Capítulo 38

Capítulo 38. Fiesta de prado.

Suna, 23 de marzo.

—No, no, no. Esa canción es sólo eso, una canción.

—¿Eso, una canción? —bufó Lamya por lo bajo—. A mí alguien me canta eso y se queda sin cuerdas vocales.

—Además, es bastante obvio. Los tíos escriben poesías a cambio de sexo, ahí lo dicen claramente. Esa cosa lo hace indiscutible —Tisifone añadió, con ganas de discutir.

—¡Bah! ¡Tú también sonríes a cambio de sexo! —replicó Kankurô, todo valiente. O tonto, vete a saber.

Aru se golpeó la frente contra la mesa. Le dolió.

—Adiós, Kankurô… te echaremos de menos… —se despidió echándole mucho teatro al tema.

Entretanto, Tisifone se puso en pie y avanzó hacia Kankurô, que casi se cae de la silla de tanto echarse para atrás.

—¿Eso quiere decir algo?

—¡No…! ¡Bueno, sí, pero no me mates!

Temari y Lamya se partían de risa apoyándose la una en la otra. Hasta Gaara se permitió el lujo de sonreír. Un poco.

—¡Ah! ¡¿Que soy una cualquiera?!

—¡Yo no he dicho eso!

—Ya… ¡Por eso has dicho que sonrío a cambio de sexo! ¡Pues si tú eres la prueba, vamos bien, yo te sonrío y no me he acostado contigo!

—Tu hermano sólo abre la boca para meter la pata —le comentó Aru a Temari.

—¡Ya, qué más quisiera!

—¡¿Qué quiere decir eso, eh?! —Tisifone echaba aún más chispas por los ojos.

—¿Ves? El calcetín oficial —el Namidano confirmó.

—Creo que está bastante claro, ¿no?

—¡Pues no!

—Joder… —Kankurô se puso de pie—. ¡Que me gustas!

—¡Eso no es nada nuevo! ¿Algo más?

Kankurô reprimió la urgente necesidad de tirar del pelo a uno de los dos, a ella o a sí mismo.

—¡Sí! —replicó, con rabia contenida—. Si no es nada nuevo, ¿por qué preguntas?

—Qué tensión —comentó Lamya, divertida.

—¡Porque me da la gana!

—¡Bah! ¡Sigues siendo igual de cría, no has cambiado nada!

—¡Eso lo serás tú!

—¿Yo? —eso fue lo que le faltaba a Kankurô—. Manda huevos… ¡Yo no he ido a Taiyô con otra chica para darte celos!

—Eh, a mí no me metáis —Aru se "escondió" entre Lamya y Gaara. Claro, no estaba escondido de verdad, porque se le veía, pero a ver quién tomaba represalias con esos dos tan cerca.

—¿Y?

—¡Arj! ¡Que es una de las cosas más infantiles que he visto!

—¿Infantil? ¡¿Cómo que infantil?! ¡Con todo lo que hago por ti!

—¿Como qué?

—¡Eso deberías saberlo!

—¡Ya, claro! ¡No me lo dices porque no lo sabes ni tú!

—¡Claro que sí!

—¡Bah, cállate! —y la besó.

Que, como siempre, ya estaba visto.

—Ya tardaba… —dijo Temari, que está de acuerdo con el narrador.

—Qué asco… —dijo Lamya delicadamente (Nota: Si Temari está de acuerdo con el narrador, Lamya está de acuerdo con Kohaku xD).

—Hay que ver lo productivo que puede llegar a ser hablar de reggaeton —comentó Aru—. Mucho más que oírlo, seguro.

Konoha, 23 de marzo.

—¿A que la echas de menos? ¿Eh, Señor Enamorado? ¿A que sí, a que sí?

—¿Me quieres dejar en paz?

—Pero dímelo…

—No.

—Da igual, yo sé que sí porque lo sé todo.

—Cállate.

—Yo he nacido para hablar, no para estar callada. Señor Enamorado…

—Se te nota, se te nota… —Al contrario de lo que pueda parecer, éste no era el ya aburridísimo Sai, sino Shikamaru, que pasaba por ahí.

—Tú no te metas. Estoy teniendo una conversación con el Señor Enamorado-Don Tomate, ¿vale?

—Pero si estás hablando tú sola.

Porque Sai, aprovechando la distracción de Jen, se había eclipsado discreta y eficientemente. Por algo era ANBU.

—Como te estaba diciendo… —Jen se volvió hacia donde había estado—. ¡Mierda! Se escapó. ¡Es culpa tuya!

Shikamaru se rió.

—¿Qué tal con Sasuke?

—Muy bien, ¿por qué?

—Por curiosidad. En realidad, esperaba que te fuera mal —él admitió—. Me cae mal, y además sería un consuelo, ya que a mí me fue mal con Temari…

—¡Ey! ¿Me estás diciendo que no quieres que me quieran?

—… Sí, algo así. Ya te quieres tú bastante.

—Por qué… ¡Jo…!

—Era broma, Jen.

—¡Por qué! —se indignó Jen—. Se suponía que estarías celoso…

Él sonrió.

—Eso lo supondrías tú. Los celos son problemáticos.

—¿Hay algo que no lo sea para ti?

—Sí, mirar las nubes. Sí… Ésas que están ahí arriba… —Shikamaru empezó a divagar—. En el cielo… tan libres ellas, que pueden hacer lo que les dé la gana… ¡Ah, qué envidia!

—Las mismas que joden a una cuando llueve y sale de la pelu, claro… —dijo Jen.

—Es culpa tuya por ir a la pelu en vez de a la peluquería, y encima cuando llueve. No culpes a las nubes.

—Además… son muy feas…

—Mentira. Son más bonitas que tú.

—Yo soy tan guapa como la luna —dijo Jen poniendo postura de "soy supersupersupermona".

—¿Ves? Ers más fea que las nubes.

—¡Mentira! Me voy con Sasuke, que él sí aprecia mi belleza —y Jen se levantó y se fue.

Konoha, 24 de marzo.

—Jo… Jen ya está perjudicada… ¿Con quien hablo yo ahora? —se quejó Suzy.

—Con Shino… —sugirió la perjudicada. Perdón, Jen.

—Tiene tanta conversación como Gaara —replicó Temari, que no se decidía a abrir una lata de refresco.

—Pues con otra persona, que hay mucha gentuza… digo, gente.

—Bah, me voy.

—¡Suzy…! Me vienes genial. Ayúdame a buscar a Lee —Honey llegó y se aventó encima de su amiga, dándole un susto de muerte.

Pero al final las dos se fueron a buscar a Lee.

—Jo… La gente se me escapa…

—¿Por qué te dejan sola? —preguntó Sasuke llegando con un vaso en la mano.

—No lo sé… —respondió Jen haciendo un puchero—. Da igual, me tengo a mí misma.

—¡Así se habla…!

Aunque Temari no estuviera prestando atención a la conversación, ya que seguía ocupada meditando sobre la lata de refresco aún sin abrir, aquella frase le hizo deducir que el vaso del Uchiha contenía algún tipo de bebida alcohólica. Y que probablemente no era el primero.

—Bueno… ahora estás tú. ¡No me abandones…!

Y el de Jen tampoco. Definitivamente.

—Yo no abandono a nadie…

—Nah, sólo a nosotros primero y a Marilyn Manson después —intervino Neji de pasada.

Temari coincidió mentalmente con eso y decidió irse a dar un paseo por ahí. Se llevó la lata.

—Nadie me entiende… —se quejó Sasuke con voz temblorosa.

—Yo sí… Un poco —respondió Jen.

—Ah, qué bien… ¡Dame un abrazo!

La Miyagi lo estrujó.

—… Ay… pero no tan fuerte…

—… ¿Está borracho? —preguntó Gaara a Lamya, que observaba el espectáculo mientras comía patatas fritas.

—Como una cuba. ¿Quieres? —ella le ofreció la bolsa.

—No. Al masticar no oigo bien.

—Ah… Es verdad —y Lamya dejó de comer.

—Oh… ¡Qué monos…! Ay… —y éste era Shao Hin, que no podía faltar y que había aparecido entre los dos sin avisar, para ver si los asustaba.

—¿Éste quién es? —Lamya preguntó.

—Una plaga. No le hagas caso. Tú como si fuera un mueble.

—¿Y así se irá?

—No, por eso. Ignóralo. Por el bien de tu salud mental.

—Me quedo aquí, ¿vale? —dijo Shao Hin, que no se había enterado de la conversación, como de costumbre—. ¡Oh! Patatas…

Lamya lo miró fijamente. Muchas veces le funcionaba, y asustaba a su pobre víctima, que solía salir corriendo. Pero el tío de Jen no se dio cuenta de su mirada, sino de otra cosa.

—Oh… tienes los ojos azules…

—¿Ah, sí? —se interesó Gaara—. Ah, pues sí. ¿Por qué no valoras tu vida? —le preguntó a Shao Hin.

—Sí que lo hago… Bueno, estaré cerca…

—… Vamos —Gaara cogió a Lamya de la mano y la arrastró lejos del estilista loco, que en aquel momento los estaba mirando con cara de ilusionado.

—Oh… la cogió de la manita…

—Qué monos… —intervino Megära, al parecer dispuesta a unirse a Jen y Sasuke en su estado.

—Hola… —la saludó Shao Hin.

—… ¡Adiós! ¡Jen, Jen, Jen…! —Megära tropezó con Shino de la que corría buscando a la Miyagi—. Uy, perdón…

El Aburame la miró pensando que estaba aún más loca que de costumbre, pero no dijo esta boca es mía.

—¿Qué pasa, qué pasa? —preguntó Jen yendo al encuentro de la Testament.

—Jo… Nadie me entiende… —y Sasuke seguía a lo suyo, confesándose con el vaso.

—Ya, ya pasó —Megära le dio unas palmaditas en la cabeza—. ¡Jen, mira! ¡A que Lamya y Gaara hacen una pareja monísima!

—¿Dónde, dónde? ¡Ah, ya los veo! Oh… Jo… qué bonito… otra parejita más —se emocionó Jen, de repente abrazada a la Furia número 3.

—¿A que son monísimos?

—Sí… ¿Y tú para cuándo?

Megära miró a Angel, que, como siempre que había fiesta, estaba gastando el suelo bailando.

—No sé… Cuando él diga.

Y entretanto, Shao Hin se había unido a los tres mosqueteros (por los tres mosqueteros entiéndase Shikamaru, Chôji y Yoshi), que estaban sentados, cómo no, y había interrumpido su conversación.

—¿No son una pareja monísima y estupenda de la muerte?

Con esos términos tan poco apropiados se refería el estilista a Gaara y Lamya, que ni siquiera eran una pareja en el sentido del que hablaba.

—De la muerte sobre todo… —puntualizó Shikamaru.

—Pero con lo de "monísima" no estoy de acuerdo. No es la palabra más adecuada, ¿no? —añadió Chôji.

—No. La palabra más adecuada es "terrorífica" —respondió Yoshi.

—No… Es… fabulosa, estupenda y divina…

—Sí, claro. Sobre todo cuando se unan para hacerte algo a ti —fantaseó Yoshi.

—No… Nadie me quiere…

—Tsk… Problemático… ¿Ahora te enteras?

—Sí… ¡Ah, no! Hay alguien que me quiere mucho.

—Pues vete con ese alguien —sugirió Chôji.

—Es que está ocupada… Está con Sasuke…

Los chicos buscaron a Sasuke con la mirada, y cuál no sería su sorpresa al verlo con Jen… besándose.

—Puaj… —éste fue Shikamaru.

—Lo siento, amigo… —le dijo Yoshi intentando poner cara de funeral.

—¿Por qué?

—No disimules, que te conocemos —replicó Chôji.

—Bah… Problemáticos.

Shao Hin seguía mirando a la pareja "terrorífica". Por obvias razones, entre las que se encontraba el hecho de que se habían olvidado de soltarse las manos.

—Mira, sólo faltas tú —bromeó Aru al verlo, dándole un codazo a Temari.

Ella lo miró con cara interrogante, pero prefirió mantenerse calladita a ese respecto.

—… Pobre chica.

—¿Tú crees? Yo más bien diría pobre de él… —comentó el de Taiyô.

—¿Tan mala es?

—Oh, sí. Lo es. Lo es. Y por si eso fuera poco, que no lo es, está el querido Nagendra. O sea, su hermano. Él es la pareja perfecta de Alekto. Si ella es el mal hecho mujer, Nagendra es el mal hecho hombre. Y con decirte que prefiere el incesto que dejar a su hermanita en manos de otro…

—Lo que hay que ver.

Entretanto Shao Hin seguía emocionado de la vida con todas las parejas que veía por ahí, pero logró llegar hasta donde su sobrina sin detenerse demasiadas veces.

—¡¡Tío, mira qué monos!! —y al verlo llegar, Jen le pegó un empujón tan fuerte que casi lo deja en el suelo.

—¡Eso venía a decirte! —gritó Shao Hin después de recuperar el equilibrio—. ¡Son una pareja monísima!

—Vaya tres pies para un banco —intervino Shikamaru, que todavía no sabía por qué había seguido al loco estilista—. No son una pareja monísima, son una pareja terrorífica.

—No me contradigas. ¡Son monisisisísimos! —replicó Jen.

—Eso, eso. Monísimos…

—Qué problemático es el alcohol… —el Nara dijo, negando con la cabeza.

—¡Y que lo digas! ¡Nadie me entiende! —y Sasuke seguía en las mismas.

—Ah, ¿pero tú seguías aquí? —Megära se giró hacia él, sorprendida.

—¡Ves! ¡Nadie me entiende!

—¿Pero qué tenéis todos los borrachos conmigo? ¡No me abraces tú también! —se quejó Shikamaru alejándose del perjudicado Uchiha.

—Megära… abrázame… —pidió Jen.

—Vale… —y se abrazaron llorando con cascaditas.

—Vaya dos… —dijo Shao Hin, que no estaba para hablar—. Yo también quiero, Shika… —véase.

—… ¿Por qué a mí? —y Shikamaru salió por piernas.

—Jo… ¡Quiero un abrazo…! —protestó Shao Hin.

—¡Nadie me entiende…! —protestó Sasuke.

Se abrazaron. Justo entonces brilló un flash y Honey salió de su escondite con una sonrisa perversa en la cara y una cámara de fotos en la mano.

—¡Para cuando esté depre!

Detrás de ella apareció Neji aguantándose la risa.

—Vaya curda que tienes, Sasuke…

—Esto es genial… Le haré chantaje al mono —dijo Honey poniendo cara de aún más mala.

—A veces das hasta miedo —comentó Neji.

—¡Honey…! ¡Te quiero…! —Jen corrió hacia ella y se tiró encima.

—… Me abandonas… —se quejó Megära.

—Estoy empezando a plantearme el sugerirle a alguien con autoridad que prohíba el alcohol —afirmó Neji como quien no quiere la cosa.

—Jen… Que me ahogas… —dijo Honey toda quejica.

—Tú tampoco me quieres… ¡Bua…! —Jen la soltó.

—Sí, sí que te quiero, ¡pero a mis costillas también!

—¿Y a mí? —preguntó Shao Hin ilusionado.

—¡Cállate! ¡Que me quieres robar a todo el mundo! ¡Baboso! —gruñó Jen.

—Sí… te robó a Sasuke —replicó Neji, ahora sin aguantarse la risa.

—Me voy a espiar… Que estoy perdiendo el tiempo —decidió Shao Hin.

—¿A quién vas a espiar? —se interesó Megära.

—A la gente.

—Espía a Gaara… Con suerte no sales vivo —sugirió Honey.

—Eso no lo dudes. Van a ser los primeros. ¡Ja!

—¡Biennn! Esto… Momento… ¿Gaara y quién más?

—La morenita ésa de mala leche —sí, Shao Hin seguía teniendo una memoria para los nombres semejante a la de un pez.

—Eso es una mujer y lo demás cuentos.

—¡Vale! ¡Lo tendré en cuenta! —se ofendió Honey.

—¡Ah! Con que te gusta, ¿eh, eh? —el estilista empezó a darle codazos al pobre Neji y la Shiroyama puso cara de más ofendida.

Jûken! —Neji golpeó a Shao Hin y lo aventó a tres metros—. Y no, no me gusta. Sólo la admiro, Honey.

—Sí, sí… ¡Eso dicen todos!

—Oye, ¿tú con cuánta gente te peleas?

—Bah, no es para tanto. Ni que fuera Kurai.

—No… ella sólo se pelea con Shikamaru. Es mentira, pero da igual. No me gusta Lamya, y tengamos la fiesta en paz.

—¡Tío…! ¡Espérame, que voy a espiar contigo…!

Mientras Jen se abalanzaba sobre su tío, Honey y Neji se miraron sin saber muy bien qué cara poner.

—¿Lo has dejado KO? —preguntó ella.

—Sí, no sé qué va a espiar en esas condiciones.

—Jo… está muy lejos… ¡Nadie me quiere…! —sollozó Jen desconsolada.

—¡Yo sí…! —respondió Sasuke.

—Gracias… —Jen lo abrazó.

—Por fin… Alguien me entiende…

Y por supuesto, Ino y Sakura estaban viendo la escena. En concreto, sentadas en una esquina y con cara de indignación.

—Vaya traidora… —ésta era Ino.

—¡Sasukeeeee! —ésta era Sakura.

—¡Chsss! ¡No grites, que te oyen! —ésta volvía a ser Ino.

—A veces pienso que soy el único normal en esta comuna… —y éste era Kiba, que estaba de cotilla.

—Pues hay que tener cuajo —se burló Inuko.

Kiba la miró con cara de animalito herido.

—¡Oh…! ¡Qué monos! Voy a llorar… —sí, éste era Shao Hin, que había aparecido de la nada completamente recuperado del golpe de Neji.

—No te preocupes, yo te hago llorar —Kiba cambió de cara, más o menos como el Gato con Botas de Shrek 2 al atacar.

—No necesito ayuda, ya lloro yo solo.

—¡Arj! ¡Por mí puedes irte a la mierda y quedarte ahí!

—Vale… Voy a espiar a otros…

—Pobres otros, ahí te has pasado —la Kotetsu comentó como quien no quiere la cosa.

—¿Y a mí qué? Que lo echen, ni que costara mucho.

Shao Hin se dirigió cerca de la zona donde estaban Shino y Suzy hablando. O mejor dicho, Suzy hablaba y Shino contestaba "sí", "no", "ah", "no me digas" y cosas por el estilo. Hasta parecía que no la estaba escuchando.

—"Jo… como no hagan algo interesante me duermo…" ¡Uah…! (Nota: Diccionario de efectos de sonido: ¡uah…! es un bostezo)

—¿Qué, mucho sueño? —le preguntó Suzy en un falso tono jovial.

—Sí, bueno, un poco. Es que sois muy aburridos…

—Largo —ordenó shino.

—Vale… tampoco es para tanto —Shao Hin echó a correr y se detuvo después de dar unos quince o veinte pasos—. ¡Uf! Aquí estaré a salvo.

—¿De qué o quién? —le preguntó Kankurô que andaba por ahí cerca.

—De… de Neji, Kiba y Shino, ¡uf…!

—A éste no lo quieren ni en mi país… —comentó Tisifone.

—¡Oh…! ¡Otra parejita…! Snifff…

Pero estos dos también lo echaron, y después de dar mil vueltas volvió al punto de inicio.

—Sasuke… A mí tampoco me entienden…

—Pobres de nosotros…

—¡Eh! —se picó Jen—. ¡Búscate a otro! ¡Éste es mío! —y se abrazó a Sasuke posesivamente.

—Jo… Tú también…

—¡¿Yo qué?! ¡Fuera! —la Miyagi apretó más el cuello del Uchiha, que comenzaba a ponerse rojo.

—Empiezo a pensar que es verdad que nadie lo quiere —dijo Neji.

—Mira qué ricos estan, ahí hablando… No sabía que Gaara pudiera hablar tanto —dijo Honey.

El Hyûga la miró con cara de no dar crédito a sus oídos.

—Por fin… alguien que piensa igual que yo. ¡Qué monos…! —intervino Shao Hin, que no había obedecido a su sobrina y seguía ahí—. Me voy a acercar un poco más.

—Date prisa —pidió Neji.

—Pobrecito, no lo entendéis… —balbució Sasuke, aún intentando librarse del abrazo asfixiante de Jen.

—Tú a callar, mono borracho.

—Sí, voy. ¡¡Al abordaje!! —y el estilista echó a correr hacia Gaara y Lamya.

—Pobres… de ellos… Voy, no voy… —Jen soltó al desdichado Uchiha para ponerse a pensar.

—El que se va soy yo —y dicho y hecho, Neji se fue.

—Adiós… Pero Honey, te quedas conmigo, a que sí… ¿Te importa compartirme con Megära y Sasuke?

—No… Mientras no sea yo la compartida con el mono…

—Pobre Sasu—chan, nadie lo entiende… —dijo Megära.

—Eso suena raro… ¡Vamos a espiar también!

—¡Vale!

—No quiero espiar, quiero que me entiendan…

—¡No seas aguafiestas!

Adivinen quién dijo qué… No, no hay premio.

—¡Oye! Yo te entiendo, ahora tienes que entenderme tú a mí —dijo Jen.

—¡Bien, me entiendes…! Vamos a espiar.

—Si estuvieras siempre cocido serías más agradable —Honey comentó.

—¡No! No seas mala… ¡No estoy cocido! ¡Estoy asado!

—¡Oh! Como una manzana… Pero… hay que ir en silencio, sin llamar la atención —estableció la Miyagi, que era la que más entendía de espiar—. Por cierto, ¿a quién estamos espiando?

—… ¡A todos! —sugirió Sasuke, que no estaba en condiciones de pensar.

—Por tu culpa nos van a descubrir, ¿quiénes son? No veo un pimiento…

—Mira a Temari con Aru… —dijo Megära con ojitos brillantes.

—Ah… ¡Ya los veo! ¡Yuju…!

—¡Calla, que nos pillan! —advirtió Sasuke.

—¿Qué se supone que hacéis? —preguntó Temari.

—Shh… Que nos van a descubrir… —la calló Jen, quizá pensando que la de Suna estaba espiando con ellos.

—Eh… No es por molestar ni nada, pero ya os están mirando hasta los de la orquesta —observó Aru.

—¡Buaaa…! Nos descubrieron. Jo… Me hago vieja… Ya perdí todas mis facultades… Sniff…

¿Soy yo, o Jen tiene un problema con los puntos suspensivos?

—Pobre Jenny… Ven que te abrace…

—Bueno, ya está bien, ¿no? —se molestó Shikamaru en voz baja.

—¿Por qué hablas tan bajito? No se te oye… ¡Oh, no! ¡También estoy sorda…!

—¡Qué vas a estar sorda! Lo que estás es trompa perdida —ésta fue Lamya, con su acostumbrada delicadeza por delante.

—¿Es imaginación mía o está todo el mundo mirándonos, eh, Megära?

—¡Me lees la mente!

—Ésa no es mi hermana. Que conste en acta —dijo Alekto, cuya expresividad cada día se parece más a la de Ulquiorra Cifer.

—¡Bua…! ¡Mi propia gemela reniega de mí…! —lloró Megära abrazada a Sasuke.

—Jo… ¿Y ahora a quién me abrazo yo? —se quejó Jen.

—Ven, que te abraza Shika —dijo Honey.

—¿De verdad? —su amiga se emocionó.

Pero aquí fue cuando empezó el conflicto, ya que Honey contestó que sí y Shikamaru que no, ambos al mismo tiempo, como es natural.

—¿Cómo que no? Que te digo yo que sí.

—Y yo a ti que no. ¡Problemática!

La Shiroyama puso cara de traicionada.

—… ¡Neji! ¡Pégale, por favor!

Neji odiaba los momentos infantiles de Honey, así que se limitó a recordarle eso, sin pegar a Shikamaru.

—Eso ha dolido… ¡Lee, pégale, porfa!

—¿A quién ? —preguntó Lee, con toda su buena intención de hacer su papel como es debido—. ¿A Neji o a Shikamaru?

—¡A Shika! A Neji-chan ya le pego yo.

—¡Ey! ¿Cómo que Neji-chan? —se ofendió el aludido.

Jen abrazó a Shikamaru y miró mal a Lee.

—No… No le pegues… ¡Malo! ¡Bandido!

Shikamaru no sabía si reír o llorar.

—Seré tu amante bandido, bandido… —cantó Lee, confirmando las dudas del Nara—. Eh, no me insultes.

Esta escena fue demasiado para Shino.

—¿Vas a querer más fiestas de prado como ésta? —le preguntó a Kiba, para tomar nota y no volver a una.

—Eh… pensándolo bien, no.

Notas:

En fin. Volvemos a las andadas. Que conste que la tardanza es culpa de Kohaku, que anda perdiendo libretas por ahí antes de pasar al ordenador su contenido. ¡Mala! ¡Bandida!

Pasando a otra cosa, la canción que puede que sea una canción pero puede que no y al final lo más seguro es que vete a saber… sí, lo del reggaeton. Es Noche de sexo de Aventura con Wisin y Yandel. Kohaku está firmemente convencida de que llamar canción a eso es insultar a la música.

Respecto a la pregunta del capítulo anterior, sólo Fernando Arrabal sabe adónde va a llegar el mileniarismo, así que le preguntáis a él y de paso, si contesta, nos comentáis la respuesta.

¿La canción era una canción? ¿De dónde sacó Kankurô lo de sonreír a cambio de sexo? ¿Hay alguna manera más antirromántica de emparejar a dos personajes que hablando de reggaeton? ¿Sai se quedará con el sambenito del señor enamorado para la eternidad? (Nota: Es probable.) ¿La luna es más bonita que las nubes? ¿Cómo puede sentar tan mal el alcohol? ¿Sasuke repetirá la experiencia? ¿De qué experiencia estamos hablando? ¿Por qué Megära y Sasuke borrachos actúan como Shao Hin sobrio? Y lo más importante… ¿Cuánto pesa un Sugus? Nada de esto para el próximo capítulo, pero algo sí que habrá.

Saludos. Se despiden las Sisters of Sorrow.