Espero que les guste lo que sigue, Saludos.

¡DISFRUTEN!

CRUCE DE ALMAS

"El Vals del Tiempo"

CAPITULO 37

Segundo Día

Cuando Kagome y Sesshomaru regresaron al día siguiente hablaron con sus hijos sobre visitar a Toutosai e informarle mientras se encargaban del asunto del monte de las Ánimas. Había que deshacerse de esos restos para eliminar la amenaza mortal que representaban.

Una esfera descendió rápidamente en el claro donde Kagome estaba, Sesshomaru se acercó y durante unos momentos discutieron como debían proceder, nada de lo que sugerían era aceptable, ya que no solo peleaban contra la espada, también se enfrentaban a youkai puros y poderosos.

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Al medio día solo quedaban humanos en la aldea de la perla de Shikon. Sango, Rin y Kohaku tendría que enfrentarse a los terratenientes ellos solos pues Kagome había partido y con ella Sesshomaru.

Kyou y Yuuri al ser los más rápidos fueron con Toutosai para que guiara tanto a los diferentes demonios que habían ayudado a Kagome e Inuyasha en su antigua aventura como a los que él conocía personalmente y luego encontrarse con Kagome en caso de que Soúunga decida atacar antes de que logre purificar los restos.

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Cuarto Día.

Shippo salió caminando lentamente de la cabaña al sentir la energía de los gatos acercarse a la aldea. Shiori estaba hablando con Nashi sobre los preparativos.

-Llegaron -murmura Shippo a la líder- la predicción de Kagome se hará realidad, pronto no quedaran youkai en el mundo humano.

-Así es zorro -dice la líder Toran mirando a su alrededor- es hora de partir y será un viaje sin descanso, la sacerdotisa quiere que estés en el Oeste al caer la novena noche. -Shippo asiente- En el camino se nos irán reuniendo más sobrenaturales, no sabemos qué hará la rebelión y los Terratenientes deben estar arribando a la aldea de la Perla.

-Kagome ¿Dónde está? -pregunta Shippo tomando sus pertenencias del suelo al lado de la cabaña.

-Va camino al monte de las animas -responde Toran- quedaron algunas partes de Naraku que deben ser eliminadas antes de que las puertas del infierno se abran.

-Entonces vamos -responde Shippo

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Quinto Día

Incluso faltando una buena distancia para llegar al monte de las animas, Kagome podía sentir las energías negativas expelidas por la caída montaña.

-La vista es horrible -susurra Kagome sobre AhUm con Sesshomaru sentado detrás mientras se acercaban a los restos del monte de las ánimas y observar la enorme aura negra que la rodeaba.

-Incluso las tierras y animales a sus alrededores han sido afectadas -comenta Sesshomaru mirando como el veneno había secado la tierra, matado a los animales e incluso habían cadáveres de humanos.

Horas después aterrizaron en lo que se supone eran los bordes de la montaña caída, al desmontar de AhUm una esfera brillo sobre ellos y descendió a unos pasos. Kagome se acercó a Sesshomaru reposando una mano en su brazo al ver la esfera.

Luego de unos segundos esta toma la forma de un hermoso hombre de cabellos dorados, ojos de color del jade y unas hakamas marrón oscuro con un aori de color dorado, tenía en su mano un bastón de madera con hojas en sus pequeñas ramas.

-Saludos Guardianes -dijo el hombre con una voz que era baja y suave.

Una suave onda de energía fluyó del ser, se deslizo sobre y dentro del cuerpo de Kagome con un toque calmante.

-¿Quién eres? -pregunta Kagome elevando una ceja asombrada, no solo por el saludo sino también por el efecto calmante que la energía de este ser tenía sobre ella además de en su cuerpo en recuperación

-Soy un espíritu de la tierra y el bosque -responde el espíritu y al ver la sorpresa en el rostro de la sacerdotisa agrego- ya has visto seres como yo, Gran Sacerdotisa.

-¿Eh? ¿En serio? -cuestiona la miko sorprendida y ve como el espíritu sonríe

-Tu hiciste lo que nadie se hubiera atrevido hacer-responde el espíritu y ve que la miko lo mira confusa- ayudar a los youkai, hanyous, humanos… a todos por igual, tu amabilidad no conoce límites en esta tierra. Solo tú podrías lograr unir bandos tan contrarios y dirigirlos a un objetivo tan común como peligroso.

-Soy de la que piensa que sino haz hecho nada malo entonces mereces ser escuchado, incluso si lo has hecho… entonces tienes derecho a decir porque lo hiciste y ser castigado según tus pecados -responde Kagome con gesto triste-yo lo sé muy bien -susurra la mujer inclinando la cabeza a un lado cuando la mano de Sesshomaru toco su hombro

-La infección que hay en este lugar llega muy profundo en la tierra -le revela mirando la gran montaña y luego la mira- será un duro trabajo incluso para ti y más en tu estado… aun no te has recuperado por completo, tienes heridas abiertas que aún están sanando, necesitas tiempo.

-Tiempo que no tenemos -susurra Kagome negando con la cabeza para mirar a Sesshomaru, pero este guarda silencio esperando su respuesta. La mujer miro al espíritu que esperaba.

-Así es -responde el espíritu con un rostro desprovisto de toda emoción.

-Lo hare -responde la miko colocando una mano sobre la garra de Sesshomaru que esta sobre su hombro

-Por eso he venido -responde el espíritu y sonríe suavemente haciendo que Kagome se sorprenda del drástico cambio de frio a cálido- durante todos estos años mi hijo ha ido preparando el camino para ayudarte en tu última misión

-¿Tu hijo? -pregunta Kagome mirando a Sesshomaru- ¿Ultima misión? No entiendo-pero el espíritu solo sonríe.

-El posee un fuerte olor a hierbas medicinales -responde en su lugar Sesshomaru- igual que ese hanyou curandero amigo tuyo

-¡Jinenji! -exclama mirando al espíritu sorprendida mientras este asiente en confirmación a las palabras del Youkai-Increíble, eres su padre -dice esta con una sonrisa

El espíritu sonríe, luego señala toda la tierra que los rodea.

-En todo el terreno envenenado Jinenji sembró unas semillas especiales que poseen un fuerte antídoto espiritual para el envenenamiento -responde el espíritu- sus raíces han alcanzado lo más profundo del interior de la tierra conectándose entre sí como una gran red, solo necesitan una gran descarga de energía espiritual para activarse y esta debe ser explotada en el punto de origen.

-Lo que aliviaría el esfuerzo en mi cuerpo de mantener mi poder purificador activo el tiempo suficiente para borrar toda la contaminación -comenta pensativa Kagome

-Tu solo te enfocaras en purificar la energía negativa sobrante de la perla, es lo que mantiene el veneno activado y lo que lo hace mortal, al volverse un simple veneno la semillas se encargaran de sus efectos fácilmente-concluye el espíritu

Cuando Kagome se da cuenta del alcance del movimiento se da cuenta de que Sesshomaru no podrá acompañarla al centro de la montaña y por eso se gira a mirarlo.

-Debo hacer esto sola -Responde Kagome girando para mirarlo de frente.

-Lo sé -responde Sesshomaru acariciando una cicatriz en el cuello de su mujer- Regresa

-(Sonriendo kagome toca los labios del Inu) Le están dando demasiado poder a esa palabra -bromea la miko para luego tocar la mejilla del youkai- te juro que casi suena como el "Abajo" que le daba a Inuyasha

Sesshomaru alza una elegante ceja y de manera increíble esa preciosa sonrisa del Inu apareció, haciendo que el pobre corazón de Kagome se evadiera tres latidos.

-Tu sonrisa sigue siendo mortal mi Lord -susurra kagome para girarse y encaminarse al lado del espíritu-Hagámoslo

Sesshomaru observó cómo Kagome desapareció en el interior de la montaña guiada por la brillante luz del espíritu.

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Horas Después

En el interior del monte de las ánimas y después de una larga caminata en descenso, el espíritu se detuvo en un enorme lago.

Kagome se acerca, agachándose para ver mejor gracias a la luz dada por el espíritu y puede visualizar que dentro del lago había trozos de carne que poseían una ligera luz violeta.

-Son restos del cuerpo de Naraku -susurra la miko asombrada- pensé que todo lo que tenía que ver con él había desaparecido junto con la perla.

-La energía que mantiene vivo el veneno es expulsada por esos trozos de carne desechada -responde el espíritu- ¿Puede ver el punto alto de la concentración? Debería ser visible por ser energías residuales de la Perla.

Kagome se puso de pie otra vez, observo todo el lugar y como era de esperarse el punto de concentración estaba en el centro del lago.

-Joder, creo que hasta en mi vida esto es un cliché -responde Kagome al ver algo tan obvio e hizo un mueca- esto me va a doler

-Toma -le dice dándole su bastón y un pequeño paquete verde- no es mucho pero te ayudara a resistir la acidez del veneno

-Si… claro (suspira) -Kagome toma el báculo y el paquete, se quita las botas y las medias- odio, odio las quemaduras

Luego de aplicar el ungüento en ambas piernas este se solidifico con el mismo comportamiento de la resina para después poner un pie dentro del lago, al instante vapor comenzó a salir y lo mismo sucedió al entrar el otro pie.

Sin perder el tiempo caminó con cuidado hasta donde podía ver la gran concentración de energía, al llegar puso el báculo en fondo del lago, cerró los ojos concentrándose y usándolo como si fuera una de sus flechas canalizó su poder de purificación a través de la madera.

Tiempo después de que el poder purificador había tocado el suelo, la resina en los pies de la joven comenzó a desaparecer y los pinchazos de energía negativa empezaron a provocándole pequeñas quemaduras pero en ningún momento el circulo de luz que iba expandiéndose lentamente titubeó.

Cuando cada esquina del fondo del lago envenenado fue cubierta por la luz, este explotó hacia el techo como si fuera una lluvia de luces, los trozos de carne impura desaparecieron y el agua como un rio de energía blanca se desbordo fuera para deslizarse por cada grieta de la montaña hacia afuera cubriendo cada área a la redonda.

El ambiente dentro y fuera de la montaña parecía una fiesta de luciérnagas al anochecer. Sesshomaru que sobrevolaba el área debido al poder de purificación, pudo observar cómo donde el agua lumínica tocaba, un musgo verde brillante brotaba.

Al terminar, todo en varios kilómetros a la redonda poseía un espectro luminoso y una brisa con un fuerte olor a hierba medicinal flotaba.

Cuando todo acabo Sesshomaru aterrizo de nuevo en la boca de la ahora purificada montaña, espero unos momentos y luego en su cabeza una voz se escuchó pidiéndole que entrara a la montaña. Este volviéndose una esfera de luz se adentró a las profundidades, al llegar encontró al espíritu de rodillas al lado del cuerpo inconsciente de Kagome que aún tenía sus piernas heridas dentro del agua.

El youkai camino hasta la miko, la sacó y vió que en varias partes donde la resina no había soportado el ácido, podían verse leves quemaduras. Con cuidado el youkai se puso en pie y seguido del espíritu salieron de la cueva.

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Mientras en la aldea llegaba el contingente para hablar con la reencarnación de la antigua Sacerdotisa de la Perla.

-Así que es cierto que el campo que protegía la aldea desapareció -dice el hombre que se presentó como hijo del antiguo amigo de Kagome, Akitoki, el cual desapareció luego de destruir el manto de la Tenshi.

-Akitoki -responde sango sentada con el general- pensar que su hijo seria quien nos rodeara es más de lo que puedo decir.

-Nada que ver Señora Sango, vine personalmente por respeto a mi padre -responde este Akitoki- mi padre incluso le puso el nombre de la antigua sacerdotisa a mi madre

-Eh, ¿Le puso Kagome a tu madre? -pregunta Sango abriendo los ojos con sorpresa para luego suspirar- supongo que después que rechazó su petición de matrimonio Akitoki encontró a una buena mujer -comenta la taiyija y el terrateniente asintió.

-La situación es difícil en estos momentos -dice Akitoki muy serio, Sango lo mira durante unos segundos y asiente

-Lo sé, kagome va de camino a una confrontación con esos demonios -le informa seriamente la ex cazadora- en mi opinión ustedes no deberían interferir, ya que podrían perder sus almas

-Lamentablemente eso es algo que yo solo no puedo decidir -responde Akitoki inclinando la cabeza en una reverencia

-Supongo que debí esperarme esa respuesta -dice la anciana Sango atizando el fuego del hoguera- ¿Partirán a las tierras del Oeste mañana al amanecer?

-Así es -responde el joven comandante

Sango niega con la cabeza con gesto triste y ve que el joven la mira interrogante, por lo que la anciana le explica.

-Si las puerta del infierno se abren, ninguno de ustedes servirá -revela Sango y observa la sorpresa- perderán sus almas y sus cuerpos será soldados despiadados de esos demonios, por eso digo que su viaje es un perdida muy grande tomando en cuenta la cantidad de soldados que llevan.

-Tenemos mikos y sacerdotes... -empieza a responder el hombre y cuando ve la sonrisa de sango guarda silencio

-Un alma es un alma -responde Sango- todas serán absorbidas por las puertas.

A la mañana siguiente partieron hacia la gran concentración de poder demoniaco. Sango y su hija Kira los acompañaría, Aya se quedaría en la aldea.

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Séptimo Día

Al amanecer del Séptimo día Hikaru aterrizo en la aldea, siendo recibida por Aya que le informo que debía suspender la búsqueda de Jinenji ya que este se encontraba de camino a las tierras del Oeste, según le informo un espíritu del bosque ese mismo día.

-Entonces yo también iré más adentro al Oeste -dijo la joven Inuyoukai para girarse y emprender su viaje, pero fue detenida por Aya

-Madre pensó que podríamos necesitarla, pero creo que por la nueva situación ustedes la necesitaran más -dijo Aya entregándole a Hikaru la funda de sou´unga, Saya- Ve con tu padre.

-Así que los humanos decidieron enfrentarse a los demonios -comenta Hikaru preocupada.

-Son unos tontos -exclama el anciano Saya flotando sobre la funda.

-Madre trató, pero no quisieron escucharla -responde Aya negando con la cabeza

Hikaru se colgó la funda en su espalda y de un salto se volvió una esfera, partiendo hacia el Oeste.

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Octavo día

Al mediodía Kagome abrió los ojos, lo primero que vio fue unas doradas orbes frente a ella, esta sonrió y elevo una mano para acariciar el perfecto rostro.

-¿Cómo te siente? -pregunta Sesshomaru con preocupación

-Como si me hubieran quemado -responde esta con una sonrisa y al ver el gesto de fastidio de Sesshomaru se puso seria- adolorida de cuerpo, pero con fuerzas.

-El espíritu cubrió tus heridas con medicina, podrás caminar sin sentir dolor -le informa el Inuyoukai- y la medicina también acelerara tu curación natural.

Kagome se sentó con ayuda de Sesshomaru y vio como ambas piernas estaban cubiertas de una capa que parecía silicón transparente. Al mover los pies solo sentía una sensación de caminar entre algodón.

-Oh, vaya… esto es mejor que la morfina -responde la miko tocando las áreas que parecía que tenían una ligera capa de crema transparente.

-Kagome -dice Sesshomaru haciendo que Kagome dejara de acariciarse las piernas y lo mirara- he dejado de sentir el acercamiento del ejercito de Sou' unga

-Entonces era cierto que iban a utilizar el caído monte de las ánimas para abrir las puertas del infierno -comenta esta pensativa- debemos suponer que ya no importa donde las abran… ¿Qué tan lejos estamos?

-A Día y medio de camino, después de curarte volamos un buen tiempo -responde Sesshomaru para ver como kagome eleva la mirada sorprendida- pero debido a la fiebre tuve que detenerme, estuviste entre la conciencia y la inconciencia durante dos días.

-Estaban tan cerca -susurra está preocupada

-Descansa -le dice poniéndose en pie para traerle un tazón de las sopas que la sacerdotisa llevaba en su nueva mochila- pronto empezara la batalla

Kagome se recostó del árbol, tomo el tazón dándole las gracias al youkai y empezó a comer con ánimo.

Mientras la observaba dormir, el inuyoukai estuvo preocupado, quería darle a su miko aunque fuera otro día de descanso para restablecer energía pero al sentir el cambio en los demonios rebeldes pensó que eso ya no sería posible, un día podrían ser su límite de tiempo.