Los equipos de Tsume y Raido enviados por Tsunade al País de la Cascada, estaban por empezar su misión. Llegaron al lugar donde se encontraba la entrada secreta a la aldea y allí tuvieron que enfrentarse a veintidós de los ninjas de las nubes que se hacían pasar por los de ese país. Fue una fácil victoria dado que los rivales no ofrecieron mayores dificultades. La misión continúa: el grupo liderado por la Inuzuka se encargará de ingresar por la nueva entrada y creará una distracción en ese sitio. Cuando tengan la atención de los defensores de la aldea, será el momento justo que aprovecharán los del equipo del Namiashi para llegar a la prisión y liberar a los que fueron encerrados, sobre todo a los ninjas para que peleen de su lado. Si todo sale bien, las fuerzas de distracción y las de liberación junto a los liberados, podrán rodear a los enemigos y darles el golpe final.
Los primeros en ponerse en actividad fueron los del grupo de Tsume: deben llegar a la puerta de entrada a la zona nueva de la aldea, por la misma que ingresó Nanao para buscar información. Sin tiempo que perder, comienzan a moverse alejándose de la cascada donde quedó el otro equipo para seguir con su parte de la misión. Tenían que bordearla cruzando un bosque y subir por un camino de tierra que llegaba directo al lugar. Parecía fácil pero habría que estar atento pues los ninjas de allí ya estaban bajo alerta, luego de descubrir a Sai y su grupo de Anbus en las inmediaciones. Si eran percibidos, el combate era inminente. Saltando de árbol en árbol, avanzaban rápidamente hasta que se frenan en un momento, quedando parados los cuatro sobre la rama de un árbol.
- Hinata. Utiliza tu dojutsu y dime si percibes enemigos.- ordena la madre de Kiba.
- (¡Byakugan!) Dentro del bosque hay seis ninjas. Dos están por la dirección norte, otros dos por la dirección sur y los restantes en dirección oeste.- dice la Hyuuga.
- Tsss. O sea, tenemos dos frente a nosotros y en los laterales. Pues la entrada queda en dirección oeste y nosotros venimos del este. Bien. Liquidaremos a los seis para que no lleguen a su aldea para alertar y nos reuniremos en este punto. Yo me encargo de los del oeste, los que están frente a nosotros. Hinata y Shino, jueguen con los del Sur y Kiba, al norte. Intenta que no te lastimen, ¿entendido?.- ordena Tsume.
- ¡Mamá! Grrrrr. ¡A mí nadie me lastima!- dice Kiba echándole la bronca.
- ¡Jajaja! Entonces quiero que llegues a salvo. Sólo eso. En marcha.
- ¡Claro que lo haré!
Así se dividen los del equipo de la Inuzuka y van a sus combates. Al punto del norte llega Kiba para comenzar su batalla. Cuando observa a sus enemigos, se dividen con Akamaru, ambos rebotan en un árbol y se lanzan velozmente sobre ellos que se encontraban parados en un árbol. Cuando los detectan, los ven llegar y se salvan del ataque dando un salto hacia atrás. Uno de los de la cascada lanza una técnica de viento para cortar la rama sobre la que quedaron parados los de Konoha. Kiba y su mascota saltan y comienzan a correr por el tronco de ese árbol hacia lo más alto. Debajo de ellos, también comienzan a subir ambos rivales lanzando todo tipo de kunais y shurikens. El ninja y su perro esquivan las armas una tras otra. Para contraatacar, Akamaru les tira de su orina y cae en los ojos de los enemigos. En ese momento, el Inuzuka se detiene y junto a su compañero utilizan el Gatsuga. Bordeaban el árbol girando a su alrededor con dirección horizontal y descendente, como serpiente que se arrastra por una rama para moverse sobre ella. Como los de la cascada estaban parcialmente cegados, se llevan el golpe de la técnica del dúo de la hoja y caen desvanecidos al suelo.
Luego de sus batallas, se reúnen en el lugar indicado. Los seis enemigos fueron derrotados así que era hora de continuar. Siguen su camino por el bosque saltando de una rama a otra hasta que llegan al camino hacia la entrada. Allí estaban los dos guardias, aquellos que atendieron a Nanao en su momento.
- ¿Qué? ¿Qué hacen aquí ninjas de Konoha?- dice uno de los guardias.
- ¡Y a ti que te importa!- dice Tsume.
- ¡Malditos! ¡Las van a pagar!- dice el otro al tiempo que se lanzan ambos al ataque.
- Sí, claro.- se burla la Inuzuka.
- ¡Van a m-..!
- ¿Vamos a qué? ¿Perdón? No te escuche. ¡Jajaja! Gran trabajo, Shino.
Mientras la madre de Kiba los distraía con la conversación, el Aburame utilizó sus insectos y comenzó a cubrir el cuerpo de los guardias con ellos, desde sus pies hasta sus cabezas. Nada detenía el avance de los ninjas para entrar en la ciudad. Abren el portón y entran. Pero, cuando lo hacen..
- ¡INTRUSOS! ¡PREPAREN LAS ARMAS!- grita un ninja de adentro.
- ¿Qué mierda pasa? ¡Tsss! ¡Qué problemático!- dice Kiba.
- Mira el suelo, tonto. Pisaste la trampa del enemigo y eso dio alerta a la aldea entera. No sabes tener cuidado.- dice la mamá.
- ¿Quéeeee?
- La vi pero no me dio el tiempo para avisar porque Kiba la pisó muy rápido.- dice Hinata.
- Jeh! Sí que me hijo es tonto. ¡Prepárense para pelear! ¡Esto se pone interesante!
Si bien se deshicieron de los guardias, cayeron en su trampa. Se trataba de un sensor de intrusos que utiliza la aldea para detectar enemigos que quieren ingresar por la fuerza. Como era nueva la zona y el país recién abría sus puertas a los extranjeros, reforzaron la entrada justamente para evitar ese tipo de acto. La trampa estaba debajo de la puerta y no se podía observar. Los dos guardias se paraban cada uno en su posición y presionaban un botón en el suelo. Cuando eso ocurría, la trampa se deshabilitaba. Si ambos salían de sus posiciones y dejaban de presionar el botón, como ocurrió, la trampa se habilitaba. Cuando sucedía ésto, todo aquel que pasara por la puerta iba a activar el sensor y se daba la alerta. Sin darse cuenta, Kiba pasó por encima de él luego de que ambos guardias salieran de sus puestos. Era tarde para buscar una solución ya que parte de la aldea estaba en camino para pelear contra ellos.
Mientras ésto sucedía, el grupo de Raido llevaba a cabo su parte. Tomaron un camino de piedras que lleva directo detrás de la cascada, donde estaba la cueva con la entrada secreta. Allí adentro, se acercaron caminando a unos pozos de agua pura y cristalina, de color verde brillante como la que había en la aldea. Sin dudas, esa agua provenía del interior donde estaba ubicado el árbol. Esa era la entrada secreta: debían introducirse en uno de esos pozos y nadar dentro de él hasta llegar al enorme lago que adorna aquel lugar al que iban. Por eso estaba allí Izumo: tenía una técnica especial para lograrlo. El usuario de Suiton utiliza su Técnica de Invocación para llamar a unaMantarraya mediana. Ella esperaba dentro del pozo a que los ninjas se metieran y ser su vehículo de transporte.
- ¡Oye, Izumo! ¿Qué bicho hay en el pozo?- pregunta algo asustado Kotetsu.
- Tranquilos. Es una mantarraya. Ella nos llevará al lugar que deseamos.- dice el invocador.
- Ok, ok. Pero, ¿estás seguro que nos llevará a todos?- pregunta de nuevo.
- Sí. Sólo debemos agarrarnos de las cuerdas que le coloqué cuando preparaba esta misión.
- Bueno, está bien. Confiemos en tu animal. ¡Vamos!- ordena Raido.
Los cuatro ninjas se adentran en el agua del pozo y comienzan a nadar hasta encontrarse a la invocación de Izumo. Toman cada uno una cuerda y se agarran fuerte mientras ella los lleva. En tan sólo unos segundos, logran atravesar aquel camino bajo el agua y llegan a lo profundo del lago. Sólo restaba nadar hasta llegar a la superficie. Resultó ser muy fácil gracias a la idea del usuario delSuiton. Cuando ya estaban allí, se deshace la técnica y se prosigue con el siguiente paso.
- Aoba, ¿dónde estamos?- pregunta Raido.
- Ahí está el árbol.- dice mientras sus cabezas aparecían a la vista en la superficie.
- ¡Idiota! Un árbol gigante y no lo ve.- bromea Kotetsu.
- Deja las bromas, tonto. Estamos en una misión. Dime Aoba, ¿cómo debemos hacer para llegar a la prisión? Guíanos.- ordena el líder.
- Detrás del árbol está la prisión. Debemos movernos rápidamente sin ser vistos.
- Se me ocurre una idea..- dice el de la espada morada.
- ¿Cuál?- pregunta Aoba.
- Podría ir allí..
- ¡TODOS A LA ENTRADA PRINCIPAL! ¡NOS INVADEN ENEMIGOS!- grita uno de la cascada.
- ¡No hay tiempo! ¡Ésa es la señal! El grupo de Tsume hizo su trabajo. ¡A moverse!- ordena el líder sin dar lugar a más dialogo.
Sin pausa, Aoba se pone en la delantera del grupo y los lidera para llegar al objetivo. Kotetsu utiliza su técnica de genjutsu y crea una ilusión sobre el lago que rodea el árbol. La idea era que cuando los enemigos lo vieran, observaran que estaba sereno y calmo como de costumbre. Pero no era así porque los ninjas de Konoha iban a correr sobre él y no se iban a enterar. Es así que logran avanzar sin ser detectados, buscando llegar a la orilla del árbol. Cuando están cerca de llegar, pueden ver que seis guardias están caminando en el lugar de un lado hacia otro, esperando la orden para actuar sobre los atacantes invasores. Miran hacia el lago, todo estaba calmo. Siguen su rumbo. Miran otra vez el lago y de allí ven como una cantidad de bolas de colores aparecen como si nada y se dispersan a su alrededor. Ellas explotan y largan grandes cantidades de humo que son inhaladas por los de la cascada, ocasionando que caigan dormidos uno detrás del otro. Gran estrategia por parte de los de Konoha, que logran liberarse de ellos sin hacer mucho ruido.
Continúan su camino saltando hacia el árbol gigante para caminar sobre de él. Los cuatro escalan y logran subir muy alto rápidamente. Una vez que está fuera de vista de los que están en tierra, empiezan a correr rodeándolo hasta llegar a la dirección por la que quedaba la prisión. Logrado eso, empiezan a descender hasta pisar tierra otra vez. Aún permanecían ocultos y debían actuar para avanzar. Observan el panorama y no ven ninjas enemigos en los alrededores. La cueva de la prisión quedaba atravesando un largo puente de madera. Ellos estaban frente a él. Para pasar por allí, debían cruzar a los cinco guardias que vigilaban el acceso al puente. Ante esto, Aoba utiliza suJutsu Secreto: Agujas de Piedra. Es una técnica en la cual el usuario envía kunais con cadenas a los rivales y cuando son golpeados, el chakra fluye por esas cadenas y paralizan al rival. Lanza cinco de ellos entre las sombras y logra paralizar a tres de ellos, al tiempo que los otros dos se percatan y lo esquivan.
- ¡Mierda! ¡Nos vieron!- dice Aoba tras fallar dos de sus kunais.
- ¡Yo me encargo!- dice Izumo.
Cuando los enemigos vienen a atacar, Izumo se lanza a la ofensiva y utiliza su técnica Suiton: Campo de Jarabe Pegadizo. Se trata de un agua viscosa que se dispersa por el suelo y aquellos que la pisen quedan pegados sin poder moverse. Los rivales caen en la trampa del de Konoha y éste saca un kunai para acabar con la vida de ellos. Mientras, Raido se encarga de los tres que quedaron paralizados para terminar de despejar la entrada al puente. No había tiempo que perder, por eso corren rápidamente por el puente que atraviesa el lago de agua verde y cristalina, y llegan a la entrada de la cueva, donde otros dos guardias vigilaban. Para Kotetsu no era problema, pues con una ilusión de ambiente sobre el puente, ocultaba su ubicación y podía lanzar nuevamente bolas de humo para dormirlos. Misma estrategia que utilizó cuando llegaba a la orilla del lago. Con la entrada despejada, era momento de llegar a las celdas de la prisión y cumplir el objetivo.
El primero en ingresar a la cueva es Raido, quien va recorriendo el primer pasillo largo de la entrada ocultándose de los demás guardias. Tres de ellos caminaban por allí y vigilaban para que nadie llegara al siguiente nivel. Al de Konoha se le ocurre una estrategia: toma dos de las antorchas que estaban colgadas en la pared del pasillo y las lanza al suelo, dejando oscura esa zona. Los guardias se percatan y van a ver lo que sucedía.
- ¿Quién anda ahí?- pregunta uno de ellos.
- ¡Vamos a revisar!- ordena otro.
- Jeh! Se cayeron solas parece..- comenta el tercero.
- Debe haber sido un error.
- En fin, pongámoslas en su sitio y lu-..- no terminó de decir.
Cuando los guardias llegaron al lugar donde estaban las antorchas en el suelo, no pudieron detectar quién fue el que las tiró. Eso es porque Raido astutamente se ocultó sobre el techo y esperó a que se distrajeran un segundo para saltarles encima y clavarles un kunai a cada uno en el cuello. Al restante le tira una patada por el suelo que la esquiva con un salto perfectamente y luego, cuando está en el aire le lanza un shuriken cargado de rayos para que caiga paralizado sobre el piso. Por último lo remata para poder continuar. Era momento de pasar al nivel dos. Al final del primer pasillo, habían dos caminos: uno de ellos llevaba al panel de control de las celdas, mientras que el otro llevaba camino a donde estaban los prisioneros. Ahora era momento de que los que aguardaban afuera de la cueva entraran. De ésta manera, Aoba toma el camino de la izquierda hacia la habitación de control, al tiempo que los restantes tres al de las celdas.
Por el izquierdo, el de Konoha se movió velozmente y llegó para acabar con los que vigilaban esa parte de la cárcel. Entró a aquel cuarto semi-oscuro y utilizó su Jutsu: Cien Cuervos Dispersos. Esta técnica le permite invocar una gran cantidad de cuervos los cuales atacan a uno o varios objetivos, reduciéndoles su visibilidad e inmovilizándolos. De los cuatro que había, asesina a tres de ellos lanzándoles un kunai en su pecho o cuello. Al restante, lo paralizó con su Jutsu Secreto: Agujas de Piedra, como ya había usado antes, y aprovechó para utilizar su Lectura de Mentes, la misma de la que fue víctima Kisame. Así, rápidamente descubrió la forma de cómo desactivar las puertas de las celdas y liberar a los prisioneros.
Por el otro lado, se estaba dando el enfrentamiento entre los guardias y los tres de Konoha. No demoraron en caer los enemigos para dejar continuar con el siguiente paso. Aquella gigante habitación que se encontraba al final de la cueva, era muy oscura y tenebrosa. Finalizado el camino, se atravesaba la entrada y se llegaba a aquel lugar. En el centro tenía un gran espacio abierto que quizás lo utilizaban los prisioneros para su recreo. Por los laterales, en planta baja y el primer piso, dos largas filas de celdas podían observar. Al final de la habitación, en medio de la oscuridad podía verse dos escaleras que llevaban al piso de arriba y otra cantidad de celdas más. Cuando los de la hoja barrieron a sus enemigos, levantan sus cabezas y observan la gran cantidad de prisioneros que allí habían. Todos ellos eran los que Kumogakure había encerrado.
- ¡Ninjas de Konoha! ¡¿Qué hacen aquí?!- pregunta un prisionero.
- ¡Rescátenme! ¡Por favor!- suplicaban algunos.
- ¡Sáquenme de aquí! ¡Quiero asesinar a todos los enemigos!- gritaba otro.
- ¡SILENCIO TODOS!- grita Raido provocando un gran silencio en el hall donde estaban todas las celdas con los prisioneros.
- ¿Eres un enemigo más? ¿Estás con los de Kumogakure, verdad?- pregunta alguien de allí.
- ¡No! ¡Venimos en una misión de rescate de su país! ¡En estos momentos mis compañeros están luchando contra sus enemigos arriesgando la vida por su aldea!
- ¿Cómo puedo creerte?- cuestiona otro.
- ¡Los voy a liberar a todos ustedes que fueron encerrados por los de Kumogakure y lo verán con sus propios ojos! Pero no será gratis..
- ¡Lo sabía! ¡Otros invasores que nos quieren dominar y utilizarnos como esclavos!- grita un anciano que estaba muy deteriorado.
- ¡¿Cuál es el precio de nuestra libertad?! ¡Habla!- pregunta otro veterano.
- ¡El único precio que les voy a poner es que peleen de nuestro lado para liberar a su país de los extranjeros! ¡Liberen su aldea y Konoha debilitará a su enemigo!
- ¿Sólo eso? ¡¿Es broma?! ¡Jajajaja!- se ríe el veterano que no lo creía.
- ¡Aoba! ¡Abre las puertas de las celdas!
Por una ventana que conectaba aquella habitación con la del panel de control, Aoba recibe la señal de Raido para abrir las puertas de las celdas. Dada la orden, utiliza el conocimiento adquirido por la lectura de mente al guardia y activa el comando de apertura. Lentamente todas se iban abriendo ante el asombro de los prisioneros. De adentro de ellas salían caminando a paso lento cada uno de los prisioneros observando el momento que les devolvía su libertad. No podían creer lo que estaba sucediendo. Uno de ellos corre hacia Raido y se tira para abrazarle los pies. Éste lo toma del brazo y le exige que se levante. Algunos dibujaban una sonrisa de alegría, otros de maldad.
- ¡No lo puedo creer! ¡Tú..! ¡Él nos ha salvado!- dice el veterano que logró convencerse.
- Así es. Dije que los iba a liberar con esa condición.- dice Raido.
- ¡Jajajaja! ¡¿Y si no queremos?!- se ríe un despiadado prisionero.
- ¡Tendrán que intentar pasar por esta puerta!- dice con voz fuerte el líder del equipo.
- ¡No! ¡Nadie de aquí se atreverá a tocar a los de Konoha!- dice el veterano.
- ¡Tú no hables! ¡¿Quién te crees que eres para dar órdenes?!- salta el viejo deteriorado.
- ¡No se olviden por qué estamos aquí! ¡Nos robaron nuestro país! ¡Nos robaron nuestra identidad y se rieron de nosotros! ¡Al frente de nosotros tenemos cuatro ninjas que nos vinieron a abrir las puertas de la libertad, de la revancha y las que nos pueden llevar a recuperar el honor como ninjas de la Aldea Oculta de la Cascada!- gritaba el veterano.
Aquel veterano ninja se oponía a todo prisionero que se estaba en contra de ayudar a los de Konoha. Pues, como bien decía, ellos le dieron una oportunidad para recuperar a su país y debían aprovecharla ya que sino seguirían sometidos a la voluntad de Kumogakure. No sólo era volver a ser libres, sino también independientes.
- ¡Lucharemos por nuestra tierra! ¡Por nuestras familias! ¡Por nuestros futuros hijos! ¡Recuperaremos nuestro país! ¡¿Quién acompañará a estos ninjas?!- gritaba el veterano.
Nadie daba ninguna respuesta. Aún no lograban captar la situación en la que estaban. Pasados unos segundos, algunos comenzaron a acercarse a Raido y se arrodillaban frente a él. Poco a poco, el silencio se fue apoderando del lugar donde yacía el respeto y las dudas se iban haciendo a un lado. Era creer en ese momento o vivir para creer que algún día iba a suceder.
- ¡Voy a pelear con ustedes, por mi aldea!- se atrevió a decir uno.
- ¡Yo tambíen voy!- dice otro.
- ¡Mi Suiton y Raiton acabarán con los enemigos!- se sumaba otro
- ¡Eso es, muchachos! ¡Vamos a pelear por nuestro país!- seguía gritando el veterano.
- (Más y más gente se sumaba)
- ¡Tsss! Si todos van, obvio que también iré..- aflojó por fin el viejo.
- Bueno, luego le deberemos un favor a Konoha, pero que más da..- se suma otro.
De a poco, la gran mayoría iba aflojando y se arrodillaban en formación dándole la señal a Raido de su apoyo. El veterano que se paraba al lado de él, seguía gritando y motivando a su gente para que se uniera a la batalla. Era fiel a su aldea y quería recuperarla más que nada en el mundo. Sabía bien que esta era la oportunidad, creía en los de Konoha porque no era lógico sino que simplemente cuatro ninjas liberaran a un ejército de seiscientos hombres. Los minutos pasaban y los prisioneros fueron interpretando su rol. Cada vez más se unían al camino de la liberación. Se podía decir que practicamente, el ejército estaba formado.
- ¡Bien! Así que ésta es su decisión. Eligieron el camino correcto. ¿Van a cumplir con su palabra? ¿Vamos a pelear juntos por su país?- pregunta en voz alta el líder de los de la hoja.
- ¡Sí, señor! - responden todos.
- ¡Eso es! ¡El ejército está completo!- gritaba como de costumbre el veterano.
- Entonces.. ¡PELEAREMOS POR SU PAÍS Y RECUPERAREMOS SU HONOR! ¡APRONTEN SUS ARMAS Y SUS CORAZONES! ¡SUMEMOSNO A LA BATALLA!- da la orden final Raido.
- ¡VAMOOOOOS! - gritaba todo el ejército.
Así se completaba la parte que correspondía a los del grupo de Raido. Finalmente, alrededor de seiscientos prisioneros estaban listos para apoyar a los de Konoha en la batalla. Luego de la charla de aliento y convencimiento, el ejército de la cascada liderado por los de la hoja se dirige camino a la liberación del País de la Cascada.
