BRING ME TO LIFE

CAPITULO 37

Kurt sabía que estaba soñando, no sabía cómo, pero de alguna manera lo sabía. Pero aun sabiendo eso, no era un sueño que no lo matara de miedo, no le quitaba el miedo. Estaba caminando, pero estaba tan obscuro que no podía ni ver su propio cuerpo. Definitivamente detrás de él había algo pero no quiso correr. Sólo era un sueño, lo sabía, quiso obligarse a despertarse pero nada pasó.

Estaba atrapado en el mundo de los sueños.

Era un cumulo de pánico pero había una luz. Frunció el ceño por que en sus sueños nunca hay luz, siempre son obscuros y lo llevan a ninguna parte. Caminó lentamente hacia la luz y mientras estaba más cerca, comenzaba a distinguir más la silueta de una persona en su interior.

Se detuvo abruptamente. - ¿Mamá?- susurró, sin poder creer lo que estaba viendo. Había olvidado que era un sueño, no podía más que mirar a la mujer de pie en su blanca bata de noche, la que llevaba puesta el día en que la asesinó. - ¿Mamá?- preguntó de nuevo, dando un paso adelante. Su voz temblaba, no podía creer que en realidad ella estaba allí. Se sentía como un niño, sentía como si solo quisiera llorar y correr a sus brazos.

Su madre no dijo nada, pero sonrío, Kurt parpadeó confundido.

- Pero yo te mate,- dijo, como si ella hubiera dicho algo.

Ella mantuvo su suave sonrisa maternal, pero luego comenzó a desaparecer.

- No,- rogó Kurt. – No mamá, quédate.-

Simplemente sonrío, Kurt sollozó, llamándola como niño perdido, gritando por ella pero fue en vano. Desapareció y Kurt despertó.

Primero se quedo mirando el techo, después notó que había estado llorando durante el sueño. Secó las lágrimas con la esquina de la sabana y exhaló lentamente.

Hoy era el día.

Hoy era el día que sabría si se iba a conseguir un nuevo juicio. Su abogada, una mujer en el final de sus treinta, llamada Susan, a quien Kurt en realidad nunca le prestó mucha atención, se lo había dijo días atrás. Sin embargo, su abogada estaba bien, no le agradaba pero tampoco le desagradaba, sólo era indiferente a ella.

Sin embargo, ahora era más crucial. Había tratado defenderlo antes, pero no se lo había permitido completamente, no le había dado nada con que trabajar, pero ahora podía y Kurt estaba tremendamente espantado. Si terminaban abriendo el juicio, él tendría que sentarse allí y escucharlos alegar y tendría que ponerse de pie y hablar y….

El testigo regresaría, la amiga de Rachel, la chica que había estado de pie fuera de la ventana de la sala y lo había visto matarla. La que había llamado a la policía.

Probablemente también la madre de Rachel estaría allí, al igual que los padres del chico. Kurt supuso que debería empezar a pensar en él como una persona real ya que no lo hizo antes. La daba vergüenza, porque antes realmente nunca se preocupo por él, por Jesse. Jesse no era nadie, era simplemente alguien que había estado en el lugar equivocado en el momento equivocado.

Kurt se sentía mal por rasgar de nuevo las heridas de esas personas, sobre todo cuando se trataba de considerar hacer el asesinato menos fuerte.

Su cabeza martilleó mientras se sentaba, las imágenes de su sueño aun estaban claras en su mente. Puso una mano sobre su cabeza y cerró los ojos.

A pesar de sus leves dudas al principio, la separación entre él y Blaine los últimos días habían sido buenos para él. Había tratado de explicar a Anne lo que estaba sintiendo, pero difícil encontrar las palabras correctas para ello. Todo lo que sabía era que cuando Blaine estaba en la celda, era un desastre. Temblando, cerca de las lágrimas, tanto que no podía calmarse sin importar cuanto lo intentaba.

Los días sin Blaine, aun sabiendo que estaba cerca, le habían permitido respirar tranquilo por primera vez en años. Si tomaba ahora sus pastillas su mente estaba mucho más clara, más de lo que había estado en toda su vida.

Por primera vez en su vida, sentía otras cosas que sólo la ardiente ira y profundo odio. Y sabía cómo llamar a cada emoción. Excepto lo que sentía por Blaine. No sabía cómo se le llamaba, pero era más o menos como lo que había sentido por ella, y eso lo aterraba porque lo que sea que fuera lo había jodido.

Kurt se obligó a salir de la cama y lentamente se puso de pie.

Blaine, pensó mientras se dirigía al baño. Era tan difícil estar cerca de Blaine. No podía confiar en él, no podía dejar de pensar que Blaine pronto lo podría dejar solo si algo lo asustaba de nuevo, Kurt ya no quería arriesgar su cordura.

Blaine y él necesitaban un poco de distancia, no era sano lo que se había formado entre ellos, ¿cómo podría serlo?

Kurt entró al baño y se miró en el espejo. Se veía mucho mejor ahora que días antes. Su rostro tenía un poco más de color y su cabello no estaba grasoso y sucio como lo había estado. Se inclino y salpico su rostro con agua helada. Parpadeó retirando el agua de sus ojos y no volvió a mirarse de nuevo en el espejo.

FLASHBACK

Lo escuchó por primera vez de Anne. Estaba hablando en voz baja con alguien en el teléfono y él la había espiado sin pudor. Había dicho que Kurt no estaba bien, que había tocado fondo y su primera reacción fue la confusión.

¿Tocado fondo? ¿Cómo?

Escuchó un poco más y a juzgar por su voz era bastante grave.

Blaine se había ido días atrás y estaba increíblemente curioso por lo que estaba pasando, pero pensaba que lo sabía. Kurt había sacado la artillería pesada, mostrando su verdadera naturaleza y Blaine no había sido capaz de manejarlo. Sebastián no estaba sorprendido de que eso pasara y quiso hablar con Blaine, sólo para decir "te lo dije."

No lo haría bien, no era más que un imbécil.

Escuchó a Anne hablar un poco más y profundizó su ceño. Era difícil creer lo que estaba diciendo, tenía que verlo por sí mismo asi que con el ceño aun grabado en las cejas, Sebastián se dio la vuelta y subió las escaleras. Cada vez que subía su cuerpo se sentía frio y los vellos en su cuello se erizaban. Los malos recuerdos del cuarto piso, los malos recuerdos de su propia ingenuidad.

Sus paso resonaron en el pasillo mientras caminaba, preguntándose qué es lo que vería. Dudaba que Kurt estuviera tan mal como Anne había hecho sonar en el teléfono.

Era su paciente, era su trabajo preocuparse por él, probablemente había exagerado. Sin embargo tenia que verlo por si mismo. Sólo por que despreciaba a Kurt no significaba que su curiosidad había desaparecido.

Se acercó a la celda y miró por los barrotes, miró por largo tiempo.

Por lo general, Kurt se giraba para mirar quien estuviera detrás de la puerta. Sebastián recordaba eso. Era casi como si tuviera un sexto sentido u ojos atrás de la cabeza, porque siempre sabía cuando alguien estaba detrás de él. Y ahora no se movía en lo más mínimo.

- Psst,- siseó Sebastián y miró a su alrededor rápidamente antes de repetir el sonido un poco más fuerte. – Psst, oye Kurt.-

Sebastián parpadeó, sacando las llaves de su bolsillo y abriendo la puerta. Había escuchado a Anne decir la palabra "catatónico" pero no esperaba que realmente fuera cierto.

Se dirigió lentamente hacia la cama y se aclaró la garganta. Extendió su mano, dudó y la regresó a su lugar. Sintiéndose tonto, sacudió la cabeza y extendió la mano de nuevo y la colocó lentamente sobre el hombro de Kurt. - ¿Kurt?- preguntó de nuevo, sacudiéndolo suavemente. – Guau- murmuró, quitando su mano, casi impresionado de que eso en realidad pudiera pasarle a las personas. - ¿Qué demonios…?- hizo una pausa. - ¿Realmente no me notas?-

Había pensado al principio que Kurt estaba fingiendo, pero mirando fijamente sus ojos se dio cuenta de que estaban vacios. Vivo, pero no había nadie en casa.

Cauteloso, Sebastián se sentó en la esquina de la cama, lo más lejos posible de Kurt por si acaso. Lo miró con la cabeza inclinada. - ¿Qué te pasó?- preguntó. Se sentía más seguro hablándole así, sin importar si Kurt lo podía escuchar o no. - ¿Qué pasó contigo?- suspiró. – Pudiste haber logrado mucho, ¿lo sabes? Desperdiciaste tu vida.-

Sacudiendo la cabeza, Sebastián paso su mano sobre su cabello castaño. – Las cosas habían sido tan diferentes si tú no hubieras sido tan…difícil. Creo que eres un estúpido. Tú mismo te buscaste esto.-

Hizo una pausa, Kurt no manifestó ningún signo de haberlo escuchado.-

– Probablemente ya sabias esto pero en ese entonces, yo casi tenia sentimientos por ti. En cierto modo me alegro que hayas parado cuando lo hiciste, o de lo contrario me hubieras arrastrado tan lejos como a Blaine.- Sebastián se mordió el labio. – Pero él significa más para ti de que yo, ¿no?- sonrió un poco. – Sí, así es, no te puedes engañar a ti mismo con esto.-

Era difícil imaginar que Kurt pudiera tener algo que se asemejaba a los sentimientos por alguien, no estaría así si Blaine no significara algo para él.

- He oído que no duermes,- continuó y lo miró por un largo tiempo antes de suspirar, maldiciendo. – Maldita sea Kurt,- murmuró antes de tomar su hombro y tratar de obligarlo a acostarse. Kurt no movió un musculo. – Sí vas a estar así,- dijo mientras apoyaba su cabeza sobre la almohada. – No vas a aguantar estar sentado por tantos días.- Sebastián extendió sus piernas sobre la cama y cerró sus ojos como si estuviera muerto. – Sabes, nunca pensé que merecieras morir,- dijo cuando el pensamiento entró en su cabeza. – Lo que hiciste estuvo mal, y puede que te odie por ello, pero no creo en la muerte como un castigo.-

Lo miró por un largo momento, sacudió la cabeza y se fue.

FIN FLASHBACK

88888888888888

Susan, la abogada de Kurt no era mal parecida. Estaba en la mitad de sus treinta, tenía el cabello negro y largo, atado en un nudo en la parte posterior de su cabeza y generalmente vestía traje o falda y no era una horrible compañía. Al principio había tratado de ser difícil, casi no había hablado en absoluto, pero ella no se había dado por vencida. Cuando hacerse el difícil no ayudaba ya no tenía otros trucos bajo la manga para hacerla desaparecer. Porque él no dañaba a las mujeres.

Intencionalmente. Nunca más.

Había seducido a sus psiquiatras hombres para conseguir que los despidieran, pero nunca sedujo a ninguna de las mujeres que había tenido. Todo lo que hacía era hacerse el difícil y hacer que trabajar con él fuera muy pesado, ellas simplemente se rendían y daban pasó a otra persona.

Susan era muy diferente a Anne. Era fría y nunca se iba por las ramas cuando de Kurt se trataba. Era profesional, demasiado y eso era probablemente la razón por la que ha Kurt no le había molestado antes. Casi no mostraba emociones, al igual que él y al igual que su padre.

-Kurt, entonces,- dijo mientras se sentaba frente a él en su celda, cruzando las manos cuidadosamente sobre la mesa.

Kurt no se atrevía a mirarla a los ojos, sino que miraba fijamente sus manos.

Tenía un anillo de oro en su dedo, tal vez un anillo de bodas. Se preguntaba con quien estaría casada, que tipo de hombre. Tal vez…

- Kurt,- dijo de nuevo. -¿Estás escuchando? Esto es muy importante.-

Parpadeó y levantó la mirada. – Perdón ¿Qué?-

- Obtuviste un nuevo juicio. – El corazón de Kurt se detuvo. – Vamos a empezar desde el principio con los testigos, miembros de familia y tu testimonio.-

Kurt sentía la garganta cerrada, se estiro para tomar su inhalador que estaba a su lado. Sabía que lo necesitaría cuando llegara este momento y lo había colocado convenientemente a su alcance. Colocó sus labios en la boquilla y respiro profundamente.

Odiaba a los testigos, casi más que hablar él mismo. Eso significaba que la amiga de Rachel una vez más contaría todo lo que vio. Eso significaba que la madre de Rachel diría exactamente lo que pensaba de Kurt. Eso significaba escuchar a los padres de Jesse decir que no tenían idea de cómo su hijo de había involucrado en esto, lo injusto que pensaban que era, lo confundido que estaban.

Tendría que escuchar todo eso de nuevo.

Kurt no buscaba su perdón y no estaba buscando su comprensión. Solo quería que supieran la verdad. Eso era también lo que quería para sí mismo.

- Entonces,- dijo, una vez que estaba seguro que no se sofocaría. - ¿Cuándo es?-

- Pronto,- dijo Susan. – En una semana a partir de hoy.-

- Mierda,- murmuró. - ¿Y ellos saben? Los…- No podía decirlo. No podía decir los familiares.

- Fueron llamado un par de horas atrás. Shelby Berry fue muy reacia, pero vendrá.-

- Reacia a dejarme vivir,- dijo Kurt, asintiendo con la cabeza. – Veo lo mismo.-

- No puedes tener esa actitud en la corte,- dijo Susan. – Tienes que lucir seguro de tu caso, incluso si no lo estas. Habla claro, con confianza. Haz parecer por lo menos que sabes lo que estás diciendo.-

- Uh-huh.-

- Si no, vamos a perder otra vez, lo sabes. El jurado no nos creerá.-

Kurt suspiró y pasó una mano sobre su cabello, y apoyó su frente sobre la palma de su mano. – Lo sé,- murmuró. – Lo sé.-

8888888888888

Blaine estaba perdiendo la paciencia. No podía manejar esto. No podía manejar tener a Kurt tan cerca y no poder acercarse a él.

Sin embargo, esa no era la peor parte.

Lo que realmente hizo que se desesperara era la pequeña sonrisa que Kurt le había dedicado hace un momento cuando había pasado a un lado de él en el pasillo, mientras él y el resto del pasillo eran llevados fuera.

Kurt había mirado a Blaine y sonreído un poco, una pequeña sonrisa. Como un saludo. Un saludo entre viejos amigos que ya no se hablan.

La sonrisa había hecho que sus emociones hirvieran, lo habían hecho enojar. Esa sonrisa lo había hecho querer agarrar a Kurt y sacudirlo, gritarle que no le podía dedicar la sonrisa de extraños porque era como una puñalada al corazón. Si Kurt pensaba que esa era la forma como sería, entonces estaba muy equivocado.

Así que fue por eso que Blaine decidió poner fin a este "descanso" o lo que fuera. Kurt apenas tuvo tiempo de mirar hacia atrás antes de que Blaine cerrara de golpe la puerta de la celda detrás de él.

Los ojos de Kurt se abrieron como platos. – Hola,- dijo, sorprendiéndose por su voz tan clara.

- ¿Te sientes mejor?- preguntó Blaine y lo miró de nuevo. Por lo menos se veía mejor. Bien por él.

- Mucho.-

- Eso es bueno.-

Kurt pasó la lengua por sus labios. - ¿Estas?- comenzó, - ¿estás enojado? Te ves un poco molesto.-

- No estoy molesto, sólo…- Blaine se frotó el cuello y se dio cuenta de que estaba mintiendo. – No, estas en lo cierto, estoy molesto.-

Kurt asintió. – Bien,- dijo, en un tono que indicaba que quería que Blaine se explicara.

- Yo sólo… me gustaría que pudieras decir lo que quieres.-

Kurt se hizo el tonto, sabiendo que ya no se lo creería por más tiempo. - ¿Qué quieres decir?-

- Deja de hacer eso,- Blaine casi se quebró y los ojos de Kurt se endurecieron de una manera tan familiar que casi hizo sonreír a Blaine por una extraña razón. – Sólo detente, no pretendas que no sabes de lo que estoy hablando. Un segundo estás completamente sobre mí y al otro quieres terminar. Estoy un poco confundido.-

Kurt se puso de pie. - Oh, ¿estás confundido? – dijo con voz suave y controlada. - ¿Estas confundido?- su voz creció considerablemente. – No tienes ni idea de lo que se siente estar confundido antes de que entraras en mi cabeza, así que no me salgas con eso.-

Blaine se sentía un poco mal, pero tenía un punto que defender, no podía permitir que Kurt siguiera culpándolo. – Ese no es el punto,- dijo. – El punto es…de acuerdo Kurt voy a ser directo contigo.- Intento de encontrar los ojos de Kurt pero estaba mirando hacia abajo, frunciendo el ceño. – Sólo tienes que decirlo,- dijo. – Di las palabras y me voy. Dime que no me quieres aquí y me iré. Tan fácil como eso.-

Parpadeando, Kurt alzó la vista. – Yo…yo no…-

- Sólo dilo. Necesito escucharte decirlo o de lo contrario no seré capaz de irme por mi propio pie.-

Kurt bajó de nuevo la mirada y se quedo en completo silencio y Blaine comprendió que no obtendría una respuesta de él.

Blaine cerró los ojos por unos segundos, recuperando la paciencia antes de acercarse a él.

Kurt no se movió ni levantó la vista. Su rostro estaba blanco, incomprensible y eso ahora era más frustrante que nunca. Blaine quería tocarlo, pero decidió no hacerlo sólo en el caso que Kurt retrocediera. No sabía cómo manejaría eso. – No sé cómo poner esto,- comenzó, - Pero tienes que elegir. Kurt no puedo estar así contigo, no puedo sólo mirarte de lejos sabiendo que no quieres que te hable. Sé que esto no suena justo, pero es todo o nada. Lo siento.-

Los ojos de Kurt permanecieron cabizbajos. – No quiero que te vayas,- susurró.

Blaine suspiró con frustración. – Pero tampoco quieres que me quede. No…- dijo cambiando de opinión. – Quieres que me quede, pero no puedo visitarte. ¿Correcto?, No puedo hablarte, no puedo mirarte y ¿sabes qué?- Deseaba que Kurt levantara la vista, pero inclinaba la cabeza más y más. – Eso es tortura,- terminó. – Es egoísta. Es egoísta porque eso es lo que es buen para ti ¿o no? Sólo me quieres cerca por que es tranquilizador. Es doloroso. – Hizo una pausa por un segundo. - ¿Entiendes lo que estoy tratando de decir aquí?- Sospechaba que no lo hacía, no capturaba lo que Blaine trataba de decir entre líneas por qué no era esa clase de persona. Bueno o no, esa era una emoción que todavía no entendía. Tal vez, a pesar de todo nunca lo haría.

Kurt tomó un pequeño respiro. - ¿Has terminado?-

Suspirando de nuevo, Blaine desanimado asintió con la cabeza. – Sí Kurt, terminé.-

- No tienes derecho a hablarme así,- murmuró Kurt. – No me llames egoísta después de lo que me hiciste.-

- Bien,- dijo Blaine y dio un paso atrás. Sabía cuando era un caso perdido cuando lo veía. Dio la vuelta y caminó hacia la puerta. Le dolía, no quería hacerlo, pero Kurt no le dejaba otra opción.

- ¿Eres estúpido o qué?-

Blaine se dio la vuelta. - ¿Qué?-

Kurt lo miro con una leve burla. – Maldita sea, ven a la corte conmigo.-

Los ojos de Blaine se ampliaron. – ¿Tú con…conseguiste el…el nuevo juicio?-

- En una semana.-

Ni siquiera tuvo dudas de lo que iba a hacer, simplemente lo hizo. Caminó hacia Kurt y lo atrapó en un abrazo que Kurt correspondió inmediatamente.

- Gracias a Dios,- murmuró Blaine y apretó más su abrazo sin importarle si Kurt podía respirar o no. – Oh, gracias a Dios.-

Kurt suspiró profundamente y frotó suavemente su nariz sobre las mejillas de Blaine antes de separarse.

- ¿Lo ves?- dijo Blaine, frotando sus nudillos a lo largo de la mandíbula de Kurt, mientras lo agarraba con fuerza de la cintura con la otra mano. – Vamos a salir adelante. Vamos a sobrevivir.-

Se miraron uno a otro, la sonrisa de Kurt llego a sus ojos incluso antes de besar a Blaine.

¡Aww que Hermosos! Nuevo juicio para Kurt! Que emoción ¿no lo creen?

Nos leemos el Miércoles! No se pierdan el martes "New New York" 3

Espero con muchas muchas muchas ansias sus comentarios! Se los agradecería MUCHISIMO! Sus reviews me animan =')