Muchas gracias a todos los que me han estado contactando por mis redes sociales respecto al capítulo anterior.

Este Fanfic va a tener 40 capítulos y un prólogo de tamaño indeterminado en el que estoy trabajando en este momento.

Realmente muero por conocer sus reacciones en los capítulos siguientes.

Este capítulo no tiene tanto Emma/Regina como ustedes merecen pero los demás capítulos van a compensarlo

Espero que disfruten este y con suerte (Y tiempo) Estaré haciendo las publicaciones aproximadamente cada 24 horas.


CAPÍTULO 37:

Incertidumbre.

Regresar al bosque encantado fue bastante sencillo para Graham y Roja, claramente era más fácil cruzar un portal que tomar un barco de pasajeros que tardaba alrededor de dos meses en llegar; incluso la compañía de la reina Elsa no fue impedimento para moverse a través de los bosques del norte –Dónde la familia de Mérida reinaba-, Pero fue más que evidente el hecho de que algo andaba realmente mal al entrar en los territorios del Bosque Encantado; una oscuridad permanente se manifestaba como atardecer de invierno; largo y helado que incluso para Elsa fue duro a pesar de que el frio era parte también de ella.

Entre los árboles se escuchaban susurros y lamentos, eran las víctimas de Rumpelstinskin que se habían transformado en criaturas de la oscuridad, su única forma de saciar el vacío en su interior era la destrucción y con gruñidos les acechaban desde muy cerca sin poder atacar… frustrados por la presencia de Elsa: Podían sentir su magia, poderosa y llena de luz que parecía quemarles con sólo mirarles... Mientras tanto ellos temían que su libre andar pudiera atraer al verdadero mal en todo eso

-No puedo hacer esto, es demasiada responsabilidad.

-Eres la reina, Alexandra. –Le hizo saber Blancanieves con la mirada fija en la ventana; Cenicienta se encontraba en el marco de la puerta con los brazos cruzados y la mirada baja como si estuviera a punto de echarse a llorar; la señora Potts abrazaba un cojín, más o menos en el mismo estado sin saber qué decir o pensar.

-Crecí en el campo, Emma y Regina deberían estar aquí, ustedes me aseguraron que no iba a estar sola, no me pueden forzar a decidir algo así, es cruel, sólo están tratando de excusarse de la responsabilidad.

-¿Y qué es lo qué estás haciendo tú al negarte? Eres la única que tiene algún poder trascendente en esta habitación. –Respondió duramente ante la mirada vidriosa de la joven reina.

-Puedes hacerlo. –La voz de Chip fue ligera, como un susurro y sus miradas se encontraron otorgándole una sonrisa nostálgica mientras aseguraba sus palabras con el ligero tacto de su mano sobre el hombro de Alexandra. -No podemos esperarlos más… no podemos contar con Aurora o Maléfica en el frente ahora mismo; estos últimos cuatro meses hemos luchado batallas horribles, perdido guardias, soldados, aldeas y habitantes inocentes; cualquier decisión que tomes va a ser la correcta y la vamos a respaldar.

-Es mi culpa que Emma y Regina se hayan ido en primer lugar… Graham no ha vuelto-Se quejó en voz baja para que únicamente Chip la escuchara.

-Era la única opción y ellas lo sabían. –Aseguró.

-¿Qué sugieres que haga, Chip?

-Los habitantes del bosque encantado están asustados, no saben qué es lo que está sucediendo, cada anochecer surgen criaturas de las profundidades del bosque y los desaparecen. – Le recordó y Alexandra asintió con la mirada vidriosa.

-Hay que abrir las puertas del palacio, todos los habitantes del bosque encantado están invitados a resguardarse aquí; esperemos que la magia de las hadas pueda detener a las criaturas y si es necesario luchar saldré yo sola.

-No seas absurda; saldré contigo. –Sonrió y se apresuró a dar a gritos las nuevas indicaciones de la reina… había que proteger a todos a como diera lugar, no había tiempo que perder, no podían seguir esperando y así fue que las puertas del palacio se abrieron, los guardias salieron a dar aviso y solo un poco después empezaron a recibir personas y seres de todo tipo: Cualquiera que buscara refugio era bienvenido.

-¿Qué es lo que está sucediendo? –Quiso saber Roja al observar las periferias del palacio cubiertas por un manto turmalina y una enorme… gigantesca fila de personas se dirigían hacia allá.

-Emma y Regina no han llegado aún y están tomando decisiones. –Explicó el cazador.

-Las cosas están mucho peor de lo que pude haber imaginado. –Les hizo saber la reina, mortificada ante la imagen de las criaturas en necesidad.

El viaje de unos cuantos minutos que les restaba al palacio se volvió complicado con la enorme cantidad de vidas que les impedían el paso; la magia de Elsa no servía para atravesar el manto lo cual era bueno; significaba que las criaturas extrañas se mantendrían afuera pero también significaba que debían esperar a llegar a la puerta para poder entrar, moverse entre la multitud se volvía cada vez más complejo y de no ser porque uno de los guardias reconoció a Roja, hubieran pasado horas completas tratando de hacerse camino hacia la entrada.

Aurora y Maléfica escuchaban el ajetreo del otro lado de las puertas, sabían exactamente qué era lo que estaba sucediendo a pesar de no haber escuchado las nuevas. Finalmente sus propias necesidades se habían tenido que atender esa mañana cuando la señora Potts escuchó el pequeño golpeteo desde el interior del huevo y corrió lo más rápido que sus piernas cortas le permitieron por todo el palacio; buscándolas a ambas: Su bebé nacería, justo en medio de lo que parecía ser el fin del mundo su pequeño dragón se abriría camino como todo un guerrero.

Y ahí estaban, observándole luchar contra las paredes que le apresaban… paredes que le habían servido como un resguardo cálido, seguro y ajeno del mundo ahora parecían sofocarle, ahora el lugar era pequeño y con cada golpe contra el cascaron escamado se preparaba para llegar.

Lo primero que pudieron observar fue una diminuta, -más pequeña de lo que esperaban-, mano rosada que se asomaba por el hueco en el huevo.

-¡Por toda la magia! –Exclamó Maléfica y enseguida el huevo se empezó a agitar con determinación.

Ambas madres se congregaron alrededor en el que era tal vez el momento más íntimo y hermoso de sus vidas, el pequeño bebé asomó su cabeza con angustia, buscando aire y en un pequeño gruñido el resto del huevo se partió a la mitad dejándola recostada en una de las partes como si se tratara de una cuna. Ambas madres le rodeaban, dándole calor, compañía y amor mientras demostraba su fuerza e independencia estirando ese par de perfectas y diminutas piernas.

-Es hermosa. –Susurró Aurora y no pudo esperar más para tenerla en sus brazos y apretarla contra su cuerpo. –Mi niña.

Es una persona. –Afirmó Maléfica con lágrimas en los ojos y Aurora sólo pudo reír ante el comentario.

¿Realmente te preocupaba eso?

Un poco… -Admitió apenada- ¿A ti no?

Para nada. –Le hizo saber y se le aproximó con su hija en brazos. –Es igual a ti.

Maléfica asintió, porque era cierto… la pequeña era exactamente como ella, lo podía sentir… le dio un beso suave en los labios a Aurora y se incorporó al abrazo de la que sería su familia. El mundo se estaba terminando del otro lado de las paredes y aun así no podía evitar que la felicidad la consumiera ante la llegada de su pequeño dragón.

Lilith… como la primer mujer de la historia... Demasiado buena para su propia realidad… conocedora de la verdad… nuestra hija. –Susurró Aurora

Es perfecto para ella. –Sonrió y poniendo sus dedos en la diminuta frente, la nombró mágicamente. –Lilith, dueña de su propio destino.

Aurora suspiró satisfecha y la envolvió en una sábana con cuidado y ternura. –Nos necesitan en el frente. –Concluyó y las palabras salieron de su boca forzadas… no podía pensar en una razón para salir de su pequeño mundo y dedicarse a luchar… Sí lo pensaban detenidamente: Ni siquiera era su problema; podían salir de ahí y nadie las culparía, después de todo la familia era primero y su familia estaba en un momento vulnerable…

Nos necesitan en el frente. –Concluyó Maléfica, con sus ojos escurriendo lágrimas de incertidumbre; determinada.

Traer un pequeño al mundo no había estado en sus planes nunca, ni para ella ni para Aurora… sencillamente se habían acostumbrado a la absurda forma de amarse a la distancia, reprimiéndolo cada vez más con el paso de los años. Y una cosa era saberlo; tener toda esa situación clara en el fondo del alma pero otra completamente distinta era ser capaz de dejarlo salir, darse permiso de aceptarlo abiertamente y con ello dar la bienvenida al fruto de ese amor…

Cuando la pequeña Lilith, dormida y arropada se quedó al cuidado de La Señora Potts y Cenicienta, ambas madres secaron sus las lágrimas y no les quedó más que incorporarse al nuevo orden del día, se daban cuenta de que no lo hacían por algún tipo de obligación sino por honor y eso sólo podía ser bueno.

.

Alexandra se encontraba satisfecha por su decisión y Chip la respaldaba más con sólo observar las filas que se empezaban a formar a la periferia, fue evidente el palacio no se daría abasto, no funcionaría a largo plazo.

-Sólo estás atrayendo a Rumpelstinskin hacia aquí, le estás ahorrando el esfuerzo. –Explicó Elsa. –Tienes un hermoso corazón, Alexandra pero aún hay mucho que debes aprender.

-Es mucho mejor para ellos estar resguardados aquí que estar en sus casas a merced de los cambios que estamos experimentando; con todo respeto, su majestad pero es mi reino y debo hacer lo que sea necesario para proteger a las personas en él.

-Debe haber otra forma.

-No la hay. –Defendió. –Emma y la reina Regina se han ausentado por 4 meses y por el mismo tiempo los hemos esperado a ustedes… es una grata sorpresa tenerla aquí, pido respeto de su parte hacia las medidas que he tomado y solicito el apoyo que pueda proporcionar.

-Lo tendrá. –Afirmó sacando de su bolso de viaje una urna de oro sólido y colocándola en la mesa de roble. –Mi pueblo guarda esto desde hace siglos; es mucho el temor que había hacia los seres mágicos y si llegan a sentirse amenazados no dudarán en usarlo, ni siquiera si esa amenaza soy yo… Sin embargo desde que tía Ingrid fue coronada y yo nací con magia, el pueblo se ha hecho mucho más tolerante; si esto puede ayudarlos habrá cumplido su función convenientemente.

Alexandra y Chip se acercaron hacia la urna observándola con cautela, un poco incrédulos ante las promesas que ese simple artefacto proporcionaba… sin Emma y Regina parecía ser su única esperanza y no lo podían descartar. -¿Cómo funciona? –Quiso saber la nueva reina.

-Hay que estar suficientemente cerca de él… abrirla y quedará atrapado.

-No puede ser tan fácil. –Chip Intervino.

-Si piensas que será fácil estar suficientemente cerca de él con un artefacto de ese tipo eres mucho más ingenuo de lo que creí. –Interrumpió Maléfica con una sonrisa irónica.

-Lo que quiere decir. –Continuó Aurora. –Es que puede sonar en teoría como algo sencillo, pero llevarlo a la práctica es algo totalmente diferente.

-Estoy feliz de que hayan vuelto; ¿Su pequeño dragón ha nacido? –Alexandra celebró con entusiasmo y se pudo ver que su presencia le proporcionaba calma.

-Tenemos una hermosa persona. –Maléfica expresó orgullosa de la criatura que sólo había podido conocer por unos momentos.

-Es una niña su nombre es Lilith, es perfecta, estamos listas para continuar al frente de todo esto. –Explicó y los regresó al tema de batalla con agilidad.

-¿Creen poder acercarse lo suficiente como para atraparlo? –Chip preguntó sin tacto y enseguida recibió un suave golpe en el brazo por parte de Alexandra que hizo que Maléfica sonriera.

-Se debe realizar lejos del palacio. Es cierto que tener a todo el bosque encantado aquí le facilita las cosas al ser oscuro así que debemos atraerlo a un lugar lejano, ser rápidas y solucionarlo; podemos hacerlo.

-Será un ataque por la espalda. –Afirmó Aurora con soltura.

-¿Puede ser esta noche? – Alexandra sentía el peso de su reinado mientras hablaba. –Podemos acabar con él y comenzar con la reconstrucción del reino; Rumpelstinskin nos tiene completamente marginados del resto de los reinos; si no es que ya los ha dominado y no tenemos como saberlo; no puedo recordad cuándo fue la última vez que escuchamos del Rey Midas o de Erick y Ariel; sin mencionar al resto de los integrantes de la mesa.

-Podemos hacerlo esta noche. –confirmó Aurora. –Mientras más rápido solucionemos esto, más rápido podremos volver a la normalidad. –Les hizo saber, había crecido mucho en esos años, sin mencionar los últimos meses en los tenía que ver por su familia; sin embargo las últimas horas la habían hecho mucho más fuerte, sabia y determinada.

-Es muy arriesgado. –Blancanieves se quejó.

-No están listos. –Elsa intervino.

-Es lo correcto. –La voz de Chip se sobrepuso.

-Tenemos todo listo, no sé por qué lo seguimos posponiendo. –Graham sonaba desesperado, como si estuviera rodeado de inútiles y de pronto todos empezaron a opinar… Por una parte decian que era tiempo, por otra sentían que podían esperar, incluso una voz sugirió la posibilidad de entregar al bosque encantado y sacar a los habitantes que aún quedaban hacia otras tierras como rendición; entre el alboroto casi no pudieron escuchar la puerta abrirse con soltura; como alguien que vuelve a casa… y era eso precisamente.

-Lo que sea que tengan planeado hacer, deténganse. –Exclamó Emma tratando de hacerse escuchar entre el sinfín de voces simultaneas.

-¿Por qué todo el reino está en el palacio? –Regina intervino con más calma; finalmente había podido cambiar su ropa por algo que ajustara mejor y habrían llegado antes si la multitud no se hubiera encontrado completamente aglomerada… pero ahí estaban.

-¡Han vuelto! –Alexandra gritó con gozo.

-Creí que habían decidido huir y abandonarnos con todo esto. –Completó Chip.

-No vas a conseguir ofenderme. –Emma lo miró con desdén y enseguida lo abrazó con fuerza. –Nos tocó un año corto.

-Les dije que todo transcurría diferente allá y que no sabía cuánto íbamos a tardar… Honestamente no creí que ahí dentro el tiempo pudiera pasar tan rápido. Se ha sentido sólo como unas horas y ustedes lo han tenido que padecer.

-¡Cielo! Estaba tan preocupada, mi corazón estaba por romperse… no podía más. – Las palabras de Regina fueron opacadas por el entusiasmo materno de Blancanieves y sólo pudo poner los ojos en blanco con fastidio.

-Yo también estoy feliz de haber vuelto, Madre.

Emma nunca hubiera imaginado que decidir volver pudiera ser complicado; pero lo había sido.

-Realmente creo que no tenemos oportunidad si volvemos al bosque encantado. –Le había susurrado a Regina momentos antes del otro lado del espejo.

-¿A qué te refieres? –Le había preguntado, completamente sorprendida a pesar de que podía sentir en su interior exactamente a qué se refería.

-Te amo y tal vez es momento de que veamos por nosotras… hemos pasado por suficientes cosas y… yo creo que no podemos con una más… si lo que dice tu madre es cierto, un mundo sin magia te regresaría la mortalidad….

-... ¿Quieres abandonar a todos para que podamos ser felices? –Interrumpió inquisitiva y pasó sus brazos por el cuello de la mujer, acercando su rostro al de ella suavemente, pegando sus frentes y sintiendo la inseguridad en su aliento.

-No lo digas así…. No me hagas sentir más mal de lo que me siento sólo por pensarlo.

-Es peligroso volver a casa, lo sé perfectamente y entiendo por qué quieres actuar de esa manera; no te estoy juzgando, cariño. Podemos ir al mundo sin magia si es que lo deseas.

-¿Pero?

-¿Crees poder vivir felizmente tras haber tomado esa decisión? Somos tú y yo y siempre lo vamos a ser, lo prometo. Pero te conozco, te conozco mejor que a mí misma, yo he vivido con el constante recordatorio de haber enviado matar a una aldea entera, incluido mujeres y niños… ¿Crees poder hacerlo con personas que conoces? Con tú familia... –Explicó tomándola de las manos…. Su mirada castaña se encontró fijamente con los ojos verdes y acuosos de la mujer que había estado junto a ella toda su vida… Le sonrió suavemente y con seguridad, conectadas por ese vínculo, cruzaron a través del espejo hacia el bosque encantado.

No fue hasta que estuvieron nuevamente en la habitación de la casa frente al mar que pudieron sentir los meses pasar frente a sus ojos, ser conscientes de los cambios que había experimentado el cuerpo de Regina en lo que se había sentido poco menos de cinco horas… si acaso. El nuevo peso frente a ella casi la había hecho desvanecer y Emma la tuvo en sus brazos un momento mientras se acostumbraba… mientras se hacían a la idea de que iban realmente a la guerra con un bebé en camino, extrañamente esta vez no cuestionaron sus decisiones… Sabían que era lo que debían hacer… en teoría.

Todos se encontraban reunidos en la biblioteca. Ahora el único lugar del palacio en la que los habitantes del Bosque Encantado no se habían podido instalar… el único lugar dónde podían detenerse y pensar…. Planear las cosas a pesar de que el llanto y la incertidumbre tuvieran lugar tras los muros.

-Está decidido. –Explicó Maléfica con seguridad.

-Sólo van a encontrar su muerte. –Les hizo saber Regina. –No quiero actuar como alguien que tiene todas las respuestas… pero seamos honestos, Emma y yo hicimos ese viaje para saber qué hacer y deben escucharnos.

-La urna que nos proporciona la reina Elsa no va a funcionar. –Explicó Emma mientras arrullaba entre sus brazos a Lilith… dándole ocasionales besos en la frente y utilizando un tono inadecuadamente sereno para palabras tan duras. –Es realmente una persona. –Dijo tranquilamente refiriéndose hacia la niña mientras Aurora y Regina ponían los ojos en blanco.

-¿Esperabas que fuera un gusano? –Inquirió Regina en un tono irónico.

-No sé qué era lo que esperaba. –Sonrió y trató de ponérsela en los brazos antes de que Regina la rechazara con determinación.

-Tenemos cosas más importantes qué hacer que ponernos en círculo a pasar de uno a otro un recién nacido.

-Así es, además sabemos que la última vez que Regina tuvo un bebé en brazos lo hizo su mujer. –Espetó Maléfica de forma burlona y Emma no pudo evitar reírse con ganas.

Momentos así les hacían olvidar la guerra y desesperación… pero era egoísta.

-Oh vamos es un caso completamente diferente. –Se defendió Regina. –el punto es que no pueden encerrar a Rumpelstinskin en esa urna, es demasiado poderoso, saldrá eventualmente y no solo la dejara inutilizable para siempre sino que quedará bastante molesto.

-No tenemos muchas opciones, tal vez debemos arriesgarnos, iré yo misma, sé que es riesgoso y no voy a dejar sin madre a la pequeña Lily. –Alexandra sonaba abrumada pero decidida.

-Esa no es la solución. –Le hizo saber Chip con una sonrisa suave y tomando sus hombros desde atrás.

-No, no es la solución. –Confirmó Emma pasando al bebé hacia los brazos de Elsa quien tenía rato mirándole con emoción. –Y me temo que la respuesta a eso no les va a gustar, no le va a gustar a nadie.

-¿A qué se refieren?

-Hasta este momento hemos trabajado en equipo, lo hemos hecho relativamente bien… es decir, a pesar de los contratiempos que el viaje al país de las Maravillas ha causado… Pero al concluir esto será lo último que podremos hacer todos juntos… y pueden decidir si quieren o no participar, nadie los va a juzgar. –Regina continuó, instintivamente con las manos sobre su estómago y la mirada de todos dirigiéndose hacia ella.

-Puedes contar conmigo… sea lo que sea. –Blancanieves estaba sentada justo frente a ellas y se pudo sentir la afirmación de todos los presentes enseguida.

-¿De qué se trata? –Aurora recostó su barbilla en el hombro de Maléfica y la apretó con suavidad.

-Primero hay que encerrarlo en la urna…

-Creí que dijeron que era inútil. –Inquirió Elsa aún con la pequeña en brazos.

-Lo es, pero nos da un momento para llevar la urna fuera de este mundo, al mundo sin magia… Será un viaje sin retorno y necesitamos el hechizo que usaron Blanca y David para viajar… la versión correcta. –Dijo esto hacia Maléfica.

-¡Por supuesto que no! No te voy a perder de nuevo, Emma. –Blancanieves se puso de pie y le tomó el rostro con ambas manos. –Tiene que haber otra forma.

-Puedes venir con nosotros.–Se apresuró Regina e incluso ella se sorprendió con sus palabras, más aún sorprendida ante el hecho de que su discurso a penas comenzaba. -Tú y David… sé que lucharon sin descanso para volver pero estaríamos juntos… ustedes con Emma, aunque sin mi magia no creo poder hacer mucho por la salud de David… no me agrada la idea de sacarlo de este mundo sólo para morir.

-Él estará bien en el mundo sin magia… estará mejor si es que llegamos a tiempo y aún pueden arreglar su corazón… el mundo sin magia tiene la solución. Iremos con ustedes. –Se apresuró con un dejo de ilusión en el tono que, de no haber estado tan concentrados tal vez les habría parecido inadecuado.

-No es fácil hacer un hechizo de esa magnitud, Regina. –Maléfica estaba molesta. -No te puedes ir sólo así, no pueden dejarnos.

-El mundo sin magia dejaría indefenso a Rumpelstinskin y en teoría… me regresaría mi mortalidad.

-¿Están seguras de que eso es lo que quieren hacer? –Graham les miraba con incredulidad… con respeto.

-Alexandra tiene mucho que aprender aún. –Interrumpió Elsa. -¿Van a dejar el bosque encantado en sus manos?

-Creo que tiene razón. –La nueva reina sonaba insegura.

-Me quedaré con usted, si lo permite, su majestad. –Chip le tomó la mano y sin necesidad de palabras, prometió su apoyo.

-Iremos nosotras también. –Se apresuró Aurora.

-Claro que no. Perderían su magia. –Emma estaba genuinamente impresionada de que lo considerara.

-Tengo muchas más virtudes que puedo explorar en ese mundo, no me necesitarán más aquí. –Maléfica confirmó.

-No quiero ser reina de los páramos… no pertenezco aquí… Chip se puede hacer cargo.

Regina alzó una ceja y una sonrisa suave se dibujó en sus labios. –Aurora tiene razón.

-¿La tengo?

-…La tienes… Chip es perfecto, creció en el palacio, ha estudiado todas las artes, incluso la alquimia y realmente puede hacerlo.

-¿Nadie va a considerar mi sentir al respecto? –El joven que hace un tiempo había sido débil y distraído había crecido, tenía mucha confianza en sí mismo… pero esas eran palabras mayores.

-Creo que antes de organizar un viaje de esa magnitud con tantos integrantes necesitan conseguir el hechizo para llegar al mundo sin magia. –Elsa se sentía como la única persona con la mente en claro.

-Pueden aprender mucho de ella. –Regina sonrió refiriéndose a Elsa y con trabajo se incorporó del asiento. –Me agrada, es muy lista… si lo logramos todos los que quieran pueden acompañarnos, consideren que es un viaje sin retorno, si se quedan podrán tener parte en la reconstrucción del bosque encantado, de ir al mundo sin magia no les puedo asegurar absolutamente nada.

-Chip y Regina vienen conmigo a estudiar el hechizo. –Inició Maléfica. –Emma, Blancanieves y Alexandra trabajen en el acomodo de los habitantes del bosque encantado en el palacio, no es correcto que se adueñen de las habitaciones, aún es el Palacio y debe haber límites; Graham, Roja y Aurora organicen a las tropas, saldremos hacia el palacio de verano lo antes posible, hay que alejar a Rumpelstinskin de las criaturas inocentes. –Concluyó con seguridad y tras escuchar sus palabras todos automáticamente se dirigieron a sus puestos. Anastasia, Drizella y Cenicienta se incorporaron con Emma al acomodo del palacio y la señora Potts quedó a cargo –De forma indefinida por el momento- de la pequeña Lilith.

Parecía absurdo… toda la vida conquistando tierras, reinando sin igual… haciendo del bosque encantado su hogar y logrando tanto terribles como grandes cosas… ahora trabajaban para devolver la normalidad pero ya no eran las mismas personas que al inicio, estaban listos para trascender ese plano y así tuvieran que dejar su vida atrás, renunciar a todo el sentido que le habían dado a la misma… abrazaban esa determinación que ahora era parte implícita de su persona y estaban listos… El siguiente capítulo de sus vidas iniciaría con la guerra.