Capítulo 38

De visita

-Vas a arrepentirte de todo lo que nos has hecho.

-Oh, vaya, qué puto miedo tengo…

-Pues deberías, realmente deberías, no sé si te habrás dado cuenta, pero tu posición no es precisamente la mejor de todas. Traicionaste la confianza de nuestro jefe, mataste a un importante aliado, y nos pagas todo lo que hicimos por ti huyendo y dejándonos tirados. Has sido una chica muy mala. Y nosotros te lo haremos pagar.

-Espera, espera, aclaradme una cosa ¿vosotros seguís siendo una familia o algo así? Porque me sorprende que sigáis remoloneando por aquí después de lo que pasó en la isla de la Felicidad hace cinco años…

-No es de tu incumbencia…

-Vale, gracias por responder a mi pregunta, siempre fuisteis un chiste y siempre lo seréis.

Un súbito golpe fue la única respuesta que recibió, notando como la sangre empezaba a fluir, manchándola la cara.

-¿Te crees que eres divertida o algo? Ya verás lo bien que nos lo vamos a pasar cuando dispongamos de ti, pero antes vamos a divertirnos un poco, que no se diga…

-Genial, me encanta divertirme…

Al segundo siguiente lo único que llegó a sentir fue un punzante dolor recorriendo todo su cuerpo, dándose el lujo de chillar.


-¡No!

Al segundo siguiente Twilight se despertó de golpe, reincorporándose en la cama y con un gesto desencajado grabado en su cara, un tanto confusa por lo que acababa de pasar. Había sido un sueño muy extraño, nunca antes había experimentado algo semejante, y aún no estaba del todo segura si la que aparecía en dicho sueño era ella u otra persona. Al principio eso parecía, puesto que todo lo que iba viendo y oyendo lo veía como si realmente fuera ella misma la que lo estuviera viviendo, pero al mismo tiempo se sentía lejano y ajeno, como si fuera una mera espectadora. Sin embargo en cuanto el dolor comenzó a darse, ella misma también lo sintió, que fue precisamente lo que la despertó. Hasta ese mismo instante.

-Qué sueño más raro…-pensó la chica, despejándose enseguida y frotándose los ojos al tiempo que trataba de contener un sonoro bostezo sin apenas lograrlo.

Sin darle mayor importancia, ya que en esos momentos aún estaba algo dormida, se levantó tranquilamente, se aseó y comenzó a hacerse un café mientras encendía la radio y escuchaba las noticias, lo que empezaba a ser su rutina diaria. En cuanto al café ya se había acostumbrado a su repugnante sabor, comenzando a saberla incluso mejor de lo que en un principio pensó.

-¡Weazel News, confirmando tus prejuicios! Continúa la escalada de violencia en la ciudad aun a pesar de la vigilancia intensiva tanto por parte del gobierno como de los federales, los últimos incidentes se han saldado con la muerte de un importante empresario y un buen montón de Ballas en el canal de Los Santos en lo que, a todas luces, parece una guerra entre bandas recién estrenada. Aún no se sabe a ciencia cierta lo ocurrido en ambos casos, y tanto la policía como los federales han comenzado a investigar para esclarecer los hechos. Mientras tanto, las tareas de reconstrucción en toda la ciudad siguen avanzando a paso lento pero seguro, se estima que dentro de pocos meses el famoso e icónico cartel de Vinewood volverá a estar entero, lo que reconfortará sobremanera a la ciudad.

Normalmente Twilight reaccionaría apropiadamente a estas noticias, pero después de todo lo vivido recientemente ya nada la sorprendía, incluso la provocaba una inusitada indiferencia que ni ella se esperaba que la diera. Había veces que temía por ella y por su conciencia, pero aun así siempre encontraba algún motivo para seguir adelante, aun a pesar de todo.

Siguió pensando en cosas existenciales durante un buen rato hasta que el móvil comenzó a sonar, cortando su tren de pensamientos; vio entonces que se trataba de Sunset y lo cogió sin más dilación.

-Dime.

Sin embargo no se oyó nada salvo sonidos apagados, como si alguien se retorciera al otro lado de la línea; Twilight frunció el ceño, extrañada.

-¿Sí? ¿Sunset? ¿Estás ahí?

Aun así la nada la volvió a responder, al tiempo que esos extraños sonidos volvían a reverberar en la distancia, algo apagados, como si estuvieran un tanto lejos del teléfono, pero aun así audibles aun a pesar de todo. La chica agudizó el oído y pudo distinguir algunos gruñidos apagados, acompañados de varios aspavientos, como si alguien estuviera haciendo fuerza hacia delante con todo su cuerpo. Cada vez más extrañada, la chica inquirió.

-Sunset ¿me oyes? ¿Hola? ¿Hay alguien? ¡Sunset!

Esta vez los sonidos se intensificaron, los gruñidos tomaron un poco más de forma, llegando a establecer una serie de sonidos que la recordaron vagamente a su apellido. Y que ella supiera, tan solo había una persona que la llamara por su apellido.

-Sunset ¿estás bien? ¿Te ocurre algo? Me estás preocupando, contesta, por favor… Sunset… ¡Sunset!-acabó gritando la chica.

Su grito pareció hacer reaccionar a quien estuviera al otro lado, que a todas luces parecía ser la propia Sunset, la cual llegó a emitir un ahogado grito diciendo claramente su nombre. Comprendió entonces un poco mejor la situación, sin embargo, y antes de que pudiera decir nada más, comenzaron a oírse varios golpes, al tiempo que otras voces comenzaban a sonar entrecortadamente.

-¿Qué haces?

-¡Está pidiendo ayuda, corta, corta!

-¡Rápido, rápido!

Unos pasos sonaron hasta que finalmente, y tras un seco golpe, la línea se cortó de golpe, sin volverse a oír nada más. Twilight se quedó clavada en el sitio, sin comprender del todo lo que había pasado, pero una cosa estaba clara: Sunset estaba en peligro. Y necesitaba ayuda. Por lo que no se lo pensó más y realizó una llamada, metiendo en conferencia a todas las demás hasta que la cogieron.

-Hola, dulzura.

-¡Hola, Twilight! ¿Qué te cuentas?

-Hola, cabeza de huevo.

-Buenas, querida.

-Ah, esto… hola, Twilight…

-Hola, chicas, a ver, voy a ir al gano, necesito vuestra ayuda ¿podéis quedar?

-Sí, yo sí, no tengo ningún problema, además, me aburro como una ostra-contestó Pinkie.

-No estoy haciendo nada, así que puedo perfectamente-murmuró Rarity.

-Me cojo la moto y me planto donde me digas-añadió Rainbow.

-Sí, no estoy haciendo nada, podemos quedar…-asintió Fluttershy.

-Yo no estoy segura, dulzura, llevo varios escaqueos aquí en la granja y no sé si podré acercarme…-anunció entonces Applejack.

-No te preocupes, Applejack, es comprensible, te mantendré informada.

-Vale, gracias por entenderlo.

-Muy bien ¿dónde quedamos?

-Necesito hablar con vosotras, quedamos dentro de veinte minutos en la taberna que hay al otro lado del paseo de la playa de Vespucci-indicó ella.

-Vale, allí estaré.

-Muy bien, nos vemos ahora.

-¡Hasta ahora!

Una vez con el sitio definido Twilight se puso en movimiento enseguida, siendo la primera en llegar, seguida inmediatamente después por Pinkie y Rainbow, que eran las que más cerca estaban a parte de ella, siendo Rarity la siguiente en llegar tras unos minutos de espera y Fluttershy la última en presentarse al ser la que más lejos vivía de allí. En cuanto estuvieron todas, y tras pedir algo fresquito para beber, Rarity comentó.

-Muy bien, querida, pues tú nos dirás.

Twilight se saltó las medias tintas, explicándolas lo que había pasado hace escasa media hora para que estuvieran en contexto; una vez puestas al día, Rainbow fue la primera en comentar.

-Espera, espera ¿nos estás diciendo que Sunset no está aquí?

-Pues no lo sé, pero a juzgar por lo sucedido debe de estar en peligro, tenemos que ayudarla antes de que la ocurra algo…

-¿Estás de broma? Ni de coña pienso ayudar a esa tía, yo lo decía por el hecho en sí, es nuestra oportunidad para largarnos de aquí.

-¿Qué? Pero eso no es…

-¿Apropiado? Venga ya, Twilight, esa tía no ha hecho más que mandarnos hacer golpes sin apenas mancharse ¿y ahora pretendes ayudarla? ¡Que la den por culo, es nuestra oportunidad de huir, vámonos todas juntas de aquí!

-Hombre, visto cómo lo pone Dashie es cierto, o sea, no ha hecho más que apretarnos las tuercas, como ella siempre dice, para que la hagamos el trabajo sucio, así a bote pronto ayudarla se hace un pelín raro…-comentó Pinkie, pensativa.

-Ya, pero…

-Además ¿qué ha hecho ella por nosotros para que ahora la ayudemos? Yo os lo digo, absolutamente nada-añadió Rainbow, dando un trago a su caipiriña.

-Hombre, es verdad que muy buena con nosotros no ha sido…-asintió Fluttershy, a media voz.

-No lo endulces tanto, Shy, ha sido una guarra con nosotros, y no pienso ayudarla, así de claro-dictaminó Rainbow.

-Pero… a ver, entiendo vuestras reticencias, pero si la pasara algo, lo que sea, quizás su jefe nos pida cuentas a nosotras…-murmuró Twilight, algo cohibida.

-¿Y por qué a nosotras? En todo caso sería cosa suya, no nuestra, además, si hubiese algo, lo que sea, ya se habría puesto en contacto con nosotras-obvió Pinkie con gesto queda.

-Aun así…

Antes de que Twilight dijera nada más, Rainbow se adelantó exclamando.

-¡Agh, en serio, Twilight! ¿A cuento de qué insistes en ayudarla tanto? ¿Acaso te mola?

Ante ese apunte hubo un breve silencio en el que la chica enrojeció de golpe, Fluttershy la miró con repentino interés y Rarity entrecerró los ojos, comprendiendo un poco mejor las cosas. Por su parte Twilight se apresuró a contestar.

-¿Eh? No, claro que no, es decir, no en ese sentido… a ver, vale que Sunset no sea la mejor persona del mundo, pero es humana al fin y al cabo, y si está en peligro tenemos que ayudarla…

-¿Por qué? No ha hecho nada para que yo la ayude.

-Es cierto, puede que no se merezca que la ayudemos, pero aun así…

-Mira, no sé qué perra te ha dado con ella, pero por mi parte se refiere no pienso ayudar a la persona que nos tiene aquí metidas y coaccionadas a hacer golpes que ni siquiera nos benefician a nosotros. Así que hala, a cascarla.

Ante la contundencia de la chica Twilight no supo qué decir, aunque luego se dirigió a las demás, que apenas habían hablado.

-¿Y vosotras? ¿Vais a ayudarme?

-No sé por qué quieres ayudarla tanto, TwiTwi, pero por mi parte yo no ayudaría a alguien como ella-murmuró Pinkie.

-No es por negarte mi ayuda, Twilight, pero creo que Rainbow tiene razón, esa chica nos ha hecho más mal que bien, fue ella quien nos metió en todo esto para empezar, no tiene sentido que la ayudemos… espero que no te moleste…-murmuró Fluttershy, algo azorada.

-No, lo entiendo… ¿y tú, Rarity?

La aludida tardó un poco en contestar, pero finalmente murmuró.

-Creo saber por qué haces todo esto, pero no estoy segura… mi sentido común se rehúsa a ayudarla, si te soy sincera, pero entiendo por qué quieres hacerlo.

Tanto Rainbow como Fluttershy y Pinkie miraron extrañadas a la chica, sin saber muy bien a qué se refería, pero la propia Twilight no dijo nada al respecto, comprendiendo por qué lo decía. Sin decir nada más apuró su zumo de frutas de un trago y anunció.

-En fin, comprendo vuestros argumentos, pero esto es algo que tengo que hacer, no espero que lo comprendáis, pero sí que lo respetéis. Me voy a ayudar a Sunset.

Y, tras eso, se levantó y se fue de allí, dejando a las demás allí con sendos gestos confusos en sus caras. La única que apenas reaccionó al respecto fue Rainbow, la cual comentó en un momento dado.

-Que conste que no lo digo con acritud, pero hay veces que Twilight es un poco tonta…

Las demás no dijeron nada, pensando en sus propias cosas, aunque la única que se mostró un tanto preocupada por toda esta situación fue Rarity, la cual observó a su amiga alejarse desde donde estaban.

Twilight regresó a su coche y se quedó sentada en él, dejando escapar un seco suspiro; de alguna manera se esperaba que las demás se fueran a negar, ya que después de todo, y como bien decían, había sido la misma Sunset la que las había metido en todo este lío. Aun así ella misma sentía que le debía a la chica al menos un favor, por pequeño que fuera, y si ese favor incluía el salvarla de una situación incierta, pues lo haría igualmente. Sin embargo tenía un problema, y dicho problema era que no sabía ni cómo empezar.

En ese justo momento oyó varios golpecitos en la ventanilla y alzó la vista, ligeramente asustada, y viendo quién era.

-¿Rarity?

La aludida se encontraba mirándola con gesto preocupado, por lo que bajó la ventanilla e inquirió.

-¿Qué haces aquí?

-Bueno, me lo he pensado mejor, y voy a ayudarte a encontrar a Sunset.

-¿Qué? ¿Y eso por qué?

-No lo hago tanto por ella, sino por ayudarte a ti, ya que te veo un tanto perdida. Como ya he dicho antes, entiendo por qué lo haces, y, si me lo preguntas a mí, me parece encomiable que quieras ayudarla así sin más, sin tener en cuenta lo que nos ha hecho. Eres una buena persona, Twilight.

Ante eso la aludida esbozó una agradecida sonrisa, comentando de seguido.

-Gracias, Rarity, la verdad es que me vendría bien tu ayuda, no sé muy bien por dónde empezar…

-Bueno, vamos a empezar por lo más inmediato, dirijámonos a su piso.

La primera parada de sus pesquisas las llevó hasta Eclipse Towers, donde habían estado muchas más veces antes; por suerte no había nadie vigilando la puerta, por lo que con las horquillas y la maña de Rarity abrieron la puerta sin apenas dejar marcas.

Una vez en el interior del amplio apartamento estuvieron buscando alguna pista que les llevara hasta ella, registrando todo el primer piso; en la sala de operaciones donde siempre planeaban los golpes llegaron a encontrar algo impreso que les llamó la atención.

-Vaya, mira esto, parece que ha tomado un avión…-murmuró Rarity en un momento dado.

-¿En serio? déjame ver eso…

-No dice a donde, pero parece ser una compañía de viajes chárter privados con sede en el aeropuerto de aquí.

-¿Se ha ido? Pero ¿a dónde? No tiene sentido que se marche así sin más de la ciudad…-murmuró Twilight, extrañada.

-Quizás fueran órdenes de su misterioso jefe…

-Puede, pero aun así me hubiera avisado de que se ausentaría. Es muy raro…

Estuvieron mirando a dónde podría haber ido, pero ninguno de los papeles reflejaba el destino, tan solo indicaba la compraventa del viaje chárter y nada más.

-¿A dónde habrá ido? ¿Qué razón podría tener para marcharse sin avisar?

-Ni idea, aunque prueba a llamarla a ver.

Como no perdía nada por probar, Twilight marcó el número de Sunset y esperó, pero al cabo de unos pocos segundos de espera un mensaje de la línea sonó.

-El número al que llama se encuentra apagado o fuera de cobertura en este momento.

-¿Qué? Extraño, no suele quedarse incomunicada así sin más…-murmuró la chica, mirando a su móvil.

-Debe de haber otra forma de localizarla… y creo que sé quién nos puede ayudar-anunció en ese momento Rarity.

Salieron del apartamento y, siguiendo las indicaciones de Rarity, se dirigieron hasta El Burro Heights, concretamente hasta Amarillo Vista, donde había una serie de barriadas un tanto apartadas del resto de la ciudad. Una vez allí salieron del coche y la chica inquirió.

-¿Qué hacemos aquí, Rarity?

-Hemos venido a hacer una visita a un contacto mío que me ha estado ayudando mucho desde que llegué aquí.

Subieron las escaleras hasta una de las tantas casas de allí, aunque ésta destacaba por estar particularmente vigilada y un tanto recluida; nada más llegar junto a la puerta los ladridos de un perro al otro lado sobresaltaron a Twilight, pero Rarity enseguida comentó mientras hacía señas a una cámara que las apuntaba.

-Tranquila, no es nada…

En ese momento una voz a través de un interfono comentó.

-Vaya, menuda sorpresa…

-Buenas, querido, venimos de visita.

Nada más decirlo la cerradura de la puerta se abrió sola, quedándose entreabierta y entrando inmediatamente después; Twilight siguió a Rarity hasta el salón principal de la casa, donde un hombre de mediana edad, de pelo lacio, gafas y postrado en una silla de ruedas las recibió.

-Rarity Belle… y por lo que veo viene acompañada ¿otra amiga suya?

-Así es. Twilight, te presento a Lester Crest, consigue cosas; Lester, Twilight Sparkle.

-Encantada.

-Igualmente. Pero bueno ¿Qué os trae por aquí? Asumo que necesitareis mi ayuda…-supuso Lester rápidamente.

-Exactamente, estamos buscando a alguien y necesitamos localizarlo lo antes posible, estoy segura de que con usted podremos conseguirlo.

-Oh, señorita Belle, me halaga… pero no la voy a decir lo contrario, después de todo lleva razón. Está bien, después de todo la debo un favor ¿de quién se trata?

-Es una chica que, aparentemente, ha cogido recientemente un avión, pero no sabemos a dónde. Esta mañana me llegó a llamar, pero se cortó al poco rato.

-¿Dio señal?

-Sí, claro.

-Bien, en ese caso podré saber desde dónde se realizó esa llamada si rastreo su frecuencia, dígame el número.

Twilight le dictó el número y Lester lo introdujo en una base de datos especializada que empezó a rastrear dicho número durante unos buenos minutos hasta que finalmente marcó en un mapamundi la localización exacta de ese número en el momento de la misma llamada.

-Vale, pues según esto la llamada se realizó a las nueve y media de la mañana proveniente directamente del sur del estado de Alderney-anunció entonces Lester.

-¿Alderney?-repitió Twilight, extrañada.

-Sí, Alderney, la hermana fea de Liberty City, como la suelen llamar. No he estado nunca en la costa este, pero tengo entendido que hay una amalgama de bandas que se reparten el mercado, es un poco caótico, hará cosa de unos cinco años llegó a haber mucho lío con una familia de italianos asentados allí que al final se acabó disolviendo por causas de fuerza mayor, por así decirlo. No conozco todos los detalles, pero fue bastante sonado por aquel entonces. En cuanto al número que buscan está en alguna parte del sur de Alderney, allí suele haber mucha industria pesada, es un buen lugar para esconderse o pasar desapercibido. Y… vaya, según esto vuelve a haber línea, el localizador la sigue mostrando en Alderney, por lo que no se ha movido de allí desde esta mañana.

Tanto Rarity como la propia Twilight se miraron, no muy seguras de qué pensar al respecto. Si Sunset estaba realmente en Alderney es que realmente algo raro pasaba, ya que no había razón alguna para que la chica hubiera decidido irse así sin más allí.

-Ya veo… vale, muchas gracias, querido, te debo una-agradeció Rarity.

-A usted, señorita Belle. Sigo con lo de su hombre, por cierto, por ahora no he encontrado nada.

-Ah, sí, precisamente iba a comentarle que no se moleste más, total, podría estar en cualquier parte, y a estas alturas de la vida dudo que le vuelva a ver por Vice City.

-Es posible, pero bueno, si dice que no hay problema lo dejo correr.

-Sí, no se preocupe.

Una vez que estuvo todo aclarado se despidieron de él y regresaron al coche mientras que Twilight iba pensando en voz alta.

-Alderney… apenas he estado, aun así ¿qué la llevaría a ir allí?

-Eso es lo que tendremos que averiguar-murmuró Rarity.

-Espera ¿tenemos? Tampoco hace falta que te molestes tanto, Rarity…

-No digas tonterías, querida, prometí que te ayudaría, por lo que llegaremos hasta el final con esto. He pensado en seguir los pasos de Sunset y contratar un vuelo chárter que nos lleve directamente allí, si damos sus referencias y decimos que lo pongan a su cuenta puede que incluso nos ahorremos los gastos del viaje.

-Está bien. Gracias, Rarity, de verdad…

-Oh, ni lo menciones, querida-murmuró la chica, guiñándola un ojo con confidencia.

El viaje hasta el aeropuerto fue rápido, aparcando el coche en el parking exterior y entrando en la terminal principal buscando la compañía privada, la cual tenía su propia terminal al otro lado de las pistas del aeropuerto, ya que utilizaban sus propios aviones, que normalmente eran jets privados similares al que Twilight vino a esta ciudad por primera vez. Contrataron un viaje de ida y vuelta en un jet idéntico, un Luxor negro y dorado, y consiguieron ponerlo a cuenta de Sunset, ya que al parecer era clienta regular, teniendo todo el avión para ellas solas, incluyendo al piloto, el copiloto y una azafata de vuelo, la cual las saludó nada más abordar el avión.

-Bienvenidas a su vuelo privado, llegaremos a Liberty City en cuatro horas y media, si necesitan algo tan solo llámenme.

-Gracias, muchas gracias.

Las dos se sentaron en una de las filas más alejadas, para hablar más tranquilamente. Iba a ser un viaje largo, por lo que por ahora tan solo restaba esperar y relajarse hasta llegar. Mientras tanto, podían pensar en un plan de actuación para buscar a Sunset. El avión despegó al poco rato, dejando atrás a Los Santos y volviendo a la costa este.


Cuatro horas y media de viaje daban para mucho, y en cuanto llegaron en torno a las cinco de la tarde, ya que salieron al mediodía, pusieron en marcha el plan que habían ideado de camino.

-Vale, vamos allá.

Antes de bajar del avión, el piloto se dirigió a ellas.

-Muy bien, pues ya estamos aquí ¿para cuándo quieren fijar la vuelta, señoritas?

-Oh, pues para esta misma noche, haremos un par de recados y nos volveremos rápidamente ¿a eso de las diez?-sugirió Rarity.

-De acuerdo, les esperamos entonces.

Salieron del aeropuerto internacional Francis por la terminal principal, nada más poner un pie en le calle a Twilight la invadió una sensación de nostalgia bastante grande.

-Vaya, y pensar que he vuelto a casa… lástima que sólo estemos de paso.

-Sí, a mí también me gustaría pasar más tiempo, es mi primera vez en Liberty City, pero bueno, qué le vamos a hacer. Vale, lo primero es lo primero, no debemos dejar huellas que hagan que nos rastreen, por lo que iremos en taxi.

-Bien, aunque ¿puede ser cualquiera?

Rarity quiso decir algo, pero en ese momento se levantó una leve ventolera que arrastró consigo papeles varios, entre ellos un folleto que fue a parar directamente a la cara de la chica, la cual se lo quitó rápidamente con gesto asqueado.

-¡Puag, qué asco!-masculló, lanzándolo.

Sin embargo algo de este panfleto llamó la atención a Twilight, cogiéndolo al vuelo y viendo que se trataba de un anuncio de taxis privados.

-Espera, mira esto… Servicio de coches exprés, muévase con soltura por la ciudad con los taxis privados más eficientes y confiables de toda Liberty City. Nos podría servir…

-Está bien, llama a ver.

Twilight marcó el número en su móvil, cogiéndoselo al poco rato.

-Buenas tardes, aquí el Servicio de coches exprés, le atiende Mallorie Bardas ¿en qué puedo ayudarle?

-Sí, necesitaría un taxi en la entrada de la terminal del aeropuerto internacional Francis, por favor.

-Muy bien, ahora mismo les mando uno, espere un momento, por favor.

La espera no se hizo demasiado larga, apareciendo tras unos pocos minutos un Cavalcade negro que se detuvo justo a su lado; Rarity y Twilight lo abordaron, viendo que un hombre joven de unos treinta y pico años, con aspecto extranjero, pelo corto, facciones rectas, ojos claros y mirada serena era quien conducía. Vestía muy informalmente, con unos pantalones de chándal negros y blancos algo desgastados, una chaqueta de invierno café encima de otra de chándal crema y calzaba unas botas Hinterland marrones igual de desgastadas que el pantalón.

-¿Habían pedido un taxi?-inquirió entonces con un acento propio de Europa del este.

-Así es.

-Muy bien ¿a dónde las llevo?

-Estamos buscando un complejo industrial al sur de Alderney…

-¿El Polígono Industrial de Acter?

-Sí, el mismo.

-Muy bien.

El taxi se puso en marcha y atravesó toda esa parte de la ciudad a través de la autopista Algonquin-Dukes; mientras tanto Rarity y Twilight fueron repasando la segunda parte del plan.

-Vale, en cuanto lleguemos allí comenzaremos a usar Trackify para rastrear el móvil de Sunset, si está cerca nos llevará hasta ella sin mucha dificultad.

-Bien, aunque…

Sin embargo en ese momento la radio del taxi se encendió de improviso, cortando a Twilight momentáneamente.

-¡Necesito a alguien en Cuestas del Sur, ya! ¡Niko! ¿Dónde estás?

-Ahora no, Roman, estoy con una tarifa, manda a Mohammed, a ver si se la pega de una santa vez…-murmuró el taxista, usando la radio.

-¡Muy gracioso, primo! Por cierto, esta noche la tengo libre ¿quieres ir luego a jugar a los bolos?

-Luego te digo… por dios, qué cruz de hombre…-murmuró inmediatamente después, aunque ninguna de las dos lo entendió, puesto que lo dijo en otro idioma.

Rarity, curiosa, inquirió.

-Huy ¿eso ha sido ruso por un casual?

Twilight quiso responder, pero entonces el taxista se adelantó comentando.

-No, es serbio, soy de Serbia, aunque nací en la antigua Yugoslavia, cuando todavía existía.

-Oh, ya veo… vaya, entonces ¿llegó a presenciar las guerras yugoslavas?

Ante eso el hombre alzó la mirada, mirándola por el retrovisor dejando escapar un gesto agrio hasta que finalmente murmuró.

-Sí, de hecho llegué a participar en ellas.

-Entiendo, lo siento, no pretendía ser grosera…

-No, no pasa nada, después de todo no podía saberlo.

-Debió de ser duro…

-Duro no es la palabra que mejor lo define. Eran tiempos difíciles, yo era joven y estúpido, y me creía todo lo que los militares me decían porque apenas fui a la escuela. Me reclutaron con el pretexto de mantener nuestro país a salvo, y de ahí surgió todo lo demás. La vida me ha enseñado que no importa cuánto lo intentes, siempre habrá cosas sin explicación. Y la guerra es una de ellas.

El silencio posterior fue tan denso que se podía cortar con un cuchillo. Ni Rarity ni Twilight dijeron nada más por simple educación, sin embargo el taxista decidió calmar los ánimos comentando.

-Pero bueno, ya he superado esa parte de mi vida. Ahora vivo aquí tranquilo, con mi familia y mis amigos, con un trabajo estable, y no se está tan mal. Casi lo prefiero, la verdad, he tenido una vida muy ajetreada.

-Me alegro de que le vaya mejor.

-Sí… a mí también me alegra…

Atravesaron los distritos de Broker y Dukes rápidamente por la autopista para luego encarar el puente de Algonquin, cuya imponente figura era un preludio del alto skyline del distrito homónimo al que se dirigían. Rarity no perdía ningún detalle del paisaje, incluso sacando alguna que otra foto con su móvil.

-Oh, vaya, siempre he querido visitar Algonquin, las luces, el paisaje, el glamour, los teatros de Burlesque… una pena que estemos de paso-murmuró la chica, algo contrariada.

-Bueno, ahora pasaremos por el Cruce Estrella, al menos podrás verlo-trató de animarla Twilight.

-Sí, es algo… pero me gustaría volver algún día para verlo todo con más detalle.

En cuanto entraron en el distrito fueron todo recto por Kunzite Street a lo largo de varias manzanas hasta que finalmente alcanzaron el punto central de todo Algonquin, precisamente el nodo principal en el famoso Cruce Estrella. El taxi paró justo al lado de un Burger Shot por un semáforo en rojo y Rarity comenzó a hacer fotos sin parar. A mano izquierda se encontraba el edificio del BAWSAQ, la bolsa de valores, mientras que al otro lado desde la esquina se podía ver una parte de los edificios llenos de pantallas de televisión y publicidad agresiva de todo tipo. El tráfico era bastante denso y había muchísimas personas andando por las calles, todos ellos absortos o en sus teléfonos móviles o en sus propias cosas, llevando las bolsas de la compra o bien portando sus maletines y bolsos de diseño.

-Oh, vaya, es fabuloso…-murmuró Rarity, con chiribitas en los ojos.

-Un día como otro cualquiera en la ciudad del capitalismo, lo tengo muy visto ya-comentó el taxista, con voz neutra.

Por su parte Twilight no dijo nada, ya que como el taxista ya estaba acostumbrada al barullo del Cruce, por lo que no suponía nada nuevo para ella. En cuanto el semáforo se puso en verde fueron todo recto hasta torcer a la derecha por Frankfort Avenue, una muy larga avenida que cruzaba de norte a sur casi todo el lado oeste de Algonquin, yendo en paralela a Union Drive Oeste, el tramo de la autopista principal que bordeaba la isla a ese lado. No fueron muy lejos, ya que se desviaron enseguida para coger el acceso al túnel de Booth.

-Ah, vamos por el túnel de Booth…-observó entonces Twilight.

-Sí, es la ruta más rápida para llegar a Alderney sin tener que pasar por el puente Chupetón-explicó el taxista.

Dicho túnel atravesaba el West River de este a oeste, siendo uno de los puntos de acceso a Alderney aparte del citado puente, aunque no se solía usar mucho; atravesarlo de punto a punto no les llevó más de quince minutos, aunque al salir se encontraron con el típico embotellamiento que siempre se daba a las salidas de los túneles, ya que un poco más adelante había un semáforo.

Una vez en Alderney se adentraron en el sur pasando previamente al lado del puerto Tudor, la antesala al Polígono Industrial de Acter, el cual se mostró en todo su sucio esplendor. La presencia de industria pesada se hacía patente nada más entrar, dibujando un paisaje mucho más sobrio y muy distinto al de Liberty City, evidenciando que se trataba de otro estado diferente.

-¿Esto es el polígono?-inquirió en ese momento Rarity.

-Sí, aquí es ¿dónde las dejo?-quiso saber el taxista.

-Ah, sobre eso, dame un momento, querido… a ver, dime el número de Sunset-pidió la chica, sacando su móvil e iniciando Trackify.

Twilight la dictó el número y ella lo introdujo, dándole al botón de buscar y comenzando a rastrearlo inmediatamente después, al tiempo que toda la pantalla del móvil se veía como la de un radar; en cuanto éste dio una pasada, un punto rojo se dibujó no muy lejos de su posición.

-No está lejos… gire a la derecha en la siguiente intersección-indicó Rarity.

-Está bien…-murmuró el taxista, algo extrañado.

Estuvieron rodeando el polígono, yendo lentamente para evitar pasarse posibles lugares hasta que finalmente el punto quedó justo al lado de su posición.

-¡Aquí, es aquí, pare!

El taxi se detuvo de golpe y miraron a su derecha, viendo que a ese lado de la calle se levantaba la figura de una muy antigua y abandonada refinería de Dude Chemicals; su aspecto era bastante andrajoso, incluso varios depósitos se encontraban caídos, con algunas partes del edificio principal semiderruidas.

-Está abandonada… el lugar perfecto para esconder a alguien.

-Bien, vamos a echar un vistazo. Quédese aquí con el motor en marcha, volveremos enseguida-pidió Rarity.

-¿Va todo bien? ¿Buscan a alguien?-inquirió el taxista, un tanto extrañado por su actitud.

-Sí, se podría decir que sí, usted aléjese un poco y no se asuste si oye bulla cerca, volveremos enseguida.

El taxista no puso reparos y se alejó un poco en cuanto ellas se bajaron del coche, adentrándose rápidamente en el antiguo complejo. El edificio de los depósitos caídos lucía muy inestable, por lo que descartaron enseguida entrar en ese, buscando otro más estable. A mano izquierda había otro que parecía más seguro, pero el techo se encontraba derrumbado, ya que uno de los depósitos caídos había chocado contra éste. Continuaron un poco más hasta llegar a una intersección, viendo otro edificio algo más entero a mano derecha, aunque lo que más les llamó la atención fueron varias voces saliendo de su interior. Las dos chicas se pusieron en alerta sacando sus respectivas armas, Rarity su pistola vintage y Twilight su pistola estándar, mientras entraban en el edificio agachadas y en silencio.

En el interior había un hueco en el cual se encontraba la propia Sunset maniatada en una silla y rodeada de varios hombres trajeados; el más grande de todos se encontraba encarando a la chica, la cual tenía pintas de haber sido apaleada repetidas veces, y dirigiéndose a ella con actitud hostil.

-¿Qué? ¿Te diviertes ahora? ¿Estás entretenida?

-De la ostia, mira…-masculló Sunset, escupiendo sangre en el proceso.

-Qué bien… pero la verdad es que ya estoy aburrido, y los demás también ¿verdad, muchachos?

-Sí, ya no es divertido-asintió uno.

-Dejó de tener gracia hace ya un buen rato-murmuró otro, no muy lejos de donde estaban Twilight y Rarity escondidas.

-Bueno, pues yo creo que ya podemos concretar ¿no? Vamos a dejarlo todo cerrado…-murmuró entonces el hombre, sacando una pistola de su bolsillo trasero.

-Pues hazlo ya, yo también me aburro-le animó Sunset, con actitud derrotista.

-Será un placer…

En ese momento Rarity le hizo un gesto a Twilight, indicándola por señas que se adelantara; la aludida asintió y se movió hacia el otro lado de la pasarela, cubriéndose tras varios bidones oxidados. Por su parte Rarity se acercó por detrás al hombre que más cerca tenía y, en un visto y no visto, le abordó de improviso y le inmovilizó cogiéndolo por el cuello, comenzando a asfixiarlo hasta que cayó inconsciente, todo ello sin apenas hacer ruido.

Inmediatamente después el hombre que amenazaba a Sunset amartilló su arma, alarmando a las chicas.

-Muy bien, entonces ¿cómo te apetece morir?

-Lo dejo a tu elección, no tengo preferencias-murmuró Sunset, mirando a la nada.

-Está bien, aunque… no me decido ¿disparo a la cabeza? Limpio y efectivo, no hace falta mucho más, pero claro… ¿disparo al estómago? Te vas desangrando lentamente presa de un agudo dolor… bof, decisiones, decisiones ¿vosotros qué decís, muchachos?

-Pégala un tiro en la cabeza y acabemos de una vez-comentó uno, cerca de él.

-No, hombre, haz que sufra, pégala un tiro en el estómago hasta que agonice y muera-sugirió otro, al otro lado del complejo.

-O bien podemos hacerlo a la antigua usanza, zapatos de cemento y al West River con ella-murmuró entonces otro.

-Agh, venga ya, Tommy, no estamos en los putos setenta, además ¿de dónde sacamos ahora cemento y unos moldes?

-Aquí al lado hay una obra, podemos colarnos y mirar…

-Paso, perderíamos un tiempo precioso.

En ese momento Sunset soltó un respingo, mascullando de seguido.

-¿Y qué tal si me pegáis un puto tiro y acabamos de una jodida vez? Vosotros os vais a casa y yo me muero, simple y sencillo.

Ante esa disyuntiva el hombre la miró con gesto obvio, murmurando entonces.

-¿Pues sabes qué? Que tienes razón, te pego un tiro y a correr.

-Por fin, joder, hazlo de una maldita vez.

En ese justo momento Rarity la hizo un gesto a Twilight, la cual asintió y, al segundo siguiente, un disparo atravesó la estancia y el hombre que iba a matar a Sunset cayó al suelo, presa de un gran dolor en el estómago.

-¡Me gusta más lo del estómago!-exclamó entonces la chica.

-¿¡Pero qué coño?!

-¡Arriba, en la pasarela!

-¡Disparad, disparad!

Sin embargo las dos chicas fueron más rápidas, adelantándose y presionando a todos los presentes, los cuales apenas tuvieron tiempo de reaccionar; las balas silbaron y avasallaron a los hombres, los cuales trataron de contraatacar, sin apenas posibilidades. En cuanto la última bala tronó cayó un denso silencio, en el cual Sunset levantó la cabeza, mascullando de seguido.

-¿¡Sparkle?! ¿¡Belle?!

-¿Estás bien, Sunset?-inquirió la primera, acercándose a ella.

-Pero, pero… ¿¡qué demonios estáis haciendo aquí?!

-De turismo ¿a ti que te parece? Venga, salgamos de aquí-murmuró la chica, desatándola en el proceso.

-No… no entiendo… ¿por qué? Podrías haberlos dejado que me mataran…

-¡No! Nunca dejaría que eso sucediera, eres una persona al fin y al cabo.

Ante eso Sunset no supo qué responder, sin embargo en cuanto trató de andar le sobrevino un intenso dolor en la pierna que la hizo trastabillar. Pero no llegó a caerse puesto que Twilight la sostuvo a tiempo, mientras que Rarity la ayudaba.

-¡Cuidado! ¿Puedes caminar?

-Agh… apenas…-masculló la chica.

-Apóyate en mí, afuera hay un taxi esperándonos, vamos.

Sin llegar a comprender del todo lo que sucedía, Sunset se dejó hacer mientras salían de la refinería, aunque en cierto momento comentó.

-Cómo… ¿cómo me habéis encontrado?

-Bueno, pues con un pequeño allanamiento de morada, un viaje en vuelo chárter y un poco de Trackify-resumió Rarity rápidamente.

-Fuiste tú quien me llamó esta mañana ¿no?-inquirió Twilight.

-Sí, aproveché un momento en el que se despistaron y traté de llamarte, pero apenas pude hacer nada, y me quitaron el móvil…

-Ay, iré a por él-comentó entonces Rarity.

-No, déjalo, vámonos antes de que vengan más de esos imbéciles…-masculló Sunset, soportando el dolor.

-¿Quién era esa gente?-quiso saber Twilight.

-Ahora no, Sparkle…

Ante eso la chica se quedó callada mientras la ayudaba a llegar hasta el taxi, el cual estaba un poco más delante de donde lo dejaron. Twilight ayudó a Sunset a subir al coche, y el taxista, al verlas llegar, inquirió.

-¿Qué ha pasado? He oído disparos, estaba preocupado…

-No se preocupe, querido, estamos bien, sáquenos de aquí, rápido.

-Vale ¿a dónde?

-De vuelta al aeropuerto.

El viaje de vuelta al aeropuerto internacional Francis fue más rápido que el anterior, y por suerte igual de tranquilo, ya que nadie les siguió en ningún momento. Sunset permaneció callada durante todo el trayecto, Twilight quiso sonsacarla algo más, pero la chica apenas soltó prenda de lo sucedido. El taxista tampoco dijo nada, concentrándose en conducir y sin comentar nada de lo sucedido.

En cuanto llegaron al aeropuerto Twilight y Sunset fueron las primeras en bajarse, Rarity pagó al taxista con un billete de mil dólares.

-Gracias por traernos, querido, tome, por las molestias, quédese con el cambio.

-Vaya, muchas gracias, señorita, es usted muy generosa.

-Gracias a ti.

Rarity se bajó del taxi y se despidió del hombre, el cual la devolvió el gesto antes de marcharse.

-Qué hombre más simpático, se le notaba buena persona…

-¿Dónde está el avión?-inquirió en ese momento Sunset.

-En la terminal privada, vamos para allá.

Accedieron a dicha terminal por un acceso lateral desde la principal, regresando enseguida al avión e indicándole al piloto salir ya; tuvieron que esperar un poco para pedir pista, saliendo media hora después a eso de las seis y media en dirección suroeste. Liberty City se fue haciendo cada vez más pequeña conforme se alejaban, regresando así a San Andreas.

El viaje les llevó casi toda la tarde, una vez en el aire con la ayuda de la azafata trataron las heridas más superficiales de Sunset, la cual no dijo nada en ningún momento, permaneciendo en silencio durante la mayor parte del viaje y durmiendo durante las siguientes dos horas.


Tanto Rarity como Twilight también llegaron a echar una cabezada, aunque en un momento dado ésta se llegó a despertar y fue al baño un momento; al volver vio entonces que Sunset se encontraba despierta, observando el atardecer desde su ventanilla. Se acercó entonces a ella, sentándose a su lado y saludándola por lo bajo.

-Hola… ¿cómo estás?

Por un momento Sunset no dijo nada, sin mirarla siquiera, pero al poco rato comenzó a hablar.

-Supongo que te preguntarás por qué fui…

Ante eso Twilight se quedó callada, sin realmente decir que quería saberlo, pero aun así la chica continuó.

-Nunca supe quien fue mi padre, y aunque por un lado sabía que nunca lo sabría, por otro lado albergaba la tonta esperanza de que me quedaba alguien ahí fuera al que llamar mi familia. Cuando mi madre murió me quedé sola, y desde entonces anhelé llegar a conocer y poner una cara al hombre que la dejó embarazada. Pero nunca llegó. Es estúpido, lo sé, pero era la única esperanza que me quedaba después de lo que pasó. De niña fantaseaba con ello, pero cuando crecí la realidad se impuso en todo su esplendor. Y aun así albergaba la esperanza. Qué estúpida fui…

-No, no fue estupidez, fue esperanza, tú misma lo has dicho…

-Ya, y mira lo que ha pasado, casi me matan por esa estúpida esperanza. He de admitirlo, siempre he estado sola y siempre lo estaré.

-No, eso no tiene por qué ser así, comprendo que te sientas mal, Sunset, pero no estás sola…

-¿Cómo que no? Mi madre está muerta y mi padre podría ser cualquiera de los ciento cincuenta y tres millones de hombres americanos. No tengo a nadie. Estoy sola en la vida.

-No, no, alguien debe haber, quien sea…

Ante eso el gesto de Sunset se torció por primera vez desde que la conoció, fue entonces cuando la chica masculló.

-Hubo algunos, pero los perdí. Fue culpa mía. Yo misma provoqué que se fueran. Y ahora… no tengo nada. No hay nada ni nadie para mí en esta vida, sólo tengo mi trabajo y nada más.

-No, no, no te rindas, Sunset…

-Muy tarde, Sparkle, me rendí hace ya mucho tiempo. Tanto dolor, tanto sufrimiento… para nada. No merece la pena.

-Pues claro que merece la pena, Sunset, tal vez no lo fuera antes, pero sí ahora, si quisieras…

-¿Y por qué iba a quererlo? Si no tengo a nadie…

-Te equivocas…

-¿Ah, sí? ¿Y a quien tengo entonces?

-Me tienes a mí.

Esa salida no la vio venir para nada, dejando a Sunset muda, sin comprender a qué venía eso. Ambas chicas se miraron, Twilight con gesto seguro y Sunset con cara incrédula.

-¿Qué dices? ¿A ti? ¿Por qué? Si soy tu carcelera, te he tenido coaccionada durante todo este tiempo, obligándote a hacer cosas impensables, y aun así tú… tú… ¿por qué? No lo entiendo…

Ante eso Twilight esbozó una sincera sonrisa, murmurando de seguido.

-Porque quiero ayudarte, Sunset. Y es precisamente por eso, porque he hecho lo que he hecho, todo lo que he aprendido, lo que he experimentado, me ha hecho comprender mejor lo mal que lo has pasado en la vida. Yo he tenido mucha suerte en la vida, he vivido rodeada de comodidades y de lujos, estudiando una carrera y emprendiendo por mi cuenta, y sin embargo tú has tenido que sobrevivir en este mundo tan duro y sórdido. Además, siempre he notado que hay algo de bondad y dulzura en ti, que sin embargo reprimes sólo para hacerte la dura y verte mejor contigo misma, como si quisieras silenciar tus sentimientos. No tienes por qué seguir haciéndolo, Sunset. Yo te voy a escuchar sin juzgarte, porque es lo que los amigos hacen.

Ante semejante diatriba Sunset se quedó muda, sin comprender del todo sus palabras, y contestando de seguido.

-Pero… pero… es ridículo, es estúpido, es… es…

-Amistad.

La sencillez y la honestidad con lo que lo dijo desarmó por completo a Sunset, la cual no dijo nada más, básicamente porque no supo qué decir. Twilight la miró con un gesto lleno de sinceridad, el cual terminó de desmontar a la chica. Sunset trató de enmascarar sus sentimientos, pero apenas lo logró, dejando que su máscara de rudeza se resquebrajase hasta romperse por completo. La chica no pudo más y dejó escapar todos sus sentimientos, largamente reprimidos durante mucho, mucho tiempo. Twilight la sostuvo entre sus brazos, reconfortándola en todo lo posible, mientras que ella se expresaba por primera vez tras mucho tiempo en silencio.

-Lo siento… lo siento, lo siento… a todos… lo siento…-musitaba entre sollozos.

Tardó bastante en calmarse, soltándolo todo, hasta que finalmente, y poco a poco, terminó calmándose de nuevo, con las mejillas encendidas de pura vergüenza.

-Agh, qué mal todo… debo de verme ridícula…

-Bueno, todos nos hemos llegado a ver ridículos alguna vez.

-Qué simple eres, Spakle. Eres de lo que no hay…

-Sí, bueno, es lo que tengo.

Ante eso Sunset esbozó una triste sonrisa, llegando a murmurar por lo bajo.

-Gracias…

-No ha sido nada. Necesitabas soltarlo, y yo tan solo te he dado un empujoncito. Ahora te sentirás mucho mejor.

-Sí, la verdad es que sí…

-Me alegro… aunque aclárame algo ¿Quién era esa gente que te había atrapado?

Sunset dejó escapar un hondo suspiro, murmurando de seguido.

-Eran los pocos matones que quedaban de una antigua familia de mafiosos de Alderney que estuvo involucrada en un lío de bandas hace cinco años. Yo llegué a trabajar para ellos, haciéndoles favores, y todo se salió de madre cuando maté al que provocó la muerte de mi madre porque era alguna especie de asociado o amigo del jefe o algo así. El caso es que cuando eso pasó me marcaron, y entonces…

Sin embargo Sunset se quedó callada, pensando en algo que parecía haber resurgido de los recovecos más hondos de su mente; Twilight notó su cambio de gesto, inquiriendo de seguido.

-¿Pasa algo?

-Sí… sí, ya lo creo que pasa… entonces… no. No puede ser. Imposible…

-¿Qué? ¿Por qué, qué pasa, cuál es el problema?

-Es eso, estoy marcada, soy una persona señalada al menos en Liberty, sobre todo cuando el don de los Gambetti y la Comisión murió, y fue entonces cuando él me ofreció su protección…

-¿Él? ¿Quién es él, a quién te refieres?

-¡Pues a mi jefe! ¿A quién si no? ¡Ese hijo de puta me ha vendido! ¡Claro, por eso me atrajeron con el pretexto de mi padre, porque él lo sabía! ¡Cabronazo! ¡Después de todo este tiempo confiando en él, ayudándole a expandirse, y me lo agradece así!

-¿Qué? ¿Tu jefe? Entonces…

-¡Sí, ha debido de pasar algo que seguramente le afecte y ha tratado de escurrir el bulto vendiéndome a mí! ¡Pero qué hijo de la grandísima puta! ¡Después de todo lo que he hecho por él! ¡Si ahora domina toda la costa este ha sido por mí, porque yo le he ayudado! ¡Y estábamos haciendo lo propio con la oeste, para así cercar todo Estados Unidos y expandirnos aún más!

Ante esas revelaciones Twilight se quedó anonadada, inquiriendo de seguido.

-Pero… pero… ¿Quién es ese hombre?

Sunset miró entonces a Twilight y a Rarity, que también se encontraba escuchando, cerró los ojos con gesto seguro y, en cuanto los abrió, inquirió.

-¿Os suena el nombre de Sombra?


¡Dun, dun, duuuuuuuuun! a ver, a ver ¿quién se esperaba que fuera Sombra? venga, que no se diga. Yo creo que era bastante evidente, ya que he ido dejando alguna que otra indirecta que así lo indicaba a lo largo de toda la historia, pero bueno, si alguien no se esperaba a Sombra pues... ¡surprise, madafacas! XD pero bueno, el caso es que siempre había contemplado a este personaje como antagonista principal, y ahora que se ha revelado de forma oficial que se trata de él, puedo hablar del susodicho tranquilamente. Dado que en la serie de MLP Sombra no tuvo un comienzo muy boyante, fue precisamente por eso por lo que decidí usarlo en esta historia, para darle algo más de chicha. En su momento barajé otras opciones, como Chrysalis, pero al final preferí optar por él, para darle un poco de amor villanesco. Como tal está bastante trabajado, ya que ha ido apareciendo en determinados momentos de la historia, mostrando una gran inteligencia y unas altas dotes de perfidia. Pero a partir de ahora conocemos su identidad, y como tal dejará de operar en las sombras... eeeeeeh, ¿lo pilláis? porque es Sombra, es oscuro... eh... sí, mejor me callo.

Por otro lado tenemos la visita exprés a Liberty City, explicando algunas cosillas concernientes a Crónicas de Liberty City, que ayudarán a entender mejor los posteriores capítulos de la misma, con la cual estoy actualmente. De hecho, y como queda poco para terminar, al menos a Crónicas de Los Santos, voy a centrarme en estas dos para acabarlas lo más rápidamente posible y así ponerme con otras cosas que requieren de mi atención (sí, sí, no me olvido de Frank ni del colega Sauron). Y bueno, dado que ha sido una visitilla relámpago ¿por qué no hacer que el simple genial y profundo Niko Bellic, protagonista de GTA IV, tenga su correspondiente cameo? los que hayan jugado a este juego se habrán dado cuenta enseguida de quién era, junto con la correspondiente coña de los bolos (me era imposible no ponerla, en serio). En un principio pensé que Niko ayudara a las chicas de forma más pronunciada, participando en el tiroteo en la refinería, pero al final preferí dejarlo más de lado para evitar que robara protagonismo a Rarity y Twilight.

Por otro lado, y no menos importante, Sunset da un giro de 360º como personaje, evolucionando junto con las demás; puede que algunos penséis que ahora perderá ese encanto de matona que tanto la caracterizaba, pero tranquilos, que aunque ahora haya decidido traicionar a Sombra, ella conservará en todo momento su personalidad, después de todo uno no cambia de la noche a la mañana, y menos después de todo lo que ella ha vivido. Seguirá siendo tan badass como de costumbre, sólo que ahora luchará del lado de Twilight y las demás.

En cuanto a esta historia en concreto se acerca su final, yo creo que en tres o cuatro capítulos más podré haber cerrado la trama principal, aunque eso sí, serán capítulos cargaditos de contenido, para que no os aburráis mucho ;) pero sí, se acerca la recta final, y va a ser de todo menos tranquila, así que id agarrándoos los machos.

¡Y eso es todo por ahora! comentad, dejad reviews y todo eso ¡Nos leemos!