Capitulo 38:
Bully:
-"¡Nessie!" gritó Petter al verla por los pasillos de la escuela, la niña iba con la cabeza gacha y las manos entrelazadas en las asas de su mochila.
-"Nessie" volvió a llamarla cuando estaba mas cerca, Renessme levantó la mirada y frunció el ceño al verlo.
-"Hola profe" dijo con voz muerta y siguió su camino.
-"Hey" dijo Petter interrumpiéndole el camino "¿Qué te pasa pequeña?"
Renessme se encogió de hombros, estaba aun triste y en cierta forma molesta, su pequeño y limitado mundo se le estaba cayendo encima y eso la había sentir muy débil.
-"Oye" dijo Petter colocándole una mano sobre su hombro "habla conmigo" pidió "¿puedo ayudarte en algo?"
La niña sacudió la cabeza, no le gustaba hablar de sus problemas con extraños, ni si quiera con sus papás le gustaba hacerlo, la única con que hubiera podido contar había sido Rebecca y ella la había abandonado el día anterior cuando la había llamado pidiéndole ayuda.
Sus ojos volvieron a picar cuando, al recordar el abandono de Rebecca, recordó también que su papá no estaba en casa cuando despertó, Bella le había dicho que se había marchado temprano, pero aun no le terminaba de creer.
Su mamá se veía triste, ojerosa y preocupada, la niña estaba segura de que no había dormido en toda la noche.
Vio de nuevo a Petter, éste la veía fijamente con sus cejas alzadas, esperando una respuesta, la niña respiró profundo y contestó lo primero que le vino a la mente.
-"No quiero ir a esa fabrica de chocolate, prefiero quedarme aquí"
Petter, que no tenia idea de lo que atormentaba a la chiquilla, se acuclilló frente a ella y le dijo.
-"No será tan malo como imaginas, te aseguro que será divertido" la niña frunció la boca en descontento, Petter dio una risa corta "si no quieres ir, no puedes quedarte en la escuela sola, tendrás que llamar a tus padres para que vengan por ti" lo pensó un segundo y completó "o puedes llamar a tu niñera"
-"¡No!" contestó de inmediato sorprendiendo por completo a Petter "a Rebecca no quiero verla" completó en voz baja.
Petter sacudió la cabeza, entendiendo que la irreverente se había peleado con la inocente Renessme.
-"¿Qué hizo esta ves eh?" preguntó, Renessme negó rápidamente intentando no llorar de nuevo.
-"Nada" dijo con voz distorsionada.
-"Hey" dijo en voz bajita, la tomó por la barbilla y levanto su rostro "yo iré al paseo también, prometo que te divertirás, mantente a mi lado y prometo que no será tan malo ¿bueno?"
No había de otra, su mamá había recordado y firmado aquel odioso permiso y ella ahora estaba de manos atadas para ir a la estúpida fábrica de chocolate.
Asintió a su profesor, Petter le sonrió y dándole un beso en la frente se colocó de pie.
-"Nos vemos en el autobús en un rato" dijo a modo de despedida y se marchó.
Renessme se dejó recostar en una de las paredes, hoy en especial odiaba su escuela.
-"Enderézate Francesita" le dijeron pasando a su lado "¿es que acaso no te enseñaron modales allá?"
Renessme dio un respingo enderezándose de inmediato, las risas ensordecedoras de Samantha Cole y sus secuaces se perdieron a lo largo del pasillo escolar mientras se burlaban de Renessme.
-"Nos vemos en el autobús Francesita" dijo Samantha viéndola por encima de su hombro.
Renessme dio un pequeño escalofrío, por eso no quería ir a ese estúpido paseo, el grupo de Samantha iría también y esconderse de ellas en un paseo, donde la cantidad de niños era sumamente reducida en comparación con el alumnado normal de la escuela, iba a ser muy difícil.
Fue hasta el salón de clases dejando los libros y quedándose tan sólo con un pequeño bolso cruzado en su pecho que contenía el permiso firmado por su mamá, su medicina para el asma, un par de billetes y el celular, uno que su mamá guardaba por emergencias en la casa y que aunque lo consideraba obsoleto Bella se lo había hecho llevar por si necesitaba algo o por si se tenía que comunicar con ella.
Arrastrando los pies fue a su salón de clases e ignorando la euforia colectiva que sus demás compañeros de clases emanaban se sentó en su escritorio descansando su rostro sobre sus brazos cruzados sobre la superficie.
La profesora que se le había ocurrido y organizado el evento, entró al salón con más entusiasmo que las mismas chicas, las llamó a una por una pidiéndoles el permiso firmado, Renessme entregó el de ella con la misma desgana.
Mientras salían al patio a hacer la fila pertinente detrás del autobús amarillo que las llevaría a la ciudad y a la fábrica, Renessme visualizó un auto familiar.
Rebecca estaba ahí, recostada del Mustang, al verla le sonrió agitando sus dedos, Renessme la vio con rabia y le torció los ojos y por primera vez en el día se apresuró coleándose a algunas compañeras para subirse al autobús.
Rebecca vio la actitud de la niña con el ceño fruncido y caminó hasta el autobús, Renessme ya estaba sentada mirando apropósito en la dirección contraria.
-"Blanquita" la llamó Rebecca desde afuera, la niña cruzó sus brazos afianzando su mirada al otro lado de su niñera.
-"¡Blanquita!" llamó de nuevo dándole un golpe a la ventana.
-"Disculpe" la llamó una mujer pequeña y regordeta a su lado, Rebecca acomodó su posición de inmediato.
-"¿Necesita algo?" preguntó la mujer.
-"Quiero hablar con la blan… Renessme" dijo corrigiéndose "Renessme Cullen" señaló con su dedo a la ventana de la pequeña que se había volteado al oír la interrupción de la maestra y al ver que Rebecca la señalaba se giró de nuevo ignorándolas.
-"¿Son familia? Preguntó la mujer "¿eres uno de los representantes que nos acompaña a la fábrica?"
-"Ehhh" dijo Rebecca tartamudeando "yo... bueno…"
-"Rebecca viniste" dijo Petter acercándose a las dos féminas, Renessme vio como se acercaba e intentó prestar atención a la conversación pero ya casi todos los niños estaban sentados en el autobús y el bullicio era tal, que se le hacía imposible escuchar lo que decían los adultos afuera.
-"Profesora Gilligan" dijo Petter "ella es Rebecca, la niñera oficial de Renessme Cullen" dijo presentándolas "viene hoy con los chaperones de la escuela"
Joan Gilligan asintió a las palabras de Petter, para luego verse distraída por el otro lote de alumnos que se dirigía al otro autobús.
-"¿Puedes encargarte de decirle los detalles por favor?" dijo y sin mas se retiró gritándole algunas instrucciones a los otros estudiantes.
Rebecca y Petter se encontraron solos y la chica miró fijamente sus manos y dedos, recordando que no era la más erudita cuando veía a ese chico a los ojos.
-"¿Quieres venirte conmigo?" preguntó "no hay espacio suficiente en los buses y por lo menos yo llevo mi auto"
Rebecca no contestó, Petter sacudió la cabeza sonriendo un poco.
-"Podemos irnos en tu bebé, la verdad me encantaría conducirlo"
-"Nadie conduce mi auto" contestó de inmediato levantando el rostro.
Petter sonrió al poder verla.
-"Hola" le dijo viéndola a los ojos, Rebecca abrió su boca pero nada salió de ella.
-"Hola" volvió a Repetir esta vez con un poco de sorna en su voz.
Rebecca asintió torpemente sin poder articular alguna palabra coherente.
-"¿Entonces nos vamos en mi auto o en el tuyo?"
Rebecca volvió a bajar la mirada y logró articular.
-"Yo manejo mi auto" dijo afianzando las llaves que estaban en su mano, se las arregló para caminar a su auto, Petter se fue tras ella.
-"Me voy contigo entonces" dijo auto invitándose, Rebecca lo vio asombrada, Petter alzó una ceja.
-"¿Vas a decirme algo?" preguntó escéptico.
Rebecca abrió su boca indignada, Petter estaba haciendo eso a propósito entrecerró sus negros ojos y marchó endemoniada hacía su bebé, Petter metió las manos en sus bolsillos y sacudiendo la cabeza la siguió.
-"Podemos arrancar de una vez, me sé la dirección" dijo al sentarse en el auto, se ajustó el cinturón y Rebecca encendió el Mustang con su bulla pertinente.
-"Toma la interestatal, en lo que lleguemos a la ciudad toma la salida de la 63" indicó.
Rebecca no contestó pero hizo caso manejando el auto, en ningún momento volteó a verlo, prestaba demasiada atención a la vía como siempre y afianzó que podía estar en cercanía con Petter siempre y cuando no lo viera de frente.
Petter dio algunas otras indicaciones y le preguntó si podía poner algo de música, Rebecca tenía puesto un CD de Rihanna el cual el chico no objetó.
-"De verdad este es un excelente auto" dijo al rato, Rebecca no pudo ocultar su sonrisa.
-"En realidad lo es" contestó para asombro del chico, ella se giró un segundo al sentir el silencio abrumador.
-"¿Qué?" preguntó volviendo la vista a la vía.
-"Nada" dijo Petter de inmediato "nada" repitió con una risa, por fin le contestaba directamente y eso le agradaba.
-"¿Has pensado en lo que te dije?" preguntó, Rebecca frunció el ceño "si estaba en venta"
La chica dio una risa divertida "no, mi bebé no está en venta"
Petter asintió sonriendo.
-"Tienes una risa muy bonita" la elogió tímidamente, Rebecca abrió sus ojos de mas sintiendo su rostro arder, nadie le había dicho palabras bonitas, se quedó en silencio sin saber que podía contestar.
-"¿A… Ahora a donde?" preguntó tartamudeando.
Petter se enderezó de inmediato "acá a la izquierda, luego de 3 calles a la derecha" Rebecca asintió siguiendo las instrucciones y lidiando con las mariposas de su estomago y su acelerado corazón.
De vuelta a la casa de los Cullen.
Bella cerró la llamada apoyando el teléfono contra su frente, le había costado mantener la fachada frente a Alice de que llamaba para ver como se había portado Renessme el día anterior en el pent house.
No le había preguntado por Edward directamente, si lo hacía no tenia idea de cómo argumentar que no sabía donde estaba.
Alice no le había dado ningún indicio de estar mintiendo, todo lo contrario había dicho que quería que la próxima vez salieran todos juntos, ella y Edward incluidos.
Bella ni acepto ni rechazó la invitación e imitando la voz mas tranquila y despreocupada que pudo, cerró la llamada con su cuñada.
Respiró profundo y tomó el teléfono de nuevo, como había ocurrido la veces anteriores, él no atendió enviando la llamada eventualmente al buzón de mensajes.
Edward por favor, sé que no quieres oírme o verme, sólo necesito saber que estas bien, por favor… hizo una pausa bajando el nudo de su garganta si no me quieres contestar bien, pero ¿Qué le digo a Nessie? Por favor… suplico de nuevo perdóname…
La ultima palabra se trabó en su garganta, sonando tan distorsionada que no supo si se entendió o no, cerró la llamada nuevamente y volvió a pegar el teléfono de su frente, milagrosamente vibró, haciendo que todos sus sentidos se crisparan y atendieran de inmediato sin verificar el remitente.
-"¡Edward!" dijo ansiosa.
-"¿Bella?" dijo una voz femenina "es Ángela" dijo la socia del Craw, Bella respiró profundo sintiéndose miserable nuevamente.
-"Hola Ángela" dijo cerrando sus ojos, por un segundo ni sabía con quien hablaba "lo… lo siento es que esperaba una llamada" dijo justificándose.
-"Si ya me di cuenta, te llamaba para indicarte que los suplementos del restaurante ya están encargados en el mercado, Bruno a dejado todo listo para tu regreso mañana, ¿segura que podrás con todo tu sola?"
Frunció el ceño con una mueca de dolor, se le había olvidado por completo que en los próximos 4 días estaría sola en la cocina del Craw, Bruno necesitaba poner en orden algunos papeles de él y Matt y le había pedido a Bella que se encargara de esos días.
Sacudió la cabeza, ni siquiera se acordaba de que cocinaba.
-"¿Bella?"
-"Si, si claro" contestó "no hay problema, yo puedo" dijo sin saber si eso que decía era cierto.
-"Bueno, yo tan sólo no estaré mañana pero el miércoles nos veremos nuevamente"
-"Ok" dijo sin prestarle mucha atención.
Se despidieron y Bella apoyó su teléfono a su frente, tenía que volver a ser la súper chef y no tenía idea de cómo traerla de vuelta.
En Cullen&Co
-"Mr. Cullen" llamó Susan, la PA del CEO o presidente de la compañía.
Edward la vio con ceño fruncido, no tenía memoria de ella.
-"Susan" dijo la mujer un tanto mayor que él.
-"¿Qué sucedió con Kaytlin?" preguntó Edward sin contestar el saludo, preguntando por la que sabía, era su antigua PA.
-"Sigue de permiso Mr." Contestó educadamente Susan "se encuentra en licencia por el embarazo"
-"¿Ya tuvo su bebé?" preguntó asombrado de acordarse de que en efecto su asistente personal estaba comenzando su embarazo antes de que el dejara de trabajar.
-"Aun no" contestó Susan con una sonrisa "pero la pobre ya está muy grande para caminar y estar de pie por mucho rato, por lo que se tomó el reposo hace ya un par de semanas, Miss. Victoria y Mr. James me dijeron que me encargara de sus funciones mientras ella o usted regresaran, así que estoy a la orden Mr. Cullen"
Edward la vio un poco exasperado, sacudió una de sus manos indicándole que ya no hablara más y se dirigió a su oficina.
-"Tráigame café" indicó y cerró la puerta.
Se dejó recostar en el espaldar de su silla viendo el techo de su oficina, frunció el ceño al encontrar un papel impreso que rezaba la frase.
Deberías estar trabajando.
En letras oscuras y grandes, sacudió la cabeza y se enderezó en la silla.
-"¿Qué haces aquí Edward?" se preguntó a sí mismo, no tenía mucha idea de que hacer cuando esa mañana había despertado en la habitación del hotel barato que Rebecca había elegido, él hubiera preferido uno un poco mas lujoso pero la irreverente se negó de tal manera, que no hubo forma de hacerla desistir.
Rebecca le había contado mientras tomaban un desayuno en IHOP esa mañana del paseo a la fábrica de chocolate de Renessme, Edward cerró los ojos con derrota, había olvidado por completo a su pequeña hija con todo lo que se había enterado el día anterior, de igual manera no quería volver a casa, por él, viviría en ese hotel hasta que supiera que iba a hacer o hasta que fuera lo suficientemente valiente para verla de nuevo.
Así que le hizo prometer a Rebecca que por favor fuera con Renessme y luego lo llamara para poder hablar con su pequeña e intentar explicarle lo que estaba ocurriendo en casa aunque ni él mismo sabía que era lo que ocurría.
Se colocó de pie y vio su teléfono móvil con recelo sólo para encontrar otra llamada perdida de ella, sólo que esta vez había dejado un mensaje de voz, estaba preocupada por su ausencia, eso era lo mas lógico, pero simplemente no se sentía capaz de escucharle la voz en ese momento.
Cerró los ojos apoyándose en el enorme vidrio que formaba parte de los enormes ventanales de su despacho recordando el beso que habían compartido unos segundos antes de que ella dijera aquella atrocidad, recordó la suavidad de sus labios, la humedad de su lengua, la fuerza de sus dedos, el sabor de su aliento.
Las palabras de Bella se volvieron a colar en su cabeza.
"Por amor de Dios créeme, no significó nada, no significa nada, sé que lo que hice estuvo mal, lo sé, si tan sólo me dejaras explicarte, tu y yo no éramos así… Amor, tu y yo no éramos marido y mujer, hacía mucho tiempo que ni siquiera nos tocábamos, que casi no nos hablábamos, nunca quise causarte este dolor, pero no quiero engañarte mas, fui débil, lo siento… lo siento tanto"
Sacudió la cabeza frustrado, si lo que ella decía era cierto igual no la justificaba para engañarlo de esa forma.
La puerta de la oficina se abrió sin previo aviso dejando entrar a una pelirroja de cabellos crespos.
-"¿Se puede?" preguntó al verlo de pie viendo por la ventana de la oficina, Edward no se volteó a verla, tan sólo se encogió de hombros como respuesta.
-"Vi a Susan preguntando cual era tu café favorito y asumí que estabas aquí" dijo y su voz se notaba apenada, Edward frunció el ceño y se giró a verla.
-"¿Por qué la voz apenada Victoria?" preguntó volviéndose y sentándose de nuevo en su silla.
La pelirroja se encogió de hombros torciendo su cabeza un poco a la derecha en una mueca que intentó fuera simpática o tierna.
-"No sé cómo comportarme contigo" dijo frunciendo los labios "las última vez que te vi no parecías tú"
Edward rió sacudiendo la cabeza.
-"No te preocupes, seguramente no era yo" dijo volviendo a recostar la nuca del espaldar, obviando esta vez el aviso en el techo.
-"¿Y ya lo eres?" preguntó "digo ¿ya volviste a ser tú?" preguntó Victoria siguiendo la conversación aun un poco nerviosa, Edward se encogió como pudo de hombros.
-"La verdad no sé" contestó, incorporó su rostro de nuevo y la vio aun parada frente a su escritorio, le hizo señas de que tomara asiento en la silla de visitantes.
Victoria se sentó en apenas el borde de la silla de cuero, entrelazó los dedos y fijó su mirada en él.
-"Quería…" empezó y hubo un toque en la puerta, dándole entrada a un rubio.
-"¡Edward!" llamó James caminando hasta el asiento del presidente, "escuché que finalmente el CEO había regresado a sus labores y tenía que verificarlo" dijo con una sonrisa que Edward calificó como cálida, se puso de pie mientras James estrechaba su mano y palmeaba su espalda, Edward siguió los movimientos con algo de lentitud.
Jame se giró finalmente y vio a Victoria.
-"Hey Sweetheart" dijo James acercándose a la pelirroja, ella le sonrió y compartieron un pequeño y corto beso en los labios.
Edward abrió sus ojos desmesuradamente, él ya había presenciado esa escena, pero no fue eso lo que lo impresionó.
Le costó mucho colocar una expresión más seria cuando James regresó a la conversación por la que había ido a visitar su oficina.
Mientras James hablaba sentándose en el brazo de la silla donde se encontraba Victoria, Edward se enterró en su cerebro intentando poner en orden los recuerdos que amenazaban con aparecer de nuevo.
Los labios del rubio se movían sin cesar pero él no lo escuchaba, ni siquiera molestó en verle la expresión a la pelirroja.
Ellos estaban comprometidos, recordó eso, James se desvivía por la pelirroja aunque ella no estaba del todo segura.
Su mente lo trasportó meses atrás cuando Victoria, en una reunión, le contó que en efecto se había comprometido con James
Flash back.
Estaban hablando del presupuesto del mes entrante, una conversación aburrida de gastos e ingresos.
-"Victoria" la llamó Edward con exasperación por tercera o cuarta vez, ella lo vio parpadeando y apenada le sonrió.
-"Lo siento" dijo volviéndose a sus papeles, Edward resopló obstinado.
-"Si no puedes o no tienes la cabeza aquí, márchate, no quiero perder el tiempo"
-"Lo siento Edward" dijo Victoria muerta de pena.
-"Ok" dijo él sin preguntar los motivos de su distracción.
Edward continuó viendo los presupuestos de los distintos departamentos.
-"Aquí" dijo señalando uno de ellos "háblate con RRHH no pueden tener tanto presupuestado como materiales de oficina"
Cuando fijó la mirada en la pelirroja la encontró de nuevo distraída, dio un golpe en el escritorio con obstinación.
-"Ok" dijo "Lárgate" señaló la puerta, Victoria respiró profundo.
-"Me comprometí con James" dijo cambiando el tema por completo, Edward alzó las cejas y torció un poco el rostro.
-"¿Y eso que tiene que ver conmigo? Si necesitas alguien con quien hablar, te equivocaste si crees que me importa si te casas o no"
Victoria sacudió la cabeza.
-"¿Es que ni siquiera te da celos?"
Esta vez Edward rió con ganas.
-"¿Celos?" preguntó incrédulo, ella asintió "a ver" dijo cruzándose de brazos "ilumíname y dime ¿Por qué debería sentir celos de ti y James?"
Victoria se levantó furiosa de su silla.
-"Tu sabes muy bien por qué Edward, tu y yo…"
Edward la vio con real furia.
-"Tu y yo nada Victoria, N A D A" dijo articulando bien la palabra.
La pelirroja lo vio indignada.
-"Nos besamos"
Edward se burló.
-"¿Qué tienes? ¿14 años?" preguntó en el mismo tono burlón "la noche se hizo pesada en la sala de reuniones, habíamos bebido de mas y si mal no recuerdo fuiste tú quien me besó"
-"Tú no me apartaste" Edward pasó los dedos de su mano por sus labios, sabiendo que eso la perturbaría un poco, alzó las cejas y se encogió de hombros con una actitud despreocupada.
Victoria valientemente se puso de pie y caminó lentamente hasta él, Edward aun manteniendo la misma pose la vio sin perder movimiento alguno.
-"Sé que no te soy indiferente" murmuró, Edward rió por lo bajo.
-"Eres una mujer exótica Victoria, para los únicos que eres indiferente es para los gay"
-"Tomaré eso como un cumplido" dijo la pelirroja a medio palmo de distancia con él, lentamente subió una de sus manos hacia las solapas de el traje de Edward, paseando sus dedos con timidez, Edward mantenía la mirada pícara en los ojos, pendiente de sus movimientos, sin alejarla y sin alejarse.
-"James puede venir en cualquier momento" dijo Edward sin modificar su expresión.
-"¿Nervioso?"
Él dio una risa.
-"La que tiene algo que perder eres tú"
-"Vamos" dijo ella sin prestarle atención a sus palabras "siempre me he imaginado que se sentiría acostarme contigo"
Edward subió su mano izquierda "soy casado ¿recuerdas?" preguntó enseñándole la alianza de oro blanco igual a la de su esposa que por su trabajo casi nunca usaba.
-"Eso es lo de menos" dijo encogiéndose de hombros, Edward alzó las cejas sorprendido, Victoria dio una risa "pasas aquí más de 12 horas diarias, vienes cada sábado y podría jurar que uno que otro domingo, te gusta saber y manejar absolutamente todo en Cullen&Co, eso querido, no te da tiempo para ser esposo de nadie"
Ya el asunto empezaba a molestarle, no iba a hablar con ella de sus asuntos personales con Bella.
Recordó entonces que en unos pocos días tendría que tener noticias del detective, era la última vez que mandaba a seguirla, llevaba meses sospechando que tenía una aventura, su padre le había hecho un comentario sospechoso en la última junta directiva y había pasado noches en vela imaginando si esas noticias serían o no ciertas.
Todo sería más fácil si ella lo engañaba, pero por dentro se moría de rabia de pensar en alguien más tocándola.
-"¿Por qué no nos damos una oportunidad? Yo te consideraré mi despedida de soltera y tú me puedes considerar una aventura pasajera"
Las palabras de Victoria sonaron en el aire pero Edward no las procesó, su mente aun divagaba en su esposa y su posible engaño.
Lo próximo que sintió fueron los labios osados de Victoria robándole un beso.
Edward la tomó por los hombros con rudeza, pero ella tomó eso como una invitación y se alzó de puntillas intentando profundizar como fuera.
Evidentemente él era más fuerte.
-"No" dijo separándola.
-"Edward"
-"NO" dijo con más convicción, la separó de él con rudeza y se volvió a sentar en su silla.
-"Sólo te pido una noche ¡Jezz!" dijo sacudiendo las manos.
-"Puedes intentarlo todos los días si quieres Victoria, pero la respuesta seguirá siendo no" completó sin verla, él tenía una filosofía, nunca tengas sexo con una mujer a la que vez a diario o sabes su apellido, porque nunca podrás cortar los lazos cuando lo necesites.
Era cierto que él y Bella habían pasado mucho tiempo ya sin estar juntos, desde que había mandado a Nessie a Francia ella se había negado hasta a hablarle, tan sólo habían caído una noche que ambos llegaron pasados de tragos de reuniones diferentes, sucumbiendo a la debilidad, amanecieron en la misma cama, nunca discutieron sobre el tema, nunca lo conversaron, pero ambos sabían que había ocurrido entre ellos.
Pero él no tenía aventuras con mujeres de su mismo círculo social, no quería correr el riesgo de encontrarlas en la calle y formar parte de situaciones incómodas, aparte no podía ser infiel, eso estaba hasta por escrito, por eso veía a aquella rubia, la prostituta de clase que lo atendía cada vez que su necesidad apremiara.
La llamaba Tania, pero bien podía ser un nombre falso y la verdad no le importaba, eso era lo que podía manejar una prostituta de turno que ni siquiera lo llamara por su nombre, que no tuviera idea de quién era, que no significara ningún tipo de compromiso.
Fin del flash back.
Edward parpadeó regresando a la oficina, James y Victoria ahora se veían, como respondiendo a algún comentario que se habían hecho.
-"¿Qué me dices Edward?" preguntó James, Edward sacudió la cabeza sin entender a que se refería.
-"¿Salimos a almorzar?" preguntó de nuevo el rubio "para celebrar tu regreso"
¿Almorzar? Sacudió con velocidad la cabeza.
-"No, no quiero almorzar, por favor retírense, necesito hacer una llamada en privado"
Ambos ejecutivos alzaron sus cejas con asombro, murmuraron algunas palabras y se pusieron de pie, James dio paso a su prometida primero y antes de salir le comentó.
-"Hey" Edward levantó la cabeza "relájate hombre, recuerda que no hay nada que un buen trago no pueda manejar" señaló el mini bar y cerró la puerta dejándolo solo.
Edward enterró la cabeza entre sus manos.
Había recordado su altercado con Victoria, ahora recordaba por que lo había intentado besar cuando había ido a la compañía unas semanas atrás, él le había dicho que podía intentarlo a diario y que la respuesta seguiría siendo no, Victoria se había tomado esa declaración en serio y cada vez que entraba a la oficina y estaban solos intentaba besarlo sin obtener ningún éxito, a él en ese momento le parecía divertido, pero ahora se sentía asqueado.
-"¿Tania?" dijo en voz baja recordando la prostituta, ¿él veía a una prostituta?
Respiró profundo, cada vez odiaba más la vida que lo rodeaba.
En la fábrica de Chocolates.
-"¡Yo quiero!"
-"¡Yo primero!"
-"¡Niños!"
Gritos como ese no dejaban de aparecer por todos los pasillos, Renessme aunque estaba aun un poco malhumorada y triste, no podía dejar de sentirse fascinada por todo lo que la rodeaba, tontamente veía hacia las enormes maquinas y los enormes tanques que revolvían enormes cantidades de delicioso chocolate.
Estaba viendo por una de las ventanas como el chocolate bitter se mezclaba frente a ella cuando la empujaron violentamente.
-"¿Qué?" dijo haciendo un esfuerzo para no caerse.
Samantha y sus secuaces pasaron corriendo y riendo dejándola balanceándose en la mitad del pasillo.
Renessme resopló furiosa, no entendía por qué Samantha la odiaba, se levantó sacudiendo sus ropas mientras la voz de su niñera se colaba en su cabeza.
Si quieres arreglar las cosas vas a tener que hablarle.
En ese momento no quería saber nada de Rebecca, aun estaba molesta con ella, sabía que estaba en la fábrica con los chaperones que habían ido hoy, pero había tenido extremo cuidado en no tropezársela mientras paseaban por la fábrica.
Armándose de valor corrió tras sus agresoras, olvidando por completo las mil indicaciones de los adultos que conocía que le impedían correr por motivo de su asma.
-"¡Samantha!" Gritó con valentía fingida.
La peli negra se giró con escepticismo.
-"¿Me hablas a mi?" preguntó cruzándose de brazos, sus dos secuaces que resultaron ser mellizas imitaron la pose pareciendo un tríptico maligno.
-"Si" dijo Renessme "quiero saber qué te pasa conmigo, ¿Por qué eres tan mala? Yo no te he hecho nada"
Las amigas de Samantha dieron una risa falsa, Samantha subió sus manos indicándoles que guardaran silencio, las mellizas se callaron sincronizadamente, Renessme le dio un escalofrío al verlas.
-"¿Y bien?" dijo Renessme volviendo su atención a Samantha.
Samantha haciendo gala de todo su falso encanto dijo.
-"La verdad es que no me caes mal, sólo quiero que seamos amigas" dijo batiendo sus pestañas, tanto las mellizas como la misma Renessme la vieron sorprendida.
-"Sammy" dijo la chica de la derecha.
-"No nos esconderemos mas June, Jane" les dijo a ambas "es hora de decirle la verdad a Renessme" dijo con demasiada dulzura.
-"Lo cierto es Renessme, que las tres queremos ser tus amigas, sólo nos moríamos de envidia de que tu hubieras vivido en Francia"
-"Pero te hemos tratado mal y nos disculpamos, por favor acepta unirte a nosotros como amigas"
Renessme parpadeó impresionada, esto había sido mucho más sencillo de lo que hubiera imaginado.
-"Claro" dijo asintiendo "me encantaría que fuéramos amigas" Samantha aplaudió dando saltitos en el mismo sitió, se acercó tomándola de la mano.
-"Ven, Jane, June y yo íbamos a buscar la cafetería para comer algo de chocolate, ven, acompáñanos"
Renessme asintió emocionada, y dejándose guiar por su nueva amiga, corrió a lo largo del pasillo seguida de las mellizas.
-"¿No nos estamos alejando?" preguntó al ver como cada vez veía a menos compañeros de clase.
-"Es que el lugar es secreto, nadie sabe de su existencia, bueno… nadie menos yo" dijo con una risita cómplice, "es por aquí"
Renessme no podía creer lo suertuda que se había vuelto, todo había sido tan sencillo, mientras corrían pasillo abajo intentó entablar una conversación.
-"¿Qué es lo que más te gusta de Francia?" preguntó.
-"Mi sueño es ver la capilla Sixtina" contestó rápidamente.
Renessme frunció el ceño.
-"La capilla Sixtina está en el Vaticano Samantha, en Roma, muy lejos de Francia" indicó sorprendida, Samantha se encogió de hombros mientras seguían caminando.
Bajó el ritmo y empezó a caminar más despacio como buscando algo, Renessme vio como Jane y June se alejaban de ellas quedándose detrás de una de las puertas.
-"No te preocupes por ellas" dijo Samantha al ver que Nessie no apartaba la vista de la puerta "están cantando la zona, se supone que no deberíamos estar aquí"
Renessme empezó a sentirse nerviosa.
-"Samantha ¿A dónde vamos?"
-"Aquí" dijo la chica abriendo una puerta "corre entra" dijo adentrándose, Renessme entró e inmediatamente cayó al suelo, siendo víctima de un empujón, la risa de Samantha fue burlona e hiriente"
-"Vamos a ver como sales de aquí Francesita estúpida" dijo y cerró la puerta con un sonoro ¡blam! Renessme se puso de pie tan rápido como pudo intentando abrir la puerta, pero no llegó a tiempo.
-"¡SAMANTHA!" gritó dándole golpes a la puerta con su puño cerrado.
Pum, pum, pum
-"¡SAMANTHA! ¡ABREME LA PUERTA!"
El cuarto era pequeño y oscuro, la niña tanteó por las paredes hasta que dio con un pequeño interruptor.
La luz se encendió mostrando un cuarto de unos 4 metros cuadrados, sin ventanas, sin ventilación, sólo en el techo tenía una conducto con una tapa de metal sellada, las cuatro paredes a excepción de la puerta estaban llenas de estantes que a su vez estaban full de productos de limpieza que a simple vista se veían muy viejos y vencidos, el olor era desagradable, desinfectantes, cloros, kerosén y mopas, escobas y pare de contar.
Renessme se llenó de pánico golpeando de nuevo la puerta.
-"¡SAMANTHA!"
Pero nadie contestó, su corazón latía a mil y recordó aterrorizada que se habían alejado demasiado de sus compañeros de escuela, así que no había nadie cerca de ella.
-"Respira Nessie" se dijo en lo que sintió sus pulmones ásperos, tanteó su bolso para buscar su medicina y se dio un golpe en la frente al recordar que se lo habían hecho dejar en el autobús de la escuela, pesó que alguien tenía que darse cuenta de su ausencia y la buscarían… pero… ¿Cuánto demorarían en encontrarla?" la fábrica era grande y habían ido unos cinco profesores sin contar los chaperones, cualquiera podía pensar que ella se encontraba con otro grupo, si eso era así, no se darían cuenta de su ausencia sino hasta que el paseo terminara a comienzos de la tarde y mientras ponían en orden a todos los niños podían tomarle horas enterarse de su ausencia y después se demorarían horas en encontrarla.
De sólo pensar en eso empezó a respirar rápidamente de puro miedo.
-"AUXILIO" gritó dándole golpes de nuevo a la puerta "¿HAY ALGUIEN AHÍ? ¡POR FAVOR AYUDA!"
Pesó en su niñera y un las lágrimas empezaron a formarse en sus ojitos chocolates.
-"¡REBE!"
Siguió gritando desesperada mientras le daba golpes a la puerta, su corazón latía desbocado y sus pulmones empezaron a fallar.
-"Respira Nessie respira" se dijo a si misma pero ya no tenía fuerzas, se escurrió entonces en el suelo recostando la cabeza de la puerta, cerró sus ojos recordando cosas bonitas como le decía a su papá.
Unos minutos antes.
Rebecca caminaba por los pasillos de la fábrica viendo con atención a los niños, pero más que a todos los niños veía con atención a la pequeña de cabello broncíneo que aun la ignoraba.
-"Te traje un poco de agua" dijo Petter apareciendo a su lado, Rebecca torció los ojos.
-"No tengo sed"
-"Dios, ¿algún momento dejaras de ser tan grosera conmigo? No te he hecho nada ¿sabes?"
Rebecca torció sus ojos.
-"Bien" dijo y se medio giró tomando la botella que aun le ofrecía Petter la abrió y bebió un sorbo, algunas gotas se derramaron por su barbilla.
-"¿Contento?" dijo alzando sus manos, Petter dio una risa.
-"Mucho" dijo y estiró una de sus manos en un intento de secarle la barbilla, Rebecca retrocedió de inmediato tratando de no verse grosera, Petter entendió la seña y le mostró sus palmas en un acto conciliatorio.
Rebecca pasó el reverso de su mano por la barbilla y luego por su pantalón en un gesto para nada femenino, Petter no pudo evitar reír, ella rodó los ojos y volvió su vista a los niños que revoloteaban por la fábrica.
-"Podemos bajar ¿sabes?" dijo Petter asomándose a su lado "no tenemos que estar confinados aquí"
-"Pues baja si quieres" le dijo Rebecca altanera "yo estoy mejor aquí arriba"
Petter dio un sonoro suspiro.
-"Adiós entonces" dijo, ella asintió sin verlo.
Peter llegó a la puerta y sacudiendo la cabeza se regresó sobre sus pasos.
-"Mira" comenzó, ella no se giró a verlo "no sé qué te pasa, no sé si eres así con todo el mundo o sólo conmigo, pero no veo justo que me trates tan mal, yo no he sido grosero contigo y no quiero hacerte daño" respiró profundo y agregó "sólo quiero conocerte mejor, ser tu amigo, ¿es tan difícil si quiera verme? Las pocas veces que te he visto eres altanera o simplemente grosera, si no, no me hablas o miras a la cara"
Rebecca no lo veía, seguía viendo por el ventanal con suma atención.
-"Ni siquiera me prestas atención cuando te hablo, creo que fui un idiota en querer conocerte, hasta metí a la pobre Renessme en esto, mejor me retiro"
En clara acción contraria a lo que cualquiera conocía de Rebecca la chica estiró su mano libre tomando la muñeca de Petter.
El chico se quedó estático al sentir el contacto contra su piel, Rebecca lo haló hacia ella.
Petter en un segundo pensó que lo abrazaría o algo más inquietante, sintió sus corazón pelearse contra sus costillas, él sabía que esa chiquilla le despertabas calidez en su ser, pero esta acción lo había hecho descolocarse por completo, Rebecca le gustaba y mucho.
Pero las intenciones de la niñera no tenían nada que ver con lo que el profesor sustituto creía.
-"¿Dónde está Nessie?" dijo viendo con premura por el vidrio "¿la vez?" le preguntó soltándolo, Petter se sintió un tanto mal por la falta de contacto, Rebecca lo vio exasperada, él parpadeó prestándole atención.
-"¿Re… Renessme?" preguntó asegurándose, Rebecca asintió obstinada.
-"¿La vez?"
-"No"
-"Estaba ahí hacía un minuto" dijo pegando su frente al cristal.
-"Rebecca no seas paranoica, seguramente está con los otros niños"
Rebecca respiró profundo pero no apartó la vista de los niños, buscando como loca una cabellera parecida a la de la niña.
-"No la veo" volvió a decir al rato, Petter resignado se puso a buscarla al igual que la chica.
-"Allá" dijo señalando a un lugar alejado.
-"Esa no es tonto" dijo Rebecca exasperada "ella vino hoy con una chaqueta azul, playera rosada y jeans, esa no es"
Petter asintió al oír la descripción de la vestimenta y se dispuso a buscarla con la mirada.
Pasados algunos minutos se empezó a preocupar también, ya que no la encontraba.
-"Se acabo" dijo Rebecca, "voy a buscarla allá abajo"
Petter corrió tras la chica, mientras bajaban los 4 niveles por las rampas de seguridad.
Entre los dos corrieron y sortearon a los niños, Petter se acercó a los profesores preguntando si habían visto a la pequeña, hubo dos que no sabían de quien hablaban y los otros dos argumentaron no haberla visto en algún rato.
-"Nada" dijo Petter a la niñera, Rebecca empezó a desesperarse, girando su cabeza como loca haciendo que su cabello la siguiera en sus movimientos.
Petter corrió a la gente de seguridad para informar que no encontraban a una niña, inmediatamente llamaron a todos los estudiantes por los parlantes para poder hacer un conteo.
-"¡Sammy ven!" se escuchó cerca de Rebecca, la niñera volteó de inmediato a ver a la peli crespa que tenía actitud socarrona, se acercó a ella.
-"¿Tu eres Samantha?" le preguntó, la niña la vio de arriba abajo con claro asco.
-"Si, pero deberías llamarme Miss Cole" dijo sacudiendo sus rizos, Rebecca supo de inmediato que esa era la niña que molestaba a Nessie.
-"¿Dónde está?" preguntó con rabia, Samantha alzó sus cejas envalentonada.
-"No sé de qué habla, por favor no me dirija la palabra" le enseño una de sus palmas e intentó caminar alejada, Rebecca vio a su alrededor, nadie la observaba, tomó a la niña por la cintura alzándola, Samantha pegó un grito que de inmediato fue ahogado por la mano de Rebecca que se afianzó sobre su boca con fuerza, la llevo a cargándola lejos de la multitud del colegio y la depositó en el suelo sin soltarle la boca.
-"Ahora me vas a escuchar despreciable mocosa" le dijo con furia viéndola a los ojos "sé que odias a Renessme Cullen y que no haces nada más que fastidiarla en la escuela, pero te digo algo, ella no está sola, yo la defiendo, yo soy su guardaespaldas, así que me dices ya donde carajos está o juro por lo más sagrado que voy a hacer de tu vida y la de tu familia un verdadero infierno"
Rebecca irradiaba furia y veneno, cosa que pasaba cuando se metían con algo que ella realmente quería o apreciaba.
Por otro lado Samantha Cole temblaba de pies a cabeza, sintiéndose amenazada y aterrorizada por aquella chica que para ella tenía pinta de delincuente.
-"¿Dónde está?" preguntó entre dientes.
-"¡Rebecca!" Gritó Petter que había ido en búsqueda de la niñera para indicarle que no había señal de Nessie, pero al verla con Samantha así casi palideció de terror.
-"¿Qué estás haciendo, suelta a Samantha" dijo caminando hacia ella, Rebecca lo vio a los ojos con odio.
-"No te acerques" le dijo siseando "esta despreciable criatura sabe dónde está mi niña y ¡me lo vas a decir ya!" le dedicó las últimas palabras a los ojos llorosos de Samantha, Petter casi enloquece.
-"¡Te vas a meter en problemas! ¡Suéltala!"
-"¡No me importa!" le contestó furiosa "puedo ir presa pero primero me llevo a esta insolente" volvió su vista a Samantha "¡Deja de llorar y dime donde está!"
Petter se acercó a ella y abrazándola por los brazos la separó con brusquedad de la aterrorizada niña, la niñera se retorció como una serpiente en sus brazos.
-"¡Suéltame!" gritó enfocando a Samantha de nuevo "¿Dónde está?"
-"¿Que va a saber ella Rebecca?" dijo Petter entre sus labios.
-"El…el cu… cuarto de limpieza" dijo Samantha temblando señalando una puerta al final, Petter dejó en el suelo a Rebecca viendo impresionado a la niña, Rebecca corrió desesperada puertas adentro.
-"¿Qué hiciste Samantha?" preguntó sin poder creerlo.
-"Sólo, sólo…. ¡Era jugando! No, no deje que esa mujer me haga nada" dijo señalando a Rebecca, Petter no le respondió nada y corrió tras Rebecca al ver que se había marchado.
Corrió pasillos largos, bajó un par de niveles y llegó a un salón con varias puertas batientes, dio una vuelta sin saber a cual entrar, inmediatamente Rebecca salió preocupada de una de ellas.
-"Aquí no está, chequea aquella" dijo señalando la que estaba detrás de él, Petter corrió sin más a la puerta que le habían señalado, era un salón abandonado, sin otras puertas y sin ningún mueble adentro, se regresó de inmediato, Rebecca le había pasado algo similar.
-"Sólo queda esta" dijo y se metió en la puerta sin explorar.
Ambos entraron y empezaron a gritar a todo pulmón el nombre de la niña.
-"Shh" dijo Rebecca "escucha" indicó con un dedo, se oyó un leve golpe y ambos corrieron desesperados al final del enorme salón, había una puerta que rezaba Janitor afuera, un palo de escoba estaba atravesado impidiendo el fácil acceso, Petter quitó el palo de la puerta y Rebecca buscó abrirla con desespero.
-"No abre" dijo con miedo, Petter lo intentó sin un resultado diferente.
-"¡Renessme!" gritó golpeando la puerta, apenas se escuchó un rasguño.
Inmediatamente el salón donde se encontraban se llenó de inmediato de gente, dos de los profesores y personal de la fábrica se apersonaron en el salón, Petter vio como Samantha estaba asomada a la puerta, sacudió la cabeza ignorándola.
-"Necesitamos abrir esta puerta" dijo al personal de la fábrica, "una alumna está ahí encerrada tenemos que sacarla"
-"Esta ala de la fabrica esta en mantenimiento Mr." Dijo un hombre mayor "no guardamos llaves de estos depósitos"
Petter lo vio con ojos desorbitados, se adelantó con furia tomándolo por las solapas de su chaqueta.
-"¡Pues encuéntrelas!"
-"¿Blanquita?" llamó Rebecca tocando con sutileza la puerta "por favor hazme saber que estas bien, háblame"
-"Rebecca" dijo la niña por el otro lado de la puerta, todos guardaron silencio de inmediato, Petter se acercó a la niñera.
-"Si soy yo" dijo Rebecca presa del alivio, pero sumamente angustiada por la niña "todo va a estar bien ¿ok?" dijo y trago para que su voz sonara menos preocupada "están buscando la llave para abrir en un momento te sacaremos de ahí ¿ok?"
-"Rebecca" llamó la niña, la voz la tenía muy débil.
-"Dime"
-"No. Puedo. Respirar. Muy. Bien" Rebecca volteó a ver a Petter con ojos llorosos, puso su mano contra la puerta dejándose escurrir.
-"¿Dónde está tu inhalador pequeña?"
-"Mi bolso. Autobús" Petter se dispuso a buscarlo pero una voz infantil y llorosa intervino.
-"Yo voy por el" dijo Samantha, Rebecca ni volteo a verla, Petter le asintió a la niña y esta salió corriendo como alma que lleva el diablo a las afueras de la fabrica.
-"Rebe"
-"Aquí estoy preciosa" dijo la niñera con la mano puesta sobre la puerta.
-"Te dije que no quería venir" Rebecca soltó una pequeña risa.
-"Es cierto, prometo escucharte la próxima vez" indicó, Petter regresó a su lado, Rebecca no se había dado cuenta siquiera que se había alejado.
-"Ya llamaron a emergencias, los bomberos deben llegar en pocos minutos" susurró.
-"¿Oíste eso blanquita?" dijo Rebecca "ya viene la ayuda, sólo unos minutos más"
-"Rebe" dijo la niña "tengo sueño"
-"¡NO!" gritó Rebecca dándole un golpe a la puerta, "no puedes dormirte" dijo dándole otro golpe, en eso Samantha llegó visiblemente agitada con el bolso de la niña.
-"Tenemos tu inhalador pequeña, ya todo va a estar bien" dijo Petter con voz aparentemente tranquila.
-"¿Blanquita?" llamó Rebecca, le dio con la palma abierta a la puerta "¡Blanquita!"
Pum, pum, pum
-"¡NESSIE!" Petter la tomó de nuevo por los hombros y la apartó del camino, todos los que habían llegado veían como espectadores lo que sucedía, nadie ayudaba preso del miedo o de la angustia, Petter quitó del camino a Rebecca y se impulsó contra la puerta con toda la fuerza de su cuerpo, no había manera de abrir la puerta.
-"¡No se queden ahí parados ayuden!" gritó al resto del personal, todos se movieron entonces con premura, tomaron una mesa que lucía abandonada y rodándola la abalanzaron contra la puerta una y otra vez.
Al 8vo o 9no golpe la puerta pareció rescrebrajarse, Petter soltó su lado de la mesa y quitándola del medio se volvió a abalanzar sobre la puerta ahora maltrecha, después de dos golpes certeros la maldita puerta se abrió.
Rebecca lo empujó entrando al pequeño cuarto, todos se quedaron en expectativa observando la puerta oscura, finalmente Rebecca salió con la niña cargada en brazos.
Nota del autor:
Por favor no me odien ok? miren que les actualice prontito jeje, esta semana estaré un poco full en el trabajo asi que nos manejaremos con un margen de 7 dias maximo ok?
Los quiero!
Marjo!
