Ambas chicas se sonrojaron al recibir el ramo de rosas, el día de su cumpleaños número once.
— — ¿Por qué? — pregunto Lana, mirando a su hermano, nerviosamente.
— — Si Lincoln ¿por qué?— completo Lola más sonrojada que su hermana.
El chico de ahora dieciséis años las abrazo contra su cuerpo — quería ser el primer hombre en darles doce rosas — las abrazo a un más fuerte — porque nadie tocara a mis hermanitas — grito mientras las abrazaba — nadie – y si tenía que morir defendiendo a sus pequeños ángeles lo haría porque nadie en la vida tocaría a las gemelas Loud.
Excepto el.
