Falso matrimonio.

Capítulo 38: Bankotsu se toma venganza.

Sango se quedó como glaciar al oír la noticia. Su cuerpo empezó a experimentar una baja de temperatura y hasta el someterla a un desmayo o locura.

-¡Qué dijiste?-. Preguntó Sango impactada.

-¡Lo que escuchó señorita Sango. El señor Bankotsu, acaba de desalojar su oficina y la de la señorita Eri!-. Respondió Sara tratando de calmar su llanto.

Sango se tomó la frente, repentinamente, el frío de su desnudo cuerpo, empezó a tomar temperatura, pero de enojo, de furia, de ira. Comenzó a sudar y a ponerse nerviosa. El desgraciado de Bankotsu, se había vengado por el recital de Kagome dedicado a él.

-Gracias por la noticia, Sara-. Agradeció Sango con voz calma.-Se lo diré a Eri-.

Sango, cortó la llamada y en ese lapso, una invasión de nervios, le invadió el cuerpo, estaba furiosa. Cerró sus ojos apretándolos levemente y por la comisura de su boca del lado derecho, dejó asomar sus dientes en señal de que estaba más furiosa aún. Salió de la cama, se duchó y luego se maquilló y se vistió. Se puso un pantalón de vestir azul, una blusa de tirantes rosa y un saco liviano de color blanco, se calzó unas sandalias tipo zuecos de plataforma medio elevada y tacos bajos. Tomó su cartera y salió velozmente hacia la mansión de los abuelos de Kagome.

Al llegar, entró agitada y enojada. Kagome, junto con sus abuelos, Eri y Sesshomaru, estaban desayunando, cuando vieron entrar a Sango y Kagome corrió hacia ella, cuando la castaña ni bien cerrar la puerta, se largó a llorar desconsoladamente.

-¡Que pasó?-. Preguntó Kagome preocupada.

La pelinegra llevó a Sango hasta la mesa, donde los demás se acercaron a la castaña temiendo lo peor y su imaginación empezó a tejerse.

-¿Te peleaste con el mujeriego de Miroku?-. Preguntó Kagome.

-¿No, Kag. No es eso!-. Respondió Sango.-Es mucho peor-.

-¡Habla entonces!-. La alentó Eri.

-Ese bastardo de Bankotsu, se vengó de nosotras de la peor manera ¡Es un maldito cabrón y basura!-. Refunfuñó Sango histérica.

-¿Qué hizo?-. Preguntó Kagome.

-Esta mañana, me llamó Sara-. Empezó Sango.- Me dijo que había un enorme camión tráiler en la puerta del edificio donde está nuestro estudio y que estaban sacando todos nuestros muebles. En resumen, estaban desalojando nuestra oficina-. Concluyó la castaña.

-¡¿QUEE?!-. Gritó Eri abriendo sus ojos grandemente.

-Lo que escuchas, ese cerdo desgraciado, nos desalojó de la oficina. Supongo que por lo de ayer-. Dedujo Sango secándose sus lagrimas.

Eri era quien ahora estaba tan furiosa, que era capaz de despedazar ella sola toda la mansión de sus abuelos. Dejó a Sango a cargo de su hermana, ante la mirada de todos y sacó el teléfono inalámbrico de la mesa, marcó unos números y esperó pacientemente a que atiendan, pese a que estaba tan furiosa que ardías como el fuego. En breve una conocida voz masculina se hizo audible a través del auricular del teléfono.

-¿Diga?-. Resonó la voz de Bankotsu.

-¡¿SE PUEDE SABER QUE CARAJOS TE PROPONES HACERNOS CON ESTE ROLLITO?!-. Gritó Eri furiosa y casi al borde de estallar.

-¡Ah!-. Suspiró Levemente Bankotsu.- Veo que la noticia, corre como reguero de pólvora-.

-¡Sos de lo peor!-. Masculló Eri iracunda.

-¿Y que querías que hiciera?-. Preguntó Bankotsu con parsimonia.-¿Qué me quede tan tranquilo después de la "dedicatoria" de tu hermanita y tuya?-. Volvió a preguntar calmadamente.

-¡¿Me metiste los cuernos y querías salir limpio de esta?!-. Preguntó Eri al borde del colapso.

-Te pedí perdón y sin embargo me hicieron esa jugadita sucia. Ahora ve buscándote otra oficina, conmigo, no se juega-. Respondió Bankotsu y cortó la llamada.

Eri elevó su brazo donde tenía el auricular del inalámbrico, iba a estrellarlo contra el suelo y de no ser por los rápidos reflejos de Sesshomaru, ´los pedazos del auricular del teléfono estarían dispersos por todo el comedor del salón. El peliblanco, abrazó a una desconsolada Eri y lo que había comenzado bien, empezaba a teñirse de negro nuevamente.

Más tarde, Sesshomaru había partido para hacer unos negocios empresariales en Alemania y luego le daría una sorpresa a su novia. Pero mientras tanto, Eri y Sango, tuvieron que viajar a España a buscar todas sus carpetas, archivos, computadoras y otros accesorios a su ex oficina. Estaban tan furiosas, que juraron que si llegaba a estar el miserable de Bankotsu, iban a dejarlo peor que un puré de papas. Mientras en la mansión de los Saavedra, Myoga y Kaede, habían salido de paseo junto a su nieta favorita, tratando de olvidar ese feo día vivido y eso que el día acompañaba, ya que llovía, no mucho, pero lluvia con algún que otro trueno.

A la tarde y a la hora del té, Kagome y sus abuelos estaban en una cafetería muy elegante de Londres, cuando aparecieron Inuyasha y Miroku. Tomaron asiento en la mesa de Kagome y la pelinegra llamó al camarero, para que agregue dos tazas más al pedido que habían hecho.

-¿Cómo sigue la cosa?-. Preguntó Inuyasha.

-Igual-. Respondió Kagome.-Sango y Eri, están en España sacando sus cosas. No puedo creer lo resentido que es ese Bankotsu-. Gruñó Kagome.

-No es por defenderlo. Pero trató de disculparse-. Argumentó Inuyasha.

-No es fácil, Inuyasha. Lo que le hizo a Eri, es espantoso y aún la cosa estaba muy verde cómo para que Eri le acepte un perdón-. Afirmó Kagome.

-Sí, es cierto-. Dijo Inuyasha convencido.- Aún así, no estoy de acuerdo con lo que hizo-.

-¡Es un canalla!-. Bramó Kagome.- Engaña a mi hermana y encima aparece con otra,… ¡Uyysh! Me pongo furiosa de solo pensarlo!-.

Inuyasha sonrió asustado, sabe lo que es Kagome cuando se encoleriza, lo mismo sus abuelos y Miroku. Por ello, Inuyasha no iba a decirle lo de la compensación del divorcio de ambos, ya que ese no parecía el momento propicio para hacerlo. Pero Kagome vio un sobre en el suelo, se reinclinó bajo la mesa y lo recogió, Inuyasha al percatarse que Kagome se agachó a recoger algo, levantó el mantel y vio que el sobre estaba en el suelo y Kagome ya lo tenía en sus manos, era el sobre con el cheque que iba a entregarle con la compensación del divorcio, ya que Kagome no parecía estar interesada en seguirlo, pese al recital del día anterior. Inuyasha no había entendido el mensaje de Kagome, cuando cantó el tema de amor, previo al que le dedicaría a Bankotsu más tarde.

Inuyasha al ver que Kagome estaba por abrir el sobre, se lo sacó de las manos y la pelinegra quedó sorprendida por la actitud de su ex esposo.

-¡Oye!-. Protestó Kagome sorprendida.

-Lo siento, Kagome. Pero no es el momento para ver sobres ajenos-. Argumentó Inuyasha guardando el sobre en el bolsillo interno de su campera de cuero.

-¿Qué contiene?-. Preguntó Kagome enarcando una ceja.

-Nada-. Respondió Inuyasha.

-Inuyasha,…¿Qué diablos contiene ese sobre que me lo sacaste de las manos y no me dejas verlo. Que ocultas?-. Preguntó Kagome ya enojada.

-Lo hablaremos después. Ahora comamos-. Respondió Inuyasha también enfadado.

Cuando Kagome iba a explotar de histeria, un mensaje de whatsapp, llegó a su celular, abrió el mensaje y lo leyó. Se puso pálida y todos la miraron preocupados, pero cuando Kagome hizo una mueca de media sonrisa y miró a Inuyasha con una mezcla de sarcasmo y enojo. Todos empezaron a entender que ese mensaje dijo algo que nadie lo esperaba. Hasta que Kagome, se puso de pie y con una sonrisa de disimulo dio su mensaje antes de irse.

-Así que el sobre contenía un cheque con la compensación de nuestro divorcio que pensabas darme-. Dijo Kagome con ironía-. Vaya estúpida que fui-. Bramó.

Le volcó un vaso de agua en la cabeza a Inuyasha y se marchó. El peliblanco tras de ella para explicarle todo. Quien le había enviado el mensaje, era Bankotsu y lo peor era que si Kagome llegaba a enterarse que dentro del sobre estaba la carta con la firma de Eri, cuando defendía a Inuyasha, cuando él y Kagome, estaban en plena guerra, todo podía irse al diablo. ¿Seguirá la venganza de Bankotsu o Sango y Eri le pondrán un freno?

Continuará.

Guille (Knight Rider)