CAPÍTULO 38: CUMPLEAÑOS Y FAMILIA.
(Voz de Laki)
"Yo me voy a meter ya al cuarto." Les dije al resto suavemente cuando noté que Remo se me quedaba dormido en el regazo.
"¿Tan pronto?" Me dijeron.
"Sí, este chico se me cae de sueño, y además, que el otro está muy clamado y miedo me da." Les dije.
"Deberías llevarle algo de comida." Me dijo Emily. "Le has prohibido cenar."
"Sí, y todos sabemos que mi sobrino le ha llevado un trozo de pastel." Le dije. "Pero yo no he visto nada."
"Anda que…" Me dijeron.
"Venga, que si se duermen pronto igual salgo un poco." Les dije. "Buenas noches…"
"Buenas noches." Me dijeron.
Sé que fingieron no importarles dónde iba, pero noté varias miradas clavadas en mi espalda mientras iba al cuarto de invitados y abría con cuidado.
"Muy bien, así me gusta." Le dije a Rómulo que estaba tirado encima de la cama jugando con una pelota. "¿Has aprendido la lección?"
"Síiiii…" Me dijo.
"Oye, que aún te puedo meter otro castigo ¿me oyes?" Le dije divertida puesto que contestaba igual que yo a su edad. "Y venga, mueve el culo que aquí tenemos que dormir los tres."
"Jo, mi hermanito se queda dormido enseguida…" Me dijo.
"La verdad es que sí." Le dije metiendo a Remo dormido en la cama para quitarle la capa y meterle solo con la camisa y la ropa interior en la cama. "El pobre…"
"¿Por qué les defiendes así?" Me dijo abrazándose las rodillas. "No me parecen tan fantásticos."
"Son mi familia y mis amigos." Le dije.
"Pero si el que dices que es tu primo y tu sobrino son unos ancianos." Me dijo.
"Sí, porque ellos dejaron de convertirse para vivir con sus familias." Le dije. "Aún eres muy joven para entenderlo cielo." Negué sacudiendo la cabeza suavemente y frotándole la cabeza.
"Siento lo que te dije." Me dijo.
"Papá no era tan genial." Afirmó Remo abrazado a mí. "Era malo con mamá, y con nosotros."
"Remo, cielo…" Le dije. "¿Te hemos despertado?"
Sacudió la cabeza con fuerza y siguió cogido a mí.
"Lo siento, es que…"
"Eres como yo, y eso te va a traer problemas ¿oyes?" Le dije frotándole la cabeza.
"Lo siento." Me dijo de nuevo.
"Bueno, yo también siento el guantazo." Le dije. "Así que… en paz."
"En paz." Me dijo mientras oía cómo le rugía la tripa y se la sujetaba abochornado.
"Anda, acostaros ya, voy a ver si puedo mangar algo comestible por ahí fuera." Les dije divertida. "Que voy a tener que decirles a estos que a vosotros las tartas caseras…"
"¿Vamos a vivir siempre aquí?" Me dijo Rómulo.
"De momento sí." Les dije. "Esta es mi casa, aunque como habréis visto, todos mis amigos son bienvenidos."
"Pero ellos no son como nosotros." Me dijo.
"No, por eso estoy segura que podréis ser buenos amigos." Le dije frotándole la cabeza de nuevo. "Y ahora, venga, a cambiaros. Voy a ver si Embry no me ha vuelto a asaltar la nevera y encuentro algo comestible que poneros de comer."
"¿Y los pijamas?" Me dijeron.
"Vale, quitaros los pantalones y mañana abrimos el cajón y sacamos todo ¿vale?" Les dije. "Y cuando venga el de la mudanza le pienso cantar las cuarenta por perdernos la otra caja."
Les dejé sonriéndome y cerré la puerta para ir hasta la cocina sin hacer ruido.
"¿Te has quedado con hambre y tienes que robar comida?" Me dijo Jared tras de mí.
"No, busco huevos, carne o cualquier cosa comestible en este caos de litronas y demás." Le dije apartando el octavo pack de cervezas.
"¿No quieres pastel?" Me dijo Rachel colgándose por la barra de la cocina.
"No os molestéis, pero es que los peques no comen pastel." Les dije. "¡Pero bueno!. ¡¿Qué le habéis hecho a mi frigo?!"
"Oye, oye, que ha sido nuestro frigo durante 5 años." Me dijo Paul. "El centro de reuniones."
"Vale, vale." Les dije levantando las manos intentando calmarme. "Mañana de compras. Ya compraré mañana todo."
"¿Quieres que vaya a casa y cojo algo?" Me dijo Seth. "Está aquí al lado, y te puedo traer lo que quieras."
"No importa." Le dije.
"En serio, dime qué necesitas." Me dijo. "¿Te traigo unos huevos y algo de carne?"
"Que son unos críos, que no comen tanto como yo." Le dije divertida. "Con 2 huevos y una patata de bolsa de por aquí sobrará."
"Vale, pues ahora mismo vuelvo." Me dijo. "¿Les gustan los aritos de cebolla y los muslitos y alitas?"
"Sí, pero con un par de huevos sobra." Le dije. "En serio, con que tengan algo de cenar sobra. Mañana nos liamos la manta a la cabeza y hacemos sopas o algo."
"¿Tú sopas?" Me dijo Paul. "Serán de Cianuro…"
"Sí, esas te las servia a ti ¿recuerdas?" Le dije con ironía. "No, en serio, a los niños no les hago caca. Aunque si algo me sale mal son como aspiradoras con patas y se lo comen todo."
"Sí, a ver quién es el listo que te dice que cocinas con el culo." Me dijo.
Ni lo pensé, le tiré uno de los salvamanteles de madera para apoyar ollas calientes en la mesa y le di.
"Cinco años y no cambias ni un pelo." Me dijo Kim divertida.
"Ya ves, los clásicos no mueren." Le dije divertida. "Y ahora… la caja." Dije cogiendo un trapo para protegerme la mano.
"¿Qué se supone que hay dentro?" Me dijo mi primo.
"Los juguetes de los niños, alguna cosita mía…" Les dije. "Y un par de camisetas de hombre que van que no veas de bien como camisón corto para mí y a los peques les llegan hasta los pies. Algún capullo nos ha perdido el otro cajón, así que… de momento no tenemos más ropa que lo que tenía en el granero y esto; y aunque a mí me de igual dormir en bolas, los niños es mejor que no lo hagan. Remo es un poco… delicado, así que…"
"Cuando tengas a los niños con las camisetas de los Lakers esas les tenemos que ver." Me dijo Embry. "Tienen que ser la caña."
"Pero qué gracioso." Le dije arrastrando la caja.
"Espera, te ayudo." Me dijo Jared viniendo a darme una mano.
"Gracias, pero mejor no entréis en el cuarto, al menos… hasta que los niños se hagan a la idea." Le dije ya en la puerta.
"Claro, cierto." Me dijo.
"Lo siento." Le dije para abrir la puerta y tirar de la caja. "Va, chicos, una manita, por favor."
"Ala… podías haberla traído mañana." Me dijo Rómulo corriendo con su hermano en calzoncillos a ayudarme.
"Va, la dejamos por aquí y… la abrimos." Dije asegurándome el trapo para reventar la tapa. "Y voilá, cogeros los peluches y cuidadito que la madera hace pupa."
"¿Había algo para cenar?" Me dijo Remo.
"Sí, nos van a traer un par de huevos y patatas fritas." Le dije. "Y no quejaros que sé que os gustan; mañana ya iremos los tres al super a comprar más comida."
"Jo, te has vuelto a cargar la tapa." Me dijo Rómulo sacando las cosas. "Ah, nuestras camisetas de la Alianza."
"Ya, pues que sepáis que esto va a ser todo lo cerca que vais a estar nunca de esa gente ¿vale?"
"Síiiiii…" Me dijo.
"Por cierto Remo, me ha dicho un pajarito por ahí que te lo has pasado muy bien jugando con las chicas." Le dije yendo a cogerle para ayudarle a cambiarse.
"Son majas." Me dijo mientras cogía la camiseta con la dalia negra en lazada con el lirio negro que era el emblema de la Alianza para los que éramos de dentro.
((Como en la saga Nightworld de L., las especies tienen un sello: rosa para los vapiros, lirios para los trasformistas y dalias para los licántrpos puros. Todas ellas en negro.))
"Pero que guapísimos que estáis con esto." Les dije sonriendo. "¿Vamos fuera y os hago los huevos fritos?"
"¡Sí!" Me dijeron.
"Pero primero, Kitsune se disculpa." Les dije levantando un dedo.
"¿Tengo que haceeeerlooo?" Me dijo haciendo pucheros.
"Sí, y que sepas que esa técnica no funciona conmigo." Le dije. "Va, arreando. Y te disculpas bien, no me vale como hacías con los chicos de la Alianza."
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Seth)
"Hey, ya tengo los huevos." Dije entrando por la puerta feliz de poder ser de ayuda.
"Está dentro, se supone que cambiando a los críos." Me dijo Sam.
No, la puerta se estaba abriendo, y curiosamente, en vez de salir Laki, salió primero el niño violento seguido de Laki y su hermanito en brazos de ella.
"Hey, arreando." Le dijo Laki. "¿No tenías que hacer algo?"
"¿Ocurre algo?" Le preguntó Sam.
"Aquí el señorito quiere deciros algo antes de que me ponga a cocinar la cena." Le contestó ella. "Kitsune…"
"…" Susurró.
"Cielo, no se ha oído nada." Le dijo Laki.
"Lo siento." Dijo más alto pero un poco suave.
"¿Ha dicho que lo siente o que lo tienta?" Dijo Paul.
"¡Lo siento!" Gritó el chaval. "¡¿Qué parte del lo siento no se entiende?!"
"¡Kitsune, baja esos humos!" Le dijo Laki cogiéndole con la mano libre de la manga. "¿Qué había dicho de contestar así?"
"Oye, que tú también contestabas a... vale, vale, no está bien contestar así." Le dijo Embry cuando Laki le echó una mirada asesina.
"Que pobres." Le dijo Kim.
"Laki, que ya tengo unos huevos…" Le dije yo a Laki.
"Gracias." Me dijo sonriendo. "Ey, ey, Kitsune que el fuego solo lo toco yo." Le dijo cuando fue a cogerme los huevos. "Tú cuida un momento de tu hermano o siéntate o algo, que ahora enseguida os hago un par de huevos fritos."
"Yo te ayudo." Le dijo él.
"¿Quieres ayudarme?" Le dijo ella. "Pues mira, vas a ir al sofá y vas a leerme la receta de los huevos con carne que está en el libro verde que está…"
"Lo cambiamos hace como 4 años, está en el estante junto a las especias." Le dije alcanzándoselo.
"Oh, sí, sí, genial es… no se me había ocurrido." Me dijo Laki sonriendo un poco cohibida. "Kitsune, píllalo y lee, con voz alta y clara."
"Aquí tienes…" Le dije pasándoselo al chaval que me lo quitó de las manos mirándome mal.
"Oye, y a ese qué le pasa…" Le susurré a Laki mientras el chaval se sentaba y pasaba páginas.
"Kitsune es el hombre de la familia, así que no le gusta que otro macho se meta en su terreno." Me susurró. "Kitsune, página 24."
"Hue…vos con… car…ne." Comenzó a leer el chico.
"Esto… ¿tu hijo es deficiente o qué?" Le susurró Paul cogiendo una cerveza tras Laki.
"Los niños tienen 4 años." Le dijo ella dándole un golpecito con el codo sin girarse. "Así que deja de meterte con ellos que son muy listos para la edad."
"Y muy grandes…" Le dije viendo cómo los chavales no tenián 4 años ni por el forro, parecían tener al menos… 8 o 9.
"Sí, salen a los padres." Me dijo lacónicamente.
"Sobre eso… tenemos que hablar." Le susurré palmeándole el hombro.
"¿Hum?" Me dijo mirándome.
Como respuesta le hice un gesto de silencio y le guiñé un ojo.
"Como tú dirías… aquí no." Le dije cogiéndome otra cerveza y bebiendo antes de pasársela.
Sonrió y la cogió para echarse un trago mientras le daba una vuelta más a la carne y le echaba uno de los huevos encima hasta cuajarlo y sacarlo a un plato antes de echar la otra carne y echar el huevo.
"A ver, caballeretes que enseguida tengo los huevos…" Les dije. "Preguntar dónde están los cubiertos y poneros en la mesa pequeña."
"Mirad chicos, que os voy a enseñar yo dónde está todo." Les dijo Kim sonriendo y ofreciéndoles la mano que no le cogieron y Laki le hizo un gesto de que lo dejase pasar.
"Es que con lo que tenían encima con el padre antes de… bueno, antes de que me enterase yo, han salido un poco desconfiados." Me dijo Laki susurrando. "Por cierto, ahora te voy a deber huevos, carne…"
"Y no me debes nada." Le dije sonriendo. "O bueno, sí, me lo pagas dejándome que os haga de porteador, si no me acuerdo mal, lo más pequeño que comprabas era de 5 kilos."
"Sí, sigo haciendo la compra así." Me dijo divertida cogiendo un plato en cada mano.
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Laki)
"Venga, y ahora a la cama que ya es muy tarde." Les dije a los niños después de cenar.
"¿Nos cuentas un cuento?" Me pidió Kitsune.
"Venga, no seais críos que vuestra 'mami' se tiene que quedar aquí, que hace mucho que no la vemos y tiene mucho que contarnos a nosotros." Le dijo Quil.
"Ahora voy." Les dije. "Y vosotros, calmados que todos sabemos que vosotros no os dormís tan pronto."
"Ja, ja." Me dijo mientras cogía a Remo en brazos para llevármelo al cuarto con su hermano tras de mí.
No me di cuenta, pero mientras iba de mi mano, Rómulo le sacó la lengua a Quil y los chicos se quedaron de piedra.
"Venga." Les dije a los dos cuando llegamos al cuarto de invitados. "Ahora los dos a la cama y a dormir. Veamos... ¿qué cuento os puedo contar hoy?..."
"Cuéntanos el de aquella vez que el príncipe lobo y su amigo se enfrentaron solos al dragón con los colmillos de 2 pies."
"No eran de dos pies, era uno solo." Le dije divertida. "A ver... cómo empezaba..."
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Sam)
"Pues sí que tarda." Se quejó Embry.
"Tú no sabes lo que cuesta dormir a un niño con cuentos." Le dije. "Es... cuesta. Además, dejarla un poco en paz, ya saldrá cuando pueda."
"Eso, que aquí el que peor lo tiene es Seth." Dijo Jake. "Imprentado de una madre soltera y con dos hijos."
"Sí, y lo peor es quién es el padre." Murmuró Seth.
"¿Cómo?" Le dijimos.
"Nada, no he dicho nada." Afirmó.
"¿Sabes quién es el padre?" Le pregunté susurrando mientras el resto se ponían a especular.
"Un maltratador, ese es el padre." Me susurró lleno de odio.
"¿Y qué vas a hacer?" Le dije.
"No lo sé..." Murmuró dolido. "No sé qué hacer, nunca me planteé algo así..."
En cierto modo me daba pena, imprentado de una mujer que ahora tenía un par de críos propios que no eran de Seth sino de un hombre que por lo que se veía era mala gente.
"No sé, no me acabo de creer que ella tuviese hijos de un maltratador." Le dije. "No me cuadra; tiene un carácter demasiado fuerte como para juntarse a alguien así."
"Dice que le dio al tío una lección para proteger a sus hijos." Me dijo siseando. "Es... ojalá me cruzase con ese tío para... darle su merecido."
"Cálmate, ella tiene razón." Le dije. "Desde que ha venido no ha visto más que su presencia solo servía para molestar."
"Esta es su casa." Me dijo mirándome amenazadoramente. "Ella no molesta aquí. Ni a mí ni a nadie."
"Eh, a mí no te me pongas así que de la primera leche que te meto te mando a tu casa." Le dije. "Si estás tan furioso, peleate con ella, no con nosotros."
"Sabes que no puedo enfadarme con ella." Me dijo suspirando. "Puede insultarme, escupirme, pegarme o hacerme lo que quiera y seguiré sin poder enfadarme."
Sí, efectivamente era uno de los inconvenientes de la impronta, era casi imposible enfadarte con la destinataria de esa impronta.
Le di unas palmaditas en la espalda suaves mientras veía a Emily estar bostezando de sueño.
"Bueno, será mejor que nosotros también nos vayamos." Le dije. "Es tarde y tenemos que descansar."
"Igual deberías decirle a la 'dama-dragona' que a veces duermes en su cuarto, en su cama..." Le dijo Embry bromeando.
"Igual debería decirle qué pasó en realidad con sus reservas de carne." Le contestó bromeando. "Y con su olla favorita, y con esa vajilla que talló en madera para cocinar."
"Vale, mensaje captado." Le dijo Embry. "Que descanses, y no la canses mucho, que ahora es una mami 'responsable' ¿eh?"
"Anda, vete antes de que te saque yo con una patada." Le dijo Seth divertido mientras se despedía del resto.
"Seth, si no te importa, creo que yo me quedaré aquí un rato más." Le dijo Jake. "Me gustría hablar de algo con ella, si no te importa."
"Claro." Le dijo él. "Total, la intimidad aquí ahora va a ser cero..."
"No te preocupes, que yo también tengo hijos y sé que es más difícil pero se pueden encontrar momentos para tener algo de... romanticismo y privacidad con tu pareja. Claro que mi hija no es tan posesiva como ese chaval." Le dije dándole unas palmadas en el hombro. "Suerte." Añadí antes de salir con Emily y cogerle a nuestra hija en brazos para seguir camino hacia casa.
"Me da pena el pobre Seth." Me dijo Emily. "Tanto tiempo esperándola y ahora vuelve con un par de niños..."
"A mí me preocupan más los niños, son... siniestros." Le dije. "El uno no habla y se echa a temblar por cualquier cosa y el otro hyper-mega-posesivo y protector con su madre y su hermano. Seth va a tener muchos problemas."
"Pobres... me pregunto qué les habrán hecho para que sean así..." Me dijo Emily.
"Ni idea pero a nuestra hija que no se acerquen." Le dije. "Al menos hasta que aprenda el animal un poco de modales."
"¡Pero si han estado jugando juntos y se lo han pasado pipa!" Me dijo indignada. "Solo es protector contra los adultos."
(Salto espacio-temporal)
(Voz de Seth)
Llevabamos un rato hablando solo Jake y yo mientras recogíamos un poco la mesa del salón y tirábamos cosas y desperdicios a la basura cuando oímos abrirse la puerta del cuarto y volverla un poco.
"Lo siento, les ha costado un poco quedarse dormidos tranquilamente." Nos dijo en voz calmada. "Anda. ¿Ya se han ido todos?"
"Es que es un poco tarde." Le dijo Jacob. "Yo me he quedado para hablar un poco contigo."
"Supongo que sobre cómo es que he vuelto de sopetón." Le dijo Laki suavemente yendo a coger cosas para ayudarnos y sentándose cuando se lo indiqué.
Ella no había comido apenas nada, no me parecía justo que tuviese que ayudar con eso.
"Pues sí, en parte sí." Le dijo Jake.
"Ya te dije que había cogido un camino." Le dijo ella. "Me ha costado pero he conseguido lo que quería. He vuelto a casa, y esta vez espero que para mucho. A no ser que alguien se canse de mí y venga a tocarme las narices, todo puede ser." Afirmó levantando las manos.
"¡Eso es estupendo!" Dije tapándome la boca al darme cuenta que los niños podrían despertarse. "Perdón."
"Bueno, es de agradecer que evites gritar." Me dijo. "Aunque están acostumbrados a vivir en un ambiente más hostil, los otros evitaban tocarles un pelo, más que nada porque igual ellos no hacen daño pero la madre sí lo hace." Afirmó sonriendo.
"¿Entonces vas a volver al taller?" Le dije.
"No, de momento, no voy a estar mucho por allí." Me dijo. "Aunque me pasaré, eso está claro. No, el caso es que estoy aquí para ocuparme de cierta... tarea propia."
"¿A saber?" Le dijo Jacob.
"Encargarme de una banda de jovenes 'especiales' y mostrarles el camino a seguir." Dijo. "Vamos, lo que vulgarmente se llama Asistente Social de Jovenes."
"¿Eh?" Le dijimos.
"Encargarme de que un grupo de chavales jóvenes y críos que son como vosotros y/o como yo no la líen y aprendan a guirase por una serie de reglas para evitar que se descubra, los persigan, nos persigan a nosotros, etcetra, etcetra, etcetra." Nos dijo moviendo las manos. "Para que lo entendáis, cuando pasáis a ser lo que sois estáis perdidos, sin la ayuda necesaria os convertís en delincuentes y individuos peligrosos, pero con la ayuda y atención necesarias aprendéis a usar vuestros 'poderes' solo para hacer el bien y labores defensivas."
"¿Y qué peligro pueden tener un grupo de críos?" Le dije yo.
"¿Has visto a Kitsu... Rómulo?" Me dijo.
"Así que a Rómulo le llamas Kitsune." Le dije
"Sí, pero no te me desvíes del tema." Me dijo. "¿Le has visto o no?"
"Sí, todos le hemos visto." Afirmé.
"Bueno, pues ahí donde le ves a Jaques le metía unos bocados de fliparlo si se metía con Remo o conmigo." Me dijo. "Y es capaz de cargarse cables de teléfono, entrar sin ser visto en tiendas... la lista es larga."
"Pero ese crío no es especial ¿no?" Le dije confuso.
"Especial lo es, ahora, es más bien... algo entre vosotros y nosotros." Me dijo tranquilamente. "Y sí, Jake, le llamo con el nick de Kitsune porque parece más un zorro que un lobo. Es inteligente, es más calmado que sus padres, se controla mejor... vamos, sería como un alfa superalfa entre los nuestros."
"Eso suena fatal." Le dijo Jake.
"No sé." Me dijo. "Pero es cierto, solo se ha transformado una vez, le dolió un huevo y ahora ya no se traforma a posta, por eso digo que tiene un control... Por eso su padre le tenía preferencia sobre Remo."
Ahora lo entendía, ese bestia parda que violaba a Laki por considerarla su hembra, que la embarazaba y estaba a punto de matar a sus propios hijos, que les daba palizas y que casi mató a Laki aún siendo 'su hembra'... ese animal, y no existía taco ni en inglés ni en quileute lo bastante fuerte para llamarle, había cogido al más fuerte de los dos, al que podía trasformarse y le había tratado mejor mientras daba palizas al otro por ser menos fuerte y más dócil.
"Laki, no tienes por que hablar si no quieres." Le dije cogiéndole la mano.
"No importa, sois familia." Me dijo sacudiendo la cabeza y sonriendo. "No es que me guste ni que sea plato de mi agrado el hablar de estos temas pero... son mis hijos, el padre se podría dudar, pero yo soy la madre, así que... son mis hijos y como tal les quiero y deseo protegerlos de todo mal."
"¿Y no crees que igual nosotros y ellos no podemos congeniar?" Le dijo Jake.
"Eres mi sobrino-nieto." Le dijo ella. "Y Seth es alguien muy importante para mí, como mis hijos. Mis hijos quieren mi felicidad tanto como yo la suya. Tarde o temprano se darán cuenta que vamos a pasar una temporada muy pero que muy larga por aquí y que sois mis amigos y familia y sois importantes para mí y van a tener que acostumbrarse a veros por aquí porque esta casa es tan vuestra ya como mía."
"Vale, pero tampoco estaba a preguntarte por eso." Le dijo Jake. "Era más bien para decirte que Bella Cullen, no sé si te acuerdas de ella, al final salió de su situación."
"No puedo decir que me alegre." Le dijo ella.
Vale su odio a los vampiros no había cambiado.
"Pero al menos supongo que ya está la deuda con el curandero saldada y vuelvo a tener mi honor íntegro." Afirmó.
Sí, no había cambiado ni un pelo.
"En serio, yo también quería agradecértelo." Le dijo Jake. "No eres consciente, pero Bella fue una vez humana y fue mi amiga, ahora que es vampiro sigue siendo mi amiga, y la madre de mi..."
"¡No!" Le cortó ella tapándole la boca. "No quiero oírlo. Prefiero que puesto que es tan importante para ti no me digas nada de esa familia, que se queden alejados y no cruzármelos en la vida."
"Eres una cabezota." Le dijo Jacob levantándose del sofá. "Pero no te preocupes... Nessy no entrará a nuestros terrenos." Añadió susurrándole de espaldas antes de irse. "Yo que tú me preocuparía más de tu relación con quien quieres y tus hijos en vez de las mías."
"En serio, a veces dudo que sea familia mía." Me dijo mientras Jake se iba. "Este chico es... vale, había jurado no molestarme."
"Pues no te enfades." Le dije haciéndole una caricia en la cara y sonriendo. "Ya sabes que vas a tener que tragar con eso."
"Al menos es una medio-medio." Me dijo acomodándose en el sofá. "Podría justificarlo con eso pero... me repugna pensar en el día que tengan crías."
"Ahora ya aparenta 18." Le dije. "¿No será que estás celosa?"
"¿Celosa, yo, de una cría rara?" Me dijo. "Ni de broma. Me preocupa más que esto trascienda y se pierda el noble apellido de los Black."
"¿Por qué?" Le dije preocupado.
"Porque si se entera más gente, si se entera la gente equivocada... digamos que no podría proteger al idiota de mi sobrino-nieto de lo que le espera, por traición y mestizaje con relaciones prohibidas." Me dijo. "Y con los niños, mi puesto, mi nuevo curro y contigo ya tengo suficientes problemas para media vida."
"Oye, yo no quiero ser un problema." Le dije besándole la mano. "Se supone que esto no debería ser un problema sino un goce."
"Ya, y lo hubiese sido si no hubiese habido un... contratiempo doble." Me dijo. "Que para ti es contratiempo y para mí la verdad es que es un regalo del cielo, aunque su padres fuese..."
"Supongo que al padre no le dejarás acercarse ¿no?" Le dije.
"Ah, ah." Negó acurrucándose un poco contra mí. "No va a poder hacernos daño, ni a mí, ni a los niños, ni a nadie más, nunca más."
"Me das miedo." Le dije. "Hablas como una... no sé."
Entonces sonrió y se me acercó al oído para susurrarme una cosa que me hizo abrir los ojos como platos mientras me mordía el lóbulo de la oreja con cuidado.
"Laki, tus hijos..." Susurré notando cómo me subían escalofríos y me bajaban señales eléctricas hacia abajo.
"Duermen, así que... si tenemos cuidado..." Me dijo esparciéndome besos por la mandíbula. "Podemos entretenernos un poco, y... celebrar un poco... tu cumpleaños y... mi regreso..."
¡Sí, por fín!
Después de 5 años íbamos a poder pasar al siguiente punto de la relación.
Era alucinante, fue pasar de o a casi 100 en segundos, acabamos echándome yo sobre ella en el sofá suavemente y apoyándome en los brazos mientras ella me abrazaba al cuello y por la espalda, me incorporé un poco para sabarme la camisa y ella entonces sonrió, pero por desgracia, cuando estábamos más como motos, oímos llorar y ella suspiró.
"Lo siento, mi llamada." Me dijo.
Me jodía mucho aquello, pero...
"Sí, perdón, mi culpa." Le dije incorporándome y ayudándole a abrocharle un poco los botones de la camisa que le había soltado. "Anda... ve con tus hijos..." Me rendí.
Dios, como costaba tener que dejarla ir así... pero era lo que debía hacer y lo haría, aunque me costase un infierno.
"¿Te quieres quedar aquí?" Me dijo suavemente tras decir algo en otro idioma. "Yo voy a usar la habitación de huéspedes."
"Sí, es... bueno, me había mudado aquí, me había cogido..."
"Lo siento, te hemos okupado el cuarto... cámbiate al mío si quieres, es que en mi cama no cabíamos los 3..." Me dijo.
"Es... dormía en el tuyo." Le dije. "Sonará ñoño, pero es el que mejor me hacía sentir de la casa."
Primero me miró confusa y luego sonrió.
"¿Quieres venir conmigo?" Me dijo. "Solo a calmar un poco a los niños."
"Cla... Lo siento, mejor no." Le dije. "Creo que tu hijo ya me odia suficiente como para que me meta en un asunto familiar..."
"Lo siento..." Me dijo.
"En serio, tus hijos tienen que ser lo más importante para él." Le dije suavemente. "Yo debería ser el segundo lugar, como mucho."
"Gracias." Susurró. "Eres un cielo." Añadió antes de darme un último beso. "Buenas noches..."
"Buenas noches." Le dije medio hipnotizado.
