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Aquí una nueva entrega.
De verdad espero les guste.
Disclaimer:
Prince Of Tennis no me pertenece.
Resumen:
Miro de nueva cuenta a su tutora frente a él, seguía sin creer que una niña como esa le diera clases al gran Atobe Keigo pero su madre así lo había decidido, sonrió levemente al ver que jugaba con el lápiz en los labios, era linda sin duda alguna, sin embargo, al parecer su corazón ya le pertenecía a alguien según los rumores... si definitivamente Sakuno era una tutora excelente
Tutora
La miro desde las canchas de tenis, aparte de su maletín traía consigo algunos rotafolios y libros en las manos, al parecer en verdad que tenía que estudiar demasiado, sonrió levemente al ver que se detenía tratando de acomodar todo lo que traía consigo, sin embargo, varias chicas pasaron donde ella provocando que tirara todo lo que cargaba, apreto ligeramente el mango de la raqueta para comenzar a andar a donde ella se encontraba, sin embargo, se detuvo al observar al entrenador caminando a las canchas, maldijo por lo bajo.
La miro de nueva cuenta mientras cargaba todo de nueva cuenta para comenzar de nuevo con su camino, suspiro un poco, la verdad es que no entendía porque se dejaba maltratar por sus compañeras, no tenía amigas eso lo sabía muy bien, era la número uno de su curso quiza de la escuela por esa simple y sencilla razón era su tutora, no se quejaba porque la verdad es que enseñaba bien, hacía que todo sonara más fácil que cualquier cosa, sin embargo, a veces no le gustaba estar cerca de ella porque traía una aura de tristeza y eso lo descolocaba demasiado.
Sabía por mucha gente que ella estaba enamorada de alguien pero no sabían quien era, siempre rechazaba a los chicos, era demasiado tímida y tierna quiza por eso demasiados gustaban de ella, se concentro en el partido contra Oshitari pues al terminar el entrenamiento se vería con ella para seguir con lo pendiente ya que tenía exámen en mañana y su madre deseaba ver una calificación perfecta sin duda alguna así que tenía que esforzarse en obtener una buena nota.
Apreto ligeramente el paso después de que sus compañeras le tiraran sus cosas, no podía más, odiaba esa escuela, era una excelente pero no le gustaba porque no tenía ni un solo amigo, los chicos la perseguían siempre tratando de salir con ella, algunas veces era amenazada para alejarse del gran Atobe Keigo, sin embargo, al parecer nadie entendía que solo era su tutora, no iba a pasar nada más allá de eso, por supuesto que era guapo pero alguien como él jamás se fijaría en alguien como ella.
Por Dios, si siempre tartamudeaba en su presencia, él por supuesto que jamás se fijaría en ella, era imposible, hasta rayaba en lo absurdo, sentía unas tremendas ganas de llorar después de que la presidenta de su clase le dejara la exposición de mañana, del día siguiente y del siguiente... ¡de las dos próximas semanas!, sabía porque lo hacía pero no pensaba quejarse, estaba harta con todo, hablaría con su abuela para cambiarse de escuela, no pensaba regresar a Seigaku pero tampoco pensaba permanecer en Hiotey.
Dio vuelta en la esquina esperando por el autobús pues tenía que ir a su clase de tutoría en la gran mansión de Atobe, abordo el autobús con paso calmado cuando observo que varias chicas hacían lo mismo, se sostuvo del pasamanos tratando de no caerse de lo contrario los rotafolios se estropearían y la verdad es que no deseaba darle más razones a la presidenta de su clase para que dijera cosas malas de ella en el salón, las chicas comenzaron a reir mientras la observaban disimuladamente a entender de ellas.
- Es fea, por supuesto que Atobe-sama no se fijaría en alguien como ella, no tiene ningun atractivo - hablo una a manera de que ella escuchara, se mordio ligeramente el labio para observar por la ventana, no deseaba escuchar más, no podía más, había llegado a su destino así que bajo de inmediato - Por cierto oí que Atobe-sama conocera a su prometida pronto - las puertas se cerraron y ella se quedo allí de pie con los ojos abiertos y ligeramente temblando, tenía que admitirlo, estaba enamorada de Atobe Keigo.
Bajo de la limusina para caminar a su casa, sabía que ella ya había llegado pues de alguna manera la sentía, entro en la casa y no la observo en la sala como siempre - ¿Y la tutora? - le pregunto a su mayordomo que tomo su maletín para subirlo a su habitación - Con su madre, señorito - contesto este mientras comenzaba a subir las escaleras, camino al despacho de su madre para detenerse fuera de este y tratar de escuchar la conversación que dentro sucitaba, no es que desconfiara de su madre sino que simplemente tenía curiosidad.
- Puedes entrar Atobe - sonrió levemente, su madre era demasiado percetiva, abrio la puerta y cerro detrás de si para observar a la chica que estaba al parecer nerviosa, como siempre lo estaba - Tranquilo Keigo, tan solo hablaba de algo con ella, preguntaba si va todo bien, pueden irse - la chica hizo una reverencia para salir primero pero él se quedo allí - Madre - la llamo y esta se levanto de su asiento para caminar donde él - Pronto conoceras a tu prometida y te sorprendera saber quien es - concluyo esta saliendo del despacho.
En ocasiones como estas odiaba un poco a su madre, nunca decía nada y a la vez lo decía todo, suspiro para salir del despacho, tenía que ir con su tutora.
La tarde había caído y casi terminaban con su lección, ella estaba concentrada en los ejercicios al igual que en sus deberes, al parecer en verdad era inteligente sin duda alguna - E-Esta bien - señalo ella extendiendole la hoja con algunas anotaciones, las leyo de inmediato y comenzo a hacer lo que había pedido, la observo de reojo mientras ella jugaba con el lápiz cerca de sus labios, estaba concentrada y además de eso parecía cansada, se fijo en sus ojos estaban levemente tristes, como siempre.
Paso el lápiz por sus dedos para llevarselo de nuevo a la boca y entonces todo su autocontrol se fue al diablo, se inclino para tomarla del mentón y depositar sus labios sobre los suyos, obviamente que ella trato de alejarse pero no lo permitio al tomarla de las manos y adentrar su lengua, ella dejo de moverse y se abdono al beso, mordio ligeramente su labio mientras jugaba con su lengua escuchando de su gemido... la puerta se abrio - Keigo qui... - su madre no termino de hablar al ver la escena, no dijo nada tan solo se quedo en el marco de la puerta.
- ¡L-Lo siento t-tanto! - la chica salio corriendo de la habitación, lo más seguro es que se dirigiera a su casa, sin embargo, sus cosas se habían quedado allí, el chico se levanto con calma y su madre cerro la puerta tras de si, penso que lo que vendría sería un regaño o una bofetada pero tan solo escucho una suave risa de parte de esta por lo que se giro para verla con una expresión de sorpresa - Al parecer tu prometida ha olvidado sus cosas, se un buen prometido y llevalas - comento esta dando media vuelta.
- ¿Prometida? - pregunto absorto ante la confesión de su madre, era imposible - Pienso lo mismo que tu padre, debes encontrar una buena mujer, alguien cariñosa, amable, tierna, que sea una buena esposa, ella lo es, de entre miles de chicas con buenos promedios escolares la elegí a ella para ti, sabía que sería una tutora excelente y además sabía que tú no te controlarías con ella, caerías a sus pies y no me he equivocado, te conozco, date prisa en ir a su casa - dicho esto salio de la habitación.
Sonrió levemente mientras jugaba con el anillo que tenía en el dedo, comenzo a juntar las cosas de la pequeña Sakuno para llevarlas a su casa.
Era de noche, su abuela no llegaría hasta la madrugada y sus padres estaban en una importante reunión, estaba en la sala con el teléfono en la mano, tenía que ir por sus cosas de lo contrario estaría muerta mañana, la puerta se abrio y se quedo de piedra - ¿C-Cómo... - antes de que terminara la pregunta observo sus cosas que dejo Atobe sobre la mesa de la sala, este camino hacía ella y retrocedio de inmediato presa del miedo, no quería que la besara de nueva cuenta, no quería ilusionarse.
- ¿Por qué huyes? - pregunto este y ella se detuvo observando que él tan solo la miraba levemente dolido - N-No huyo - le contesto ella como si nada para ver que este se acercaba más a ella y juntaba sus labios de nueva cuenta, la necesitaba más que nunca, tenía que admitir que estaba enamorado de la chica, que le fascinaba observar como se mordía le labio cuando no entendía algo, le encantaba ver como jugaba con el lápiz controlando sus nervios, como siempre trataba de hacer todo fácil para que él entendiera.
Es que simplemente le encantaba la niña si tenía que ser sincero, aumento la intensidad del beso para jugar con su lengua y sonrió al sentir que ella tímidamente buscaba más contacto.
Su exámen había terminado, estaba seguro de que obtendría una excelente calificación gracias a su tutora quien ahora era su prometida, le había costado explicarle a Sakuno todo lo que su madre y la familia de ella habían hecho, ella había entendido después de varias explicaciones pero lo había entendido, sonrió levemente mientras la veía caminando hacía donde él luciendo el anillo de compromiso que le había dado durante la noche, estaba feliz de tener a alguien como ella a su lado.
La tomo de la mano para comenzar a andar siendo observados por muchos que abrían los ojos asombrados, es que nadie había pensado que estaban comprometidos, sonrió arrogantemente al ver como los chicos lo miraban con envidia y no era para menos porque a su lado caminaba la mujer más hermosa del mundo, la joya más preciada del mundo... si definitivamente Sakuno era una tutora excelente porque obtendría una excelente calificación y porque en el camino se había encontrado a la mujer de su vida.
N/a
Espero les haya gustado.
Gracias por leer.
