Capitulo 20.5 Nunca en mi presencia.

Severus Snape se encontraba sentado en su despacho, tenia horas ahí sin hacer nada, recién había tenido un enfrentamiento con Amycus y había quedado de muy mal humor, sin embargo no estaba preocupado, no tenia nada que temer, la única persona que podía atemorizarlo no iba a hacer nada contra el, al contrario era su favorito, y los demás salvo Bellatrix ninguno era un problema y Bellatrix jamás se atrevería a hacer algo en su contra por que sabia que con eso perdería para siempre el favor de sus señor.

Severus miraba la nada con gesto impasible mientras recordaba lo que habia ocurrido hacia tan solo unas pocas horas antes.

Recorría uno de los pasillos y vio a Amycus Carrow el flamante profesor de Artes Oscuros castigar a una de las alumnas de quinto curso, la joven temblaba para deleite del mortifago, que estaba más que divertido disfrutando del miedo de la joven.

-¿Qué hiciste?- dijo Snape sin siquiera mirar a ninguno de los dos.

-Nada- dijo la chica que comenzaba a llorar.

-Ella…..- trato de decir el mortifago jorobado.

-Le he preguntado a ella- corto bruscamente Snape.

-Pppero…- se quejo el mortifago.

-No soy Dumbledore, y si sabes lo que te conviene hablaras solo cuando te lo ordene-

Amycus miro con odio a Snape, nunca había sido de su agrado, después de todo el tipo no era mas que un presuntuoso arrivista que se había aprovechado de tener un lugar privilegiado al lado de Dumbledore para que Lord Voldemort le diera el titulo de favorito. Desde que habían llegado al colegio no había hecho nada por ayudarles, en alguna ocasión se había quejado con el señor tenebroso, pero no logro mas que un castigo para el mismo, Snape era un obstáculo para muchos de los mortifagos y ansiaba tener la oportunidad de deshacerse de el, y esperaba que esa oportunidad no tardara mucho, si, era cierto, le temía, no era oponente para el, pero el y su hermana tenían de su parte a alguien que si era una rival digna y junto a ella entre los tres podrían terminar con Severus, solo esperaba con paciencia que su señor se cansara de el, para saltar sobre su objetivo y terminar para siempre con su sucia presencia.

Snape le miro y sonrió, pero había algo en esa sonrisa que le helo la sangre al mortifago.

-¿Tres serán suficientes?- dijo Snape provocando que el mortifago palideciera de miedo.

Severus no hizo ningún comentario más y volvió a sonreír cuando leyó los pensamientos de terror del mortifago.

-¿Qué fue lo que hiciste?- volvió a preguntar Snape.

No tenia que hacerlo, ya había leído la mente de la chica y supo que Amycus la había decidido castigar por que no quiso emplear la maldición cruciatus para castigar a dos alumnos de segundo curso.

-Yo…..no…no obedecí al profesor- dijo la atemorizada chica.

-Estarás en detención con Flitwick una semana- dijo Snape.

-El castigo lo…..- dijo Amycus.

El jorobado no pudo terminar su frase, por que una ráfaga de la varita de Snape lo derribo sin miramiento alguno.

-Si vuelves a hablarme en ese tono lo lamentaras-

Amycus no dijo nada mas, estaba en desventaja, el no era oponente para Severus y después de todo el amo le había dado a el todo el poder y le había ordenado a el y a su hermana que obedecieran a Snape en lo que el dijera.

-Bien- dijo Snape sonriendo –hasta que haces algo bien-

-No deberías de ser tan blando con esta, su madre esta presa por ser una sangre sucia-

Amycus mas tardo en terminar de decir esa frase que en comenzar a retorcerse, miro asustado a Snape que lo miraba con frialdad asesina.

-No vuelvas a decir eso, nunca en mi presencia- dijo furioso Severus –y tu lárgate a tu clase- dijo mirando por primera vez a la alumna.

-Imbecil- bufo molesto Snape mientras cerraba su puño derecho con fuerza, el solo recordar ese incidente lo habia puesto de peor humor.

Los Carrow no eran más que un par de basura que su señor había enviado para hacerle saber a Snape que aunque era su favorito no le daría toda la libertad de hacer lo que se le viniera en gana y para que tuviera conciencia de que Lord Voldemort tenía ojos en todos lados.

Lo mismo había pasado el curso anterior, había enviado a una de las tres personas que mas odiaba para que le hiciera compañía todo el verano, Voldemort había dicho que lo enviaba para que Snape lo vigilara, pero la realidad era otra, lo había enviado solo para divertirse, pues sabia que solo el evitaba que Severus pusiera fin a la vida de colagusano y disfrutaba con ello, la rata tenia la muerte asegurada, solo esperaba tener el pretexto adecuado, solo eso necesitaba una falla para poder matarlo como lo que era una sucia rata sin desatar la cólera de Voldemort.

Los retratos le miraban con desgano, le obedecían por que era el director y esa era la ley de los retratos, obedecer al director, pero ninguno de ellos, salvo quizás dos le tenían nada de aprecio. Eso no le importaba a Severus, el tenia cosas de mayor importancia en que ocuparse, hacia dos semanas había sorprendido a tres alumnos tratando de robar la espada de Gryffindor y eso lo había molestado sobremanera, había estado a punto de darles su merecido a esos tres idiotas, solo un fino hilo lo detuvo y tuvo que conformarse con enviarlos a detención con el idiota de Hagrid.

Esos tres alumnos se habían convertido en un verdadero dolor de cabeza para el, no solo se conformaban con ser insolentes con los Carrow, lo cual no le importaba en lo mas mínimo, por que en su opinión ese par de mortifagos era solo basura, pero si le molestaba que habían organizado pintas anunciando al desaparecido Ejercito de Dumbledore.

-Paciencia Severus- dijo una voz.

-Estoy por perderla- dijo Snape sin siquiera voltear a ver a su interlocutor.

Snape se levanto y salio de su despacho, estaba muy enojado y quería estar solo, su despacho estaba lleno de pinturas que aunque no le hablaran no dejaban de incomodarlo con sus miradas, el cetrino director se dirigió a las mazmorras donde estaban sus aposentos, apenas entro y cerro la puerta, se sentó en el único sofá que había en la habitación y cerro los ojos.

Sangre sucia

Jamás una palabra le había molestado tanto, hacia tantos años que no la había pronunciado.

Alguien lo miraba, pero se abstuvo de hablar, lo conocía demasiado bien para saber que necesitaba estar solo, la tarea de Harry era monumental, lidiar con la responsabilidad de destruir al mago tenebroso mas grande que ha existido sin duda es mucho para cualquiera, pero el hombre que tenia en frente tenia una tarea tan peligrosa como la otra y al mismo tiempo dolorosa, ambos lo sabían, el la había aceptado, sabia que no por verdadera convicción, sino como el medio para pagar sus culpas, aunque quizás esas ya las hubiera pagado desde hace mucho.

-¿Deseas algo?- pregunto Severus.

-¿La has entregado ya?-

-No se dieron cuenta- respondió Snape –pero esos tres idiotas estuvieron a punto de arruinar todo-

-Sabíamos que algo así podría pasar-

-Esa chica es tan molesta como su estupido hermano- dijo Severus antes de ponerse de pie para después recostarse en su cama y cerrar los ojos.

Su interlocutor no dijo más y desapareció del marco.

No podía evitarlo, era casi instinto la aversión que sentía por el pelirrojo, no le había hecho nada, pero su sola presencia le desagradaba y el sabia muy bien por que, siempre a su lado, siempre defendiéndola, no importaba que parecieran perros y gatos peleando por cualquier tontería, el siempre saltaba a defenderla.

-Si tan solo hubiera sido así- dijo Snape en voz muy baja.

Severus fijo la mirada en el techo mientras recordaba una escena que habia pasado hacia algunos años.

-Me ataco- decía Draco Malfoy –ellos lo vieron- añadió señalando a sus inseparables acompañantes Crabbe y Goyle.

-¿Que hizo? Señor Malfoy- dijo.

-Nada- dijo el rubio mientras miraba amenazadoramente a sus gorilas.

-Le he preguntado que fue lo que hizo- repitió Snape.

Los miembros del equipo de quidditch de mayor edad trataron de escabullirse, pues no les había gustado nada el tono del profesor.

-¿Que fue lo que hizo el señor Malfoy?- dijo mirando a Flint.

-El……solo puso en su lugar a esa sangre sucia de Granger- respondió el capitán Slytherin.

Snape no necesitaba que ninguno de ellos le confesara la verdad, pues ya sabia todo, apenas los chicos entraron a su despacho lo supo.

-Un pergamino de dos metros sobre las propiedades del ajenjo no estará mal- dijo Severus sin siquiera mirarlos.

-Weasley se merece eso y más señor- dijo Draco.

-No señor Malfoy……ese pergamino lo harán ustedes…..si no me lo entregan mañana antes de esta misma hora harán el doble- dijo Snape.

-Ppppe…pero- balbuceo Flint.

-Todos ustedes- dijo mirando a Crabbe, Goyle y el resto del equipo –fuera de aquí-

Nunca castigaba a los alumnos de su casa, a menos que realmente hicieran algo que le molestara y ese dia Malfoy lo habia logrado y se llevo un buen castigo del que poca gente se entero. Snape cerro los ojos.

Un idiota bocón bueno para nada, pero nunca fallo al defenderla, pensaba Snape mientras recordaba el día que Weasley había estado a punto de golpear a Malfoy ese mismo año por haber dicho que era una pena que Granger no muriese por el ataque del heredero de Slytherin, el muy tonto pensó que no lo había visto, y lo mismo sus amigos, pero si que lo había visto, había sido una pena que Potter y Thomas lo detuvieran.

Ella era repelente, no le agradaba en lo mas mínimo, una incondicional de Potter, pero jamás permitiría que le llamaran sangre sucia, Weasley no pensaba en nada cuando de defenderla se trataba y eso lo incluía a el, dos años antes durante una pelea alguien le dio a ella con la maldición densaugeo y sus dientes crecieron, no castigo a Malfoy, pero Weasley no se contuvo cuando el se burlo de ella y una vez mas salto a defenderla, claro que había escuchado todo lo que el pelirrojo vocifero, pocas veces alguien se había atrevido a insultarlo frente a frente, de hecho nadie en el colegio desde que el era profesor, solo ese estupido de Sirius, Potter también hablo, pero a el no le presto importancia, era el pelirrojo el que le interesaba quien con un lenguaje de lo mas ofensivo se había acordado de su árbol genealógico y se gano una detención en las mazmorras.

Era imposible que alguien como Weasley le agradara, no importaba que intelectualmente fuera un pelmazo, un pobre diablo sin oficio ni beneficio, una nulidad en cuanto a conocimientos se trababa, el pelirrojo era todo lo que el hubiera deseado ser.

No tenia mas motivos para detestarlos a el y a Granger, verlos era como una ofensa, un continuo reproche de todos y cada uno de sus errores de juventud, ella era tan parecida a ….. y el un pobre diablo…pero que siempre hacia lo que debía de hacer, no importaba los errores que cometiera, en lo importante no había fallado.

-Señor Director- dijo una voz chillona.

-¿Qué quieres?- respondió secamente Snape.

-Es Weasley…- dijo Phineas Nigelous –el…ha peleado con Potter-

Eso fue suficiente para captar la atención de Severus.

-¿Qué dices?- dijo Snape.

-Han peleado, debió de haber sido hace unos días, hoy me han sacado de ese bolso donde me tienen guardado, me pusieron una venda, así que no se en donde estén pero ella, la sangre sucia ha estado llorando-

-Nunca vuelva a…- comenzó a decir Snape.

-Lo siento- dijo Phineas interrumpiendo a su interlocutor.

Phineas lo sabia muy bien, si había algo que Snape no soportaba era esa palabra y no tenia ni la mas remota idea del por que, al parecer solo dos personas sabían eso y por mas que había tratado de investigarlo Dumbledore no le había contado nada.

-Ella ha llorado mientras Potter fue a tratar de buscar algo para comer-

-¿Ha dicho por que se fue?-

-No, pero…….menciono algo sobre que el le había dado a elegir entre el mismo y Potter-

-Maldito estupido- dijo Severus levantándose de inmediato de la cama –vete y dile a Dumbledore que venga aquí ahora mismo-

Un minuto mas tarde Dumbledore aparecía en el marco del retrato que colgaba en la habitación de Snape.

-Tenemos un problema….el imbecil de Weasley los ha abandonado-

-¿Sabes el por que?- pregunto el anciano.

-Celos de Potter- respondió Snape.

-A veces los celos nublan el buen juicio- dijo Dumbledore.

-Solos ellos dos tienen menos posibilidades de tener éxito-

-El Señor Weasley regresara…de eso no me cabe la menor duda- dijo el anciano.

-No los podrá encontrar- respondió Snape –y si lo logra quizás sea muy tarde-

Dumbledore miro a Severus y se dio cuenta de lo enojado que estaba, su mirada denotaba….decepción.

-Los encontrara a su debido tiempo Severus, pude prever algo así y me he encargado ya de eso, El señor Weasley los encontrara cuando ellos más lo necesiten, la señorita Granger le mostrara el camino de vuelta-

Snape no dijo nada pero miraba dudoso al director.

-El señor Weasley se equivoco, pero será perdonado, todos alcanzamos el perdón Severus…..incluso aquellos que no se han perdonado a si mismos- dijo Dumbledore antes de marcharse y dejar a Snape en soledad.