Nexus
Hermione tenía los brazos entrelazados por la espalda de Draco sujetándose con fuerza y con su rostro apoyado en la zona entre el cuello y su hombro mientras respiraba agitadamente intentado normalizar su respiración. El Slytherin sentía el aliento de Hermione golpeando su piel desnuda logrando, con tan poco de su parte, lograr ponerlo erecto al instante.
Bueno, tal vez también ayudaba el hecho de estar todavía dentro de ella.
—Como nos encuentren así— le amenazó Hermione apenas con voz audible.
—Tienes razón— dijo Draco moviéndose pero solamente girándose parcialmente—. Así, si nos encuentran, lo harán por nuestro lado más bueno. O, por lo menos, el que es para todos los públicos, aunque acompañados de un adulto.
Hermione cerró los ojos y contó… solamente hasta cinco porque sabía que no tenían tiempo para que alcanzase a contar hasta que lograse controlarse del todo.
—Pues cúbrete el trasero para que no pasemos a mayores de 18, Draco— Hermione negó ladeando su rostro por aquella piel salada—. No puedo creer que lo hayamos hecho otra vez.
Sintió las manos de Draco bajar por su espalda hasta detenerse a sujetarla por sus muslos pero tentándose con sus nalgas. La alzó de manera que salió del cuerpo de la castaña haciendo que esta gimiera por dicho motivo pero, ¿por placer?, ¿porque hubieran acabado?, ¿para enloquecerle?
—Podría decir que la culpa es toda nuestra, y no andaría tan desencaminado pero la culpa es de esos dos— Draco acomodó sus desangeladas ropas mientras Hermione también se arreglaba lo mejor posible. Aunque el aroma a sexo recién hecho no había quien se lo quitase—. Cada vez que se juntan los muy… no hacen sino dejarnos en evidencia porque están siendo capaces de actuar como nosotros no lo hicimos.
—Pero lo hacen porque nosotros nos entrometimos o, más bien, porque tú iniciaste todo este encuentro inicialmente— le recordó Hermione mientras terminaba de bajarse el vestido, una vez recolocadas sus bragas—. Aunque siguen teniendo su mérito.
—Sobre todo al tratar con esos amigos que gastas o, más bien, con uno de esos amigos. ¿Pero no decías que estaba satisfecho con una relación?
Hermione rodó los ojos ante esta pregunta.
—Y lo está. Todo eso no es nada más que su actitud fraternal cuando se le desboca. Cuesta acostumbrarse aún luego de haberlo vivido durante tantos años.
—Afortunadamente yo no tendré ese problema— porque dudaba mucho de que llegase a tener tal tipo de relación con Ron, por muy buen amigo de Hermione que fuera, aunque cosas más extrañas hayan sucedido—. Sobre todo considerando que nunca he padecido algo semejante.
Hermione miró a través de aquel rostro desconocido directamente a Draco y no hizo sino recordar el pasado que conocía de él. Pasado solitario. Pero, si ella tenía algo que decir al respecto, su futuro no lo sería.
—Pero lo padecerás, Draco— le dijo dándole un beso rápido antes de agarrarlo de la muñeca y arrastrarlo de vuelta al pasillo—. Conmigo te haré partícipe en todos los niveles posibles de la amistad. De seguro que algunos momentos serán complicados, sobre todo cuando se refieran a ciertas personas con las que compartes un pasado no muy agradable, pero que son amigos míos o conocidos, pero te aseguro que valdrá la pena.
—Siempre creyendo en los milagros, Hermione— Draco abrió la puerta y la dejó pasar primero, aprovechando para besarle el cuello—. Pero, claro está, no es nada difícil de comprender siendo nosotros dos un claro ejemplo de que existen.
Aunque su milagro se describa como secuestro.
Si esos dos supieran lo que se les venía encima qué pensarían de ello. No resulta ser una cita muy común el quedar para cenar y acabar siendo secuestrados y encerrados en un cubo. Ahora solamente esperaban que no sucediera en medio de la cita porque los dejaría bastante insatisfechos y el despertar entre aquellas seis paredes tampoco les ayudaría mucho.
Caminaban con sendos brazos enroscados a la cintura del otro con una naturalidad y despreocupación que tal vez no mostrarían tan abiertamente en su primer paseo público, una vez de regreso en su tiempo y, por supuesto, con sus verdaderos semblantes.
Hermione era consciente de que, durante un buen tiempo, sino durante gran parte del resto de sus vidas, no dejarían de atraer la atención de todos, sobre todo de los medios de comunicación, por culpa de sus pasados.
El mortífago y la heroína de guerra.
El hijo de Lucius Malfoy y la mejor amiga de Harry Potter.
El sangre pura y la hija de muggles.
Casi podía escuchar todos los comentarios acerca de semejante relación. Unos a favor, otros en contra pero todos ellos metiéndose en donde nadie les llamaba. Era su vida, y la de Draco, y eran ellos quienes tomaban las decisiones y no el resto del mundo mágico.
Deteniéndose de golpe obligó a Draco a hacer lo mismo y volverse hacia ella confuso por dicha acción. Solamente fue ver su rostro que, a pesar de las diferencias del de Hermione Granger, se mostraba muy serio y sus ojos no dejaban lugar a ninguna duda.
Estaba pensando en algo con excesiva intensidad. Dándole vueltas y sopesando todas las posibilidades existentes, en este tiempo, en este mundo como en cualquier otro posible.
Alzó sus manos entrelazándolas en su cuello y se alzó de puntillas para poder ofrecerle todo lo que sentía por él y para él con lo muestra más sencilla de amor por su parte.
Un beso.
El mundo seguía girando a su alrededor y ni le importaba el que estuvieran en medio del atrio principal rodeado de decenas y docenas de magos y brujas que no podían evitar el mirar para una pareja tan afectuosa que no le importaba ofrecer una muestra pública de afecto.
—Ya sé que está limpio pero sigue siendo el mismo hurón por muy buena persona en la que se haya convertido. Es que creo que nunca podré dejar de preocuparme por Hermione y sé que a ti te ocurre lo mismo.
—Y no lo niego pero tiene razón. Es su vida y nosotros solamente podemos apoyar sus decisiones— le replicó Harry con un tono de resignación—. Sobre todo aquellas que la hacen feliz.
—¡Quiero verla feliz! Pero hay cosas que me costarán ver como, ¿ves eso mismo?— le señaló a la pareja que se estaba besando—. Si hubiéramos tardado un poco más estoy seguro de que Hermione habría estado llena de morros de hurón.
—¿No consideras a Hermione como una hermana, Ron?
—Sí, por lo menos luego de cortar nuestra relación porque, de haberlo hecho antes, habría sido demasiado fuerte la manera en que nos separamos— incestuosamente fuerte.
Harry negó con la cabeza pero se instó a continuar.
—Y con Ginny estabas preocupado con quién saldría con ella.
—Por supuesto. Pero ahí ella tuvo bastante culpa por haber estado cambiando tan rápido de novio— le recordó Ron.
—Pero cuando formalizamos nuestra relación lo aceptaste porque era lo que la hacía feliz, y a mí ya que estamos.
—Ya, vale. Sé que si Hermione es feliz yo lo estaré y la apoyaré pero una cosa es Ginny contigo y otra muy distinta es Hermione con Malfoy. ¿O te estás comparando con el hurón?
Era su mejor amigo pero en ocasiones resultaba demasiado denso para su propio bien.
—¿En qué me parece que es la persona adecuada para hacer feliz a Hermione como yo lo soy de Ginny?— preguntó Harry como si fuera una obviedad—. Sí, lo creo. Y lo feliz que estaba, sin olvidar la manera en que te amenazó a ti principalmente, me asegura de que Malfoy es algo más que una comida en su despacho.
Ron se estremeció incontrolablemente y se cubrió las orejas.
—No digas esas cosas con tanta despreocupación porque suenan a cosas que no deberían, Harry. Cosas en las que nunca, repito, ¡Nunca!, querría pensar sobre Hermione y compañía.
Harry se rió y supo lo que debía decir en estos momentos.
—Pues espera a que Ginny se entere. De seguro que querrá tener una triple cita contigo y Lavender y con Hermione y Malfoy.
El pelirrojo palideció.
—No lo haría. Si solamente tendrán una cita encima. Pero si Ginny monta una triple cita sería como si lo oficializase.
Harry suspiró resignado.
—¿Recuerdas la varita de Hermione apuntándonos amenazadoramente?
—Cómo no hacerlo— le respondió tragando saliva.
—Ahí lo hizo oficial.
Tras los dos Gryffindor una pareja se detuvo, y se dio la vuelta para ocultar sus rostros de sorpresa, y diversión, tras haber escuchado aquella conversación. Por supuesto que se dieron de cuenta de que ellos dos no habían sido los únicos que había escuchado dicha conversación.
Hermione estaba frenética y Draco algo incrédulo.
—¿Cómo se les ocurre hablar de algo así casi a voz en grito por el atrio del ministerio en dónde cualquiera podría escucharles?
—Tus amigos, ¿recuerdas? Ya deberías estar acostumbrada a las estupideces que hacen a menudo.
Fue un acto reflejo por su parte y no pudo detenerse. Cuando miró nuevamente para sus dos amigos estos se encontraban en el suelo. Ron encima de Harry en una posición que muchos tildarían de… sospechosa. Lo que uno se esperaría al ser objetivo de un confundus pero que dejó una imagen que podría formalizar a esos dos.
Ron se levantó lo más rápido que pudo, lo mismo que Harry, y se alejaron de allí sin poder dejar bien claro quién de los dos llevaba el rostro más ruborizado.
Draco tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no romper a reír allí mismo y atraer hacia ellos una atención no deseada.
La mirada, y el fino oído, de Hermione trabajó siguiendo palabras y frases a su alrededor en conversaciones que se murmuraban y cuyo tema único era la posibilidad de que Hermione Granger y Draco Malfoy estuvieran saliendo. Aunque, claro está, el suceso de Harry y Ron había empezado a tomar posiciones. Para diversión, y venganza, de Hermione.
—¿Crees qué esto pueda tener alguna repercusión con respecto al secuestro?
Draco atrajo a Hermione de manera que apoyó su rostro contra el pecho del, en estos momentos, no-rubio que le dio un beso en su cabello.
—Lo que dijeron esos dos o lo que hicieron— dijo con una sonrisa el Slytherin—. No sé, es posible o puede que el secuestro, lo que es más plausible, fuera activado luego de terminarse la creación del cubo y la entrega al que lo pidió y ahora resulte imposible el impedir que suceda.
—Sí, una posibilidad plausible— dijo Hermione con un suspiro.
—En cambio yo sé de otra repercusión mucho más grave para nosotros— Hermione alzó el rostro para ofrecerle a Draco toda su atención—. Cuando Fleur se entere de que ya corre el rumor de nosotros dos como pareja luego de no haberle permitido a ella el poder divulgarlo.
Hermione se mordió el labio preocupadamente.
—Me parece que deberíamos pasar a recoger nuestras cosas y regresar a la Sala de los Menesteres antes de que eso ocurra.
Draco inspiró profundamente.
—Sí, ahí está el aroma del valor y el coraje característicos de los Gryffindor.
Hermione le dio un puñetazo en el pecho.
—Ya veremos como te escurres cuando tengas que encarar a Victoire, sierpe.
La sonrisa de Draco se diluyó ante dicha perspectiva y no pudo dejar de preguntarse cuando había ocurrido el que pudiera temer la reacción de una niña de apenas cinco años.
—Podemos ir ahora y encararlos con el valor de Gryffindor para despedirnos por culpa de lo que tenemos que hacer, usando la astucia de Slytherin, y así estar lejos cuando los rumores lleguen hasta ellos.
Hermione asintió sin dejar de murmurar algo como que buscaría la manera de hacer que el palalingua durase meses para lanzárselo a Ron y enseñarle a mantener la boca cerrada.
—O se la corto directamente.
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Al entrar en la casa de Bill y Fleur y tras moverse hasta el salón fueron recibidos por una imagen familiar que los detuvo en el umbral. Bill y Victoire se encontraba sentados en el suelo dibujando, aunque usando pinturas de "Sortilegios Weasley" que hacían mucho más que simplemente darles movimiento a los dibujos. Había una pintura en particular, y uno de los mayores secretos profesionales de "Sortilegios Weasley" con la que uno podía describir lo que fuera a dibujar, o a quién, poniéndole una biografía y sus características, para que luego el dibujo se comportase siguiéndolas al pie de la letra. Y, si le dabas la habilidad de hablar, lo hacía como si de un comic se tratase en bocadillos.
Si le dijeras a alguien que nadie había querido financiar "Sortilegios Weasley" en sus inicios, viendo el gran éxito que tiene en la actualidad, sin olvidarse de los ingentes beneficios que genera la marca, te tacharía de loco e intentaría ingresarte en San Mungo.
Aunque lo que más gracia les hacía a Draco y Hermione era el ver a Fleur tan bien implicada en las tradiciones de los Weasley, o en la que había sido creada específicamente por Molly Weasley, y calcetando un jersey. Uno no sabría si lo hacía apropósito o le salía así de manera natural pero tampoco es que se pudiera decir que, a pesar del buen gusto que tenía Fleur, su jersey fuera agradable a la vista. Uno diría que podría superar una comparación con el trabajo original de Molly.
Y eso no era ningún tipo de halago.
—Hey, ya habéis regresado— les saludó Bill—. ¿Todo bien?
No sabía muy bien por qué pero no pudo evitar realizar dicha pregunta. Tal vez por lo que los rostros de aquellos dos parecían estar mostrando.
La risa de Victoire reventó esa extraña burbuja que se apoderó del ambiente.
—Hermione mira lo que he dibujado— el entusiasmo de la pequeña era imposible de ser resistido y te atrapaba, sin tener nada que ver el ser parte de veela—. Es vuestra boda y cómo D'acier te pidió para casarse contigo.
—¿En serio? Eso me interesa— dijo Draco acercándose—. ¿Qué? Nunca está de más tener varias propuestas para elegir.
Hermione no pudo evitar el rodar los ojos pero mordiéndose el labio inferior denotando el nerviosismo de semejante tema. Draco estaba hablando abiertamente de pedirle que se casase con ella y que estaba buscando la mejor manera de hacerlo.
—¿Hermione?— la voz de Fleur la sacó de sus ensoñaciones, unas más que interesantes ensoñaciones—. ¿Te sucede algo?
Aquellos tres dejaron lo que estaban haciendo y volvieron su atención en la joven Gryffindor que estaba allí plantada. Casi podían ver los engranajes de su mente girando sumida en sus pensamientos.
—Oi…
Fue lo único que pudo decir Draco antes de que Hermione se le echase encima tirándolo al suelo. Su agarre firme en el cuello del Slytherin y su boca devorando aquellos labios como si la vida le fuera en ello.
—Parad con eso. ¿Ya os olvidasteis de qué fue lo que os dije antes?— les decía Bill pero aquellos dos no parecían poder escucharle. El pelirrojo trató de evitar que su hija tuviera que presenciar semejante espectáculo pero esta le apartaba la mano—. Deja de mirar para ellos y su falta de educación.
—Se quieren, ¿no es lo que importa?— protestaba Victoire tratando de apartar la mano de Bill de su rostro.
Hermione se separó finalmente, pues aún no había solucionado el problema de tener que respirar, y detalló el rostro de Draco con suma atención. Tanta intensidad no se dio ni siquiera por parte de Ron ante una mesa bien provista de comida.
—¿Qué es lo que te ha dado, Granger? No es que me queje— añadió para evitar cualquier problema—. Pero si quieres mantener la calificación para Victoire será mejor el apartarse un poco.
Se dio cuenta de que sus piernas hacían contacto con unas partes demasiado susceptibles a la excitación pero Hermione habría preferido aparecerse en el dormitorio más que en apartarse de Draco.
Pero eso habría sido muy poco educado por su parte al estar en la casa de otros.
Con sus mejillas mostrando su presente excitación Hermione se apartó de Draco, arrodillándose primera antes de ponerse en pie.
—Si quieres puedes contar sobre lo mío con Draco pero nada acerca de nuestra presencia aquí. Solamente el que estamos juntos…
—Que salimos juntos y con grandes posibilidades de que vaya a más— añadió Draco a las palabras de Hermione.
Victoire parecía confusa, aunque Fleur parecía haber recibido las Navidades anticipadamente.
—¿Pero no sois ya ese algo más?— preguntó la pequeña Weasley.
—Sí— le respondieron la susodicha pareja al mismo tiempo logrando que la pequeña rodase los ojos al no entender a los adultos.
Más bien mayores porque en vez de adultos se comportan como críos.
Por supuesto que Fleur no tardó nada en correr a propagar la información. Por carta y chimenea pero no sin antes darles un buen abrazo a la pareja. Sabían que era de confianza y no diría de más aunque esperaban que Fleur fuera la primera de sus conocidos en dar la noticia y no llegar tarde.
No obstante Ron había hablado en un lugar demasiado concurrido y la noticia de Draco con Hermione era demasiado sustanciosa para dejarla pasar.
—Yo diría que habéis tenido una buena comida para regresar así— indicó Bill—. Por cierto, le eché un último vistazo a ese cubo y resulta que, de alguna manera, sus paredes se han movido.
Victoire volvió con sus dibujos dejando a los tres adultos tratar con sus problemas aburridos, en opinión de la pequeña.
—¿Qué se han movido?— Hermione sabía que el tiempo que faltaba casi no daría para que A.M. y A.G. pudieran terminar la cita de mañana. Aunque solamente podía teorizar siguiendo las horas en las que tanto ella como Draco se habían ido a dormir en su vez.
—Más que las paredes, lo que se movieron han sido algunas de las runas que se encuentran en las paredes pero, para el caso, se trata de lo mismo. No puedo asegurar que sea una cuenta por culpa de que el interior del cubo avance con su propio tiempo.
Sabían que tenía que ser una cuenta atrás porque era lo único que tenía sentido. Una cuenta que, al finalizar, metería en su interior a sus dos contrapartidas temporales. ¿Pero cómo podían lograrlo? ¿Cómo haría el cubo para saber que debían ser ellos dos los que tienen que entrar en el cubo?
—¿Has encontrado alguna referencia a Draco o a mí, Bill? Aunque sea parcialmente.
—No, nada. Ni siquiera escribiendo vuestros nombres con cualquier alfabeto rúnico conocido encontré una mínima referencia. Tan bien pensé que podría estar en clave pero tampoco me encontré con nada que lo indicase.
¿Entonces cómo había hecho, y hará, el cubo para encerrarlos en su interior?
Como habían previsto, Victoire fue la que más dificultades había puesto cuando les explicaron que tenían que irse. Aunque lo hizo con cierta elegancia, algo heredado por vía materna, y acabó por aceptarlo luego de coaccionarles para que ella fuera su madrina de boda. Algo que Draco estaba a punto de aceptar, solamente para ganarse una nueva cachetada, pero que Hermione no podía porque ya había elegido sus, futuribles, damas de honor y madrina desde hacía años.
Sí, era Hermione Sabelotodo Granger pero seguía siendo una chica, mujer, como cualquier otra y susceptible de tener fantasías sobre bodas y su futuro como mujer casada.
Le explicó que, si ella fuera la madrina, de seguro que Teddy querría ser el padrino de boda y tendrían que ir juntos. De inmediato Victoire se negó a ello y aceptó un rol menos peligroso y se decidió que se encargaría de las flores. Claro que una niña de las flores como Victoire, con la ayuda de George Weasley en los hechizos apropiados, resultaba de lo más peligroso.
Aunque qué otra cosa podría uno esperarse de la posible boda entre Draco Malfoy y Hermione Granger.
Ni que se tratase de un cuento de hadas.
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Continuará
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Sí, no podía ser otro más que Ron el que pudiera llegar a empeorar toda la situación. Aunque viendo el estilo y aplomo con el que Hermione A.M. trató todo este asunto tampoco es que se pensase que pudiera llegar a ser un verdadero problema.
Para envidia de Hermione y Draco que andan todo el rato temiendo por la reacción de sus familiares, amigos y conocidos.
REVIEWS.
REVIEWS.
Agradecimientos para todos aquellos que me han escrito:
GabeLogan.
Adriana Potter Weasley.
Sailor Mercuri o Neptune.
Malfoy19dani.
Arely Uchiha.
Charlotte TAF: Lo que pasó fue un momento de relax aunque con sus buenos puntos de importancia. Claro que lo grande es lo que aún está por llegar.
Luna-maga: Si es que se han equivocado de trabajos y deberían formar un grupo cómico a este paso hahahaha ¿Cuándo los encierran? Yo diría que están para que los encierren desde hace años -.-U ¡Ah, en el cubo! Digamos que se pueden quedar sin cena oficial… o no.
Kuchiki Mikoto.
Alee Malfoy Cullen.
Herms-G59.
Angelita88.
Hacía tiempo que no recibía esta cantidad hahahaha En serio, ¡muchas gracias!
Y para los que gustan de esta historia y la colocaron entre sus Favoritos:
Kuchiki Mikoto.
Sin olvidarse de los que han decidido usar la Alerta de Historia:
Kuchiki Mikoto.
Nos leemos.^^
