Ni Glee, Ni Dianna Agron, Ni Lea Michele, Ni ningún personaje mencionado debajo me pertenecen.


Capitulo 38: City Music Hall, Nueva York.

(Parte III)

03:38 AM - Sábado 29 de Mayo de 2010

J: "Donde te metiste?"

L: "Estoy volviendo al hotel, creo que Dianna se enojo! Soy tan estúpida!"

J: "Para.. No entiendo nada, te fuiste del bar?"

L: "SI! Estoy en un taxi a punto de llegar al hotel".

J: "Que se supone que tengo que hacer con Theo?".

L: "No se… Decile que me descompuse, que me rapto algún fan! No seee inventa algo!"

J: "No se para que vine sinceramente…"

L: "Perdón Jon… Tendría que haberte escuchado, esto fue una mala idea"

J: "Ya se! Ahora no sirve de nada eso. Que vas a hacer?"

L: "Voy a hablar con ella"

J: "Y si no te quiere escuchar?"

L: "Me va a escuchar igual"

J: "Es muy probable que no te abra"

L: "Tengo la tarjeta para abrir la puerta…"

J: "Ah bueno! Veo que pensaste en todo!"

L: "No… en todo no! Que estúpida que soy!"

J: "Deja de decir eso! Arregla las cosas y listo"

L: "Ah! Que fácil que es eso no?"

J: "Se que podes! Me avisas?"

L: "Si… Gracias! Enserio"

J: "De nada! Suerte, te amo y procura no pelearte mas"

L: "Lo prometo. Yo más!"

Lea se encontraba en viaje hacia el hotel cuando su teléfono sonó y habló con Jonathan. El muchacho se encontraba preocupado por el paradero de la morocha. Había desaparecido por arte de magia al igual que la rubia.

Dianna hacia más de media hora que había llegado al hotel. Luego de una larga y tendida charla con Jessica en el taxi, la había dejado en el departamento de Ed.

Una vez en su habitación, se dirigió al baño. Luego de lavarse bien la cara, intentar relajarse y aclarar algunos puntos en su mente, decidió recostarse a leer un libro.

Se colocó su pijama. El cual se veía compuesto por un short y una musculosa. Apoyó su espalda en el respaldo de la cama y entrecruzó sus piernas. Comenzó a leer uno de los tantos libros que había llevado.

Necesitaba sacarse de la mente la situación que acababa de vivir. Tenía mucha ira en su interior. Ganas de gritar, de llorar y sin dudas el alcohol en sus venas no ayudaba a que pudiese contenerlo. Necesitaba serenarse.

Luego de unos minutos, sintió como su puerta sonaba con vigor.

"Quién es?" – Exclamó sin retirar su vista del libro.

Una voz débil se escucho detrás de la misma. – "Soy yo…" – Se hizo un silencio fúnebre.

Dianna miró automáticamente a la puerta. Estaría soñando?. No podía creer que estuviese golpeando. Hizo una larga pausa.

"Te equivocaste de habitación" – Expresó con un tono más alto para asegurarse que la escuchara. – "La tuya es la de al lado".

"Necesito verte, puedo entrar?" – Agregó Lea con dulzura.

"Estoy a punto de dormir" – Mintió. – "Te veo mañana".

Su rostro volvió a girar hacia la puerta al sentir como la misma se abría. Logró divisar como la figura de la morocha se hacía presente en la habitación. Un escalofrió le recorrió por todo su cuerpo al verla caminar hacia ella.

"Para que me preguntaste si después vas a hacer lo que quieras". – Agregó de mala gana.

"No vengo a pelear Di". – Se defendió Lea. – "Necesito que hablemos bien".

"Ahora no, estoy intentando leer" – Volvió a focalizar su vista en el libro. – No se nota acaso?".

"Seguramente es un libro que leíste como 10 veces" – Se acercó hacia ella y se colocó en la cama de al lado. – "Me equivoco?". Se sentó mirándola fijo, entrecruzo sus piernas al estilo indio.

Dianna resopló y cerró el libro. Odiaba que Lea la conociera tanto. No tenía ganas de hablar con ella, no quería demostrarle que la amaba y que la extrañaba. Que le molestaba Theo y cualquier persona que se le acercara. Quería evitar ciertos temas.

"Estoy algo cansada así que hacelo rápido por favor". – Miraba al frente con su mirada perdida.

Lea bajó su rostro hacia sus manos. Estaba jugando con sus dedos. – "Porque te fuiste así del bar?".

"Porque estaba cansada" – Mintió. – "Mañana tenemos que levantarnos temprano y quería dormir un poco más".

"No me mientas Di…" – Alzó su mirada hacia ella.

"No estoy mintiendo" – Evitaba mirarla.

"Mirame" – Exigió la morocha.

"No!" – Se mordía el labio nerviosamente.

"MIRAME!" – Alzó levemente la voz imponiendo autoridad. Dianna la miró con su ceño fruncido.

"Porque te fuiste?" – Dianna atinó a retirar la mirada y abrió la boca para responder. Fue interrumpida. – "Respondeme mirándome a los ojos".

Hizo una pausa, dudó un instante. Finalmente la miró fijo. – "Porque ese don nadie que tenés por novio me tiene harta!" – Respondió sin anestesia.

Lea intentó contener la risa tapándose la boca con su mano. La rubia estaba muy seria. – "No es mi novio Di…"

"Ay por favor! No me vengas otra vez con ese discurso que ni vos te crees" – Levantó el tono. – "Que no es mi novio, pero para los paparazzi si, y para algunos del elenco también, pero mi gente sabe que yo amo a otra persona, y mas bla bla bla bla, que sinceramente ya estoy cansada de escuchar". – Inhaló profundo.

Lea solo la observaba fijo. No emitía sonido. Respiraba tan lento que casi ni se la escuchaba.

"Que me miras así?" – Pregunto con arrogancia.

"Estas celosa…" – Exclamó en un susurro.

"SI! Sí, estoy celosa! Y sabes que? También estoy enojada y molesta" – Estaba agitada de hablar sin parar. – "Estoy harta de esto, de la situación, de él, de vos, de la prensa, del que dirán, de todo! Estoy harta!". – Su tono se elevaba cada vez más.

"Te podés calmar?" – Trató de conservar la armonía. – "Te dije que no venía con intenciones de pelear".

"Como querés que este calmada?" – Volvió a mirarla penetrantemente. – "Me podes explicar por qué carajo lo llevaste?".

"Si no te calmas no pienso hablar" – Fue concisa.

"Estoy calmada" – Expresó con una falsa serenidad. Desvió su mirada hacia sus pies. Los movía constantemente a causa de los nervios.

"Lo lleve porque quería darte celos" – Esperó respuesta de la rubia.

Dianna dirigió su mirada, casi por inercia, nuevamente a los ojos de Lea. – "Estas borracha?". – Preguntó con ira en sus ojos.

"EH?" – Trató de asimilar lo que le decia. – "No… Porque?".

"Vos querés que me levante y te mate?" – Su rostro comenzaba a dar algo de miedo.

"No! Que dije ahora?" – Lea trataba de entender la situación.

"Te estás hundiendo! Te hundís como el Titanic!" – Alzó nuevamente su voz. – "Me decís que lo llevas para darme celos?" – Rió indignada. – "No sé porque me siguen sorprendiendo cosas de vos sinceramente". – Volvió a desviar su vista.

"No sé cómo haces para entenderte" – Exclamó con mucha tranquilidad. – "La última pelea que tuvimos fue porque te mentí, ahora que te soy sincera también te enojas" – Suspiró. – "Como tengo que actuar con vos?".

Dianna se quedo en silencio. Lea tenía razón, solo que su orgullo y su ira no se lo permitía ver.

"Nada! No hagas nada!" – Respondió un poco más serena. – "Cada vez que haces algo es para peor". – Fue directa.

"Vos tampoco te quedas atrás Di…" – Devolvió la agresión con sutileza.

"Se mas especifica" – Levantó su ceja, sorprendida por la acusación de la morocha.

"Porque viniste caminando la otra noche conmigo?" – Preguntó frunciendo su ceño.

"Porque tenía miedo que te pasará algo" – Miró hacia el frente nuevamente.

"Sabias que existía la posibilidad que nos agarrará la lluvia, que nos mojemos, que llegues a mi casa y no consiguieras taxi". – Hizó una pausa. – "Que yo me tentara con tu presencia" – Inhaló profundo. – "Y sin embargo decidiste venir atrás mío igual…" – Su mirada se volvía analizadora.

"A que querés llegar Lea?" – Preguntó algo desorientada. – "No estoy entendiendo muy bien tu idea".

"A que no soy tonta Di… Sé que viniste apropósito atrás mío". – Tragó saliva. – "No digo que no te hayas preocupado, simplemente se que vos sentís lo mismo que yo" – Buscó su mirada. – "Sin embargo te levantaste, te fuiste de la peor manera posible y yo te dije algo?".

Dianna se mantenía en silenció. Odiaba que la morocha la dejara sin palabras.

"No Di… No te dije nada". – Hizo una pausa esperando que la rubia dijera algo. Fue inútil. - "Yo también me sentí mal después de que te fuiste".

"Eso no justifica que hayas llevado a Theo" – Fue tajante.

"Nadie busca justificarse!" – Levantó su voz. – "Solo quiero que entiendas que necesitaba que probaras un poco de lo que yo sentí!" – Se tomó el pecho. – "Me dolía acá cuando te fuiste como lo hiciste".

Dianna le dirigió su mirada. Sus ojos de encontraban vidriosos. – "Vos te pensas que para mi fue fácil irme?" – No esperó respuesta. – "NO! Llegue a mi casa y llore como una estúpida!".

"Porque te fuiste entonces?" – Elevó sus cejas buscando ser compasiva.

"Porque estoy harta de sufrir por vos!" – Su voz se tornaba algo quebrada. – "No quiero llegar a esto! Quiero evitar estas charlas que me hacen mal!".

"Es que no entiendo porque te hacen mal!" – Abrió sus manos tratando de entender la situación.

"Me hace mal porque no solucionamos nada! Hablamos, discutimos, debatimos, nos reímos, lloramos, nos besamos, todo lo que vos quieras y? Vos seguís con Theo y yo sigo soltera!" – Miró hacia el frente nuevamente. – "Maldigo el momento en que me diste el primer beso" – Susurró.

"Me estás haciendo sentir la peor mierda del mundo sabias?" – Expresó Lea con su voz llena de dolor. Dianna no contestó.

La morocha podía escuchar como la rubia se contenía el llanto. El ruido con su nariz y boca la delataba. Inclinó un poco su cuerpo buscando su mirada nuevamente.

"Estás llorando?" – Dianna no contestó, solo se limito a bajar su rostro, dirigiendo su mirada a sus piernas en clara muestra de negación.

"Di…Mirame por favor" – Su tono era dulce. No consiguió su cometido.

Lentamente se levantó de la cama y se acerco hacia la de Dianna. Se sentó a la altura del muslo de la rubia. Flexionó una pierna mientras la otra quedaba balanceándose sobre el piso.

Sujetó delicadamente el mentón de Dianna quien se negaba a levantar su cabeza. Finalmente logró que lo hiciera. Sus ojos transmitían millones de lágrimas que se impedían salir.

"Enserio maldecís ese momento?" – Preguntó con sus cejas arqueadas, las cuales transmitían tristeza.

Dianna afirmo con su cabeza y automáticamente giro su rostro hacia uno de los costados. Lea se vio obligada a retirar su mano del mentón por culpa del movimiento.

Se acomodó un mechón de pelo que caía de su flequillo. – "Yo no lo maldigo para nada" – Suspiró. – "Creo que es una de las mejores decisiones que pude haber tomado" – A medida que iba terminando la frase, su voz se hacía más imperceptible.

Dianna volteó hacia ella y Lea volvió a depositar sus ojos en los de la rubia. Pudo notar como una lágrima muda le caía por la mejilla.

"Lo maldigo porque desde ese momento no puedo sacarte de acá" – Colocó una mano en su pecho provocando que la morocha dirigiera su mirada.

Con algo de pudor y nerviosismo depositó una de sus manos sobre la de Dianna. Volvió a alzar su mirada y con la otra limpio aquella lágrima que demostraba claramente los sentimientos de la rubia.

El contacto fue delicado, casi inexistente pero suficiente para que la piel de Dianna se erizara por completo. Cerró sus ojos y abrió su boca para inhalar un poco de aire y contener las lágrimas que amenazaban con salir.

Casi como en un sueño pudo sentir como los labios de Lea se depositaban sobre su labio inferior provocándole una mordida leve. El beso fue lento, tímido. Al abrir los ojos pudo notar como la morocha se separaba lentamente de ella.

"Perdoname por decir que te acostabas con cualquiera" – Exclamó casi sin sentido.

Lea no pudo evitar sonreír. – "Ya me había olvidado de eso…" – Acarició su mejilla. – "En ese caso… perdoname por decirte histérica". Hizo una pausa. – "Y por empujarte".

"Supongo que me lo merecía". – Suspiró. – "Ambas cosas".

Sus miradas se unieron por unos minutos. El silencio reinaba y era celestial. Había paz. No necesitaban hablar, sus ojos se estaban encargando de ello. La boca de Lea avanzó en busca de los labios de Dianna, nuevamente. En esta ocasión, la rubia también fue a su encuentro.

Era un beso cargado de emociones, sentimientos y sobre todo, cargado de amor. Podían sentir como con cada roce de sus lenguas transmitían el amor que sentían por la otra. Era lento, tímido y medido. Rozaba la línea de la perfección.

Las manos de Lea sujetaban sutilmente el rostro de Dianna de manera tal que parecía de cristal. Lentamente realizaba algún que otro movimiento a modo de caricia. Su cuerpo se fue levantando cautelosamente, sin despegarse de su boca.

Colocó una pierna en el costado del muslo de la rubia, repitiendo el movimiento con la restante, quedando sentada sobre ella. Sus manos descendieron hacia su cuello.

Las manos de Dianna se colocaron sobre la espalda de Lea, a la altura de su cintura, pudiendo sentir claramente su suave y delicada piel gracias a la corta remera que llevaba.


AYYYYYYYY Q TERNURA!

No me insulten porque hay una parte mas!!

Que hara Di? Le seguira la corriente o le dira que no? taran taran...

PERDON POR EL MERCEDES EN VEZ DE AMBER (Error de tipeo)

Seamos sinceros... que clase de nombre es Amber? jajajaja

Respecto a la charla en el bar... Es una fiesta privada, no hay tanto bullicio como en una salida normal.

COMENTEN! (me tienen re abandonada ultimamente...)

Saludos, Noe.