Solo algunos de los personajes y la trama es mía, el resto de los personajes son de EL James y Meyer.

Siento el retraso en la actualización pero estoy en proceso de mudanza y eso me tiene un poco alejada de las redes, pero aquí estoy con un nuevo capítulo.

Capítulo 30. No estoy dispuesto a perderlo.

POV Bella

Hoy hace un año que me convertí en la señora Cullen, y en unos días un año que estrenamos nuestra casa, la casa donde vivimos, un regalo de Edward, el cual no me esperaba para nada. Después de volver de nuestra luna de miel, que he decir que fue espectacularmente placentera, volvimos al pisito donde Edward había vivido solo desde que salió de la universidad prácticamente. Me lo encontré desmantelado, solo teníamos lo justo para pasar unos días. Me volví loca enseguida quise llamar a la policía pensando que nos habían entrado a robar, aunque estaba todo muy ordenado.

Edward llama a la policía, no está nuestra ropa, ni nuestras fotos —digo histérica cuando entro a nuestra habitación, acabamos de llegar del aeropuerto, nuestra familia no ha venido a recogernos, porque hemos adelantado la vuelta un día y no les hemos dicho nada.

Si nos hubieran entrado a robar estaría desordenado —dice tan tranquilo.

No tenemos ropa en el armario, no hay fotos, ni aquí —le señalo el comedor que es donde nos encontrábamos —ni en la habitación, no están los álbumes, NO HAY NADA. ¿LLAMAS TÚ A LA POLICIA O LA LLAMO YO?

Que no hace falta llamar a la policía que no nos han robado, han sido mi madre y la empresa de mudanza.

¿Qué empresa de mudanza?

Se levanta del sofá para ir a la habitación que hace función de despacho, poco después aparece con un sobre color manila y me lo tiende. Con manos temblorosas lo abro. ¿Se habrá cansado ya de mí y me estará pidiendo el divorcio? "Si claro y por eso le falta a él también ropa" pues no entiendo porque nos mudamos.

Al sacar los papeles me doy cuenta que es una escritura de compraventa de una propiedad a nombre de los dos, no sé cómo lo ha hecho porque yo no he firmado nada pero bueno. También hay fotos de la casa, se ve grande, tres plantas. Con el trabajo fuera de casa, tendré que contratar a alguien para que nos ayude con la limpieza.

¿Cuándo podemos ir a verla? —le pregunto

Mañana.

Así fue como al día siguiente fuimos a conocer, bueno a que yo conociera mi nueva casa. Como ya he dicho tiene tres plantas, en la planta baja, es la sala de relajación por decirlo de alguna manera, allí tenemos el pequeño gimnasio y la sala de entretenimiento.

En la primera, la cocina, el comedor, la sala de estar, un despacho, el cuarto de la colada y una habitación que de momento está vacía pero cuando Edward y yo tengamos hijos, la usaremos como cuarto de juegos. Arriba están todas las habitaciones, cinco en total todas con baño propio.

Acabo de hacer la cena, porque hoy tenemos visita, fiesta de inauguración, no habíamos invitado a los chicos a venir a casa, porque no habíamos tenido oportunidad. Trabajos, hijos y bodas de por medio así que hoy sería la presentación de mi casa en sociedad.

Mi flamante maridito, el terror de las nenas "Bellita el terror de las nenas eran Grey y tu querido primito, tu marido está follable, pero no era un vividor follador como aquellos dos" Déjame soñar vocecilla molesta, como iba diciendo antes de que la odiosa voz me molestara, tengo a Edward poniendo la mesa.

Nos apañamos bien los dos para mantener la casa limpia y trabajar fuera de casa, no sé cómo lo haremos cuando un día tengamos hijos, pero esa será una batalla a la que ya nos enfrentaremos cuando estemos delante.

—Ya está puesta la mesa —dice entrando por la puerta de la cocina y pegándome un susto de muerte porque no me lo esperaba — ¿se perderán?

—No creo, no estamos lejos de sus casas, con el GPS se encuentra enseguida. Espero que lleguen pronto que me muero de hambre.

—Por cierto ¿Sabes que han comprado las dos casas vecinas? —me quedo mirándole, nuestra parcela, no era muy grande, pero la parcela de las casas colindantes sí — la vendedora nos dijo que íbamos a estar un buen tiempo sin vecinos porque eran casas bastante caras, dice que las tenían a la venta desde hace un montón de tiempo.

—Además está de la izquierda se ve en muy mal estado. — respondo distraída, estoy más pendiente de no cortarme un dedo que de lo que está diciendo Edward.

—Esme le sonsacó a la de bienes raíces que hubo un incendio y que por eso los dueños se mudaron hace ya dos años, está para reformarla por dentro que es lo que está dañado.

—Habrá que esperar a saber quiénes serán nuestros vecinos.

—Sí, espero que sea gente tranquila.

Poco después termino de preparar la cena, algo poco elaborado pero con consistencia que no se diga que no somos buenos anfitriones, y además teniendo en cuenta que viene el tragón de mi hermano he preparado de más para que repita, y si quiere y mi cuñada le deja que se lleve. Los coches de mis amigos comienzan a llegar, y los dejamos pasar, los primeros son Christian y Ana, me sorprende verlos tan pronto, ellos suelen llegar los últimos a todos los eventos.

—Joder primita, pedazo casoplon tienes —dice cuando le abro la puerta.

—Yo también me sorprendo de que estéis aquí tan temprano —les digo a ambos.

—Hemos venido antes para mirar mis nuevas adquisiciones —me responde Christian, algo que nos deja a Edward y a mí sorprendidos.

—¿Tus qué? —pregunto con miedo.

—¿Vais a ser nuestros vecinos? —pregunta Edward casi a la vez.

—A mí me gustaría —dice Ana —solo me falta convencer a este cavernícola, que le gusta vivir allí en las alturas.

—Y si os venís ¿dónde os tendría?— le pregunto a mi prima. Que me señala hacia la casa de la derecha, la más cara de la dos por ser más grande, y la que mejor está.

—¿Y la otra casa para que la compras? — Edward lleva una cotilla en su interior, pero por lo menos gracias a él nos enteraremos.

—Es un regalo que les hacemos a Elliot y Kate, entre mis padres y nosotros por su aniversario.

— ¿Y a Mía? —esta vez sí que me atrevo a preguntar.

—Les hemos comprado otra, pero no está en este vecindario, mi madre quería uno de sus hijos más cerca y se ha quedado con la nena de sus ojos.

Ruedo los ojos, el marido de mi prima a veces puede ser muy infantil, pero en el fondo creo que lo hace a propósito porque quiere a su hermana como el que más. Nos cuentan un poco más sobre el regalo y la sorpresa que les quieren hacer y nos callamos cuando suena el timbre, me levanto a abrir, como la buena anfitriona que soy. Solo me faltaría la bandeja con los Ferrero Rocher para recibir a mis invitados con un bombón, así puestos en pirámide y todo1.

Al abrir, me encuentro con mi hermano refunfuñando y mi cuñada regañando a mis bollitos que se lanzan a mis brazos con un "tía Bella" en sus labios, están enormes y ya pesan lo suyo. Les doy un par de besos a cada uno de mis pequeñajos y los mando para dentro, a que vean a su tío preferido, el tío consentidor. Jasper desde que es padre, no les pasa ni una sin embargo Edward les consiente todo.

Saludo a los dos adultos que siguen en la puerta y antes de cerrarla veo llegar al mentado, o al pensado en mi caso, porque no he dicho su nombre en voz alta. Mi cuñado baja del coche y me sonríe, una de mis mejores amigas, también se apea y saca de la parte trasera a mi otro sobrino consentido, el pequeño Leo, que con su añito está para comérselo, literalmente añadiría mi amiga.

—Ven con la tía Bella, bebé precioso —digo quitándole el niño a mi amiga.

—Eso vete con tu tía y deja a tu madre en paz un rato hijo —dice Alice, Jasper secunda las palabras de mi amiga —Dios que castiguito tengo con este niño.

—¿Por qué dices eso?

—Creo que intuye cuando Jasper y yo vamos a tener sexo y se pone a llorar para que lo tengamos que coger y ponerlo a dormir con nosotros.

—Pero no lo dejéis— dice Rose que nos ha oído ya que hemos llegado al salón —si sé acostumbra a dormir con vosotros lo querrá siempre.

—Si siempre duerme en su habitación, solo es cuando quiero fo…—lo miramos porque están los niños delante y no es plan que diga palabras malsonantes, que los bollitos ya tienen edad de repetir todo como loros— mantener relaciones con mi esposa, el diablo que tengo por hijo se pone a llorar.

—Pues que llore —dice ahora Emmett.

—No veas los pulmones que tiene el condenado. —Se queja otra vez Jasper — mi vecino me ha preguntado que qué le hacemos al niño

Unos minutos después de eso, llegan las dos parejas que faltan. Antes de cenar les hacemos un tour. Tres de las habitaciones de la última planta están vacías, pero no tenemos niños. La otra está preparada como cuarto de invitados por si alguien se quiere quedar a dormir.

Nos sentamos a cenar entre risas y una amena charla, en vez de sentarnos las chicas por un lado y los chicos por otro, nos sentamos mezclados así compartimos todos todo, luego ya nos dividiremos. Entre todos recogemos la mesa, y Edward se queda haciendo el café, pasamos a la sala, donde están los tres niños jugando.

Después del café, nuestros maridos se van a la sala de entretenimiento, en el fondo son como niños, siempre quieren divertirse, nosotras nos quedamos donde estamos con un ojo en los niños, que están sentados en mi alfombra jugando con los juguetes que sus madres han traído.

—Jasper y yo estamos intentando ir a por el segundo—dice Alice, llevábamos un rato hablando de nuestras cosas, y de repente nos hemos puesto a hablar de niños.

—¿Ya? —Rose y yo exclamamos sorprendidas.

—Sé que Leo solo tiene un año, pero no queremos que se lleven mucho, y entre que me quedo y no me quedo, pues…

Se hace ahí un silencio para nada incomodo, todas nos quedamos pensando, que si tanto les cuesta mantener sexo, les costará darle un hermanito a Leo.

—Y a ver si Mía y Kate —dice otra vez mi cuñada después de su silencio— se animan que ya lleváis un tiempo casadas

—Yo voy a empezar a buscar —nos dice Mía— hemos hablado Ethan y yo, nos hemos puesto de acuerdo y he concertado cita con mi ginecóloga para dejar la píldora.

—¿Y tú Kate? —le pregunta a Ana a su amiga.

—¿Yo? Paso de críos por ahora —dice poniendo cara de asco —después de ver a Rose y Alice con sus críos, con Elliott tengo bastante.

Eso nos causa gracia porque tiene razón, su marido es un poquito crio, el más infantil de todos los amigos.

—Además aquí si alguien nos sorprende con un embarazo antes de tiempo es Bellita, que hay que ver la carita de bien follada que tiene —menos mal que los niños están a lo suyo y Kate no ha gritado, porque desde luego lo mal hablado no se lo ha quitado —Edward y Bella se lo tienen que pasar bien todos los días.

—No me importaría tener un sobrinito guapo antes que un segundo hijo —responde Alice riendo.

—Venga va par de descerebradas, dejar de decir tonterías, los niños vendrán cuando tengan que venir y ya está.

Los primeros en irse son los que tienen niños porque estos se han quedado dormidos. Y los demás se van yendo de manera escalonada los últimos son mi prima y su marido. Me quedo mirando el desastre que se ha quedado en mi sala, pero mirando a Edward que está mirando lo mismo, le digo que mañana será otro día.

Quince días han pasado desde la cena en mi casa y desde entonces no he visto a mis amigas, quiero decir a todas juntas. Todas andamos liadas por temas laborales y/o familiares, en mi caso de los primeros.

Hace unos días me ascendieron, bueno en realidad me dieron el puesto que me corresponde, ese que hasta ahora estaba cuidando con mucho cariño Bastian, pues ese puesto. Charlie me dijo que si había sido una mujer madura para afrontar un embarazo que termino en aborto yo sola, el mudarme a vivir con mi novio y nuestro posterior matrimonio que también lo fuera para enfrentar mi puesto profesional, el traidor de Bastian lo secundó.

Y aquí estoy, en el despacho de jefaza, mientras mi segundo al mando, es decir Bastian, se encuentra en Chicago asistiendo a un congreso. Miro la mesa que hasta hace nada ocupaba, ahora vacía porque Bastian aún no se ha instalado, fue quitar las cosas de la mesa que ahora ocupo e irse, y a mi memoria vienen los recuerdos de después de la luna de miel.

Acabamos de llegar al aeropuerto, no hay nadie esperando por nosotros porque no les hemos avisado que adelantábamos la vuelta, a Edward le han cambiado el turno de trabajo. Cogemos un taxi que nos deja en la puerta del edificio.

Una risita se me escapa cuando recuerdo lo histérica que me puse cuando no vi nuestras cosas. Ahora me rio, pero ese día lo pasé fatal.

El despertador de Edward suena, sé que son las 5am porque siempre que va de mañanas se levanta a esa hora, aunque entra a las ocho.

No sé por qué te levantas tan temprano si hasta las ocho no entras y el hospital lo tienes cerca.

Duérmete amor que es muy temprano.

¿Nos vemos esta noche? —le pregunto antes de que salga de la habitación.

Sí no se me complica nada sí.

Pues hasta luego —se me escapa un bostezo —que tengas un buen día.

Igualmente cielo.

Antes de salir de la habitación me da un beso en la frente, yo cierro los ojos y me duermo enseguida, a pierna suelta cabe decir. Al levantarme me dedico a arreglar y poner la lavadora, que hay que ver la de ropa sucia que hay tras un viaje. Dos días pasan y es mi turno de volver al trabajo, mi estrenado marido se ha adaptado bien al cambio de horario y a la vuelta al trabajo, espero yo hacer lo mismo.

Salgo de mis cavilaciones cuando unos golpecitos suenan en la puerta del despacho. Al decir "pase" la cabeza de Alice aparece por el umbral. Se la ve agotada.

—¿Alice? — ¿Dónde está Greta? Ella es la que filtra nuestras llamadas, coordina las agendas y controla las visitas, es nuestra secretaría — ¿Ha pasado algo? ¿Leo está bien? ¿Tus padres, Jasper, Edward?

—He decidido meter a Leo en la guardería —dice cuando se sienta frente a mí, ni siquiera un saludo, o un "si tranquila Bella, todos están bien" — no puedo más, me puse a trabajar desde casa para conciliar la vida familiar y la laboral, no hay manera de hacerlo. Ese niño está pudiendo conmigo.

—¿No es muy pequeño?

—No, le vendrá bien estar con otros niños. —Suspira—. Si quiero darle un hermanito a mi hijo debe estar con más niños para que no coja celos. Además que me deja seca, consumida. Solo quiere estar conmigo.

—Tú eres su madre y sabes lo que mejor le conviene, pero no sé yo si lo llevaría a la guardería, ¿no se enferman con mucha facilidad?

—Prefiero que se enferme y tener que llevarlo al médico, a lo que está haciendo ahora conmigo.

No sé si yo podría hacerlo con mi niño de tenerlo, los veo tan pequeños para dejarlos en una guardería al cuidado de desconocidos.

—¿Qué haces aquí? —Mi cuñada me mira mal —no es que me molestes, pero no entiendo tu visita, ¿con quién has dejado a Leo?

—Con mi madre —responde sonriendo, esta chica es bipolar o algo — y respondiendo a tus preguntas he venido a decirle a mi marido la decisión que he tomado y estoy aquí porque de paso he venido a visitar a mi amiga.

Le pido a Greta un par de cafés, mientras hablo con Alice de nuestras cosas. Ella quiere saber cómo nos va en nuestra nueva casa.

—Me voy habituando.

—Mi hermano es un maldito…Mira qué no decirme que iba a comprar una casa…

—Yo tampoco sabía nada que conste.

—Lo sé —dice riéndose — Jasper y yo también estamos mirando una casa para comprar.

—Eso es genial

Sería bueno que todas pudiéramos estar cerca para que nuestros niños, cuando los tuviéramos crecieran juntos y fueran amigos, pero las circunstancias han hecho que cada uno tenga una casa en una punta. Menos mal que todos los caminos llevan a Roma, y con coche llegamos enseguida a todos lados.

—¿Sabes? Deberíamos salir a celebrarlo. Me apetece una noche de juerga ahora que ya puedo beber alcohol. —Hasta hace poco mi cuñada aún seguía dándole pecho al petardo, pero de la noche a la mañana dejó de subirle la leche—. Ayer tuve en mis manos las fotos del viaje a la Riviera Maya. Que bien nos lo pasamos.

—Puteamos mucho a los chicos en ese viaje— reconozco riéndome.

—Nos divertimos como no está escrito, deberíamos repetirlo.

—¿Y qué harías con tu petardo?

—Se lo dejaría a alguna de sus yayas, que estarían encantadas de cuidarlo un par de semanas. O me lo llevo detrás, yo que sé. Bella algo se me ocurrirá.

Esa es mi amiga, algo se le ocurre seguro. Cuando algo se le mete entre ceja y ceja, es de temer.

—No sé. No me convence Alice, si nos llevamos a los niños, el viaje no será lo mismo.

—Tienes razón.

—Además, tampoco puedes dejarle a Esme o a Charlotte el niño dos semanas, tu hijo se pondrá un poco pesado porque te echará de menos y te tocará volver.

—Cierto. —Mi amiga se queda pensativa—. Podemos empezar por recrearlo aquí.

—¿Qué dices?

—¿Te acuerdas aquella vez que salimos de fiesta, les calentamos bailando entre nosotras y les retamos a ver quién conseguía más números de teléfono del sexo contrario?

—Creo que no pasó el mismo día pero sí me acuerdo. —Sonrío por el recuerdo. —Uno de esos días perdí mi virginidad.

—Y concebisteis a mi sobrinito —inconscientemente me llevo la mano al cuello donde reposa el colgante con las cenizas de mi bebé y miro mi mano donde junto a la alianza y el anillo de compromiso está el diamante resultante de las mismas cenizas — ¿si hubiera sido niña le hubieras puesto Maya?

—Sí, y si es niño Azteca, no te fastidia.

—Jode, Bella, jode —me dice entre risas —el verbo joder está en el diccionario.

La mando a la mierda, ya sé que está en el diccionario junto a otras palabras malsonantes que hace poco decía, pero si estamos intentando no decirlas por el bien de los niños, yo he decidido quitarlas de mi vocabulario. Después de eso ella se va a su casa y yo continuo con mi labor.

Y es por eso, por la visita de mi cuñada, que hoy Sábado cuando más gente hay por la calle, nos encontramos en la puerta de Eclipse, una nueva discoteca que han abierto en las afueras. No sé cómo logró Alice convencer a las chicas, pero cuando quiere es muy persuasiva.

Y aquí estamos todas dispuestas a comernos el mundo. Los chicos no saben lo que les espera. Se van a enterar en escasos minutos. Lo que no tengo ni idea es lo que nos jugaremos esta vez, aunque a decir verdad tampoco recuerdo que ganamos nosotras la primera vez que hicimos este juego, "¿el striptease de los chicos puede ser?" acota mi conciencia, puede ser me respondo a mí misma, mientras camino junto al grupo.

Al entrar al local buscamos un lugar donde podamos estar todos, ya que está a reventar. Lo encontramos al fondo y nos dirigimos raudos hacía allí para que nadie nos lo quite. Nos separamos por grupos, las chicas por un lado y los chicos por otro, necesitamos hablar de nuestras cosas mientras tomamos las primeras copas.

Durante la cena ya habíamos hablado nosotras de lo que teníamos pensado hacer. El plan consistía en bailar calentando a nuestros mariditos y cuando se pongan celosos, porque se pondrán, les propondremos el reto. Esta vez como somos seis, podremos bailar por parejas, y Kate no tendrá que bailar con un desconocido, con la pared o hacer un trio con nosotras.

Suena "Shape of you" de Ed Sheeran y Ana nos arrastra al centro de la pista comenzando a bailar conmigo de la manera más sensual que permite la canción, le sigo el juego y observo que nuestras amigas hacen lo mismo. Mi mirada se fija ahora en los chicos que nos miran con los ojos abiertos, sorprendidos por nuestra osadía supongo.

Una horda de babosos, chicos calenturientos que seguramente serán más jóvenes que nosotras, se está formando a nuestro alrededor, no sé si esto era lo que pretendíamos pero está claro que aquí conseguiremos muchos teléfonos para el reto.

Bailamos un par de canciones más, hasta que nuestros maridos se hartan y vienen a bajarnos de donde estamos subidas, mi primo se ríe de sus amigos, que están furiosos tirando de nosotras hacía el rincón que ocupábamos.

—¿En qué estáis pensando? —Dice Christian llevándose las manos a la cabeza —no sabéis como os estaban mirando esos babosos de ahí abajo, Ana por favor por mi salud mental no me vuelvas a hacer algo así.

—Os proponemos un reto o trato — dice Alice con una sonrisa igualita a la del gato Cheshire, ella sigue abrazada a Jasper, lo que no sé quién abraza a quien. — Porque no se me pasa por alto que vosotros, chicos, también levantáis la mirada del público femenino.

—¿En qué consiste tu trato? —si Elliot y Emmett hubieran sido hermanos no se hubieran parecido tanto, es oír la palabra reto, y se apuntan.

—¿Os acordáis del reto de los teléfonos que hicimos en la Riviera Maya? — La mayoría asienten, solo Emmett se queda sin saber y le hacemos un breve resumen —hagámoslo ahora. A ver como siguen nuestras facultades de seducción después de tanto tiempo.

—Me parece bien —dice mi hermano mirando a su mujer, que asiente.

Poco a poco, todos vamos asintiendo, unos más reticentes que otros. Después de eso vamos a preparar nuestra estrategia. Ésta vez contamos con Rosalie que sabe explotar su sexualidad. Aunque sea una mamá es una mujer que podría ser una modelo de revista en vez de abogada, levanta miradas y suspiros por donde pasa. Puede ser una súper mamá por la mañana pero si por la noche tiene que ser una femme fatale, no duda en sacar a la zorralie que lleva dentro, y hoy estaba dispuesta a todo.

—Recordar solo valen números correctos, porque mañana nos juntaremos para llamar —recuerda Ana.

—¿Y esta vez que nos apostamos? —ahora es su marido quien responde.

—Eso lo veremos mañana, la gala benéfica de aquella vez nos vino de perlas para el striptease…pero ahora —dice Kate pensativa.

—Conseguimos los teléfonos, y mañana antes de llamar para ver quien ha ganado decidiremos lo que nos apostamos. — Oímos a Matt.

Todos estamos de acuerdo con mi primo, así que comenzamos con el plan de recopilar teléfonos. Se nos hacen las cuatro de la mañana, y me lo estoy pasando bien, ligando con otros que no son Edward mientras mi marido no me quita la vista de encima. Cuando el señor Cullen junior ya no aguanta más me arrastra hasta sacarme de Eclipse y menos mal porque de todo el alcohol que tengo en el cuerpo si alguien acercara una cerilla prendería cual hoguera de San Juan.

Al llegar a casa la libido de mi marido está por las nubes, y no me deja ni llegar a nuestra habitación, en el mismo comedor, se apodera de mi cuerpo salvajemente, menos mal que nuestros vecinos aún no están, porque de lo que hemos gritado al llegar a nuestros orgasmos, seguramente hubieran llamado a la policía. En la habitación volvemos a hacer el amor, pero esta vez de una manera más delicada. Para luego caer rendidos en un sueño profundo, los años no perdonan.

Unos rayos de sol me hacen despertar, e ir corriendo al baño a vomitar, debe ser la resaca de anoche que asco cuanto alcohol. Espero que al menos valiera para algo la salida de ayer.

—¿Estás bien cariño?

—El alcohol de anoche —respondo a Edward que me mira vomitar desde la puerta — no vuelvo a beber más.

—Bueno ya veremos.

Han pasado dos meses, desde la salida y el reto de los teléfonos, y como aquella vez ganamos. El castigo para los hombre fue más ligth no se tuvieron que desnudar simplemente una semana encargándose de todo lo de casa, siendo nuestros esclavos sexuales. Hoy Edward me ha hecho un regalo sin venir a cuento. Yo tengo un regalo para mi marido que él tampoco se espera.

POV Edward

Hoy hace dos meses justo que a mi hermana se le ocurrió salir a una discoteca para recrear un puñetero reto que hicimos cuando teníamos ¿qué? ¿Veinte años? Si mal no recuerdo estábamos en segundo o tercer año de carrera.

Me toca trabajar, estoy en mi consultorio recibiendo a los pacientes uno tras otro. Ahora he pillado un descanso entre un paciente y otro, y me he permitido recordar esa noche. Me puso muy celoso y a la vez muy duro, que mi mujer se subiera a esa tarima y comenzara a bailar con su prima de esa manera tan sensual. Odio los sentimientos encontrados porque no sé a quién hacerle caso. Esa noche no sabía si hacerle caso a mi pene o a mi cerebro. Creo que ganó mi cabeza.

Y luego la loca de mi hermana sale con la patochada del trato, y todos aceptan, y las que más encantadas están son ellas. Claro si ya habían puesto a todo el público masculino con el mástil hacia arriba, lo tenían fácil. Una caída de ojitos de esas que hacen ellas cuando quieren conseguir algo, y los tenían lamiéndoles los pies. Con razón que ganaran, yo no estaba mucho para conseguir teléfonos, si no podía quitarle ojos a mi mujer.

Las chicas se marchan dando comienzo al plan, absurdo a mi parecer, pero como todos han accedido no voy a ser el único capullo que se quede al margen. Me acerco a un grupo de chicas, que las he visto mirando hacia nosotros cuando nos hemos quedado solos, pero por el rabillo del ojo no le quito la vista de encima a mi mujer, que parece muy libre y feliz consiguiendo teléfonos por doquier.

Buenas noches chicas — saludo sonriendo de medio lado, Bella dice que esa sonrisa derrite bragas, espero que funcione.

Hola —me responden, de manera neutral.

He visto como nos mirabais —digo consiguiendo que se ruboricen algunas — ¿Os gusta alguno de mis amigos? ¿O yo?

Pero tenéis novia —responde la que está más cerca de mí. No añado que son nuestras esposas.

Gozamos de relaciones abiertas.— Venga "El Oscar al mejor actor es para…" todo es por el reto. "Sí, sí".

Un murmullo se extiende por el grupo. Me las camelo un poco y consigo los cinco teléfonos de las chicas. Sigo con un par de grupitos más, y casi salgo escaldado porque algunas estaban con sus parejas. A las cuatro de la mañana ya no soporto ver a mi mujer pasearse entre babosos calentorros y me la llevo hasta casa.

Estoy cachondo y duro nada más entrar, así que desnudo a Bella nada más entrar en casa. La miro de arribo abajo unos segundo, y luego la cojo de la cintura dándole un morboso beso con lengua mientras toco su culo. Bella me desnuda igual de rápido, dejándome desnudo ante ella, con mi erección apuntando al cielo. Se pone de rodillas, y cogiendo mi polla con su mano me mira a los ojos acercándose a ella muy lentamente. Envuelve mi dureza con sus perfectos labios, de manera suave y delicada. Comienza a comérsela muy lentamente.

Gimo de placer ante el calor de la boca de mi mujer y un "oh nena, es increíble" se me escapa, mis jadeos aumentan cuando la rapidez de las caricias de Bella aumentan. Mi mujercita, que se ha vuelto muy osada supongo que debido al alcohol en sangre, me suelta y se dirige al sofá.

Sin embargo, sabía que esto era solo el comienzo. Una vez al borde del sofá, se gira hacía mí y me besa profunda y apasionadamente. Recupero mi compostura después de la mamada monumental de mi mujer y del pedazo de beso que me acaba de dar, y decido devolverle el placer que ella me ha dado. Le arranco el tanga que está llevando.

Su dulce fragancia me golpea, es intoxicante por sí misma. Me arrodillo entre sus piernas y comienzo a besar la cara interna de su muslo. Subo rápidamente, inhalando de manera profunda cuando llego a su mojado coño, gimo y hundo mi boca en su raja. Los sonidos de Bella estallan de placer cuando hago largos trazos profundos a lo largo de su hendidura.

Salgo un momento para respirar, noto mis mejillas y nariz húmedas con los jugos de mi esposa, le pregunto si está bien, "Mmmm" es lo único que se escucha por parte de Bella, así que entiendo que mi esposa está estupenda. Me sumerjo de nuevo en esa cueva que nunca ha visto el sol. Llevo mi lengua casi a su culo, para lamer, sumergirme profundamente en su coño y luego acariciar la longitud de sus labios y cepillar a través de su clítoris. Repito otra vez ocasionando que Bella gima de éxtasis a cada minuto.

Intento dejarla al borde del delirio, de la pérdida de control. Cada vez que me acerco a ese punto, ella agarra mi cabeza con una mano y la aprieta más contra ella mientras frota su pecho envuelto en un precioso sujetador negro con la mano que tiene libre. La excitación y el placer obtienen lo mejor de ella y ella gime, me encanta oírla, porque me pone muy duro.

Necesito tu polla dentro de mí —me exige.

Y yo no puedo esperar para estar dentro de tu apretado coño mojado

Bella se acomoda mejor en el sofá, yo voy subiendo dejando besos por su cuerpo hasta encontrarme con sus labios. Le quito el sujetador, para dejar sus dos pechos con los pezones duros como piedras al aire, me duele la polla de ver a mi mujer desnuda, necesito follarla. Pero también me encanta besar las tetas de Bella, sus pezones se ponen erectos y eso me encanta.

Te quiero dentro de mí.

Gimo mi aprobación, ya que tengo uno de sus pezones en mi boca, lentamente me muevo hacia arriba y me introduzco en el coño de Bella, consiguiendo que ella gima en mi oído, poniéndome más burro de la que ya estoy.

¡Oh, Dios sí!— exclama Bella cuando estoy totalmente en su interior.

Se siente tan bien.

Salgo lentamente, mi polla empapada de los jugos de mi esposa. Sigo con mi mete saca, lentamente al principio. Dentro y fuera, mi polla se hunde, cada vez más húmeda que antes. Quince minutos después, disminuyo la velocidad. Saco mi polla y la pongo de rodillas. La penetro al estilo perrito, en esta posición tengo más acceso a su clítoris, pero Bella me lo dificulta cuando comienza a moverse en dirección contraria a mí.

Los gemidos de ambos es todo lo que se puede escuchar en esta habitación, el placer es máximo. Quince minutos más es lo que Bella necesita para llegar al clímax, un clímax brutal. Sus paredes me exprimen y sus gemidos son ensordecedores. Bella me tumba sobre mi espalda, y mirándome a los ojos se sienta a horcajadas sobre mí agarrando mi polla y colocándosela en su interior. Muy lentamente se deja caer sobre mí.

Ambos estamos empapados en este punto. Ella comienza a rebotar hacia arriba y hacia abajo en mi polla. La veo moverse arriba y abajo, adelante y atrás todo en un movimiento mágico. Me he puesto cómodo, apilando algunos cojines debajo de mi cuerpo para poder alcanzar sus pechos y besar sus hermosos pezones mientras follamos.

La humedad en el ambiente y los sonidos comienzan a aumentar. Los gemidos se sienten más complacidos por parte de ambos y sé que no tardaremos mucho en llegar.

Oh Dios, quiero tu leche en mí — escucho a mi esposa entre la nebulosa del placer —quiero tu leche en mí —repite — córrete dentro de mí, fóllame…OH DIOS, CÓRRETE DENTRO DE MÍ

No me hace falta nada más, me convulsiono y con una última estocada me hundo hasta la base de mi polla dentro de ella, descargando mi simiente. Bella se inclina de pronto temblando de placer. Seguimos follando pero más lentamente, para recuperar nuestras respiraciones.

¿Dónde creías que iba a correrme? — le pregunto cuando ya estoy más calmado.

No sé — dice riendo — se me ha ocurrido eso. Lo vi en una película porno.

¿Perdón?— me sorprende que mi mujercita viera una peli porno, pero ella no contesta.

¿Disfrutaste con esto? —me pregunta para cambiar de tema.

Mucho. Te Amo.

Te Amo.

Después de eso volvimos a repetirlo pero más suave en la habitación hasta quedarnos dormidos. Si alguien se pregunta quien ganó fueron las chicas, siempre ganan ellas, nuestro castigo, ser sus esclavos.

Unos golpes en la puerta me devuelven al mundo terrenal, me quedo mirando la puerta, pienso en algo sumamente feo para que se me baje la erección que me ha dejado el recuerdo de la noche de pasión que tuve con mi mujer. Cuando ya la tengo controlada doy paso a quien está aporreando la puerta de mi consultorio, hoy me ha tocado pasar consulta. Los días que voy de mañana me toca pasar consulta, y cuando voy de tarde o de noche, estoy haciendo guardia en el hospital.

El que entra por la puerta es mi cuñado Jasper, lo veo agobiado no entiendo porque si ahora que llevan a Leo a la guardería mi hermana está más tranquila.

—¿Qué te pasa hombre? —Le digo cuando se sienta delante de mí, he comprobado en mi agenda que ya no tengo más consultas hoy y puedo estar con mi amigo —tienes muy mala cara.

—Vas a ser tío —me dice dejándome pasmado.

—¿Qué?

—Pues eso que Alice está embarazada —me dice abatido, parece que no quisiera ser padre, coño es eso no quiere tener otro hijo.

—¿Y no quieres tener otro hijo? —pregunto expresando mis temores en voz alta.

—Joder claro que quiero, pero con el diablillo de Leonard ya tengo de momento suficiente energía —mira al cielo afligido — ¿recuerdas cuando estaba embarazada de Leo? —asiento, ella era una mandona de manual y justo pilló mi boda de por medio, no entiendo como nadie se volvió loco entonces.

—Si me acuerdo, era un dolor en el culo.

—Pues imagínate, a tu hermana otra vez embarazada y además el niño creciendo que está revolucionado desde que está en la guardería, y ahora que estamos buscando casa.

—¿Te ha dicho ella que está embarazada?

—No, vi una caja de una prueba de embarazo.

—Pues entonces no te alteres, igual no es de ella.

—¿Y de quién es?

—De una vecina, de una amiga.

—Si es de una amiga, es de una de las chicas.

—¿Mi hermana ha tenido los síntomas que suelen tener las embarazadas? No sé: cambios de humor, náuseas matutinas, antojos asquerosos y a horas intempestivas, fatiga y sueño excesivo. Lo que le pasaba en el embarazo de Leo.

—No, ella está igual que después que naciera el petardo.

—Pues entonces no es de ella, aunque si es cierto que todos los embarazos no son iguales, incluso en la misma mujer.

Intento tranquilizar a mi amigo, que se agobia enseguida y más cuando piensa que mi hermana le puede traer otro petardo a la casa nueva que se están comprando, con lo que conlleva que mi hermana estará insoportable con la compra de los muebles y la decoración, si es que de verdad está embarazada.

Algo en mi cabeza hace clic después de que mi amigo se marcha, estos días atrás he comprobado unos comportamientos extraños en mi mujer y me paro a pensar en lo que hemos estado hablando.

Bella lleva vomitando por las mañanas desde hace unas semanas, duerme más que una marmota y se cansa enseguida, se enfada por cosas nimias y llora por nada, se pasa el día en el baño haciendo pis, le desagradan los olores fuertes y me ha pedido ir a las tres de la madrugada a buscar cosas asquerosas a la gasolinera.

—Joder esa prueba de embarazo es de Bella— digo a nadie en particular.

Miro el reloj deseando que sea la hora para llegar a casa para hablar con mi mujer, necesito que me diga si voy a ser padre o no, no soporto estar en esta incertidumbre.

El vientre de Bella va creciendo conforme pasan los días, me hizo el hombre más feliz del mundo cuando me dijo que sí iba a ser padre. Me lo confirmó y desde entonces, contraté una chica para que limpiara en casa todos los días, desde ese día Bella solo se encarga de ir y venir a su trabajo. Y como es de esperar debido a su estado hormonal me comí la bronca del siglo por no dejarle hacer nada en casa, pero no estaba dispuesto a perder a otro hijo, y después del sangrado que tuvo Bella, no me fiaba mucho.

Hoy viene a casa Emmett y Rosalie con su prole, mis suegros y los padres de Rose, les habían preguntado o insistido para que tuvieran otro hijo, pero mi amiga dijo que no, no quería pasar por otro embarazo, se plantaban con los bollos como los habían bautizado las chicas, no quería arriesgarse a quedar embarazada nuevamente y que fueran otros dos bebés.

Yo me entretengo hablando a mi bebé, no sabemos que es, porque no se deja ver en las ecografías. Bella se ríe de mí cuando hago eso, y a mí me gusta verla. Ya lo tenemos todo preparado cuando la familia llega, por lo que nos ponemos a cenar enseguida.

—¿Y cómo va a llamarse vuestro bebé? —pregunta Emmett, una vez sentados en la sala para tomar café.

—Si es niña Sakura— digo

—Si es niño Goku—responde Bella a su hermano.

Habíamos estado hablando, yo elegiría el nombre de gusanito en caso que fuera niña, y Bella si fuera niño. Ambos nos miramos con una sonrisa en el rostro, la que se borra ante el grito de mi cuñado.

—Ni se os ocurra llamar a mi sobrino como un personaje manga —exclama el grandullón — como sea así, a ti te mato y a ti hermanita te desheredo.

—Cariño, son los padres pueden llamar a su hijo como quieran.

—¿Te estás oyendo Rose? — Emmett se estira del pelo —no puedes estar hablando enserio sobre que llamen al pequeño de esas maneras, eso es nombre de perro.

—A mí tampoco me gusta que lo llamen así pero ellos son sus padres.

—Venga Emmett, en realidad si es niña se llamará Coockie Cupcake y si es niño Ice Prince —me entra la risa pero la disimulo con una tos cuando oigo los nombres que dice Bella. Rose no corre con la misma suerte y se le escapa.

No sé de donde se los ha sacado pero no le pondría ni muerto esos nombres a mis retoñitos, por favor, cuando tuvieran que escribir sus iniciales, CCC e IPC2, venga ya, todo tiene un principio y un final. Aun así decido seguirle el juego a mi mujercita, porque es divertido por una vez tomarle el pelo a Emmett, siempre es él quien se ríe de los demás y ver como se le hincha la yugular mola un montón.

—Se les puede llamar Cece e Ipe —digo todo convencido —es más cómodo, dejaremos sus nombres largos cuando nos enfademos con ellos, como vosotros con Andrei y Page.

—Rose estos dos están de psiquiatra — dice mi amigo mirando a su mujer, Bella y yo nos miramos, y nos sonreímos guiñándonos un ojo — no sé qué se han fumado, que han bebido o que les ha pasado, ¿pero les estás oyendo? ¿Has oído como quieren llamar a mis sobrinitos? Qué horror por favor, van a ser el hazmerreír del colegio, LES VAIS A CREAR UN PUTO TRAUMA A VUESTROS HIJOS, PAR DE CENUTRIOS.

—Chicos ya dejar de joder que le va a reventar el corazón y no me quiero quedar viuda antes de tiempo —dice Rosalie riéndose a carcajadas, demasiado a aguantado ya la rubia.

Bella y yo nos empezamos a reír por ver a mi amigacho en ese estado. Él para y nos mira a los tres que casi, casi estamos por los suelos.

—¿Qué os hace tanta gracia?

—Tú, hermanito tú —dice mi mujer cuando puede calmarse, el pequeño debe haberse movido y debe estarle haciendo daño porque lleva las manos a su vientre —no se va a llamar así.

—¿Y cómo se va a llamar?

—Ya lo sabréis.

Ni siquiera lo sabemos nosotros, o al menos yo, así que espero que se me ocurra un nombre antes que mi bebé decida nacer siendo niña.

Toda la familia está contenta de nuestra próxima paternidad, y cuando Bella se queja porque la tengo entre algodones y no la dejo hacer nada, de hecho no la dejo ni levantarse para ir a coger un vaso de agua. Tanto sus padres como los míos están de acuerdo conmigo aunque ella está que se sube por las paredes.

Bella solo va de casa al trabajo y del trabajo a casa, hasta que Charlie le dé la baja por maternidad, que sé no tardará mucho porque se lo voy a pedir como yerno y como médico. Me lo llevo a mi despacho en un descuido de mi familia, hoy han venido todos a comer con nosotros.

—¿Qué querías Edward? —me dice nada más cierro la puerta.

—Te he traído aquí para pedirte que le des la baja de maternidad a Bella.

—Pero aún queda bastante para que dé a luz —dice extrañado.

—Sí, pero quiero que esté en casa tranquila —Linda, nuestra empleada del hogar, me ha comentado que ha visto sangre en la ropa interior de Bella y eso me tiene preocupado, porque no es muy normal — Bella tuvo un aborto hace unos años, y no quiero que este embarazo termine mal, no quiero perder otro hijo Charlie.

—Sabes que se enfadará ¿no? Ella tiene ahora las hormonas revolucionadas, al pobre Bastian lo tiene…

—Pues por eso —le interrumpo— si le das la baja yo estaré más tranquilo, ella estará en casa esperando pacientemente la llegada de nuestro bebé y Bastian trabajará en un ambiente más relajado, sé cómo se puede poner Bella de pesada con el embarazo, supongo que a su secretaría le haría ir a por antojos imposibles.

—La verdad que sí, casi que me parece buena idea darle la baja y que Bastian se encargue del departamento hasta que mi hija se reincorpore, todos estarán menos estresados.

—Tus empleados te lo agradecerán

Tras la charla de yerno y suegro volvemos con toda la familia, Bella se ha dado cuenta de nuestra desaparición, y me hecha la mirada de "luego me dirás que has hablado con mi padre" a ver que me invento para no decirle que su padre le va a dar la baja y no me monte el pollo.

Dos semanas después Bella ya está en casa descansando y de mal humor por ello, yo he tenido que dormir dos noches en el sofá, hasta que sus ganas de sexo han sido tantas y tan fuertes que me ha reclamado de nuevo en la cama, benditas hormonas de embarazada, que para unas cosas son muy odiadas pero para otras…

Por otro lado la habitación de gusanito también está completa, Alice se ha encargado de todo, ha contratado a Mía ya que voy a ser tío de nuevo y Jasper que se ha vuelto igual o más paranoico que yo no le ha dejado trabajar.

—Bella deja de moverte — le digo un día a mi esposa, no he mirado la hora, pero hace horas que nos acostamos a dormir.

—Vámonos al hospital —dice entre jadeos.

—¿Ya viene? —pregunto poniéndome de pie de un salto.

—No, quiero que me lleves al hospital para que me hagan un chequeo general —dice con ironía antes de proferir un grito ante una contracción.

—Joder, joder, joder, que ya viene gusanito —voy andando de un lado para otro.

—Edward al hospital YA —me grita.

Ese grito es lo que necesito para salir cagando leches hacia el hospital donde trabajo para traer al mundo a mi gusanito. Cojo la pañalera donde van todas las cosas del bebé y la bolsa donde Bella tiene sus cosas mientras ella va bajando y subiendo al coche. En menos de lo que canta un gallo nos plantamos en la puerta del hospital. Se llevan a Bella para prepararla, y yo voy a mi consulta para dejar las dos maletas, no tengo a nadie de confianza a quien poder dejárselas y mi consulta donde puedo cerrar con llave es lo más seguro y sé que ahí no se va a perder.

—¿Qué hace aquí doctor Cullen? —Pregunta el supervisor de turno cuando me ve salir de mi consultorio —usted no tiene que trabajar hoy.

—No doctor Gerandy, no trabajo hoy, pero he venido con mi esposa que se ha puesto de parto y acabo de dejar en la consulta bajo llave la pañalera y las cosas de Bella.

—¿Va a ser usted padre ya? —yo asiento feliz — pues corra entonces, que tendrá que prepararse para entrar con ella.

Voy en busca de Bella que ya se la han llevado para prepararla, como aún no ha dilatado lo suficiente, y puede ser algo lento voy a prepararme. Miro la hora y veo que es temprano para avisar a mis padres y mis suegros, pero si no les llamo y gusanito nace sin que ellos estén aquí, soy hombre muerto, así que me dedico a llamar a los abuelos.

Mi padre entra donde estoy con mi esposa que como siga apretándome la mano me la va a terminar por romper. Bella sigue sin dilatar lo suficiente, y he oído a su gineco-obstetra que terminaran provocándole el parto como siga así de lento porque el bebé ya se ha quedado sin líquido amniótico.

—¿Cómo estáis hijos? —pregunta Carlisle al entrar dándole un beso a su nuera y un apretón a mí.

—Aquí estamos de fiesta —Bella responde irónica a pesar que está presa del dolor, las muecas de su cara la delatan.

—Perdónala papá —digo con pena hacia mi progenitor— las hormonas, contracciones y demás…

—Cállate Cullen, no me tocas en tu puta vida ¿me oyes? —yo asiento, le sigo la corriente porque sé que habla desde el dolor y no desde la verdad.

—Bueno voy a informar a la familia que estáis bien y que las cosas de palacio van despacio.

—Cuando nazca ya saldré a decíroslo —digo antes de que mi padre salga del habitáculo.

No sé el tiempo que pasa, porque justo tengo el reloj en la mano que Bella está intentando que se necrose, pero cuando menos me doy cuenta la doctora que ha llevado su embarazo y su equipo, se colocan alrededor para traer a gusanito al mundo. Le ponen la epidural a Bella, cuando mi mujer ha comenzado a querer empujar. Estoy todo el rato con ella y no puedo ver como mi bebé llega al mundo, solo sé que está aquí cuando lo oigo llorar y la doctora me dice que vaya a cortar el cordón umbilical. Hemos decidido congelarlo por si hay complicaciones y tenemos que recurrir a sus células.

—Es una niña Bella.

—Te toca elegir el nombre entonces.

—Giselle Grace Marie Cullen Swan

1 Está marca de bombones, en sus anuncios los coloca en forma de pirámide, y en un par de ellos, sale un mayordomo con la bandeja en la mano y los bombones en pirámide repartiéndolos a los invitados de una fiesta.

2 CCC, es o era una academia a distancia e IPC son las siglas de Índice de Precios de Consumo.

Después de este capítulo, me gustaría saber que os parece, dejar un comentario no cuesta nada. Como podéis ver Edward y Bella ya han agrandado la familia. Jasper y Alice van en camino del segundo y el resto de chicas pues se lo han planteado aunque no hagan nada todavía.

Un saludo a todas las personas que dejaron un comentario en el capítulo anterior, a los que han dejado favorito y follow.

Espero que este capítulo también os guste y como ya os he dicho dejar un comentario no cuesta nada. Os espero en el grupo (link en mi perfil). Y nos vemos en la próxima actualización, que espero que no sea muy tarde.