Halloween... no es solo para niños

Pov Nessie

Saque del horno la charola de brownies y los puse sobre barra de la cocina que dividía la habitación en dos. Y en dos segundos Jake bajo las escaleras, dispuesto a devorarse la charola entera.

-No! - le pegue en la mano con la miserable, que me ayudaría a extender el betún de chocolate sobre la masa horneada y humeante-. Son para en la noche.

-Pero yo quiero brownies - me hizo un puchero adorable que casi hace que me doblegue, acercándose mas a mi costado izquierdo.

-Tendrás los brownies que quieras en la bendita fiesta de halloween de Alice - murmure extendiendo la pasta chocolatosa.

Me sentía muy adulta cada vez que cocinaba para mi hombre. Hombre que no traía camisa, ni pantalones, solo ropa interior gris, me concentre aun mas en la tarea que tenia enfrente para no llenarlo a el de chocolate y devorarlo enterito en el piso de la cocina.

-Esto sabe rico - Jake se metió un dedo a la boca lleno de la misma pasta del potecito de Betty Crocker-. Quieres que te ayude a moler las nueces?

-No... ya lo hice mientras te duchabas, gracias -estire mi mano para tomar la casuelita llena de nueces trituradas y la puse frente a el-. Puedes comer un poco, pero no todas - le advertí.

-No quiero nueces, prefiero esposa a la chocolate - con demasiada brusquedad tomo mi muñeca izquierda unto chocolate en brazo, para después chuparlo con un gruñido casi pecaminoso.

Todos mis músculos se contrajeron y solté un gemido muy bajito.

-Jake... déjame... trabajar... yo...

-Tu que? - con el dedo indice extendió chocolate en mi garganta. Levanto mi barbilla para tener acceso a mi cuello.

Mi respiración se convirtió en un jadeo cuando su lengua acaricio mi piel achocolatada.

Guarda tus perversiones culinarias para la fiesta de Alice. Con suerte nos destierren luego de que profanemos la cocina o la antigua mesa del comedor que tanto ama Esme - le dije con mi don, ya que no me creía muy capaz de sonar convincente si usaba mi temblorosa voz, empapada de deseo lascivo.

-Señora Black, me gusta como piensa - me dio un rápido beso en los labios.

-Señora Black... Créeme que jamas imagine escuchar esas palabras hasta hace unos meses... Cuando regrese de viaje... Me gusta mucho como suena - sonreí ampliamente terminando de poner el betún de chocolate.

-Yo estuve esperando bastante tiempo poder decirlas. No pensaba en ti de esa manera, hasta ese día en que me viste diferente. Fue muy obvio que no me mirabas igual... Pero por un momento perdí totalmente la esperanza de llegar a decirlo... Me alegra que no ocurriera así...

-Lo lamento - susurre bajando la mirada.

-No fue culpa tuya, ni de Leah siquiera -Jake me tomo por el mentón para verme a los ojos-. Solo fue mía y de Bella. Debimos de haberte dicho todo desde un principio.

Solo asentí y me refugie en su pecho desnudo.

Después de que vacié las tres charolas de brownies en una linda canasta que compre en Port Angeles para complementar mi atuendo, mi lindo marido se ducho conmigo. Oh, si las paredes de ese cuarto de baño hablaran... así como las de la habitación, la biblioteca, el corredor, las escaleras, la cocina, el comedor, el cuarto de lavado, la sala, el cuarto de televisión y de alguna extraña manera hasta el techo.

Aun me pregunto como es que lo hicimos en el techo. Que estábamos haciendo en el techo esa tarde? Ah, ya. En Forks uno debe revisar su techo cada seis meses para no tener goteras y Jake me invito a hacer una inspección, a pesar de que la casa todavía no tenia ni los seis meses de construida; una cosa llevo a la otra y...

Demonios, somos los nuevos Emmett y Rosalie! Bueno al menos nosotros no nomos exhibicionistas.

Después del largo baño, Jake seco mi cuerpo con una toalla y seco mi cabello restregándolo con una toalla mas pequeña.

-Por que te gusta bañarme y secarme de esa manera? No soy una niña de siet... Bueno esta bien. Si tengo siete años - me reí.

-Nunca he visto que haya una ley que me prohíba hacerlo - contesto muy serio, pero sus profundos ojos brillaban.

-De acuerdo, hasta que no haya una ley en el mundo que te prohíba bañarme, podrás hacerlo.

-Gracias, ahora vístete - ordeno.

-Señor. Si Señor - hice un saludo militar, con el cual me vi bastante ridícula ya que estaba completamente desnuda.

Me puse mi pequeña ropa interior negra y un sostén straple color blanco. Me pasee por la habitación hasta mi peinador y me puse la espuma blanca que me había recomendado en Francia para mis rizos. Me maquille frente al espejo bajo a la mirada atenta de Jacob; me pone nerviosa que haga eso. No se que cosas lujuriosas le pasan por la cabeza cuando me ve de esa manera, aun que luego me entero de sus pensamientos mas tarde.

Una vez contenta con el resultado en el espejo, vi a Jake quien aun me observaba desde la cama con su ropa interior puesta y me dirigí al armario y cerré las puertitas blancas. No quería que Jake me viera con el disfraz hasta que ya estuviera completamente caracterizada, ademas quería disfrutar mi disfraz un poco mas, sabia que terminaría hecho jirones por toda la casa, si no en el bosque.

Me puse con cuidado las pantimedias de red, sobre ellas me puse un diminuto short negro para que me cubriera el trasero por si me tenia que agachar a recoger algo y no enseñar de mas, frente a los lobos y mi familia. Me puse la faldita roja que era parte del disfraz y al final el ajustado vestido rojo. Acomode mis senos para que se vieran mas prominentes, me puse las muñequeras blancas y rojas y por ultimo tome la capita roja con capucha. Me calce mis botas negras y cerré el ziper lateral interior de cada una.

Lista!

Caperucita Roja, esta lista para su lobo. Lo se, eso sonó sucio... y lo es.

-Lobo estas ahí? - pregunte antes de salir del enorme armario.

-Si - escuche el corazón de Jacob acelerarse.

El ya sabia que es lo que me iba a poner para Halloween, el lo había elegido, pero no me había visto con el disfraz puesto.

Abrí las puertas de golpe y su mandíbula fue a dar a la alfombra. Estaba de pie frente a mi con los brazos cruzados, llevando puestos los pantalones negros que le compre en Port Angeles.

Me regodee fascinada por su mirada. Usualmente siempre me ve a si, pero ahora estaba usando ropa cuando me estaba dedicando esa lasciva mirada.

-Y? Que te parece? Era lo que esperabas? - di un giro de 360 grados, frente a el.

-Es... Es... es muy bonito y... tus piernas... y... este - se aclaro la garganta-. Tenemos que ir a la maldita fiesta de Alice? - pregunto como si fuera un niño pequeño.

-Ella dijo que si no íbamos, vendría a llevarnos - hice un puchero.

Camino a la fiesta de Alice, el lobo feroz me persiguió a su antojo, hasta que me atrapo.

-Cuidado con tus brownies, Jake - murmure enredando mis piernas en su cintura y alejando la canasta de nosotros, todo lo que mi brazo derecho me permitía.

-Al diablo los brownies - mascullo antes de succionar la piel de mi garganta.

Detente - le ordene con mi don-. Bájame con cuidado y no me vuelvas a besar de esa manera hasta que estemos en casa de mi familia.

Fue de lo mas horrible obligarlo, pero si queríamos ser vetados de la casa de mi familia, aunque solo fuera por halloween, valía la pena.

Pronto estuvimos frente a la irreconocible casa de los Cullen, tomados de la mano.

El porche estaba lleno de telarañas falsas, arañas, murciélagos mecánicos que movían sus alitas, una calavera estaba sentada en una mecedora. Las calabazas espectacularmente talladas con la cara de cada miembro de mi familia estaban encendidas.

Toque el timbre con una sonrisa, mientras Jacob cumplía con mi orden. Con su brazo derecho me tomo de la cintura y su nariz recorrió desde mi oído hasta mi garganta.

-Dulce o truco! - murmure con una falsa sonrisa a Alice, vestida de Alice en Wonderland, con peluca rubia y todo, pero en versión sexy como yo.

-Caperucita Roja! - exclamo encantada, luego miro de arriba a bajo al semidesnudo hombre a mi lado-. Quien se supone que eres tu, Jacob? Un indigente? - su tono despectivo exaspero a mi marido.

-No, doble Alice -puso los ojos en blanco-. Soy el lobo feroz - gruño en mi cuello haciéndome cosquillas.

-Si como no, lobo feroz. Que no pudiste disfrazarte de algo mejor?

-Mis pantalones son nuevos y costaron mas de cincuenta dolares, agradece que no viniera desnudo.

Alice torció el gesto.

-Bien, pasen. La función comienza a las doce en punto con Nosferatu - Alice se hizo a un lado dejándonos entrar y lo que vi fue muy perturbador.

No solo fue la decoración de casa de terror, llena de telarañas, luces rosas y purpuras, muñecos vestidos como zombies y momias, sino nada mas y nada menos que a mi propia madre -que me dio y dio su vida por mi-, disfrazada de Conejita de Playboy.

-Ma-mama?

Jacob solto una carcajada a mis espaldas.

-Ni una sola palabra, ustedes dos - nos señalo con su delgado dedo indice.

-Por que estas vestida así? - me acerque a ella para darle un beso.

-Por una estúpida apuesta con tu padre. No quieres saber los detalles - se cruzo de brazos enfadada.

La mire con los ojos muy abiertos. Que demonios habían apostado?

-Y quien se supone que eres tu chupasangre? - cuestiono Jacob masajeando mis hombros de manera sugestiva. Detalle que no le paso por alto, al vampiro vestido con una bata de pijama color rojo.

-Soy Hugh Hefner - con una sonrisa poso en su boca una pipa.

-Quien? - pregunte frunciendo el ceno.

-El creador de la revista Playboy - me respondió un conejo blanco, con un saco azul y un reloj de bolsillo en sus manos.

Jasper se había disfrazado a corde a Alice, o mas bien Alice lo había disfrazado acorde a ella. Mi rubio tío iba todo vestido de blanco -zapatos, pantalón, cinturón, camisa, corbata- el ya mencionado saco azul, naricita rosa con bigotitos y oregitas blancas adorables. Jasper se veía tierno y enfadado, pero cuando paso cerca de Alice -quien estaba acomodando dulces en un gran tazón de cristal cortado-, le dio una nalgada.

Que demonios había pasado con mi familia? En halloween siempre se visten con disfraces normales, tiernos e incluso inocentes y ahora... hasta conejos pervertidos son!

-Quien se supone que eres tu, Jacob? - pregunto Rosalie con sus manos en las caderas.

-Mas bien quien eres tu? Una... princesa árabe y... rubia? - cuestione yo a mi vez.

-Yo, yo soy Mi Bella Genio - poso sus manos a la altura de sus codos y asintió rápidamente cerrando los ojos.

-Mi Bella Genio? Eres una genio? - en serio, que ocurre con mi familia?

-Mas bien tiene mal genio - murmuro Jake entre dientes, causando que nos riéramos papa y yo.

-Mira, soy Anthony Nelson -Emmett desfilo hacia nosotros con un uniforme azul del ejercito-. Soy de la NASA. Soy un astronauta, fui enviado a la luna, mi nave se averió y caí en una isla desierta cuando me encontré con Genie.

Mire a mama tratando de encontrar una explicación a lo que Emmett acababa de recitar.

-Luego te lo enseño - murmuro con una sonrisa.

Carlisle y Esme eran doctor y enfermera sexy y salieron un tanto despeinados del baño debajo de las escaleras.

En serio, que rayos ocurre con mi familia?!

Luego de la locura de los disfraces, nos sentamos en la sala a ver viejas películas de terror, que no tenían ni pizca de gracia. Así que mi lobo feroz y yo decidimos besarnos durante la función, luego comimos brownies, los cuales comencé a lanzar a Emmett quien estaba sentado en el piso con las piernas cruzadas. Parecía un niño pequeño, viendo muy emocionado una película en blanco y negro.

Cada vez que le lanzaba medio brownie a la cabeza de mi tío, le lanzaba la otra mitad a Edward y Emmett creía que era papa quien se lo lanzaba. Después de cinco lanzamientos se armo una pequeña pelea divertida, pero papa nunca dijo que era yo la culpable.

Antes del amanecer decidí darme una vuelta por la casa, para estirar las piernas. El lobo feroz me siguió desde una distancia segura, camine lentamente alrededor de la mesa del comedor de Esme y lo vi a los ojos. Avanzo un par de zancadas y lo tuve frente a mi en todo su esplendor, me tomo de la cintura y me sentó sobre la mesa con mis piernas abiertas y así pararse entre ellas.

No hicimos nada malo, solo nos vimos a los ojos a los ojos, hundí mis manos en su cabello suave, luego baje por su cuello, sus hombros, su pecho hinchado -mi almohada favorita-, su abdomen marcado y su vi de nuevo aquel suave e hirviente camino. Jacob paso la punta de su indice por mis labios, acaricio mi cuello, mis brazos. Jamas hicimos nada que no se pudiera hacer en publico; ganas no nos faltaban, pero no eramos tan descarados como nuestra familia.

Durante el día, los chicos de ambas manadas llegaron, comieron, vieron una película y se marcharon, otros llegaron y se repitió el procedimiento. Algunos traían disfraces, otros no, Embry solo traía un antifaz negro, al igual que su camisa y pantalón. Seth llego vestido de roquero, con delineador negro, uñas negras y todo. Se veía muy bien.

Alrededor de las cinco llegaron Sam y Emily sin disfraz, pero Samantha iba vestida de calabacita de halloween. Casi detrás de ellos, llegaron Quil y Claire, disfrazados de Aladin y Jazmin. No es hermoso lo que los lobos hacen por sus improntas?

Como ya había niñas en la casa, todos tuvimos que comportarnos y Alice puso el dvd de Monstruos Vs Aliens y Emmett, como no, estaba en primera fila.

Samantha sonrió en mi dirección, algo dentro de mi me arrastro hasta ella y la saque de los brazos de su madre. Sus pequeñas manitas jalaron mi cabello mientras se ponía a chillar fascinada.

-Calabacita mala. No le jales el cabello a la tía Nessie - murmure con voz tonta, alejándola un poco para subirla y bajarla como solía hacer Emily conmigo.

Sammy chillo de nuevo mientras le hacia trompetillas en sus mejillas regordetas. Era la bebe mas hermosa que hubiera visto. Bueno, mas bien es la única bebe con la que he tenido contacto directo. Su madre me dejo cargarla mientras ella comía.

Jacob se sentó a mi lado y le dio a la niña una paleta de naranja en forma de calabacita.

-Mira, es tu hermana - murmuro Jake con una gran sonrisa, quitandole el celofán transparente.

Con dificultad pase saliva para deshacer el nudo de mi garganta. Ahí estaba yo, con una bebe en mis brazos y a mi lado el esposo mas perfecto del mundo, quien estaba casado con la mujer mas imperfecta del mundo.

Desterré de mis pensamientos la idea de que esa escena jamas pasaría con un hijo nuestro. Que no íbamos a tener oportunidad de llevar a nuestro hijo o hija a pedir dulces, no íbamos a poder disfrazarlo, no lo llevaríamos a su primer día en el escuela... por que no íbamos a poder tener hijos.

Mientras cuidaba que Samantha no hiciera un desastre con su paleta de naranja, bese su cabello negro. Olía deliciosa. No en el sentido de querer hacerle algo malo, como clavarle los colmillos, pero tenia ese delicioso aroma a bebe. Me aclare la garganta un par de veces mas y regrese a la bebe a su madre, Sam estaba muy ocupado junto con Seth y Embry matando zombies en el Xbox.


Capitulo dedicado a: Lizy López Flores por que me lo pidió en el Facebook. Espero que te haya gustado Lizy!