

100 camisas escolares.

20 cucarachas vivas en un frasco.

10 billetes de $500.

1 estampilla de Mozambique.

50 corbatas del color de la alianza.

7 Pyrus malus

Fotografía de los candidatos con 4 carabineros. La fotografía debe ser entregada impresa dentro de un sobre sellado.

Fotografía de la alianza simulando una selva en la plaza central de la ciudad.

Fotografía del vocero de la alianza, disfrazado del personaje de videojuego que se le fue asignado. La fotografía debe ser entregada impresa dentro de un sobre sellado.

Fotografía de algún anciano jugando el videojuego de la alianza. La fotografía debe ser entregada impresa dentro de un sobre sellado.

Una torta casera, que esté embetunada del color de la alianza y que tenga la imagen de esta, confeccionada con mostacillas al centro.

Una pizza de un metro cuadrado, que contenga los siguientes ingredientes: queso, jamón, tomate, aceitunas… y que estos formen el escudo de Hogwarts.

—¿Alguna duda? —preguntó Harry, rascándose la cabeza.

—¿La pizza tiene que ser comestible? —preguntó el vocero de primer año. Buen punto, podríamos quizás hacer ingredientes con cartón.

—Por supuesto que sí, al igual que la torta —se jactaba Draco—. ¿Otra consulta?

—Ninguna al parecer —corroboró Luna—. Les aconsejo que traigan las camisas marcadas, para que después no haya problema al devolverlas. Pueden marcharse —sí, dijo pueden marcharse y mi espíritu libre corrió por todo Hogwarts hasta llegar al salón, donde estaban todos expectantes.

Grité el listado y muchos comenzaron a hacer memoria de las cosas que podrían tener en sus casas.

—Mi papá colecciona billetes, así que él demás que tiene los de $500 —informaba Tonks.

—Buscaré todas las camisas que hay en mi casa, siendo siete hermanos, deben de haber muchas —habló Ron.

—Apúrate y anda a buscarlas, antes de que Ginny se te adelante —Neville tenía razón, por lo que Ron salió de inmediato del salón.

—No nos dispersemos compañeros. Lo mejor será irnos a sacar la fotografía a la plaza, mientras vamos en el camino, pensamos en cómo haremos y buscaremos las demás cosas.

Así fue como comenzamos a recolectar las cosas de la misión imposible 2006.

Nos sacamos la fotografía, y aprovechando la estancia en el centro de la ciudad, compramos los ingredientes para hacer las dos mega comidas que se nos habían pedido. Tres chicas se ofrecieron a crearlas, por lo que los demás nos dividimos las cosas a buscar y quedamos de juntarnos en el colegio a las tres de la tarde, cuando comenzara la otra actividad: Buscando al CEAL.

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—Bien,¿qué cosas tenemos? —Tonks era una de las que lideraba esto puesto que ya era una experta en misiones imposibles.

—Tenemos hasta el momento, 72 camisas escolares. Las cucarachas ya están en un frasco en la casa de Crabbe y Goyle. Los billetes también están. Llevamos 45 corbatas, nos faltan poquitas. Las manzanas también están.

—¿Manzanas? —pregunté.

—Sí, pyrus malus es el nombre científico de las manzanas —me informaba Cho emocionada.

—La fotografía de los candidatos se está viendo ahora, ya deben de estar por llegar Draco y Parvati, puesto que Buscando al CEAL comenzará pronto. La fotografía de la alianza fue lo primero que hicimos. Hermione, te trajimos un traje de Mario Bross, para que te lo pongas y así te sacamos la foto. La abuela de Nev fue nuestra modelo, estuvimos de suerte que le encantase jugar a los videojuegos, así que la fotografía del abuelito jugando al videojuego también está lista. La torta y la pizza se siguen cocinando.

—¿Qué nos faltaría entonces? —Fleur había terminado de anotar la cantidad de cosas que nos faltaban.

—La estampilla de Mozambique, y completar las otras pruebas. Tenemos que ver ahora quiénes irán a buscar el CEAL. Necesitamos a personas despiertas.

—¿Cuántos son en esa prueba?

—Tres personas.

—Opino que vaya Cho, Ron y Hermione. Los tres son ultra de inteligentes —nos ofreció Thomas como si nada.

—Estoy de acuerdo. Nosotros somos más rápidos a la hora de buscar cosas. Podremos trabajar mejor, si sabemos que el trabajo lógico está en sus manos. ¿Alguien en contra? —todo fue dicho de forma muy rápida por Pansy. Los compañeros que estaban en ese momento no hicieron ninguna objeción—. De acuerdo, ustedes tres serán los encargados de ganar Buscando al CEAL.

Cho estaba emocionadísima. Para ella, todo esto era tan nuevo como lo era para mí. Podría haber estado feliz, pero el hecho de estar con Ron otra vez me complicaba un poco. Él se mostraba lo más alejado de mí. Yo se lo había pedido, pero no creí que se lo hubiese tomado tan a pecho.

—Tenemos que ir al salón del CEAL. Ahí nos darán el primer acertijo —nos comentó Ron. Cho y yo asentimos, por lo que dejamos el resto de la misión a los otros compañeros.

Llegamos otra vez al salón y ahí se encontraba estaba Luna, con cuatro sobres. Uno de cada color de la respectiva alianza.

—Aquí está el primer acertijo que los llevará al segundo miembro del CEAL. Él les entregará otro sobre, y así sucesivamente. Tienen tres horas para llegar a este mismo salón, y entregarme la cantidad exacta de 4 sobres timbrados, por cada miembro del CEAL —colocó los cuatro sobres en la mesa, y Ron tomó el rojo, nuestro sobre. Salimos al exterior a leerlo:

"Si le tienes miedo a la altura, probablemente jamás me alcanzarás. Puede que te cueste llegar hasta mí, pero valdrá la pena, soy fácil de localizar".

—Tenemos que descubrir a qué sitio se refiere —mencionó Ron—. Por lo general, te describen un lugar de la ciudad. En dicho lugar, está escondido el integrante del CEAL.

—Veamos entonces esto por partes —contesté, mirando solo a Cho—. Aquí deja algo en claro. El sujeto en cuestión está en un precipicio, o algún sitio con mucha altura, horror —me aterran las alturas, por eso mismo supuse aquello.

—No hay muchos precipicios en la zona. Lo más probable es que se trate de algún edificio. Tampoco hay juegos mecánicos, como para considerar una Noria —aseguraba Ron.

—¿Cuál es el edificio más alto de la ciudad?

—Creo que es el que está en la plaza central, ahora no recuerdo el nombre —informé a medias.

—Vayamos a ese sitio entonces —los tres corrimos hasta la salida del colegio y Ron encendió su automóvil. Aquello era una ventaja, veíamos como otra alianza también utilizaba un vehículo, pero las otras dos, iban en bicicleta.

Ron aparcó en el estacionamiento y llegamos al edificio Sol naciente. Efectivamente, era el más alto de la ciudad.

—Busquemos los ascensores y vayamos directamente a la azotea —asentimos las dos, pero cuál fue nuestra sorpresa, al darnos cuenta que los ascensores se encontraban 'fuera de servicio'

Puede que te cueste llegar hasta mí —repetí lo del papelito, quizás esto podría se runa pista. Buscamos las escaleras, y nos armamos de valor para subir alrededor de cuarenta pisos.

Y claro que valió la pena, Cedric estaba en la azotea, con un enorme gorro de Sol.

Pero valdrá la pena, soy fácil de localizar —repitió Cho, emocionada.

—¿No vienes? —Ron me habló, al darse cuenta que yo no me acercaba hasta donde estaban Cedric y Cho.

—Le tengo pánico a las alturas, apenas subí los pisos —le conté. Él asintió y le pidió a Cedric el siguiente sobre.

—Fueron muy rápidos chicos. Espero que ahora se demoren más —asentimos y bajamos las escaleras, mientras Cho trataba de abrir el sobre.

"Entre tanto color, yo opaco con mi atuendo. Puede que me haya equivocado de cuento".

—Entre tanto color… ¿Algún lugar colorido?

—Podría ser la plaza, hay muchas flores de muchos colores.

—No creo que sea la plaza, estamos en ella. Por lo general, los integrantes del CEAL están muy alejados, para que así nos tardemos muchísimo más en encontrarles.

—Hay que pensar entonces en algún sitio muy colorido, pero alejado de la plaza —analicé.

—Lugar colorido, cosas coloridas… ¿algún jardín infantil?

—Todos son muy coloridos, tienes razón Cho —dije— pero, ¿no será muy típico preguntar por un jardín infantil? Son demasiados, tardaríamos mucho tiempo en saber cuál es.

—Podría tratarse del que está más alejado de esta zona, teniendo en cuenta que les encanta llevarnos de un lado a otro —Ron también se inclinaba por la idea de Cho.

—Entonces vayamos al que esté más alejado —ella siguió con su postura. Nos dirigimos al vehículo y Ron condujo lo más rápido posible al jardín infantil que estaba cercano a mi casa, casi, a las afueras de la ciudad.

Aparcó el automóvil y nos bajamos con prisa. Recorrimos todos los alrededores del jardín infantil, pero no encontramos algo que nos llamase la atención.

—Analicemos bien la frase.

Entre tanto color, yo opaco con mi atuendo. De que es algo con color, no cabe la menor duda. Descartada las flores y al parecer, los jardines infantiles. Puede que me haya equivocado de cuento… ¿qué significará aquello?

—Mucho color… eso quiere decir que el integrante de CEAL estará vestido de negro, o de forma opaca —analicé seriamente.

—¿La palabra cuento será relevante? —la intervención de Ron, hizo que una ampolleta se me encendiera en mi cabeza.

—¡Eso! —grité emocionada, tomándole de la mano inconscientemente. Enseguida quité mis manos de las suyas y me serené lo más que pude—. Los cuentos, ¿Cómo son?

—Infantiles, por lo general, con moralejas —empezó a enumerar características Cho.

—Sí, pero lo primordial, cómo son las tapas de los cuentos.

—Coloridas —respondió él, mirándome con una sonrisa—. La biblioteca para niños está al otro extremo de la ciudad. Vamos al automóvil, ¡rápido! —Ron se pasó tres semáforos a lo largo del camino, pero llegamos en menos de veinte minutos a nuestro nuevo punto de encuentro.

Corrimos hasta la entrada y buscamos la sección para niños más pequeños en la biblioteca. Efectivamente, entremedio de todos los estantes colmados de colores, había un sujeto sentado, vestido completamente de negro.

—Pensé que jamás me encontrarían. Esta prueba se me ocurrió a mí. ¿Verdad que estaba difícil? —nos decía Draco, entregándonos el último sobre.

—Demasiado, ya te patearé el culo luego. Ahora tenemos que irnos —aquella fue mi frase con la que me despedí, mientras corríamos otra vez a la salida. Dentro del automóvil, abrimos el sobre y tenía el tercer acertijo.

"Aunque no lo creas, ahora mismo estoy en dos lugares a la vez"

—Es imposible estar en dos lugares a la vez —se rehusaba a creer Ron.

—Aquello me suena a una frase de película, pero no recuerdo cual —expresó Cho, agachando la cabeza para 'pensar mejor'.

—Nos falta Harry solamente… esto será muy fácil si mi deducción es la correcta —hablé confiadamente—. Ron, ¿cuál es la película favorita de Ginny?

—Todas las románticas y dramáticas son las favoritas de Ginny.

—Sí, pero toda chica tiene una película favorita en especial.

—Pues, no sé los gustos de mi hermana.

—¿Cómo se llama esa película donde la chica se muere? —le pregunté a Cho. Con Ron no podríamos contar para este acertijo.

—¡Ah! ¡Ya sé! 'I walk to remember' ahí, la chica protagonista tenía algunos deseos, y uno de esos justamente era estar en dos lugares a la vez, y el chico le lleva al final de la ciudad, donde se limita aquella, con la otra.

—Teniendo en cuenta que es Harry el escondido, y que aquella es la película favorita de Ginny, sí o sí aquel tiene que ser el tercer lugar.

—¿Pero hacia dónde nos dirigimos? ¿Hacia el norte o sur? —Ron poco a poco se iba interesando en nuestras teorías.

—Ahora estamos en el sur. Vayamos al norte otra vez. Tú mismo dijiste que les encantaba hacernos ir de un lado a otro.

Así lo hicimos, y esta vez pasamos el jardín infantil anterior. No nos habíamos dado ni cuenta, pero pronto serían las cinco con treinta minutos.

Llegamos al final de la ciudad, y donde decía 'Bienvenidos' vimos a alguien de pie, estúpidamente con las dos piernas excesivamente abiertas.

—¡Bien! Teníamos razón —Cho y yo estábamos realmente felices.

—¿Cómo es que supieron mi sitio?

—Eres muy obvio, cuando se trata de pensar en ti y en Ginny como un solo ente, amigo.

—Después hablan, tenemos que volar a Hogwarts ahora. Tenemos que llevar nuestros sobres —otra vez al vehículo. Nuevamente volvíamos a Hogwarts para reencontrarnos con nuestros otros compañeros de curso.

Lo primero que hicimos fue entregar nuestros sobres timbrados. Fuimos los primeros así que ya teníamos ganada la actividad de Buscar al CEAL. No juntamos la mayor cantidad de camisas, pero estábamos contentos con la cantidad de 93. La pizza de un metro cuadrado ya estaba allí, la habían confeccionado con mucha dedicación, la insignia de Hogwarts se veía realmente apetecible, y qué decir del pastel con la caricatura de Mario Bross confeccionado en mostacillas. Una dedicación única.

Nunca pudimos encontrar una estampilla de Mozambique.

En que llegara todo el CEAL al colegio, se hicieron las seis treinta de la tarde— hacía un poco de frío, y Ron caballerosamente me prestó su chaqueta de buzo. La verdad es que no la quería aceptar, sabía que lo hacía de caballero, pero cualquier detalle que tuviera conmigo me mataba más y más. Dejé el melodrama de un lado y preferí abrigarme, no querría estar enferma para mañana.

A las siete treinta nos dieron los resultados de la Misión imposible. Habíamos obtenido el primer lugar, puesto que la estampilla se había descartado, al no haberla traído ninguna alianza.

Sí.

Podríamos ganar este aniversario, y por qué no, coronar a Draco y Parvati como reyes del 2006. Ambos se lo merecían, y nosotros también.

—Intentaste hacer trampa, Ginny —le decía su hermano.

—Yo sabía el lugar donde estaba Harry, lo reconozco. Entre él y yo no hay secretos, desde que pasó lo de la toma de Hogwarts… pero de nada me servía saber dónde estaba él si no sabía dónde estaba Cedric y Draco.

—Draco estaba en un lugar estratégico. Fue muy elaborado su escondite y acertijo —hablaba Parvati.

—¿Sabías donde estaba Draco? —quisimos saber.

—Sí, pero no sería justo que lo hubiese dicho. De todas formas, igual ganamos, tenía la fe en que los tres serían buenos resolviendo acertijos.

—Tienes razón. Fue genial trabajar con ustedes, chicos —hablaba Cho—. Nos queda solamente la Canchatón que es mañana.

—Tratemos todos de dormir apenas lleguemos a nuestras casas. Hay que reponer energías, mañana será día de hacerse moretones, y si todo sale bien, de celebrar el triunfo —concretó Pansy, entrometiéndose en la conversación.

—Vayámonos entonces y descansemos —asentimos, y nos fuimos agrupando para irnos.

Llegué a mi casa y busqué mi atuendo para mañana. La temática era los años 80', así que tenía que unir todo tipo de ropa para formar un conjunto adecuado. Tenía una chaqueta de jean algo gastada, por lo que descocí las mangas, y así solo cubría mi espalda. Busqué una camisa larga de color negra, la cual abrí un poco más para que cayese y dejara ver en parte mis hombros… pero el sueño me estaba venciendo tanto, que preferí irme a duchar y terminar de arreglar mi vestimenta una vez terminada la Canchatón.

.

.

—Serán seis jugadoras por lado. Tres balones. El equipo que logre hacer más goles en el tiempo de veinte minutos, será el ganador —esas eran la simples reglas de la Canchatón, obviando claro que estábamos en una cancha con barro a más no poder, vistiendo unos shorts y calcetas largas que nos protegían un poco de los posibles moretones que íbamos a recibir.

Y la vestimenta superior primordial: las poleras blancas.

Luna tocó una bocina, y rápidamente comenzamos a patear la pelota de un lado a otro. Era realmente complicado, teniendo el barro hasta las rodillas. El que te estuviesen lanzando agua a cada instante tampoco ayudaba.

Nunca creí ver jugar a Fleur de aquella forma. Pensé que sería las típicas chicas fifís que juegan al fútbol y que tratan de no ensuciarse demasiado —imposible en esta actividad— pero era tan aperrada (3) como Tonks, que se lanzaba a morir con los balones. Yo no era muy buena, así que me dedicaba a lesionar a las otras chicas, lanzando patadas por doquier y diciendo la palabra lo siento a cada momento, con una sonrisa súper lastimera, claro.

Los gritos y silbidos de nuestros compañeros no ayudaban demasiado en nuestra concentración. No sé por qué les excitaba tanto ver a una chica con la polera mojada, o sea, no se veía nada, más que el bikini que estábamos usando abajo. Lo único que quería era terminar este juego, para poder ver el partido.

Ok, a los chicos les excitaba esto, a nosotras, verles sin polera.

Perdimos horriblemente. La alianza verde hizo 180 tiros al arco, nosotras solo 100. No importaba, ahora nos mojábamos completamente para quitarnos la tierra pegada, y mientras se jugaba el otro partido de chicas, nos cambiábamos de ropa en los camarines de la cancha municipal.

Aseadas, con unos moretones en las piernas y rasguños en los brazos, ya estábamos sentadas, esperando alentar a los chicos de nuestra alianza.

Para mi suerte, jugaría Ron. Había comprobado que Neville, Harry, Draco, incluso Crabbe tenían buen cuerpo, pero no me importaba ninguno de ellos. Yo solamente tenía ojos para aquel pelirrojo que me traía loca.

Los hombres tendrían que jugar con dos balones, y en caso de pleitos, el partido quedaría cancelado. Luna otra vez tocó la bocina, y nuestros gritos de aliento no se hicieron de esperar.

En un instante ya estaban cubiertos de lodo, lanzando ambas pelotas de un lado a otro.

¡La polera, la polera! —gritó de pronto Tonks, alentándonos a que le siguiéramos con los gritos. Así se sumó Fleur, Cho, Pansy, hasta Parvati. Obvio que yo también animaba la fiesta, con palmas incluidas.

El primero en obedecernos fue Crabbe. Más lodo, y el segundo en despojarse de su prenda superior fue Draco. Parvati se sonrojaba, sí que eran un amor ese par.

El último en cumplir nuestros deseos fue Ron. Y Oh Dios mío, como putas valió la pena.

Su espalda blanquecina, con muchas pecas usurpadoras dibujando un sinfín de garabatos que me encantaría descifrar con mis dedos. No tenía los músculos tan marcados, pero aquello no era problema para mí. Él era lo que deseaba y amaba con todo mi corazón, fuese como fuese. Su esencia era la que me enamoraba, la que me aprisionaba y la que no me dejaba seguir avanzando, si no era con su sonrisa, con su mirada, con su lejana compañía.

De pronto me observó, y no pude evitar decir las palabras 'te amo' a modo de susurro. No me tapé la boca con mis manos o algo por el estilo. Ya le había dicho que me gustaba, de nada servía que siguiese ocultando lo que sentía. Vi un rastro de dolor en él, y no fue porque le cayó la pelota en su cabeza al estarme viendo. Había algo raro en Ron… algo que me perturbaba demasiado.

—Tranquila Hermione. Ya lo sabrás —me dijo de pronto Parvati, entremedio de todo el griterío que había en aquel momento. Le iba a reprochar, pero me negó de inmediato con su cabeza—. Sé que eres impaciente, pero créeme, ya no queda casi nada y todos estamos realmente expectantes.

—A veces prefiero que no me digan nada, me dejan peor —me quejé. Ella sonrió y siguió viendo el partido. Es Parvati, no puedo rebatirle algo o comportarme peor, por lo que decidí seguir perdiendo mi cordura en el cuerpo de Ron.

Para nuestra desgracia —y sobre todo la mía— los chicos también perdieron, así que no vería más torsos desnudos y nos iríamos a casa para descansar y estar presentables para la fiesta.

Terminé de seleccionar mi vestimenta y me dediqué a dormir lo que quedaba de tarde.

Desperté cuando mi madre me avisó que se iría a trabajar. Serían las ocho de la noche. Buena hora para tomar un baño relajante. Apenas me puse de pie me dolieron las piernas. Tenía dos moretones de porte regular en mi pierna izquierda y uno gigante en mi muslo derecho. De seguro que dolerían más al día siguiente. Me mediqué irresponsablemente y me seguí secando el cabello con la toalla.

Para esta ocasión, me iría a la fiesta junto a Pansy y Cho. Ellas también eran mis amigas, y como fue la morena la que me preguntó si deseaba que nos juntáramos antes para arreglarnos y esas cosas, acepté.

Ellas vinieron a mi casa, puesto que tenían curiosidad por conocerla. Quedaron encantadas y me sorprendió que trajesen tanta vestimenta, para escoger apenas unas cuantas prendas.

—Hermione, ¿cómo no usas estos pantalones míos? —Pansy me ofrecía un pantalón de cuero, muy ceñido al cuerpo—. Son totalmente de la época. Puedes acompañar la tenida con esta falta que tiene trozos de tul negro y género medio ochentero —la combinación no era mala, al contrario, me agradaba bastante.

—Sí, pero aquello no rima mucho con mi chaqueta.

—Se cambia la chaqueta y la camisa por esto —me ofrecía ahora Cho, dándome una camiseta estilo panty de color negro.

—Te pones un sujetador negro, el más bonito y con encajes que tengas, y estarás al otro lado… amiga, te verás genial. Cho y yo te maquillamos.

—¿Tenemos tiempo?

—Todo el del mundo. Manos a la obra.

Dicho y hecho, ya vestía y lucía como toda una chica ochentera. Y todo fue gracias a Cho y Pansy, bendita sea su montaña de ropa en mi cama.

—Ahora, nos vamos a divertir de lo lindo —asentí, y salimos al exterior de mi casa. Ahí esperamos a que llegara Cedric, puesto que él nos iría a buscar.

Estar otra vez en el mismo sitio donde vi a Ron besarse con Lavender, me dio un poco de nostalgia. Las situaciones eran similares, nuevamente teníamos una fiesta, y nuevamente, mi corazón saltaba de emoción. La primera vez fue porque planeaba decirle mis sentimientos. La segunda, porque ya se los había dicho y él apenas me observaba.

Like a virgin se escuchaba a todo volumen dentro del local, que estaba adornado con muchos globos y papeles de los colores de las respectivas cuatro alianzas.

Esta vez había un pequeño escenario, que de seguro asumí se había creado para que los ganadores del aniversario fuesen vistos por todos los asistentes a la celebración, que eran muchísimos.

Divisé a Draco y Parvati que bailaban animadamente. Ambos estaban vestidos de manera similar. Se acercaron a nosotros y nos saludaron con mucho aprecio. A los pocos minutos después, llegó Harry junto a Ginny y Ron.

La necesidad de cerrar mis piernas no se hizo de esperar. Estaba tan jodidamente guapo que me daban ganas de gritarle lo muy hermoso que era, pero aquello sería rebajarme otra vez más. No podía entender cómo unos jodidos jean, acompañados de una polera sin gracia y una chaqueta de cuero, podían causar tantos estragos en mí. Su cabello estaba un poco más desordenado que de costumbre, me encantaba.

Pero así como estaba en las nubes, rápidamente me bajé, debido a que apenas nos saludó, se fue a hablar con Tonks, que para variar, estaba a cargo de la música.

—Apenas sepamos que nosotros somos los ganadores, te interrogaré a más no poder —me habló Ginny al oído, puesto que la música estaba muy alta.

—¿Crees que ganarán? Por favor —lo mejor sería divertirme con este tipo de conversaciones. Mientras menos Ron pensaba mi mente, la angustia de mi corazón no se sentía tan mal.

La temática de los ochenta sí que había sido buena. Todos estaban realmente prendidos con la fiesta, y escasamente se notaba la rivalidad que había producto de las alianzas. Luna ya no bailaba mucho, su guatita le molestaba un poco y le hacía hacer visitas constantes al baño.

—Dentro de unos minutos más, le pediremos a los candidatos a rey y reina que suban al escenario, para dar los resultados correspondientes —las palabras dichas por Cedric encendieron a la masa de gente bailarina, y ahí poco a poco nos fuimos agrupando en las respectivas alianzas.

—Al parecer están ansiosos, así que le pediremos que vayan subiendo —Harry también estaba hablando adelante. Le correspondía, al ser el presidente del CEAL.

—¡Vamos chicos! —gritábamos para darles ánimos a Draco y Parvati. Ella esta nerviosísima. Se notaba por cómo agarraba el brazo de su novio.

—Todas las alianzas han realizado un grandioso trabajo, y estamos muy satisfechos como CEAL de su desempeño. Espero que ustedes también se hayan sentido gratos participando de las diversas actividades que le tuvimos preparadas para este año —comentaba Cedric.

—Pero como sabemos que quieren seguir la fiesta, diremos a continuación el cuarto lugar, que fue para la alianza… Amarilla, Pacman —todos nosotros aplaudimos. Eso significaba que seguíamos en competencia. Luna le iba colocando una pequeña corona a la chica, además de una banda que decía Cuarto lugar. Al chico, le daban una especie de báculo—, el tercer lugar es para la alianza… Naranja, Donkey Kong —ahora gritamos, estábamos entre el primer y segundo lugar. Ambas alianzas nos colocamos más adelante. Algunos se balanceaban histéricos, otros se golpeaban la cabeza. Cada uno tenía sus maneras extrañas de mostrar su nerviosismo y ansiedad.

—Que pasen adelante las dos alianzas que disputan el primer lugar —Cedric les llamó, y Luna, una vez de haber terminado de colocarle la corona y banda a l chica del tercer lugar se acercó, acompañada de Katie, quien estaba ayudando a sostener las bandejas con los premios. Ella apenas había participado del aniversario, puesto que se había ido de viaje y recién hoy había llegado a la ciudad.

—El primer lugar es para la alianza… Roja, Mario Bross —sabíamos que ganaríamos, pero aún así la emoción de sentir que has ganado algo no te la puede quitar ninguna persona. Nos subimos al escenario, y elevamos por los cielos a Draco y Parvati, coreando sus nombres, diciendo que éramos los mejores, que nos merecíamos el premio y esas cosas. Nos bajamos otra vez para que les pudiesen coronar. Parvati tenía lágrimas en sus ojos, y todos estábamos contentos por ella. Por Draco también, que se había esforzado todos estos años para sacar adelante a su pequeña familia.

—Un fuerte aplauso también para la alianza verde, Luigi, que ha obtenido el segundo lugar, con muy poquitos puntos de diferencia —comentaba Harry por el micrófono, mirando con algo de pena a su novia, que no estaba muy contenta con el resultado, pero que de todas formas, compartía la alegría de que Draco y Parvati hubiesen ganado.

—¡Qué siga la fiesta! —nos animó Cedric, y nos tomamos otra vez la pista, mientras se escuchaba un mix tremendo de Bon Jovi, uno de mis amores platónicos.

De pronto, se cortó la música y todos abucheamos, estábamos en lo mejor del bailoteo.

Comenzó a sonar entonces una de mis canciones favoritas de mi amor platónico, Born to be my baby.

Solamente que había un pequeño problema. No era Bon Jovi quien la interpretaba, sino Ron. Mi amor real.

Así como pasa en las películas, todos se fueron haciendo hacia atrás, quedando solamente él y yo al centro de la pista.

Él no estaba cantando la canción a todos los presentes. Él me estaba cantando a mí. Solamente a mí. No dejaba de observarme, y poco me importaba su mala pronunciación del inglés. Yo solo me perdía en sus ojos que se veían más hermosos que nunca.

No sabía cómo, pero ya estaba a escasos centímetros de su cuerpo. Había caminado con lentitud hasta quedar frente a él. Su respiración que salía nerviosa de su boca me chocaba, y mis piernas apenas se podían mantener quietas. Tiritaba de pies a cabeza, con una sonrisa boba en mi rostro.

Me siguió cantando, y se atrevió a tomar una de mis manos, para que yo me diese una vuelta. ¿De verdad estábamos con gente alrededor? No veía a nadie, solo a él. Otra vuelta más y me estrechó contra sus brazos. Su corazón latía tan rápido como el mío. Esto no podía ser una invención de mi cabeza. Esto era tan real que no cabía en la emoción.

Dejó de interpretar la canción, y solo ahí escuché la voz de Bon Jovi, los gritos y aplausos de las personas que nos rodeaban, mas nadie se acercó a nosotros. Ron me miraba fijamente.

No puedo prometerte que voy a solucionar todos tus problemas, pero te prometo que no los vas a enfrentar sola. No puedo prometerte la luna y las estrellas, pero haré lo imposible por hacer brillar tus ojos como aquellas. Me conquistaste desde el primer día en que te vi. Sabía que eras mi perdición… pero también mi cura. Dejamos pasar mucho tiempo, ambos sufrimos demasiado por necios y tercos, pero créeme que no hallaba la forma de decirte lo mucho que te amo. Porque sí, te amo como nunca llegué a pensar amar a alguien. No sé qué más puedo decirte, porque lo que siento es tan grande que no tiene descripción. Va creciendo dentro de mí a cada instante, que no lo puedo encasillar en unas simples palabras. Permíteme ser la persona que te haga sonreír de esta manera siempre.

Siempre creí que tendría una confesión de forma privada, no con cientos de intrusos y curiosos viendo el inicio oficial de nuestro romance. Pero con Ron Weasley como amante, era difícil creer que las cosas serían normales. Nunca lo fueron desde el comienzo. Mira tú que amarnos desde el principio, pero solo meses después, luego de peleas, gritos, enojos y frustraciones, nos pudiéramos sintonizar y remar para el mismo sitio, la felicidad pura.

—¿Pansy está lejos? —pregunté, sonriendo a más no poder.

—Tranquila, que está lejos, muy lejos de aquí —me respondió, mirando hacia la mesa de sonidos, donde nos saludaba energéticamente.

Entonces entrelacé mis dedos en su cabello pelirrojo, me elevé un poco para llegar hasta su boca y lo besé.

Por fin le había besado.

No era un sueño, tampoco una ilusión de mi cabeza. Mis labios por fin conocían los suyos, y se sentía la perdición máxima. Todos mis sentidos se perdieron mientras sus manos me abrazaban con fuerza hacia su cuerpo, mientras su lengua adentraba mi boca y podía conocer el puto cielo. O infierno. O lo que fuera en realidad. Mientras fuese con Ron, todo lo otro importaba un carajo. Era como un rompecabezas. La frase más cliché del mundo, pero ahora la comprendía la perfección. Era increíble el que dos bocas encajaran tan bien, en que dos personas supiesen el ritmo de la otra, que se dejasen llevar a medida que se seguían experimentando, sin importar lo que pasaba alrededor. Todo era tan mágico, tan sublime, que fácilmente podría morir y me iría en paz, porque había experimentado lo mejor de mi vida, y lo seguía haciendo, estando protegida en sus brazos, sin sentir frío, porque estaba junto a él. Sabiendo que no podría tener más miedos, y si los tenía, los podría compartir con Ron.

Nos separamos para tomar aire y nuestras frentes se juntaron mágicamente. Poco a poco vi a nuestros amigos entre muertos de la risa y muertos de alegría. Le hice un 'hoyudo' (4) a Draco por haberme mantenido en secreto todo esto, y nuevamente junté mis labios con los de Ron.

—No seré un príncipe. De hecho, soy bastante gruñon, y vergonzoso, no creas que te estaré haciendo este tipo de regalos frecuentemente —respondió luego de nuestro segundo mejor beso. Ahora la gente ya estaba menos interesada en nosotros y se disponían a ocupar la pista de baile para justamente hacer eso, bailar.

—Yo no quiero un príncipe montado en un caballo, o un chico que regale flores cuando hayamos discutido, porque sé que serán muchísimas y no quiero que seas un cesante por mi culpa —agregué besándole una de sus mejillas. Él estaba completamente colorado, asumía que yo lo estaba más—. Lo único que me basta, es tener a un Ron Weasley completamente enamorado.

—De eso no te quepa la menor duda —nos abrazamos, y otro mix de los ochenta comenzaba a sonar. Muchas cosas se me venían a la cabeza en este preciso instante. Las palabras de Parvati, la misma fiesta con la temática de los 80', la coreografía, las insinuaciones… tendríamos excusas suficientes para juntarnos después de clases y charlar acerca de ello—. ¿Ya piensas en cómo utilizaremos el tiempo?

Asentí frenéticamente y me elevé otra vez para besarle cada uno de sus párpados. Siempre había querido hacer aquello. Se sentía tan bien besarle…

Se sentía tan bien estar enamorada de Ron Weasley, y ser totalmente correspondida.

Él había nacido para mí. Yo había nacido para él.

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Nota de la autora:

Lo primero es lo primero. PERDÓN por el retraso. Chicos y chicas, no es voluntario el retraso. Ahora trabajo de lunes a domingo xD. Hago reemplazo de profesora en un colegio, trabajo en un negocio de dulces, hago clases en un preuniversitario, hago clases particulares, atiendo unos juegos inflables los fines de semana, toco la guitarra en la iglesia… ¡muchas cosas! ni siquiera tengo tiempo para mí, así que de verdad, lo siento. Agradezco enormemente el recibimiento de sus opiniones, son mis mejores lectores, los mejores que uno puede tener en la vida :')

Ahora lo primordial… POR FIN SE BESARON jajajaja xD algunos me decían que querían que ocurriese de inmediato un lemmon —por toda la carga sexual que llevan aguantándose— pero nah… para eso falta, vamos con calma con esta pareja, que se tardó siete libros y VARIOS años en concretar algo. Las cosas lentas son las mejores xD ¿Qué les pareció? ¿Cumplió sus expectativas? Muchos capítulos atrás les comenté que aquella canción significaría algo… para que vean del tiempo en que me venía aguantando las ganas de escribir esto :D

Por otra parte, creo que este capítulo lo hice un poco más jocoso. No sé, me dio esa impresión, espero que les haya causado gracia el leerlo :3 a mí en lo personal me hizo reír. Adoro los comentarios ordinarios xD

Escogí Kudai para la tocata, puesto que sí, marcó una época de unos dos años en Chile, cuando eran normales xD. Toda la gente les cantaba, y uno se sentía identificado con ellos… pero cuando se fueron haciendo más famosos y las tribus urbanas comenzaron a absorber a la gente, también les absorbieron y las cosas cambiaron. Encontraron la fama en otros países, y en nuestro país se fueron haciendo menos y menos conocidos. Y como el fic está ambientado en el año 2006, tengo que utilizar canciones de aquella época :P

El próximo capítulo será un ESPECIAL. Y sí, lo haré así puesto que llegaremos pronto a los 300 comentarios. (Si llegamos ahora a los 300, juro que muero en la intensidad de la alegría xd) y como a mí me encanta hacerles participar, ustedes serán el motor fundamental del siguiente capítulo.

Consistirá en lo siguiente: Ustedes por medio de un RR, MP, Tweet, comentario de Facebook o MSN, me contarán acerca del lugar donde ustedes viven. Como se llama, los atractivos turísticos, los lugares más vistosos, etc. ¿Se imaginan de qué puede tratar el próximo capítulo? Espero dejarles enganchados a la trama :D

Quiero agradecer otra vez la buena vibra. Ustedes le han dado vida a Breaking Rules con sus opiniones, con sus recomendaciones, etc. Los quiero demasiado (Se emociona).


Vocabulario:

Ya pues weón, has la pega también: el término weón es DEMASIADO común en Chile. En mi infancia, recuerdo que me decían 'weón significa amigo en inglés' xD obviamente aquello era una farsa, pero uno tiende a tratar a sus amigos y amigas con este término. A veces con carácter de ternura, y otras, no tan tiernas. La palabra 'pega' es sinónimo a trabajo.

Macabeo/a: pareja que obedece todo lo que dice su pareja, sin importar a veces lo racional de las peticiones.

Aperrada/o: persona que es jugada y motivada en alguna actividad.

Hoyudo: no sé si se escribirá así, pero es la señal que se realiza levantando el dedo del medio de la mano. Sí, súper ordinaria esta Hermione xD

Nos estamos leyendo, y gracias totales otra vez por su constante visita.