Izumi estaba muy preocupada por la más pequeña de sus estudiantes. Después de terminar con el torrente de clientes que habían llegado a comprar carne para la comida, decidió ir a visitarla.

No la he visto salír hoy de la habitación como todos los días buscando a su hermana en el cuartel del Sur.- todos los días sin excepción se iba en el amanecer y regresaba cuando el sol estaba apunto de ocultarse, casi siempre regresaba decaída.

-¿Alice?.- abrió lentamente la puerta de la pequeña habitación. Encontró a la armadura plateada recargada en un pequeño escritorio leyendo un libro desgastado.- ¿Qué haces?

La armadura sin expresión y con un tintineo metálico levanto la cabeza y miro a Izumi con esos hipnotizantes y serios ojos que parecian más una leve y pequeña luz blanca. Cuando tenía su cuerpo humano, eran color dorado pero un poco más oscuros que los de su hermana mayor al igual que su cabello. A ella siempre le gustaba tenerlo atado en una media cola o suelto. Le encantaba jugar a las muñecas o a maquillarse (todo lo contrario a su hermana mayor que casi siempre estaba llena de lodo por haber jugado Fútbol o Béisbol). Cuando había perdido su cuerpo, aún así siguió luchando por tener una vida lo más normal posible.

-Pues, seguramente Edy cuando regrese va a querer leer y traducir el libro así que la estoy ayudando. Ya tengo casi el 40% en español, lo que está en un idioma raro me esta ayudando el viejo Fu y Lanfan, pero están cansados y fueron a descansar.

-Tu también deberías de hacer eso.

-En realidad no. Este cuerpo es muy conveniente para este tipo de cosas. No sufro cansancio ni dolor. Puedo estar así por horas.

-Alice...- la abrazo.- ten por seguro que todo lo que está haciendo Edy es por el bien de ambas. Ella estará muy pronto con nosotros.

-Si... Eso espero.

-Te ayudare un poco.

-Gracias.

-Izumi, Alice.- entro a la habitación cargando una pequeña radio en una mano el marido de Izumi, Sig.- escuchen esto.

Le subió un poco más el volumen al radio. En el programa estaban muy alborotados y en el fondo se podía escuchar el "Ring ring" de los teléfonos que sonaban como locos.

-Así es, damas y caballeros, estamos de regreso en su programación de Radio Central.

-Como todos sabemos la Alquimista de Acero, Edythe Elric irrumpió de una manera muy peculiar hace algunos días Ciudad Central, justo cuando se celebraba uno de los eventos más importantes.

-¡Y si que muy peculiar! Derrotar ella sola a 300 militares entre ellos dos Alquimistas Nacionales extremadamente fuertes y más grandes que ella.

-Aunque hay que aclarar esto: ninguno de ellos sufrió heridas graves, bueno si algunos perdieron unos cuantos dientes pero pueden ponerselos con cualquier dentista.

-Osea... ¿Los uso como sacos de box?

-Si, algo así nos reportaron. Todos están fuera de peligro.

-Bueno, unos cuantos dientes es un precio muy bajo si tomas en cuenta contra quien peleas. El arma humana más peligrosa de Amestris.

-Aunque ese título se me hace algo estúpido si tomas en cuenta todo lo que ella a logrado.

-Si. Con su leve discurso detuvo todas las manifestaciones que se estaban comenzando a regar por todo el país.

-Así es gente bonita. Les voy a leer tal cual fueron pronunciadas estas palabras milagrosas para muchos: "Se la enorme confusión que ha causado mi estupidez. Pero tengan por seguro que yo no me detendré, seguiré peleando por la paz de este país. Lo mejor es que, si ustedes están agradecidos conmigo por algún favor que les hice y quieren apoyarme, ¡No luchen más contra el ejército! Repito ¡No luchen más contra el ejército! Si confían en mi, por favor, ¡ayudenme con eso! ¡Gracias por su apoyo! ¡Diganle todo esto a sus familiares y amigos que no hayan estado el día de hoy en esta plaza".

-Un muy pequeño discurso para todo el impacto que tuvo.

-Eso es lo que es un poco más preocupante. ¿Cuál era su intención? Es algo desconcertante como si intentará dar un mensaje subliminal o algo así.

-De hecho... Pareciera que tiene un mensaje detrás.-dijo Alice rascándose la barbilla.

-¿Es enserio Aly?

-Si, pero no estoy muy segura. A menos que ella lo quiera, sus mensajes pueden ser más claros que el agua o pueden ser más oscuros como boca de lobo. Es muy confusa.

-¿Que piensas hacer?

-Definitivamente no la iré a buscar. "Yo no me detendré" tiene un plan en mente. Aún tiene en la cabeza los libros así que tengo que seguir con esto.- dijo mientras acomodaba los libros que tenía regados por ahí.

-Alice.- dijo mientras ponía su mano sobre su cabeza.- Porque no tomas un ligero descanso. Que tal si vas a ayudar en la carnicería. Nos haces mucha falta.

-... Si esta bien. De todos modos tengo toda la noche.- ella estaba demasiado acostumbrada al trabajo nocturno, únicamente guiada por la pálida luz de la luna, acompañada de su lápiz y cuaderno.

Salió de la carnicería cargada de pedidos para entregar a domicilio. Mientras iba caminando pensaba en su testaruda hermana.

Casi como si la estuviera llamando con la mente, una pequeña chica de cabellos dorados despertó en un hospital. Había sido llevada de emergencia debido a las heridas que tenía acumuladas en su cuerpo y como nunca tuvo algún cuidado o reposo, comenzaron a infectarse y a causar estragos en su cuerpo.

Al intentar estirarse, escucho un tintineo metálico, en su brazo "normal" tenía conectado un suero que colgaba libremente en un tripie. Sin embargo eso no fue lo que más le impacto, si no la extrañas esposas que tenía en las muñecas ligeramente más abajo. Eran de acero, ridículamente gruesas y muy pesadas.

-Después de todo lo que hice es lógico que hicieran esto.- soltó un suspiro y miro al techo.

-No sabes como me duele verte así.

-Nadie te dijo que vinieras.- le respondió sin verle al Coronel Mustang.

-Edythe, ¿Que pretendes?.- Ella solamente le dio la espalda.- escucha, estoy haciendo todo lo posible para ayudarte con lo de Dante. Pero también estas implicada en el caso del asesinato de Kimblee y en la desaparición de dos de sus hombres.

-Lo de Kimblee fue en defensa propia, los otros dos están vivitos y coleando.- sentía algo incomodo en su cuello, lo toco con su mano y se dio cuenta que tenía una clase de collar.- así que me tratan como una perra, jajajaja que bajo he caído.

-Es un dispositivo de seguridad, si intentas escapar te darán descargas eléctricas para paralizarte.

-No se suponía que esto era ilegal.

-Hay casos en los que se rompen las reglas. Si me dices el porqué hiciste todo esto, te ayudare.

-No soy alguien que necesite ayuda de los demás. Me encargaré de todo esto sola.

Si él se entera de lo que está pasando en el país... No se que podría pasar.

-Edythe, por favor habla.

-No.

-Ah.- se rasco la cabeza con desesperación y le advirtió.- ya no podré estar cerca de ti.

-¿Porque?.- se giro para poder verlo a la cara. Odiaba que él estuviera a su cargo, pero también le agradaba, la hacía sentirse más cercana a él.- Entonces... ¿Como llegaste aquí?

-Me debían algo los guardias que tienes. Y el porque... Me destituyeron por que te guíe mal, salio contraproducente el hecho de tenerte en el ejercito. Mandaste al hospital a 300 personas en parte me hacen culpable a mí.

-Lo... Lo siento mucho.

-Tus disculpas no te ayudarán en nada esta vez.- tocaron la puerta, Roy comenzó a caminar hacia ella.- Cuidate y suerte, la necesitarás.

Miro en silencio como él se iba por la puerta. Estaba preparada para algo así, pero no pensó que dolería tanto.

-Mierda.

Esperaba que con todo esto logrará mantenerlo a salvo. No sabía que tanto del ejército estaría involucrado, necesitaba hablar lo más pronto posible con el Fuhrer, advertirle, idear algún plan de ataque y lograr detener los planes de Father.

Perdió su mirada en el techo. Ella era atea, así que no tenía a algún santo a quien rezarle, pero si es verdad que existía alguno, rogaba por qué le enviara un milagro.

-He regresado.- Alice dejó el dinero que le dieron en la mesa, también sacó las propinas que le dieron por haber llevado la carne.

-Eso es tuyo, puedes llevártelo.

-No es necesario, no uso mucho dinero después de todo.- dijo mientras se dirigia a su cuarto para seguir con la traducción del libro.

Alguien tocó la puerta con insistencia, Alice se acerco a abrirla. Estaba su padre frente a la puerta junto a dos hombres más que no conocía.

-¡Papá!.- lo abrazo con fuerza.- ¡Papá...! Que bueno que estás aquí te extrañaba muchísimo.

-Alice que bueno que estás aquí. Hijita, ten.- le entregó una hoja de papel doblada.- Esto es de Edythe. Me dijo que eras la única que lo entendería.

Desdoblo la hoja y comenzó a analizarla, a simple vista parecian trazos sin sentido, como una pintura hecha por un niño, pero si Edythe lo había escrito con la intención de que nadie más lo entendiera más que ella, sabía que tipo de escritura había usado y podía distinguir las letras que había escrito.

"Jfviwz Zorxv, hv jfv nv lwrzizh kli ol jfv srxv, kvil vh oz fmrxz nzmviz jfv hv nv lxfiiv. Vo kzrh vhgz vm kvortil, gizgz wv xlmemxvi z olh wvnzh wv hzori ol nzh kilmgl wv zjfr b hr vh klhryov zbfwz z vezxfzi zo nzblr mfnvil wv kvihlmz jfv kfvwzh b gf tznyrvm evgv. Bl mv sziv xzitl wv glwl. Vo oryil jfv gv wr hvrz gf tfra".

-Les diré lo que significa en unos momentitos. A Edythe le encanta complicarse la vida de tantas maneras.

Todo en esa escena parecía fuera de lugar. Eran demasiados militares como para estar escoltando a una pequeña chica de cabello dorado y bata de hospital sentada en una silla de ruedas, usaba en sus manos una enorme y gruesa esposa. Había sido trasladada en una ambulancia rodeada de muchísimos autos repletos de militares. La llevaron hasta el lugar donde sería interrogada para descubrir la verdad tras las acusaciones en su contra.

-Tu nombre es Edythe Elric.

-Para que le digo que no si ya soy más que conocida.

-Tu edad es: 16 años.

-Me veo más infantil pero sip.

La anciana recepcionista hizo gesto de fastidio mientras completaba su papeleo de registro.

-Sala 6. Al fondo a la derecha ya están esperándola.

-¡Nos vemos anciana!.- dijo con un tono burlon.

-Maldita mocosa irrespetuosa.

-¡Gracias por el cumplido!

La sala era muy pequeña, tenía una mesa con dos sillas en los extremos. La ayudaron a pasarse de la silla de ruedas a la otra silla. Quien la estaba interrogando era el amigo de Roy, Maes Hughes.

-¡Ouch! Ya vi que brincar con esposas en los pies es más difícil de lo que parece. Bueno una vez leí en el manga de Akatsuki No Yona* que la chica casi se queda sin pies. ¿Acaso quieren que así me quede yo?

-Guarda silencio. Todo lo que digas será usado en tu contra.- dijo con tono serio, Edythe sabía que él era el más incomodo de todos aquí; la concideraba su amiga y después de todo lo que había pasado, era lógico que le hablara así.

-¿Si digo que me duelen los pies con esta cosa también será tomado en mi contra?.

-Esta bien no todo, pero podemos decir que te estas rehusando a usarlas.

-Oh ya veo, ya veo.

Eran tres hombres en total que estaban en la habitación, el teniente Hughes que era más pequeño que los otros dos que eran enormes.

Al parecer fueron enviados para intimidarme. Jajaja como si eso fuera posible.

-Bien, empezaremos con el interrogatorio de Edythe Elric, la Alquimista de Acero. Dime, ¿Que fue lo que sucedió en la casa de la señora Dante Lanforth?.

-¿Porque hasta ahora me lo preguntan?

-Te estoy haciendo una pregunta.- parecía que había acabado con su paciencia y le dio un golpe con sus puños a la mesa.- responde.

Sabía que perdería a muchos amigos...

-Yo también le estoy haciendo una pregunta. Mientras estaba en el Cuartel del Sur nunca me permitieron hablar sobre lo que había sucedido.

¿Será correcto hablar con él sobre lo que sé? No, es probable que no esté involucrado. Seguramente alguien de los de más arriba sepa.

-Teníamos un testigo que la culpaba del asesinato y por ser Alquimista nacional, era necesario que usted fuera cuestionada sobre lo ocurrido en esta sede.

-Que ridículo, pero le diré que comprendo el motivo. Ahora, solicito una audiencia con el Fuhrer de Amestris.

-¿Para que necesitas al Fuhrer?

-Es algo que es necesario decírselo solamente a él lo más rápido posible antes de que este país se vaya a la mierda.

-¿Tiene alguna relación sobre lo que sucedió ese día?

-Demasiada diría yo. No hablare con nadie más que con él.

-Tch.

-Si no accede a realizar mi solicitud, no diré nada sobre el tema.

-¿Te das cuenta de lo que estás diciendo?

-Estoy consiente de ello.

-Hablaré con el Fuhrer a ver si puede darte una audiencia.

-Gracias.

Salió por la puerta con un rostro preocupado y Edythe se quedó sola con los otros dos hombres. Después de un rato se recostó en la mesa.

Estos tipos... ¿También serán quimeras? ¿O solamente eran Quimeras Heinkel y Dairus?

El silencio era demasiado incomodo y para romper el hielo, Edythe comenzó a silbar y como no recibió reacción alguna, finalmente hablo como si los conociera de años.

-Y... ¿Que tal estuvo el festival?.- no recibió ni siquiera un gesto a cambio.- saben, también pelee con unas personas iguales a ustedes, como se llamaban... ¡Oh si! Heinkel y Darius. Tenian poderes algo especiales.- obtuvo el mismo resultado.

-Edythe Elric. Se tiene confirmada la respuesta a su solicitud.

-¿Y que dijo?

-Es aceptada.

-¿Cuando me reunirme con él?

-Ya viene camino para acá.- salio por la puerta sin mencionar algo más, Edythe hizo un puchero, odiaba ser tratada de esa manera, pero hasta que no hablara con el Fuhrer no estaría tranquila y probablemente él la sacaría de ahí.

Miro hacia los enormes hombres que estaban cuidandola. Parecía que no podía sacarles información, así que decidió recostarse sobre la mesa, pensando en cómo abordaria el tema.

Sería difícil para ella hablar sobre eso, pero tenía que hacerlo para comenzar a actuar lo más pronto posible, no sabía que tanto del plan estaba adelantado.

El Fuhrer entró lentamente, seguido de varios soldados, protegiéndolo. Edythe los miro con desagrado, sobretodo las armas que tenían con ellos en sus manos y en sus caderas, en cuanto entraron a la sala le apuntaron a la cabeza, el Fuhrer no hizo nada por prohibir ese gesto y se sentó en la silla delante de ella.

-Esto es demasiado para una sola chica indefensa.

-Después de lo que sucedió en la Ciudad, esto es poco.

-Bien, vale usted gana. Antes que nada tengo que disculparme por eso y por todas las molestias causadas.- hablo de manera solemne, después miro a cada uno de los hombres que aún le apuntaba.- no haré nada, así que le suplico que dejen de apuntarme, me ponen nerviosa.

El Fuhrer levantó la mano y los soldados bajaron las armas.

-¿De qué querías hablar?

-Es un asunto muy importante para el país. Me gustaría que nadie más que usted lo escuche.

Levantó la ceja con curiosidad y con un movimiento de la mano salieron todos los soldados incluidos los simios que la vigilaban.

-Iré directo al grano y diré lo que conozco hasta el momento. A lo largo del país se está formando un círculo de transmutación, mi padre Van Hohenheim dice que es el mismo círculo que se formo en Xerxes y que hizo que ese país desapareciera. Detrás de todo esto está un hombre que se hace llamar Father, él junto a Dante crearon unos seres similares a los humanos pero super dotados, creemos que están manipulando todo desde las sombras tal como lo hicieron en Xerxes.

-¿Aun no tienes más información?

-No esa es toda la que tengo hasta el momento, necesito salir de aquí para ampliar la investigación y buscar alguna contramedida.

-Ya veo. No podrás salir de aquí para hacer eso.

-¿Eh? Si es sobre lo de Dante...

-No, no es eso. Nos ayudaste a librarnos de esa molestia.

-A-ayudarlos...

-Conseguiste demasiada información en tan poco tiempo que esto se está volviendo una molestia.

-¿¿??.- lo miraba confundida, no podía seguirle el ritmo.

-Entiendo tu cara de sorpresa... Pero hay algo que te falto decirme sobre los homunculos y es sobre cuantos son y cual es su rasgo más peculiar.- se levantó el parche que tenía en su ojo izquierdo, un tatuaje de uroboros estaba dibujado en lo que debería de ser la cuenca de un ojo humano.

-Estas sola en esto. Tu eres el peligro más grande que teníamos así que decidimos aislarte de todos tus aliados pero nunca pensamos que se levantarían algunos pueblos a tu favor así que fue como matar dos pájaros de un tiro.

-Malditos sean... Juro que les tirare todo su maldito teatro.- se puso de pie y golpeó la mesa con sus gruesas esposas.

-¿Como lo harás? No creo que hagas mucho tu sola.

-Alice podrá descifrarlo todo ella sola.

-¿No temes por la seguridad de tu hermana?

-Esa chica es tan fuerte como el acero y todos los que la rodean. Sin embargo usted, tiene un puesto muy importante y una apariencia publica que proteger.

-Jajajaja que estúpido de tu parte ¡Usar mi puesto en mi contra! Eres muchísimo más estupida de lo que aparentas.

-No subestime mis amenazas.

-Ni tu las mías mocosa. Alice Elric, Izumi Curtis, Roy Mustang, Ling Yao, William Rockbell, todos ellos son demasiado importantes para ti y los tengo en la palma de mi mano. Tu mientras estés aquí no seras una gran molestia ni podrás protegerlos.

-Oh no este tan seguro. Los aplastare con mis propias manos, pedazos de mierda.

-Hemos terminado de hablar. Llevenla directamente a su celda. No parece necesitar un hospital.

-Si, guarden ese lugar para cuando termine con toda la mierda que rodea este país.- tres soldados fueron los encargados de amagar a la chica que estaba como una fiera con una mirada envuelta en llamas.

¡Hola!

Akatsuki No Yona es uno de mis mangas favoritos y justo el capítulo de este mes hablo sobre ese pequeño asunto de las esposas en los pies así que decidí incluirla xD.

Y sobre el código, es demasiado simple y lo podrán descifrar.

¡Bien nos vemos!