Capitulo 37:
Roy acababa de salir de la casa cuando oyó una voz de hombre que gritaba furioso el nombre de una mujer. Riza. A lo lejos vio una sombra junto a la puerta del faro. Titubeo unos segundos, pero después de volverse a mirar hacia Roy, entro al faro.
Después oyó el grito ahogado de Riza desde la torre.
El pánico exploto dentro de el.
Fue corriendo hacia el faro, subió los cinco escalones de dos en dos y echo la mano a la puerta. Estaba cerrada.
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Cuando llego a lo alto de la escalera, Riza sintió que le daba vueltas la cabeza. Le dolía mucho el costado y el sudor le caía por la espalda. Miro hacia abajo. Allí estaba Frank. Había encontrado un farol y se encontraba ya a medio camino.
Justo en ese instante se detuvo y la miro. El farol ilumino sus rasgos pálidos y contorsionados por la ira y la excitación. Estaba disfrutando con todo aquello.
-Estas atrapada. El farero no esta. Lo he visto venir corriendo. Parecía muy preocupado- siguió subiendo las escaleras, pero lo hizo con total tranquilidad-. Parece que estamos solos tu y yo.
Riza oyó como Roy golpeaba la puerta desde fuera y gritaba su nombre.
Las lágrimas se agolparon en sus ojos.
"Calmate. Calmate"
Miro a su alrededor, se encontraba en la habitación ovalada que albergaba los tanques de aceite que movían las lentes. Necesitaba un arma. No había nada excepto un pesado cubo de metal que Roy utilizaba para subir cosas por la escaleras. Agarro el cubo y se dirigió a la angosta escalera que conducía a las lentes. Respiro hondo y obligo a sus músculos a responder. Subió los últimos diez escalones.
La luz era cegadora allá arriba.
-¡Elizabeth!- Frank había llegado a la habitación anterior.
Con el cubo en la mano, Riza salio a la pequeña cornisa del exterior. El viento soplaba con fuerza y, al mirar abajo, vio a Roy golpeando la puerta con un yunque.
Riza tenía las manos empapadas en sudor. Se alejo con mucho cuidado de la puerta que daba a la cámara de las lentes.
Se oyó el ruido de los zapatos de Frank. Estaba a solo unos metros de ella. Respiro hondo y de detuvo. El sonido de los latidos de su corazón se mezclaba con los golpes de Roy.
Frank se acerco un poco más.
-Va a ser un verdadero placer matarte.
Entonces se oyó el golpe de la puerta de abajo al abrirse y golpear contra la pared.
Roy.
Frank soltó una carcajada.
-Parece que tu héroe ha conseguido entrar. ¿Sabes? Creo que voy a compartir el placer de matarte con tu amante. Le dejare que mire mientras te arranco la vida poco a poco. Después lo matare a el también.
La ira le dio valor. Frank era un monstruo, alguien tenia que detenerlo antes de que hiciera daño a alguien. Levanto el cubo por encima de la cabeza.
Frank salio a la cornisa y Riza lo golpeo en la cabeza tan fuerte como pudo. Cayo sobre la barandilla, ala que se un segundo y luego resbalo.
Movió los brazos intentando aferrarse a algo. Su mirada se clavo en ella unos segundos. Y entonces cayo al vació.
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Roy oyó el grito de un hombre cuando estaba ya a punto de salir a la cornisa. Se asomo a la barandilla. En el suelo yacía el hombre que había estado persiguiendo a Riza. Tenía las piernas y el cuello rotos. Estaba muerto.
Encontró a Riza agachada, con la espalda pegada a la pared del faro y los ojos cerrados a cal y canto. Las lágrimas le habían manchado la cara.
Fue hacia ella y le puso la mano en el hombro. Ella abrió los ojos y levanto los puños. Comenzó a lanzarle golpes que el tuvo que esquivar antes de conseguir agarrarla de las muñecas.
- Riza, soy yo, Roy.
Pero ella siguió luchando.
- No voy a morir. No dejare que me mates.
Roy la estrecho entre sus brazos y la apretó contra su pecho.
-Riza, soy yo. Todo va a salir bien.
Sintió el escalofrió que le recorrió el cuerpo y como se le iba relajando los músculos.
-¿Roy?
- Si, pequeña. Soy yo.
-¿Donde esta Frank? Lo he visto caer.
Roy la soltó.
- Ha caído al vació. Esta muerto, pero no mires.
-¿Estas seguro?
-Si.
Se alejo de el, y a duras penas se puso en pie.
-Tengo que verlo. Necesito saber que esta muerto.
-No, Riza.
Pero no le hizo caso.
-Tengo que hacerlo.
La siguió por la intrincada escalera de caracol, pendiente de agarrarla si se caía. Pero bajo a toda prisa y con paso firme.
Por fin llego junto al cuerpo de Frank. Se quedo mirándolo durante varios minutos, como si no pudiera creerlo. Entonces se quito el anillo y lo tiro encima del cuerpo.
- Ya ha acabado todo, Riza- le susurró Roy, poniéndole las manos en los hombros.
Pero ella se aparto.
-No pensé que algún día seria libre.
-Déjame que te lleve a casa- le dijo, tendiéndole la mano.
-Yo no tengo casa- respondió ella, inflexible como estatua-. Tu me pediste que me fuera.
Aquella palabras lo golpearon de lleno en el pecho. Quería abrazarla, pero estaba tan rígido que le daba miedo que fuera romperse en mil pedazos.
-Estaba enfadado- le dijo el-. Además de orgullos y arrogante, soy un tonto. Lo siento.
-Necesitabas que me amaras y me comprendieses.
-Riza, no puedes marcharte así. Tenemos que hablar- le imploro, al tiempo que le pasaba las manos por el cabello-. Iba a buscarte cuando llego el.
Riza levanto la mirada.
-Frank quería matarte a ti también. No podía dejar que lo hiciera.
El cabello suelto le caía sobre los hombros. En sus manos había marcas de arañazos, unas marcas que lo hicieron sentir una tremenda rabia. Le agarro la mano izquierda y el acaricio suavemente aquella heridas.
- Dios. Yo quería que confieras mientras ese monstruo iba tras de ti. Lo siento. Tienes todo el derecho del mundo a estar asustada y a tener cuidado.
-Debería haberte dicho la verdad- le dijo con lagrimas en los ojos-. He querido hacerlo muchísimas veces, pero me daba miedo que me viera de otro modo… que ya no te interesara.
Roy la abrazó fuerte. Su cuerpo seguía rígido.
-Te he querido desde el momento en que desperté y te vi durmiendo a mi lado. Te amo, Riza. Y nada podría cambiar lo que siento por ti.
Ella levanto la mirada, sus ojos lo miraban con expectación.
-¿Sigues queriéndome después de todo esto? ¿No crees que Frank me haya dejado dañada?
-Jamás- le seco una lágrima-. No puede estropear nada a menos que nosotros se lo permitamos. El es el pasado. Nosotros el futuro.
Riza apoyo la mejilla en su pecho.
-tenemos que dar aviso. Yo lo golpee y luego el se cayo.
Podía sentir su corazón latiendo contra su pecho.
-Ha sido en defensa propia.
-Pero no había testigos- le dijo, alarmada.
- Yo he sido testigo y te apuesto a que si le preguntan ala gente del pueblo, todos dirán que también lo vieron… que actuaste en defensa propia.
-Te amo.
Roy la abrazo tan fuerte como pudo, como si acabara de darse cuenta de que había estado a punto de perderla.
-Riza, tu eres toda mi vida. Te amo.
Ella sabía que era cierto, por que ese sitio era un lugar mágico. El lugar perfecto para comenzar de nuevo.
Fin.
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Ya chicas, fin de la historia y espero les haya gustado, agradezco mucho a todas las que leyeron a diario o cuando tenían tiempo, se que al igual que yo muchas anduvieron muy ocupadas este ultimo tiempo y se que se hacia de todos modos un tiempo para seguir la historia, un beso enorme y abraso a la distancia, muchas gracias y será hasta una próxima ocasión.
VALE BLACK.
