Hola mis amigas y amigos, aquí les dejo el capi de hoy, en un día en el que particularmente ha sido muy duro para mí... espero que lo disfruten y como siempre, gracias a quienes han comentado (SandyBell, I Love Edward, jolmary prado, no puedo contestar sus comentarios pero sepan que los leo y se los agradesco).

Quiero reiterarles la invitación a pasar por mi otro fic "Redención & Condena" www. fanfiction. net / s / 8067060 / 1 / Redencion _ Condena (recuerden quitar los espacios) Las espero allí =)

Bueno, como siempre, gracias a mi Beta y Amiga Paly Paly que es parte importante de esto !

Ahora sí, a leer. Gracias a todas, y nos leemos el sábado =D


-¡Bella, por un demonio, necesito que me hables, maldita sea!- la exasperación de Edward era evidente e iba en aumento.

-Perdón… perdóname…-

-¡Explícame!- gritó a Bella, mientras ella a penas y podía hablar por los nervios y el llanto.

-Yo no… yo no sé…-

-¿Es cierto? ¿Lo que dijo es maldito es cierto?-

-Edward, por favor… perdóname- rogaba ella, tratando de acercarse a él con pasos indecisos. Pero él la quería lejos ahora. Extendió su mano para que ella se detuviese.

-Aún están retumbando en mi cabeza sus palabras: bailes, caricias, besos… y su cama…- dijo, con la vista clavada en algún punto, como si estuviese en trance…

-¡Dios!- ella se cubría los oídos, pues la traición le pesaba, pese a que no fue consciente al cien por ciento de lo que hacía.

-¡Es cierto!... y yo, maldita sea, sufriendo… mientras tú…-

-Escúchame…-

-¡Ahora no quiero oírte!- le gritó, para luego darse la vuelta, abrirla la puerta y salir del apartamento azotándola, mientras ella caía de rodillas en medio de la sala, llorando mientras sentía su alma desgarrarse de a poco, pues aquello había sido peor de lo que ella previó. Él ni siquiera dejo que le explicase el contexto de cómo se habían dado las cosas… ¿Y tenía caso de que lo supiera? De cualquier forma, aquello había sido una traición.

OOOOOOO

Edward se metió a su carro y antes de ponerlo en marcha, comenzó a azotar son sus puños el manubrio, mientras sentía la ira recorrerle el cuerpo, como si en vez de sangre fuese furia la que viajaba por sus venas a cada rincón de su cuerpo. Sentía rabia de ese tipo, sentía rabia de Bella, sentía rabia de él mismo…

Recorrió la ciudad a toda velocidad, saltándose varias señalizaciones de tránsito. No le importaba nada, si lo agarraba la policía incluso sería buena idea, pues tendría motivos para golpear a alguien para verter su ira. Pero nadie lo detuvo.

Llegó al hotel, donde pidió una botella de whisky. Con ésta, se fue hasta su recamara donde hace veinticuatro horas había estado haciendo el amor con ella…

-¡Por qué, por qué, por qué!- gritaba, abusando de sus puños sobre las murallas. Hasta que sintió escocer sus ojos, las malditas lágrimas comenzaban a aparecer –Bella, por un demonio, por qué- dijo, dejando que el llanto ganara su jugada, dejándose caer en el piso, mientras se abrazaba a sus rodillas y lloraba, sintiéndose desolado… Como era posible que las ilusiones que había construido se desmoronaran sin piedad frente a él. Como, maldita sea, la mujer que decía amarlo, a la primera oportunidad había...

-¡Por un demonio!- gritó, dejando inconclusos los pensamientos que se agolpaban en su cabeza. Se acercó, como pudo, hasta la mesa en donde había dejado la botella de licor y la abrió, llevándosela de inmediato a la boca, donde ingirió un trago largo y contundente, intentando ahogar sus sensaciones de derrota de aquel momento.

OOOOOOO

OoO

Isabella había llorado gran parte de la noche. Repasaba en su cabeza una y otra vez la escena desde que Thomas se apareció delante de ellos hasta que Edward había salido del apartamento, azotando la puerta, sin darle lugar a explicaciones. Cuando se durmió, soñó con tormentas, llantos, peleas y soledad. En resumen, sólo calamidades.

¿Qué iba a pasar ahora? Con esa pregunta se fue hasta el cuarto de baño, no sin antes detenerse en el reloj y ver que no llegaría a su pasantía, y la verdad no tenia ganas de ir. Hablaría con su maestra, incluso pensaba en dejar esos cursos de psiquiatría hasta allí y seguir solo con su carrera de psicología, ahí en Madrid o en Estados Unidos. O sea que barajaba la opción de regresar.

Llegó hasta la cafetería, no sabe por qué, pues debía trabajar allí sino hasta la tarde. La gente que trabajaba como camarera como ella, sólo miraba la desolación en su rostro. Así que no hicieron preguntas. Aunque Paulina por cierto, no se quedó tranquila.

-¿Puedo ayudarte?-

-No lo creo. Tus cartas tenían razón: sobre las consecuencias de los actos-

-Ya veo. No olvides la renovación-

-Renovación…-

-Te puede parecer desubicado que quiera saber los detalles de lo que sucedió, pero de verdad quisiera ayudarte- pidió Paulina, ubicándose en una de las mesas más apartadas del local de café que estaba lleno a esa hora de la mañana. Isabella la miró, suspiró y le relató los hechos. Desde que apareció Steve, de como Edward la había apartado de forma inconsciente, de como ella había decidido apartarse para que él pasara tiempo con su hijo. Y ahí le contó del "error" con Thomas, aquella noche que se sentía desorientada. Le contó lo de la droga y Paulina no tuvo que escuchar más explicaciones, pues ella sabía el comportamiento de los jóvenes cuando consumían éxtasis. Ella alguna vez consumió. Bella le contó enseguida de cómo Edward se había enterado y como se había ido sin oír explicaciones.

-¿Y eso es todo?-

-A qué te refieres-

-¿Te vas a quedar así, cruzada de brazos, dejando que Edward se quede en su cabeza con sus propias conclusiones? Que son las más obvias por cierto-

-No quiso escucharme-

-Pero han pasado horas, debería escucharte ahora… o tú deberías intentarlo…-

-No lo conoces…-

-Pero creo comenzar a conocerte a ti y me cuesta creer que seas de las niñas que se queden allí lamentándose y flagelándose en su propio dolor, pudiendo remediar la situación… siendo presa del miedo, viendo como éste las domina-

-¿Me estás diciendo cobarde?-

-Tómalo como quieras. Si yo fuese tú, iría al baño me lavaría la cara e iría con decisión a encarar a Edward y obligarlo a que me oyera o al menos para que se diera cuenta que debe oír mi versión de los hechos. Si no oye, bueno, pues él se lo pierde. Seguro después se arrepentiría y me buscaría, ahí lo haría sufrir yo un poco antes de ceder…-

-¿Crees que es eso lo que debo hacer?-

-Creo que ahora mismo, preguntándomelo, estás perdiendo el tiempo-

Bella miró por unos minutos a Paulina, mientras ella bebía con deliciosa calma su café muy cargado. Paulina estaba haciendo entrar en razón a Bella, orillarla a que actuara.

Y lo hizo.

Bella se levantó y se fue hasta el baño de servicio a lavarse el rostro. No llevaba maquillaje, prácticamente nunca lo usaba, así que no había peligro de arruinarlo.

Salió, se calzó su chaqueta de cuero, muy segura de si misma y dispuesta a que Edward Cullen la oyera.

Aleonada por Paulina, salió de la cafetería, no sin antes, encontrarte cara a cara con quien, en parte, había sido culpable de los acontecimientos de la noche anterior. Thomas.

-Bella, yo… no fuiste a la clínica y…-

-Escúchame una cosa, Thomas Morrison- si, estaba furiosa y decidida –Apártate de mí. No quiero salir contigo, no quiero ser tu amiga, no quiero nada contigo, ¿Me entiendes? Nunca habrá oportunidad para ti conmigo. ¡Nunca!-

-Pero tú y yo…-

-¡No hay tú y yo! Ahora apártate que estoy apurada-

-No, bella…- cuando él la iba a retener por el brazo, ella fue más ágil y más rápida, antes que él se diera cuenta, Bella estaba plantando una cachetada de proporciones épicas en una de sus mejillas, volteándole el rostro… y con un dolor punzante. La chica tenia fuerza cuando se lo proponía.

Sin decir más, como si ese encuentro con Thomas hubiera aumentado sus niveles de seguridad, Bella se dirigió hasta la calle, llamó a un taxi y le dijo en perfecto español al conductor, que se dirigiera al hotel Alcalá, ante la aprobatoria mirada de Paulina, que pensaba que "Sí, esa niña es de armas tomar cuando se lo propone", quien había observado la escena entre Bella y Thomas desde el mostrador.

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OoO

-¡Edward! Qué bueno que regresaras- la entusiasta Paz saludaba a su jefe con su simpatía.

-Que tal Paz- la voz de Edward era de ultratumba. Paz, su asistente no se merecía su apatía, pero no tenía animo de sociabilizar. Además, su cabeza estaba a punto de estallar.

-¿Quieres que revisemos la agenda? Hay varios pendientes, pero lo más urgente es la reunión de esta tarde. La señorita Antonella ahora está en una reunión…-

-Ok Paz. En un rato más vemos eso… ahora déjame solo por favor. No quiero recibir a nadie-

-Como digas, ¿Necesitas algo más?-

-Es todo por ahora… gracias Paz, puedes retirarte-

Paz estaba tan sorprendida. Sacaba sus conclusiones sobre el actuar de su jefe. "Quizás no ha visto a Bella…".

Y si Paz sacaba conclusiones, Edward trataba de no hacerlo. De no pensar. De no recordar. De no dejarse llevar por la ira que no había logrado mitigar con el alcohol. Todavía sentía deseos de matar a alguien.

Y para alejar su complejo asesino, marcó hasta la habitación de Kate para hablarle a su hijo. Algo balbuceó Steve sobre Lina y de cómo durmió toda la noche. Al menos, oír a su hijo lo calmaba un poco. Luego de despedirse de él, prendió su laptop y comenzó a checar pendientes. Enseguida le pidió a Paz que lo comunicase con Londres, con uno de los enólogos que trabajaría con él en la producción del nuevo vino que estaba a portas de sacar. Una idea de negocio de Sam, Jasper y suya. El lanzamiento del vino aquel estaba a portas y todo debía estar totalmente perfecto. Desde su producción hasta su distribución. Por tanto, le pidió a su asistente que mientras él hablara con Joan, el enólogo, nadie lo interrumpiera.

OOOOOOO

Bella llegó hasta las afueras del hotel y entró decidida hacia el área administrativa. Su determinación no había decaído ni un milímetro. Venia decidida a que Edward la escuchara.

Entró a paso firme hasta la gerencia, donde encontró a Paz

-¡Bella! Que bueno verte…-

-Hola Paz. ¿Edward está?- preguntó enseguida un tanto inquieta y ansiosa.

-Está ocupado, pidió que no lo molestaran. Pero si gustas, puedes esperarlo…-

-No, no puedo- dijo Bella, y sin más, fue hasta la puerta de la oficina de Edward y la abrió sin anunciarse. Paz trató de impedírselo, pero fue muy tarde, pues al llegar a la puerta, Bella ya estaba adentro de la oficina y había cerrado la puerta de un golpe seco y estruendoso.

Edward miró enfurecido hasta la puerta. ¡Quién demonios se metía de esa manera a su oficina!

Cuando la vio parada en la puerta, se quedó en blanco. Joan seguía hablando del otro lado del teléfono, pero él ya no escuchaba. Otra vez, la furia comenzaba a burbujearle viéndola allí parada, sujeta de la puerta como si ésta se fuera a caer, observándolo con la cara erguida y la mirada oscura y desafiante, mientras su pecho subía y bajaba notoriamente, por lo dificultoso que era respirar en ese momento. Tan obstinada, tan determinante… tan hermosa…

Despidió a Joan, diciéndole que había surgido un problema y que debía colgar, pero que se comunicaría con él durante la tarde. Colgó el auricular con violencia, se levantó, acercándose hacia ella.

-¡¿Qué?- le espetó. No estaba preparado para hablar, ni siquiera para verla.

Bella tomó aire ruidosamente y se apartó de la puerta, dando un paso hacia él.

-Ni siquiera me diste el jodido tiempo para hablar, para explicarte…- ella hablaba lanzando improperios desde el centro mismo de la injusticia en la que se sentía. Sí, porque pese a que sabía y reconocería su error, había un contexto detrás, como Paulina le había dicho.

-¿Me quieres dar el lujo del detalle, Bella? ¡Pues no sé si los quiero!-

-¡Mírame Edward!- gritó, dejando nuevamente que sus amigas las lágrimas hiciesen su aparición -¡Hay una explicación! –

-¿Explicación? ¡Se supone que me amabas!-

-¡Y te amo!-

-Pues tienes maneras muy extrañas de demostrarlo. ¿Y cual es tu excusa, eh? ¿Que estábamos separados? ¿Que fue mi culpa por dejarte? ¿Que lo hiciste por despecho? ¡¿Qué?-

-Yo… yo no sabía… yo no sabía lo que estaba haciendo…-

-¡Oh, Bella! ¡Es una gran excusa!-

-¡Escúchame!-

-¡No! No quiero… no quiero enterarme como tú hacías no sé qué cosas con tus nuevos amigos-

-¿Qué quieres decir, eh? ¿Qué me metí con más hombres…?-

-Isabella, no quiero seguir hablando… ¡Maldita sea, mientras yo rogaba de que no fuera demasiado tarde para recuperarte, tu estaba aquí…!- no terminó la frase, porque sabía que se arrepentiría más tarde.

-Muy bien Edward- dijo, secándose sus lágrimas con la manga de su chaqueta –Quiero que recuerdes que has sido tú el que no ha querido oírme. Tengo claro que cometí un error por el que estoy pagando caro, pero a cualquier acusado se le da el derecho de defenderse, cuestión que tú no estás haciendo. Pero Edward, cuando sepas lo que ocurrió y quieras hablar conmigo, será tarde, ¿Me oyes?- concluyó, ante la furiosa mirada de Edward.

Bella salió dando un portazo, al igual que cuando entró, dejando a Paz sorprendida, mientras ella salía con paso firme, con la esperanza de que Edward saliera tras ella para detenerla… se haría de rogar un poco, pero finalmente aceptaría…

Pero no lo hizo.

OOOOOOO

Kate se encontró con Bella justo cuando ella se aprontaba a salir del edificio:

-¿Bella?-

-Kate…-

-Estás llorando… ¿Que sucedió?-

-Nada, no sucedió nada- ella secó con rapidez sus lágrimas, pero era tarde, Kate a penas la vio intuyó que algo malo pasaba.

-Uno no llora por nada…-

-Kate, por favor. ¿Y Steve?- preguntó Bella para desviar el tema.

-En el dormitorio con una de las muchachas… ahora mismo iba a ver si Edward me ayudaba a buscar a alguien que lo cuidase esta tarde…-

-Yo puedo cuidarlo- dijo ella enseguida, pues le parecía una buena idea pasar tiempo con el pequeño para distraerse y ayudar a Kate

-¿Estás segura? No quiero molestarte-

-Él es encantador, de ninguna manera es una molestia. Puedo venir por él a las tres y llevármelo al apartamento. Puedes ir por él cuando te desocupes-

-¿De verdad? Oh, no sabes el alivio. Prefiero dejarlo mil veces con alguien conocido que con algún extraño…-

-No hay problema. Vengo por el a las tres entonces-

-Gracias Bella. ¿De verdad estás bien?- insistió Kate y Bella intentó sonreír para tranquilizarla, pero no pudo.

-Ahora no quiero hablar de eso. Nos vemos en un rato-

-Claro Bella- dijo Kate, mientras Bella salía con el corazón trisado. Al menos pasar la tarde con Steve la ayudaría a distraerse.

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-¡Vaya! Has regresado de tus vacaciones-

-Antonella, tan amable como siempre-

-Tenemos mil pendientes Edward, espero que te concentres de una vez en el trabajo-

-Es el negocio de mi familia, por si lo olvidas. No descuidaré mi patrimonio-

-Pues espero que Bella no te distraiga de…-

-Antonella, basta. Ahora vámonos que han de estar esperándonos en la sala de juntas-

-Ok, vámonos-

Cuando llegaron, ejecutivos y accionistas los esperaban, entre ellos Sam, que horas antes había charlado con Kate, le había hablado de lo mal que había visto a Bella. Cuando le habló a Bella, ella le contó de cómo Edward se había enterado y de cómo se había cerrado a sus explicaciones. O sea que Sam ya estaba enterado de todo, la mismísima Bella le suplicó que no interviniera, que si Edward no había querido oírla, pues ni modo.

-Señores, buenas tardes- saludó en general Edward a los presentes, mientras se instalaba en la cabecera de mesa, listo para comenzar la junta. Se veía más serio que de costumbre, pensaba la mayoría. Extraño, aunque a Antonella le parecía que esa era la actitud de alguien en el puesto de Edward. Ella intuía que las cosas con Bella y Edward no habían mejorado, así que su "yo interno" la empujaba a jugar sus cartas para con Edward. "Demonios, es mi oportunidad".

Compra de una cadena de resort, hoteles nuevos, remodelaciones, contrataciones, etc. Ese fue el tono de la junta. Además, Edward les comentó sobre su nueva inversión, la que compartía con Sam, acerca de un viñedo y de apertura de la oficina comercial de Madrid y el lanzamiento del mismo. Cosa que lo traía muy entusiasmado. Los ejecutivos no tuvieron más que deseos de éxito ante el nuevo negocio y entusiasmados por recibir la invitación al evento de lanzamiento, que se daría dentro de un par de semanas.

-¿Jasper ya tiene fecha de llegada?-

-Dentro de una semana estará aquí- respondió fríamente Edward a Sam. Ninguno de los dos quería tocar el tema de Bella.

-Perfecto. Bueno, Kate aceptó trabajar conmigo-

-Es una buena noticia. ¿Regresaste con ella hasta aquí?-

-Oh, no. Fue por Steve…-

-¿Con quién lo dejó?-

-No quieres saberlo- respondió rápidamente Sam, para girarse sobre sus talones e ir hasta un par de viejos ejecutivos a los que no había tenido oportunidad de saludar. Por cierto, Edward entendió perfectamente quien estaba cuidando a su hijo… pero aun así, no hizo ningún comentario.

-¿Te parece que tomemos una copa en el bar esta noche Edward Cullen? Yo invito…- Antonella no perdería el tiempo. No, claro que no.

-Claro, por qué no- aceptó Edward, pensando en que sería el momento de comenzar a distraerse.

-Bueno, me retiro- dijo Sam, acercándose a Antonella y Edward

-¡Nosotros nos vamos de parranda! ¿Tienes planes Sam?- preguntó Antonella, tomándose del brazo de Edward.

-Sí, los tengo. Una "amiga" me espera para cenar- dijo, mirando directamente a Edward. Otra vez, él supo de quien se trataba, no había necesidad de que le dijera el nombre

-¿Amiga, eh, Sam? Pues aprovéchala-

-Bien, me esperan. No quiero que se me haga tarde. Que disfruten de su velada. Estamos en contacto- dijo él y sin más se fue.

Edward tuvo deseos de salir tras Sam y exigirle por qué maldita razón no le había dicho lo de Bella y ese… era difícil que no lo supiera. Pero respiró y dejó que él se fuera. No quería hablar con él de "ella".

Cuando Sam llegó al apartamento de Bella, el pequeño Steve y Kate estaban aún allí. Le esperaban a él para cenar. Habían preparado un delicioso budín de zanahorias con carne y esperaban que él llevase el vino.

-Le decía a Kate que me podía hacer cargo de Steve mientras encontraba una guardería…-

-Pero tu ayudantía…-

-Las congelé. Envié un correo a mi maestra y le expliqué sobre algún problemas. Así que seguiré sólo con las clases normales para terminar la carrera de psicología. Finalmente la ayudantía era "informal" para los cursos de psiquiatría-

-Oh y cuando retomas las clases-

-Dentro de una semana, por lo que esta semana estoy libre para cuidar a Steve. Incluso lo puedo llevar conmigo a la cafetería-

-Oye Bella, no quiero molestar…-

-No insistas con eso. Además, mañana hablaré con Paulina para que recomiende una buena guardería-

-Bella, eres muy amable-

-Espero que… Edward no tenga problema con que lo cuide yo…-

-¡Que ni se atreva a poner excusas!- exclamó Kate –Además, Steve está feliz con que Bella lo cuide, ¿Verdad Steve?-

-¡Si! Bella juega conmigo, ¡Sí!- dijo el pequeño, alzando las manitos con el tenedor en una de ellas. Se quedaron ahí con Bella hasta cerca de las nueve, cuando ya era la hora de acostar a Steve.

Bella se sentía un poco mejor de poder ayudarlos, además, estaba viendo el nacimiento de un amor que ya era casi palpable entre Kate y Sam y eso la alegraba, además de sentir un poco de envidia, pensando en que quizás, en ese momento, ella y Edward podrían haber estado juntos disfrutando.

Pero Edward, en ese momento, estaba en la barra del hotel, dejando que Antonella sacara a flote toda aquella verborrea que él hacia como que oía, pues en verdad, él tenía la cabeza en otra parte.

-Siempre creí que esa niñita no era para ti…- dijo Antonella, sacándose a Edward del planeta paralelo en el que se encontraba.

-Qué dices…-

-Eso. Bella es una chiquilla aún. No entiendo cómo habías durado tanto con ella. Tú no eras así- decía ella, degustando su brandi.

-No quiero hablar de eso, Antonella…-

-¡Pues tienes que hablarlo! No hay que ser adivino para saber que andas así porque debe de haber pasado algo con ella. ¿Y sabes qué? Las cosas pasan por algo Edward, quizás ahora es tiempo de que dejes atrás las "niñerías" y te concentres en el futuro con una mujer que camine hacia el mismo lado que tú- era primera vez que Antonella hablaba así con él.

-Y según tú, Antonella, ¿Quién es la mujer ideal para mí, eh? ¡¿Tú?- refutó con rabia. Una cosa era lo que pasaba entre Bella y él y otra muy diferente que esa mujer le faltara el respeto.

-Yo no…-

-Antonella, no quiero ser descortés, pero óyeme una cosa: lo que a mí me pase ahora con Isabella no es de tu incumbencia. Y por otro lado, ella es más mujer que muchas de las mujeres que he conocido, créeme, nadie me ha hecho perder la cabeza como ella, porque la amo, dudo mucho que alguna vez deje de hacerlo. Ahora con tu permiso, tengo sueño. Nos vemos mañana Antonella- dijo él, dejando con fuerza el vaso sobre la barra y levantándose, salió de allí.

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-¿Está todo bien Edward?- preguntó Jasper, la mañana siguiente, cuando Edward había llegado hasta su oficina, después de haber pasado la noche en una maldita vela, sin poder dejar de pensar en ella. En Bella.

-Tengo un poco de dolor de cabeza, pero está todo bien- Edward había querido evitar llamadas de su familia, pues le preguntarían por Bella, ¿Y él que les respondería?

-El próximo Lunes estaremos llegando, Alice y yo, para el lanzamiento del vino. Ella está ansiosa de volver a ver al pequeño y a Bella, ¿Ella está bien?- "Demonios"

-Sí, bien- respondió escuetamente y enseguida cambió el tema -Ayer me comuniqué con el enólogo, y esta tarde, Sam y yo tenemos una reunión con la cámara de exportadores, para la distribución del vino. La fiesta de lanzamientos la están comenzando a coordinar, todo estará listo-

-¡Vaya! Son muy eficientes Edward Cullen-

-Lo somos-

Cuando terminó de hablar con su cuñado, se fue hasta el cuarto de Kate, para ver a su hijo quien al parecer, se aprestaba a salir:

-¿A dónde piensas ir campeón, eh?-

-¡Con Bella!-

-¿Bella?-

-¡Haremos castillos con Lina y Bella!- explicó animado su hijo, mientras acariciaba con muy poca sutileza a su gatita, que le aguantaba todo. Edward miró con extrañeza a su hijo y enseguida miró a Kate buscando una respuesta.

-Eh, bueno. Bella se ofreció de cuidar al niño por las tarde, mientras encontramos una guardería para él. Ahora voy a ir con la corredora de propiedades, a ver un apartamento…-

-No me lo habías dicho-

-¿Lo del apartamento? La corredora acaba de llamarme. Y lo de Bella… bueno, lo coordinamos ayer… supongo que no te molesta-

-Para nada- aseguró Edward. "No voy a preguntar nada, no voy a preguntar nada…" –Si gustas, puedo quedarme con Steve mientras vas con la corredora. Además me gustaría hacerme cargo de los gastos del apartamento…-

-Oh, no. No Edward. Ya ha sido suficiente con lo que has hecho. Yo me encargaré de costear el lugar en donde voy a vivir y no te preocupes, será un lugar apto para el niño también…-

-No lo dudo. Pero si necesitas ayuda económica…-

-Edward, gracias. ¿Te quedas con el niño entonces? A medio día estaré de regreso para darle su comida-

-¡Perfecto!-

Edward se llevó a su "Campeón" hasta su oficina, quien se ubico en una esquina de esta a jugar con los Legos, mientras su padre revisaba algunos pendientes. De tanto en tanto, Edward observaba a su hijo tan abstraído en sus labores de constructor con aquellas piezas de colores. Sintió orgullo del pequeño… y un poco de envidia. Pasar las tardes con Bella era algo que él también añoraba…" ¡Un mes, maldita sea, un mes esperando volver a tenerla. Un mes pasando penurias, mientras ella pasaba las penas con su nuevo amigo!… ¡Maldito desgraciado!" detuvo el pensamiento. No quería enervarse frente a su hijo. Él sentía un cariño por Bella que él no mancharía con su rabia.

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Los días pasaban con total normalidad, aunque para Bella y para Edward, el correr de los días se hacía más lento. Burlescamente más lento.

Durante esos días, Bella no pudo seguir esquivando las preguntas que su madre le hacía cada vez que la llamaba, acerca de cómo iban las cosas con Edward, o que si ya estaba viviendo juntos de nuevo

-Mamá, creo que Edward y yo hemos… terminado...-

-¿Terminaron? Pero… pero hija… ¿A caso él ha vuelto ha…?-

-Creo que esta vez, la culpa ha sido mía… -

-Bella, hija, ¿Que ha pasado?- preguntó Renée, quien había tirado por la borda su tranquilidad. Y Bella sentía tanta vergüenza de decirle a su madre lo que había sucedido, que después de tartamudear mucho, logró decirle a su madre que ella había traicionado a Edward mientras él estuvo fuera.

-¡¿Qué? ¡¿Cómo traicionado Bella?, ¿Que has hecho?-

-Madre, es todo lo que te contaré ahora. Estoy bien, sigo con mis clases y con mi trabajo. Dejé la pasantía para concentrarme en mis estudios. Estoy bien mamá- dijo, para después su madre seguir con el bombardeo de preguntas, sobre ¿Cómo?, ¿Con quien?, ¿Cuándo?, preguntas que Bella por cierto, no respondió.

Su semblante, aunque trataba de mantenerlo en pie, decaía conforme iba pasando el día. Durante las tardes que se hizo cargo del pequeño Steve, lograba desconectarse de alguna manera de todo lo que la rodeaba y concentrarse en jugar y divertirse con Steve, quien decía "La adoraba". Alcanzó a estar cuatro días como cuidadora suya, hasta que Paulina encontró para el pequeño, una guardería perfecta. La colonia inglesa en Madrid contaba con un colegio preescolar en donde les enseñaban a los pequeños lo referente al idioma y cultura del país, además de las enseñanzas básicas para pequeños de tres a cinco años.

Kate y Edward fueron a una reunión con la directora de dicho lugar, quedando muy conformes y confiados de que sería un buen lugar para su pequeño hijo.

Por cierto, el primer día de clases para Steve fue algo difícil. Durante el tiempo que llevaba lejos de Canadá, no había hecho amigos de su edad, por lo que se sintió cohibido y fuera de lugar al llegar a la guardería y ver a todos los niños jugar unos con otros. Además, dejar a su mamá, a su papá y a su gata Lina tantas horas al día, le partía el alma.

-Se adecuará rápido, no se preocupen- dijo la directora a Kate, quien estaba a punto del llanto, cuando tuvo que dejar a su pequeñito en manos de una de las "tías" para ir a la clase y ser presentado allí como el nuevo "compañerito".

El tímido comportamiento de Steve sólo duró el primer momento, porque enseguida los niños se le acercaron y le dieron la bienvenida. El pequeño, en su primera semana de clases, ya tenia cerca de diez amigos, e incluso una noviecita, la pequeña Constanza Suarez o "Cony", con quien coqueteaba descaradamente.

Que Steve estuviera ya en una guardería, tenía más tranquilo a Edward, a quien le preocupaba que su hijo estuviese solo o solamente rodeado de adultos. Además, el pequeño aprendía con rapidez, pues en una semana ya se había aprendido una canción en español, además de palabras que había memorizado.

Eso le daba alegría. Alegría en medio de su pesar, el que trataba de esconder. Su hermana y su cuñado estaban por llegar y él no había dicho nada acerca de lo que había ocurrido con Bella.

-Edward, dime por qué demonios Bella me dijo que estaría fuera de la ciudad durante los días que yo estaré en Madrid, ¿eh? ¿Qué es lo que no me has contado?- "¿Estaría fuera? ¿A dónde iría? ¿Con quien? ¿Por qué?" se preguntó Edward cuando lo oyó de su hermana.

-No tengo idea Alice-

-Que mierda está ocurriendo Edward, qué le hiciste-

-Alice, es un asunto entre ella y yo…- "si es que aún había ella y yo…"

-En un par de días estaré ahí y espero que me expliques qué sucede-

-Creo, Alice, que no te debo explicaciones. Ahora, dame a Jasper que necesito hablar con él- dijo Edward, tajantemente. Porque lo único que le faltaba era tener que estarle dando explicaciones a su "hermanita pequeña". Además, Edward había querido guardar silencio sobre lo que había ocurrido, porque el futuro era ahora más incierto que antes. Porque antes, al menos, sabía que dependía de él que las cosas entre Bella y él volviese a ser como antes. Pero ahora que las situaciones habían dado un vuelco diferente, un vuelco inesperado. Sí, porque de muchas personas a lo largo de su vida se habían defraudado, pero jamás esperó sentir aquello por su Bella. Además, no había querido oír detalles de lo que había ocurrido, pero aquello de que hechos como "besos lascivos, bailes sensuales" hacían que sufriese nauseas.

Todas las noches se preguntaba si llegaría a perdonarlas. Quizás, con el paso del tiempo. Perdonarla, pero difícilmente olvidarla.


No me odie... las cosas pasan por algo... es algo que aprendí hace mucho y lo viví hoy en mi propia vida =P

Espero sus comentarios... Abrazos a todas! =)