Inspirado en la canción skyfall de Adele
Clasificación: T-M
(Don't) Let the sky fall
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EXTRA
Pobre mujer
Ella siempre había sido alguien muy amable a los ojos de los demás. No importaba lo que sucediera a su alrededor, siempre tenía esa tranquilizante sonrisa en su rostro que la hacía ver muy bella y que hacía sentir a los demás tranquilos. Toda esa gentileza y felicidad parecía haberse ido al infinito cuando conoció al hombre que, en esos momentos, apuntaba a ser el amor de su vida: Sawada Iemitsu. ¿Qué fue lo que ella vio en él? Nadie lo sabía con exactitud. Cuando la gente se lo preguntaba ella sólo reía y decía que era el destino. ¿Destino? ¡Ese hombre era todo lo contrario a ella! Era holgazán, tenía malos modales, no era apuesto (esto de acuerdo a sus amigas) y así entre otras cosas.
¿Qué habrá hecho ese hombre para ganarse su corazón? Nadie lo sabe.
Al final nada de eso importaba, si ella estaba feliz con eso era más que suficiente. El tiempo pasó y ellos se habían casado. Dos años después nació el niño más hermoso, según sus palabras, que hubiera en el mundo, su primer hijo: Tsunayoshi.
Tsunayoshi, o Tsu-kun como le gustaba llamarle, era un pequeñito de lo más adorable. Con esos ojitos caramelo llenos de inocencia, ese cabello castaño esponjado y sus mejillas rosadas conquistaba a todo adulto que lo viera. Era su más grande tesoro en la vida y juró que no iba a dejar que su Tsu-kun fuera infeliz.
Juramento que no cumplió.
Ella siempre lo supo, muy dentro de ella sabía que su hijo tenía problemas. No mentales ni físicos, sino de coordinación. Su hijo era un poquito torpe, a cada paso que daba se caía sin ninguna razón o se le caían las cosas. Comenzó a preocuparse por su criatura, no quería imaginarse cómo es que iba a sobrevivir en el mundo siendo él así. Pero luego veía esa actitud del pequeño tan llena de vida y gozo que sabía que iba a lograr superar esas dificultades. Y se lo demostró un día.
―Pero que bello―dijo mientras admiraba las cosas de arcilla que había por el lugar.
Sin que ella lo notara, su hijo se percató de ello. Soltó su mano y fue directo a la primera persona que vio sentaba haciendo alguna cosa con la arcilla.
―¡Tsu-kun quiere intentar! ―dijo a todo pulmón.
Las personas no le prestaron atención a sus palabras y solamente le dieron cumplidos en cuanto a su apariencia. El niño infló un poco sus cachetes molestó y volvió a hablar.
―¡Tsu-kun quiere hacer algo con eso! ―apuntó a lo que la persona hacía―¿Puedo intentar?
―Eres muy pequeño―dijo uno de ellos―No creo que logres hacer algo.
―¡Tsu-kun! ―ella corrió hasta él y se agachó―¡No vuelvas a soltarte! Me diste un gran susto
―Lo siento, mamá. Pero vi que te gustaba lo que ellos hacen, por eso quiero intentar.
Sonrió con cariño. Su hijo en definitiva era muy observador. Las personas, al notar lo determinado que estaba el niño, accedieron a ayudarle a hacer algo. Claro que ella estaba preocupada, si su pequeño no podía hacer simples figuritas con plastilina, no esperaba que hiciera algo con la arcilla. Tres días después ella tenía un precioso corazón de arcilla. El niño lo tenía alzado y todas las personas le aplaudieron al rededor. Era increíble que hubiera podido hacer algo así. Fue entonces que aprendió que su hijo sólo necesitaba un poco más de esfuerzo y podría conseguir lo que quisiera.
Años después, ella se levantó en plena madrugada. Algo le estaba gritando que tenía que levantarse y bajar las escaleras. Así fue como obedeció a sus instintos y lo vio, vio aquello que rompió por completo su corazón. Lograba ver a su Tsu-kun con un cuchillo en el cuello. Ella cubrió su boca para evitar que un grito de terror saliera y sus ojos, tan abiertos como podía tenerlos, estaban llenos de horror. No era posible, ¡él tenía tan sólo diez años! ¿Cómo era posible que a esa edad pudiera pensar en quitarse la vida? Lo peor del asunto es que no quería acerarse a él, no quería espantarlo y que por error suyo se terminara cortando el cuello. Con toda su vida agrietada, se deslizó contra la pared llorando y esperando a una reacción de su hijo. Tenía el teléfono cerca por si llegaba a suceder la peor pesadilla de su madre y llamar a emergencias de inmediato. Para terminar con su tortura, oyó los susurros de su hijo
―No seas cobarde. No seas cobarde. Sabes que es la única forma... N-no seas cobarde.
Más y más lágrimas caían por sus mejillas que quemaban.
―No puedo hacerlo―tan pronto como oyó esas palabras volvió a respirar, pero luego algo la dejo marcada―Le tengo más miedo a la muerte que a vivir.
No tenía ni la más mínima idea de que vida llevaba su hijo fuera de casa que le hiciera desear tan terrible cosa. Tsuna salió de la cocina y ni se fijó que ella estaba ahí y lo vio subir las escaleras. Entonces logró soltar ese gran sollozo.
Entonces escuchó esos gritos.
―¡...ESTA EN NAMIMORI-CHUU! ¡ESTÁ EN EL TECHO!
Cuatro años habían pasado de ese suceso y creyó que nunca iba a volver a sentir ese sentimiento de horror invadirla. No había alcanzado a oír el nombre que Kyoko había gritado pero su instinto maternal ya lo sabía. Además, los amigos de Tsuna habían salido corriendo de inmediato. Ella no pudo soportar estar en la casa sin saber el destino de su hijo por lo que había huido por la ventaba del baño sin que Bianchi lo notara.
―K-Kyoko-chan, Haru-chan, Enma-kun.
Las dos chicas se giraron de inmediato al oír la voz de la madre de Tsuna. Nana las vio a lágrima tendida y al chico pelirrojo con un rostro pálido.
―Por favor... Se los suplico... Díganme que el que está en el techo... Díganme por favor que ese no es Tsu-kun.
Amas jóvenes se miraron con duda pero para ella había sido más que suficiente. Enma fue el primero en hablar.
―T-todavía no sabemos en dónde...
―¡NO ME MIENTAS! ―gritó enfurecida―Por favor... no me mientas.
―Eh... B-bueno―balbuceó el pelirrojo.
―Lo está―afirmó Haru con voz temblorosa―Tsuna-san está en el techo de Namimori-chuu
―¡Haru-chan! ―interrumpió Enma.
―Pero ellos lo salvaran, estamos seguras. ―siguió Kyoko mientras se limpiaba las lágrimas.
―¿¡Cómo puedas afirmar eso!?
―¡Tenemos pruebas! Y una vez que todo esto se calme se lo diremos. ―dijo Haru con firmeza
Enma no entendía a lo que ellas se referían pero quería confiar en ellas. No soportando más, ella se comenzó a dirigir a la escuela seguida de los tres jóvenes.
Cuando llegaron al lugar vio a los amigos de Tsuna fuera de control, gritaban, maldecían y lloraban. A lo lejos vio a Reborn y frente a él, en el frío suelo, un gran charco de sangre. Alguien se había...
―¡NOOO! ―gritó desgarradoramente.
¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No!
Con pasos lentos se fue acercando
¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No!
Quería creer que era alguien más, ese no era él.
¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No! ¡No!
Y vio a su hermoso hijo: con la cabeza partida, sus ojos caramelo sin vida, sangrando de ellos y de la nariz, con esa bizarra sonrisa de alivio dibujada en sus labios.
Al verlo se dejó caer al suelo, manchándose de sangre en el proceso.
―¿Ts-Tsu-kun?
Quería tocarlo, realmente quería acariciar esa esponjada cabellera castaña pero algo se lo impedía. Le gritó a Reborn y le gritó a su marido. En realidad, le gritó a todo el mundo. No quiso apartarse de él hasta que las autoridades habían llegado y la tuvieron que quitar por la fuerza. Su mundo había terminado. No había podido salvar a su hijo. No salvó a su sangre.
Ella siempre había sido alguien muy amable a los ojos de los demás. No importaba lo que sucediera a su alrededor, siempre tenía esa tranquilizante sonrisa en su rostro que la hacía ver muy bella y que hacía sentir a los demás tranquilos.
Al menos así la recordaban.
―Nana...
Habían pasado tiempo desde que oyó esa asquerosa voz. Iemitsu estaba frente a ella. Intentaron sobrellevar la muerte de Tsuna y el Cielo era su testigo. Por más que ella había alegado el divorcio él nunca se lo concedió. Y aún así la dejaba sola pero cuando estaba en casa, ella no le hacía caso, aparentaba que no lo estaba.
―Nana―la llamó de nuevo.
Alzó su quebrantada mirada para verlo
―Que quieres.
Iemitsu puso frente a ella unos papeles.
―El divorcio, es lo que quiero.
Sintió su sangre hervir.
―Cinco años, Iemitsu. Te imploré por cinco años el divorcio, ¿y hasta ahora accedes?
Iemitsu no dijo nada. Pero Nana lo conocía bien. Sabía que detrás de ese rostro de cachorrito arrepentido estaba brincando de alegría, Iemitsu tenía un motivo por el cual estar feliz. Le arrebató los papeles al igual que la pluma y firmó en donde le iba indicando.
―Largo ―dijo una vez que había terminado.
―Nana...Yo quiero...
―¡No! ―le interrumpió―No quiero oír nada de ti. Veo que tú si puedes seguir con tu vida después de todo.
―Ya han pasado cinco años, Nana, hay que...
Ella se puso de pie y lo abofeteó tan fuerte como pudo. Lo tomó de esa apestosa cabellera rubia con canas y lo jaló. Alguien la tomó por detrás.
―¡Nana-san! ¡Tranquilícese!
―¡MUERETE, BASTARDO! ¡Era nuestro hijo! ¡ERA NUESTRO HIJO!
Nana comenzó a llorar y las personas del lugar la comenzaron a calmar. Iemitsu tomó los papeles del divorcio y salió de ahí. Y tan pronto como se había salido, alguien lo pateó por detrás e incluso en el suelo.
―¡Lambo-kun, cálmate!
Desde el suelo, Iemitsu logró ver al niño de ahora diez años. Lambo lo miraba con un rostro furioso y rencoroso.
―¡Te dije que no vinieras a verla! ―le gritó enojado.
―Lambo-kun―Futa, de quince años ahora, se puso frente a él―Yo me encargo. Ve a ver cómo está mamma, ¿sí?
―Vamos, Lambo-kun―I-pin le habló gentilmente y se llevó al chico.
―Gracias por quitármelo―dijo Iemitsu mientras se ponía de pie.
―Lo hago por su seguridad, no por ti―respondió con voz fría.
―Veo que ya te enteraste
―Bianchi-san me lo dijo. ―Futa no tenía un mejor rostro que Lambo, pero a diferencia del niño, él si razonaba―Te lo advierto, Iemitsu-san, siendo o no capo Vongola, si pones un dedo en él, yo mismo te matare.
―¡Ja! ¿Qué puede hacer un niño como tú?
―Tal vez nada, pero con mi ayuda sí.
Iemitsu sintió un escalofrío en su espalda al oír esa voz.
―Reborn...
Reborn, de ahora diez años, llegó al lugar con un ramo de rosas. Cualquiera diría que él no era amenazante, claro, cualquiera que no supiera quién es en verdad.
―Pensé que estabas retirado de la mafia.
―Haz algo estúpido y termino con ese retiro. Sólo piensa un momento en todo lo que pude hacer con ese cuerpo de niño y todo lo que te hice; ahora imagina lo que podré hacerte con esta edad de diez años o con quince.
―¿Estás amenazando al nuevo Jefe Vongola?
―Sí.
La mirada del chico era más fuerte que antes, así que sólo soltó un suspiro.
―Creí que Nana no te quería cerca.
―Hablé con ella y le conté todo. Claro que al principio menos me quería pero poco a poco está aceptándome.
―Pero tenías que venir―comentó Futa―Mamma iba mejorando constantemente. ¡Te dijimos que no vinieras!
―Tenía hacerla que firmar el divorcio.
―Como si algún mafioso estuviera interesado en una mujer encerrada en un Centro de Rehabilitación. ―dijo Reborn con un tono burlón.
―Ella lo quería
―Mejor lárgate ya
Futa le lanzó otra mirada y se adentró al edificio. Cuando Reborn iba a entrar, Iemitsu habló de nuevo.
―¿Has sabido de ellos? ¿De los Guardianes de Tsuna?
―Eres tan bastardo que puedes hablar de tu hijo como si se hubiera ido de vacaciones, ¿lo sabías? ―dijo el ex-arcobaleno y luego negó con la cabeza―No desde que sacaron el cuerpo de Tsuna, otra vez. Y prefiero no verlos, cada vez están más... dementes.
―El guardia es un inútil
―Son seis jóvenes trastornados y con fuerza superior, dudo que un pobre guardia del cementerio logre detenerlos. Ya vete, no querrás llegar tarde a tu ceremonia.
Reborn al fin entró al edificio. Respiró profundamente y vio como Lambo e I-pin consolaban a Nana.
―Pobre mujer―susurró―No merecía este destino.
Comentarios: ¡Segundo extra arriba! Hoy era un día normal, amaneció con un calor bochornoso de 32 grados y para las 5-6pm teníamos una tormenta horrible: cielo totalmente negro de miedo, lluvia cayendo como si no hubiera mañana, un viento que te hace sentir que te va a llevar y un fresco como de 8 grados. Para las 7:30 pm todo se había calmado, el cielo muy despejado, el sol saliendo y un clima agradable como de 18-20 grados...Okaaay Madre Naturaleza, ahora si que te luciste. ¡Hola a todos! Siento mi pequeña descripción del día de hoy, pero es que fue tan épico y raro y no sé... como de película, que por mi parte merece ser conocida, jaja. Y es que no puede ser, me preocupa que esto pase así de la nada, digo, para las 8pm era como si no hubiera pasado nada y claro que uno lo creería, pero tenemos ahora calles inundadas, sectores sin agua (mi colonia incluida), sectores sin luz, ramas de árboles por doquier, dicen que hubo incluso un anuncio caído y ventanas rotas de un edificio... Increíble. Como sea, ya los dejo de aburrir con estas historias épicas de mi ciudad rara, ¿qué tal el extra? ¿Les gustó? Para aquella persona que me pidió un final feliz para Nana, lo siento mucho, de verdad que intenté hacerlo muchas veces ese final pero simplemente no pude, espero que te haya gustado este extra. Últimamente se me pasan muchas cosas por la cabeza sobre más extras para esta historia y en lo personal está bien, pero tampoco tienen sentido, de habérseme ocurrido antes, no hubiera finalizado así la historia... En fin~ Aún así sólo será uno más y es todo! ¡Muchas gracias a todos por sus reviews! Que tengan un muy bonito fin de semana
Saludos~
