Aqui el siguiente capitulo y creo que os puedo prometer el último flashback. Ya podeís relajaros no hay más en este historia XDXD
Corazon de Nephilim: no pasa nada, entiendo el tiempo que necesitan los examenes asi que ni te disculpes. Gracias por las torturas aunque no me esperaba que de verdad fueras a darme una lista con ellas XDXD Pero son utiles y me has dado buenas idea, asi que gracias de verdad ;)
me alegro que te gustara el anterior capitulo, porque de verdad no llegue a estar cien por cien satisfecha, pero bueno, al final parece que todo a salido bien. Y si, por fin han terminado con Ares xdxdxdxd.
Arace-chan: No te preocupes, sufrirá ;)
Capitulo 35
FLASHBACK
Aeolus abrió los ojos sabiendo que al abrirlos todo se desmoronaría a su alrededor. El dolor en su pecho, los gritos de Ombric encerrado en su jaula de luz, la satisfacción en la risa de Manfred.
Que bello era el sonido del universo. Incluso en sus momentos más oscuros la vida daba tal satisfacción. Valía la pena sufrir por ella.
Delante de él se encontraba Manfred, el joven adolescente miraba sonriente la espada que al momento atravesaba el pecho del que había sido su padre y maestro. Por supuesto el fae no reaccionaba ante el dolor cosa que no le sorprendía pero por una vez le iba a ver caer. Aun si los gritos de Ombric le empezaban a molestar un poco demasiado.
Sin dudarlo ni un momento Manfred apretó su mano y la jaula se apretó en torno a Ombric, en menos de un minuto los gritos se detuvieron y la sangre comenzó a rodear la luz. Aeolus simplemente volvió a cerrar los ojos.
-Has perdido -La espada se retiró de su cuerpo sin delicadeza pero Aeolus se mantuvo allí de pie. Ni a un paso de la muerte el rubio parecía querer demostrar sus sentimientos más oscuros. Pero lo que Manfred no sabía era el porque de la quietud de su maestro.
Aeolus estaba demasiado concentrado pensando en quien había sido aquel que le había atacado por la espalda. Alguien que no conocía bien, pero a la vez le sonaba mucho. Girando la cara ligeramente hacía atrás se encontró con una cara familiar.
Las facciones eran jóvenes, de una edad muy cercana a la de Manfred. Era un joven alto y musculoso. Pero donde la mirada de Aeolus se concentró fue en los ojos, unos ojos al momento marrones pero que en un destello cambiaron a rojos. Un rojo sangre que Aeolus había aprendido a conectar con Ares, dios de la guerra. Lentamente volvió su cabeza hacía Manfred.
El joven no lo sabía ¿Cómo iba a saberlo? Manfred había vivido toda su juventud con ellos creyendo que había aprendido todo lo que necesitaba del mundo. Habían fallado y esto era el resultado.
-Skade te quiso
-Se puso en medio cuando fui a cobrar mi venganza. Una madre no haría eso, un humano no lo habría echo -Aeolus negó con la cabeza llevándose una mano al pecho en donde la herida seguía sangrando. Ares permanecía a las espaldas del fae en silencio.
-¿Te sientes satisfecho ahora?
-Si! Pitch mató a mis amigos, asesinó a todo mi pueblo! Se merecía morir
-Eso es lo que él te ha dicho -Manfred se volvió hacía Ares, pero el vio lo que quiso y en este caso como siempre desde que lo había conocido él vio al joven William, uno de sus mejores amigos. Él solo estaba viendo la cascara que Aeolus sabía que ya estaba vacía y ocupada por otra persona.
Sabía perfectamente como Ares lo había echo, había sido un error suyo muy grave pero al momento no lo había pensado. Ares había dominado el control de su consciencia de tal forma que la había atado a su magia incluso estando medio muerto. Después solo había necesitado esperar y encontrar un cuerpo.
William, el mejor amigo de Manfred había sido la victima perfecta.
-¿Cómo exactamente? Puedo imaginármelo, pero como? -Ares detrás de él se rió un par de segundos antes de acercarse a su oido para susurrarle la respuesta que tanto quería saber.
-El joven William habría echo lo que fuera por su querido Manfred, incluso cederme su cuerpo para que no controlara a su amigo. Un par de trucos de control y estaba echo. Los años te han vuelto lento Aeolus, antes lo habrías visto venir
-¿William qué estas haciendo? -Ares se apartó de Aeolus sonriendole falsamente a su amigo.
-Solo decirle lo orgulloso que estoy de ti querido amigo. Del poder que tienes -Aeolus suspiró y miró hacía arriba. La luna ya casi estaba en el punto más alto...pero ahora sin Ombric. El fae miró hacía lo que quedaba del cuerpo de otro de sus discípulos. Lo había sabido.
Había querido obligarle a quedarse en su casa en Atlantis pero...no lo había echo. Porque a pesar de saber que era egoista no había querido morir solo.
-Manfred, estoy muy decepcionado. Tu madre, tu compañero, tu familia
-Mi familia son los humanos, no los monstruos
-¿Y qué harás ahora? La orden es tuya, puedes deformarla, destrozarla, hacer morir a todos los espíritus que la han ayudado a crecer -Manfred asintió a cada palabra de su maestro el cual se mantuvo inexpresivo aun si ligeramente cabizbajo. Había sabido que la paz no duraría, pero no se había imaginado que la decadencia vendría de parte de su "hijo" -...No te puedo permitir eso. No con tu poder -Y entonces antes de que Ares pudiera reaccionar Aeolus había levantado una mano hacía la luna llamando su poder.
Los polvos plateados salieron de sus alas moviendose a su alrededor y en columna hacía la luna. No iba a conseguirlo, no tenia el tiempo de su parte pero, al menos podría sellarlo en su mayoría.
-Nunca, soy lento -La explosión de luz inundo la habitación y entonces Manfred comenzó a gritar cogiéndose su brazo el cual estaba absorbiendo las partículas plateadas en su interior. Su piel comenzó a cambiar poco a poco hasta que cuando todo terminó su piel estaba llena de puntos plateados que brillaban con fuerza. Al intentar usar sus poderes el quemazón le recorrió todo el cuerpo.
Las partículas de su brazo aumentaron.
-No volverás a usar tu magia...nunca más -Manfred miró a su maestro con los ojos inyectado en sangre pero finalmente lo maldijo y salió corriendo de la habitación seguido de Ares que se quedó unos segundos en la puerta mirándolo.
-No morirás con eso. No es suficiente para ti
-¿Por qué no me matas?
-No sería divertido si murieras -Y dicho eso Ares soltó una carcajada mientras corría fuera de la habitación persiguiendo a su pequeña marioneta. Este pequeño truco debajo de la manga de Aeolus no le había perjudicado en lo más mínimo. Y además, un enemigo débil habría sido muy aburrido.
El fae se quedó solo en la habitación y entonces se dejó caer de rodillas al suelo. La sangre siguió saliendo de su herida pero no moriría de algo como eso. Si Ares hubiera usado hierro puro en vez de plata ya estaría hablando de otra cosa, pero al momento no corría ningún peligro grave. Excepto el mismo.
Justo entonces mientras Aeolus intentaba ponerse cómodo en el suelo Pitch apareció entre las sombras buscando con la mirada a sus dos amigos. En primer lugar se encontró con el cuerpo destrozado de Ombric y después aun con más urgencia buscó al fae.
Cuando lo vio sentado contra la pared en una esquina corrió hacía el poniéndole una mano sobre la herida aliviado de que no fuera nada grave.
-¿Cómo están?
-Todos muertos
-Seraphina?
-Mi hija está bien. Está intentando entender que su madre no va a volver jamás -Aeolus le tomó del brazo mientras sus ojos por fin dejaban fluir todas las lagrimas que había estado conteniendo.
-Lo lamento hermano. Todo esto es culpa mía -Pitch negó con la cabeza mientras le devolvía el apretón en el brazo a él. Nunca dejaría que Aeolus se culpara a si mismo por todo este desastre.
-Ni se te ocurra volver a abrir la boca para decir tonterías -Las lagrimas siguieron cayendo y fue entonces que Pitch supo porque alguien que no lloraba nunca lo estaba haciendo -No no no no, ¿Qué has echo? ¿¡QUÉ HAS ECHO!?
-Pitch, tenía que hacerlo
-Tu qué te has creído que eres!? No eres un verdadero dios! Aeolus dime que has echo! Tengo que arre...
-Pitch, lo siento, es demasiado tarde -Y entonces las alas de Aeolus estallaron como si estuvieran echas de cristal. El grito de dolor del fae recorrió toda la zona hasta llegar incluso a los oídos de los traidores que ya se encontraban alejándose a toda velocidad de la zona.
Las bellas alas, siempre tan elegantes se habían ido partiendo cuando pequeñas grietas se había ido abriendo en ellas hasta que al final no había habido forma de mantenerlas unidas. No habría muerto de la herida, pero esto ya era otra cosa. Sobre todo porque no podía pararse aqui.
-Lo siento -Pitch le agarro de la cara mientras negaba con la cabeza.
-¿Qué haces? No intentas nada más Aeolus, esto es mortal para cualquier fae! No debes gastar energía, solo espera un momento, por favor hermano no me hagas perderte a ti también
-Pitch, lo siento
-PARA DE DECIR LO SIENTO! -Aeolus cerró los ojos aun con lagrimas recorriendo sus mejillas. Solo una ala había quedado intacta, pero eso era todo lo que necesitaba.
De repente el polvo plateado aun unido a dicho miembro se soltó flotando como una esfera plateada y en un parpadeo, antes de que Pitch pudiera intentar retenerla desapareció lista para buscar al siguiente guardián. Después la magia de Ombric se acercó a ellos quedándose allí flotando.
De la mochila de Pitch salió otra esfera. La magia de Skade.
-Pitch, cuídalas hasta que encuentren a alguien. No te arriesgues -Pitch le miró a los ojos y supo que el idiota de su hermano aun no había terminado, y que solo se detendría cuando hubiera acabado con todo lo poco que le quedaba de su magia.
Con una mano Aeolus tomó la esfera de Ombric y partió un trozo muy pequeño de esta y dándoselo a Pitch.
-Este trozo, sabes para que es
-¿Cómo sabes que Ombric querrá pasar por esto? -Pero aun así cogió con mucho cuidado el cuarto de la esfera encerrándolo en una botella de cristal vacía. Podría parecer la cosa más inútil para contener energía, y lo sería, si no fuera porque estaba sellada con su poder mágico. Las sombras que controlaban eran muy útiles a la hora de encerrar energía de la luz.
Para combatirla no tanto, pero para retenerla si.
-Lo sé
-No digas ese "Lo sé" me molesta que lo digas así -Pitch dejó caer su cabeza contra el hombro de Aeolus el cual le comenzó a acariciar el pelo -Sabe-lo-todo -El fae sonrió y soltó una pequeña risa.
El silencio inundo la habitación y la suave luz de las esferas de sus antiguos amigos ayudadas por la luna inundaban la habitación en donde dos hermanos se despedían. Pitch sabía que era imposible hacer cambiar de idea al idiota. Iba a seguir hasta que muriera.
-¿Qué has echo con Manfred?
-Sellarlo -Entonces con un movimiento de su mano apareció otra pequeña esfera de luz, más pequeña que las demás pero que brillaba con mucha intensidad. Sin dudarlo ni un momento Aeolus la dejó libre haciéndola volar por el mundo.
-Y la sueltas así
-Manfred necesita algo que perseguir. Y no quiero que sea a ti. Su energía faltante le llamará -Entonces por fin Aeolus sintió el cansancio agarrotando todo su cuerpo y haciendo que el dolor poco a poco desapareciera.
Sus músculos se relajaron y lo que quedaba de sus alas terminó por separarse de su cuerpo totalmente cayendo al suelo en una lluvia de cristales. Pitch le sujetó con mucho cuidado y lo ayudó a ponerse cómodo en su regazo.
-Lo siento
-Me da igual, no te perdono. Nunca lo haré
-Te echaré de menos
-Ni si quiera vas a poder hacerlo -Aeolus le sonrió como pudo notando que cada vez le costaba más y más moverse, la sangre que salia de su pecho se había detenido pero eso ya daba igual. Esa herida no había echo casi nada -Esto cuenta como suicidio, un suicidio de un estúpido
-hmmm
-Te dejaré, vas a morir aqui, solo abandonado. Yo volveré con mi hija, te olvidaremos
-Hm
-No te quiero -Y entonces Aeolus cerro los ojos sonriendo una última vez mientras Pitch se acurrucaba sobre el cuerpo de su hermano. No lo olvidaría nunca, porque era imposible olvidar a alguien que tan estúpidamente aceptada su muerte y le echaba todo el peso del mundo a otro. No lo perdonaría nunca, nunca, nunca.
"Has fallado tu misión" dijo una voz femenina entre la neblina blanca
"Tal vez" respondió Aeolus sentado entre dicha niebla con las piernas cruzadas y los ojos cerrados
"Serás castigado" siguió dicha voz "Volviste tu arma contra los que debías proteger, el castigo no será leve"
"Intenté hacerlo lo mejor que pude" Insistió el fae, ahora sin sus alas. Debería haberse sentido avergonzando de aparecerse así ante la diosa madre a la que había fallado pero extrañamente no sentía nada más que calma "Tu método, estaba equivocado"
"Tu linaje no probará los cielos" la diosa no parecía ni intentar escucharlo "todos sufrirán la misma pena, no conocerán la paz"
Aeolus permaneció en silencio unos segundos hasta que por fin en su cabeza tuvo una respuesta preparada "No quiero tu paz"
"Entonces aceptas el castigo"
"Si, pero sé que puedo confiar en los que vengan. Sabrán vivir con ese castigo, encontrarán su propria paz"
"Está echo" Y cuando la voz desapareció dejando a Aeolus solo en la bruma él solo pudo hacer una cosa. Una sonrisa creció en su cara mientras poco a poco iba aceptando la paz que él mismo había creado. Su estrategia iba a funcionar. Siempre lo hacían.
En la esfera plateada Anya escuchaba las voces y observaba los recuerdos. Aeolus le había dicho que le enseñaría todo, y allí estaba el todo. La estrategía de Aeolus llegaba hasta allí, lo que venia ahora era su búsqueda de la paz.
El fae se encontraba a su lado con sus alas enteras pero cuya esencia era solo recuerdo. Ahora con los ojos listos para la verdad cuando Anya se giró se encontró con la destrozada espalda de su progenitor.
Una belleza sin igual en aquellas alas terminando así.
-Queda mucho por hacer, pero estas lista para continuar -Anya asintió lentamente. Aun tenia dudas pero ahora creía poder ver mejor que era lo que había ocurrido durante todos esos años de mentiras en la orden.
-¿Es fácil?
-Hmm?
-Encontrar la paz -Aeolus la envolvió con sus brazos dándole un abrazo.
-No, pero sé que puedes cargar con las consecuencias -Anya asintió y por un momento se dejó arropar por el calor de Aeolus. Pero ya basta, se dijo a si misma, de retrasar esto. Tenia que moverse ya o Manny se saldría con la suya...no, Manny no, Ares -Es hora de seguir
Y entonces todo el mundo había empezado a dar vueltas y cuando Anya había abierto los ojos se había encontrado con un muy preocupado Nightlight. Detrás de él Emma y Toothless se removían inquietos preocupados por la joven. Pero no tenían tiempo para esto.
Agarrandole la mano a Nightlight se puso a subir las escaleras a toda velocidad. Tenían que llegar al despacho de Manfred, y tenían que hacerlo ya.
Buuuuuueeeeeeeno...que os parece? Espero que os haya gustado, y como siempre si algo no ha quedado claro podeis preguntarmelo. Hasta el siguiente capitulo :)
