DISCLAIMER: La canción le pertenece a Ricardo Arjona, los personajes son de JK Rowling. Y a pesar de haber prometido otra canción y otro tipo de capítulo. Éste capíulo se me ocurrió mientras tomaba un café en la misma cafetería donde JK Rowling escribió varios libros de Harry Potter en Edimburgo así que decidí respetar la inspiración del momento.

CAPÍTULO TREINTA Y OCHO

"Para Bien o Para Mal"

Por: TlalGalaxia

-¿Lista?

Hermione miró la cara de Nathan para tomar un poco de valor al entrar al juzgado en el ministerio de magia. Las pasadas semanas no habían sido nada fáciles. Todavía recordaba cómo después de salir corriendo de la boda de Ginny y Draco se había ido directo a la oficina en busca de los recursos legales que le permitirían mantener a su hija a su lado y cual va siendo su sorpresa al llegar y ver la luz de la oficina de Nathan encendida. A pesar de nunca haber sido creyente de ese tipo de casualidades, Hermione lo tomó como una señal y desvió su camino para hablar con él.

"¿Trabajando hasta tarde?" le había dicho.

Al pobre casi le daba un infarto al escucharla hablar pero al notar que era ella quien lo hacía, la cara se le iluminó repentinamente aunque Hermione no lo notó de manera particular.

"Es la única manera de ganar casos," le había dicho señalándole el asiento del otro lado del escritorio para que se sentara,- "tengo una reputación que cuidar."

"Si tan solo hubiera logrado ser como tú en ese sentido…" se reprochó Hermione mientras tomaba asiento. Nathan no comprendía del todo el lamento de Hermione ya que carecía de contexto, aún así, había otro contexto que sí conocía.

"Habrías logrado ser muchas cosas, Hermione. Si tan solo supieras elegir las causas por las que luchas…"

Nathan se refería, por supuesto, al hecho de que la especialidad de Hermione eran las criaturas "subhumanas" por las que ella había luchado toda su carreara. A cómo en lugar de utilizar su mente aguda y su habilidad para litigar para el beneficio de la comunidad mágica común y corriente ella había gastado tantos años de su vida luchando por los derechos de los hombres lobo, los elfos y hasta los ogros. Hermione sabía esto pero no pudo evitar sentirse aludida en aquello que justo Ron le había señalado hacía no mucho. Tal vez, al igual que la causa de los hombres lobo y los elfos, su relación con Harry había sido desde siempre una causa perdida.

"Con mi amor y tus recesos, tus delirios y accidentes

Tu dolor y mis tropiezos, tus colirios, mis pendientes"

Hasta ese momento en el que habló con Nathan por horas durante toda la noche, Hermione se dio cuenta que decidir estar al lado de Harry no había sido más acertado que haberse decidido por Ron años atrás. Sí, era posible que siempre hubiera estado enamorada de Harry de alguna manera pero eso no hacía que todo el dolor que hubieran ocasionado estuviera bien. Y ahora lo único bueno rescatable de todo eso era Lily, la niña a la que ahora no estaba dispuesta a perder por nada del mundo.

Y así se lo hizo saber a Nathan. Le explicó hasta donde pudo lo desesperada de su situación y cómo Harry, con ayuda de alguna abogada, había logrado convencer al jurado que Lily no estaba bien bajo su custodia. Y cómo ella necesitaba de su ayuda para convencer de vuelta al jurado que ella no estaba loca y que merecía tanto como Harry la custodia de la niña.

"No tanto como él, Hermione…" le había dicho Nathan mirándola con una seriedad que la impulsaban a creer en sus palabras. "Tu mereces la custodia incluso más que él."

"Nathan… yo no quiero arrebatarle la custodia completa a Harry…"

"Hermione…" le contestó tomando sus manos entre las suyas por sobre el escritorio, "para emprender una batalla, debes estar dispuesta a pelear con las mismas armas que tu enemigo. Si Harry quiere quitarte la custodia total de la niña, tú debes pelear por lo mismo."

Hermione no estaba convencida con la lógica de su antiguo jefe así que titubeó y él fue lo suficientemente suspicaz para darse cuenta.

"Eres tan diferente a la chica que conocí hace años…" había señalado él soltándole las manos y dejando su peso caer sobre el respaldo de su amplia silla de cuero café oscuro, "la primera vez que entablé conversación contigo pensé "esta chica sabe lo que quiere y no tiene miedo a pelear por ello". Me sentí tan honrado de trabajar con alguien como tú durante el tiempo que estuviste bajo mi tutela. Siempre supe que llegarías lejos en este medio ¿Pero qué ha sido de ti?"

Ella había tartamudeado antes de contestar. No se había dado cuenta de lo que Nathaniel estaba señalando pero eso no quería decir que no fuera verdad. Si hubiera podido verse al espejo en ese momento, habría reparado en lo diferente que era no solo su apariencia, sino su actitud ante la vida. El tiempo le había dado unas cuantas arrugas, la maternidad, cansancio, el desamor una mirada desolada, la pérdida una sonrisa amarga. No quedaba nada ya de la chica sedienta de conocimiento y de justicia que había terminado sus estudios en Hogwarts y había entrado por esa misma puerta diez años atrás.

"La gente cambia…- "señaló ella justificándose.

"Sí, eso lo sé… pero me es más fácil de aceptar cuando se que esos cambios han sido para bien o por lo menos cuando hacen a esa persona feliz ¿Tus cambios te han hecho feliz?"

Era la segunda persona en ese día que le señalaba sus errores y ponía el dedo en la yaga. Primero había sido Ron exigiéndole pelear por lo que quería y ahora era Nathan quien le pedía volver a ser alguien que no estaba segura poder volver a ser. No era fácil quebrar un jarrón, ponerle pegamento y pretender que es lo mismo que uno nuevo.

Según Nathan, el plan de acción en el juzgado era sencillo. Solo se trataba de contar los hechos tal cual ocurrieron para que los miembros del tribunal vieran que Harry había tenido tanta culpa como Hermione en la separación y así nadie podía decir que él merecía a la niña más que ella. Habían acordado que sería Nathan quien expondría el caso y que Hermione testificaría intentando ganar la simpatía de todos los presentes. Una situación difícil, siendo la abogada de Harry Stella Mann, la misma abogada que se había enfrentado a Hermione muchas veces intentando parar sus leyes a favor de los hombres lobo y estaba tan interesada como Harry en verla perder el caso.

Cuando Nathan llamó a Harry al estrado, Hermione intentó por todos los medios no mirarlo a los ojos. A pesar de haber aceptado que ella y Harry jamás podían estar juntos, aún le dolía mirarlo a los ojos y descubrir todo el rencor que había nacido en su corazón para ella.

-¿Desde cuándo conoce usted a mi clienta?

-Desde que éramos niños,- respondió Harry seriamente.

-¿Cuántos años son esos?

Nathan tenía que hacer esas preguntas a pesar de que todos en la sala conocían la respuesta.

-Casi veinte años.

Había una pluma mágica en un estrado vacío que escribía todo lo que se decía en la sala.

-¿Y cuál ha sido su relación con ella?

-Ha cambiado con los años.

-¿Podría ser más específico?

Harry miró a Stella y ella asintió, él dio un largo suspiro antes de responder a la pregunta.

-Fuimos amigos durante muchos años, catorce años para ser exactos. Vivimos muchas cosas juntos y después podría decirse que fuimos familia.

-¿Cómo es eso?

-Mi ex esposa y su ex esposo son hermanos… ¿En verdad tengo qué contestar estas preguntas? Todo mundo sabe…

-Limítese a contestar, señor Potter,- le ordenó la jueza del tribunal, Mariah O'Neill. Una mujer en sus cincuenta que había conseguido su puesto tras la trágica muerte de varios miembros del tribunal en tiempos de la batalla de Voldemort.

-Después de pocos años de casados nos dimos cuenta de que lo que sentíamos el uno por el otro era más que una simple amistad,- finalizó Harry en un tono por demás incómodo.

-¿Y cómo sucedió eso, señor Potter?- inquirió Nathan caminando de un lado al otro frente al estrado donde Harry estaba sentado.- ¿Se divorciaron de sus respectivas parejas?

-No exactamente,-respondió Harry carraspeando la garganta,- su clienta y yo empezamos a frecuentarnos antes de divorciarnos…

-¿Quiere decir que eran amantes?

Las palabras de Nathan no le gustaron nada a Harry. Sabía que no era nada más que la verdad pero no le gustaba pensar en lo que había pasado entre él y Hermione como "un simple amorío". Era una manera muy horrible de verlo cuando las imágenes de ese pasado no tenían para nada el morbo con el que tal abogado intentaba hacerlo ver.

"Con tu falda arremangada y mi angustia recurrente

Con tu espalda en tres almohadas y mi astucia haciendo un puente"

La imagen de Hermione en su cama de pronto lo bombardeó. Con sus documentos interminables sobre su regazo para ayudarla en la lucha de la causa que tanta pasión levantaba en ella desde que era una adolescente. Era un recuerdo que desde hacía mucho no tenía y no estaba seguro por qué estaba rondando por su cabeza justo ahora. Recordaba cómo, esperando a que ella terminara su trabajo, él intentaba distraerla para que le prestara más atención recorriéndole la falda hacia las rodillas aprovechando que tenía las manos ocupadas para detenerlo

"¡para ya!" le decía ella dándole un manotazo pero aún así con una sonrisa en los labios.

Pero Harry no había tenido ninguna intención de detenerse, al contrario, al pedirle que se detuviera sólo le daba un motivo más para seguirlo intentando. Mordiendo su labio inferior, Harry había intentado una vez más subir un poco más su falda sin que ella se diera cuenta. Pero a pesar de pretender que no se daba cuenta, Hermione no había podido evitar sonreír cuando la falda se detuvo a medio camino sobre su regazo donde los pergaminos de los documentos que leía se encontraban.

"Lo que sea que pienses hacer, lo vas a tener que hacer tú solo" le advirtió sin dejar de escribir las notas para el caso que estaba preparando. Estaba tan cerca de conseguir la aprobación para los primeros salarios para los Elfos domésticos liberados (aunque solo se tratara de un puñado) que no podía permitirse una distracción.

Pero Harry había tomado las palabras de Hermione como un reto. Así que colocó su cuerpo entre las pantorrillas de ella con las manos cruzadas sobre las rodillas de ella apoyando sobre ellas la barbilla para mirarla por detrás de los papeles que leía con tanto ahínco.

"No tiene caso que hagas esa expresión, Harry. No tengo mucho tiempo para terminar esto y ya debería haber terminado esto desde ayer. Nunca he entregado nada tarde y no pienso empezar a hacerlo ahora"

"Siempre hay una primera vez" le había dicho él con una sonrisa pícara moviendo los dedos de sus manos para hacerle cosquillas en las rodillas.

"Nunca cambias, Harry" sonrió ella bajando los documentos para mirar su cara por primera vez.

La expresión de niño perdido en sus ojos le arrancó una sonrisa de ternura. Hermione no pudo resistir inclinarse para besarle la punta de la nariz.

"Tú también deberías estar trabajando en el informe de tu trabajo" le reprendió volviendo a sumergirse en su lectura.

"Lo puedo hacer después"

"Lo puedes hacer ahora y dejarme trabajar"

"No, ahora no puedo hacerlo porque tengo otras cosas que hacer…"

"Pues hazlas…"

Harry había tomado las palabras de Hermione como una orden. El único problema había sido que Hermione no sabía cuáles eran las cosas que Harry tenía que hacer y de haberlo sabido tal vez no le habría pedido que las hiciera… o tal vez sí, dependiendo de cómo lo viera.

Apoyándose con las rodillas y ambas manos, Harry se sostuvo en una posición que a Hermione le pareció que hacía juego con sus ojos de perrito suplicante. Pero no era la mirada por lo que Hermione debía haberse preocupado. De pronto y deliberadamente una de sus manos se deslizó entre sus rodillas y por debajo de su falda llegando a un lugar que no habría podido llegar sin la ayuda de ella.

Hermione sintió el rubor en su rostro mientras miraba perpleja la sonrisa traviesa de Harry mientras sus dedos hacían a un lado los pliegues de sus pantaletas en busca de algo más interesante qué estimular.

"No, Harry… para…" había suspirado ella apretando con ambas manos el documento que ahora carecía de sentido frente a sus ojos.

"Detenme" la había retado utilizando los tres dedos de su mano derecha para acariciar con más firmeza ese punto que la hacía arder con un deseo incontenible cada vez que él la tocaba de esa manera donde sea que la tocara.

Pero Hermione sabía tanto como Harry que una vez que las cosas iniciaban, era imposible detenerlas de su curso y dejando caer los pergamino a un costado de la cama, extendió los brazos para colgarse del cuello de él en busca de esos labios que siempre le hacían tanta falta pero en ese momento más que nunca.

Harry devoró sus labios en cuanto los vio aproximarse. Le encantaba verla perder el control de esa manera. Era algo que siempre había disfrutado secretamente. Posiblemente ese era el secreto de su pasión. Tantos años de conocerla metódica y ordenada, el verla hacer cosas como esas por él era algo que siempre le alagaba y le excitaba de sobremanera. En todos los sentidos.

Sentándose sobre sus propias pantorrillas, Harry la sujetó por detrás de la espalda y la trajo hacia sí. Hermione se montó sobre las rodillas de él con las piernas abiertas para permitirle aún con más facilidad que él siguiera haciendo el trabajo que tan bien había empezado. Un escalofrío le recorrió todo el cuerpo cuando Harry introdujo un dedo dentro de ella mientras utilizaba el otro para seguirla acariciando.

"¿Quieres que me detenga?" le había preguntado mientras besaba y recorría su lengua a lo largo del cuello de ella.

"Jamás" Había logrado gruñir ella apretando los dedos entre el cabello detrás de la nuca de de él.

"Tu pezón amenazando y mi boca haciendo fiesta

Un colchón de contrabando y la ropa haciendo siesta"

-Sí,- replicó Harry carraspeando más fuerte al volver a la realidad, estaba de vuelta en el tribunal con toda esa gente frente a él y si no hubiera estado detrás del estrado, alguien se habría dado cuenta que algo sucedía debajo de su cintura. Harry cruzó las piernas y continuó con la respuesta,- podría decir que éramos amantes pero no me gustaría definirlo así. Yo la amaba más que a nadie y lo que me mantenía a su lado no era lujuria…

-¿Era amor?- El tono irónico en la voz de Nathan no le agradó nada a Harry,- Señor Potter, solo para su información. El motivo por el que se practica adulterio no tiene mucha validez en las normas legales.

Harry sabía eso, habiendo pasado tanto tiempo con Hermione había aprendido de tantos términos legales y normas que a veces le parecía que podía ejercer la misma profesión que ella, tanto como Hermione podría haber sido Auror como él. Pero eso no quería decir que estuviera de acuerdo con el sistema.

-¿Y Por cuánto tiempo tuvieron esa aventura?- continuó Nathan dándose cuenta de la apatía que estaba generando en Harry pero sin tomarle importancia alguna.

-Varios meses antes de nuestros respectivos divorcios. Primero me divorcié yo y después ella.

-¿Y la niña, Lily Granger, fue concebida antes o después de los divorcios?

Harry carraspeó la garganta de manera incómoda. A Hermione tampoco le gustaba mucho la manera en que la situación estaba siendo llevada. Hablar de adulterio y de cómo sucedieron las cosas de una manera fría le quitaba todo el matiz a la relación. En el corazón de Hermione no era así como habían sucedido las cosas y en cuanto a cuando había sido concebida Lily, a pesar de que al principio Hermione no había estado segura, después del nacimiento de su hija, no le cabía duda cuando había pasado eso.

"Mi almidón y tu eficacia, tu chantaje y mi venganza

Un sillón y tu acrobacia, mi equipaje y tu esperanza"

Había sido en el día de su cumpleaños. Justo el día en el que ella había sentido por primera vez que lo que sentía por Harry no era sólo una aventura pasajera. Cuando jugando en la regadera del hotel Harry la había hecho sentirse bien consigo misma y se había dado cuenta de todas las cosas que se había perdido por creer en lo que tenía con Ron era lo máximo y que no había nada más allá. Harry le había probado que estaba equivocada y eso había ocasionado que su mundo diera un giro de ciento ochenta grados.

Hasta entonces, Hermione no había podido explicarse por qué una persona como ella hacía lo que hacía. Ni siquiera ella misma que se conocía tan bien, habría podido imaginarse que terminaría teniendo una aventura con el mejor amigo de su marido. Y lo que era aún más extraño, con el mismo que al mismo tiempo también era su mejor amigo. Pero a pesar de que todo mundo siempre decía que eran como hermanos, Hermione siempre había sabido que no era así y era por eso que esa curiosidad que siempre había retenido con respecto a Harry, un día tras un beso le había avisado demasiado tarde que había cometido el más grande error de toda su vida.

Había leído tantas veces del amor que arrebata, del que te consume por dentro y que no se puede evitar pero para ella todo eso pertenecía a los cuentos de hadas. Después de los años se había resignado a que la vida real era diferente. Y que su realidad había sido siempre Ron ¿Cómo podían unos abogados, un juez y un tribunal intentar siquiera definir lo que había ocurrido con ella y Harry si ni siquiera ella misma había logrado hacerlo en mucho tiempo?

Hermione sabía que Harry era su otra mitad, la persona que la hacía sentirse bien consigo misma incluso con sus más obsesivas manías. A diferencia de Ron, Harry nunca había intentado cambiarla y a pesar de que ella había sido su consejera de la infancia, tampoco había querido que Harry fuera diferente. Al contrario, le admiraba por ser quien era y al mismo tiempo sabía que sin él, el mundo era un peor lugar. Tal vez en algún momento, Harry había sentido lo mismo por ella pero habían sido sus propios defectos los que la habían hecho perderlo. Pero a decir verdad, ella nunca lo había tenido. El darse cuenta que eran el uno para el otro había llegado demasiado tarde y ahora no había vuelta atrás.

"Para bien o para mal ya se escribió

Para bien o `para mal ya se archivó

Para bien o para mal se nos fugó

Con tu historia y mis antojos,

Con tu llave y mis cerrojos

Para bien o para mal se terminó"

-Antes,- respondió Harry de manera seca a la pregunta de Nathan.

-¿Y sabía usted que la niña era suya antes de nacer?

-No. La señora Granger me había dicho que no estaba segura que la niña fuera mía.

-¿Y usted lo creyó?

-No vi razón para no hacerlo. Tanto su marido como yo podíamos haber sido los padres.

-Entonces ella ignoraba la paternidad tanto como usted.

-Supongo que sí.

La mirada de Harry se dirigió a Hermione por un segundo. Ella tenía la mirada clavada en sus propias manos que estaban sobre la mesa. La conocía bastante bien para saber que estaba escuchando con sumo detenimiento cada una de las palabras de Harry, pero por mucho que la odiara ahora tampoco podía permitirse mentir frente a un jurado para obtener lo que quería. Obtendría a Lily y lo haría con la ayuda de la justicia de su lado.

-¿Y qué pasó cuando nació la niña?

El corazón de Harry dio un vuelco. Incluso ahora, cada que pensaba en ese día, sentía una gran presión en el estómago. Ese había sido el momento en que su mundo perfecto se había arruinado. Justo ese día en que le había propuesto matrimonio y habían vuelto a Hogwarts donde todo había comenzado. Justo después de ir todo tan magnífico, había caído de su nube llegando hasta al subsuelo.

-La señora Granger creyó que era mejor idea que yo no estuviera cerca de ella.

-¿Y le dio motivos para pedirle eso?- mientras Nathaniel hablaba caminaba de un lado a otro frente al estrado haciendo que Harry se sintiera cada vez más acosado. Era su trabajo hacer eso para el ministerio de magia así que intentaba controlarse de estallar frente al abogado que ahora lo entrevistaba. No era nada diferente a lo que él hacía todos los días.

-Creía que el padre de su hija era su ex esposo.- respondió Harry creyendo que si contestaba fríamente cada una de las preguntas, no había peligro ante tal interrogatorio. Si Nathaniel quería jugar sucio debería haber elegido otra víctima.

-¿Y usted lo creyó también?

-En ese momento sí lo creí.

-¿Y se fue así nada más?

"Con tu amor tan disfrazado, mis mentiras tus inventos

Con tu odio enamorado y el reloj matando el tiempo

La pasión en decadencia, la emoción en bancarrota

Sufrirá la descendencia las infamias de tu boca"

¿Así nada más? ¿Estaba de juego? Por supuesto que no podía decir que se fue así nada más pero ¿Cómo explicarle al abogado, al juez y al jurado los matices de su historia? No podía hablar de la determinación de Hermione y sus inseguridades. Al abogado no le importaba la parte de Hermione en la historia. Él lo sabía, conocía la ley. Si empezaba a hablar de cuanto había esperado por ella y todo lo que había arriesgado por ella la pregunta final era después de todo "¿Y se fue así nada mas?"

Y la verdad era que así había sido. Aún cuando había esperado años y años por una señal de Hermione y que había noches en que aún confundía a Norah con Hermione en su cama y había días que incluso el perfume de alguna extraña al pasar le ponía los nervios de punta. Todo el tiempo que había pasado pensando en ella, siendo un cobarde porque su corazón se había quebrado esa noche en que Hermione le dijo que no podía estar con él. Y ahora la niña…

La verdad era tan simple como la acababa de definir Nathan. Él se había ido así nada más.

"Para bien o para mal ya se escribió

Para bien o para mal ya se archivó

Para bien o para mal se nos fugó"

-No tuve opción,- se justificó Harry,- la señora Granger no me quería a su lado y yo simplemente no podía obligarla a quererme.

-Pero también renunció a la niña en ese mismo momento ¿No fue así? Aún cuando genéticamente no era suya, usted había estado dispuesto a ser el padre de ella. Y cuando ambos pensaron que usted no lo era le pareció más fácil marcharse ¿No es así?

-¡Objeción!- gritó la abogada de Harry,- está asumiendo los hechos por el cliente…

-A lugar, señor Butler, limítese a interrogar.

-Disculpe usted, su señoría… mi interrogatorio ha terminado.

Harry sabía que a pesar de que Nathaniel se había retractado, la suposición del abogado se quedaría en la cabeza del jurado cuando el tiempo de la decisión final llegara.

-Solo una pregunta, señor Potter,- inquirió la abogada Stella Mann cuando se le concedió el turno de hablar,- ¿Habría usted vuelto si la señora Granger le hubiera indicado que la niña era en efecto suya?

-Habría vuelto aún cuando la niña no fuera mía y ella me hubiera dicho que me necesitaba

-No más preguntas, su señoría.

La sonrisa de la abogada no se pudo disimular por mucho tiempo. Hermione sabía que esa declaración era la más peligrosa de todas. Especialmente porque sabía que no era nada más que la verdad. Y ahora le tocaba a ella ser entrevistada por Stella.

-Señora Granger, ya el señor Potter nos ha informado el orden en que las cosas sucedieron ¿Verifica usted su versión?

-Sí, creo que Harry… el señor Potter dijo lo indicado.

-Entonces está usted de acuerdo en que él no es culpable de su ausencia en la paternidad de la niña Lily Granger…

-Toda historia tiene matices,- replicó Hermione aclarando la garganta.

-¿Y nos podría explicar ese matiz aquí?

-¡Objeción!- rexplicó Nathan,- le señora Granger no es experta en psicología. Cualquiera de sus acciones la noche del rompimiento con el señor Potter podrán ser explicadas por el especialista que he traído.

-Entonces que venga…- replicó Stella al parecer aún más contenta.

Hermione se sintió aliviada de haber sido librada de seguir en el interrogatorio pero al mismo tiempo no supo si eso era para bien o para mal. No lo sabría hasta concluido el día.

El interrogatorio se trató de lo que Nathan y ella habían acordado. El experto diría que los miedos de Hermione eran justificables ya que había sufrido de una enfermedad común entre las mujeres que recién daban a luz y ese era el síndrome post-parto. Dicho síndrome justificaba las acciones de Hermione e incluso el miedo que ella había tenido al pensar que Harry tal vez no era el padre de su hija. Al principio todo había sido solo un plan, pero entre más escuchaba Hermione al respecto más se daba cuenta que los síntomas que el doctor describía eran totalmente los que ella había sentido esa noche. Y de no haber sido por el enorme amor que tenía por su pequeña hija, tal vez habría dejado que la tristeza acabara con ella. Pero no fue eso en lo que Stella se enfocó. Cuando por fin fue su turno de interrogar al psicólogo no era de Hermione de quien la abogada quería hablar. De pronto el interrogatorio giró en torno a la pequeña Lily y lo que la abogada consideraba "deficiencias", palabra que para Hermione sonaba como el peor de los insultos que jamás había escuchado. Y eso que de joven una vez Draco la había llamado "Sangre sucia".

Según Stella, Lily tenía algún trauma del cual posiblemente Hermione era responsable. Incluso Harry se sorprendió ante la tenacidad con la que la abogada abordaba el tema. No importaba cuan enojado estuviera con Hermione, sabía que cualquier problema que la niña tuviera no era algo por lo que Hermione fuera responsable. Y pudo observar a lo lejos la expresión consternada de ella al escuchar dichas suposiciones. Era evidente que Hermione amaba a la niña tanto como Harrry y lo mucho que le dolía suponer que la perdería y que al mismo tiempo hicieran suposiciones con respecto a las capacidades intelectuales de la misma. Harry en persona era testigo que la niña era mucho más inteligente de lo que la gente a veces suponía. Había bastado dejarla al alcance de la biblioteca para que la niña se apoderara de los libros. Y a diferencia de lo que Norah había pensado, que Lily los había tomado para jugar con ellos, Harry había podido notar la expresión de la niña al cerrar los libros que Norah tan enojadamente le había arrebatado. Le había parecido de momento que la niña estaba leyendo, y conociendo a la madre honestamente no le sorprendería demasiado si así hubiera sido.

Pero sin importar las declaraciones de la defesa y de Hermione y de lo mucho que Harry se empezara a compadecer de esta última al saber la situación en la que la estaba colocando, los jurados solo habían logrado ver las acciones. Y esas acciones decían que Hermione le había ocultado a Harry la existencia de su hija. Y a pesar de los años, Harry Potter seguía siendo Harry Potter y cualquier persona que le hiciera daño, por muy Hermione Granger que fuera, merecía el peor de los castigos. En este caso, perder la custodia de la niña.

"Para bien o para mal ya se escribió

Para bien o para mal ya se archivó"

Hermione no supo ni qué la golpeó. Tan pronto cuando se anunció que Harry tendría toda la custodia de la niña fue como recibir un baldazo de agua fría. De pronto todo empezó a carecer de sentido a su alrededor. Se daba cuenta de que la gente hablaba a su alrededor. Su madre que estaba en la audiencia corrió a abrazarla pero no pudo sentir absolutamente nada. El nudo en la garganta estaba a punto de asfixiarla y por un momento se vio a si misma deseando que así fuera ¿Cómo era posible? Harry había ñp0grado a custodia y ella se había quedado sin nada…

-No te preocupes,- le decía Nathan con una mirada compasiva como esperando a que la señora Granger dejara de abrazarla para hacerlo él,- aún podemos negociar visitas y un poco de tiempo…

Pero Hermione no quería un poco de tiempo, ella quería a su bebé. De pronto recordó que ni siquiera había logrado despedirse bien de su hija antes ya que Harry la había tenido consigo todo el tiempo mientras el asunto se resolvía en el tribunal. Ni siquiera había logrado explicarle la posibilidad de no estar siempre juntas ¿Cómo le iba a explicar eso? Por muy inteligente que la niña fuera, había ciertas cosas que simplemente no podía entender. Como el hecho de que su padre hubiera regresado pero que no se hubiera quedado en casa con su mamá y con ella.

Casi sin pensar en sus acciones, Hermione avanzó en dirección de Harry quien en ese momento era abrazado por Norah. Era la primera vez que verlo del brazo de esa mujer no le generaba ningún tipo de dolor o rabia, la razón por la que se acercaba a ellos era de una naturaleza más humilde.

-Tengo que hablar con ella,- dijo Hermione en un tono de voz apenas audible.

Mientras que Harry estaba anonadado por la expresión de dolor en su rostro y las lágrimas que no cesaban, Norah le regaló la mirada desafiante más cargada de desdén de su repertorio. Pero una vez más a Hermione no le importó, su mano de pronto buscó la de Harry a pesar de que Norah intentaba por todos los medios apartarlo de ella como si fuera un bicho ponzoñoso. Hermione insistió.

-Déjame hablar con ella.

Harry buscó dentro de sí la dureza en su corazón y el coraje para decirle que no y pedirle que se marchara pero ese sentimiento que había hecho de él un tirano los pasados días había empezado a mermar con la presencia de Lily y tal vez al darse cuenta del daño que le estaba infringiendo a Hermione porque, tenía que aceptarlo, Harry no había sufrido tanto como ella pues al no saber de la existencia de Lily jamás había experimentado el sentimiento de perderla (por lo menos no más que el sentimiento de haber perdido a Hermione). Pero el caso de Hermione era distinto y esos ojos castaños bañados en lágrimas y ese rostro que le suplicaba piedad no eran algo contra lo que fuera inmune. No porque sintiera que aún la amara, eso ya se había perdido, sino porque era humano y no era indiferente al dolor de una madre. Tenía que darle por lo menos eso.

"Con tu historia y mis antojos

Con tu llave y mis cerrojos

Para bien o para mal se terminó"

A pesar de la mala cara de Norah Harry dejó que Hermione los acompañara hasta su casa para poder ver a Lily quien tan pronto vio a su mamá fue corriendo a sus brazos. El llanto de ambas hizo un nudo en el pecho de Harry. Sabía de la relación de ellas, sabían que a pesar de todas las patrañas que había inventado Stella Mann, la verdad era que si Lily no se comunicaba verbalmente era porque la única persona con la que deseaba hacerlo era Hermione y lograba hacerlo sin necesidad de las palabras.

Lily colocó la cabeza sobre el regazo de ella quien había tomado asiento en el suelo. Casi como si las manos de su madre la encantaran, dejó que sus caricias calmaran sus sollozos. Harry no pudo evitar tener envidia de la relación que madre e hija se profesaban.

-Nena, tengo que decirte que no estaré tan cerca siempre he estado pero necesito que me prometas que a pesar de que yo no esté presente te vas a comportar y vas a querer mucho a tu papi. Y no vas a llorar…

Hermione apenas había logrado ahogar el sollozo al decir las pasadas palabras. Era demasiado para ella decir adiós de una manera tan precipitada. Simplemente no estaba lista.

Lily levantó la cabeza como presintiendo todo el dolor que su mamá sentía y una mirada de determinación se dibujó en su rostro mientras se reincorporaba para abrazarla y limpiar sus lágrimas y darle besitos. Harry contempló la escena conmovido.

-Hermione…- dijo él poniéndose en cuclillas junto a ella tocando su hombro y después el cabello rojizo enmarañado de Lily,- siento mucho que tuviéramos que llegar a estas instancias. De tener más tiempo en Inglaterra tal vez intentaría resolver una mejor solución…

Las palabras de Harry entraron en la cabeza de Hermione como con martillo y cincel.

-¿Más tiempo en Inglaterra?- inquirió ella con la niña en brazos.

-Debo regresar a los Estados Unidos,- sentenció él para sorpresa de Hermione pero para satisfacción de Norah quien observaba la escena a la distancia suficiente para escuchar con claridad.

-Pero no puedes… Harry, no…

Hermione abrazó a su hija aún con más fuerza sin llegar a lastimarla.

-Hermione, esa es una de las razones principales por la que la pelea por la custodia sucedió en primer lugar. No pretendo pedirte explicaciones de lo que hago o a donde voy y para eso quiero poder llevar a mi hija conmigo.

-¡Pero yo la necesito!

Harry se acercó a ella y sujetó a la niña por la cintura para alejarla de ella. Hermione no quería dejarla ir pero Harry no necesitó utilizar la fuerza bruta.

-No hagas esto más complicado, Hermione. No pienso herir a mi hija para hacerte entrar en razón.

Sintiendo que las fuerzas abandonaban su cuerpo, Hermione soltó a la niña quien abrazó a su padre con la misma naturalidad con la que había abrazado a su madre. Sus ojitos ya más serenos la contemplaban mientras se alejaba como bestia apaleada. Era como si hubiera comprendido y decidido obedecer los consejos que madre le hubiera dado antes: Querer mucho a su papá y no llorar. Y mientras se alejaba de la casa de Harry y de su hija. Algo dentro de sí, no estaba segura de qué, le decía que todo iba a estar bien. Que a pesar de todo lo que estaba sufriendo en ese momento ya nada podía ser peor y que cualquier cosa que le pasara de ahí en adelante no podía ser más que algo bueno en su vida.

"Para bien o para mal ya se escribió

Con tu historia y mis antojos

Con tu llave y mis cerrojos

Se terminó."

FIN DEL CAPITULO. Pues sere breve con este comentario. Solo les quiero dar las gracias por los pasados comentarios acerca de lo que me molestaba y también por seguir al pendiente de la historia (y dar una bienvenida a los nuevos lectores). Yo se que ya ha sido mucho tiempo desde que empecé la historia pero ya estamos cerrando círculos y aunque no lo parezca ya nos estamos acercando a la recta final. Deseo de todo corazón que todo vaya bien en sus vidas así como a mí me han ido ocurriendo cosas padres. Y la próxima vez que suba un capítulo estaré de vuelta por tierras aztecas feliz de haber vivido un año en la tierra de Harry Potter pero también feliz de volver.

Antes de despedirme les digo que el siguiente capítulo, ahora sí, va a ser la canción "mírame" que había prometido para éste capítulo. Espero disculpen ésta transcripción de capítulo de Ally McBeal pero de pronto me pareció que ameritaba un capítulo aunque no lo parezca.

Una vez más gracias por todo.

TLAL