Hola todos, espero que se encuentren bastante bien y es que les quiero decir que últimamente he pensado en iniciar un fanfic nuevo de To Love Ru, pero aun desconozco de que será. La verdad espero que cuando finalice este, pueda con el otro. Una cosa más, para los que les guste Evnagelion, estoy haciendo un fanfic si desean pasar a verlo.

Sin más que decir, los dejo con el capítulo


Celos

Rito caminaba junto a Lala quien le había hecho compañía durante las compras de ese día. Ambos chicos estaban platicando de manera alegre sobre las cosas que últimamente habían pasado y en verdad se sentían tranquilos de la vida casi normal que llevaban. La princesa miraba con alegría al castaño quien le regalaba una sonrisa.

― ¿Qué vamos a cenar hoy, Rito? ― Preguntó la chica de cabellos rosados quien ayudaba al chico con las bolsas del mandado*.

― La verdad, no sé si Mikan hará algo nuevo o cocinará algo que ya hemos probado. ― Respondió el castaño mientras se imaginaba a cierta chica cocinando muy al estilo de cierto anime de cocina que tendrá tercera temporada. ― Sólo espero que Celine no la moleste ya que últimamente Mikan ha estado algo nerviosa. ―

―Cierto, al igual que Neme-chan ― Dijo Lala recordando la actitud de la morena.

― Sí, todavía no puedo creer que ella y yo… ― El chico cortó un poco mientras se sonrojaba al recordar los eventos que sucedieron tiempo atrás. ― Bueno, por lo menos ella ya es feliz. ―

En esos momentos Lala se puso frente al castaño regalándole una de sus sonrisas llenas de alegría que sólo la primera princesa puede lograr.

―No olvides que sí nos casamos, las leyes de la Tierra ya no aplican. ― Le dijo ella en tono muy animado al recordar como Haruna se sentía algo feliz al saber esa información ― Y tanto Haruna como las demás se pueden casar contigo ―

El chico rio un poco al recordar esa condición que tanto Lala como la madre de esta le habían mencionado. Cabe destacar que la chica que más ilusiones tiene con este dato es Momo quien no para de querer agregar chicas a su harem.

― Lo sé, lo he pensado ― Respondió el chico llamando la atención de la princesa ya que usualmente Rito le encantaba evadir el tema. ― ¿No es por eso por lo que me les confesé a cada una de ustedes? ―

Lala parpadeó un poco al recordar que eso era cierto. El chico tímido que había conocido cuando llegó a la Tierra cuando ella estaba escapando de Zastin y de la boda arreglada por su padre; aquel jovencito que tenía miedos y preocupaciones casi no quedaban rastros de él.

Los labios de la princesa formaron una bella sonrisa que sonrojo al chico debido a la inocencia de la sonrisa.

―Tienes razón Rito, creo que será mejor volver a casa ―

Y así ambos decidieron regresar a casa, pero el joven chico se quedó un poco pensante debido a la manera en que se comportó su compañera. Debido a que ambos se la estaban pasando muy bien de regreso a casa, el joven no preguntó el por qué su compañera se comportó de esa manera. Llegando a casa, ambos fueron recibidos por las hermanas menores de ambos.

―Hasta que llegan ― Comentó la castaña ayudándoles con las bolsas de mandado a ambos. ― Némesis ya se andaba muriendo de hambre. ―

Rito soltó una pequeña risa debido al pequeño retraso que tuvieron, así como al imaginarse a Némesis falleciendo de hambre después de haber comido mucho hace unas cuantas horas.

― Jeje, lo siento mucho ― Se disculpó Rito mirando a la castaña quien soltó un respiro.

― Sabes que es muy difícil para ella el alimentar dos bocas ― Contestó Mikan quien a los pocos segundos se dio cuenta que habló de más notando las miradas confusas de todos. ― Me refiero a que ella y el bebé son dos bocas ―

―Ah, es cierto ella ya va a tener a su hija ― Comentó Nana ahora llevándose las miradas de todos ― ¿No es niña? ―

Mikan a sus adentros soltó un grito alegría ya que fue la propia Némesis quien le pidió mantener el secreto oculto ya que quería que sea sorpresa. Tanto Nana como Momo comenzaron a discutir sobre el nombre que la pequeña podría tener en caso de que sea niña, aunque Momo decía que si terminaba siendo niño debería llevar un buen nombre como hijo de Rito.

El chico se sonrojo un poco debido a la manera en que discutían ambas hermanas debido a que parecía más que hablaban sobre un futuro bebé de parte de ellas que de Némesis. Lala miró eso y aunque tenía la idea de participar un sentimiento oprimía su pecho de manera punzante haciendo que ella ingresará a la casa primero sin que nadie la notase.

La princesa se quitó sus sandalias y decidió subir las escaleras que conducen a la segunda planta. Lala tenía una lucha interna entre sus sentimientos que apenas estaban fluyendo con normalidad. Recordó que antes había tenido una plática con Momo, debido a que está se sentía triste por amar a su prometido.

― Amar ― Dijo Lala en voz baja mientras su cuerpo le conducía a la habitación del chico. ― Rito ―

Sus finas manos tocaron suavemente el picaporte para girarlo y así abrir la puerta de aquel cuarto. Su vista se posó en la cama que en más de una ocasión había compartido con el chico en el pasado. La princesa caminó sin prisa hasta llegar a la cama donde se sentó mirando la habitación en la que estaba.

― Rito ―

Un fuerte sentimiento era el que oprimía su pecho y le lastimaba un poco, pero desconocía de lo que se trataba.

― Eso se llama amar y lo que sientes es temor, princesa Lala ―

Una voz conocida para Lala la llevó a ver a la entrada de la habitación. Recargada en el marco de la puerta se encontraba Némesis mientras veía fijamente a la princesa quien había bajado un poco la mirada.

― Tú amas a Rito con fuertes sentimientos, princesa ― Habló Némesis mientras comenzaba a caminar en dirección a Lala ― Pero, también sientes algo más cuando amas a alguien y esta persona les presta atención a otras personas que a ti. ―

La chica de cabellos rubios rosados comenzaba a entender a lo que se refería la morena y el por qué se sentía un poco sola desde que impulsó a Rito a continuar con la idea de Momo. Tal vez era su inocencia desmedida lo que hizo que apoyara su idea o el fuerte cariño que sentía por todas; Lala sentía como un gran peso comenzaba a formarse en torno a ella y le oprimiera fuertemente el pecho buscando gritar.

― Princesa Lala ― Némesis captó la atención de Lala haciendo que está la mirase a los ojos ― ¿Has hablado alguna vez con Rito de cómo te sientes últimamente? ―

La princesa miró a su amiga para después negar con la cabeza.

―Auch ― Se quejó Lala quien recibió un golpe en la cabeza de parte de Némesis.

― Mal, princesa ― Habló Némesis cruzándose de brazos y mirando seriamente a su amiga ― ¿Quién es la prometida del próximo Rey de la Galaxia? ―

― ¿Yo? ― Respondió Lala como si estuviera preguntando.

― Bien, parece que recuerdas quien eres ― La morena soltó una pequeña risa para sentarse justo al lado de la princesa quien miró un poco el vientre de su amiga. ― Es muy complicado estar embarazada, sentarse se vuelve muy agotador. ―

Lala en ese momento soltó una risa haciendo que de la misma manera Némesis riera un poco.

―Creo que lo tendré en cuenta ― Dijo la princesa mientras pasaba su mano por la panza de la morena. ― Pero creo igualmente que serás una gran madre. ―

―Gracias ― Respondió Némesis un poco sonrojada ― Y tú una gran esposa para Rito ―

― Aún me falta perfeccionar mi cocina ― Dijo Lala soltando otra risa al recordar lo mucho que Haruna batalló para enseñarle a cocinar algo especial para Rito ― Némesis ―

― ¿Sí, princesa Lala? ―

― ¿Amas a Rito? ―

La morena parpadeó un poco por tal cuestionamiento ya que antes había dicho que lo amaba.

― Por supuesto, yo amo a Rito con todo mi corazón ―

Lala sonrió un poco al escuchar esto.

― ¿Sientes a veces cómo si algo te apretará el corazón cuando está con alguien más? ―

Aquella pregunta sorprendió un poco a Némesis, pero está ya sabía a lo que venía tal pregunta. Para ella, Lala era una mujer noble, no por su estatus de princesa, sino por el corazón que ella tiene.

― Sabes ― Némesis comenzó a soreír ligeramente mientras veía el techo de la habitación ― Yo cuando vine aquí, jamás pensé encontrarme a alguien como lo es Rito. ―

Lala escuchaba ahora atentamente a Némesis.

― Yo cree todos esos problemas, no era culpa de él que mi vida fuera miserable antes ―

―Némesis ―

― Pero, aun así, él no se detuvo. ― Los ojos de Némesis mostraban un brillo especial y sus manos se posaron en su vientre. ― No sé si fue un error o no, pero ahora yo cargo conmigo el fruto de un amor que pensé que era prohibido. ―

Lala no pudo evitar pensar que por primera vez sentía celos.

― Y de hecho siento celos aún ― Ante eso Lala se sorprendió por lo que dijo la morena. ― Siento celos, celos por el miedo de que él un día me abandone. ―

― Yo… ―

― Sé que Rito me ha dicho que me ama, pero es un miedo que yo tengo ― Por alguna razón la mirada de Némesis mostraba un dolor que muy pocas veces se ha visto en ella y eso se debía a que una persona le mostró que el mundo no es tan malo después de todo. ― Por eso, quiero que me digas que sientes celos de nosotras ―

― Yo no siento celos de ustedes ―

Némesis negó con la cabeza mientras sonreía para fijar su mirada en los ojos color turquesa de la princesa.

― Princesa Lala ― La peli rosa no pudo evitar ver aquellos ojos dorados de Némesis que parecían ver lo más profundo de ella. ― No está mal sentirse celosa, lo que está mal es negarlos. ―

Dicho eso Némesis se levantó de la cama para caminar hacia la puerta del cuarto no sin antes ver a Lala una última vez.

― Por cierto ―

― ¿Sí? ―

― Debes hablar con Rito. ―

Y así la chica salió dejando sola a la princesa Lala quien tenía sus sentimientos algo confusos. Lala se dejo caer a la cama mientras tomaba la almohada de Rito y la abrazaba fuertemente. Ahora debía de ver sus sentimientos y hacer lo correcto, debía decidir que hacer y sólo una persona sabía que decir en estos casos.

― Mamá ―