Disclaimer: Todo lo que reconozcan como propiedad de Stephenie Meyer, lo es. La trama de esta historia es lo único que me pertenece.
Capítulo 36
La fiesta estaba tan buena, que nadie se había dado cuenta que había conectado a Félix con mi puño. Si no se despertaba en los próximos diez segundos, iba a arrastrar su cuerpo detrás del árbol más cercano y silbar en señal de inocencia por el resto de la recepción.
Cuando me puse de cuclillas a su lado para averiguar si tenía pulso, Edward me tomó del brazo y me apartó de Félix con brusquedad - ¿Qué diablos, Bella?
Por supuesto que Edward estaba viendo.
- ¡Bella! ¿Qué sucede?
Y por supuesto que Charlie también estaba viendo.
Lauren volvió del baño con su hijo, llevando la camiseta manchada en una mano y una botella de agua en la otra, pero en cuanto vio a su esposo despatarrado por el suelo y un chorro de sangre saliendo de su nariz, dejó caer las dos cosas - ¿Qué…? ¿Por qué…?
Repentinamente, unas nauseas asesinas me atraparon justo antes de que miles de puntos de colores se agruparan en mi campo de visión y mis extremidades se sintieran flojas.
Todo se puso negro.
…
Desperté parpadeando rápidamente y gemí por las náuseas que me atacaron al instante. Cuando logré enfocar correctamente, me di cuenta que había cinco pares de ojos mirándome fijamente - ¿Cómo te sientes? – preguntó Carlisle con gentileza mientras me tomaba el pulso.
Volví a parpadear, desconcertada – ¿Me desmayé? ¿Me desmayé en la jodida boda de mi mejor amiga?
- Y noqueaste a mi primo de un puñetazo en la misma boda – dijo Rosalie con una sonrisa orgullosa – Emmett está entreteniendo a los invitados.
- Bueno, se lo merecía – dije cerrando los ojos por el mareo – Ese cabrón hijo de…
Esme chasqueó la lengua – Bella.
- ¿Te hizo algo por lo que deba tener el placer de arrestarlo? – preguntó Charlie.
- ¿O re-despedazar su ya despedazada nariz? – preguntó Edward.
Mi primer curso de acción era mentir, pero luego me di cuenta que no tenía caso, todas las personas que estaba aquí sabían mi situación de duda sobre el padre de Sam mientras estuve embarazada. Abrí los ojos y miré a Edward - ¿No te acuerdas de él? ¿El joven empresario del vuelo a Río? ¿El que me dio esa tarjeta de presentación que trataste de quitarme?
Edward desvió la mirada tratando de recordar, pero parece que no lo logró – Recuerdo que un hombre te dio una tarjeta, aunque no recuerdo su aspecto. Entonces, ¿qué pasa con él?
Suspiré, mirándolo fijamente – Cuando Emmett me dejó en el hotel esa noche, lo vi en la recepción. Y usé la tarjeta que me dio.
Hubo un momento de silencio mientras todos comprendían lo que quería decir. Rosalie ahogó un grito - ¿Era Félix? ¿Mi primo Félix?
Asentí – Pero no se preocupen, no hicimos nada – volví a cerrar los ojos – Él creía que yo tenía dieciocho, pero como me dio un montón de champaña, lo suficiente como para volverme una ebria loca que se quita la ropa y grita que tiene dieciséis años, no hizo nada conmigo y me abandonó a mi suerte en la habitación haciendo que me despertara sola, desnuda y con resaca tres horas más tarde - se me formó un repentino nudo en la garganta, así que me dejé llevar y empecé a sollozar – Estaba asustada, en pánico. No sabía lo que había sucedido, creí que se había aprovechado de mí o algo así. Y no era nada más que mi culpa. Todo lo que quería era parecer madura, sofisticada y tomar un poco de champaña con un chico mayor porque Emmett me había llamado malcriada e infantil después de mi discusión en la playa.
- Oh, Bella – dijo Esme en ese tono mamá-está-a-punto-de-llorar que utilicé esta tarde con Alice.
Edward estaba en completo silencio. Charlie se acercó para acariciar mi cabello – ¿Quieres que le dispare? Solo me tomará cinco minutos hasta la casa para buscar mi arma.
- Te acompaño – dijo Carlisle antes de mirar a Rose - No te importa, ¿verdad?
Ella se encogió de hombros – Nunca me cayó demasiado bien. Cuando éramos niños y sus padres nos visitaban, se creía mejor que nosotros por ser mayor y solía hacer juicios raros de crímenes imaginarios para sentenciar a mis muñecas a ser decapitadas.
Sorbí por la nariz y negué con la cabeza mientras me estremecía por las náuseas – Está bien, ya le rompí la nariz.
- ¿Y el desmayo? – preguntó Esme – ¿Fue por la impresión?
No llegué a responder porque estaba muy ocupada corriendo, o tambaleándome, mejor dicho, hacia el baño de la habitación de Alice. Me arrodillé y voté todo en el retrete, me sentía mal, carajo. Me sentía tan mal como cuando estaba…
Mierda.
No puede ser. ¿En serio?
- Oh, joder – dije con el rostro metido en el váter – Edward, hijo de puta… ¡Voy a cortarte las malditas bolas!
El imbécil asomó la cabeza en el baño mientras Rose evitaba que mi cabello cayera en la taza del baño - ¿Qué, en nombre de Dios, es lo que hice ahora?
- ¡Mamá! – lloriqueé y pataleé.
Esme también entró en el baño y me miró con la cejas levantadas, levantó las manos y ladeó la cabeza – Tú sola te metiste en este problema.
…
Alice y Jasper deberían denunciarme con la policía, lo digo en serio. Ya puedo imaginarme a Charlie o a Randall empujándome hacia la patrulla con las manos esposadas en mi espalda, diciendo: Está usted arrestada por ser la amiga de mierda más grande de la historia. Tiene derecho a guardar silencio, todo lo que diga podrá ser utilizado en su contra. Tiene derecho a un abogado, si su hermano el abogado no quiere representarla por simpatía con sus amigos, el estado le suministrará alguno.
No solo había dirigido una conmoción en su boda, sino que también había hecho que Jasper se peleara con su primo, golpeándole la nariz ya rota después de que le preguntara qué me había hecho, y Félix le contestara que yo era una perra desquiciada y agresiva que lo golpeó sin razón alguna. Pero eso no es todo, no, no, no. Me había metido con la noche de bodas. La maldita luna de miel en las Bahamas se canceló porque, además de que necesitaba hablar con mis amigos sobre cómo me sentía acerca de lo que Félix me había dicho en la recepción, me acababa de enterar que estaba jodidamente embarazada de Edward. Otra vez.
Estaba segura de eso porque había enviado a Edward a la farmacia con la estricta orden de comprar tres pruebas de embarazos (para estar completamente seguros) después de que Charlie y Emmett le hubieran dado un puñetazo en cada mejilla. Antes de orinar en los palitos, sabía que lo estaba. El estrés de la boda me había hecho perder la noción, pero mi periodo no había llegado este mes.
Mis recién casados amigos dijeron que no podían irse tranquilos cuando yo estaba necesitando apoyo moral.
- ¡Oh, Aliiiice! – sollocé en el regazo de mi amiga – ¡Uno podría pensar que había aprendido mi lección la primera vez! ¡O por lo menos haber oído hablar de los malditos métodos anticonceptivos! – me sacudí mientras hacía una rabieta - ¡Alice! ¿Qué voy a haceeer?
Ella suspiró y me acarició el cabello - ¿Qué más puedes hacer aparte de dar a luz a tu hijo? Si hubieras mantenido tus bragas en su lugar, nada de esto estaría pasando – se aclaró la garganta disgustada – Ni siquiera nos habías contado acerca de tus actividades atléticas con el padre de tu hijo, el que "No tiene nada que ver contigo".
Me encogí, culpable – Pero le dije a Jasper… - sorbí ruidosamente por la nariz y señalé a Rose con mi dedo índice acusador - ¡Ella tampoco mantuvo sus bragas en su lugar con Emmett y no nos dijo nada!
No escuché a Alice decir nada, pero sabía que estaba mirando a Rose con una ceja arqueada en busca de una explicación – Infiernos, Bella. ¿Tenías que ir y echarme al agua? Muchas gracias – dijo Rosalie cruzándose de brazos - ¿Y cómo demonios lo sabes? ¿Em te lo dijo?
- Jasper me lo dijo, vio a Emmett escapando de tu habitación.
- ¡¿Jasper sabía lo que hacías con Edward y lo que Rose hacía con Emmett y no me lo dijo?! – preguntó Alice indignada poniendo una mano sobre su pecho - ¡Qué inhumano!
La puerta de la habitación de Alice se abrió después de un leve golpe, tres cabezas se asomaron por la abertura – Lo invitados se han ido y Félix fue llevado al hospital por su esposa – maldición, me había olvidado de Lauren - ¿Necesitan algo? – preguntó Jasper.
- No, fuera de aquí – dijo Alice enojada. Genial, también había conseguido que tuvieran su primera pelea de casados cuatro horas después de que los declararan marido y mujer.
Edward, con un moretón horrible en cada mejilla, se aclaró la garganta nerviosamente - ¿Um… Bella?
Me senté y me acerqué a la mesita de noche de Alice para tomar el cepillo de pelo que había allí. Entonces lo lancé con todas mis fuerzas hacia la puerta - ¡Fuera de aquí, imbécil!
Se desvió de su objetivo y le dio a Emmett en el ojo derecho - ¡Ow!
Rose saltó de la cama y corrió hacia él - ¡Buen Dios, Bella! ¿Qué demonios te ocurre? – lo alcanzó y tiró de él hacia adentro mientras yo me tiraba al abandono en la cama de Alice para empezar otra ronda de berrinchudos sollozos – Ven aquí, bebé, déjame ver. ¡Oh, rayos! Va a dejarte un ojo morado. ¡Jasper! Consigue un poco de hielo.
Jasper fue a conseguir el hielo y Edward entró en la habitación para acercarse a la cama, pero Alice levantó la mano para detenerlo – Déjala en paz. Hablen de esto cuando ella no crea que es el fin del mundo.
Por Dios, estaba embarazada por segunda vez de un hombre que pensaba que yo era una especie de objeto sexual fijo y fiel. Esto era como en la secundaria. Él tiene un par de cientos de miles de chicas con las que se acuesta en New York, y yo sigo siendo la estúpida que solo lo tiene a él. ¿Qué clase de retorcida relación es esa? No estoy lamentándome por el bebé en sí, si no en que debí traerlo al mundo en otro tipo de situación. Debería haber estado felizmente casada con un hombre que me ame lo suficiente como para verme solo a mí. Mi bebé no debería ser un error, debería ser algo que espero con ansias.
Así que sí, carajo. Era el fin del maldito mundo.
Holaa!
Espero que les haya gustado el cap, thanks for your reviews n.n (Oh, soy tan bilingüe xD)
Bella nuevamente metida en problemas (como siempre).
Les mando un beso y un abrazo, nos leemos mañana en el próximo capítulo.
Bye!
