Los comentarios los responderé aparte porque son muchos, por lo cual estoy inmensamente agradecida. Todo mi amor para cada una/o de ustedes.
CAPÍTULO 37
"Una eterna pesadilla"
.
Kurt miraba con preocupación a su esposo puesto que este había permanecido en silencio y la mirada perdida desde que regresaron del cementerio, donde estuvieron por más de una hora. Suponía que estaba en alguna especie de shock emocional, y no sabía qué hacer para ayudarlo.
Entendía lo que era perder a alguien a quien se ama mucho. El dolor que sintió con el fallecimiento de Vane fue desgarrador, y sólo podía imaginar que la muerte de un hijo debía ser mil veces peor.
—Blaine, cariño —le acarició el rostro—, habla conmigo— Repitió por enésima vez.
—¿Qué quieres que te diga? —Respondió al cabo de varios minutos.
—Lo que pasó, ¿cómo fue que…?
—Fue mi culpa.
El dolor grabado en su rostro y en su voz sería algo difícil de olvidar.
—¿Tu culpa? ¿P-por qué?
—Fue mi culpa.
—Blaine…
—Me fui… No debí irme.
—¿Irte? No entiendo.
—No debí, nunca debí.
—No comprendo a qué te refieres. ¿A dónde fuiste?
—Ashton… Sólo me fui.
—Te fuiste y… ¿qué pasó con él?
—Lo dejé.
—¿Dejaste a tu hijo?
—Lo hice. Lo dejé.
—¿Dónde? ¿Con quién?
—Con Connor.
—¿Y qué pasó?
—No debí, Kurt… No debí irme, pero lo hice.
—¿Por qué dejaste a Ashton?
—Soy un mal padre.
—No es verdad. Eres maravilloso.
—No lo soy. Dejé a mi hijo… y ahora no está.
—Pero, ¿qué pasó? ¿Cómo pasó?
—Me fui… eso pasó.
—Blaine…
—No quiero hablar más de eso.
—No me has dicho nada. Sólo tengo ideas sueltas que trato de poner en orden, sin embargo no…
—No más. No ahora. No puedo.
—Prometiste hablar conmigo.
—Tengo un hijo, y se murió por mi culpa —Su voz se quebró—. ¿Qué más tienes que saber?
—Lo que ocurrió. Estoy intentando comprender, pero…
—Me fui y dejé a mi hijo cuando estaba enfermo. Fin de la historia. Soy un mal padre.
—No lo eres. Eres excelente, y esa es la única verdad.
—¿Excelente? ¿Cómo puedes decir eso?
—Porque es así.
—Vendiste tu virginidad para salvarle la vida a tu hija —Kurt lo miró atónito—, yo dejé morir a mi hijo. Si hay un padre excelente aquí, eres tú —Se puso de pie y salió de la habitación.
кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε
Una hora había transcurrido cuando la puerta de tono rosa se abrió. Varios pasos llenaron el lugar hasta que se detuvieron frente al hermoso castillo. Un cuerpo fue descendiendo hasta llegar al suelo en donde se acomodó junto a quien se encontraba ahí sentado.
—Te estuve buscando… Luego comprendí que debías estar aquí —Respiró profundamente—. Has hecho tanto por Steph, le has dado mucho, y no me refiero a lo material si no al amor, a los cuidados, a la manera de tratarla y de relacionarte con ella, al procurar su bienestar y felicidad en todo momento. Eres un padre excepcional.
—Yo…
—Aunque lo niegues o no puedas verlo, lo eres.
—Realmente la amo.
—Lo sé. Jamás podría dudarlo. Y ella te ama tanto y te adora impresionantemente.
Blaine suspiró, y por un segundo una mínima sonrisa se formó en su rostro.
«¡Mira esta habitación! ¡Es tan hermosa! Hiciste un trabajo asombroso.
—No es nada.
—¿Estás bromeando? Este lugar es como un cuento de hadas. ¿Cuántas niñas tienen en su habitación un castillo de juegos, un carruaje, y una cama de ensueño? No tenía ni idea de que existiera algo así.
Luego está toda la decoración, los detalles, el espacio, los juguetes, la ropa, los libros y cada cosa que a ella le gusta y que pusiste aquí.
Yo jamás hubiera podido darle esto. Tuve que vender mi virginidad para pagar su operación.
—Kurt… Cuando dije eso no lo hice de mala forma. Sé que pudo sonar horrible, y me di cuenta de ello mucho después. Sin embargo, a lo que quería hacer referencia era al impresionante padre que eres, al amor tan grande que sientes por Steph, al punto de hacer absolutamente todo por ella.
No pretendía ofenderte, y mucho menos hacerte sentir mal —Extendió el brazo y lo tomó de la mano—. Sabes cuánto te admiro y te respeto. Sólo quise hacer una comparación de como tú hiciste algo tan difícil para que ella sanara, mientras que yo… yo no hice nada para ayudar a mi hijo.
—Mi cielo…
—Lamento mucho que mis palabras te hirieran. Juro que no fue mi intención, que…
—Sí, sí. Lo entiendo. Y no me ofendiste, al fin y al cabo fue lo que hice.
—Lo único que has hecho es amar a Steph profundamente. Y estoy tan orgulloso de ti.
—Blaine…
—Es la verdad —Le besó la mano—. Y si yo hubiese sido una cuarta parte del buen padre que eres, Ashton estaría aquí conmigo ahora —Una lágrima rodó por su mejilla.
—Amor, no digas eso.
—Tengo que irme.
—¿Qué? ¿A dónde? ¿Por qué?
—Ya sé cómo suena. No es lo que estás pensando, sólo no quiero que Steph me vea así.
La alarma del celular de Kurt sonó en ese momento, y este soltó el aire retenido— Debo ir a recogerla a la escuela.
Ambos se pusieron de pie, aún con sus manos unidas.
—Te amo Kurt. Nunca lo dudes ni lo olvides.
El joven de ojos claros sintió un temor inexplicable ante esas palabras.
—Blaine, sabes que estoy aquí para ti. Quizá antes estuviste solo, pero ya no lo estás, y vamos a superar esto juntos.
—Te amo.
—También te amo.
Anderson le dio un beso en la frente y lo soltó, avanzando hacia la puerta.
—¿A dónde vas? —Su voz evidenciaba el miedo y la preocupación que sentía.
—A caminar… —Levantó los hombros— No lo sé… Necesito pensar.
Kurt caminó en su dirección y lo abrazó fuertemente —No estás solo, mi amor. Tienes una familia que te ama con todo el corazón y para la cual eres muy importante. Steph y yo somos tu familia, no lo olvides.
El empresario devolvió el abrazo y aspiró el dulce aroma como queriendo recordarlo por siempre, luego contempló aquellos ojos que lo miraban con amor y al mismo tiempo con incertidumbre, y unió sus labios con los de su esposo en un pequeño roce que parecía esconder un adiós.
Esa noche Blaine no regresó a su hogar, ni en los días posteriores.
кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε
—¿Cómo sigue el jefe? —Preguntó Ginger al entrar a la oficina donde Kurt se encontraba trabajando.
—Mejorando lentamente —Odiaba tener que mentirle a su amiga, pero no podía mencionar nada de lo sucedido. Para todos en la empresa su esposo estaba en cama con mucha fiebre y un terrible resfriado—. Ya sabes cómo es eso.
—Uy sí, estuve así hace unos meses, y es horrible. Salúdalo de mi parte. Dile que deseo que se recupere pronto.
—Gracias. Yo le digo —Sonrió—.
—¿Qué te ocurre? Y no digas que nada. He llegado a conocerte lo suficiente como para darme cuenta cuando algo te tiene mal. Esa sonrisa ni siquiera fue real.
—Estoy preocupado por Blaine.
—¿Tan enfermo está?
—No es eso.
—¡Oh! ¿Tienen problemas?
—No, en lo absoluto. Estamos muy bien.
—¿Le ocurre algo entonces?
—Algo así.
—Comprendo, es un asunto personal.
Lo que sea que esté ocurriendo, estoy segura que lo van a solucionar. Si de algo me he dado cuenta en este tiempo es de lo unidos que son y de cómo se apoyan en todo de manera incondicional, así que por muy difícil que sea la prueba, la superarán.
—Gracias. No sabes cuánto deseo que así sea.
—Lo harán, ya verás que sí —Le sonrió y se acercó para abrazarlo.
Kurt suspiró sintiendo tan familiar el momento. Hablar con Ginger traía siempre a su mente las pláticas que solía tener con Vane… Había tanto de su amiga que se la recordaba todo el tiempo, y empezaba a sentirse nostálgico.
—Te quiero. Realmente te quiero mucho.
—Y yo te quiero a ti, jefecito.
Ambos sonrieron y él suspiró —No soy tu jefe.
—Claro que lo eres, pero también somos amigos. Sin embargo sé separar muy bien las cosas —Le guiñó el ojo y se paró recta, acomodando su uniforme.
Unos golpecitos en la puerta los hizo voltear en esa dirección.
—Adelante.
Alana ingresó con su característica sonrisa. — Kurt, hoy tienes una junta con la señora Gumbs, y hay una videoconferencia al medio día con los proveedores. También tienes que revisar estos documentos para… ¿Kurt? ¿Me estás escuchando?
—Sí, sí. Sra. Gumbs, proveedores, documentos… —Suspiró— No creo estar listo para esto.
—Lo estás. Has tratado con clientes más difíciles.
—Ella no me preocupa. Pero hacer el negocio con los proveedores y tener que firmar todos esos documentos… ¿Si me equivoco en algo?
—Lo harás muy bien —Intervino Ginger—. Blaine sabe de lo que eres capaz, y por eso te puso a cargo de ello.
—Cuando tenía alguna duda la consultaba con él.
—Bueno, ahora no se encuentra aquí, y tú estás al frente. Sólo tienes que confiar en ti.
—Eso es correcto —dijo Alana colocando las carpetas sobre el escritorio—. Te he visto cerrar tratos importantes y lidiar con personas complicadas, así que esto lo manejarás muy bien. Y si necesitas información o cualquier cosa, estoy al tanto de todo y puedo ayudarte.
—Gracias, chicas. Ustedes han sido maravillosas conmigo desde el primer día.
—No hay nada que agradecer —Le sonrió—. Eres una persona increíble. Y ahora si nos disculpas, Ginger y yo debemos retirarnos.
La chica de cabello rojizo asintió y ambas salieron de la oficina dejando a un Kurt sonriente y un poco más confiado.
кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε ღ кℓαΐиε
—¡Cariño! —Michelle Anderson abrió los brazos para recibirlo— ¡Qué gusto tenerte por aquí! ¡Y miren quién lo acompaña! ¡Es mi hermosa niña!
—¡Abuelita! —Gritó Steph emocionada— ¡Hola!
—Preciosa —La abrazó fuertemente—.
Qué hermosa sorpresa en realidad. Pasen, están en su casa.
—Gracias. No vamos a quitarte mucho tiempo.
—No te preocupes por eso. Me encanta cuando vienen —Los observó rápidamente—. ¿Ocurrió algo? Steph está con el uniforme y tú con la ropa que usas para ir a la oficina.
—Acabo de recogerla de la escuela, pero necesitaba hablar contigo unos minutos antes de ir a casa.
—Siendo así, preciosa, ve a lavarte para que almuerces.
La niña miró a su padre esperando su aprobación.
—Hemos venido rápido, Michelle. No es…
—Tonterías. No vas a llegar a la casa para recién empezar a preparar algo. Aquí hay comida suficiente, así que no existe ningún inconveniente en que se queden a almorzar, salvo que estés muy apurado.
—No, no hay apuro en realidad.
—Perfecto —Sonrió— Ve cariño a lavarte —Miró a la niña, quien se dirigió al baño ante la confirmación de su padre con un ligero movimiento de cabeza.
—¿Te ayudo en algo?
—Vamos a la cocina. Puedes poner la mesa mientras caliento la comida.
—Seguro.
—Hablaste con Blaine, ¿no es así?
—Sí, y sobre eso necesito que…
—Lo sé. Él estuvo aquí hace unos días. Me preguntaba cuándo vendrías.
—¿Estuvo aquí? ¿Cuándo?
—El fin de semana.
—¡Oh! ¿Dijo algo?
—No mucho. Pero lo vi mal.
—Lo está, y eso me preocupa demasiado.
—Te contó lo de Ashton.
—Más o menos. Me dijo lo que ocurrió, pero a medias.
—Es muy difícil para él hablar sobre ello.
—Por eso necesito que me cuentes exactamente lo que ocurrió, que llenes los espacios en blanco que él dejó.
—¿Qué te parece si se quedan a pasar la tarde, y mientras Steph hace su tarea y juega un rato, tú y yo hablamos?
—Perfecto.
Después de comer la niña se dirigió al patio para jugar en los columpios, mientras los dos adultos estaban dispuestos a comenzar su plática, pero fueron interrumpidos por la llegada de la hija menor de la familia.
—Mamá, ¿cómo estás? ¡Kurt! ¡Qué sorpresa!
—Hola, cariño.
—Susan. Es un gusto verte.
Hubo una corta conversación seguida de la petición de mantener a Steph distraída el mayor tiempo posible. La chica aceptó gustosa ya que disfrutaba de la compañía de la pequeña, quien brincó emocionada al verla acercarse.
Encerrados en la oficina de Ezequiel Anderson, Kurt suspiró al recordar que fue en ese lugar donde tuvo su primera plática con la mujer de frondosa cabellera oscura.
Se sentaron en el hermoso y cómodo sofá, y ella lo tomó de una mano, tal como en aquella ocasión.
—¿Qué necesitas saber, dulzura?
—Los detalles.
—¿Qué te dijo Blainey?
—Me llevó a ver la tumba de Ashton.
—¿Qué? ¡Él no ha ido desde que se cumplió el primer año de su fallecimiento!
—Jamás me imaginé que me llevaría ahí. Fue tan duro ese momento. Y él… nunca lo vi tan destrozado.
—La última vez que estuvo ahí, sufrió un colapso nervioso, y que te llevara me deja más que claro lo mucho que significas para él y cuanto quiere involucrarte en todo aspecto de su vida.
—¿Qué ocurrió? Blaine me dijo que su hijo estaba enfermo y él se fue, que no debió irse, pero que lo hizo y lo dejó, y por eso su pequeñito murió.
—No es así en lo absoluto. Él se siente tan culpable, pero en realidad no es responsable de lo que pasó. Cuando cayó en depresión, no dejaba de repetir el terrible padre que era.
—Me dijo eso. Dijo cosas que dolieron, porque sabía que no eran ciertas, más él estaba totalmente convencido de ellas.
—Igual que en esa época. Y para ser honesta, cuando lo vi el fin de semana, sentí miedo de que pudiese recaer.
—Por eso necesito saber a dónde fue. No quiero que esté solo.
—Si supiera, te lo diría, porque estoy preocupada.
—Algo debió decir o…
—Pasó aquí esos dos días, pero prácticamente no habló. Lo que mencionó fue que te había contado sobre Ashton, el resto del tiempo permaneció en su antigua habitación con la mirada perdida.
—Debo encontrarlo, pero primero tengo que saber qué ocurrió. Siento que es importante para poder ayudarlo.
—Te contaré, y estoy segura que te darás cuenta que no fue su culpa. Fueron circunstancias súbitas que nos tomaron a todos por sorpresa, y que a él lo afectaron al punto de no querer seguir viviendo. Y ahora que los fantasmas del pasado han vuelto, tengo miedo de lo que pueda ocurrir.
