¡Hola pequeñas mías! Sólo os vengo a decir que el capítulo de este día es algo largo, pero es sustancial y bueno, ya nos pone sobre lo que nos apremia, por lo que ya pueden sacar la champán y celebrar que esta autora al fin se va a enfocar sobre el romance XD. Yo sé que muchos me odian por haberlos hecho esperar tanto UwU, pero ya saben lo que dicen, las buenas cosas siempre demoran en llegar (?).
¡Gracias a todas las personas que me leen y a las que me comentan! Se agradece mucho. Espero continúen con esta chocoaventura hasta el final. ¡Sin más, besos, abrazos y que disfrutan su domingo! Au revoir *-*/
Capítulo 38
Es difícil describirte
El tercer día de sus apremiantes vacaciones había llegado y aunque deseaban descansar y recuperar fuerzas, nunca estaba de más, al menos para esos dos, el enfrascarse en un pequeño juego de basquetbol; después de todo existían un par de canchas cerca de donde se hospedaban y no iban a dejar pasar la oportunidad, incluso si tenían que tolerar aquel sol tan inclemente.
No obstante, su diversión tendría que esperar, ya que ambas canchas se encontraban ocupadas y al menos a la que habían llegado, se veía lejos la conclusión del partido. Sin embargo, no objetaron y simplemente permanecieron allí de pie, contemplando al equipo que llevaba la delantera; después de todo, poseía dos miembros sumamente familiares y que no esperaban encontrarse allí, al menos no a uno de ellos.
—Pero sí son…Exactamente. Pero no sabía que él también jugaba –fueron las voces en perfecta sincronía tanto de Kagami como Aomine.
No eran los únicos en la audiencia, alrededor de la cancha se encontraban reunidas muchas más personas. Unas vitoreaban al equipo que iba perdiendo, intentando motivarles para que retomaran el vuelo y lograran voltear el marcador. El resto sencillamente estaba más que emocionado por la manera en que el otro equipo se había recuperado y obtenido el mando tras la entrada de esos dos jugadores.
Las habilidades del equipo que llevaba la desventaja no eran malas, pero eran insuficientes para esos dos hombres que no tuvieron problema alguno en pasarlos y lograr entre aquella magnífica coordinación un par de anotaciones más. Rapidez, buena técnica y excelentes tiros fueron lo que al final logró una victoria abrumadora sobre esos contrincantes desafortunados.
—Pensé que estarías mucho más oxidado, Tora –comentaba con una sonrisa burlona el rubio al tiempo que se acercaba hacia sus cosas. La sed le carcomía la garganta.
—Había olvidado la emoción de estar dentro de la duela. Ha sido una buena manera de revivir viejos tiempos y quitarme el estrés de encima –agregó con una sonrisa disimulada. Ya se había encargado de tomar su bebida rehidratante.
—Son vacaciones. Podemos permitírnoslo. Además, sé que alguien como tú sería incapaz de negarse a un juego amistoso –espetó. El otro simplemente suspiró, pero le alegraba haber tenido ese pequeño partido en su compañía.
—¡Riko-tan! –no dudó ni cinco segundos en dirigirse hacia su preciado retoño de forma amorosa. Ella le recibió con un frío golpe en el rostro.
—¡Deja de avergonzarme! –gritó. Ya tan temprano y el castaño estaba haciendo sus ridiculeces.
—Así que esto era lo que me comentabas en el tren –mencionó Momoi, observándole de soslayo.
—Umm…¿No les gustaría otro partido amistoso? –preguntó con sumo interés Taiga. El moreno estaba de acuerdo con su decisión.
—Lo siento, pero ya estoy viejo para estos trotes –soltó Kagetore con humor-. Además…
—Tenemos planes ya –finalizaba Logan-. Hoy pasaremos tiempo de calidad con nuestras adorables hijas –Riko suspiró con frustración mientras que la otra implicada apenas iba llegando tampoco muy feliz de lo que ese día le deparaba-. ¿Axelle ya estás lista para pasar un día de calidad con tu padre? –preguntó, sonriéndole muy resplandecientemente.
—No…pero no tengo más elección que ésa –mencionó.
—Recuerdas que prometiste salir conmigo este día si te dejaba ir a esa fiesta de anoche. Las promesas son importantes, Axelle.
—Pues de saber que iba a terminar de esa manera, hubiera preferido no hacer trato alguno contigo –chasqueó fastidiada. Al final no había podido disfrutar de la fiesta porque cierto chico la sacó de la pista de baile, obligándole a regresar a casa antes de que siquiera el toque de queda llegara; en términos simples, todo había sido un desperdicio de tiempo y esfuerzos.
—Pero para que no te sientas mal hija mía, invitaremos a tu querido amigo para que nos acompañe –musitó. Ella se quedó extrañada, ¿a qué amigo se refería?¿Y por qué deseaba rogar porque sólo fueran ellos dos en esa salida?
El interior de aquel establecimiento gozaba de aire acondicionado por lo que daba un tremendo gusto el permanecer allí, especialmente cuando se requiere invertir cierta cantidad de tiempo en escoger la ropa adecuada y que más le guste al cliente.
Ése era el caso de aquella joven que había sido arrastrada hacia esa tienda de ropa, sentenciándole que no saldrían de allí hasta que comprara algo que fuera bonito, elegante y femenino. Ese hombre pedía demasiado a su joven persona.
Sin embargo, eso no era lo peor, sino más bien el acompañante extra que su padre había arrastrado consigo.
Allí estaban esos dos hombres tomando asiento mientras algunas miradas de las féminas que compraban, se desviaban hacia ellos. Vamos, eran un mundo de contrastes en toda la extensión de palabras, pero no por ello menos interesantes y atractivos.
—¿Por qué razón tuvo que traer a Aomine con nosotros?¿No es suficiente calvario que tenga que estar en esta tienda y llevarme algo femenino?¿Se venga de que en todos los veranos me voy con Marko y los chicos y no lo veo hasta unos días antes de volver a clases? Elegiré el primer vestido que se pose en mis manos y listo.
—He escuchado que eres un monstruo para el basquetbol, Aomine –empezó la charla Logan, sin quitarle la mirada a su hija. Presentía que tomaría el primer vestido que llegara a sus manos, por lo que le indicaba que continuara buscando. Ella sólo bufó y continuó.
—¿Por qué razón me ha invitado a venir con ustedes? –tampoco era tan desatendido para no percatarse de las dobles intenciones del francés.
—No seas desconfiado Aomine, solamente quiero conocerte un poco más. ¿Es algo malo? –cuestionó con normalidad-. Digo, siento interés por conocer al chico que hizo a mi hija cuestionarse sobre su forma de vestir y comportarse de esa manera tan ajena a ella. Si estuvieras en mi lugar, te sentirías igual, ¿cierto? –expresó sonriente. Y aunque se escuchó normal, sin ningún sentimiento impreso, estaba claro que no estaba feliz por sacar un tema como ése. Aomine sintió que si decía algo indebido no podría contarla.
—No hay nada interesante sobre mí –expresó rápidamente-. Estrictamente hablando no es mi culpa –fue en ese momento en que recordó aquel sábado a mediodía cuando se reunió con Axelle y contempló que no iba vestida como usualmente lo hacía. Entonces, ¿realmente había hecho que alguien tan obstinada y poco femenina como ella hubiera hecho algo así para él?
—Entonces, ¿qué quieres con mi hija? –sí, era una de esas preguntas universales que los padres siempre sueltan de cajón cuando notan que hay un hombre pretendiendo a sus hijas. Ese momento ya le había llegado a Aomine Daiki.
—Ésa es una buena pregunta –respondió al poco tiempo. Él también se había estado cuestionando algo como eso desde anoche que acompañó a Axelle a aquella fiesta playera. Y hasta ese momento seguía sin una respuesta clara del todo.
—Espero que no quieras tener a mi hija sólo para divertirte un rato o disfrutar de un agradable verano. Así que seamos claros desde ahora y podremos llevar la fiesta en paz entre tú y yo -¿le estaba amenazando? Claramente, pero era imposible notarlo con ese tono tan sereno y esa sonrisa que inspiraba confianza y amabilidad. Él era peligroso.
—Ya veo de dónde ha sacado tan curiosa personalidad.
—Agradece que no la sacó de su madre, porque seguramente andarías por allí con algún trauma –comentó con seriedad-. Ayumi, ella es una de las pocas personas a las que respeto y temo –Aomine no deseaba toparse con la susodicha, no cuando alguien como Logan la calificaba de tal modo.
—¿No la sobreprotegen demasiado? –hacía referencia tanto a él como a sus molestos amigos de la infancia.
—Es normal que un padre haga algo como esto por sus hijos, ¿no? Especialmente si tu hija vive en otro país y sólo puedes verla ocasionalmente. Y lo menos que quiero es que venga un aprovechado e intente hacerse el gracioso con ella –eso era una clara pedrada dirigida hacia su persona-. Como ya lo han intentado otros anteriormente.
—¿Intentado…?¿De qué manera? –preguntó ásperamente, clavando sus celestes por primera vez, en él.
—¿Sabes que muchos hombres consideran a las francesas fáciles? Por lo que se supone que para un chico es sencillo seducirlas y llevarlas a la cama. Es algo así como su estigma desde que llegó aquí…Los chicos con los que salió durante secundaria tenían esa idea en su cabeza y cuando se dieron cuenta de que no obtendrían lo que buscaban empezaron a crear rumores sobre ella –estaba claro que lucía y sonaba molesto, pero no podía culparlo, no cuando él empezaba a sentirse de ese mismo modo. ¿Cómo podía alguien hacer algo tan bajo como eso?
—…Ella no es una chica fácil. Sabe lo que quiere y también no se deja inmutar por lo que le sucede. También es alguien con las suficientes agallas para hacer algo descabellado o que nadie se espera –sonrió ladinamente tras recordar la locura que hizo para rescatar a Momoi y la manera en que se las ingenió para ello-. Es difícil…describirla –confesó seriamente. Quizás para muchos era fácil clasificarla o entenderla, pero para él, ella era como esas tediosas materias de la universidad que sólo venían a causarle dolores innecesarios de cabeza mientras intentaba fallidamente comprenderlas.
—Digamos que no es apta para tontos –soltó con enorme burla-. Axelle es así en gran medida por mi culpa. Yo en un principio quería tener un niño, sin embargo, las cosas no fueron así…Y cuando Ayumi me dijo que había cosas que podían gustarle tanto a chicas como a chicos, no lo pensé dos veces –dijo con cierta tranquilidad y vergüenza-. Tampoco consideraba que crecería entre tres chicos, no obstante, esos tres han cuidado muy bien de ella, por lo que no tengo nada que reprocharles.
—Seguramente fue lo mejor para alguien como ella –soltó. Hasta ese momento se había dado cuenta que aquella chica ya llevaba entre manos varios vestidos y que su rostro era de fastidio total.
—Al parecer ya tienes todos los que te vas a probar, Axelle –soltó emocionado el padre en cuanto su hija se acercó hacia ellos dos.
—Hagamos esto rápido –clamaba la pobre.
—Hoy Aomine será el que elija el vestido que mejor te quede, Axelle –esas simples palabras fueron suficientes para que la chica soltara toda la ropa que llevaba en manos. Si era una broma, no era graciosa en lo absoluto-. Y al rato irás con Riko y Momoi a comprarte un lindo kimono para el festival de verano que habrá este fin de semana –indicaba.
—¿Por qué tiene que ser Aomine quién decida mi vestido? –sí, ¿por qué él? Hasta el dueño del lugar parecía ser más confiable que el moreno.
—Quiero clasificarlo de acuerdo al tipo de vestido que escoja para ti, Axelle –contestó. A ninguno de los dos les quedaba claro qué significaba algo como eso.
Y fue así que el tortuoso desfile de vestidos dio inicio. Como si no fuera ya un dolor de cabeza el tener que modelar vestidos frente a su padre, ahora debía hacerlo estando allí el moreno. Así que lo único que quería era acabar pronto y que él tomara su decisión rápidamente para terminar con el martirio.
Frente a sus ojos pasaron vestidos cruzados, vestidos con encaje, vestidos asimétricos, vestidos estampados, vestidos con escotes y todas las variantes habidas y por haber y ninguno convencía a ninguno de esos dos hombres.
El ganador fue un vestido de tono beige de tirantes delgados cuyo estampado consistía en pequeñas rosas rosáceas y hojitas diminutas. Incluso gozaba de un cintillo rosa pastel que se amarraba en un perfecto moño por la parte posterior. Le llegaba por arriba de las rodillas, poseyendo un poco de vuelo gracias a los holanes en capas que conformaban la sección inferior del mismo.
—Magnífico. Sé que eres mi hija y es natural que diga esto, pero te ves hermosa en ese vestido, Axelle –halagaba el padre. Hacía muchos años que no veía a su hija en un vestido, era un día que debía guardar para la posteridad. Razón por la que tomó una foto.
—No hagas eso padre, es vergonzoso –se sonrojó ante su acción y las risillas de quienes estaban en la cercanía. Joder que ya no era una niñita para que estuviera haciendo algo como eso.
—¿Qué opinas Aomine? –preguntó casual el rubio.
El moreno demoró en responder ya que se encontraba más atento en cómo lucía Axelle con ese vestido que en las palabras que ese hombre le dirigía.
A poca distancia de él se encontraba ella, luciendo muy bien tan bonito vestido. Su mirada fue desde sus descalzos pies hasta sus rodillas y se detuvo hasta donde acababa aquella vestimenta. Admitía que tenía unas piernas bien torneadas y agradables a la vista.
No obstante, no se detuvo allí, sus celestes ojos recorrieron un poco más arriba, apreciando con detalle sus caderas y su cintura. Y fue cuando recordó lo bien que bailó la noche de ayer y lo seguramente mejor que luciría si lo hacía con ese vestido veraniego.
Le fue imposible para él ignorar aquella parte de su feminidad y mucho menos cuando ese vestido lograba sacar lo mejor de esa área tan admirada y codiciada por los hombres. Si bien amaba las copas grandes, empezaba a creer que en ella aquel tamaño de busto era más que perfecto. Ya era suficiente llamativa para requerir algo más que la hiciera resaltar.
—…Le sienta bastante bien –expresó, desviando su atención hacia otro lado. De repente sintió como la pena le invadió tras percatarse que había estado observando de más el físico de aquella mujer.
—Mmm…Entonces nos llevaremos éste –para ella era mejor decir eso que pensar demasiado en las palabras de Aomine. Era la primera vez que le hacía un halago de esa naturaleza; estaba apenada y al mismo tiempo contenta. Quizás ese vestido no iba a ser tan malo como pensaba.
—Con un sombrero quedará muy bien, hija –mencionó Logan, mirándola detenidamente-. Te lo llevarás puesto para que lo luzcas como es debido.
Había olvidado lo que se sentía ir por las calles portando un vestido y temer ante la más tenue brisa de verano. También no recordaba lo que era pasear al lado de su padre de forma tranquila platicando de cualquier trivialidad que se viniera a la cabeza de ambos. Aceptaba que extrañaba todo eso. Aunque era algo raro porque a su lado también se encontraba él, ese hombre que de vez en cuando soltaba uno que otro comentario sobre lo que su padre decía.
Por el momento sólo le quedaba disfrutar del momento porque no estaba segura si algo como eso volvería a repetirse nuevamente.
—¿Qué les parece si vamos a comer? Escuché de un buen restaurante –habló Logan mirando a ambos. Los dos parecían tener esa misma idea en mente.
—Ummm…¿Esa no es Ayanami? –su carmesí mirada se depositó en la mencionada. Se encontraba a menos de dos cuadras de donde transitaban y al parecer se encontraba riñendo con un chico que no tenía intenciones de dejarla marchar.
—Al parecer quieren pasarse de listos.
—¿Es buena idea que dejes ir a tu padre a que haga algo como eso? –preguntaba el moreno. Logan por su lado ya se había marchado hacia donde se encontraba aquella joven en aprietos.
—¿Debería preocuparme? Mi padre no hará nada imprudente, ya no está en edad de hacer algo como eso. Ese tipo de actitudes quedaron atrás cuando iba en la preparatoria –relató Axelle con cierto humor.
—Lo malo es que eres igual que él.
—Ey, claro que no. Yo no soy bromista, ni fiestera, ni necia, ni vengati…Maldita sea, soy como mi padre…-hubiera sido bueno que mantuviera todo eso en sus pensamientos. Lamentablemente Aomine ya le había escuchado y le miraba de forma recriminadora.
—No olvides que también eres rubia.
—Gracias, olvidaba ese detallito –comentó sarcástica-. ¿Qué estuvieron hablando mi padre y tú? –sentía una enorme curiosidad al respecto, por lo que no pudo evitar preguntar.
—Nada en particular –no iba a mencionarle que su padre prácticamente lo amenazó de muerte si le ponía una mano a su princesa.
—Pues que sospechoso. Él siempre suelta cosas innecesarias –Aomine estaba de acuerdo con ello-. Además de que odio que se ponga con sus histerias y con esos celos de padre –suspiró con exasperación-. Él no entiende que ya no soy una niña.
—Quizás ése sea el problema.
La hora de la comida fue tranquila en toda la extensión de la palabra, especialmente porque ninguno de esos dos hombres dijo nada innecesario o por lo que tuviera que preocuparse o reclamarles. Quizás exageró al pensar que podría ser un infierno el convivir con ellos.
Tal vez eso era lo que pensaba hasta que ese hombre sacó de entre las bolsas de compras esa muy conocida y comprometedora revista.
—N-No puede ser…Él la ha comprado…¿pero por qué?¡¿por qué la está sacando en este preciso momento?! –sólo miraba con terror profundo cómo su padre pasaba de hoja en hoja, como si lo hiciera en cámara lenta.
—En la revista anterior mencionaba que ibas a trabajar con ese modelo…Umm…¿cómo se llamaba? ¡Ah sí! Kise Ryouta –comunicaba el padre tranquilamente sin despegar su mirada de la revista. Mientras Axelle no deseaba que encontrara las páginas en las que salía, el moreno puso mala cara tras oír ese nombre.
—¿Ibas a modelar con ese idiota? –cuestionó entre incrédulo y enfadado. Ella asintió lentamente-. Umm.
—Pero al final se canceló. Meiko-san fue la que decidió que así no fuera. Mencionó algo de que todavía no era buen momento para que trabajara con otro modelo, especialmente de la talla de Kise –aclaró un tanto pensativa.
—Aunque la chica con la que sale es bastante bonita. Es decir, lucen muy bien los dos –sonrió tenuemente el rubio, apreciando cada una de las fotografías. Es que si no se supiera que era el trabajo de un par de profesionales, posiblemente les confundiría con una bonita pareja de novios-. Oh, hasta una entrevista le hicieron…"Conoce a tu Estrella Favorita, Kise Ryouta"…Se ve que es muy popular este chico.
—Lo es. Cuando lo conocí prácticamente a menos de dos cuadras las chicas le abordaban para fotografiarse y pedirle su autógrafo –mencionaba Axelle conmemorando aquella salida con casi todos los Miembros de la Generación de los Milagros.
—Parece ser que el chico sabe cómo moverse con las mujeres –estipuló con cierto interés Logan-. Mira que estos consejos son bastantes aplicables. Deberías intentarlo Aomine –dijo con inocencia pura. El moreno sólo torció el entrecejo. ¿Le estaba insinuando que no sabía conquistar a una mujer o mejor dicho, que no podía hacer algo así con su hija?
—Seguramente son consejos inservibles, proviniendo de alguien como él –en su cabeza resonaba esa voz chillona llamándole Aominecchi. Es decir, ¿qué chico que se respeta va por la vida agregando semejante honorífico?
—Igualmente la guardaré por si quieres ver en qué estás fallando, Aomine –sentenciaba el padre muy quitado de la pena. Estaba provocándole, claro estaba.
—Tsk.
—Puedo sentir la tensión que aquí existe. Ya quiero que este día acabe, de verdad. Estos dos hombres van a acabar conmigo antes de que terminen las vacaciones de verano.
En cuanto llegó al ryokan no pudo ser más feliz. Era la señal perfecta de que ahora podría irse a encerrar a su habitación sin que alguno de esos dos pudiera objetarle algo. De hecho ni siquiera esperó a despedirse, simplemente tomó sus cosas y siguió su camino. Tanta convivencia no era buena para su frágil corazón, especialmente porque el camino a casa se había visto plagado de las indirectas verbales de ese par. ¿Es que no podían llevar la fiesta en paz?
Cuando entró a la habitación no le sorprendió ver las miradas atónitas de aquel par de chicas, ya que jurarían que nunca se pondría algo como eso a menos que su existencia dependiera de ello. Razón por la que demoraron en hablar y comunicarle sobre lo que estaban haciendo.
—Axelle, ¿de verdad eres tú?
—Lamentablemente sí, Riko. Todo ha sido idea de mi padre, todo –se quitó el sombrero, arrojándolo lejos-. ¿Ya vamos a ir a comprar los kimonos?
—Sí, en cuanto estés lista nos vamos. Además, también debemos comprar algo más –mencionaba Momoi con una sonrisita.
—¿Qué? –ella parecía la única que no estaba enterada de nada.
—Este domingo es el cumpleaños de Dai-chan y pensé en comprarle algo –la peli rosa le miraba detenidamente como que indicándole algo.
—¿Uh?¿Debo comprarle algo también? –se lo auto preguntaba más a ella misma que nadie. Las otras dos simplemente suspiraron, asintiendo-. ¿Pero qué podría darle de regalo…?
—Dai-chan ama los tenis. Tiene más zapatos que Riko, yo y tú juntas –las dos estaban que no se lo creían-. También puede ser ropa y cosas por el estilo. No es tan quisquilloso para esas cosas.
—Bueno, confiaré en ti Momoi, ya que eres la que mejor le conoce.
—Entonces date prisa Axelle para que podamos irnos y comprar todo lo necesario –las dos chicas simplemente afirmaron con una amplia sonrisa. Era hora de una salida entre amigas.
Y mientras Axelle se sentía aliviada de toparse con esas dos chicas, Aomine no estaba así de contento cuando entró a su cuarto y se percató que había sido invadido totalmente por el resto del equipo. ¿Es que no podían darle siquiera un poco de espacio?¿Y qué es lo que estaban haciendo reunidos allí todos con esa aura de seriedad típica de un partido de finales?
Él sólo entró, suspiró hondamente y se dirigió sin más a la sección que no estuviera invadida por todos esos jugadores.
—¿Acaso fue muy duro contigo el padre de Axelle? –lanzó deliberadamente el capitán del equipo. Los demás esperaban la respuesta expectante.
—Es igual de fastidioso que la hija –soltó de golpe. Y claramente era cierto, aunque ese hombre podía ser incluso peor que Axelle-. Y haciendo eso a un lado, ¿qué se supone que están haciendo?
—Hyuuga está pidiéndonos consejos de cómo declarársele a la entrenadora –siempre había alguien que hablaba de más y ese era Izuki Shun.
—¡Cállate idiota, nadie te dijo que hablaras de más! –golpear a Izuki ya se le estaba haciendo un hábito bastante recurrente. Pero la mayor parte del tiempo se lo ganaba a pulso.
—¿No te has tardado un poco en ello? –interrogó el moreno.
—No eres la persona adecuada para echarle algo como eso en cara, Aomine-kun –Kuroko, infartando a los miembros del equipo desde tiempos inmemoriales.
—Lo menos que quiero ahora es que estés de fastidioso, Tetsu –ya le había dado mejor utilidad a esa revista que todavía le acompañaba. La había hecho rollito, más que perfecta para golpear el peli azul.
—¿Y tú para cuándo, eh? –ahora era Taiga quien se unía a la burla colectiva contra Daiki.
—No sé a qué te refieres, Bakagami –refutó. Ya había desistido de golpear a Kuroko, por el momento. Además se habían encargado de quitarle la susodicha revista.
—No te hagas el interesante...o el idiota –agregaba el pelirrojo, el otro simplemente fingió demencia-. Todos sabemos que te sigue interesando, sólo que eres demasiado imbécil para aceptarlo.
—¡¿Quieres pelea?!
—¿Quieren calmarse ustedes dos? Van a destrozar este lugar –Jumpei intentaba serenarse y no asesinar a los dos ases del equipo, pero era una tarea cada día más difícil-. Mejor démosle consejos de cómo declarársele después de que ha metido la pata estúpidamente.
—La revista podría sernos de gran ayuda –Kuroko ya había empezado a hojearla, llegando hasta el fatídico artículo donde Kise exponía sus tips de conquista. Y fue entonces cuando la botó, dándose cuenta que no serviría para absolutamente nada.
—¿Por qué la botas Kuroko? Estos consejos son buenos –alegaba Izuki tras recoger la maltratada revista y ponerse a leer cada consejo uno por uno-. Incluso alguien como Aomine y Hyuuga podrían lograrlo si siguen estos tips –ahora eran dos hombres los que querían apalearlo, por suerte fueron detenidos por Kagami y Mitobe.
—Umm…Tienes razón. Se nota que ha tenido mucha experiencia con mujeres –secundaba el de gafas-. Bien podrías intentarlos Aomine.
—Nada pierdes con ello –agregó Shun.
—A Axelle, pero de allí no pasa.
—Kagami-kun, por favor no seas tan duro con Aomine-kun. ¿No crees que ya tiene suficientes problemas con que el padre de Axelle-kun no lo quiera de novio de su hija y que ella cada vez sea más popular entre los chicos gracias a su trabajo de modelaje?
—Tienes mucha razón, Kuroko. Tú siempre piensas en esos detalles que nadie más nota.
—¡Idiotas, ustedes solamente quieren seguir echándole leña al fuego! –Hyuuga, en su intento fallido por detener las burlas pasivas de Kuroko.
—¿Y qué se supone que tienen de grandiosos esos consejos? –todos colocaron la mirada en el aparente curioso chico para después disponerse a leer cada uno de los sabios consejos de Kise Ryouta.
—Veamos –aclaró su garganta Hyuuga y prosiguió-. "1.- Higiene. Es importante prestar atención a los cuidados personales, después de todo el físico es lo primero de lo que nos percatamos cuando conocemos a alguien más. No me gustaría estar en medio de una cita sin haberme duchado después de un entrenamiento de basquetboll".
—Ciertamente a nadie le gusta estar al lado de un apestoso y sudoroso hombre.
—Izuki-senpai tiene mucha razón. Kagami-kun, Aomine-kun procuren ducharse después de cada entrenamiento, por mucho que les gusten a sus parejas dudo que les agrade estar a su lado mientras desprenden ese fétido olor a muerto. A nosotros tampoco nos hace felices soportar su olor.
—¡Maldito Tetsu, mejor cállate! –le gritaron esos dos a todo pulmón.
—Un buen baño y una colonia, la mejor combinación que puede haber –opinaba el cara bonita.
—Continuemos… "2.- Amabilidad. Un verdadero hombre debe sabe ser amable con la chica que le gusta (aunque pensándolo bien se supone que debemos ser amables con todos), si eres una se esas personas rudas y antipáticas, creo que al menos debes intentar cambiar tu actitud cuando estás frente a esa persona especial. ¡A nadie le gusta que los traten mal!"…Creo que este tip ha sido pensando en ustedes dos, Bakagami, Ahomine.
—¡¿A quién le llamas así, idiota?!
—¡Respeten a su capitán!
—Hyuuga-senpai tiene mucha razón. Es como si Kise-kun hubiera hecho esto para ustedes dos. Creo que sabe que no son verdaderos hombres después de todo. Es curioso porque ustedes dos pensaban eso mismo de él –Kuroko era mejor cuando se mantenía calladito y con esa mirada hacia el vacío.
—Solamente intenta escucharla y así se sentirá entendida y querida por ti. Sé que hasta a Axelle le gusta que hagan cosas como ésas –Izuki en su intento de maquillar las duras pero realistas palabras de Tetsu.
—En términos que entiendas, deja de ser idiota y escucha todo lo que te tenga que decir, incluso si es aburrido, poco te importa o quisieras hacer algo mejor. Y si te es difícil, piensa que eso que podrías hacer por ella otro lo podría hacer de igual modo y robártela –Juunpei y sus interpretaciones personales sobre los consejos de Kise.
—Hyuuga, deberías seguir tus propios consejos con Riko –si bien era cierto lo que decía, igualmente recibiría un amoroso golpe directo en la cabeza de aquel sonriente capitán.
—El consejo… "3.- Sé atento. Debes mostrar interés por lo que le sucede a la otra persona, a las chicas les gusta ser escuchadas cuando tiene algo que decir… aún si es aburrido para ti." Creo que esto es algo así como un reto mayor para ti, Aomine.
—Ciertamente no es el fuerte de Aomine-kun. Creo que ni siquiera conoces el significado de esa palabra. Y no Kagami-kun, no es el nombre de algún platillo extranjero.
—Por suerte siempre traigo mi diccionario conmigo chicos –el pequeño diccionario de Izuki era bastante bonito. ¿Pero quién coño iba de vacaciones con un diccionario de bolsillo?-. Lo ocupo cuando busco palabras adecuadas para mis rimas.
—No veo que te esté sirviendo de mucho, Shun. Tus rimas siguen apestando igualmente –recriminaba Hyuuga.
—¡Kuroko si serás cabrón, mejor dinos cuál es tu problema con nosotros! –exclamaron esos dos cabreados jugadores que querían callarle para siempre.
—Silencio –ordenaba el capitán. Ese par continuaba gruñéndole a Kuroko y éste les veía con una calma olímpica-. "4.- Respeto. Hay que saber ser un caballero en todo momento, este punto está muy ligado a la amabilidad. Mostrar también que eres cordial pone en manifiesto tus buenos modales". Esta guía es muy complicada para ustedes dos.
—¿Lo dice quien le pone sobrenombres a su compañeros de equipo?
—Izuki, ¿por qué estás llevándome la contraria a todo lo que digo?¿Es acaso porque no me río de tus rimas ridículas y sin sentido?
—Respeto es la consideración de que alguien o incluso algo, tiene un valor por sí mismo y se establece como reciprocidad –leyó en voz clara el peli azul a ese par de enardecidos hombres-. Ahora que saben qué es, espero puedan aplicarlo adecuadamente en sus relaciones interpersonales.
—Bien pensado Kuroko. Si saben qué es, les será más fácil todo –felicitaba Hyuuga. Hasta que alguien le apoyaba.
—Debería regalarles un diccionario de bolsillo a cada uno de ustedes –habló sonriente Izuki.
—No sé tú, pero no creo que requieras de tu sombra nunca más.
—Sí, creo que tienes mucha razón –aunque ambos hablaron tranquilamente, aquella aura asesina que desprendían les hacían desistir de que poseían buenas intenciones.
—No tienen permitido matarse mutuamente hasta que participemos en el torneo de invierno. Así que cálmense y lean ese diccionario que buena falta les hace a los dos –sentenció sin escrúpulo alguno.
—"5.- Romanticismo. Son las pequeñas cosas las que le indican a una chica qué tanto significa ella para ti. Cosas sencillas como un mensaje de texto o un halago. Tampoco seas adulador excesivamente… eso es raro y molesto." –leyó Izuki con su mejor voz-. ¿Entendieron?
—¡Deja de preguntarnos en ese tonito, idiota!
—Si no tienen dinero para regalarle cosas costosas o invitarla a salir adecuadamente, siempre pueden mandarle algún mensaje motivador, llamarla, salir al parque a pasear y tomarla de la mano. Decirle lo bonita que luce o que no han salido con chica más bella que ella…Son esas pequeñas cosas las que enamoran a una mujer…-clamó como todo un enamorado empedernido, como si miles de citas le avalaran semejantes palabras.
—¿En serio aplicas eso Hyuuga?¿Se considera como un halago decirle que golpea como toda una luchadora profesional?¿O que nunca antes alguien te había golpeado de esa manera tan salvaje? O quizás…
—¡Izuki, cállate y lárgate de esta habitación! –demandó colérico. Los otros dos simplemente se echaron a reír, burlándose muy literalmente en su cara.
—Con razón la entrenadora no le hace caso. ¿Quién podría con esos halagos? –soltó de golpe Kagami, echándose a las risas.
—Está claro que nunca llegarás lejos con ella –completaba el moreno.
—¡No tolero que tú me digas algo como eso, Ahomine! Todavía a Bakagami se lo pasó porque ya se hizo de novia, pero a ti no.
—Ese es un buen punto –habló Taiga, observando de reojo al moreno.
—¿Qué ha sido lo más romántico que han dicho, Aomine-kun, Kagami-kun? –Kuroko el curioso.
—Ummm….Nadie hace unas hamburguesas tan deliciosas como tú –confesó con cierto sonrojo Kagami.
Todos estaban asombrados por aquella revelación, ¿es que quién puede considerar eso como romántico?¿Y de verdad se lo había dicho a alguna de sus antiguas parejas? Todos tenían la quijada sobre el suelo.
—Eres todo…un enigma, Kagami-kun.
—Es un verdadero idiota, dirás –remarcaba Hyuuga sin condolencia alguna.
—¿Y tú, Aomine-kun?¿Qué ha sido lo más romántico que has dicho? –ahora el que tenía todas las miradas era el moreno.
—…Mmm…Me gustan tus pechos…-sí, definitivamente una respuesta como ésa es la que se estaban esperando de alguien tan desvergonzado y pervertido como era Aomine Daiki, pero todavía tenían la vaga esperanza de que no saliera con algo como eso y les sorprendiera de buena manera. Bueno, ahora comprendían que él era caso perdido.
—Axelle-kun hizo bien en salir con ese surfista.
—Volvamos a centrarnos en tu declaración, Hyuuga.
—Hyuuga-senpai, estoy seguro de que puede lograrlo si se sincera adecuadamente con la entrenadora.
—Estamos con usted, Hyuuga-senpai –apoyaba el pelirrojo.
—El último punto es "6.- Honestidad. Sé honesto contigo mismo y con ella. No todo es diversión, y a veces cuando las cosas se ponen serias debes estar consciente de que es lo que quieres y necesitas, así como la otra parte. Admite tus errores y responsabilízate de ellos si haz cometido alguno. Si ambos hablan con la verdad de sus sentimientos todo marchará de manera correcta. No hay orgullo valido si realmente te gusta alguien"…Kise al final sabe dar muy buenos consejos –y fue así como ellos continuaron con su parloteo ignorando por completo las ofensas del moreno.
Había muchas cosas que le asaltaban en ese momento, pero había una que tenía a su mente trabajando al máximo. ¿Cómo le habían convencido para salir con todos ellos al centro de la pequeña ciudad y por qué no intentaba escabullirse como cuando se saltaba las prácticas en la Academia Too? En parte posiblemente se debía a que ese par fungían como sus centinelas y no le permitirían irse de aquel sitio de reunión hasta que todo haya quedado resuelto.
Comprendía que el capitán del equipo fuera a buscar algo que regalarle a Riko como preámbulo de su confesión, pero no entendía por qué tenía que ir él a acompañarles en esa ridícula tarea si podían hacerlos solitos sin su supervisión y consejos.
Solamente suspiró, tomó asiento y sintió a ese par a su lado. Vaya manera de empezar un día.
—Ya les dije que me dejen en paz.
—Aomine-kun, te trajimos con nosotros para que también compres algo y así puedan ir mejor las cosas en tu confesión.
—¡¿Y quién demonios te dijo que me voy a confesar?! –chasqueó.
—¿No pensabas hacerlo? Después de que ayer todos nuestros senpais te dieron tan buenos consejos –señalaba Taiga con vileza.
—¿No era esa tu intención en estas vacaciones de verano, Aomine-kun? –cuestionaba con suma tranquilidad y al mismo tiempo, como si eso hubiera dejado en claro por el moreno desde el inicio.
—¡Deja de querer sugestionarme, Tetsu! –no le estaba haciendo ni la más mínima gracia que su querido amigo estuviera metiéndose en sus asuntos.
—Posiblemente tengas miedo de que te rechace. Digo, no quisiste nada serio con ella cuando te lo pidió…Supongo que es normal.
—Ya deja de ser tan orgulloso e idiota, Aomine –recalcó el pelirrojo-. Eres el único que no se quiere dar cuenta de las cosas. Si no sabes qué regalarle podemos preguntarle a Marko y los otros.
—¿Me dejarán en paz si admito que me gusta? –esos dos asintieron tal cual niños obedientes-. Sí, está bien, me gusta…Me gusta lo suficiente para hacerla mi novia -¿ese era Kuroko sonriendo?¿Esas eran los clarines de los arcángeles entonando una bella melodía?¿Esos eran sus senpais llorando de la alegría de que al fin fuera sincero con todos y admitiera sus verdaderas intenciones? Todos estaban muy orgullosos por su progreso tan significativo. Aomine por su parte quería matarlos.
—Kagami, pídele consejos a Marko-kun y los otros para ver qué podemos comprarle a Axelle. Es una chica poco convencional después de todo –todos allí sabían que era la cruel verdad.
