Si, he tardado un poco. Si, intentaré tardar menos, pero también espero reviews. Esto es un trabajo de dos...Yo escribo y vosotros comentais.

See ya.


-¿Cómo tienes tu brazo?-preguntó su padre al verla frotárselo.

-Bien, mejor. Ya he hecho el reposo necesario…

Jim asintió.

-Deberías irte… Ya estoy bien.

Kate miró a su padre apoyada en la pared y rápidamente apartó la mirada agachando su cabeza.

Suspiró y volvió a mirarle.

No, no estaba bien.

Estaban en urgencias.

Y su padre estaba recostado en una camilla.

-En serio… -Carraspeó el hombre- Estoy bien-dijo removiéndose e intentándose levantar, rodeado de cables- Además, Thomas…

-Tommy está con Rick.

Jim asintió y no dijo nada durante un buen rato en el que se mantuvo recostado en la camilla, esperando al doctor de guardia mientras el sonido de las agujas del reloj indicaba molestamente el rato que estaban pasando en aquella sala.

-Katherine… Es tarde-masculló cuando la vio bostezar.

Ella levantó la mano y finalmente lo miró seriamente.

Se acercó hasta él y se sentó en el taburete.

-Escúchame. Soy tu teléfono de contacto, sorprendentemente lo soy…

-¿Qué quieres decir?-interrumpió.

-Quiero decir que desde hace años… Me…de…-quiso decir 'detestas' pero creyó que no era correcto- Desde hace años no soy la hija que desearías tener… Y que teniendo novia…Me sorprende que yo sea tu telefono de contactos.

Jim miró a su hija en silencio y se frotó la frente viendo que realmente su pequeña Kate estaba preocupada.

-Elisabeth y yo ya no estamos juntos.

Kate asintió sin decir nada y se concentró en el borde de la sabana que caía por la camilla.

Aprovechó para revisar su móvil. Ningún mensaje. Supuso que en el loft todo iría bien. Era demasiado tarde –más de media noche- Para que alguno de sus inquilinos estuviera despierto.

Los dedos de su padre la sobresaltaron cuando se unieron a los suyos sobre la sábana.

Kate lo miró.

Su padre la miraba con cariño.

-Perdóname por todos los desplantes de todos los años…

-Papá…-jadeó sorprendida por la suplica de su padre, por la situación en general. Asintió sin dudarlo un segundo. Se merecían una oportunidad. Se merecían volver a ser los que eran antes de que su madre falleciera… Antes de que falleciera por su culpa.-Fue mi culpa-dijo sintiendo sus ojos llenos de lágrimas.

-¿Qué?

-Lo de mamá…Yo…yo lo siento-dijo echándose a llorar.

-Kate…Katie…No…-dijo irguiéndose, sin importarle nada y mucho menos todos los cables conectados a su brazo y su pecho. Abrazó a su hija con fuerza mientras ésta se desahogaba en sus brazos, apoyando su cabeza en su hombro.

Unos segundos después, mientras acariciaba su cabello, Kate se separó mirándole. Aquello había sido espontaneo, sin forzarlo, sin necesidad de buscar palabras o excusas. Había sido una disculpa, una unión, una reconciliación entre ambos… Esta vez verdadera.

-Lo siento…

-No, yo lo siento.

-No, papá. Tú sólo querías lo mejor para mi…Lo sé-se encogió de hombros-Lo sé desde hace unos cuantos años-rió entre lágrimas y Jim asintió, sabiendo a que se refería.

Ambos se quedaron callados después de que Kate obligara a su padre a recostarse de nuevo.

-Tu siempre estuviste para mi…No me pienso marchar. Me has dado un susto de muerte…

Jim suspiró, agotado.

Kate bostezó y miro hacia el pasillo. No había nadie.

-Esto me recuerda… Otra vez que también estabas muy asustada…

Kate miró a su padre y entrecerró los ojos y finalmente sonrió. Si. Y él había estado allí con ella, a pesar de todo, a pesar de su situación con Ethan y de que las cosas entre ellos dos no estaban bien ante los recuerdos de Johanna.

-¡Por el amor de dios, llevo desde las 3 del medio día aquí!-gruñó Kate. Su pelo se pegaba a su frente y su rostro estaba enrojecido del esfuerzo.

Estaba agotada.

Llevaba desde medio día ingresada en el hospital… De parto. Se suponía. El bebé se había adelantado casi dos semanas y tenían que hacerlo nacer ese día para no complicar las cosas ya que había empezado a perder liquido amniótico.

Y estaba aterrada.

Y sin Ethan.

Gruñó de nuevo al ver a la enfermera quitarle las tiras de su vientre que controlaban los latidos y movimientos del bebé.

-Por favor…¡Quitádmelo ya!-gritó desesperada agarrando la mano de su padre, que había ido con ella.

Por suerte, tras decir eso, el doctor apareció en la sala dispuesto a comenzar el parto, tras comprobar que estaba lo suficiente dilatada y que por supuesto, la epidural había surgido efecto.

-¿Estas lista, Kate?

Kate le devolvió una mirada de odio a su ginecólogo.

-Tomaré eso como un sí.

Jim apretó cariñosamente la mano de su hija y pasó una mano por su frente, despejándole el cabello húmedo por el trabajo de parto.

-Vamos, en cuanto sientas la contracción, empuja.

La contracción no se hizo esperar y Kate empujó. Y así lo hizo repetidamente entre gruñidos, quejas, lamentos y gritos mientras Jim a su lado intentaba apoyarla y animarla.

-Vamos, Katherine, tu eres fuerte…

-No puedo más-se quejó con lágrimas en los ojos y sintiéndose agotada, sin fuerzas de seguir con aquella tortura-No puedo…

-Si, si, puedes.

-No…Estoy aterrada. Soy muy joven para ser madre…-dijo sollozando- ¿Y si lo hago mal? ¿Y si le pasa algo?

Su padre la obligó a mirarlo únicamente a él, concentrándose en él a su lado. Kate no dejaba de llorar. Tenía demasiado miedo, pero la mirada de ternura… De amor de su padre le reconfortó.

-Puedes hacerlo. Yo estaré a tu lado para ayudarte…

El doctor los miró ambos después de que Kate asintiera a las palabras de su padre.

-¿Listos?

Ambos asintieron y tras varios minutos, varios gritos y contracciones un llanto irrumpió en la sala haciendo que Kate dejara de empujar y se recostara sin fuerzas contra la camilla. Completamente agotada y agitada cuando sintió como su padre le entregaba a su bebé.

Desde aquel momento, su vida cambió para siempre.

Acarició con ternura la mejilla del bebé que se calmó al estar en los brazos de su madre.

-Es…perfecto-susurró sin apartar la mirada de él.

Sonrió sin importarle las lágrimas que se deslizaban por su mejilla. Alzó la mirada buscando a su padre, le agradeció con la mirada y su padre sonrió y se acercó para besarle su frente.

Miró a su nieto con orgullo.

-Papá… es…tu nieto.

-Lo es.-contestó sin dejar de sonreír.

-Thomas Ephrain Beckett-susurró.

Jim miró a su hija.

-¿Cómo mi padre?

Kate asintió y volvió a mirar a su hijo sintiendo como su corazón latía con fuerza.

-Y tu no te fuiste de mi lado…Sin importar los insultos…Los gritos.

Jim asintió recordando y rió hasta toser cuando sintió que se quedaba sin aire. Las maquinas a las que estaba conectado pitaron y enseguida el enfermero de guardia vino a revisar que todo estuviera bien. Le dieron un vaso de agua y enseguida quedó relajado.

-Tienes que seguir a mi lado, me oyes. Esto no es grave. Sólo ha sido un susto…

Jim asintió.

-Tienes que ayudarme con Tommy.

-Ahora ya tienes a quien te ayuda.

-Pero tú eres mi padre… Y ahora que nos hemos reconciliado-bromeó Kate y Jim asintió rodando los ojos-Tendré que buscarte una novia.

-No digas tonterías, Katie.

Beckett rió acomodándose en el taburete.

Un buen rato después, el doctor entró y le indicó que podía marcharse a casa pero tenía que hacer reposo y tomarse las cosas con calma, aquello había sido un amago de angina de pecho y podía complicarse si no se tomaba la vida más relajadamente.

-Y si no se altera tanto con los partidos de Baseball-inquirió Kate hablando con el doctor mientras su padre abrochaba su camisa.

-Te he oído.

-Es la verdad…

El doctor sonrió y asintió. Le dio los papeles del alta y las recetas para unas medicinas para la tensión y finalmente padre e hija salieron del hospital.


Cuando llegó al loft encendió la linterna de su móvil al ver todo a oscuras como era de esperar a esas horas.

Miró por encima el salón, revuelto, aun con varias de sus cosas en cajas después de llevar semanas mudándose sin llegar a concretar y dejando muchas cosas en su apartamento.

Llegó hasta la puerta de su habitación y al abrirla una leve luz de la mesita la asaltó.

Alzó las cejas sorprendida y apagó la linterna del móvil cerrando la puerta.

-¿Qué haces despierto?

Rick la miró, recostado en la cama con la tablet entre sus manos.

-No podía dormir…-No perdía detalle al ver como su novia se iba quitando prenda a prenda- Y me puse a buscar casas.

-¿Casas?

-Creo que deberíamos comprar una…

Kate se tensó sin embargo no dijo nada y siguió desnudándose, hasta encontrar su pijama y ponérselo. Se sentó en el borde de la cama y le quitó la tablet.

-¿Cómo está tu padre?

-Bien. Fue un susto.

Rick asintió y besó su hombro viendo como Kate deslizaba el dedo por la pantalla mirando las diferentes ofertas.

-Creo que necesitamos un nuevo inicio… Un hogar nuestro y de nuestros hijos…

Kate no dijo nada, pero sabía que él tenía razón.

Dejó la tablet a un lado y besó sus labios, arrodillada entre sus piernas. Rodeó su cuello con sus brazos para incrementar la pasión del beso hasta quedarse sin aire.

Ambos se recostaron en la cama, tras dejar la tablet en la mesita y apagar la luz, acariciándose a oscuras, dándose mimos.

-Con patio.

-¿Mmmm?

-Deberíamos tener patio.

-¿Y eso?

-Para que Tommy juegue ahí…

Kate sonrió y se acomodó en sus brazos, rozando a propósito la semi erección de su chico, bajo sus calzoncillos.

-Tendrás que convencerme…-bostezó-Y estoy muy cansada.

-Con mucho gusto lo haré-atrapó un pecho con su mano haciéndola jadear mientras besaba su nuca y cuando movió su pelvis un leve toque en la puerta los interrumpió.

Ambos miraron en la oscuridad hacia la puerta.

Kate tomó el mando de la mesita y encendió la luz.

-Adelante.

Con cuidado se abrió la puerta.

-Hay un monstruo en la habitación de Sophia-dijo Tommy con seriedad.

-¿En serio? ¿Dónde se esconde?

-Debajo de la cama-dijo esta vez Sophia.

-¿Si? ¿De qué color es?

-Verde.-contestó el niño frunciendo el ceño.

-No, es azul-se quejó la niña y como si nada, corrió hasta saltar sobre la cama-¿Podemos dormir con vosotros?

Kate la abrazó llenándola de besos y luego se la pasó como si de un saco de patatas se tratara a su padre quien repitió el gesto. Tommy no dudó en correr y saltar sobre los brazos de su madre.

-Claro que podéis.-Contestó Rick, despeinando al niño mientras Sophia intentaba hacer cosquillas a su padre.

Los dos adultos se miraron por encima de la cabeza de los niños cuando consiguieron que se recostaran en medio para intentar dormir y se sonrieron.

-Te quiero-gesticuló Kate.

Rick sintió que su corazón se perdía un par de latidos de lo rápido que bombeaba.

-Yo también.

-Buenas noches chicos.

-Buenas noches, mamá.

-Buenas noches, papá.

Se hizo el silencio.

Rick movió su brazo hasta alcanzar la mano de Kate por encima de la almohada. Entrelazaron sus dedos.

-Buenas noches, amor-dijo apretando sus dedos de forma cariñosa.

-Shhh. Algunos queremos dormir-se quejó Tommy soltando una risita.

-Cállate enano.

Los cuatro se echaron a reír.

-Ahora en serio, a dormir o mañana no iremos a Central Park!