Disclaimer: Todo lo que reconozcan pertenece a J. K. Rowling

T/N: Yo, Tabetaira, soy la traductora. La autora de este fic es CailinNollaig

Capítulo treinta y nueve: Enemies/Friends.

Lately in the hospitals (Últimamente en los hospitales)
The halfway homes and choking jails (Los hogares a medio camino y las cárceles asfixiantes)
There's people on the mend again (Hay gente en proceso de sanar)
With hope to carry on again (Con esperanza para continuar otra vez)
It makes me feel that something's right (Hace que sienta que algo está bien)
For everyone who tries to fight (Para todos los que intentan luchar)
No politics or dirty tricks (Sin política ni trucos sucios)
All standing up and shouting out (Todos de pie y gritando)
All the money in the world won't save you (Ni todo el el dinero del mundo puede salvarte)
We're coming home (Estamos yendo a casa)
All the prisons that you build won't hold us (Todas las prisiones que construiste no nos detendrán)
Just let us go (Solo déjanos ir)

Come on people (Vamos, gente)
Keep your friends close (mantened a vuestros amigos cerca)
Your enemies won't matter in the end (Al final vuestros enemigos no importarán)

"Enemies/Friends" - Hope of the States.

Estaban todos sentados en el comedor, mirando con expectación a Lupin mientras esperaban a que hablara. Todos los ojos se dirigían al profesor con la anticipación llenando los corazones que intentaban adivinar los equipos. Moody estaba sentado al lado de Lupin, pero estaba claro que este último era que anunciaría los equipos.

Los nueve adolescentes y los dos profesores eran los únicos en la habitación y el silencio era ensordecedor mientras los ojos de Lupin deambulaban y escudriñaban a cada adolescente sentado a la mesa. Emilia observaba con diversión, algo agradecida de no participar y de no ser una bruja y, por otra parte, una pequeña parte de ella deseaba también tener sangre mágica.

—Después de mucho debatirlo, Moody y yo hemos acordado los equipos en los que pelearéis. —Lupin miró nervioso por la habitación y suspiró después—. Pero hemos cambiado los planes que os habíamos dicho en un principio. Sí lucharéis en el bosque, al final lucharéis con Moody y conmigo y llegaréis hasta Emilia, pero los equipos ya no se dividirán en cuatro contra cuatro. —Su afirmación fue recibida con miradas inquisitivas y él continuó con rapidez—. En su lugar, habrán cuatro equipos con dos miembros en cada uno. La razón por la que os hemos emparejado solo la conocemos nosotros, pero intentad entender que hay una razón y no pongáis el grito en el cielo. Porque, de cualquier manera, haréis lo que os decimos. ¿Entendido? —Hubieron murmullos de consentimiento entre los adolescentes y Lupin continuó—: Los equipos son los siguientes:

»Equipo Uno: Harry y Hermione. —Ambos intercambiaron sonrisas, asumiendo silenciosamente la victoria—. Equipo Dos: Blaise y Ginny. —Ginny resopló exageradamente y Blaise levantó las cejas con incredulidad y soltó una risa—. Equipo Tres: Luna y Pansy. —Las dos chicas parecieron satisfechas con la disposición; ninguna mostró señales de desacuerdo ni de alegría—. Y, finalmente, Equipo Cuatro: Neville y Draco. —Todos sabían que los dos estarían juntos, ya que eran los únicos que quedaban.

Draco sonrió con suficiencia. No era tonto. Aunque Neville no habría sido su primera opción, seguía siendo un heredero. Draco y Neville eran los únicos herederos en el mismo equipo y estaban destinados a ganar. ¿Cómo podían no hacerlo?

—¡No es justo! —objetó Ginny—. ¡Son dos herederos! Y ni Zabini ni yo lo somos. ¿Cómo vamos a ganar?

—Usaréis vuestra astucia y valentía combinadas al igual que vuestro talento para los hechizos y la distracción —contestó Lupin con una sonrisa.

—Estoy de acuerdo con Ginny. Los equipos son injustos. ¡Blaise y Ginny nunca ganarán! Aunque sí creo que Harry y yo tenemos una oportunidad de ganar a Draco y a Neville.

Draco se burló y se encontró con la mirada retadora de Hermione.

—Como si fuera posible, Granger. Sabes que tú y Potter van a perder.

—No lo creo —replicó Harry en lugar de Hermione—. Trabajamos bien juntos. ¿Y tú y Neville?

—Por supuesto que sí —contestó Neville con despreocupación, pero su mente estaba en caos.

¡Cualquiera! ¡Cualquiera menos Draco! Neville no podía sino recordar la primera vez que había luchado con Draco y le habían mandado a mantenerse al margen.

—Es tan injusto —repitió Ginny otra vez, mirando con resentimiento a su pareja, Blaise, cada pocos minutos.

—Pues ya sabes que vas a perder, ¿a quién le importa? Vamos, démosles una paliza a estos perdedores —habló Draco con condescendencia y lanzando una mirada de suficiencia a todos los de la mesa.

—Lucharé hasta el final, Draco —dijo Lupin, recordándole a Draco que había una gran posibilidad de que aún podrían perder.

—Sí, podría vivir con eso —asintió Draco—. Aún así vamos a ganar.

—Bueno, me agrada que tengas tanta confianza, Malfoy —anunció Moody con su voz áspera.

Neville se removió.

—Draco, puede que perdamos.

—No seas estúpido. Somos herederos.

Hermione observó la conversación con mucho entusiarmo y se deleitó en la confianza que estaba mostrando Malfoy porque ella iba a ganarle. Podía sentirlo en los huesos: definitivamente Hermione iba a ganar a Draco, incluso si no iba a luchar directamente contra él. Ella y Harry habían luchado juntos demasiadas veces como para que lo hicieran mal y estaban acostumbrados a los hábitos de duelo de cada uno y demás. Se conocían bien y que la maldijeran si Neville y Draco los derrotaban a ella y a Harry.

Ginny y Blaise no eran competencia, por lo que a ella respecta, y por eso fueron descartados de inmediato de la mente de Hermione. Luna y pansy podrían demostrar ser algo difíciles de derrotar, dada la habilidad de Luna, pero Hermione estaba casi segura de que Pansy era una mala duelista.

Hermione se desenvolvía bien en esto, en la competición. La reflexión y los planes de sus movimientos, cómo calculaba las posibilidades y evitaba las de los demás…

Miró a Harry e intentó captar su mirada. Él terminó por encontrarse con los ojos de Hermione y ella le hizo gestos para que la siguiera afuera. El bosque estaba a un corto paseo del castillo y, aunque no era ni la mitad de grande que el de Hogwarts, era abrumador luchar en él.

Harry sonrió mientras entraban en los terrenos.

—¿Crees que ganaremos?

—¡Tenemos que ganar! -respondió Hermione con determinación.

—Oh, no —grunó Harry—. No te pongas así, Hermione.

La expresión determinada de Hermione se esfumó y lo miró con inocencia.

—¿Así cómo?

—Ese brillo de locura en tus ojos nunca es bueno.

—Oye, si mi brillo de locura nos gana la competición, no te quejarás. —Hermione hizo una pausa—. Espera, ¿qué brillo?

Pero Harry ya la había adelantado.

Hermione no estaba muy segura de cómo o dónde se suponía que debía empezar esta "competición", pero parecía que no había ninguna señal que lo indicara de todas formas. Todos los equipos empezaban en secciones separadas del bosque para evitar que todos lanzaran hechizos desde el momento en el que empezara.

El bosque estaba triste, oscuro y bastante siniestro. Las hojas de los árboles altos bloqueaban la mayoría de la luz, aunque algunos rayos pasaban a través de los árboles y proveían un poco de luz para los adolescentes que se arrastraban por la oscuridad.

Hermione se movía con lentitud y era vagamente consciente de que Harry estaba a su lado. Los ojos de Hermione escaneaban los árboles y al terreno del bosque a su alrededor, buscando desesperadamente un cuerpo al que derribar.

—¿Por qué camino vamos? —susurró Harry a su lado.

Hermione saltó de la sorpresa, pero se recuperó pronto.

—No sé. ¿Por dónde crees que está Emilia? ¿Buscamos a Emilia o a los otros equipos y los derrotamos?

—Depende… ¿Queremos terminar con esto rápido o no? —contestó él frunciendo el ceño.

—¡¿Qué te parece si buscamos a Emilia, pero mantenemos los ojos abiertos por si aparece alguien a quien que podamos derrotar?! —sonrió Hermione.

—Sí, vale. ¿Pero qué camino tomamos? —preguntó, volviendo a la pregunta original.

Harry no pudo evitar sonreír un poco. Era como en los viejos tiempos en los que planeaban sus movimientos y buscaban enemigos por el camino. Lo único que faltaba era el maníaco homicida intentando matarlo y Ron.

Ron.

Por supuesto que deseaba que Ron estuviera con ellos, peleando, e incluso riendo a veces, pero no dolía tanto como antes. Se imaginaba que un día podría pensar en Ron sin dolor y solo con cariño, pero ese día no era ahora. Pero estaba en proceso.

Uno de los remordimientos más grandes que tenía era no haber sido capaz de decirle a Ron lo mucho que lo valoraba no solo como amigo, sino como hermano. Nunca le había dicho a Ron que lo quería; el sentimiento era demasiado emotivo y efusivo para los hombres maduros que eran, pero ahora deseaba haberlo hecho. Quería mucho a Ron como hermano, aunque tenía que admitirlo: decirlo sonaba increíblemente cursi en su mente.

Hermione le dio un codazo y devolvió a Harry al asunto que tenían entre manos.

—¿Estás listo?

Él asintió. El luchador nato de su interior surgió mientras adopta una expresión tenaz y resuelta.

—Por supuesto.

Hermione deslizó su mano en la de Harry y le permitió guiarla por el bosque, los dos esperando encontrarse con alguno de sus amigos.

—¡Oh, no puedes decirlo en serio! No podemos ir por ahí. ¡Mira la luz!

Blaise echó un vistazo a la ruta por la que quería ir.

—No hay luz.

—¡Precisamente! Estás pidiendo una sentencia de muerte.

—No, no. En serio, ¿quién más va a ir por el camino "siniestro"?

Ginny se estuvo callada y luego respondió:

—¡Harry y Hermione!

—No lo harán porque quieran encontran a Draco y a Neville. —Blaise puso los ojos en blanco y exhaló despacio en un intento de mantener la paciencia—. Vamos y punto, Weasley.

—¿Tenemos que hacerlo? —Su voz era suave mientras miraba inquieta la ominosa ruta con los árboles oscureciendo el camino y las hojas esparcidas por el suelo.

Blaise se ablandó. Ginny parecía tan tímida y vulnerable en ese momento, que su permitió que su resolución se viniera abajo.

—Vale. Iremos por el camino de rayos de sol y arco iris.

Ginny se animó y le sonrió ampliamente.

—¡Genial! Ahora vámonos. Queremos derrotar a los otros. Todos piensan que vamos a perder… Qué equivocados están.

Blaise la miró con diversión.

—Estoy seguro de que no estarían asustados de ir por ahí.

Ella le dio un codazo.

—Cállate.

Sin embargo, el codazo había sido más juguetón que mordaz e hizo que Ginny y Blaise entrecerraran los ojos. Ambos se miraron con furia, esperando a que el otro lanzara una respuesta desdeñosa.

—¿Sabes, Zabini? Eres un grandísimo…

Los ojos de Zabini se desviaron y se agrandaron mientras ponía la mano sobre la boca de Ginny.

—Shh. ¿Oíste eso?

Ginny lo miró con odio y arrancó la mano de su boca con furia, pero Zabini no estaba prestando atención y, en su lugar, estaba contemplando un lugar en medio de los árboles.

No me toques así otra vez, tú…

—Callate —siseó enfadado—. Escucha.

Hablaba en voz baja y Ginny miró con sospecha a su alrededor. Y, entonces, lo vio. O, mejor dicho, le vio. Incapaz de parar una sonrisa, gritó con alegría:

—¡Neville!

El chico en cuestión se giró hacia ellos y Blaise gruñó audiblemente.

—¿Es que de verdad eres estúpida? ¡No estamos jugando al escondite y tal y podrías haberle dado! Podríamos haberlo derrotado, pero no, tenías que ir y joder…

Ginny puso una mano en su boca sin ni siquiera una mirada mientras miraba alegremente a Neville.

A Blaise no le gustó el intercambio de roles y lamió la mano de Ginny. Inmediatamente ella la retiró y lo insultó profusamente. Blaise le sonrió con suficiencia, pero discretamente escupió a un lado. Le dio un breve escalofrío: acababa de lamer la mano de Weasley.

—¡Estás enfermo, Zabini!

—Sabes que lo disfrutaste, Weasly… Un poco demasiado para mi gusto, en realidad.

—¡Oh, no es cierto! Como si quisiera que un cerdo me chupara la mano.

—¡Qué melodramática —respondió, chasqueando la lengua y disfrutando de lo irritada que ella se estaba poniendo.

Adoraba irritar a Weasley. Se lo merecía, de todas formas, por ser tan exasperante. Aunque no iba a dejar que ella se enterara de que tenía arcadas. Él era despreocupado, calmado e indiferente.

—Eres imposible.

—Gracias. Creo que esa es la cosa más bonita que has dicho n…

—¡Expelliarmus! —La varita de Ginny salió volando de su mano a la de un Draco Malfoy que se acercaba—. ¡Pero si es la pareja feliz! Longbottom, yo me preocuparía.

Fue entonces cuando un sorprendido Blaise se dio cuenta de que su propia varita salió volando de su mano por el hechizo de Neville. Ginny y él intercambiaron miradas inquietas, preguntándose qué se suponía que harían ahora.

Ginny se enderezó entonces.

—Malfoy, ¿has visto a Harry y a Hermione?

Los ojos de Draco se estrecharon de sospecha, pero contestó.

—No. ¿Por?

—Pensaba que estarías interesado. —Caminó hacia él—. Pero necesito mi varita.

La punta de la varita de Draco estaba presionándola en el pecho y él sonrió con suficiencia.

—Creo que no.

Ginny le dio vueltas para pensar en una idea, un plan para recuperar la varita de las manos de Malfoy, pero no tenía varita. ¿Cómo se suponía que iba a conseguirlo sin magia? No era como cuando sus hermanos solían robarle la varita y ella simplemente saltaba encima de ellos y los tiraba al suelo y luego cogía su varita.

Echó un vistazo a su espalda y vio que Neville estaba a punto de hacerle una maldición a Zabini y la miraba casi pidiendo perdón.

No tenía opción. Tenía que seguir el único plan que le quedaba.

Ginny tiró a Draco Malfoy al suelo.

El grupo que tenía más posibilidades de ganar, lo cual era discutible, parecía estar en cabeza. Harry y Hermione no estaban muy seguros de a dónde estaban yendo, pero como no habían visto a nadie más, asumían que estaban ganando. El sentido de la dirección de Hermione era terrible, así que dejaba que Harry guiara el camino por el bosque oscuro. No obstante, habían rayos de luz aquí y allí.

Harry se paró de repente y se giró hacia ella con expresión pensativa y palabras rápidas.

—¿Vamos a hacer esto rápido?

—¿Hacer el qué?

—Derrotar a los otros equipos —aclaró—. ¿Los aturdimos y continuamos o nos batimos en duelo? ¿Hablamos o simplemente lanzamos hechizos?

-No lo prolonguemos… No me gusta más este bosque de lo que me gusta el de Hogwarts. Los aturdimos lo más rápido que podamos y, si empiezan un duelo, no podemos hacer otra cosa que contraatacar.

—Y ganar —sonrió Harry.

—No te precipites —le recordó Hermione con severidad a pesar de su confianza de antes.

Él puso los ojos en blancos.

—A veces eres tan voluble…

—¿Yo? ¿Voluble? ¡De toda la gente que hay! Probablemente soy la persona menos voluble que conoces.

—Cuando empezamos esto tú te pusiste a decir que íbamos a ganar…. ¿Y ahora me estás diciendo que no me precipite?

Hermione hizo una pausa y un pequeño rubor apareció en sus mejillas.

—Oh. Supongo que eso es bastante voluble, a falta de una palabra mejor. Yo lo llamaría darse cuenta. Desde entonces me he dado cuenta de que tú no eres un heredero y que tanto Neville como Draco lo son.

—Vaya, gracias por el golpe a mi ego —respondió Harry con sarcasmo.

—Pfft. Como si necesitara ayu…

—Olvídalo… Movámonos. —Solo se habían dado la vuelta cuando Harry se quedó helado y alcanzó con los brazos a Hermione para pararla—. Creo… creo que veo a alguien…

—¡Es Pansy! —susurró Hermione con deleite, tanto que Harry le envió una mirada exasperada—. Será fácil de derrotar, ¿no?

—No si no dejas de hablar.

Ella le frunció el ceño, pero no dijo nada.

Luna serpenteó en medio de los árboles, vigilando con cuidado por si se tropezaba con una raíz porque no quería caerse. Echando miradas a su espalda de cuando en cuando, notó que Pansy iba detrás de ella, siguiéndola silenciosamente. Luna no estaba acostumbrada a ser la líder, pero se di cuenta de que no le importaba. Prefería que le dieran órdenes y cambiarlas a su gusto, pero ser la líder no era tan malo como imaginaba. Pansy no estaba siendo para nada difícil.

Luna no sabía de las habilidades de Pansy o la escasez de ellas, así que no asumía una victoria o una derrota. Tenía la mente abierta a las dos posibilidades, pero no comprometía con solo una idea. Sabía que Hermione y Draco pensaban que tenían el mejor equipo, pero Luna creía que tanto el de ella como el de Ginny tenían buenas posibilidades.

Ginny y Blaise eran buenos luchadores y cada uno tenía métodos distintos de lucha, lo que a veces les daba ventaja, como las distracciones de Blaise. Sin embargo, Luna admitía para sí que si se hubieran encontrado con Neville y Draco habrían sido derrotadas en diez minutos como mucho.

—¿Sabes a dónde vamos? —susurró Pansy, sacando a Luna de sus pensamientos.

—No —admitió, mirando hacia atrás a la Slytherin—, pero estoy bastante segura de que debemos ir por aquí. Pansy estaba perpleja, hasta ahí comprendía Luna. Suspiró—. Probablemente no deberías intentar encontrarle sentido. —Se paró y se giró hacia Pansy—. ¿Qué te parece el castillo, por cierto?

Un poco de amabilidad funciona mucho, pensó Luna. Mostrar interés por lo que pensaba Pansy ayudaría ganarse la confianza de la chica, aunque fuera un poco, así que Luna lo hizo. Sacudió la cabeza por lo manipulador que había sonado eso y escuchó lo que Pansy decía.

—Aunque es un poco difícil. Seré sincera contigo. Tú y Millie son las personas más agradables que hay y da gusto tener a alguien que no solo te mira con compasión, frialdad o dureza. O que te trata como si estuvieras hecha de cristal. —Pansy rió y luego se puso seria—. Así que gracias. —Empezó a caminar un poco por delante de una Luna gratamente sorprendida, pero luego se giró despacio—. No se lo repitas a nadie. No es algo que ocurra a menudo… que yo muestre gratitud o comparta mis sentimientos. —Escupió la última palabra muy parecido a como Draco lo hubiera hecho y a Luna le recordó lo similares que eran. Tres Slytherins: Blaise, Draco y Pansy. Tenían mucho en común y, a la vez, eran muy diferentes. Bien sabía el señor que Blaise era el antónimo de la definición de Slytherin—. ¿Has oído eso? —susurró Pansy con los ojos como platos—. Solo para que lo sepas, tú puedes hacer todo lo de pelear. Yo… los distraeré. Tú eres una heredera y eso, así que tú serás la que pelee.

Pansy apenas había terminado la frase y la derribaron. Luna se quedó helada de la sorpresa y el miedo. ¿De dónde había venido el hechizo? Ni siquiera había oído el encantamiento, así que asumió que era un heredero.

—¡Expelliarmus! —gritó Harry, revelándose mientras la varita de luna salía volando de su mano a la de Harry—. Lo siento, Luna.

—Sí, lo siento, Luna —añadió Hermione, saliendo a la luz.

—No hay nada por lo que disculparse —respondió la chica amistosamente, aunque su mente daba vueltas pensando en que hacer a continuación.

No podía usar fuego porque no podía incendiar el bosque entero. Tendría que confiar en hechizos no verbales y magia sin varita, lo cual era difícil. Incarcerous.

Observó con una sonrisa mientras Harry quedaba atado. Su cara mostraba shock puro. Hermine se recuperó rápidamente y lanzó un hechizo inmovilizante hacia la heredera. Luna lo bloqueó hábilmente e intentó desesperadamente mantener ocupada a Hermione para que no liberara a Harry.

Luna lanzo una maldición a Hermione, pero ella lo bloqueó fácilmente.

Mientras tanto, Harry intentaba liberarse de sus ataduras. Cerrando los ojos y concentrándose mucho, empezó a intentar liberarse con magua sin varita y no verbal, pues se le habían caído las varitas cuando lo habían atado.

Sintió que las cuerdas se aflojaban y sonrió. Su confianza aumentó, Harry insistió y casi sintió su magia abriéndose paso por las cuerdas. Se concentró en esa sensación y, en cuestión de minutos, pudo flexionar las muñecas.

Luna y Hermione seguían batiéndose ferozmente.

—¡Lo hice! —dijo Harry.

Luna se giró hacia él, sorprendida de que se hubiera liberado solo, pero en el segundo que bajó la guardia, Hermione la dejó inconsciente.

—Supongo que eso es jugar sucio —suspiró Hermione—. Lo siento, Luna. Aunque resististe mucho.

Harry y Hermione dejaron la varita de Luna a su lado y continuaron, preguntándose si habían sido demasiado duros con su amiga. Pero no había lugar para eso en una batalla.

Cuando Harry y Hermione continuaban caminando, una pelea empezó en lo profundo del bosque. Era algo divertido de ver: cuatro magos peleando sin magia. De hecho, también era algo poco común. Ginny tiró a Draco al suelo con entusiasmo, sorprendiendo a todos los varones de las inmediaciones.

Draco, al que había cogido con la guardia baja, se tambaleó hasta el suelo con Ginny sobre él. Entonces la empujó con bastante brutalidad y se levantó dando traspiés. En ese momento, Ginny estiró el pie y lo pasó por debajo de las piernas de Draco, haciendo que se cayera de nuevo.

Un estallido de risas surgió de Blaise, que observaba muy divertido.

—¡La gente pagaría por ver esto!

Neville se acordó entonces de Blaise y, en lugar de usar su varita, lo empujó al suelo. Blaise pestañeó dos veces y luego tiró de Neville y lo puso a su lado. Los dos rodaron por la tierra, pegándose y golpeándose cuando podían.

Entre ellos, ya no era divertido y Blaise no podía entender de dónde venía el enfado de Neville, pero noiuba a perder contra Longbottom. La sangre goteaba del labio de Neville y la nariz de Blaise sangraba, pero seguían peleándose. Blaise se apartó entonces, se levantó rápidamente y cogió la varita.

—Necesitas calmarte, Longbottom.

Ginny clavó las uñas en la piel de Malfoy, anticipando el chillido que él soltaría sin duda alguna. En su lugar, él la lanzó con mucha energía y aterrizó violentamente en el suelo.

Draco se regaño por un momento por hacerle eso a una chica.

—¡Ni se te ocurra hacer algo tan estúpido y sexista como sentirte mal por mí! —escupió Ginny, mirando a Malfoy con desagrado.

—Pero soy físicamente más fuerte que tú —sonrió con suficiencia.

—¿Eh, tú, Malfoy? Como si fuera posible. —Ginny caminó hacia él y lo empujó otra vez, pero él bostezó como si estuviera aburrido, aunque secretamente Draco estaba intentando pescar su varita desesperadamente. Debía de habérsele caído cuando…. —Haces que me ponga tan… tan… ¡Agh! —Ginny le dio golpecitos en el pecho, pero Draco no estaba prestando mucha atención.

—Ah, así que es aquí donde está todo el mundo. ¿Hay alguna razón por la que nadie está lanzando hechizos y, en su lugar, estar ahí hablando? —preguntó Hermione con dulzura, adentrándose en el pequeño claro.

—Oh, cállate, Granger. —Draco estaba cada vez más en pánico. Harry y Hermione estaban ahí y él todavía no tenía su varita—. Volved…

Fue entonces cuando Draco lo dejó inconsciente con una sonrisa engreída y Hermione saltó en una muestra poco común de felicidad femenina.

—¡Derrotamos a Malfoy! ¡Derrotamos a Malfoy! ¡Tenemos a…!

Hermione cayó entonces al suelo, inconsciente.

Harry miró asombrado a Blaise, quien se encogió de hombros.

—Sigue siendo mi mejor amigo.

Los dos chicos se giraron entonces hacia Ginny y Neville y Ginny buscó su varita.

—Oh, no… Creo que está…

Blaise la derribó y ella también reveló su indignación en la cara mientras caía.

—¿Pensaba que estaba en tu equipo? —preguntó Harry, alzando una ceja.

Blaise se encogió de hombros con una pequeña sonrisa.

—Lo estaba.

Harry solo podía imaginar los latigazos verbales que recibiría Blaise luego.

Neville lanzó un desmaius a Blaise entonces, quien lo bloqueó con un protego y se lo envió de vuelta a Neville. Justo después, Harry le lanzó el mismo hechizo a Neville, quien lo evitó, pero recibió el de Blaise. Entonces pensó en lo diferente que era la cosa ahora: Harry Potter y Blaise Zabini se habían unido en su contra.

Y entonces quedaron dos.

Los dos estaban cansados del otro, pero satisfechos con el hecho de que ninguno era un heredero. No había duda: Harry era el mejor duelista, pero Blaise tenía maneras extrañas de funcionar, maneras extrañas que le daban victorias en las circunstancias menos probables.

—Zabini, ¿quién habría pensado que nos desharíamos de todos los herederos?

—Menudos herederos, ¿eh? —se rió el otro, pero se giró solemnemente con rapidez cuando Harry lo apuntó con la varita.

—¡Incarcerous!

—¡Conjunctivitis!

Los dos hechizos se encontraron en el medio y los magos presionaron tanto como pudieron para alcanzar al otro. A Harry solo le faltaban unos centímetros cuando se resbaló y cayó, haciendo que el hechizo de Blaise volara sobre su cabeza y que el suyo se disolviera en nada.

¡Flippendo! —Se lo lanzó a Blaise, lo que hizo que el chico cayera de culo—. ¡Fumicus! —Una nube de humo impidió casi toda su visión, pero Harry se movió silenciosamente entre ella para llegar a Blaise rápido y sin hacer ruido—. ¡ Petrificus Totalus!

Harry sonrió con la victoria y se giró para despertar a Hermione.

Ya habían derrotado a todos.

Después de una larga batalla en la que Hermione tuvo que usar mucha energía para sus poderes elementales y telepatía y leer los movimientos siguientes de sus oponentes, Harry y Hermione se acercaron a Emilia con una sonrisa. Batirse en duelo con Lupin y Moody había sido difícil y ambos habían tenido que usar cualquier poder que tuvieran para tomar la delantera. Habían estado cerca y Harry y Hermione creían que los profesores se lo habían puesto fácil. No podían imaginarse derrotando a los profesores. Hermione había usado la telepatía durante toda la pelea, lo que la había capacitado para predecir todos los movimientos de los profesores. Era una de las principales razones por la cuales habían ganado.

Habían derrotado con éxito a todos sus oponentes sin hacer trampas o jugar sucio. Bueno, quizás podrían haber jugado un poco más justo, pero no importaba.

Los dos habían ganado y la victoria era gloriosa. Hermione casi había olvidado de lo genial que era ganar después de haber empatado con Draco en cada duelo que habían tenido.

Miró a Harry.

—¡Ganamos! —susurró emocionada.

—Lo sé… Y Malfoy estaba tan seguro de que iba a ganar…

—¡Pero nosotros también! —se rió Hermione y Harry asintió.

—¡Pero nosotros teníamos razón! Les ganamos a todos con todas las de la ley.

—¡Expelliarmus!

Dos rivales desconocidos les quitaron las varitas a Harry y a Hermione y los dos gruñeron con el prospecto de más batallas. La victoria era agradable, pero todo el esfuerzo era cansino. Hermione solo quería que la coronaran como ganadora para poder volver al castillo y a la cama. Estaba exhausta.

Harry estaba harto con los constantes cambios repentinos y solo quería que terminara. La lucha parecía durar una eternidad y, por un momento, consideró rendirse. De todas formas, no tenía varita.

—Jugando sucio, ¿no, Granger? —Pansy sonrió, mostrándose—. Bueno, por lo que parece, los profesores pensaron que merecemos una segunda oportunidad.

—¡Eso es porque eres la favorita de Lupin! —gritó Hermione, viendo a Luna traspasando el umbral.

—No lo soy —objetó Luna democráticamente—. Somos iguales.

Hermione bufó, pero no respondió.

—Sí, Hermione, estoy casi seguro de que yo soy su favorito —añadió Harry, cansado.

Ella puso los ojos en blanco, pero, de nuevo, no respondió. Tras un minuto sin que nadie se moviera, habló:

—Casi me apetece rendirme.

Pero movió su muñeca y envió un torrente de agua hacia Pansy y la derribó.

—¡Desmaius! —gritó Luna, pero Hermione lo bloqueó silenciosamente.

Los cuatro pelearon ferozmente y, había que admitirlo, con cansancio. Entonces Harry y Pansy dejaron la lucha. Harry. que había sido picoteado por pájaros de Luna y quemado por Pansy, cayó inconsciente fácilmente con un desmaius. Pansy fue víctima de los poderes de Hermione por unos minutos antes de ceder y dejó la lucha voluntariamente en lugar de que la desmayaran. Hermione había gritado que no era muy leal por su parte marcharse y que Luna tendría que luchar sola, pero la chica siguió caminando. Hermione también mencionó que no se puede huir de una batalla, pero Pansy no dio media vuelta.

Luna tenía que admitir que dolía un poco. Entonces se volvió hacia Hermione.

—¿No podemos unirnos y hacer esto juntas? Porque estoy muy cansada y quiero que termine.

—Yo también. Además, siempre vamos a estar del mismo lado —empezó Hermione, intentando justificar sus pensamientos.

—Exacto —sonrió Luna, enganchando su brazo en el de Hermione mientras caminaban hacia donde estaba Emilia para reclamar su posición de ganadoras.

—Los profesores se van a enfadar mucho —meditó Hermione—. Y Harry va a flipar.

—Oh, bueno. Aún así ganamos —se rió Luna.

T/N: Bien! Otro capítulo! La verdad es que este me ha gustado mucho y me ha parecido muy divertido xD No sé por qué la autora piensa lo contrario… Quiero saber qué pasará en el siguiente. Espero que sea pronto :) Por cierto, quiero cambiarme de nombre porque ese tiene un significado que ya no me gusta por cosas personales… xD Creo que me podré Moon Dahee. ¿Qué os parece? Es mi nombre coreano xD